jueves, 28 de abril de 2016

Breve recuento de la Cota Mil

Interesante cronología de la Cota Mil o Av Boyacá, especialmente para estudiantes de Arquitectura y Urbanismo.

"Ya en el último decenio del período correspondiente al gobierno del general Juan Vicente Gómez, el crecimiento de Caracas experimentaba una fuerza centrífuga que había dado lugar a la aparición de urbanizaciones hacia el este, y al rápido desarrollo de núcleos urbanos, como los de San Agustín y El Conde, (1927) de allí los decretos sobre el ensanche de Caracas. 

Durante el régimen del general Eleazar López Contreras, se hizo manifiesto que era indispensable ordenar ese crecimiento; necesidad que movió al gobernador Elbano Mibelli, no solo a crear la Dirección de Urbanismo del Distrito Federal, sino a contratar los servicios de afamados técnicos extranjeros para racionalizar y someter a un patrón tecnológico  las fuerzas poco ordenadas que invadían la extensión del valle. En abril de 1938, firma del Gobernador un contrato con los arquitectos y urbanistas Henri Prost, Jacques Lambert, Maurice Rotival y el joven Wegenstein, para que se formara un plan monumental de Caracas, que sería el origen del primer plano regulador de la ciudad. Prost, era el hombre de la fama, bien ganada en el reordenamiento y ornato de Marrakesh, Fez, Rabat, Casablanca y otras ciudades del norte africano; y Lambert y Rotival, fueron los hombres del trabajo de campo y de la presencia física; pero como el último fue el más constante, y volvió al país en épocas posteriores para modificar y adaptar el plan original, el proyecto se conoce como "Plan Rotival".
En este trabajo se establece la construcción de:"La carretera al pie del Avila (que) parte de la entrada a "El Retiro", en Catia, asciende con una pendiente aproximada del 6%, pasando al sur del Manicomio, y continúa hacia la Puerta de Caracas, donde se unirá con la Calle Sur 10. Continúa hacia el Este, pasando al norte de Sarría, Campo de Tiro, Maripérez, para llegar a la urbanización San Rafael al norte de La Florida". Y al referirse a la avenida central, primera idea de la avenida Bolívar, explica que la mencionada anteriormente; "Está destinada a unir toda la región del Avila entre Maripérez y el Country Club, y también las futuras urbanizaciones del este..." Más adelante, al referirse a otra vía, asienta que ésta ha de "..Unirse con la carretera que bordea el Avila y formar con ella una vía de Circunvalación que será, sin duda, una de las más interesantes vías turísticas de la ciudad".

 Si debemos dar los nombres de algunos venezolanos, se tiene por cierto que Carlos Guinand, el creador de Pro Patria, había sugerido a Mibelli la elaboración del Plan para Caracas. Los ingenieros Guillermo Pardo Soublette y Leopoldo Martínez Olavarría, como director de Urbanismo, el uno, e ingeniero Municipal, el otro, tuvieron una activa participación en la elaboración del histórico trabajo de planificación.

No conocemos otro antecedente de esta iniciativa, que no sea el del camino-cortafuego abierto entre Coticita y Petare, ideado pocos años antes, en el mismo tiempo de Eleazar López Contreras; trabajo, orientado más a la prevención de incendios y a la conservación del cerro, que a resolver un problema de vialidad.

El Plan Rotivial,[sic] ambicioso, sobre todo en sus aspectos monumentales, pero que preveía solamente para una población que no habría de superar el millón de habitantes, dio coherencia al pensamiento de nuestros arquitectos y creó reglas de juego que vinieron a ser obvias y tácitas, manteniendo una saludable continuidad en la construcción de estructuras a lo largo de más de medio siglo. De allí el concepto de eje horizontal que se concretó en la avenida Bolívar, y el acatamiento del proyecto de una gran vía a media falta o media montaña, que a más de servir de bella cornisa para la contemplación paisajística, aliviaría el  tránsito automotor al absolver 20% de la circulación.
La maduración de este último concepto dio lugar, primero, a la Cota 905, y mucho más tarde a la Cota Mil. Los urbanizadores de San Bernardino, adelantándose a la gran obra oficial denominaron "Cota Mil#, a su avenida más elevada, continuación de la "Juan Germán Roscio", la cual recorre un pequeño trecho paralelo con la obra actual (R. Valery). 

El Gobierno trabaja activamente en el plan de la Cota Mil en 1951, y al año siguiente se intensificaron los estudios y levantamientos (Memoria de la Gobernación 1951-1952) con tal intensidad, que la Primera Convención Nacional de Conservación Urbana, reunida aquel año, recomendó  a la Gobernación del Distrito Federal: "...que en los estudios que se llevan a cabo en relación con la construcción de la avenida proyectada sobre la Cota Mil,  se extremen las previsiones que requiere la buena conservación de la falta del Avila". También recomendó en esa oportunidad, al Ejecutivo Federal, que se declarara Parque Nacional a las serranías del Avila, en sus vertientes norte y sur, incluyendo el Pico Naiguatá.
Ya estaban construidos a la Cota 905 (1953) y el Teleférico del Avila (1956) por lo que se ansiaba aún con más urgencia la avenida de la Cota  Mil, cuyo proyecto marchaba a paso tan lento, que la Comisión Asesora de ORNATO Y Mejoramiento de Caracas, acordó en 1958, proceder a la ejecución de las obras de vialidad proyectadas en la periferia y zonas no centrales del área metropolitana, especialmente, la construcción de la Cota Mil.
En realidad ya en 1956 (MOP 1956) se habían abierto mil trescientos metros de la Cota, pero en aquella pequeña intervención, porción mínima de obra tan extensa y ambiciosa. 


A partir de entonces se desarrolla ante los ojos de las generaciones presentes la magnífica obra de vialidad que, acorde con las previsiones, sirvió de notable alivio al congestionamiento del tránsito citadino. En seguida se procedió a la apertura del segundo sector, entre La Castellana y El Marqués, con los distribuidores correspondientes a estos puntos y a Los Chorros, Altamira y Sebucán, inaugurado en agosto de 1962. Papel preponderante en la ejecución del trabajo tuvo Luís Olivares, cabeza del grupo; y aunque sea asunto de arquitectos e ingenieros, debemos anotar que se realizaron verdaderos alardes en la ingeniería de construcción de carreteras al levantar el viaducto de Altamira con inmensas vigas prefabricadas y postensadas de 45 metros de largo y 80 toneladas de peso. Por sus dimensiones tuvieron que ser fabricadas en el lugar y puestas en su sitio por una técnica de rodamiento; dos de estas vigas formaban cada tramo que medía 90 metros, de los cuales se montaron cinco. En Los Chorros se utilizó una técnica alemana distinta, "al aire", sin soportes, con enormes columnas en los extremos".

El último tramo construido, corresponde al sector que une San Bernardino con la avenida Baralt, facilidad que permite el acceso al viejo casco de la ciudad, desde las lejanas urbanizaciones del este, con una rapidez admirable. Igual ocurre con el desplazamiento en sentido contrario.

No obstante, el que ha debido ser el primero, según el Plan Rotival, al unir Sarría y Maripérez, pasando por la Puerta de Caracas, con Catia y la vía hacia Las Guaira, no ha podido ser construido. Los planos y proyectos comenzados en 1957," están ya concluidos desde 1970 (Construcción N° 195)." pero razones de diversas índole han inmovilizado la voluntad de los urbanistas y gobernantes que se hallaron de frente a la oposición de muchos propietarios de viviendas en áreas densamente pobladas del noreste de la ciudad.

La cota Mil, concebida como una solución de vitalidad, cumple de paso con sus dos funciones trascendentales; en primer lugar forma en cinturón de concreto y acero que pone límite a quienes pretenden construir en las faldas de la serranía, y en segundo término hace las funciones de un amplio y extenso primer contrafuego que juega papel decisivo en la conservación del Parque Nacional del Avila, de la cual en su límite natural hacia el sur.

Este importante puesto que ocupa la Cota Mil en la conservación del cerro al que ciñe en sus estribaciones, creando a la vez una barrera contra el ataque de piromaníacos que han de quedar de inmediato a la vista del público y expuestos a una rápida respuesta de las autoridades conservacionistas, no podrá tenerse de ninguna manera como de segunda categoría. El examen de la trascendencia de este servicio lleva a la revisión de los medios que ha utilizado la ciudad, desde sus orígenes, para mantener y conservar esa fuente de recreación, de salud y de grandeza que es nuestra montaña Avila.
Fuente: Crónica de Caracas #88
(1997-1998)

miércoles, 27 de abril de 2016

Urbanismo Industrial


"Bajo todos los meridianos de Venezuela, a orilla de las carreteras, en las ciudades principales, en los pueblos, se encuentran las estaciones de servicio con el óvalo ESSO, brindando a los automovilistas todo cuanto el vehículo necesita para el perfecto funcionamiento de la complicada maquinaria, para la salud del motor. Atendidas por operarios expertos, en ellas los productos ESSO tienen una rápida distribución. El más usualmente conocido de los derivados del petróleo llega por su intermedio a las manos de millares de millares, -de millones- de consumidores en todo el territorio nacional. En términos populares se conoce a la gasolina como el combustible de los múltiples usos. Es una acertada designación.
Las estaciones de servicio que son ciento por ciento ESSO,-edificios, productos, personal-, están dotadas de todos los medios mecánicos aptos para facilitar la distribución y aplicación de los productos, siendo su personal especializado en esas actividades. 

Ahora, bien vale decir que gasolina no llega a los consumidores sino a través de un largo, bien organizado proceso. El petróleo crudo sufre una serie de transformaciones de orden químico-físico que culminan en la destilación, al pasar por los serpentines del alambique. Realizado esto, se deposita en inmensos tanques que contienen hasta dos millones de litros, y que por medio de una vasta tubería conectada a ellos lleva el combustible hasta los muelles, o penetra mar adentro cuando los tanqueros no pueden llegar hasta la orilla, por sobre el hecho mismo de las aguas. Allí, dispositivos especiales realizan el bombeo de la gasolina a los buques-tanques, los que la transportan a sitios determinados de la república convertidos en centros de distribución para determinadas zonas, como por ejemplo Puerto Cabello y  La Guayra. Y de nuevo pasa la gasolina a los inmensos tanques menores de otras ciudades, de donde va a camiones-tanques, a vagones de tipo especial que cargan hasta 20.000 litros, o a barriles de acero que, a su vez, van a llegar a los depósitos de las estaciones donde luce el óvalo de la garantía.
Funcionan en edificios construidos especialmente y en los cuales, a más de respetar las características necesarias para el desempeño ideal de su cometido, se ha cuidado la parte ornamental utilizando el estilo arquitectónico que se pudiera llamar neo-colonial.



La que aquí vemos tiene desde la carretera una espléndida perspectiva que permite al automovilista apreciar desde su vehículo los detalles de la construcción y las posibilidades del servicio. Está situada en la Carretera  del Este, estrada de La Florida, Caracas, y se asemeja en líneas generales a los edificios construidos por los primeros misioneros españoles que se asentaron en regiones de la Península de Florida, y que hoy día se conservan.  En esta moderna estación de ESSO,  como en las antiguas construcciones a que hacemos referencia, pueden verse la imagen tallada de san Cristóbal- Patrón de viajeros y caminantes-, ventanas enrejadas, balcones asomados al aíre, el gallardete de las palmeras, y arbustos de la tierra en panzudos pipotes de barro recocido.

Tomado de la Revista El Farol 1943/Transcrito por Caracas en retrospectiva

jueves, 21 de abril de 2016

En tiempos de López


Por Jorge Peña




 Al fallecer Juan Vicente Gómez, amo absoluto durante 27 años de vidas y hacienda de todos los venezolanos, el 17 de diciembre de 1935, Un nuevo camino se abre para todos los nacidos en esta tierra.


Un personaje, delgado, de voz ronca, carácter firme y con mucho por hacer aunque con muy poco por disponer, entra no solamente en la arena política, sino también con la enorme tarea de rehacer un país, prácticamente de la nada.



Venezuela, para aquel entonces era uno de los países más atrasados del continente. Contaba con poco más de tres millones de habitantes (3.000.000) y la ciudad capital albergaba 263. 358 habitantes. Más de la mitad de la población se mantenía en el ambiente rural, como no había política inmigratoria, los extranjeros que Vivían en el país, no llegaban a 2 % de la población.

Cien (100) kilómetros de ferrocarriles y mil kilómetros de carreteras (en su mayoría de tierra) trataban de interconectar al país. El transporte aéreo, estaba en sus comienzos y la nación solo sostenía relaciones diplomáticas con diecinueve (19) países.

 En Caracas solo existía un liceo de bachillerato, un colegio federal en Maracaibo y la mayoría de los chicos, después de terminar la educación primaria, se dedicaban a trabajar en los más diversos oficios.

El petróleo, cuya exploración en firme, comenzó con el “reventón” del pozo “barrosos” número 2 en 1922, comienza a marcar un ascenso en la monoproducción y el casi abandono de las actividades agropecuarias. El país exportaba café, cacao, azúcar, algodón, balatá, ganado en pie, cuero de res y algo de tabaco. Al comenzar la exploración petrolera, se produce el éxodo desde el campo a las ciudades, por parte del campesinado, al advertir estos que se ganaba mucho más dinero en ellas y en los campos petroleros, que en las haciendas en donde la vida transcurría en simple trabajo duro, pagado en fichas y sin ningún estimulo de progreso y bienestar para ellos.

El analfabetismo era enorme sin lugar a dudas. Al llegar López Contreras al poder formalmente en enero de 1936, la cifra de personas que no sabían leer y escribir, llegaba al sesenta (60%) por ciento de la población. El paludismo mantenía una taza mortal realmente sobrecogedora en los infantes ( casi el 16%).

Este es el país que encuentra Eleazar López Contreras a su llegada. Y si a todo eso se le agrega, el radicalismo político de los exiliados que llegaron al país, y el de los liberados de las cárceles Gomecista pueden imaginarse el tremendo reto, que con los pocos recursos con los cuales contaba, debió enfrentar el nacido en Queniquea  (el país producía al momento, unas 24 millones de TN métricas de petróleo de las cuales se exportaban 22 millones y solo se refinaba el cinco (5%) por ciento del aceite extraído).

Mucho hay que analizar sobre “La transición” que comenzó a administrar López, lamentablemente el espacio es corto, pero en otro momento, se podrá continuar con tan apasionante tema.
 


Obras consultadas:

“López Contreras, de la tiranía a la libertad”, Tarre Murzi Afredo ( Sanin)Editorial Ateneo de Caracas, 1982.

 “El decenio democrático inconcluso”, Chiossone Tulio,  Editorial Ex-libris, Caracas 1989

 “Aérea Metropolitana de Caracas”, Vila Marco AurelioEdiciones del Cuatricentenario de Caracas 1965.

Otro material: 

Archivo histórico de Venezuela, Fundación Sepia 2014. Diario La Esfera, Caracas, Diciembre 1940.  Ricardo Rodríguez Boades.



jueves, 14 de abril de 2016

Caraqueños, otra época empieza.

Algunas cosas parece que no han cambiado doscientos seis años después. Pronto escribiremos sobre el 2010, o tal vez usted, pueda relatar en pocas líneas su crónica.

1810-1910
Por Enrique Bernardo Núñez
(Cronista de la Ciudad)
"El Plano de Mendoza Solar. Emparan- El Balconcillo de los Salias- El Retorno Ilusorio.
"En el centenario del 19 de Abril, Enrique Mendoza Solar, reconstruyó el plano de Caracas para el año de 1810. Se sirvió de las noticias del obispo don Mariano Martí, los planos de Francisco De Pons, Ángel Jesurum "y otros ingenieros e historiadores". Tiene a un extremo de la parte superior el escudo de armas de Santiago de León de Caracas, aunque éste nunca tuvo ese color verde o sinople que le añadieron, como puede verse en la descripción de Arístides Rojas que lo acompaña la misma que hace Oviedo y Baños. (Ver nuestra nota "El Escudo de Armas de la Ciudad de Caracas"). En la parte inferior (izquierda) el retrato de Simón Bolívar, por Carmelo Fernández. Este plano establece el parangón entre una y otra  época. 1810 es un tiempo de grandes pasiones, o dominado por una gran pasión. Por el contrario  en 1910 las grandes pasiones parecen proscritas de la vida nacional. El País se halla extenuado por cien años de guerra. La consigna es la de una vida sin movimiento. Ña vida se petrifica en torno al culto de los héroes. Tiempo de pirotecnia verbal, de cuadros vivos, de jóvenes disfrazados de húsares que acompañan los desfiles y ceremonias oficiales. No hay fuego para renovar la antorcha encendida el 19 de Abril. En 1810 Caracas es una ciudad de treinta o cuarenta mil habitantes. José Domingo Díaz le asigna treinta y cinco mil para 1805. No es ya la ciudad del cuadro de N.S. de Caracas, desolada por la viruela. La expedición de la vacuna enviada por Carlos IV ha hecho bienes incalculables. La ciudad es entonces más rica, de vida más fácil y abundante, "encanto de naturales y extranjeros”, según nos dice el mismo Díaz. El aire del siglo penetraba en sus calles.
El plano de Mendoza Solar nos permite asimismo reconocer fácilmente los sitios más importantes. La Catedral, la Prisión eclesiástica, el cementerio de la parroquia. En las Gradillas se pensaba construir la nueva Catedral. La Casa de Simón Bolívar podía verse en el ángulo sur-este de esta esquina. Del lado Sur el Palacio Arzobispal, la Capilla de la Universidad. Del lado Oeste o calle de N.S. de la Luz, la Real Cárcel, las Casas Capitulares. La Real Audiencia a inmediaciones de la Casa de los Bolívar, frente a San Jacinto. Luego la casa de Correos. José Domingo Díaz vió caer sus balcones la tarde del veintiséis de marzo. La Tesorería, entre Principal y San Mauricio (Santa Capilla). La Administración de Tabaco (Esquina de Jesuitas). El Cuartel de Milicias de Blancos (Esquina del Hoyo). Para abril de 1810 las de Valencia y Aragua se encontraban acuarteladas en la casa de la Misericordia.


Para 1910, a pesar de terremotos y demoliciones, Caracas apenas ha franqueado los límites que tenía cien años atrás.  Las casas del centro estaban convertidas en almacenes u depósitos de mercancías. Eran casas ciegas, sin ventanas. Conservaban sus fachadas, portones, claveteados, y pavimentos de lajas. Algunas de ellas ostentaban las cifras y armas de sus dueños. Cerca de la esquina de Sociedad, por ejemplo, del lado que mira al naciente, podían verse las de los Blanco Villegas, y en la esquina de El Conde, la de San Xavier. A poco de instalada la Suprema Junta se trasladó a esta casa que databa de 1736. En ella se instaló el Congreso el 2 de marzo de 1811. Asimismo en esta casa celebraba sus sesiones la Junta de Vacuna. Entre Monjas y Padre Sierra se veía en 1910 la casa de Luís López Méndez (Hoy Pasaje Capitolio). Una casa de fondo conventual. El zaguán alumbrado por una lamparilla ante una imagen de N.S. de Los Dolores. También podía verse entre Gradillas y Sociedad, la Casa de don José de Aristeguieta, o de las Aristeguieta, la misma que fue después de María Antonia Bolívar, y donde estuvieron las oficinas y talleres de "El Universal". En esta casa murió el gobernador Guevara Vasconcelos. Las oficinas de la Gobernación y Capitanía General continuaron en ella bajo los gobernadores Casas y Emparan. Este último, en vista de la  agitación reinante, de la ansiedad de conocer las noticias que llegaban con gran retardo en algún bergantín de Cádiz o alguna goleta de las Antillas, escapada de los corsarios franceses- se decía que Emparan ocultaba las noticias-disponen fijar carteles en las puertas von las informaciones recibidas de España. Una especie de pizarra periodística.

A su llegada Emparan habilitó la casa del rincón de San Pablo que fue más tarde del Presidente José Tadeo Monagas. Luego se trasladó de Madrices a Ibarras, una casa de portones grises y balcones labrados, y un tinajero de ladrillos que más bien parecía una garita. La misma donde un siglo antes  murió Don Eugenio de Ponte y Hoyos, el hechizado. Allí quedó Emparan con Centinelas y guardias a la vista, el jueves santo de 1810, que fue 19 de abril. Una casa que parecía tener mucha sombra. Medio siglo después. Ponían preso al presidente Julián Castro, en una casa, calle por medio, la misma  donde estuvo el Seminario Mayor y luego los almacenes de Juan Manuel Díaz. Puede decirse que Emparan es el primer presidente depuesto. Antes, más de un gobernador había sido preso y remitido a España por los Capitulares, pero nunca en las circunstancias y en el objeto que lo fue Emparan. El 19 de Abril nos da en cierto modo la clave de lo que va a ser nuestra historia en los próximos ciento cincuenta años. En ella puede hallarse una mecánica o inspiración semejante "Una parte de los conjurados engañaban a la otra" decía más tarde José Félix Ribas a José Domingo Díaz. La auténtica revolución de Venezuela se halla en la obra de gobierno de la Suprema Junta salida aquel día. Luego toma prestadas otras ideas, otro lenguaje. Se extravía, se desnaturaliza y se viste de ropajes extraños. El propósito de 1810 es la de alimentar la prosperidad del País, el espíritu de libertad. Pero los venezolanos se dividen. Sobreviene la guerra. Casi todos los miembros mueren en las prisiones o en los cadalsos. El país queda arruinado. Los propósitos del 19 de Abril caen en olvido.
Todavía en 1910 podía verse la esquina de San Pablo en la calle de Mercaderes, el balconcillo de los Salias. La madre de los Salias, doña Margarita Sanoja, estaba casada en segundas nupcias con Matías Sopranis, comerciante, ya octogenario. Francisco era labrador, como se decía entonces, duelo de una hacienda en don Antonio de los Altos. Emparan ha debido encontrarse más de una vez con él, su vecino de la Plaza de San Pablo. Para 1910 se le da el nombre de "Plaza Salias".

El miércoles 19, día de la procesión del Nazareno, llega a su hacienda. Aunque era parte de la conjuración, nada sabe del papel que ha de representar al día siguiente. La creencia de que Salias arrebató el bastón a Empaparan a la entrada de la Catedral, se halla muy arraigada. Así aparece en el cuadro de Lovera. Una lápida de mármol puesta en aquel sitio representa también la escena. Los testigos de la causa de Salias dicen que agarró por el brazo al Gobernador y lo hizo regresar a las Casas Consistoriales en medio de gran tumulto. El hecho es que Emparan regresó con su bastón y en nombre del Rey lo entregó al primer alcalde José de las Llamozas. En la Cada Capitulares se representa una escena no menos decisiva. Emparan sale a preguntar al pueblo si lo quiere por Gobernador. Detrás se desliza Madariaga. Estos dos hombres, Salias y Madariaga, van a ser primeros actores aquella mañana. Basta que Salias salga al paso del Gobernador, y Madariaga mueva el dedo, para que un régimen de trescientos años quede abolido. Se diría obra de ficción, Episodio sacado de algún asombroso relato. Restablecido el gobierno del Rey, dos años más tarde, podía creerse que el pasado había vuelto, ilusión común de todas las reacciones. Aquello no tenía sentido. Era como sucede siempre, imagen del pasado difunto. Andrés Bello lo comprendió en una sola mirada aquel 19 de Abril y lo expresó en una canción perdida entre las ruinas:
Caraqueños, otra época empieza.


El Nacional
19 de abril de 1961

 

Revista Elite abril 1950

Revista Elite abril 1950

miércoles, 13 de abril de 2016

Inauguración de la Av Nueva Granada

La revista Elite lo reseñó de la siguiente manera: 






Importantes Alocuciones. La Radiodifusora Nacional de Venezuela transmitió al País las palabras del General Juan de Dios Celis Paredes, Gobernador del Distrito Federal, al declarar inaugurada la Avenida Nueva Granada. Por su parte, el Excelentísimo Señor Doctor Manuel Barrera Parra, Embajador de Colombia en Venezuela, pronunció sentidas palabras antes el monumento de los héroes Neogranadinos Ricaurte y Girardot instalados en la intersección de las Avenidas Nueva Granada y Roosevelt. 
Elite 1950

viernes, 1 de abril de 2016

Puente de las Canoas

Revista Elite 26-09-1925




Previsión y Seguridad
 "Este sitio fue un día funesto para toda Caracas, pués en él perecieron, brusca y absurdamente, tres honorables damas y un simpático niño de una familia distinguidísima (Stas. Hernáiz y niño Díaz Castro) .

 Este es el puente de las Canoas, en Maripérez, al comienzo de la Gran Carretera del Este, a la salida de la urbe.

 El Gobierno Nacional creador de la espléndida red de carreteras que cruzan de extremo a extremo del País, atendiendo a sanas ideas de prevención y seguridad, ha mandado a construir puentes y rebordes en los lugares de peligro, tal como se advierte en el fotograbado. "