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sábado, 13 de julio de 2013

Antaño y hogaño, Caracas

Antaño y Ogaño [Sic]
Portal del Cuatricentenario 
Por Nicolás Ascanio Buroz
El Universal /Agosto de  1963



En 1963 Nicolás Ascanio Buroz, escribía alarmado sobre la violencia que sacudía la Caracas de entones y hace severas reflexiones, expresaba: “Que Chicago con  Al Capone, se quedaba muy atrás en delito, con lo que ya era la ciudad en la historia del delito, mientras las Autoridades  se cruzaban de brazos y de cuando en cuando se reunían para cruzar ideas sobre tal estado de cosas que tienen alarmada a la población. Esto es considerarse incapaz para mantener el orden, para proteger la vida de la ciudadanía  lo cual es una obligación del Gobierno.  Con avisos, comunicaciones, letreros etc., no se hace nada, es prácticamente nulo. Lo que necesitamos es mano de hierro.” 

Han transcurrido cincuenta años desde que el artículo que a continuación transcribí y comparto con ustedes fuera  publicado en el Universal,  pareciera que cada palabra está  más vivas que nunca, lamentablemente. 

 “Caracas la gentil. La de nuestros años mozos, la que andaluzo concurría a los templos, la que airosa asistía a las retretas dominicales, ya no existe, se perdió irremediablemente,  en el ingrato remolino de un nuevo tiempo materialista y despiadado. 



Aquella apacible ciudad de comienzos de siglo, con todos sus defectos, con su falta de confort la preferimos ante la actual, convertida de la noche a la mañana en una liza de violencia extrema.
Nos causa enorme tristeza los niños de esta generación  que no conocieron la paz de las convencionales casonas de sus mayores, que no gustaron de las excelencias de aquel vivir. Que no disfrutaron de los amplios corrales plenos de matas de mangos, de guayaba, y donde el estanque (…)  La sonriente mañana o la noche de luna (…) Aquellos corrales donde el gallo lanzaba sus crinadas, y a los cuales concurrían sin miedo alguno multitud de pájaros cantarinos a hacerle  (…) a las cigarras. Aquellos corrales de nuestra niñez saturada de albahaca y yerbabuena, donde oleadas de mariposas formaban arcoíris en las copas de los chaguaramos. ¡Pobres niños! Prisioneros entre las cuatro paredes de un incomodo apartamento, sin sitio donde jugar, donde galopar caballos en palos de escobas, sin tierra donde hacer canales o lagunas, ni poderle hacer maldades al gato que, espantado, salía a ocultarse a alguna de las hornillas de la cocina. Que jamás supieron de los cuentos del baño con totuma, de los paseos en tranvía o en el coche, y que nunca acudieron a la “Rinconada” a comer bizcochuelos con  un vaso de pura y blanca leche. Que no saben de delicias de un  “te..che” o majarete, de un pedazo de torta de bejarana, de  la cojita o de unos alfajores.
Estos  niños de ahora no conocen las horas transcurridas en un verdadero hogar, donde a demás de los juegos, había un tiempo sagrado para rezar el rosario en familia, y otro para recibir las elementales normas de educación, pues esta comienza. Estos niños de ahora no saben tampoco lo que significa una navidad de antaño, los nacimientos caídos en desuso como otras tantas tradiciones (….) 



( …) Los chóferes de los carros por puesto no se cuidan del lenguaje, y menos aún del cigarrillo que llevan, cuyas chispas y cenizas caen en el rostro y ropas de los pacientes pasajeros. Los radios los sintonizan a todo volumen y cuando se encuentran con un colega amigo, la salutación es una estentórea nombrada de madre. Todo esto ha traído como consecuencia que inmigrantes que se dedican al mismo oficio se contagien y superen a los mismos criollos, siendo aquello de que: “al país que fuere haz lo que vieres”. Y que a ningún pasajero se le ocurra reclamar porque lo ponen más sucio que un felpudo. Y que los autobuses mejor no hacer ningún comentario. Los sufridos peatones de esta modernísima Santiago de León pasan inenarranables torturas a diario, son los veteranos del cada  día  más confuso  transitar  capitalino. 

Los pedigüeños y buhoneros son un azote, materialmente invaden las aceras a las hora de mayor tráfico, dificultando el transitar libremente por ellas. En las calles comprendidas entre las esquinas de Carmelitas y Mercedes es materialmente imposible andar tranquilo. Penetrar al Correo es uno de los trabajos de Hércules, los vendedores de sobres, papel, bolígrafos y postales forman una espesa muralla. Los alrededores de los templos son los sitios escogidos por los mendigos muchos de ellos alargan una pierna ulcerada dejando la mitad del trayecto para los caminantes. En la cuadra de San Francisco la venta de barajitas, santos y brujería nos hacen retroceder a más de trescientos años. Por allí campea una mujer con el rostro oculto con una pañoleta acompañada de cuatro o cinco cría    cosa particular, no son iguales en fisonomía ni en color,  todos los días de la semana. Amén de todo lo narrado pululan borrachitos, locos y locas, con sus gritos y sus frases nada edificantes.”   



Para los caraqueños que ya hemos pasado de los cincuenta años que queremos a la Patria como nuestra madre; apegado mejor dicho a nuestras arcaicas costumbres, es motivo de tristeza y alarma el suicido intelectual de la nueva generación. 

domingo, 23 de junio de 2013

Caracas Monumental 1944

Tejados románticos de ayer observan con callada timidez
la altura magnifica y desconcertante del macizo granítico
( Edificio Phelps) 
" La Ciudad es la prolongación de los hombres y el límite de los paisajes.  La Ciudad acobarda, arrebata, enaltece o destruye. Es un libro perennemente abierto, escrito en hojas de sangre y del espíritu, al resplandor de la esperanza.

Cuando el corazón de la ciudad palpita, por el aire escapa  una bandada henchida de armonía gótica.
Secos los arroyos, las quebradas turbias, enfermo el río, la raíz fluvial de la ciudad despliega  sus alas en las fuentes luminosas;  pero sólo el murmullo se abandona al viento, mientras el agua suelta lirios efímeros.

Cuánta huella de leyenda desaparece bajo del asfalto  inexpresivo, en estas calles alumbradas  por bocinazos y pregones clamorosos. Las esquinas,  cruce de emociones, lugar de atropellamiento sin excusas y recodo para citas impacientes, han perdido su gracia típica de regazo familiar, regazo de la provincia solariega, porque en las esquinas de los pueblos todavía se   difama, se gloria; es decir, se teatralizan maliciosamente todos los dramas públicos o íntimos.

La ciudad descansa, se conmueve, sobre un valle de apamates y acacias, Los cerros la ciñen vigorosamente,  como un amante hambriento. Tímida, con ilusión de adolescencia,  la niebla abre su sombrilla de encaje en las colinas, pero no baja hasta la ciudad  bulliciosa.  ¿Tendrá miedo de los tranvías, del acecho de los hombres, de sí misma?
Puentes ornados con escudos y frisos utilizados entre el fresco panorama de
las urbanizaciones y la ciudad ( Los Caobos) 

¿Quién se recrea hoy en las plazas de la ciudad, escuchando opulentas romanzas de eco mediterráneo y criollos valses  dulzones? ¿Quién aviva alguna promesa sentimental bajo los árboles centenarios, de los parques, cuyas hojas  de cuando en cuando como palabra dicha al azar?
Sofocada de su propio vértigo, la ciudad se fuga hacia las urbanizaciones llenas de pinos fragantes, donde siquiera se escucha el alborozo de los pájaros al amanecer.  Mientras tanto, el pueblo llega desde el llano, la montaña y la costa.  Ha bajado sus roídas velas en los flancos de los cerros, porque la altura, como la fe, es patrimonio suyo, eterno. El pueblo persigue con los ojos de fervor.


El Tiempo Monumental

Pronto será un recuerdo nada más - ¿o lo es hace mucho tiempo? -, en páginas y relatos multicolores, la ciudad austera y clara, arrebujada en el espíritu colonial, ornamentada con aleros  florecidos y ventanas de intrigante celosías.

La  ciudad se despoja de  toda su sombra recóndita;  la entrega a la acción, al progreso. La ciudad despierta otra vez, entre el humo de la industria, desde sus propias raíces de tradición.
La arquitectura moderna imprime a la ciudad un aspecto de poderosa elegancia. Armazones de hormigón, monstruos  de hierro y cemento, levanta vertiginosamente la mágica ingeniería. En el corazón de la ciudad, los hombres pierden tamaño en contraste con los pétreos edificios; pero ganan, al mismo tiempo, en revelación de empuje civilizador. Al mecanizarse, el horizonte humano confía al tiempo su destino.  
Contra la limpidez del cielo se asoma la piedra reducida a una dura expresión
mecánica por la civilización infatigable
( Edificio Las Américas )  

El movimiento de reurbanización comienza, en el propio corazón de la  ciudad,
congestionado por el trafico y los cables
( Edificio Veroes)  
La ciudad como toda juventud,  es optimista de su urbanismo creciente.  Las vetusta paredes de ladrillos, con toda su carga de consejas y fábulas, se derrumban en plena urbe,  con esa resignación  de toda madurez saturada de tiempo.  Los trepidantes barreros horadan la tierra, cansada de ladrillos y tejas,  mientras las estragadas mezcladoras arrojan los cimientos   para la colmena granítica y límpida. En las fachadas, esculturas desnudas de agricultores  que sostienen la hoz, el rastrillo y los frutos de optima cosecha, recuerdan al pueblo la inquebrantable esperanza de la época; más en otros edificios, son los señores héroes de la nacionalidad  los que representan, ante ese mismo pueblo, la viva virtud ciudadana.

Vestigios coloniales – como el mudo farol del portal y escudo, nostálgico de armas,  en el  frontispicio – agregan a la arquitectura moderna la sobriedad de la civilización, frisos, pilares, arcadas, cornisas, en reminiscencia colonial, simplifican las líneas de las nuevas construcciones en la ciudad.  En las quintas  residenciales, confortables e imponentes en su geometría de paredes, pisos,  y habitaciones, aquellos mismos detalles resaltan tanto como la propia belleza del nuevo estilo.
Añadir leyenda
En las plaza, la escultura indígena valoriza la deuda que la ciudad tiene contraída con los indios, cuya sangre corre impetuosa por sus venas, pero a quienes no conoce, porque los aborígenes tienen miedo de la urbe y la ciudad tiene miedo de los aborígenes. Prefiere pues admirarlos  en grave actitud petrificada.   
La ciudad se expande,  se hincha,  asciende, monumentalmente. 

Fuente: El Farol 1944
Caracas Monumental 

viernes, 27 de mayo de 2011

Datos sobre el Pasaje Zingg, Caracas

Lo más fascinante que me ha ocurrido con los Grupos "Caracas en Retrospectiva" (facebook) , ha sido conocer y disfrutar los aportes y comentarios que usuarios hacen; muchos de ellos comentan su experiencia personal, anédocta de padres, abuelos, o reseñan datos bibliográficos de alguna fuente ( muchas de ellas, desconocidas) de textos , que contienen el origen, crónicas o simples datos sobre tal o cual  tema.

Una de ellas, ha sido el Edificio, luego Pasaje Zingg.
Comparto algunas notas e imágenes agregadas al grupo:



Notas sobre el Pasaje Zingg:

"Durante la guerra se aplicó aquí algo que se conoció como la "Lista Negra", que consistía en crear limitaciones para el desarrollo de los negocios de los empresarios de origen alemán. Esto llevó a la familia Zingg a cambiar el nombre de la empresa Gustavo Zingg S. A. a Imex S. A. En el año 1952 la situación varió con relación a la aplicación de la Lista Negra, de modo que la empresa volvió a llamarse Gustavo Zingg S. A. Posiblemente fue necesario un acercamiento a las autoridades de la época". Pedro Emilio Correa

En 1940 la casa Zingg decide construir su sede en Caracas. El edificio fue diseñado por Oskar Herz en 1940 y el pasaje por el arquitecto Arthur Kahn en 1953; la construcción la llevó a cabo la Oficina Técnica Blaschitz. Se encuentra en la avenida Universidad, entre la esquina Sociedad y la Traposos.

En aquella época este edificio erigido con acero resistente a los terremotos asombraba a los transeuntes debido a la magnitud de su estructura. Cabe destacar que sus escaleras mecánicas fueron las primeras en ser instaladas en Caracas. El Edificio Zingg suponía un avance moderno y tecnológico en la época, sin embargo llegó tarde a Caracas. Una década después de su construcción, los cambios en la ciudad y el modernismo sugerían modificar este edificio para adaptarlo a las exigencias de la época. Fue ahí cuando el arquitecto de origen turco Arthur Kahn decidió modificarlo y convertirlo en un pasaje. El proyecto sugería hacer un pasaje comercial al estilo parisino que albergara a las cuarenta tiendas más lujosas de Caracas, ya que en cierto modo éste era el primer centro comercial de la época.

En Europa los pasajes fueron muy populares ya que en el siglo XIX las tendencias modernistas de París sugerían que los ciudadanos pasearan los las distintas tiendas y galerías a través de bulevares cubiertos. Así se aprovechaban las ventajas de la sombra y las caminerías se convertían en un ambiente cerrado pero a la vez al aire libre: una mini ciudad dentro de la ciudad, otro mundo en donde el consumismo sugería comodidad y glamour.

Este pasaje trajo adelantos tecnológicos como la primera escalera automática de Caracas –tal vez incluso de Venezuela– y uno de los primeros ascensores de carga. Para algunos, tales adelantos de la época eran de temer ya que eran aparatos mecánicos jamás vistos: ¡incluso podrían ser riesgosos!
El pasillo central es la sección superior que da comienzo al pasaje y que conecta con la Plaza Bolívar. Aquí se encontraban tiendas prestigiosas y comercios emblemáticos. A diferencia de los estilos franceses, en donde todo el pasaje estaba cubierto por un techo que permitirá entrada de luz en modo opaco, la zona central superior del pasaje sólo tenía una cúpula central que permitía la entrada de luz. Los pisos superiores albergaban oficinas.

Cabe destacar que de vez en cuando las escaleras mecánicas funcionan, ¡para sorpresa de muchos!

Sobre Arthur Kahn:

- 1910: Nace en Estambul, Turquía.
- 1915: Se traslada a Viena, Austria.
- 1940: Egresa de la Escuela de Bellas Artes de París, donde estudia en el taller del maestro Georges Gromort.
- 1942: Llega a Venezuela. Más adelante participa en el equipo proyectista de la Ciudad Universitaria.
- 1945: Crea la empresa Arquidec.

Obras destacables:
- Hotel Nacional (1945-47)
- Edificio Altamira (1946-47)
- Pasaje Zingg (1951-53)
- Unidad Piloto Experimental del IVNIC (1954-55)
- Edificio Aco (1970)

Momento de instalación de las escaleras mecánicas del Paseje Zingg, primeras escaleras mecánicas puestas en funcionamiento en el País

Primeros Usuarios del Pasaje Zingg

Momento de la Inauguración
que tal los Kepis de medio lado¿?
explica un Usuario de CER
Jorge Peña:
"  Algunos oficiales estilaban llevarla colocada de esa forma, efecto imitación de foto estudio de oficiales tanto aliados como del eje durante la II guerra mundial."

Inauguración del Pasaje Zingg por el General Pérez Jiménez.
A su lado Gustavo Zingg.

 El edificio fue diseñado por Oskar Herz
1940

domingo, 31 de octubre de 2010

El Helicoide de la Roca Tarpeya,

El Helicoide de la Roca Tarpeya, esa mole de concreto aún inconclusa situada en medio de Caracas, está recuperando la condición de espacio activo en la vida de la ciudad. Dos razones, de índole bien distinta, determinan este hecho: el uso de parte de la estructura como sede del cuerpo policial Disip y la simultánea habilitación de áreas para el funcionamiento de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Esta positiva circunstancia, y la bienvenida aparición de ENcontrARTE, me han animado a “desengavetar”, mejorar y actualizar un trabajo de 1991 que recoge el resultado de una investigación documental, hemerográfica, fotográfica y testimonial sobre la historia del edificio. Dicho resultado muestra una realidad absolutamente distinta a la transmitida durante cuatro décadas como “verdad” consagrada y oficial acerca del tema, y aporta suficientes elementos como para concluir al respecto que en torno a El Helicoide se elaboró intencionalmente una fábula, en el sentido de “Ficción artificiosa con que se encubre o disimula la verdad” (Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, edición 22 y versión en Internet, acepción 6), con propósitos claramente políticos.

La versión original del trabajo fue presentada como ponencia en las II Jornadas de Investigación Histórica de la U.C.V en 1991, quedando incorporada a la Memoria respectiva. Desde entonces, y no obstante los muchos intentos realizados, había sido imposible acceder a otros medios de difusión más amplia y efectiva, mientras que la fábula hecha “verdad” consagrada que aquí se “desmonta” sigue repitiéndose sistemáticamente. Desde ENcontrARTE espero al fin poner de nuevo el tema en el tapete. Y ahora, examinemos los hechos:



LA “VERDAD” CONSAGRADA

El Helicoide de la Roca Tarpeya es el “mayor elefante blanco”, la “máxima expresión del `faraonismo’, ostentación, el despilfarro y la excentricidad del dictador Marcos Pérez Jiménez”. Este aserto comenzó a circular profusamente entre 1961 y 1962, durante el gobierno de Rómulo Betancourt, y rápidamente se hizo una “verdad” consagrada. La asunción de esa “verdad” por parte del colectivo fue automática, y se facilitó por dos causas: la evidente inclinación del gobierno pérezjimenista por las obras de gran porte como el Complejo de Los Próceres o el Hotel Humboldt, y la noción muy extendida de que el monumentalismo arquitectónico es práctica habitual de los diversos factores del Poder, entre ellos los regímenes políticos autoritarios, despóticos o dictatoriales. Pero, el señalamiento de la “verdad” que nos ocupa no fue un acto aislado, cuya sola finalidad fuera cuestionar aquel proyecto colosal: formó parte de un reiterado discurso político, cuyos voceros principales fueron Betancourt y Acción Democrática, destinado a exaltar las “bondades” de la democracia representativa en ciernes frente a la “corrupción” y la “barbarie” del sistema derrocado el 23 de enero de 1958. Hoy esta “verdad” consagrada pervive en la opinión pública, manteniendo intactas sus varias connotaciones, y se sigue transmitiendo por los medios masivos en la medida en que el edificio recobra vitalidad. En contraste existe una realidad bien distinta, absolutamente demostrable y demostrada, la cual permanece oculta y busca “salir al aire”. Conozcámosla ahora.



LA REALIDAD EN SU ESENCIA
El año 1982, las vueltas de la vida me llevaron a participar como investigador en el Proyecto de Museo Nacional de Historia y Antropología y Complejo Cultural, a desarrollarse en El Helicoide. Llegué allí, como todos, con la “verdad” consagrada en mi cabeza y me ocupé, junto al entonces sociólogo y ahora reconocido compositor de música académica contemporánea Víctor Varela, de indagar sobre la historia del edificio. En este quehacer localizamos un archivo abandonado en la propia estructura, el cual contenía decenas de documentos que registraban el desarrollo del proyecto desde su concepción hasta su paralización definitiva. Con este material clave más una amplia revisión hemerográfica y una serie de entrevistas, se reconstruyó el proceso completo descubriéndose que aquella “verdad” no tenía el más mínimo asidero. La realidad mostrada por las fuentes, la cual presento organizada en tres tiempos de evolución, es en su esencia la siguiente:

1.- Tiempo inicial: de la concepción del proyecto a la primera detención de los trabajos (1956 al 23 de enero de 1958)

El de El Helicoide fue un proyecto exclusivamente privado, sin participación ninguna, oficial o extraoficial, del gobierno de Pérez Jiménez. Lo concibió el Arquitecto Jorge Romero Gutiérrez durante en año 1956, y para su realización se constituyó en 1957 una empresa, Helicoide C.A., resultante de la integración de cuatro compañías ya existentes: Arquitectura y Urbanismo C.A. del propio Romero Gutiérrez y en operaciones desde 1950; Ingenieros Venezolanos C.A., creada en 1949: Inmobiliaria Casado y Cía., registrada en 1952 e Inversiones Planificadas C.A., fundada en 1953. Cabe acotar que el Arq. Romero Gutiérrez con su organización, había llevado a cabo antes de 1956 proyectos como el Centro Profesional del Este y la Urbanización Club Hípico.
El proyecto, comentado y varias veces premiado internacionalmente por su avanzado diseño arquitectónico y su original plan urbanístico, buscaba dotar a Caracas de un gran centro comercial y cultural provisto de un amplio espacio de exposición de la industria automotriz; un gran “palacio” de convenciones; un hotel de primera categoría en el cual tendrían su asiento las oficinas de todas las líneas aéreas con operaciones en el país y que contaría en su azotea con un helipuerto para el traslado directo de pasajeros hacia y desde el Aeropuerto de Maiquetía; una sala múltiple de cine; salas de teatro, de exposiciones y de conciertos; restaurantes, bares y cafeterías y áreas de esparcimiento al aire libre. El proyecto preveía, además, un sistema integral de acceso y de circulación interna, con vías peatonales y para vehículos completamente separadas, rampas de circulación y estacionamiento vehícular dispuestas en espiral, ascensores inclinados y verticales, escaleras mecánicas y fijas, pasillos y plazas. Adicionalmente contaba con un plan de arquitectura paisajista, cuyo elemento principal era un paseo peatonal que uniría El Helicoide con el Jardín Botánico de la Ciudad Universitaria por los cerros de San Agustín.

Una vez establecida la empresa Helicoide C.A., en el curso de 1957 se dieron tres pasos en el desarrollo del proyecto: realización de un estudio de factibilidad económica contratado al Dr. Domingo Felipe Maza Zavala, quién habiendo sido retirado de la Universidad Central de Venezuela por su postura contraria al régimen pérezjimenista manejaba una oficina de asesoría; realización del estudio de suelos contratado al Ing. Oswaldo De Sola, años mas tarde Rector interino de la UCV, y avance del movimiento de tierras, el cual estaba por culminarse en enero de 1958. A raíz del derrocamiento de Pérez Jiménez el 23 de enero de ese año, los trabajos se paralizaron temporalmente.

2.- Tiempo de auge: del inicio del vaciado de concreto a la negociación de un crédito bancario internacional (26 de octubre de 1958 – 1960)

Entre fines de enero y mediados de octubre de 1958, con los trabajos detenidos, la empresa Helicoide C.A se ocupó de gestiones legales y administrativas y de tareas de organización interna. La más importante de sus actuaciones en este lapso fue el entablar negociaciones con la Junta de Gobierno presidida por el Contra Almirante Wolfgang Larrazábal Ugueto, en procura de acuerdos que permitieran reanudar la obra. Tales negociaciones dieron fruto, y el 26 de octubre de 1958 se realizó un acto especial denominado “inicio del vaciado de concreto” con el cual arrancó la erección de la estructura. El acto, reseñado en toda la prensa de circulación nacional, contó con la presencia de la Junta de Gobierno en pleno y fue bendecido por Monseñor Rafael Arias Blanco, Arzobispo de Caracas, quién había sido autor en 1957 de una Carta Pastoral con críticas al régimen pérezjimenista leída en todas las iglesias de la capital. La asistencia de la Junta gobernante a esta ceremonia, rubricó el más significativo de los acuerdos logrados entre ella y Helicoide C.A.: a cambio de la autorización para continuar sus actividades, la empresa debía absorber como trabajadores a un alto número de los desempleados inscritos en el llamado “Plan de Emergencia” el cual representaba una enorme carga financiera para el Estado. En cumplimiento de este compromiso, para el 26 de octubre de 1958 Helicoide C.A. manejaba una nómina de casi tres mil personas (3000) entre obreros –la inmensa mayoría- y empleados.
A partir de esta fecha y hasta fines de 1960 la obra avanzó con celeridad, realizándose cerca del 95% del total construido del edificio. Durante el mismo período Helicoide C.A. desarrolló una amplia y agresiva campaña publicitaria, la cual incluyó programas permanentes de radio, columnas fijas en los periódicos de mayor tiraje, reportajes cinematográficos, elaboración de diversidad de objetos con el logotipo de El Helicoide (vasos, llaveros, calcomanías...), la apertura de un Restaurante Bar, la promoción de eventos culturales como varios festivales de ballet efectuados en el Teatro Municipal, el apoyo a actividades deportivas entre ellas el impulso a la carrera de un joven prospecto del boxeo bautizado como Kid Helicoide y quién presumiblemente es Carlos “Morocho” Hernández y visitas a la construcción por parte de personalidades nacionales e internacionales entre las cuales destacó la hecha por el poeta chileno Pablo Neruda profusamente registrada en fotografías.

Tanto el avance de la edificación como la campaña publicitaria tuvieron en 1959 el respaldo básico de un crédito dado por un “pool” de bancos nacionales, luego de realizado un segundo estudio financiero esta vez contratado al Dr. Pedro Segnini La Cruz. Durante 1960 Helicoide C.A. solicitó un nuevo crédito, ahora a un grupo de bancos internacionales, el cual condicionó su otorgamiento a la existencia de un aval por parte del gobierno venezolano (para entonces, el de Rómulo Betancourt). La empresa tramitó el aval ante las instancias oficiales, sin obtenerlo; por el contrario, el gobierno de Betancourt decidió conceder directamente el préstamo a través del Banco Obrero y su Presidente el Dr. Luis Lander.

Junto al crédito bancario, Helicoide C.A. aplicó dos mecanismos adicionales para adelantar o financiar parte de sus trabajos: la obtención de materiales o servicios pagaderos a fecha fija con locales en el edificio y la venta de locales en plano, con adelanto de dinero, a ser entregados también en fecha fija. Era claro para la empresa que el cumplimiento cabal de estos numerosos compromisos a futuro dependía fundamentalmente de la fluidez y suficiencia del crédito bancario, y de allí su constante atención a los vínculos con las instituciones financieras privadas nacionales e internacionales. Desde esta perspectiva, que no contemplaba en absoluto acudir al apoyo oficial, la decisión del gobierno de Betancourt respecto al aval del crédito solicitado resultó para Helicoide C.A. “inesperada, injustificada y generadora de desconfianza” por lo cual hizo conocer su desagrado aún cuando acató en principio lamedida.

3.- Tiempo de crisis: de los litigios con el Banco Obrero y con los acreedores al juicio por quiebra y la paralización definitiva de la obra (1961 – 1962)

Las sospechas de Helicoide C.A. ante el inesperado rumbo impuesto por el gobierno a su segunda solicitud de crédito, muy pronto se vieron confirmadas por los hechos: cuando la empresa acudió al Banco Obrero a retirar los Bs. 16 500 000, 00 del préstamo, se encontró con la negativa del Dr. Luis Lander a entregarle el monto total de inmediato; por el contrario, el Presidente de la entidad oficial había nombrado una Junta Administradora ante la cual Helicoide C.A. debería hacer solicitudes de montos parciales aplicables a requerimientos específicos en cada ocasión. Los constructores rechazaron por completo esa y cualquier otra restricción que se pretendiera imponerles, y entraron en litigio con el Banco a fines de 1960.

El largo desarrollo de esta disputa causó demoras crecientes al avance de la obra, por lo cual la empresa entró en incumplimiento de sus compromisos con los proveedores de materiales y servicios que recibirían locales en pago y con los compradores por adelantado que habían abonado dinero. Hacia el tercer trimestre de 1961 todos los afectados por esta situación se constituyeron en Junta de Propietarios de El Helicoide, e introdujeron ante los tribunales competentes una demanda colectiva contra los empresarios. Al no resolverse la querella con el Banco Obrero ésta demanda fue convertida en juicio por quiebra a Helicoide C.A., y a comienzos de 1962 la construcción se paralizó definitivamente. En este momento el Estado venezolano se hizo custodio del edificio inconcluso, pasando a la condición de propietario en 1976 cuando, después de 15 años, culminó el juicio con una sentencia definitivamente firme contra Helicoide C.A. Como corolario de este capítulo final de la historia de El Helicoide en su proyecto original, cabe señalar que no sólo quebró la empresa sino también perdió la mayoría de los acreedores los cuales nunca fueron resarcidos.

Una vez expuesta la realidad de El Helicoide contenida en las fuentes, demostremos el carácter de fábula de la “verdad” consagrada.



LA “VERDAD” CONSAGRADA RESULTÓ UNA FÁBULA

Como ya he señalado, la “verdad” consagrada y oficial sobre El Helicoide comenzó a circular en 1961, justo en el tiempo de crisis de su edificación y al cabo de tres años de caída la dictadura. La indagación documental y hemerográfica demuestra de manera fehaciente que hasta el 23 de enero de 1958 se menciona al futuro edificio sólo como un proyecto impactante pero hasta la fecha limitado a planos y maquetas; que entre el 23 de enero y el 26 de octubre de 1958 prácticamente no se lo nombra y que de esta última fecha hasta fines de 1960 ocupa amplios espacios publicitarios y recibe la atención que merece una obra de su magnitud en proceso de construcción: elogios entusiastas, críticas de variado tono, palabras de admiración, sorpresa, escepticismo o aliento, pero ningún señalamiento que vinculara directamente la obra con la dictadura pérezjimenista. Sin embargo, aún con esa contundente realidad plenamente al descubierto en “la vida” y en los medios de comunicación, la especie se echó a rodar, cobró cuerpo y arraigó hondo en la conciencia y la opinión colectivas. Frente a este panorama, la hipótesis inmediata fue la de que se “fabricó” una fábula con el propósito primario de descalificar a quienes entraron en conflicto con el gobierno de Betancourt y a su proyecto, ligando a unos y otro con el régimen dictatorial derrocado tres años antes; estando el ánimo general sometido desde 1958 a una permanente inducción al rechazo automático y a la condena sin atenuantes de todo lo que “oliera” a pérezjimenismo, era fácil infiltrar cualquier falacia a través del discurso político insistente difundido por todas las vías posibles y convertirla en “verdad”. (Esta práctica, tan en boga en Venezuela durante los últimos seis años, es tan vieja como la humanidad, ¿no?).

Esta hipótesis no pudo sustentarse con algún documento oficial disponible para el público en el momento de la investigación; los documentos oficiales accesibles eran de carácter administrativo o del ámbito judicial. Sí se encuentran alusiones al supuesto pérezjimenismo de los directivos de Helicoide C.A. en el discurso político cotidiano entre 1961 y 1862. Pero tanto los documentos de Helicoide C.A. como los testimonios de sus miembros entrevistados, apuntaron absolutamente en la dirección indicada. En todo caso, junto a todo lo ya expuesto –especialmente la coincidencia en el tiempo entre el litigio Helicoide C.A. – Banco Obrero y la difusión inicial dela “verdad” consagrada- hay otro conjunto de elementos cuya evaluación abona también la hipótesis de la elaboración intencional desde el gobierno de Rómulo Bertancourt y/o desde Acción Democrática, de una fábula con trasfondo político y contribuyen a elevarla al rango de conclusión. Consideremos brevemente tales elementos:

1.- El litigio Helicoide C.A. – Banco Obrero se inició en un momento en el cual desde el gobierno y desde Acción Democrática se daba renovado impulso a una campaña de afirmación de la democracia representativa como el único sistema válido de funcionamiento social y político, contrapuesto y enfrentado a la dictadura y, también, al comunismo. Dentro de esa campaña se ponía especial énfasis en la “liquidación de los últimos vestigios” del pérezjimenismo, y la acusación de “amigo” de la dictadura ocasionaba efectos negativos inmediatos y por lo general irreversibles a quienes se les formulaba. El mecanismo acusatorio fue utilizado frecuentemente -con razón o sin ella- como vehículo de invalidación política o de descrédito personal contra no pocos ciudadanos;

2.- Los integrantes de Helicoide C.A., empresarios privados sin vínculos con el gobierno de Pérez Jiménez, fueron sí activos participantes en el proceso de crecimiento urbano y desarrollo de la industria de la construcción ocurrido durante la vigencia de dicho gobierno. Muchas personas que se encontraban en similares circunstancias, por asimilación ya habían tildadas de pérezjimenistas y sufrieron las consecuencias;

3.- El rigor aplicado por el Banco Obrero al manejo del crédito otorgado a Helicoide C.A. no tuvo equivalente en otros casos conocidos, lo cual conduce a pensar en un interés por obstaculizar o detener el desarrollo del proyecto creándole trabas artificiales. Esto, a su vez, denota desconfianza o reticencia del Banco, y del gobierno, frente a los beneficiarios, mal vistos por su trayectoria precedente;

4.- El rechazo de Helicoide C.A. a la medida del Banco Obrero de nombrar la Junta Administradora en lugar de entregar el monto total del crédito a la empresa, fue juzgado como un acto de rebeldía contra las decisiones de los órganos del gobierno democrático. Tal rebeldía, por extensión, podía considerarse como enfilada contra la democracia misma;

5.- La fábula se lanza a la calle, en el marco de la campaña comentada, precisamente cuando el acto de rechazo –o de rebeldía- contra la medida restrictiva del Banco Obrero tuvo lugar;

6.- En definitiva, ¿qué sentido podía tener la creación y rápida difusión de la fábula en dicho momento, sino el de descalificar al proyecto y a sus realizadores para justificar el represamiento de los fondos y la detención de la obra?

Hasta aquí la presentación del tema El Helicoide: fábula y realidad, en lo atinente al proyecto original concebido por el Arquitecto Jorge Romero Gutiérrez. De seguidas haré una breve reseña de la realidad del edificio entre 1962 y 2004.



EL HELICOIDE DE 1962 AL 2004

Desde la paralización definitiva de la construcción original en 1962, se han formulado varios nuevos proyectos para reactivar el edificio y se han realizado algunas ocupaciones no planificadas:



1.- Proyecto para el Cuatricentenario de Caracas.

Propuesto en 1964, durante el gobierno de Raúl Leoni, mantenía las ideas básicas del proyecto original excepto en lo relativo al hotel con helipuerto. Pretendía inaugurar el edificio durante el Cuatricentenario caraqueño en 1967. No llegó a iniciarse.



2.- Proyecto Centro Simón Bolívar – Arquitecto Oscar Tenrreiro

Propuesto en 1973, durante el primer gobierno de Rafael Caldera, por el Presidente del Centro Simón Bolívar Manuel Rafael Rivero y el Arq. Oscar Tenrreiro. Incluía la instalación en la estructura de la Biblioteca Nacional, el Archivo General de la Nación, la Imprenta Nacional, un Museo Nacional de Historia y un Museo de Ciencias. No llegó a iniciarse.

3.- Proyecto del Arquitecto Carlos Celis Cepero.

Propuesto en 1975, durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, por el Arquitecto Carlos Celis Cepero. Comprendía un Centro Automotriz, un Palacio de Espectáculos, un Centro de Exposición del Comercio y la Industria, un Club de Propietarios, una Central de Radio y Televisión, un Centro Comercial, un Museo Latinoamericano de Arte, un Multicine, un Centro Bancario Nacional, un Centro Nacional Consular, un Centro de Turismo Internacional y un hotel de 350 habitaciones. No llegó a iniciarse.

4.- Ocupación “temporal” no planificada de 1979

Decidida por el gobierno de Luis Herrera Campins con el propósito de albergar transitoriamente a unos 300 damnificados por las lluvias. La transitoriedad se hizo permanencia para la mayoría.

5.- Ocupación masiva no planificada de 1980 – 1982

A los 300 damnificados originalmente instalados el gobierno de Luis Herrera Camping sumó algunos mas y luego comenzaron a presentarse por su cuenta grupos de personas que también quedaron alojadas en trailers, pequeños galpones y hasta ranchos. Para comienzos de 1982 había en El Helicoide mas de 12000 habitantes y la estructura era zona roja de alta peligrosidad, refugio de delincuentes, área de prostitución, venta y consumo de drogas y venta ilegal de bebidas alcohólicas.

6.- Proyecto de Museo Nacional de Historia y Antropología y Complejo Cultural.

Propuesto en 1982, también durante el gobierno de Luis Herrera Campins, por el gobernador del Distrito Federal Rodolfo José Cárdenas. El Museo estaría dotado de salas de exposición, un Centro de Información y Documentación, un Centro Audiovisual, un Centro de Conservación y Restauración, depósitos y dependencias administrativas. El Complejo Cultural, por su parte, constaría de teatros, cines, salas de exposición y de conciertos, talleres para artistas y artesanos, librerías, discotiendas, Centro de Convenciones, plazas, restaurantes, bares, cafés y locales comerciales. Este proyecto sí llegó a iniciarse, siendo sus logros más significativos los siguientes: desalojo total de las mas de 12000 personas establecidas en la edificación; limpieza total, interior y exterior, de la estructura; ubicación, rescate e instalación de la cúpula metálica que hoy corona el edificio, la cual había permanecido depositada desde 1959 – 1960 en las instalaciones de la empresa Lorenzo Bustillos y Cía. en Guarenas y realización de la investigación sobre la historia de El Helicoide que dio origen al presente trabajo. El proyecto se paralizó en 1983;



7.- Ocupación parcial no planificada de 1984 – 1990

A partir de 1984, con mucha lentitud y sin responder a un proyecto global, se fueron instalando en la edificación algunos organismos del Estado, él más importante de los cuales es la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención Disip. Por este motivo, durante el alzamiento militar del 27 de noviembre de 1992 hubo fuego aéreo contra la estructura y respuesta antiaérea desde ella.



8.- Proyecto parcial de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Desde el año 2003 la Universidad Bolivariana de Venezuela ha venido habilitando espacios para su funcionamiento docente y administrativo. Este proyecto parcial se encuentra en “pleno desarrollo”.



LAS FUENTES DE ESTE TRABAJO

Como ya indiqué, durante la investigación se consultaron fuentes documentales, hemerográficas fotográficas y testimoniales.

1.- Fuentes documentales.
Las fuentes documentales se localizaron en cuatro repositorios: Archivo de Helicoide C.A., Archivo del Instituto Nacional de la Vivienda Inavi (sucesor del Banco Obrero), Registro

Mercantil de la Circunscripción Judicial del Distrito Federal y Estado Miranda y Tribunal 3º. de

Primera Instancia en lo Mercantil de la misma Circunscripción. Dichas fuentes fueron:

a.- Documento de Registro de Helicoide C.A.
b.- Estatutos Sociales de Helicoide C.A.
c.- Documentos contentivos del proyecto del Arq. Jorge Romero Gutiérrez.
d.- Libros de Actas de las reuniones de Helicoide C.A.
e.- Documentos relativos al funcionamiento administrativo de Helicoide C.A.
f.- Documentos relativos al estudio de suelos de 1957.
g.- Documentos relativos a las gestiones financieras de Helicoide C.A. tanto en el

país como en el exterior.
h.- Documentos relativos a la relación de Helicoide C.A. con el Estado venezolano.
i.- Documentos relativos a los aspectos técnicos de la obra, incluyendo planos.
j.- Documentos relativos a los planes de promoción y publicidad de Helicoide C.A.
k.- Documentos relativos al impacto del Proyecto Helicoide en el exterior.

l.- Documento de Condominio de El Helicoide de la Roca Tarpeya.
m.- Contratos de venta adelantada o en plano de locales.
n.- Contratos firmados por Helicoide C.A. con diversas empresas.
ñ.- Documentos relativos a algunos conflictos tenidos con vecinos.
o.- Documentos de demanda contra Helicoide C.A.
p.- Documento de quiebra de Helicoide C.A.

2.- Fuentes hemerográficas.
Las fuentes hemerográficas fueron consultadas en la Hemeroteca Nacional, la Hemeroteca de la UCV y el Archivo del diario El Nacional.

a.- Diarios El Nacional, El Universal, La Esfera 1948 - 1963
b.- Revistas Elite 1948 – 1963, Billiken 1948 – 1958, El Farol 1948 – 1958, Momento.

3.- Fuentes fotográficas.

Más de 3000 fotografías conservadas en su estudio de Sabana Grande por el Sr. Jacky, quién fue contratado a cambio de dos locales para hacer el registro del avance de la obra día a día a partir del 26 de octubre de 1958 (inicio del vaciado de concreto).



4.- Fuentes testimoniales.

Personas entrevistadas en el propio Helicoide, en sus oficinas o en sus casas. El programa no pudo cumplirse completo por varias causas: no localización de algunos posibles entrevistados; fallecimiento de otros y paralización del trabajo. La lista de los sí entrevistados es, sin embargo, bastante representativa:



Arq. Jorge Romero Gutiérrez; Arq. Pedro Beuberger; Arq. Dick Bornhorst; Arq. Pedro Pablo Azpúrua; Sergio Casado; Dr. Rafael De Monteys; Fotógrafo Jacky; Dr. Eduardo Gallegos Mancera;



(*) Manuel Beroes Pérez, Lic. en Historia UCV 1968.
Investigador en Cendes UCV, Proyecto Helicoide, Funres.
Coordinador de Investigación en Congreso de la República: Oficina de Investigaciones Históricas y Políticas, Colección Pensamiento Político Venezolano del siglo XX y Proyecto
de Restauración Integral del Palacio Federal Legislativo (Capitolio).
Docente en Maestría Planificación Cendes (regular) y Mestría en Restauración de Monumentos, Fac. Arquitectura UCV (invitado 1 semestre)
Publicaciones.
Miembro del Consejo de Redacción de la Revista Tierra Firme