jueves, 25 de noviembre de 2010

Se acabó el Pan de Piquito

El Pan de piquito.- extracto del articulo de Oscar Yanes en "El Universal".-

Hacer pan de trigo en Venezuela era un oficio de mujeres, hasta que , según Arístides Rojas, se fundó la primera panadería de "corte moderno" con máquinas y todo. El pan dejo de ser artesanal. Ese fue el pecado original del consumo del producto, pues pocos años después comenzó la guerra de los panaderos en Caracas, que tuvo influencia en toda Venezuela.
Ramella era el dueño de la Panadería Las Gradillas y otras cinco grandes panaderías , entre ellas, la de El Guanábano, famosa por el pan de piquito (desaparecido).
En Caracas el refrán más popular era: "se acabó el pan de piquito y el de a locha también!, cuando algún acontecimiento rompía la rutina diaria... Mountauban, el rival de Ramella , era propietario de 3 panaderías más, entre ellas la de San Juan, famosa por el "pan isleño", de consistencia dura y exquisito para mojarlo con el café con leche y mojándolo con queso rallado. Los dos panaderos más poderosos de Venezuela, identificaban a sus repartidores con una R y una M. El más agresivo de los panaderos era Ramella. Se la pasaban en una eterna competencia. El golpe más duro que le propinó Ramella a Montauban fue cuando publicó las fotografías de la Panadería las Gradillas en El Cojo Ilustrado, donde aparecían los panaderos con gorro y uniformados..Otro punto de honor para ambos panaderos fue el pan con jamón, hasta que aparecieron los Banchs que acabaron con ese conflicto haciendo el pan en sus panaderías la de Altagracia y la de Solís. Para mediados de noviembre colgaban las piernas de jamón de las vigas de la panadería y a comienzos de diciembre, se cortaba el jamón en lonjas y cuadritos. Eso resultaba una diversión para los estudiantes quienes iban a la panadería de Altagracia a cortar el jamón. El bollo de pan con jamón y pasas el gigante costaba 20 bolívares era lo máximo! casi un metro de largo , pero ese pan solo lo podían comprar los ricos.
Asi son las cosas

Aquiles Andrade ( der) trabajando en la Vieja Panadería de Curz de la Vega frente al palacio de los Deportes en la Avenida San Martín Finales de los 50s
Cortesía de Richard Andrade, Caracas en Retrospectiva Facebook

Panaderia El Torbes

Hotel Klindt / Edificio Washington

Los caraqueños de la década de los 30 no pueden olvidar el edificio de estilo europeo Siglo XLX levantado en la Calle de Torre a Principal donde estuvo la famosa botillería “La Iberia”, el Hotel Klindt en cuyo piso superior solían alojarse artistas famosos, toreros y gente adinerada que venía en asuntos de negocios a la Ciudad. El inmueble tomó con el tiempo el nombre de “Edificio Washington”, en cuyos bajos se hallaba instalada desde la primera década del siglo la famosa cervecería Donzella, donde solían reunirse los poetas, escritores y periodistas de la época, como los muy recordados Job pim, Andrés Eloy Blanco, Antonio Reyes, Andrés Mata, Lucas Manzano, Leoncio Mártinez, entre otros.

Fuente: Caracas ayer. Texto Guillermo José Shael.

La ñapa

La Ñapa


Hace días atrás compré unas mandarinas, y le dije al muchacho .. ¿ Y la Ñapa? sonriendo amablemente colocó dos más… mi hija, me miró desconcertada y preguntó¿ que es eso, mamá?

Pedir la Ñapa era parte de las compras diarias, como dice el Prof. Vannini en Arrividerci Caracas. (Libros el Nacioanl – pág 39 –) “ era una arraigada costumbre. La ñapa era un obsequio, una consideración del verndedor para el parroquiano”
Asimismo nos regala una especie de inventario ñapero…
“Para un Corte de tela, por ejemplo, era medio metro del mismo, para una docena de carretes de hilo, era uno más, para un kilo de azucar, harina, arroz, otro cucharón del mismo género. Donde comprábamos un cuaderno nos daban un lápiz, al comprar el lápiz una goma y al comprar la goma el sacapuntas .. si comprabas un vestido te regalaban el pañuelo y al comprar los zapatos un espejto con el nombre de la zapateria …. etc
Con esta pintoresca y graciosa costumbre muy carateristica en la Caracas de ayer , se lograba estrechar un nexo de recíproca simpatia en las relaciones cliente – comerciante ..Practica que se fue perdiendo con las ofertas engañosas y los conocidos descuentos ..- 50% - correeee – lleva tres y pagas dos, etc..

Igualmente buscando el origen de la palabra Ñapa encontré lo siguiente:

“leyendo un libro de la serie Grandes Casos Empresariales que distribuye el diario "El Nacional" encontré una palabra que me sonó conocida y al ver su significado me di cuenta que la popular ñapa que conocemos no es ni remotamente tan criolla como parece, es una palabra de origen francés "lagniappe" y significa algo así como dar algo mas.
Como llega lagnieppe a "la ñapa", resulta que cuando se dio la colonización de América, y en especial la de Venezuela, no solo fueron los españoles los que pisaron estas tierras, sino ingleses, franceses, italianos, de los cuales hoy en día no solo compartimos rasgos físicos proveniente del mestizaje, sino que nuestro lenguaje se a nutrido o empobrecido dependiendo del punto de vista de que tengamos con cierta cantidad de barbarismo que acaban convirtiéndose en americanismos, entre ellos nuestra querida ñapa.
Los comerciantes franceses realizaban sus actividades en la epoca colonial ofrecían lagnieppe y los nativos transformaron dicho vocablo francés en ñapa.
Imagen: mercado de Frutas de Caracas 1930


VFA

miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA REBELIÓN DE LOS NÁUFRAGOS

Alexis Márquez Rodríguez LA REBELIÓN DE LOS NÁUFRAGOS

In Otras voces on 21 Noviembre, 2010 at 2:12 pm

Si con una sola palabra debiese calificar este libro, diría que es fascinante. (Mirtha Rivero: La rebelión de los náufragos. Alfa. Caracas). En sus 461 páginas —que, no obstante, provoca leerlas de un tirón— la autora, periodista inteligente y acuciosa, cuenta cómo y por qué cayó el presidente Carlos Andrés Pérez.

Para ello realizó una investigación que le llevó cuatro años. Entrevistó numerosas personas, muchas de ellas exministros y cercanos colaboradores de Pérez, incluso sus hijas, su esposa de entonces, Blanca Rodríguez, y la hoy segunda esposa, Cecilia Matos.

La autora no se limita a contar los momentos inmediatos a la caída del presidente, sino que hurga en sus causas, situadas desde muy anteriormente. Salen así a relucir detalles del primer gobierno de Pérez, y se detiene en el recuento y análisis de sucesos muy importantes, como la insurrección popular de febrero de 1989, lo mismo que los golpes de febrero y noviembre de 1992. Son estos hechos antecedentes significativos de lo ocurrido después, cuando una abigarrada conjunción de partidos políticos, incluso Acción Democrática, agrupaciones de toda índole y personalidades muy destacadas de la vida nacional, como nunca se había visto en el país, indujeron a la Corte Suprema de Justicia a declarar que había méritos para el enjuiciamiento del presidente, y luego el Congreso Nacional decretó su procesamiento. Fue una verdadera conjura, de cuya gravedad como daño a la institucionalidad democrática casi nadie se percató. Sólo ahora se percibe que ese episodio, junto con otros factores, ha sido determinante de lo que ocurre hoy en Venezuela.

Este libro es una pieza fundamental dentro de una importante tendencia que parece ir cobrando cuerpo, con libros sobre la temática política de la actualidad venezolana. Tendencia que abarca diversos géneros y estilos. Tal lo vemos en novelas, como Los días de rojo, de María Elena Lavaud; Falke y Sumario, de Federico Vegas, y El pasajero de Truman, de Francisco Suniaga; o ensayos y grandes reportajes periodísticos, de excepcional calidad, como Hugo Chávez sin uniforme, de Cristina Marcano y Alberto Barrera Tyszka, y El socialismo irreal, de Teodoro Petkoff, entre muchos otros.

La rebelión de los náufragos tiene otras notables virtudes. Una de ellas, y no la menos importante, es que está muy bien escrito, con un lenguaje sencillo, al mismo tiempo que elegante y encantador. Mucho más quisiese y pudiese decir sobre él, pero la tiránica limitación del espacio me deja con las ganas.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Llegó Pacheco

Llegó Pacheco

Gerónimo Alberto Yerena Cabrera

Una de las tantas frases típicas caraqueñas es ésta. Desde el siglo XIX

esta expresión en el Valle de Caracas, predice que pronto comenzará el frío. Generalmente a finales de noviembre y principio de diciembre es cuando más se usaba, pero realmente es a finales de enero y la primera semana de febrero cuando más hace frío en nuestra ciudad, por lo menos desde mediados del siglo XX.

Para dilucidar quién era ese personaje que había logrado relacionar su nombre con la entrada del frío decembrino, Leoncio Martínez en su semanario humorístico Fantoches se le ocurrió hacer una encuesta con el propósito de encontrar el origen de ese nombre.

Leoncio seleccionó el relato que para él tenía más validez y credibilidad. Se comentaba de un veterano cultivador de flores de Galipan de nombre Antonio Pacheco, el cual al comenzar el frío bajaba regularmente desde el Avila a la capital, con un arreo de burros cargados de hermosísimas flores, para embellecer la ciudad, acompañado siempre de una copla que lo anunciaba en el camino, y así

alegrar el espíritu festivo del caraqueño.

Pacheco, representaba en ese entonces a la naturaleza, que forzaba con sus espontáneas floraciones a abandonar su refugio, para volcar en la ciudad aquel amoroso mensajes de flores de Galipan; fue y sigue siendo el representante de una tradición que aún perdura en nuestra ciudad.

Aquiles Nazca encontró en la tradición de Pacheco y su bajada del Avila una fuente para muchos de sus trabajos literarios, de los cuales el más divulgado es: “Qué hubo Pacheco”.

Cuando en Caracas hace frío una gran mayoría decimos: Hace Pacheco o llegó Pacheco, según la época.

Gerónimo Alberto Yerena Cabrera.
Bibliografía revisada.
Juan J. Verde M. Caracas del Recuerdo a la Nostalgia.Tradiciones de mes de diciembre. Producción editorial: Impregraf C.A. Caracas, febrero de 1997. p 49.
Graciela Schael Martínez. Estampas Caraqueñas. Caracas de Fin de Siglo. 1975. p 39.
Aquiles Nazca. Humor y Amor. Que hubo Pacheco.1971. p 431

Navidad caraqueña de antaño

Navidad caraqueña.

Graciela Schael Martínez

He seleccionado este artículo de Graciela Schael Martínez, sobre la Navidad caraqueña de antaño, de entre muchos excelentes artículos sobre el tema, porque creo que condensa de una manera tan vivida y amena, todo lo que hay que recordar de las costumbres de esa Navidad; sobre todo el nacimiento, reemplazado hoy por un arbolito, que por muy bonito que sea, muchos no nos hemos acostumbrados de corazón, pero que para no desentonar aceptamos ponerlo en nuestros hogares; las misas de aguinaldos tan bién recordadas y la costumbre de estrenar, que aún la conservo.

Dios quiera, vuelva esas costumbres a nuestros hogares si sabemos transmitirsela a nuestro nietos, creo que aún tenemos tiempo; espero que la retomen aquellos que la hayan olvidado, o los que no las conozcan

En los días precursores de la Nochebuena de Pascua ciudades y pueblos se preparan para esta celebración única e idéntica en su esencia, con lo cual se conmemora la navidad o natividad de cristo.


Se alegran las calles con adornos luminosos y multicolores.. En las vitrinas de los comercios lucen arbolitos, nacimientos, flores, juguetes, trajes deslumbrantes, joyas y adornos. Un constante ir u venir de gente en busca de regalos o aguinaldos que brindará su alegría o sorpresa a a quien se destine. En el aire ecos de cantos, villancicos, aguinaldos y gaitas. En los hogares, especiales adornos navideños. En algunos también nacimientos. Alegría y prisa en los quehaceres y en los reparativos para el menú de Nochebuena, en el que la hallaca es la reina, verdadero monumento culinario de aroma y sabor inigualables.

Ayer y hoy en la tradición

Aunque el tradicional nacimiento o pesebre conserva su prestigio y todo su acento, ya no ocurre como antaño cuando desde fines de noviembre o comienzo de diciembre empezaban en los hogares la actividad para montar el pesebre casero, orgullo de todos, el cual ocupaba un gran espacio en el sitio de honor de la casa: salón,corredor o comedor principal. Durante muchos días, alrededor de él se veía al grupo familiar en donde la abuela y los niños eran figuras principales. Dedicábanse a completar los detalles de esta obra llena de encanto, de ingenuidades, anacronismos históricos y duda de perspectiva. Se Se requería tiempo y paciencia para armarla a base de tablas y fabricar sobre ellas, con trozos de coletas pintadas con tonalidades verde o color de almagre, las colinas, los cerros, los valles y la arboleda. Tender el cielo, en que en una tela azul oscuro lucían las estrellas. Con trocitos de espejos formaban lagos que se llenaban de cisnes, deliciosamente desproporcionados. Ríos de estaño o papel plateado, árboles de todo tipo, verdes sembrados de maíz y alpiste recién germinados, de arvejas de tierno retoño, cultivadas en papel de periódico húmedo; pajas y musgos teñidos de verde.

Multitud de casitas en miniaturas, cuyos habitantes se encaminaban a reverenciar al tierno infante. El castillo de Herodes, los ángeles y las estrellas de Belén. Numerosos eran los pastorcillos, ganados y animales domésticos en el más pintoresco de los conjuntos. Presidiendo el nacimiento, San José y la virgen, mientras los tres reyes magos: Gaspar, el rey blanco, de la canosa cabellera, Melchor, el rubio y Baltasar, el de la piel de ébano, hacen sus ofrendas de incienso, oro y mirra ante el niño que sonríe con su mensaje de paz y amor. Laboriosa tarea, toda dedicación y fe era realizar esos nacimientos.

Las abuelas modernas, en su mayoria, carecen del tiempo que parecía sobrar a las de antes, y es diferente su vida. Sería como revivir una antigua pintura verlas armando un nacimiento como aquellos. Afortunadamente, en el comercio se obtienen en diversos tamaños, con sus principales personajes elaborados en madera, loza, cerámica y otros materiales, así como las figuras que van desde las de anime y barro cocido, hasta las de materiales plásticos, que también proporcionan infinidad de detalles complementarios.


Las misas de aguinaldo

Si desde el comienzo de diciembre se iban preparando los nacimientos, después, ya a mediado de mes, en las frias y oscuras madrugadas, se iniciaban las misas de aguinaldo, a las cuales asistían niños y adultos. En ellas, alegres voces cantaban los aguinaldos o villancicos que acompañaban el armonio y las maracas. Después, a la salida del templo, en su cercanías, se detenían los fieles ante los puestos de café negro, aromático y humeante, y las arepitas con su sabor de anís y papelón, color de bronce y forma de globito aerostático, deleite del paladar de chicos y grandes. Luego formando grupos diversos, los madrugadores emprenderían breves excursiones hacia cualquier sitio de la ciudad más cercano al templo, donde asistieron a estas misas de aguinaldo, que se llaman así por los cantos, por los aguinaldos, o cantos juveniles ante el nacimiento. Además, todo en diciembre es aguinaldo; la palabra parece estar unida al ultimo mes del año. Aguinaldo son los emolumentos extraordinarios que perciben quienes trabajan en oficinas públicas o privadas. Aguinaldos, los presente o o regalos que familiares, amistades o relacionados se intercambian en estos días. En torno a ello surge la grata preocupación o el afán de que el obsequio satisfaga tanto el gusto de quien lo da, como de quien lo recibe. Aguinaldos son los que organizaciones de asistencia social ofrecen a los olvidados de la fortuna.

Los estrenos
Entre las antiguas costumbres que hoy perduran está la de estrenar en la Nochebuena; ha sido y es preocupación de estos días. Se estrena de –de pie a cabeza- para asistir a Misa de media noche; es un homenaje al Niño Jesús la ofrenda del placer de vestir nuevas galas, que al visitarle se le hace.

Se estrena para asistir a una cena de etiqueta, a la fiestas de los centros nocturnos de diversión, y para la cena hogareña en la cual se congregan la familia y los invitados. Y no sólo se habla de estreno en lo que corresponde al atuendo; también se extiende la idea y la costumbre a los hogares que lucen nueva pintura, empapelados, adornos, cortinas , lámparas, muebles o arreglos. Y es que el regocijo de los días pascuales todo lo abarca. Ëpoca la más hermosa del año, en ella se propicián ensueños, confraternidad, y un dulce sentimiento de ternura y generosidad que invade el espíritu como queso una estrella, que también hacen evocar la gloriosa que allá en Belén señala el camino a los tres reyes magos, estuviera iluminándolo y como hechizandolo todo. Es el clima, el ambiente de la Navidad, presente inigualable que brinda una tregua de paz y alegría en el diario acontecer.

Tomado del libro Estampas Caraqueñas de Graciela Schael Martínez. Consejo Municipal del Distrito Federal.1975.


Nacimiento tradicional de la Fuerza Aerea Venezolana en el CCCT

jueves, 4 de noviembre de 2010

Caracas: un museo. Espacios anónimos y memoria pública

De
Blanca Rivero

Resumen:

En esta ponencia presentaremos la ciudad de Caracas, su proceso de evolución desde su fundación hasta nuestros días, la historia recreada a través de la arquitectura de esos espacios sin dueño pero de todos y las imágenes urbanas que se han hecho de la memoria de los caraqueños para construcción de su propia historia. Como la ciudad es capaz de contarse a través de las expresiones artísticas y culturales que en ella suceden.
De la ciudad de Caracas todos sabemos mucho. Esta ciudad tiene la particularidad de contarse en cada uno de nosotros de diferentes maneras, según el modo de vivirla que hagamos de ella.

Cambia en muy poco tiempo y todos conservamos recuerdos que parecen lejanos, pero que si al caso vamos, no han pasado sino unos cuantos años desde que esos hechos ocurrieron. Cualquiera puede comprobar cómo la morfología de la ciudad ha sido modificada. Hemos visto levantarse edificios donde antes había montañas, también edificios que ya no están o que fueron sustituidos por otros nuevos, más densos y mucho más altos. Espacios públicos que disfrutábamos de diferente manera a la que ahora los recorremos, si es que realmente lo hacemos.

En realidad, esta ciudad muta y se narra para nosotros que la vivimos, disfrutamos y también, por supuesto, la padecemos. Todos somos capaces de reconstruir la historia de Caracas y contarla a nuestro modo, muchas historias que se entrelazan o contradicen, pero todas posiblemente ciertas. En esta ocasión les invito a que me acompañen en la reconstrucción de la memoria pública de esta ciudad.

Memoria que desde sus inicios ha pasado de boca en boca, de vivencia en vivencia. La primera que ilustra precisamente esto es la de la fundación, dicen, porque no existe documento que lo avale que Caracas fue fundada por Diego de Lozada el 24 de junio de 1567 y nombrada Santiago de León de Caracas con la idea de honrar al patrono de España. Hoy día es capital de la República, aunque no siempre fue así. La vulnerabilidad de Coro por su cercanía al mar, a los piratas y los constantes ataques ocasiona que esta primera ciudad en tierra firme, pierda su condición de capital cediendo a la entonces plácida y protegida Caracas, la Capitanía General de la provincia. Todo el valle se encontraba cubierto de una especie vegetal conocida como pira, que los indígenas llamaban caraca, de allí, se dice, proviene el nombre de Caracas. O tal vez de la tribu Caraca que ocupaba el valle, en realidad no hay una certeza de esto.

No deja de ser curioso que la fecha fundacional sea casi 70 años después de la de Cumaná, podríamos decir que Cumaná es abuela de Caracas, en términos de edad claro, pero es que al parecer los indios Caracas eran fuertes y se negaban a perder este valle fresco, de agradable clima, que posee esa luz particular muy brillante en las mañanas y cobriza al final de la tarde, donde siempre circula el viento limpiando el ambiente. Donde, por sobre toda la paleta de colores, predomina el verde de la vegetación, la recorren varios ríos y se impone el “majestuoso” el cerro El Ávila.

Todos buscamos ver El Ávila. Es común encontrar en los clasificados dominicales “Se vende apartamento con espectacular vista al Ávila”, y es que no es solo una cuestión fetichista de contemplación con el cerro, es que al tener una vista frontal de éste garantizamos también una muy buena ventilación e iluminación, por lo que evitamos enfrentarnos a los implacables rayos que al este y oeste perturban el amanecer o calientan al atardecer los espacios.

Al ser una ciudad fundada por los españoles, está caracterizada por un crecimiento original cuadriculado en torno a una plaza mayor, crecimiento que sigue las formaciones naturales del valle, escala en las laderas de los cerros y que al encontrarse con los ríos fue cediendo a la imponente topografía, tomando formas más irregulares y orgánicas.

En realidad la cuadrícula de Caracas no es de manzanas exactas, la plaza mayor es de menor tamaño que las restantes y estas dimensiones condicionan las cuadras adyacentes. El avance de la ciudad se produjo gracias a los procesos de conurbación, unión de polos en desarrollo, de los asentamientos y poblados cercanos. Caracas al ser capitanía general y no virreinato, careció en la época de la colonia de presupuesto para grandes edificaciones, como sí lo fueron los casos: Bogotá, Lima, Quito y Santiago, que cuentan con grandes catedrales y preciosos palacios que sirvieron como casas reales en el nuevo mundo.

La imagen colonial de Caracas no cambió, sino hasta 1890 cuando las ideas progresistas de Antonio Guzmán Blanco dieron fruto y embellecieron la ciudad. Caracas se llenó de estatuarias conmemorativas que buscaban una exaltación de la nacionalidad a través de representaciones que pretendían honrar a los héroes de la patria, al orgullo de la nacionalidad, a los constructores de una nación, a la mitología y a las leyendas y al país hecho de distintas razas y geografías, así como afianzar los valores patrióticos. En 1877, por decreto y dentro del programa de parque públicos se cambia el nombre de Plaza Mayor por el de Plaza Bolívar, se instala la primera estatua ecuestre del Libertador al centro, lo cual marca precedente y fija esta tipología como obligatoria en todas las ciudades del país.

Caracas es a comienzos de la era industrial, una ciudad rezagada del progreso de las grandes urbes latinoamericanas, es por esto que el ilustre americano emprende la tarea de darle a esta ciudad un vuelco a la modernidad, planea la exposición de 1883 y contrata la construcción del Teatro Municipal (1881), El Capitolio (1877), El Palacio Federal Legislativo (1872) y la remodelación de la fachada del Palacio de las Academias (1875), a imagen y semejanza de las más significativas obras de arquitectura europeas, creando la ilusión de Caracas como un diminuto Paris pero de un solo piso, convirtiéndola tal y como describe Arturo Almandoz, en una ciudad con salones pero sin palacios.

Al construirse el Teatro Municipal se genera frente a éste, un espacio público de encuentro, en los terrenos que hoy ocupa la Plaza Caracas, una suerte de admiración romántica de la nueva y gran edificación cultural. Algo similar sucede con el Palacio Legislativo, el Palacio de las Academias y sus espacios adyacentes: que se convierten en el Paseo Guzmán Blanco (1878) con estatua ecuestre del Ilustre Americano incluida, es el primer boulevard, lugar de encuentro y espacio de contemplación, al que se acudía tanto a admirar los avances en la arquitectura que la civilización habría traído, como a ver y ser visto, constituyéndose entonces como el primer espacio vitrina de la floreciente sociedad caraqueña. Dentro de este programa urbanizador se reformula también el recorrido del calvario creando el Paseo del Calvario (1875) serie de sucesivos jardines, caminatas, esculturas de varias personalidades y espacios de contemplación de la naturaleza y de la ciudad, en el que se le construye por orden del “civilizador” una capilla de orden neogótico muy afrancesada y una estatua de su persona, que el buen humor venezolano tuvo a bien bautizar como “El Manganzón”. De esta manera se cambiaría definitivamente la imagen colonial de una Caracas hasta ahora de casas de bahareque y techos rojos, por una naciente modernidad.

Esta misma sociedad que salía a verse perfectamente trajeada y que encontró en estos nuevos espacios públicos lugar de expresión del manual de urbanidad de Carreño, necesitó expandir y ubicar sus viviendas en lugares más tranquilos y alejados del centro. Atravesando el río por el Puente de Hierro, se levanta el asentamiento hoy conocido como Urbanización El Paraíso. En 1905 se convoca por parte del Ministerio de obras públicas a un concurso para la elaboración de la pieza que va a conmemorar el centenario de la Batalla de Carabobo de 1811, el ganador es Eloy Palacios quien elabora una escultura que consiste en una columna neogótica custodiada por cóndores, que soporta en su parte superior, la figura en bronce de la Patria: una india de torneada figura que lleva sus manos alzadas: la derecha con laureles y en la otra una antorcha símbolo de la libertad. Esta estatua es colocada en la rotonda de entrada al hipódromo por lo que es de mirada obligada a los asistentes dominicales que llenan las tribunas en búsqueda de esparcimiento: los hombres con sus miradas acuciosas y las mujeres de sus brazos, evadiendo con sus sombrillas y bajo sombreros la pecaminosa imagen de La India del Paraíso. De ese mismo período y del mismo autor es la estatua ecuestre que decora la Plaza Páez, inaugurada el 24 de julio de 1903 por el gobierno de Cipriano Castro "en nombre de la gratitud nacional" y corresponde a una conmemoración en bronce de El prócer José Antonio Páez.

El Cementerio General del Sur representó el primer avance de la ciudad sobre territorios anteriormente agrícolas, fue inaugurado, clausurado y vuelto a inaugurar en un período menor a cinco años, en el se edificaron capillas, esculturas, mausoleos, criptas y panteones de alto valor estético. Estas obras han sufrido a lo largo de muchos años las agresiones del hampa común y los ladrones de tumbas, que han deteriorado de manera irreversible piezas importantes de nuestra arquitectura funeraria.

Hasta este momento la vida social y cultural del caraqueño estuvo mediada por los espectáculos públicos en el hipódromo, las visitas al teatro, ópera o eventos en las edificaciones culturales, los té de salón y las obligaciones dominicales a las iglesias, que se esparcían a lo ancho del valle al igual que la ocupación de la ciudad.
Con la llegada al poder de Juan Vicente Gómez, se dedicaron los fondos públicos a obras de infraestructura: vías, trenes, puentes y túneles a lo largo del territorio nacional, cambió la sede de la capital de la república y de varios de los ministerios a la ciudad de Maracay, esto mantuvo a Caracas en un estado de semiparalización en cuanto a construcción de nuevas edificaciones se refiere, sin embargo, se realizaron trabajos para la incorporación a la red eléctrica, se direccionaron las aguas servidas a los ríos cercanos (he aquí los orígenes de la contaminación del Guaire, El Valle y otros ríos o quebradas que atravesaban la ciudad) y se activó el tranvía como sistema de transporte público.

Sin embargo, y bajo la dirección del ingeniero Alejandro Chantaing, se construyeron varias edificaciones importantes para la reunión o esparcimiento del caraqueño. En 1905 se inaugura el Teatro Nacional con intención de acentuar su origen y propósito nacionalista para que los artistas y exponentes criollos tuvieran su propio lugar de exhibición, y en 1919 se inaugura el Foro del Nuevo Circo, espacio para la fiesta taurina que llenó sus tribunas por muchos años. Y que afortunadamente hemos reconstruido.

Antes de terminar el primer decenio del nuevo siglo arribaron los primeros automóviles a la ciudad, sin embargo el proceso fue lento. Solo la nueva burguesía poseía autos, siempre con choferes importados que permanecían hasta que se demostraran las destrezas al volante del nuevo propietario. Fue uno de estos primeros automóviles, conducido por un novato chofer, el que al tropezar hizo caer en la esquina de Amadores en La Pastora al Dr. José Gregorio Hernández y darle el golpe memorable que le quitara la vida. Sin embargo, ya en 1930 apareció el primer flechado y con él los incipientes símbolos de congestión. Frente a la Plaza Bolívar los choferes de vehículos y los de carrozas se disputaban por los espacios de aparcamiento.
Frente al Teatro Municipal y la Plaza San Pablo empieza en 1927 a construirse el Hotel Majestic que con sus 8 pisos le quita la primacía de la altura a la torre de la Catedral y se erige como la edificación más alta de la ciudad. Lugar de eventos sociales y residencia eventual de las personalidades que arribaban la ciudad. En una de sus visitas se asomó Carlos Gardel a admirar, desde lo alto, la apacible Caracas
La ciudad empieza a expandirse en todas las direcciones, las haciendas se subdividen en urbanizaciones y el modo de vida en la ciudad cambia. En 1928 comienzan a aparecer nuevos desarrollos en las periferias como La Florida a la que los lugareños no querían mudarse por su lejanía del centro. Una adecuada estrategia inmobiliaria por parte de sus promotores que consistió en rentar las viviendas a los extranjeros y sus familiares, la hicieron más llamativa. Las haciendas de las cercanías (Blandín, Mosquera entre otras) fueron parceladas por los grandes urbanizadores quienes deciden el tamaño de las parcelas y las vías adyacentes, los terrenos son ahora más pequeños y ofrecen un nuevo modo de vida para la ciudad que empieza a vislumbrarse y a crecer aleatoriamente. Los terrenos se ocupan con casas de diversos de estilos: neogóticas, modernas, neocoloniales, de catálogo, estilo americano según el gusto y criterio de cada propietario, pero en su mayoría casas con jardín, retiradas de la calle dando la nueva imagen de una ciudad verde. Vivir en estas nuevas urbanizaciones era como vivir en medio del campo pero cercano a la ciudad. Al mismo tiempo que esto sucede en las periferias del este, el inicio del funcionamiento del Banco Obrero en 1928, contribuye a la construcción de casas para obreros de ingresos medios y bajos, en la zona de San Agustín del sur. La actividad de éste se vio paralizada por varios años hasta 1936.

El espacio urbano por excelencia para las revueltas estudiantiles de la generación del 28, se presenta como la conexión con el este, especie de articulación en la que confluyen el límite de la ciudad tradicional y la expansión suburbana. Parque Carabobo es en 1934 enaltecido con esculturas de Francisco Narváez consolidándolo como un nuevo espacio de esparcimiento y reunión de la ciudad.

En 1933 la ciudad siente la necesidad de modernizarse y lo hace a través de un decreto en el que se propone la intervención del casco central y su redensificación. Esta intervención permite la refracción de las cuadras adyacentes a la Plaza Bolívar, para la construcción de la Gobernación de Caracas y se contrata a un grupo francés para que presente propuestas en cuanto a la solución del casco central, en 1936 dan con un proyecto que plantea el ensanche de la calle generando un eje principal, una serie de edificaciones gubernamentales y espacios públicos a sendos lados que rematan con una pirámide en la que se resguardarán los restos del Libertador, este Plan es rechazado y del cual sólo se respeta el trazado vial, la implantación y ensanche de la Av. Bolívar, demoliendo varias edificaciones de carácter patrimonial entre ellas el Hotel Majestic.

El Parque Los Caobos en 1934 es el extremo de la ciudad y se convierte en el camino de enlace entre la ciudad histórica y la expansión del este. Todos deben pasar por lo frondoso de su calle principal para ir a las periferias. Este portal vegetal de la ciudad en transformación, se ve reforzado a partir de 1936 por la construcción de dos edificaciones culturales: el Museo de Bellas Artes y el Museo de Ciencias, ambos de carácter neoclásico con características espaciales diferentes pero que conforman una unidad visual y generan a su alrededor un vacío entre llenos que luego será la Plaza de los museos. Cualquiera que alguna vez haya ido a un espectáculo sabe que ahora esta es la zona cultural por excelencia de la ciudad, donde además de estos museos se encuentran el Ateneo de Caracas, el Museo de Bellas Artes, La casa del Artista, el Museo de Arte contemporáneo, el Museo de los Niños, el Teatro Teresa Carreño y es también el centro multireligioso de la ciudad ya que hay Mezquita, sinagogas, una capilla católica y el centro Maronita. La construcción de estas obras y la consolidación de la zona cultural son de principios de los ochenta y alguna que otra de los lejanos noventa.

En ese momento es decir, 1936 empieza a modelarse la ciudad moderna, tal como hoy la conocemos, en los propios umbrales del movimiento moderno a nivel mundial. La ciudad en crecimiento representa la oportunidad, el laboratorio y el escenario idóneo político, económico y social está dado. Económicamente hablamos de un país con altos niveles de ingresos por la explotación petrolera, en lo político vivíamos un proceso de cambios y de restructuraciones y la sociedad se encontraba ávida de progreso.

La reurbanización del Silencio se logró a partir de 1944. Con esta intervención se demolieron edificaciones de carácter informal, con grandes problemas sanitarios, sociales y económicos, para dar cabida a un desarrollo novedoso de carácter moderno que combinaba el uso residencial con el de comercio, en edificaciones armónicas y diseñadas acorde al clima tropical, amplias galerías que vitrificaban y sanearon el espacio público.
A principios de 1940 ya la expansión de la ciudad era un hecho, se presentó una nueva oportunidad de vivir en la tranquilidad del campo pero cerca de la ciudad esta fue la Urbanización Altamira promovida por Luis Roche en los terrenos de la Hacienda El Paraíso, se construyó en 1945 una plaza pública para que sirviera de atractivo a la nueva urbanización. La Plaza Altamira posteriormente cambió su nombre a Plaza Francia luego de un convenio entre las ciudades de Caracas y París para tener una Plaza Francia en Caracas y una Plaza Venezuela en París. Nos regalaron el Obelisco que para la fecha llegó a ser el elemento más alto de la ciudad. Este espacio público es ahora uno de los lugares de reunión y encuentro del caraqueño, ya que en su subsuelo existe un amplio estacionamiento 24 horas y una de las estaciones más concurridas del Metro de Caracas.

El Centro Simón Bolívar en 1949, viene a rematar en el sentido oeste la avenida Bolívar reforzando y colocando en su eje sendas edificaciones, construidas en el período de Cipriano Domínguez. Dos torres de gran escala se alzan sobre pilotes dejando la ciudad pasar bajo ellos en planta baja libre, al mejor ejemplo moderno, se generaban espacios abiertos de gran monumentalidad y funcionalidad, creando un nuevo escenario cívico, la Plaza Caracas. Un ejemplo emblemático de arquitectura moderna para la ciudad, en el que se respeta y enaltece a sus vecinos inmediatos, se da respuesta a las diversas problemáticas del espacio urbano, y corresponde según texto de William Niño a los "cinco puntos" de Le Corbusier, la planta libre, los pilotes, los corredores profundos y verticales, sus estacionamientos y teatrales escalinatas, sus detalles en bronce, las rampas, los brise-soléis, las terrazas-jardín, el desplazamiento vertical, su plaza aérea, la espléndida terraza pública, sus bandejas mirador, el sentido albertiano de la arquitectura, la especialidad potencialmente interminable del cubismo, la situación ambigua y compuesta, las calles memorables y las secuencias de puntos estabilizadores, dan cuerpo a un discurso manifiesto de arquitectura a partir del cual aprendimos entrañablemente la lectura y la seductora belleza de la contemporaneidad”.


A razón de la inminente expansión, se contrata a la misma empresa francesa que años atrás hizo el Plan Rotival y ejecuta el Plan Vial de 1951. El mismo comprende el ensanche de varias de las más importantes y transitadas avenidas: Fuerzas Armadas, Sucre, San Martín, Urdaneta y la Francisco de Miranda. Se construyen también las autopista del este y la Caracas La Guaira. Con estas nuevas arterias viales la ciudad pasa a ser más activa en su crecimiento lo cual no quiere decir que sea más efectiva, simplemente fue más fácil llegar cada vez más lejos.

Dentro de este proceso de expansión surgieron edificaciones emblemáticas de cada uno de los polos de desarrollo que la vialidad fue abriendo tales como: El Hotel Tamanaco (1953) de Gustavo Guinand en la Urbanización Las Mercedes promovida por Gustavo San Román; la Fuente Monumental de Plaza Venezuela (1952), de Luís Maragall , considerada el centro geográfico de la ciudad por muchos años y que serviría de nodo urbano o articulación del Plan vial entre Los Caobos y la Gran Avenida de Sabana Grande; La urbanización de las Colinas del Sur por parte de Inocente Palacios a partir de 1953, dieron otra perspectiva de crecimiento a la ciudad, atravesando el río, atreviéndose a terracear montañas y a zigzaguear en calles para llegar a pequeñas cumbres de excelente vista sobre el valle, en esta nueva urbanización se implantaron edificaciones como El Club Táchira (1953) de Fruto Vivas y la Concha Acústica (1954) de Julio Volante símbolo de la creciente actividad cultural.

También es de esta época de grandes intervenciones El Helicoide (1955) de Jorge Romero, Dirk Bornhorst y Peter Neuberger, diseñado como centro comercial que serviría de modelo futurista de desarrollo, al incorporar en su interior el tránsito vehicular como esencia de la edificación. Ya todos sabemos la suerte que la caída de la dictadura y la discontinuidad reinante en nuestros gobiernos le dio a este ambicioso proyecto moderno.

En uno de los extremos de desarrollo de la ciudad se erige en 1957 El Hipódromo La Rinconada de A. Frohelich, una edificación que no deja de, como dice Federico Vegas en su libro “La ciudad sin lengua aguarme la boca”, observarla vacía es realmente impresionante y es una de las mayores cosas debo agradecerle a mis curiosos amigos de la universidad. La envergadura de sus cubiertas y lo magnánimo de las tribunas hacen para los amantes del diseño, mayor espectáculo que las corridas de caballos. Igual a veces me pregunto como sería la reacción que tuvieron los apostadores y hasta los caballos del Hipódromo del Paraíso de principios de siglo al llegar a este nuevo aposento. Aunque a una sociedad acostumbrada a la vivencia de grandes inauguraciones, este fabuloso lugar sería solo el cobijo de otro evento social.

Con la intención de dar servicios turísticos a la creciente ciudad, se levanta como símbolo sobre el admirado Ávila, el Hotel Humbodlt (1956) diseñado por Tomas José Sanabria, alberga estupendos y novedosos espacios, tanto su construcción como su puesta en funcionamiento son muestras de un invencible empeño. Acompañado de sendos teleféricos a cada lado de la montaña establece un puente entre el mar y la ciudad. Sabemos que estuvo mucho tiempo cerrado, fue recuperado y ahora a pesar de que no funciona como hotel, alberga ocasionalmente en sus amplios espacios de lobby: fiestas y reuniones gremiales como la que tengo fortuna de asistir cada año en conmemoración al día del arquitecto.

Esta ciudad que se ganó a los sabores de la vida moderna, es la que espera pacientemente la transformación a partir de 1946 y hasta 1956 de la Hacienda Ibarra en la Universidad Central de Venezuela, la misma se ganará por mérito propio ser el exponente de la integración de las artes, y es ejemplo vívido del mayor desarrollo del movimiento moderno en Latinoamérica. De la cual se han escrito muchas páginas, y dado innumerables conferencias.

Es también importante por su intención social la Urbanización 2 de Diciembre inaugurada en 1957, que luego de la caída de la dictadura pasó a llamarse 23 de Enero. Una reurbanización cuyo norte era que la sustitución de ranchos por apartamentos, cambiara el modo de pensar y de vida de sus habitantes, un conjunto de grandes bloques de edificios de vivienda se implantaron sobre la topografía. Lastimosamente sus áreas de esparcimiento y adyacencias volvieron nuevamente a cubrirse de viviendas informales, convirtiendo este proyecto en uno de los desaciertos de la modernidad. Ya sabemos las consecuencias sociales que estas equivocaciones nos traen.

El Paseo los Próceres construido como parte al sistema de La Nacionalidad en 1957, le dío a Luis Malausena la oportunidad de mostrarse como arquitecto, urbanista y diseñador. Es un gran eje conector entre la Universidad Central de Venezuela y la Academia Militar como instituciones universitarias de gran importancia. Fue creada con la intención de dar monumentalidad y presencia urbana en la ciudad a la Institución Militar de Venezuela. Cualquiera de nosotros ha podido comprobar que es un conjunto de casi 2 Km de largo que posee postes, banquetas, fuentes, jardines, esculturas, monolitos repartidas axialmente en el recorrido. Este es uno de esos espacios públicos que gracias a algunos consecuentes no hemos abandonado del todo, a pesar que ya no pasan caravanas en carnaval, sigue siendo un lugar de entrenamiento de deportistas, un paseo dominical y un espacio de grandes concentraciones . Tal vez con un poco más de cariño vuelva a recuperar su esplendor y monumentalidad originaria.

La bonanza petrolera de esos años cincuenta no sólo dio al gobierno la posibilidad de realizar construcciones, las grandes empresas o las que fueron creciendo, empezaron a colmar a la ciudad de edificaciones institucionales y sedes de las corporaciones. Una época de desarrollo inmobiliario inédito en el país. Esto sumado al arribo a tierra de patria de arquitectos formados en el exterior. Entre 1951 y 1959 se construyeron muchas edificaciones de alto valor arquitectónico y variadas tendencias, siempre buscando ejemplificar lo actual, desde una postura Clásica-moderna, entre ellas podemos nombrar: La sede de la petrolera Móbil (1955), el Centro Comercial Cada de las Mercedes 1956 ambas de Don Hacht, el Edificio Easo (1951) de Gustavo Guinand, el Edificio Cars (1950), hoy Toyota de Dupuy. La Sede de la Electricidad de Caracas (1953) de Diego Carbonel y Tomas Sanabria. El edificio El Municipal (1951) de Martín Vegas y José Miguel Galia marca las bases de la arquitectura de estos años, lo conforman una torre de oficinas sobre volúmenes bajos de comercio. La Torre Polar (1954) en la que se presenta la idea de la edificación autosuficiente y se combinan oficinas, terrazas, miradores, comercio, áreas privadas, cine y estacionamiento. El Banco Metropolitano (1955) y la edificación de Angloven ambas de Vegas y Galia y que hacen alarde de la obsesión moderna. El segundo con su particular volumetría parece casi una escenografía, fue un reto constructivo por la levedad que requería el techo, aún me divierte imaginar que se puede caminar cual hombre araña sobre la curvatura de su fachada.



Existen muchas más obras que me limitaré a enumerar algunas más a fin de no excedernos con la nuestra inevitable de la tradición de la arquitectura moderna como lo son: El Banco Unión (1953), el edificio Gran Avenida (1954), El Centro Profesional del Este (1959) y El Edificio Tabaré, y la espectacular Villa Planchart del arquitecto italiano Gio Ponti, obra maestra de la arquitectura moderna.



La época de la Postguerra trajo a Venezuela y a Caracas particularmente una importante cantidad de inmigrantes y con esto mano de obra que empezó a construir edificios de vivienda multifamiliar en las urbanizaciones emergentes; de Bello Monte, San Bernardino, Chacaíto, la Avenida Presidente Medina conocida como Avenida Victoria, La Candelaria, La Carlota, todas ellas edificaciones de un estilo inédito en el predomina el uso del mármol, granito, pórticos, cornisas y hierro forjado. Así mismo, esta ciudad que se fue llenando de inmigrantes también se fue llenando de excelentes, tarantines y fuentes de soda que luego de algunos años se convirtieran en restaurantes que han hecho que las comidas española, italiana y portuguesa tengan sus espacios consolidados en la distribución de la amplia gastronomía que la ciudad ofrece. Acaso alguno de nosotros no ha disfrutado de una exquisita Paella Valenciana, un espeso Caldo gallego, una Fabada o una pasta casera con salsa Nápoles de la nonna. Esto me hace recordar del edificio de la Casa Italia que se manifiesta con su forma única, de mucha belleza en el paisaje de La Candelaria, con la gran escalinata de acceso, y esmerados cerramientos de herrería.
Entre los años 1950 y 1957 aparecieron las salas de cine, convirtiendo, “la ida al cine”, una de las aficiones de moda del caraqueño. Estábamos viendo casi al estreno mundial (será que algún día esto podrá ser cierto) las películas del floreciente arte cinematográfico. Las personas se trajeaban con sus mejores pintas y conseguían en las salas sus lugares de preferencia para tomar asiento. Estas salas fueron la Junín, Imperial, Broadway, Castellana, Metropolitano, Palace, las Palmas, el Conde, Radio City, París y el Teatro del este. Todas repartidas de manera bastante uniforme en la ciudad. Algunas de ellas aún existen pero ya no son salas de cines públicos, las que ahora recuerdo que permanecen: la de la Campiña y el Mini Teatro del este se han convertido en centros de ayuda religiosa. Y es que con la llegada de las multisalas y la amplia oferta de cartelera el rito de la ida al cine se ha convertido en un hecho meramente comercial.

Al aumentar la población de la ciudad y con ella la construcción de edificaciones, los planificadores encontraron que en Caracas teníamos un índice deficitario de áreas verdes, que lastimosamente mantenemos, por lo que por decreto en 1958 se propuso el Plan General de Parques para el Área Metropolitana que incluyó el Parque del Este y la refracción o consolidación de otros parques como los que ahora contamos: el Parque del Oeste Jóvito Villalba, el Parque zoológico el Pinar, el Zoológico de Caricuao, el Parque los Chorros, la remodelación del Parque Los Caobos, el Parque el Calvario, El de las Cuevas del Indio y algunas Plazas como la Plaza Bicentenaria. De cualquier manera, estas áreas verdes no son suficientes para nuestras necesidades de esparcimiento definitivamente: Queremos más parques.

En 1958 se empieza la construcción del Parque del Este pero no es hasta 1964 cuando se concluye. Es un diseño integral realizado por el paisajista brasilero Roberto Burle Marx y su oficina Burle Marx y Arquitectos Asociados C.A. con la colaboración del arquitecto venezolano Fernando Tábora y corresponde a una de las obras maestras de la arquitectura paisajista. Es el primero en su tipo ya que está diseñado específicamente para el trópico, para mostrar su fauna y flora. Está compuesto por tres zonas una de patios y jardines amurallados que albergan al jardín Xerofítico, otra zona más boscosa con caminerías y lagunas para mostrar también las espacies acuáticas, y el área despejada de grama que rodea al lago. Entre su infraestructura de servicios están: fuentes de soda, el serpentario y el Planetario Humboldt que cuenta con el único Proyector Planetario Zeiss en funcionamiento del mundo. Así mismo posee un circuito de caminerías y recorridos, convirtiéndose en sitio de preferencia de los atletas, incluso los de alto rendimiento, quienes han planteado diversas rutas especializadas en beneficio del entrenamiento que requieren para cada competencia y a las que han bautizado de acuerdo a su creador. El parque del Este es el lugar de esparcimiento natural de preferencia del caraqueño, basta con pasar un domingo para encontrarlo colmado de niños, jóvenes, adultos y adultos mayores que hacen uso y disfrute de sus instalaciones, se llega a encontrar tan lleno que todos esperamos con ansias la incorporación y ejecución del Parque Verde en La Carlota, para que también las bandadas de guacamayas y periquitos, que a todos nos alegran con su vuelo bajo el tráfico de la autopista, tengan otro lugar donde peregrinar.

El 29 de julio de 1967 Caracas vivió el sacudón del suelo que marcaría profundamente la memoria del caraqueño y que lastimosamente tuvo tanto pérdidas humanas como materiales. Las edificaciones que se vieron mayormente afectadas fueron las residenciales de entre 10 y 14 piso ubicadas en Altamira y Los Palos Grandes. Esto nos dio un miedo a las alturas que demasiado pronto superaríamos. El legado de esta catástrofe fue que se crearon normas más exigentes para las edificaciones y esto mermó durante algunos años, la actividad de la construcción. Otra de las cosas que aún late en la memoria del caraqueño es el temor ante las oleadas de calor premonitorias, solo deseamos que nunca más suceda.



Ante el amenazador crecimiento de la ciudad las comisiones de Planificación Urbana crearon varios planes que jamás fueron sancionados y otros pocos que sí. Uno de los que, afortunadamente, tuvo acogida y continuidad fue el del Metro de Caracas que empezó a proyectarse en 1968 desde la Oficina Ministerial de Transporte.
La ciudad de Caracas ha crecido mucho, por lo que es necesaria la construcción de obras de carácter público y la declaración de una zona protectora que pretende evitar la invasión de nuevas áreas verdes. Se construyen autopistas, viaductos y distribuidores que conectarán de modo más efectivo las diversas zonas de expansión de la ciudad. Aparece la autopista La Araña- Caricuao; la Avenida Boyacá, por todos conocida como Cota Mil; el segundo piso de la autopista del Este; la avenida Libertador, que es la única que entierra canales de velocidad dentro de la ciudad y que se implantó sin miramientos en la zona norte entre Maripérez y Chacao. A su paso se demolieron edificios, casas y se inhabilitaron calles que se convirtieron en zonas ciegas; la avenida inter comunal de El Valle; la autopista Prados del Este-Baruta- La Trinidad; y los distribuidores Baralt, el Pulpo, la Araña y el Ciempiés. A pesar que en está época sí se construían obras viales las mismas eran insuficientes para el crecimiento del parque automotor. Ahora padecemos de manera invivible la ausencia de nuevas vías, o de otro sistema efectivo de transporte masivo. Se hace de vital importancia la toma de consciencia de parte de las autoridades de crear nuevos medios de transporte.

El crecimiento se da en todas las direcciones llenando los cinco vertientes del valle; En el sur-oeste aparece la urbanización de Caricuao, para completar los nombres indígenas bajo los cuales son llamados nuestras urbanizaciones (Chacao, Caurimare); la inter comunal de El Valle vio como en su recorrido se levantaban barriadas y urbanizaciones de grupos de medios y bajos ingresos.

La migración interna del campo a la ciudad en busca de mejores condiciones de vida, pobló las periferias con viviendas improvisadas que se fueron constituyendo en zonas marginadas de servicios, de seguridad y de infraestructura. La república concretera de Venezuela y las campañas electorales, que regalaban insumos de construcción, consolidaron estos asentamientos informales elevando la categoría de improvisación a consolidación de zonas populares o barrios, representando el principal problema y reto de todos los gobiernos posteriores: Cómo solucionar el problema del cinturón de marginalidad que se presenta y llena nuestras montañas de las periferias.

El problema de la vivienda continúa siendo tema de interés público, y en la búsqueda de posibles soluciones el Banco Obrero promovió urbanizaciones para la clase media en Prados del Este y el Cafetal y desarrollos para menores ingresos en Caricuao, La Trinidad, El Valle y Coche. El sector privado a través de los préstamos hipotecarios hicieron lo propio en la construcción de soluciones habitacionales multifamiliares, dando como resultado edificios de gran valor arquitectónico como El Farallón y El Centinella, y conjuntos de viviendas en El Marquéz , las Residencias Sans Souci en Chacaito grupo de edificios que rodean una reserva forestal y de fauna de carácter privado y El Parque Anauco.
La reurbanización de El Conde fue llevada a cabo por el Centro Simón Bolívar, su resultado fue la construcción de un conjunto residencial de alta densidad y elevadas pretensiones. Es un proyecto que demoró catorce años en construirse (entre 1970 y 1984) y que representaba un nuevo modo de vivir. Incluía 6 bloques de vivienda, 2 grandes torres oficinas, servicios, centro comercial, guarderías, tiendas, restaurantes, museos en un sólo lugar. El Conjunto residencial de Parque Central fue la solución planteada a una necesidad, pero que realmente no llegó, a mi juicio, a resolver enteramente un problema, lo que sí debemos agradecerles es el desarrollo de nuevas tecnologías constructivas, ya que fueron hasta el 2003 las torres de concreto armado más altas de Latinoamérica. Lastimosamente todos recordamos que en 2004, una de las torres principales, la torre Este, sufrió un devastador incendio que acabó con más de un tercio de la edificación. Las reparaciones comenzaron inmediatamente pero aún no han sido concluidas, seguimos observando las grúas en el lento proceso de reconstrucción.



La inauguración del Metro de Caracas en su tramo Propatria - Chacaíto en 1983, fue uno de los eventos más deseados por la creciente sociedad caraqueña, “la gran solución para Caracas”, que nos comunicaba subterráneamente en el sentido este-oeste. Nos sorprendimos al percibir tanta tecnología; las escaleras mecánicas y los trenes ultra modernos; estaciones imponentes que incorporaron obras de arte en los espacios públicos nos sorprendieron. Con la incursión del Metro nació también un efecto civilizatorio que nos duró más o menos 10 años, pero que ahora hemos perdido, podemos recordar el cambio de actitud y conducta de los usuarios al entrar al sistema de transporte, los cuales ante el temor de ser observados y reprendidos públicamente por los parlantes, respetaban las señales, la línea amarilla y lo mas importante unos a otros. Ojalá pronto volvamos a ser, en toda Caracas, esos ciudadanos Metro que tanta falta le hacemos a nuestra ciudad y a los demás.



Otro de los beneficios que el Metro trajo consigo, fue la transformación de la calle Real de Sabana Grande en el Boulevard de Sabana Grande, un lugar creado para el esparcimiento de los peatones, un boulevard lleno de tiendas y cafés. Lugar de reunión de poetas, artistas y bohemios. Nuevo espacio para las caravanas y reinas de carnaval, para los locales nocturnos y la fiesta. El lema en “Sabana Grande siempre es de día” aludía a que podríamos permanecer hasta altas horas de la noche o primeras de la madrugada disfrutando de esa zona de la ciudad. Sabana Grande se me baila al ritmo de salsa brava, a atrevimiento y desenfado, a alegría y jolgorio. Ahora es un espacio recuperado para la ciudad, ya que durante algo así como siete años fue territorio tomado por la economía informal, el primer día que volví a caminar el boulevard libre de buhoneros entendí: que el flujo peatonal allí es muy alto, que hay personas caminando a diferentes velocidades según sus compromisos, y que los buhoneros suelen ubicarse en los lugares donde más personas transitan a cuenta de “lo que no se exhibe no se vende” buscando encantar las miradas de los transeúntes. Puedo decir que todos coincidimos en que el primer paso para acabar con la economía informal, lejos de ser trasladarlos a mercados donde su encantamiento al transeúnte es mas difícil, es simplemente no comprarles.
Si bien el Metro de Caracas ha construido y continúa haciendo nuevas líneas, parece que estas van a menos velocidad que las necesidades de transporte urbano. A penas se inauguraron la línea 4 y la conexión del tren a Charallave ya están igualmente colapsadas.
Como portal y referencia de la Gran Avenida y luego del boulevard de Sabana Grande estuvo desde 1974 la Torre la Previsora, de forma piramidal y con el primer estacionamiento mecánico de la ciudad, posee en su parte superior el famoso reloj Patek Phillip que es el temporizador y que lleva segundo a segundo, la hora exacta. Creo que todos al pasar cerca de este edificio y tener oportunidad de observarlo, constatamos que nuestros relojes tengan la hora correcta en relación a la que se ve a lo alto de la torre y que es coincidente con la que escuchamos al oír el tomo en el 113.
Para generar complemento recreacional a la se construyeron, también en la época de los setenta, instalaciones deportivas como el Club Italo, en Los Campitos y el Poliedro de Caracas (1974) para grandes eventos y conciertos, en las adyacencias del Hipódromo de la Rinconada, con un aforo de 20.000 personas de pie y con una estructura de domo geodésico diseñado por Jimmy Alcolk es el espacio para espectáculos de preferencia. La experiencia de ir a un concierto allí no deja de ser emocionante, que lo digan los que acaban de asistir a NIN.
Para los juegos Panamericanos de 1983 se actualizó la infraestructura deportiva con el Brígido Iriarte, el Parque Naciones Unidad en los terrenos del hipódromo del Paraíso y se hicieron mejoras en el estacionamiento de los Estadios de la Ciudad Universitaria. En el ámbito deportivo la ciudad cuenta con alguna infraestructura que, a pesar de no ser la más amplia, colabora con los espacios destinados a la recreación como es el Parque Miranda.

Una de las zonas que podemos nombrar que está muy diferenciada y ya consolidada es el distrito médico en la Urbanización San Bernardino. Sin embargo con los cambios en la normativa sanitaria mundial se recomendaba la construcción de centros de atención primaria y especializada a lo largo de toda la ciudad, por lo que se levantan la Policlínica Las Mercedes, la Maternidad Leopoldo Aguerrevere, el Centro Médico Docente La Trinidad, la Clínica Caurimare, La Clínica Santa Sofía y los Hospitales Perez Carreño y General del este Domingo Luciani.

Durante el final de los setenta y principio de los ochenta se construyeron muchas edificaciones destinada a oficinas, se consolidó la avenida Urdaneta como el centro financiero ya que las sedes de los principales bancos se erigieron en está zona de la ciudad, también la zona de Plaza Venezuela y Chuao se consolidaron como distritos empresariales. Los edificios que avalan esta apreciación son los siguientes: El Banco Central de Venezuela, La Fundación La Salle La Colina, El Centro Nacional de Comunicaciones CANTV, El Banco Nacional de Descuento, La Torre Phelps, la Torre Capriles, El Banco Caracas, Seguros Orinoco, El Universal, La Torre Lincon, el Ministerio de Educación, La Torre Europa, El Instituto Nacional de Canalizaciones, el edificio de la IBM, La Torre América, La Torre ABA, El Cubo Negro, el Multicentro Empresarial del Este, La Electricidad de Caracas, Parque Cristal y el Banco Unión entre otros.

En los noventa llegaron los centros comerciales, estos empezaron a sustituir los espacios de recreación. Grandes moles cerradas, que viven dentro de sí mismas, contentivas de variadas actividades: comerciales, gastronómicas, recreacionales y sobre todo seguras desplazaron a los parques y las plazas dentro de la preferencia del espacio de esparcimiento. La comodidad de estacionamiento, la seguridad y el hecho de que todos los miembros, de distintas edades, de una familia pudieran divertirse en un mismo lugar, colaboraron en que el vitrineo y el paseo por el centro comercial sea, desde ese momento, la actividad de fin de semana de los caraqueños.
Hoy día existe una explosión inmobiliaria de carácter colosal, esta vez no de edificios empresariales, o institucionales, mucho menos de espacios recreacionales o de esparcimiento, es una densificación de la construcción de viviendas. Aprovechando la oportunidad de créditos, los grandes inversionistas han usado la escusa del déficit de viviendas para colmar de edificios lo que antes eran zonas verdes y montañas. En lo que conocemos como el Solar del Hatillo, por solo nombrar una de estas nuevas urbanizaciones, están construyéndose en la actualidad no menos de 15 conjuntos residenciales, si bien es cierto que todos necesitamos viviendas es fácil imaginar lo que será el tráfico de las arterias viales que a estas zonas llegan, ya que se dan permisos para la construcción de edificios pero ni se llega a pensar en la construcción de nuevas vías o transporte público.
La ciudad se vuelve a sentir un valle plácido cuando ocurre el éxodo vacacional, es fácil comprobar como cambia la densidad de vehículos con el inicio a clases. O mejor aún lo divina que es Caracas en la Semana Mayor cuando en cuestión de 15 minutos es posible recorrer toda la autopista desde el Valle a la Urbina. Parece que a la ciudad le sobran, para su óptimo funcionamiento, tres millones de personas, cuando en realidad es que nos faltan servicios para al menos diez millones más de los que actualmente la habitamos. Es que con el lema de “Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra” todos, a pesar de esas cosas que nos molestan de la ciudad, queremos vivir aquí. Tal vez como herencia de los indios Caracas, nos negamos a perder el valle. Los sentimientos que Caracas despierta son, como dijo Rafael Arraiz Lucca, “un amor desmedido y un odio injustificable”.
Me pregunto porqué en un momento dejamos de construir espacios para la ciudad y el disfrute ciudadano, parece que en el afán de crecimiento y expansión dejamos a un lado lo público. Renunciamos a nuestros derechos urbanos, abandonamos la calle y dejamos todo dentro del ámbito de lo mío, de lo reservado, de la propiedad privada. Pasamos de ser una sociedad amable con los otros, desprendida y generosa a ser seres egoístas a los que sólo le importa el bienestar particular, en el momento que volvamos a pensar en el otro, el todos nosotros volverá a ser prioridad, la palabra ciudadanía y el respeto ciudadano dejará de sernos una extrañeza



domingo, 31 de octubre de 2010

El Helicoide de la Roca Tarpeya,

El Helicoide de la Roca Tarpeya, esa mole de concreto aún inconclusa situada en medio de Caracas, está recuperando la condición de espacio activo en la vida de la ciudad. Dos razones, de índole bien distinta, determinan este hecho: el uso de parte de la estructura como sede del cuerpo policial Disip y la simultánea habilitación de áreas para el funcionamiento de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Esta positiva circunstancia, y la bienvenida aparición de ENcontrARTE, me han animado a “desengavetar”, mejorar y actualizar un trabajo de 1991 que recoge el resultado de una investigación documental, hemerográfica, fotográfica y testimonial sobre la historia del edificio. Dicho resultado muestra una realidad absolutamente distinta a la transmitida durante cuatro décadas como “verdad” consagrada y oficial acerca del tema, y aporta suficientes elementos como para concluir al respecto que en torno a El Helicoide se elaboró intencionalmente una fábula, en el sentido de “Ficción artificiosa con que se encubre o disimula la verdad” (Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, edición 22 y versión en Internet, acepción 6), con propósitos claramente políticos.

La versión original del trabajo fue presentada como ponencia en las II Jornadas de Investigación Histórica de la U.C.V en 1991, quedando incorporada a la Memoria respectiva. Desde entonces, y no obstante los muchos intentos realizados, había sido imposible acceder a otros medios de difusión más amplia y efectiva, mientras que la fábula hecha “verdad” consagrada que aquí se “desmonta” sigue repitiéndose sistemáticamente. Desde ENcontrARTE espero al fin poner de nuevo el tema en el tapete. Y ahora, examinemos los hechos:



LA “VERDAD” CONSAGRADA

El Helicoide de la Roca Tarpeya es el “mayor elefante blanco”, la “máxima expresión del `faraonismo’, ostentación, el despilfarro y la excentricidad del dictador Marcos Pérez Jiménez”. Este aserto comenzó a circular profusamente entre 1961 y 1962, durante el gobierno de Rómulo Betancourt, y rápidamente se hizo una “verdad” consagrada. La asunción de esa “verdad” por parte del colectivo fue automática, y se facilitó por dos causas: la evidente inclinación del gobierno pérezjimenista por las obras de gran porte como el Complejo de Los Próceres o el Hotel Humboldt, y la noción muy extendida de que el monumentalismo arquitectónico es práctica habitual de los diversos factores del Poder, entre ellos los regímenes políticos autoritarios, despóticos o dictatoriales. Pero, el señalamiento de la “verdad” que nos ocupa no fue un acto aislado, cuya sola finalidad fuera cuestionar aquel proyecto colosal: formó parte de un reiterado discurso político, cuyos voceros principales fueron Betancourt y Acción Democrática, destinado a exaltar las “bondades” de la democracia representativa en ciernes frente a la “corrupción” y la “barbarie” del sistema derrocado el 23 de enero de 1958. Hoy esta “verdad” consagrada pervive en la opinión pública, manteniendo intactas sus varias connotaciones, y se sigue transmitiendo por los medios masivos en la medida en que el edificio recobra vitalidad. En contraste existe una realidad bien distinta, absolutamente demostrable y demostrada, la cual permanece oculta y busca “salir al aire”. Conozcámosla ahora.



LA REALIDAD EN SU ESENCIA
El año 1982, las vueltas de la vida me llevaron a participar como investigador en el Proyecto de Museo Nacional de Historia y Antropología y Complejo Cultural, a desarrollarse en El Helicoide. Llegué allí, como todos, con la “verdad” consagrada en mi cabeza y me ocupé, junto al entonces sociólogo y ahora reconocido compositor de música académica contemporánea Víctor Varela, de indagar sobre la historia del edificio. En este quehacer localizamos un archivo abandonado en la propia estructura, el cual contenía decenas de documentos que registraban el desarrollo del proyecto desde su concepción hasta su paralización definitiva. Con este material clave más una amplia revisión hemerográfica y una serie de entrevistas, se reconstruyó el proceso completo descubriéndose que aquella “verdad” no tenía el más mínimo asidero. La realidad mostrada por las fuentes, la cual presento organizada en tres tiempos de evolución, es en su esencia la siguiente:

1.- Tiempo inicial: de la concepción del proyecto a la primera detención de los trabajos (1956 al 23 de enero de 1958)

El de El Helicoide fue un proyecto exclusivamente privado, sin participación ninguna, oficial o extraoficial, del gobierno de Pérez Jiménez. Lo concibió el Arquitecto Jorge Romero Gutiérrez durante en año 1956, y para su realización se constituyó en 1957 una empresa, Helicoide C.A., resultante de la integración de cuatro compañías ya existentes: Arquitectura y Urbanismo C.A. del propio Romero Gutiérrez y en operaciones desde 1950; Ingenieros Venezolanos C.A., creada en 1949: Inmobiliaria Casado y Cía., registrada en 1952 e Inversiones Planificadas C.A., fundada en 1953. Cabe acotar que el Arq. Romero Gutiérrez con su organización, había llevado a cabo antes de 1956 proyectos como el Centro Profesional del Este y la Urbanización Club Hípico.
El proyecto, comentado y varias veces premiado internacionalmente por su avanzado diseño arquitectónico y su original plan urbanístico, buscaba dotar a Caracas de un gran centro comercial y cultural provisto de un amplio espacio de exposición de la industria automotriz; un gran “palacio” de convenciones; un hotel de primera categoría en el cual tendrían su asiento las oficinas de todas las líneas aéreas con operaciones en el país y que contaría en su azotea con un helipuerto para el traslado directo de pasajeros hacia y desde el Aeropuerto de Maiquetía; una sala múltiple de cine; salas de teatro, de exposiciones y de conciertos; restaurantes, bares y cafeterías y áreas de esparcimiento al aire libre. El proyecto preveía, además, un sistema integral de acceso y de circulación interna, con vías peatonales y para vehículos completamente separadas, rampas de circulación y estacionamiento vehícular dispuestas en espiral, ascensores inclinados y verticales, escaleras mecánicas y fijas, pasillos y plazas. Adicionalmente contaba con un plan de arquitectura paisajista, cuyo elemento principal era un paseo peatonal que uniría El Helicoide con el Jardín Botánico de la Ciudad Universitaria por los cerros de San Agustín.

Una vez establecida la empresa Helicoide C.A., en el curso de 1957 se dieron tres pasos en el desarrollo del proyecto: realización de un estudio de factibilidad económica contratado al Dr. Domingo Felipe Maza Zavala, quién habiendo sido retirado de la Universidad Central de Venezuela por su postura contraria al régimen pérezjimenista manejaba una oficina de asesoría; realización del estudio de suelos contratado al Ing. Oswaldo De Sola, años mas tarde Rector interino de la UCV, y avance del movimiento de tierras, el cual estaba por culminarse en enero de 1958. A raíz del derrocamiento de Pérez Jiménez el 23 de enero de ese año, los trabajos se paralizaron temporalmente.

2.- Tiempo de auge: del inicio del vaciado de concreto a la negociación de un crédito bancario internacional (26 de octubre de 1958 – 1960)

Entre fines de enero y mediados de octubre de 1958, con los trabajos detenidos, la empresa Helicoide C.A se ocupó de gestiones legales y administrativas y de tareas de organización interna. La más importante de sus actuaciones en este lapso fue el entablar negociaciones con la Junta de Gobierno presidida por el Contra Almirante Wolfgang Larrazábal Ugueto, en procura de acuerdos que permitieran reanudar la obra. Tales negociaciones dieron fruto, y el 26 de octubre de 1958 se realizó un acto especial denominado “inicio del vaciado de concreto” con el cual arrancó la erección de la estructura. El acto, reseñado en toda la prensa de circulación nacional, contó con la presencia de la Junta de Gobierno en pleno y fue bendecido por Monseñor Rafael Arias Blanco, Arzobispo de Caracas, quién había sido autor en 1957 de una Carta Pastoral con críticas al régimen pérezjimenista leída en todas las iglesias de la capital. La asistencia de la Junta gobernante a esta ceremonia, rubricó el más significativo de los acuerdos logrados entre ella y Helicoide C.A.: a cambio de la autorización para continuar sus actividades, la empresa debía absorber como trabajadores a un alto número de los desempleados inscritos en el llamado “Plan de Emergencia” el cual representaba una enorme carga financiera para el Estado. En cumplimiento de este compromiso, para el 26 de octubre de 1958 Helicoide C.A. manejaba una nómina de casi tres mil personas (3000) entre obreros –la inmensa mayoría- y empleados.
A partir de esta fecha y hasta fines de 1960 la obra avanzó con celeridad, realizándose cerca del 95% del total construido del edificio. Durante el mismo período Helicoide C.A. desarrolló una amplia y agresiva campaña publicitaria, la cual incluyó programas permanentes de radio, columnas fijas en los periódicos de mayor tiraje, reportajes cinematográficos, elaboración de diversidad de objetos con el logotipo de El Helicoide (vasos, llaveros, calcomanías...), la apertura de un Restaurante Bar, la promoción de eventos culturales como varios festivales de ballet efectuados en el Teatro Municipal, el apoyo a actividades deportivas entre ellas el impulso a la carrera de un joven prospecto del boxeo bautizado como Kid Helicoide y quién presumiblemente es Carlos “Morocho” Hernández y visitas a la construcción por parte de personalidades nacionales e internacionales entre las cuales destacó la hecha por el poeta chileno Pablo Neruda profusamente registrada en fotografías.

Tanto el avance de la edificación como la campaña publicitaria tuvieron en 1959 el respaldo básico de un crédito dado por un “pool” de bancos nacionales, luego de realizado un segundo estudio financiero esta vez contratado al Dr. Pedro Segnini La Cruz. Durante 1960 Helicoide C.A. solicitó un nuevo crédito, ahora a un grupo de bancos internacionales, el cual condicionó su otorgamiento a la existencia de un aval por parte del gobierno venezolano (para entonces, el de Rómulo Betancourt). La empresa tramitó el aval ante las instancias oficiales, sin obtenerlo; por el contrario, el gobierno de Betancourt decidió conceder directamente el préstamo a través del Banco Obrero y su Presidente el Dr. Luis Lander.

Junto al crédito bancario, Helicoide C.A. aplicó dos mecanismos adicionales para adelantar o financiar parte de sus trabajos: la obtención de materiales o servicios pagaderos a fecha fija con locales en el edificio y la venta de locales en plano, con adelanto de dinero, a ser entregados también en fecha fija. Era claro para la empresa que el cumplimiento cabal de estos numerosos compromisos a futuro dependía fundamentalmente de la fluidez y suficiencia del crédito bancario, y de allí su constante atención a los vínculos con las instituciones financieras privadas nacionales e internacionales. Desde esta perspectiva, que no contemplaba en absoluto acudir al apoyo oficial, la decisión del gobierno de Betancourt respecto al aval del crédito solicitado resultó para Helicoide C.A. “inesperada, injustificada y generadora de desconfianza” por lo cual hizo conocer su desagrado aún cuando acató en principio lamedida.

3.- Tiempo de crisis: de los litigios con el Banco Obrero y con los acreedores al juicio por quiebra y la paralización definitiva de la obra (1961 – 1962)

Las sospechas de Helicoide C.A. ante el inesperado rumbo impuesto por el gobierno a su segunda solicitud de crédito, muy pronto se vieron confirmadas por los hechos: cuando la empresa acudió al Banco Obrero a retirar los Bs. 16 500 000, 00 del préstamo, se encontró con la negativa del Dr. Luis Lander a entregarle el monto total de inmediato; por el contrario, el Presidente de la entidad oficial había nombrado una Junta Administradora ante la cual Helicoide C.A. debería hacer solicitudes de montos parciales aplicables a requerimientos específicos en cada ocasión. Los constructores rechazaron por completo esa y cualquier otra restricción que se pretendiera imponerles, y entraron en litigio con el Banco a fines de 1960.

El largo desarrollo de esta disputa causó demoras crecientes al avance de la obra, por lo cual la empresa entró en incumplimiento de sus compromisos con los proveedores de materiales y servicios que recibirían locales en pago y con los compradores por adelantado que habían abonado dinero. Hacia el tercer trimestre de 1961 todos los afectados por esta situación se constituyeron en Junta de Propietarios de El Helicoide, e introdujeron ante los tribunales competentes una demanda colectiva contra los empresarios. Al no resolverse la querella con el Banco Obrero ésta demanda fue convertida en juicio por quiebra a Helicoide C.A., y a comienzos de 1962 la construcción se paralizó definitivamente. En este momento el Estado venezolano se hizo custodio del edificio inconcluso, pasando a la condición de propietario en 1976 cuando, después de 15 años, culminó el juicio con una sentencia definitivamente firme contra Helicoide C.A. Como corolario de este capítulo final de la historia de El Helicoide en su proyecto original, cabe señalar que no sólo quebró la empresa sino también perdió la mayoría de los acreedores los cuales nunca fueron resarcidos.

Una vez expuesta la realidad de El Helicoide contenida en las fuentes, demostremos el carácter de fábula de la “verdad” consagrada.



LA “VERDAD” CONSAGRADA RESULTÓ UNA FÁBULA

Como ya he señalado, la “verdad” consagrada y oficial sobre El Helicoide comenzó a circular en 1961, justo en el tiempo de crisis de su edificación y al cabo de tres años de caída la dictadura. La indagación documental y hemerográfica demuestra de manera fehaciente que hasta el 23 de enero de 1958 se menciona al futuro edificio sólo como un proyecto impactante pero hasta la fecha limitado a planos y maquetas; que entre el 23 de enero y el 26 de octubre de 1958 prácticamente no se lo nombra y que de esta última fecha hasta fines de 1960 ocupa amplios espacios publicitarios y recibe la atención que merece una obra de su magnitud en proceso de construcción: elogios entusiastas, críticas de variado tono, palabras de admiración, sorpresa, escepticismo o aliento, pero ningún señalamiento que vinculara directamente la obra con la dictadura pérezjimenista. Sin embargo, aún con esa contundente realidad plenamente al descubierto en “la vida” y en los medios de comunicación, la especie se echó a rodar, cobró cuerpo y arraigó hondo en la conciencia y la opinión colectivas. Frente a este panorama, la hipótesis inmediata fue la de que se “fabricó” una fábula con el propósito primario de descalificar a quienes entraron en conflicto con el gobierno de Betancourt y a su proyecto, ligando a unos y otro con el régimen dictatorial derrocado tres años antes; estando el ánimo general sometido desde 1958 a una permanente inducción al rechazo automático y a la condena sin atenuantes de todo lo que “oliera” a pérezjimenismo, era fácil infiltrar cualquier falacia a través del discurso político insistente difundido por todas las vías posibles y convertirla en “verdad”. (Esta práctica, tan en boga en Venezuela durante los últimos seis años, es tan vieja como la humanidad, ¿no?).

Esta hipótesis no pudo sustentarse con algún documento oficial disponible para el público en el momento de la investigación; los documentos oficiales accesibles eran de carácter administrativo o del ámbito judicial. Sí se encuentran alusiones al supuesto pérezjimenismo de los directivos de Helicoide C.A. en el discurso político cotidiano entre 1961 y 1862. Pero tanto los documentos de Helicoide C.A. como los testimonios de sus miembros entrevistados, apuntaron absolutamente en la dirección indicada. En todo caso, junto a todo lo ya expuesto –especialmente la coincidencia en el tiempo entre el litigio Helicoide C.A. – Banco Obrero y la difusión inicial dela “verdad” consagrada- hay otro conjunto de elementos cuya evaluación abona también la hipótesis de la elaboración intencional desde el gobierno de Rómulo Bertancourt y/o desde Acción Democrática, de una fábula con trasfondo político y contribuyen a elevarla al rango de conclusión. Consideremos brevemente tales elementos:

1.- El litigio Helicoide C.A. – Banco Obrero se inició en un momento en el cual desde el gobierno y desde Acción Democrática se daba renovado impulso a una campaña de afirmación de la democracia representativa como el único sistema válido de funcionamiento social y político, contrapuesto y enfrentado a la dictadura y, también, al comunismo. Dentro de esa campaña se ponía especial énfasis en la “liquidación de los últimos vestigios” del pérezjimenismo, y la acusación de “amigo” de la dictadura ocasionaba efectos negativos inmediatos y por lo general irreversibles a quienes se les formulaba. El mecanismo acusatorio fue utilizado frecuentemente -con razón o sin ella- como vehículo de invalidación política o de descrédito personal contra no pocos ciudadanos;

2.- Los integrantes de Helicoide C.A., empresarios privados sin vínculos con el gobierno de Pérez Jiménez, fueron sí activos participantes en el proceso de crecimiento urbano y desarrollo de la industria de la construcción ocurrido durante la vigencia de dicho gobierno. Muchas personas que se encontraban en similares circunstancias, por asimilación ya habían tildadas de pérezjimenistas y sufrieron las consecuencias;

3.- El rigor aplicado por el Banco Obrero al manejo del crédito otorgado a Helicoide C.A. no tuvo equivalente en otros casos conocidos, lo cual conduce a pensar en un interés por obstaculizar o detener el desarrollo del proyecto creándole trabas artificiales. Esto, a su vez, denota desconfianza o reticencia del Banco, y del gobierno, frente a los beneficiarios, mal vistos por su trayectoria precedente;

4.- El rechazo de Helicoide C.A. a la medida del Banco Obrero de nombrar la Junta Administradora en lugar de entregar el monto total del crédito a la empresa, fue juzgado como un acto de rebeldía contra las decisiones de los órganos del gobierno democrático. Tal rebeldía, por extensión, podía considerarse como enfilada contra la democracia misma;

5.- La fábula se lanza a la calle, en el marco de la campaña comentada, precisamente cuando el acto de rechazo –o de rebeldía- contra la medida restrictiva del Banco Obrero tuvo lugar;

6.- En definitiva, ¿qué sentido podía tener la creación y rápida difusión de la fábula en dicho momento, sino el de descalificar al proyecto y a sus realizadores para justificar el represamiento de los fondos y la detención de la obra?

Hasta aquí la presentación del tema El Helicoide: fábula y realidad, en lo atinente al proyecto original concebido por el Arquitecto Jorge Romero Gutiérrez. De seguidas haré una breve reseña de la realidad del edificio entre 1962 y 2004.



EL HELICOIDE DE 1962 AL 2004

Desde la paralización definitiva de la construcción original en 1962, se han formulado varios nuevos proyectos para reactivar el edificio y se han realizado algunas ocupaciones no planificadas:



1.- Proyecto para el Cuatricentenario de Caracas.

Propuesto en 1964, durante el gobierno de Raúl Leoni, mantenía las ideas básicas del proyecto original excepto en lo relativo al hotel con helipuerto. Pretendía inaugurar el edificio durante el Cuatricentenario caraqueño en 1967. No llegó a iniciarse.



2.- Proyecto Centro Simón Bolívar – Arquitecto Oscar Tenrreiro

Propuesto en 1973, durante el primer gobierno de Rafael Caldera, por el Presidente del Centro Simón Bolívar Manuel Rafael Rivero y el Arq. Oscar Tenrreiro. Incluía la instalación en la estructura de la Biblioteca Nacional, el Archivo General de la Nación, la Imprenta Nacional, un Museo Nacional de Historia y un Museo de Ciencias. No llegó a iniciarse.

3.- Proyecto del Arquitecto Carlos Celis Cepero.

Propuesto en 1975, durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, por el Arquitecto Carlos Celis Cepero. Comprendía un Centro Automotriz, un Palacio de Espectáculos, un Centro de Exposición del Comercio y la Industria, un Club de Propietarios, una Central de Radio y Televisión, un Centro Comercial, un Museo Latinoamericano de Arte, un Multicine, un Centro Bancario Nacional, un Centro Nacional Consular, un Centro de Turismo Internacional y un hotel de 350 habitaciones. No llegó a iniciarse.

4.- Ocupación “temporal” no planificada de 1979

Decidida por el gobierno de Luis Herrera Campins con el propósito de albergar transitoriamente a unos 300 damnificados por las lluvias. La transitoriedad se hizo permanencia para la mayoría.

5.- Ocupación masiva no planificada de 1980 – 1982

A los 300 damnificados originalmente instalados el gobierno de Luis Herrera Camping sumó algunos mas y luego comenzaron a presentarse por su cuenta grupos de personas que también quedaron alojadas en trailers, pequeños galpones y hasta ranchos. Para comienzos de 1982 había en El Helicoide mas de 12000 habitantes y la estructura era zona roja de alta peligrosidad, refugio de delincuentes, área de prostitución, venta y consumo de drogas y venta ilegal de bebidas alcohólicas.

6.- Proyecto de Museo Nacional de Historia y Antropología y Complejo Cultural.

Propuesto en 1982, también durante el gobierno de Luis Herrera Campins, por el gobernador del Distrito Federal Rodolfo José Cárdenas. El Museo estaría dotado de salas de exposición, un Centro de Información y Documentación, un Centro Audiovisual, un Centro de Conservación y Restauración, depósitos y dependencias administrativas. El Complejo Cultural, por su parte, constaría de teatros, cines, salas de exposición y de conciertos, talleres para artistas y artesanos, librerías, discotiendas, Centro de Convenciones, plazas, restaurantes, bares, cafés y locales comerciales. Este proyecto sí llegó a iniciarse, siendo sus logros más significativos los siguientes: desalojo total de las mas de 12000 personas establecidas en la edificación; limpieza total, interior y exterior, de la estructura; ubicación, rescate e instalación de la cúpula metálica que hoy corona el edificio, la cual había permanecido depositada desde 1959 – 1960 en las instalaciones de la empresa Lorenzo Bustillos y Cía. en Guarenas y realización de la investigación sobre la historia de El Helicoide que dio origen al presente trabajo. El proyecto se paralizó en 1983;



7.- Ocupación parcial no planificada de 1984 – 1990

A partir de 1984, con mucha lentitud y sin responder a un proyecto global, se fueron instalando en la edificación algunos organismos del Estado, él más importante de los cuales es la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención Disip. Por este motivo, durante el alzamiento militar del 27 de noviembre de 1992 hubo fuego aéreo contra la estructura y respuesta antiaérea desde ella.



8.- Proyecto parcial de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Desde el año 2003 la Universidad Bolivariana de Venezuela ha venido habilitando espacios para su funcionamiento docente y administrativo. Este proyecto parcial se encuentra en “pleno desarrollo”.



LAS FUENTES DE ESTE TRABAJO

Como ya indiqué, durante la investigación se consultaron fuentes documentales, hemerográficas fotográficas y testimoniales.

1.- Fuentes documentales.
Las fuentes documentales se localizaron en cuatro repositorios: Archivo de Helicoide C.A., Archivo del Instituto Nacional de la Vivienda Inavi (sucesor del Banco Obrero), Registro

Mercantil de la Circunscripción Judicial del Distrito Federal y Estado Miranda y Tribunal 3º. de

Primera Instancia en lo Mercantil de la misma Circunscripción. Dichas fuentes fueron:

a.- Documento de Registro de Helicoide C.A.
b.- Estatutos Sociales de Helicoide C.A.
c.- Documentos contentivos del proyecto del Arq. Jorge Romero Gutiérrez.
d.- Libros de Actas de las reuniones de Helicoide C.A.
e.- Documentos relativos al funcionamiento administrativo de Helicoide C.A.
f.- Documentos relativos al estudio de suelos de 1957.
g.- Documentos relativos a las gestiones financieras de Helicoide C.A. tanto en el

país como en el exterior.
h.- Documentos relativos a la relación de Helicoide C.A. con el Estado venezolano.
i.- Documentos relativos a los aspectos técnicos de la obra, incluyendo planos.
j.- Documentos relativos a los planes de promoción y publicidad de Helicoide C.A.
k.- Documentos relativos al impacto del Proyecto Helicoide en el exterior.

l.- Documento de Condominio de El Helicoide de la Roca Tarpeya.
m.- Contratos de venta adelantada o en plano de locales.
n.- Contratos firmados por Helicoide C.A. con diversas empresas.
ñ.- Documentos relativos a algunos conflictos tenidos con vecinos.
o.- Documentos de demanda contra Helicoide C.A.
p.- Documento de quiebra de Helicoide C.A.

2.- Fuentes hemerográficas.
Las fuentes hemerográficas fueron consultadas en la Hemeroteca Nacional, la Hemeroteca de la UCV y el Archivo del diario El Nacional.

a.- Diarios El Nacional, El Universal, La Esfera 1948 - 1963
b.- Revistas Elite 1948 – 1963, Billiken 1948 – 1958, El Farol 1948 – 1958, Momento.

3.- Fuentes fotográficas.

Más de 3000 fotografías conservadas en su estudio de Sabana Grande por el Sr. Jacky, quién fue contratado a cambio de dos locales para hacer el registro del avance de la obra día a día a partir del 26 de octubre de 1958 (inicio del vaciado de concreto).



4.- Fuentes testimoniales.

Personas entrevistadas en el propio Helicoide, en sus oficinas o en sus casas. El programa no pudo cumplirse completo por varias causas: no localización de algunos posibles entrevistados; fallecimiento de otros y paralización del trabajo. La lista de los sí entrevistados es, sin embargo, bastante representativa:



Arq. Jorge Romero Gutiérrez; Arq. Pedro Beuberger; Arq. Dick Bornhorst; Arq. Pedro Pablo Azpúrua; Sergio Casado; Dr. Rafael De Monteys; Fotógrafo Jacky; Dr. Eduardo Gallegos Mancera;



(*) Manuel Beroes Pérez, Lic. en Historia UCV 1968.
Investigador en Cendes UCV, Proyecto Helicoide, Funres.
Coordinador de Investigación en Congreso de la República: Oficina de Investigaciones Históricas y Políticas, Colección Pensamiento Político Venezolano del siglo XX y Proyecto
de Restauración Integral del Palacio Federal Legislativo (Capitolio).
Docente en Maestría Planificación Cendes (regular) y Mestría en Restauración de Monumentos, Fac. Arquitectura UCV (invitado 1 semestre)
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Miembro del Consejo de Redacción de la Revista Tierra Firme