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lunes, 4 de diciembre de 2023

Caracas



“NO es de ahora.

Caracas siempre encierra dos ciudades, porque tiene dos vidas diferentes. Una la de los grandes sucederes. La de las grandes fechas. La ciudad del acontecimiento que titula capítulos de libros. La ciudad que mide por kilómetros de años. La de ciertos gobernadores – Emparan, por ejemplo – que tuvieron la suerte de unir su nombre a algo y por eso no puede soslayarlo la historia. La ciudad se narra por etapas. La ciudad exterior. La de las grandes síntesis. Precolombina. Conquistada. Colonial. La ciudad de la Independencia. Caracas Federal. Caracas romántica. La del” El Cojo Ilustrado”. La del 18. La del 28. La del 36. La del 45. La del 58. 

Las fechas tal vez sean los signos del paréntesis. Que abren y cierran determinada etapa. Pero entre uno y otro – páginas que no son ni primera ni última pero sostienen el cuerpo del periódico – entre un suceso y otro-, multitud de sucesos que integran la dinámica social. Que hacen que la ciudad sea. Se repita un nombre que tiene continuidad histórica, sino algo mucho más importante. El descubrir de esa multitud innominada de pequeños sucesos son los que han afirmado las tradiciones. Son los que conforman el carácter de la ciudad. Entre uno y otro Emparan, los gobernadores para los cuales no existe la memoria. 

Se necesita entonces averiguar la hebra a partir del bordado. 

Destejer la ciudad. Hacerla hilos.

 Es la única manera de saber cómo se forman los 400 años de hilo de la ciudad”.


Efraín Subero

La Ciudad y Las Ciudades

Editado por la Compañía Shell de Vzla 

A Caracas en su Cuatricentenario. 

jueves, 22 de junio de 2023

Lejano Puente de Los Caobos

 

Celebrando a Caracas #456

María F. Sigillo

 

Yendo más allá de Parque Carabobo, la ciudad comenzaba a extenderse decididamente hacia el lejano este.  Listo a finales del mes anterior, el 5 de Julio de 1949 es inaugurado el Puente de Los Caobos que daba a la Plaza de Los Venados, predecesora de Plaza Venezuela.

Además, responsable de su construcción, el Instituto de la Ciudad Universitaria entregó para la magna fecha los edificios para el Instituto de Medicina Experimental, el Instituto de Anatomo-Patología, las dependencias del Instituto de Higiene, aulas y talleres de la Escuela Técnica Industrial y el Pabellón para Invernadero y Orquidiario del Jardín Botánico. Las novísimas edificaciones deslumbraban a los habitantes de una ciudad prácticamente intacta desde las transformaciones que hizo Antonio Guzmán Blanco, bajo el  dominio de las grandes y pequeñas casas sembradas en un riachuelo de calles, donde hoy mandan los edificios y las avenidas.

El Puente de Los Caobos, se convirtió en la puerta de un prometedor paseo que, por entonces, nadie adivinó como el lugar inevitable del tránsito multitudinario que, a un paso de Plaza Venezuela, es parte de la dinámica de la urbe cotidiana.  Paseo que imaginamos partiendo de la lejanía de Antímano o de Chacao, demasiados foráneos para el orgulloso caraqueño del casco histórico, pues, faltando todavía para el fuerte oleaje de la migración del interior y del exterior de la década de los cincuenta, por lo general el caraqueño era hijo y nieto de caraqueños.



https://fundaayc.com/2016/08/02/1950%E2%80%A2-puente-los-caobos/
Imagen tomada de Fundación, arquitectura y ciudad 
1950 

lunes, 13 de abril de 2020

Paisajes






"Un eximio poeta-diplomático mexicano, que fué nuestro huésped durante varios gratos meses, llamaba a Caracas la Ciudad de las Mujeres y los Panoramas, para ponderar la gracia y belleza de aquellas y la suntuosa multiplicidad de éstos. Tablada quedó prendado de los insuperables paisajes de Caracas y sus alrededores, y supo inspirarse para cantar en magistrales versos el encanto inolvidable del Avila y su ciudad.
Tres damiselas de nuestro gran mundo aprovechan una pequeña majadería del auto para descansar y paladear el friecillo saludable que todo el año retoza sobre el antiguo señorío de Guaicaipuro.
Dos aspectos difícilmente eclipsables en sosiego virgiliano y saludable romántica, de la Laguna de Catia. ¿Qué se hizo Narciso?





(Fotos Díaz y N. Cadet)

Una imagen del Poeta Mexicano 
Juan José Tablada 

"El poeta y diplomático José Juan Tablada, con escritores y amigos que ofreciéronle un banquete en Caracas, en 1918. En el grupo: Aldo Baroni, Andrés A. Mata, Vallenilla Lanz, el pintor Tito Salas y el periodista Correa".




Con relación a la última  imagen del Poeta en Caracas existe la siguiente nota:


FICHA HEMEROGRÁFICA

 José Juan Tablada con escritores y amigos en Caracas.

Revista de Revistas, Año XXVI, num. 1390, 1o. de enero de 1937.

[Pie de foto: "El poeta y diplomático José Juan Tablada, con escritores y amigos que ofreciéronle un banquete en Caracas, en 1918. En el grupo: Aldo Baroni, Andrés A. Mata, Vallenilla Lanz, el pintor Tito Salas y el periodista Correa". Esta fotografía no forma parte del Archivo Gráfico José Juan Tablada.]

 NOTA

 La fecha que Revista de Revistas atribuye a esta fotografía es errónea. Tablada llegó a Caracas a finales de junio de 1919. En un principio, por los personajes que aparecen en ella y por el atuendo que llevan, se supuso que había sido tomada en el Club Venezuela, durante el banquete ofrecido al poeta el 4 de septiembre de 1919. En este Archivo existe el recorte titulado La aparición de Un día..., en cuya nota se da noticia de este homenaje. Gracias al rescate que Esperanza Lara Velázquez llevó a cabo, en 2002, de varios de los textos relacionados con la estancia de Tablada en Sudamérica, esta suposición se corroboró, ya que esta fotografía fue publicada en la misma página del semanario venezolano Actualidades (año III, núm. 36, 7 sep., 1919) que el recorte La aparición de Un día..., mencionado anteriormente. En la nota a este recorte se incluyen más nombres y detalles de los asistentes al banquete.

Según cuenta Nina Cabrera en José Juan Tablada en la intimidad, Aldo Baroni, director de Actualidades, los invitó en repetidas ocasiones a "suculentos banquetes donde se servían toda clase de platos internacionales" (p. 32). Tablada le tenía un especial aprecio a su hija, Tina Baroni, a la que dedicó un par de artículos que Nina recoge en su libro. Al parecer, la amistad continuó, pues en el Diario hay varias menciones de cartas enviadas a este periodista. Es curioso que estas cartas estén dirigidas al Heraldo de Cuba. Quizá Baroni se mudó a la isla pues, como se lee en los artículos recogidos por Nina, Carmita, su esposa, era cubana.

De los otros personajes que aparecen en la foto se sabe poco. Andrés A. Mata y Luis Correa figuran en la lista de personas que Tablada anotó en su Diario, a las que pretendía enviar, en 1922, sus artículos publicados en International Studio. Dentro de poco, me informa Serge Zaïtzeff, saldrá a la luz el libro "José Juan Tablada por tierras de Bolívar", en que el investigador recogió los textos de Tablada y sobre él, que aparecieron durante su estancia en Colombia y Venezuela, entre 1919 y 1920: prosa, verso, cartas, artículos y poemas dedicados. Sin duda la publicación de este volumen y el trabajo de rescate de textos realizado por Esperanza Lara Velázquez aclararán muchas de las dudas al respecto. Véase también las notas a las imágenes Carrasquel y Valverde y El poeta Castillo.

Igualmente conseguí sobre el poeta Mexicano lo siguiente: 

" Tablada escribe unas' "Estampas de Caracas",24 que captan en breves párrafos aspectos de la flora y del paisaje de la capital. La belleza natural del Ávila lo conmueve al mismo tiempo que su fuerza lo hace pensar en el "héroe magnífico", es decir, Simón Bolívar. La emoción estética se une a la conciencia histórica. Pero también hay auténtico afecto como cuando dice: "Caracas, bella ciudad latina, algún día estaré lejos de ti y te recordaré con amor, con un recuerdo firme como tu Ávila solemne." 


Fuentes:  
http://www.tablada.unam.mx/archivo/revista/notas/rr37p04.html
Revista Elite 3 de abril de 1926 # 29-1


jueves, 14 de abril de 2016

Caraqueños, otra época empieza.

Algunas cosas parece que no han cambiado doscientos seis años después. Pronto leeremos  sobre lo ocurrido este  2010, o tal vez usted, pueda relatar en pocas líneas su crónica.

1810-1910
Por Enrique Bernardo Núñez
(Cronista de la Ciudad)
"El Plano de Mendoza Solar. Emparan- El Balconcillo de los Salias- El Retorno Ilusorio.
"En el centenario del 19 de Abril, Enrique Mendoza Solar, reconstruyó el plano de Caracas para el año de 1810. Se sirvió de las noticias del obispo don Mariano Martí, los planos de Francisco De Pons, Ángel Jesurum "y otros ingenieros e historiadores". Tiene a un extremo de la parte superior el escudo de armas de Santiago de León de Caracas, aunque éste nunca tuvo ese color verde o sinople que le añadieron, como puede verse en la descripción de Arístides Rojas que lo acompaña la misma que hace Oviedo y Baños. (Ver nuestra nota "El Escudo de Armas de la Ciudad de Caracas"). En la parte inferior (izquierda) el retrato de Simón Bolívar, por Carmelo Fernández. Este plano establece el parangón entre una y otra  época. 1810 es un tiempo de grandes pasiones, o dominado por una gran pasión. Por el contrario  en 1910 las grandes pasiones parecen proscritas de la vida nacional. El País se halla extenuado por cien años de guerra. La consigna es la de una vida sin movimiento. Ña vida se petrifica en torno al culto de los héroes. Tiempo de pirotecnia verbal, de cuadros vivos, de jóvenes disfrazados de húsares que acompañan los desfiles y ceremonias oficiales. No hay fuego para renovar la antorcha encendida el 19 de Abril. En 1810 Caracas es una ciudad de treinta o cuarenta mil habitantes. José Domingo Díaz le asigna treinta y cinco mil para 1805. No es ya la ciudad del cuadro de N.S. de Caracas, desolada por la viruela. La expedición de la vacuna enviada por Carlos IV ha hecho bienes incalculables. La ciudad es entonces más rica, de vida más fácil y abundante, "encanto de naturales y extranjeros”, según nos dice el mismo Díaz. El aire del siglo penetraba en sus calles.
El plano de Mendoza Solar nos permite asimismo reconocer fácilmente los sitios más importantes. La Catedral, la Prisión eclesiástica, el cementerio de la parroquia. En las Gradillas se pensaba construir la nueva Catedral. La Casa de Simón Bolívar podía verse en el ángulo sur-este de esta esquina. Del lado Sur el Palacio Arzobispal, la Capilla de la Universidad. Del lado Oeste o calle de N.S. de la Luz, la Real Cárcel, las Casas Capitulares. La Real Audiencia a inmediaciones de la Casa de los Bolívar, frente a San Jacinto. Luego la casa de Correos. José Domingo Díaz vió caer sus balcones la tarde del veintiséis de marzo. La Tesorería, entre Principal y San Mauricio (Santa Capilla). La Administración de Tabaco (Esquina de Jesuitas). El Cuartel de Milicias de Blancos (Esquina del Hoyo). Para abril de 1810 las de Valencia y Aragua se encontraban acuarteladas en la casa de la Misericordia.


Para 1910, a pesar de terremotos y demoliciones, Caracas apenas ha franqueado los límites que tenía cien años atrás.  Las casas del centro estaban convertidas en almacenes u depósitos de mercancías. Eran casas ciegas, sin ventanas. Conservaban sus fachadas, portones, claveteados, y pavimentos de lajas. Algunas de ellas ostentaban las cifras y armas de sus dueños. Cerca de la esquina de Sociedad, por ejemplo, del lado que mira al naciente, podían verse las de los Blanco Villegas, y en la esquina de El Conde, la de San Xavier. A poco de instalada la Suprema Junta se trasladó a esta casa que databa de 1736. En ella se instaló el Congreso el 2 de marzo de 1811. Asimismo en esta casa celebraba sus sesiones la Junta de Vacuna. Entre Monjas y Padre Sierra se veía en 1910 la casa de Luís López Méndez (Hoy Pasaje Capitolio). Una casa de fondo conventual. El zaguán alumbrado por una lamparilla ante una imagen de N.S. de Los Dolores. También podía verse entre Gradillas y Sociedad, la Casa de don José de Aristeguieta, o de las Aristeguieta, la misma que fue después de María Antonia Bolívar, y donde estuvieron las oficinas y talleres de "El Universal". En esta casa murió el gobernador Guevara Vasconcelos. Las oficinas de la Gobernación y Capitanía General continuaron en ella bajo los gobernadores Casas y Emparan. Este último, en vista de la  agitación reinante, de la ansiedad de conocer las noticias que llegaban con gran retardo en algún bergantín de Cádiz o alguna goleta de las Antillas, escapada de los corsarios franceses- se decía que Emparan ocultaba las noticias-disponen fijar carteles en las puertas von las informaciones recibidas de España. Una especie de pizarra periodística.

A su llegada Emparan habilitó la casa del rincón de San Pablo que fue más tarde del Presidente José Tadeo Monagas. Luego se trasladó de Madrices a Ibarras, una casa de portones grises y balcones labrados, y un tinajero de ladrillos que más bien parecía una garita. La misma donde un siglo antes  murió Don Eugenio de Ponte y Hoyos, el hechizado. Allí quedó Emparan con Centinelas y guardias a la vista, el jueves santo de 1810, que fue 19 de abril. Una casa que parecía tener mucha sombra. Medio siglo después. Ponían preso al presidente Julián Castro, en una casa, calle por medio, la misma  donde estuvo el Seminario Mayor y luego los almacenes de Juan Manuel Díaz. Puede decirse que Emparan es el primer presidente depuesto. Antes, más de un gobernador había sido preso y remitido a España por los Capitulares, pero nunca en las circunstancias y en el objeto que lo fue Emparan. El 19 de Abril nos da en cierto modo la clave de lo que va a ser nuestra historia en los próximos ciento cincuenta años. En ella puede hallarse una mecánica o inspiración semejante "Una parte de los conjurados engañaban a la otra" decía más tarde José Félix Ribas a José Domingo Díaz. La auténtica revolución de Venezuela se halla en la obra de gobierno de la Suprema Junta salida aquel día. Luego toma prestadas otras ideas, otro lenguaje. Se extravía, se desnaturaliza y se viste de ropajes extraños. El propósito de 1810 es la de alimentar la prosperidad del País, el espíritu de libertad. Pero los venezolanos se dividen. Sobreviene la guerra. Casi todos los miembros mueren en las prisiones o en los cadalsos. El país queda arruinado. Los propósitos del 19 de Abril caen en olvido.
Todavía en 1910 podía verse la esquina de San Pablo en la calle de Mercaderes, el balconcillo de los Salias. La madre de los Salias, doña Margarita Sanoja, estaba casada en segundas nupcias con Matías Sopranis, comerciante, ya octogenario. Francisco era labrador, como se decía entonces, duelo de una hacienda en don Antonio de los Altos. Emparan ha debido encontrarse más de una vez con él, su vecino de la Plaza de San Pablo. Para 1910 se le da el nombre de "Plaza Salias".

El miércoles 19, día de la procesión del Nazareno, llega a su hacienda. Aunque era parte de la conjuración, nada sabe del papel que ha de representar al día siguiente. La creencia de que Salias arrebató el bastón a Empaparan a la entrada de la Catedral, se halla muy arraigada. Así aparece en el cuadro de Lovera. Una lápida de mármol puesta en aquel sitio representa también la escena. Los testigos de la causa de Salias dicen que agarró por el brazo al Gobernador y lo hizo regresar a las Casas Consistoriales en medio de gran tumulto. El hecho es que Emparan regresó con su bastón y en nombre del Rey lo entregó al primer alcalde José de las Llamozas. En la Cada Capitulares se representa una escena no menos decisiva. Emparan sale a preguntar al pueblo si lo quiere por Gobernador. Detrás se desliza Madariaga. Estos dos hombres, Salias y Madariaga, van a ser primeros actores aquella mañana. Basta que Salias salga al paso del Gobernador, y Madariaga mueva el dedo, para que un régimen de trescientos años quede abolido. Se diría obra de ficción, Episodio sacado de algún asombroso relato. Restablecido el gobierno del Rey, dos años más tarde, podía creerse que el pasado había vuelto, ilusión común de todas las reacciones. Aquello no tenía sentido. Era como sucede siempre, imagen del pasado difunto. Andrés Bello lo comprendió en una sola mirada aquel 19 de Abril y lo expresó en una canción perdida entre las ruinas:
Caraqueños, otra época empieza.


El Nacional
19 de abril de 1961

 

Revista Elite abril 1950

Revista Elite abril 1950

lunes, 3 de agosto de 2015

La Casa de Humboldt en Caracas



"Justamente al frente del Panteón Nacional, venerable recinto donde se perpetúa el ferviente homenaje de los venezolanos a las cenizas del sus Libertadores, se encuentra una casona amplia poseedora de una tradición de rango extraordinario.

La mencionada casa, en otras horas sede de la antigua iglesia de la Trinidad, queda ubicada y precisamente en la calle oeste 13 y registrada con el número 93. Su construcción, claramente ha variado mucho, más vista con detenimiento algo puede sorprenderse de los muchos siglos que han soportado sus cimientos. Pero la importancia capital que la mansión encierra queda expresada en la síntesis que luce la placa incrustada en una de sus dos fachadas. La inscripción dice a la letra; "Alexander Humboldt vivió durante su estada en Caracas (Noviembre de 1799 a Febrero de 1800) en la mansión que se levantara en este sitio". Tal noticia que nos ofrece ese recordatorio no puede ser más importante. Hondo significado ostenta en consecuencia la tradición de sitio o lugar destacado. Humboldt está fuertementete vinculado a la historia científica de nuestra patria.


Posiblemente los alrededores del mencionado Panteón Nacional existen otras construcciones con el hecho histórico, el gesto abnegado, el concepto de generosa remuneración. Hállase [sic] adscrito. Como recordatorio objetivo, a un "pórtico", un frente, o un jardín; pero el caso concreto del lugar que sirviera de domicilio a Humboldt marca una gloriosa etapa en los anales de los esfuerzos nacionales en el campo del saber.

Fueron, sin duda, Humboldt y Bonpland, los iniciadores de estudios geográficos, botánicos, astronómicos, cosmográficos y matemáticos en estas tierras. Estudios de gran valorización científica respaldados por procedimientos en extremos avanzados. Métodos experimentales dirigidos por mentes vigorosas y bien nutridas, y manos expertas y acuciosas. Humboldt, sabio de todas las latitudes, aportaba a estas tierras su desinterés de científico y su experiencia de incansable investigador. Porque Humboldt, lo sabía todo pero deseaba verificarlo todo. Y por ello se vino a la América Meridional en pos de un generoso ideal de saber y divulgación. Sus magníficos periplos por la región venezolana están llenos de las más fecundas y preciadas enseñanzas. Ante su mirada inquisidora y zahorí nada podía ocultarse y menos perder en cuanto a la interpretación o comentario. Los mayores secretos de la selva tropical fueron siempre  escudriñados en todas sus manifestaciones. 

Las formaciones geológicas de esta parte terráquea del mundo encontraron en el Barón de Humboldt al analista austero y sin par. La arqueología ganó en trascendencia y en trabajos y conclusiones de envergadura. Las razas aborígenes que poblaran la parte sur del continente fueron clasificadas convenientemente y descifradas en su tradición, en sus costumbres, en sus preferencias, en sus ritos y hasta en sus dialectos. Para la capacidad de Humboldt no hubo zona vedada ni "aspecto" no comprendido ni disecado.
Los invito a leer sobre el mito de Amalivaca en el blog
de mi entrañable amigo Abraham Quintero QEPD
http://lecturas-yantares-placeres.blogspot.com/2013/10/el-mito-de-amalivaca.html
Por otra parte, Humboldt no escatimó en sacrificios por democratizar con espíritu noble y efusivo. El aspiraba a saberlo todo; pero dejaba asimismo que los demás hombres supiesen también. El se recreaba ante lo imprevisto y por ello cuando recorriera las márgenes del fabuloso Orinoco supo y pudo traducir a líneas claras los complicados jeroglíficos, tallados o grabados, en la famosa piedra de los indios Tamanacos, denominada por el ingente sabio como el Tambor de Amalivaca. Allí ante la opulenta majestad de los ríos caudalosos o ante el "grito" arrogante de la sabana ilímite, el estudioso nórdico, supo aprisionar, casi íntegramente, el dilatado contenido mitológico que encierra el esotérico nombre de la montaña Tamacá. También Humboldt, fué vidente. Anunció al efecto muchos acontecimientos que han quedado cumplidos a través del correr de los años. Sus profecías de la Nueva Andalucía (Hoy Cumaná) han quedado ratificadas por el tiempo. Y fué que los argumentos de Humboldt tuvieron siempre el efectivo valor de grandiosas previsiones. En la ciencia de Humboldt cabían todas las ramas del saber humano. Su inquietud le llevó hasta abordar los problemas geográficos y etnográficos más graves y complicados. Todo más que posible era probable, en lo que adelantaba...

Y es por ello que esa casona del Panteón, sede, alguna vez, del sabio peregrino, ocupa en la historia científica venezolana un lugar definido y prominente."

Fuente. Transcrito por CER de la Revista

“El Farol” Por Antonio Reyes (1942)

jueves, 2 de julio de 2015

La Plaza de Candelaria

Con motivo al aniversario #448 de la Fundación de nuestra amada ciudad, he querido traer al blog una serie de crónicas (que he transcrito a lo largo de estos años ),  que lamentablemente están en el olvido. Me he propuesto recuperar material publicado- dado el estado de deterioro en que se encuentran - en revistas, libros, prensa de época.
En la presente ocasión, el cronista de esta hermosa reseña es Don Antonio Reyes, quién mensualmente durante los años 40, realizó un bello trabajo para la Revista  "El Farol".
Espero la disfruten y sea de utilidad. 

MF

La Plaza de Candelaria.

“Hacia el este de Caracas, a la izquierda de la avenida principal, se encuentra uno de los barrios más populosos y añejos de que puede ufanarse esta urbe. Su pasado es remoto y puede situarse en los primeros tiempos de la conquista. De  la parte Norte, la capital se extendió hacia el punto cardinal donde el sol nace todos los días,  y pronto el hospitalario  aledaño vióse  poblado de pequeñas  y rústicas viviendas. 

Comenzaba a formarse una raza: el cruce del hispano, con el indio y también con el negro iniciaba asimismo  la elaboración de lo típico en lo racial y en la costumbre. La base- el elemento fundamental étnico proveniente del viejo mundo  lo constituía  la región extremeña. Fueron, en su gran mayoría, hijos de esa provincia  española los que prestaron mayor interés  al dominio y colonización de estas tierras.  Mas la imigración [sic]  que se situara en la mencionada porción caraqueña arrancada del mismo seno del Atlántico europeo. Y al subrayar esa expresión, queremos indicar la condición  de una Isla Occidental: La Gran Canaria. De allí vinieron igualmente pobladores para la Capitanía General de Venezuela. Sólo que los citados isleños no ostentaban casi nunca calidad de Capitanes, Encomenderos, Intendentes o Gobernadores territoriales. Eran particularmente trabajadores (simples obreros agrícolas o pecuarios) los descendientes  de los casi mitológicos  gigantes de la Atlántida, (de esos famosos guanches anteriores a la Conquista de Europa) los mismos que se aventuraron en busca de la ofuscante riqueza de la América recién descubierta. Y vinieron en son de trabajo armados en lo exclusivo de su buena fe y de extraordinaria fortaleza física…. Y para sede buscaron en Caracas un sitio apropiado y la Virgen, patrona de esas Canarias – donde el trabajo es casi un rito- fue entronizada en el barrio elegido: Candelaria. 

La historia de Candelaria es pues remota y como tal tiene carácter típico.  En sus calles y en sus antiguos  paseos se sorprende el sello inconfundible de las edificaciones de esa época; época  fácil de reconstruir, gracias a los dibujos que guardan los Museos Municipales de Las Palmas.  Y es que Candelaria tiene aspectos verdaderamente singulares! Existe en algunos parajes, no modernizados, de esa parroquia una modalidad especial en la construcción de las viviendas, traducidas en la colocación de los techos con una inclinación exagerada.  El arco también parece, en ocasiones, con relieves  e incrustaciones en el centro y el barroco proverbial en Extremadura, Castilla y parte de Andalucía no tiene nunca sitio en el adorno. La rememoración isleña aparece así bien acusada. La Iglesia; la muy caraqueña iglesia consagrada al culto de La Candelaria no puede esconder el extraño concepto  artístico de quien la edificara. Es bien sabido que se trata de un templo relativamente moderno.  Pero tampoco debe olvidarse que allí existió una Capilla durante muchos años y que esa fue aprovechada en algunas de sus partes frontales. El inexplicable martillo que la iglesia forma con la calle que la circunda, en la parte sur, destaca la contradicción anotada. Sin embargo y  a pesar de los defectos anotados, el templo logra interesar al paseante observador. Y el interés aumenta al contemplar la plaza que exorna el caprichoso cromo de las casas adyacentes. Plaza cuadrangular, posiblemente sin mayores bellezas artísticas y sin relieve en lujos deslumbradores. Se trata de una plaza sencilla  que ostenta poco pero sugiere mucho.  La Estatua del General José Gregorio Monagas, libertador de los esclavos el 24 de marzo de 1854, se yergue entre la laxitud de sus jardines muchas veces marchitos. El monumento transcribe muy poca humanidad.  Quizá no acertó el escultor en su labor.  Se nota falta de vida y carencia de expresión adecuada. Más, a pesar de ello, clasifica una página  de nuestras convulsiones internas: El empeño venezolano de buscar ansiosamente  el principio de una conciencia  humanitaria. Aquella que pretende siempre, lograr a toda costa, la identidad de todos los hombres y todas las razas. 

Y hasta aquí Candelaria  y con ella algo de su historia y de su tradición."

Pintoresco y Colonial aspecto de las calles
adyacentes  a la Plaza 

Estatua del General José Gregorio Monagas 



  

martes, 9 de junio de 2015

El galán de la Charneca "Julián Pacheco"

En la década de los cincuenta del siglo XX, Caracas experimentó una radical transformación que dejó muy atrás los intentos del guzmancismo en el siglo XX. Viejas calles e inmuebles que sobrevivían desde la época colonial, cedieron el paso a monumentales avenidas y edificaciones. Por supuesto, el cambio tuvo por contexto el de una población predominantemente rural a otra urbana. Las migraciones se incrementaron desde el interior y exterior. Surgieron grandes sectores populares en la ciudad capital también afectados por el reemplazo progresivo del rancho a los grandes bloques de apartamentos (o apartamientos, como también se les decía).
Ya era otra la idiosincrasia de Caracas y, particularmente, la de los sectores populares.  El cerro de La Charneca (llamada por Pablo Neruda la rosa gris) tuvo una extraordinaria representación de sus habitantes: Guillermo Rodríguez Blanco. Muy pocos lo conocen por este nombre, pues el artístico fue Julián Pacheco.


Comediante de sonoros éxitos, ampliamente conocido a partir de los cincuenta, Julián encarnó al muchachón promedio del barrio La Charneca por su peculiar lenguaje, extravagante vestimenta y el no menos llamativo modo de andar.  De bigotes cortos y sombrero llanero, era fiel a una época en la que estuvo de moda tales bigotes y el sombrero una pieza natural para salir a la calle, hasta que – entre los ochenta y noventa – exhibió una imagen más actualizada.

Gozando de una inmensa popularidad, hoy insospechada por las nuevas generaciones, reflejó esa caraqueñidad tan sabrosa de la barriada. Hizo buena televisión, pero – definitivamente – la radio fue el medio más extendido, donde triunfó. Por muchos años mantuvo un programa radial con Chuchín Marcano que, al desaparecer éste físicamente, prosiguió (“Julián y Chuchín, dos vivianes de postín”). 

El humor creador y cotidiano constituyó su principal herramienta incluso para la crítica social que jamás abandonó. Vale decir, la ingeniosa jocosidad que también lo hizo vocero de los más urgidos problemas sufridos por las barriadas que, bueno es recordarlo, no estaban consolidadas en un alto porcentaje). Agua, pavimentación, basura, electricidad, hampa o alguna epidemia, eran temas recurrentes. Claro está, el prototipo de adolescente o joven de mala conducta, no llegaba a los límites hoy conocidos del malandro o azote de barrio.


Guillermo Rodríguez Blanco (Julián Pacheco). Momento, Caracas 1961
¿Quiénes le acompañan? 
Quizás su programa más recordado fue “Julián y Chuchín, dos vivianes de postín”, junto a Chuchín Marcano, espacio que se transmitió por Radio Continente, luego por Radio Caracas Radio y finalmente fue difundido por Radio Rumbos y por televisión nacional. El contenido del programa estaba basado en las diversas críticas políticas, sociales y económicas que se le hacían al gobierno de turno a través de parodias y chistes. Su popularidad, le valío una participación, en 1957, en el tema “Ya salió Julián Pacheco” de la Billo´s Caracas Boys.

Manolo Monterrey con la orquesta de Chucho Sanoja también le dedicaron un tema, en 1959, titulado “Julián Pacheco”.

El personaje de Julián Pacheco popularizó la frase “pero bueno, bueno bueno, sí”. Guillermo Rodríguez Blanco compartió escena con grandes figuras de la época, entre las que destacan Renny Ottolina.

Fueron muchas las frases que Julián Pacheco acuñó. Después de quejarse por algún problema, señalando ciertas responsabilidades, decía “!los agarró el computador!” (Una época en la que no existían las computadoras portátiles de ahora, por cierto). O “bueno, pero bueno, pero bueno ¡sí!”, con lo que también concluí el comentario crítico. Lo recordamos como  animador de Sonrisas Colgate, con la orq. de Luís Alfonzo Larrain y Fiesta Fabulosa, con la Billo´s; fué allí precisamente donde nació su personaje “Julián Pacheco”, en un sketch llamado “Los Güere-güere”. Con su personaje participó en películas como “Dos Gallos en palenque” (1960), junto al mexicano Eulalio González “Piporro”.

Fallecido en marzo próximo pasado, permanecerá en el recuerdo de todos los que aman la ciudad, a su gente, sus costumbres y vicitudes.

Foto de Guillermo Rodríguez Blanco (Julián Pacheco), en familia. Momento, Caracas, 1957
La Charneca, imagen de Elite 1958

domingo, 17 de mayo de 2015

La Iglesia de Nuestra señora de Lourdes



Encontré esta maravillosa imagen de la Iglesia Nuestra Señora de Lourdes, en Palo Grande, Parroquia San Juan. Antes llamada según tengo entendida de la Inmaculada Concepción, Terminada de construir en 1927 por la orden de los padres franceses. 

La fotografía corresponde a octubre de 1926, en plena construcción, la misma traía la siguiente nota: 

"Con el concurso de la gente piadosa de Caracas y debido a la férrea voluntad de los padres franceses, se viene construyendo en Palo Grande, desde hace cerca de dos años, una nueva ermita, que al estar concluida, llenará una gran necesidad, para los católicos de esa porción de la ciudad.- Últimamente, y para allegar recursos que permitan a los padres franceses la más pronta terminación de los trabajos, se organizó un Bazar de Caridad en los Salones del Club Central, el cual fué coronado por un verdadero suceso. Débese la fiesta en referencia a las piadosas señoras Lola Báez de Miranda, Mercedes Llamozas de Mérndez, María Luisa Tovar de Ganteaume, Belén Marcano de Rolando y Mercedes  Tovar de Pantín, a quienes envíamos nuestros parabienes." 


Foto O'Brien y Pietri   
Billiekn 1926



Casi terminada en 1927
Imagen de Billiken

1940

Actual, tomada de la web 

domingo, 26 de abril de 2015

Una retrospectiva de Santa Mónica


La presente imagen fue un aporte al grupo de facebook Caracas en retrospectiva II por 
Andrés Orzaez Conesa, y fue acompañada del siguiente texto : 

"Esta foto es del año 1957. Tomada en la Avenida Manuel Díaz Rodríguez en Santa Mónica. A la derecha de la foto se puede ver parte del Paseo Los Ilustres, el puente del distribuidor Nueva Granada (pero sólo el puente) y la zona de la Bandera totalmente despejada. El edificio es el Bolívar, aun existe pero la fachada ahora es diferente por todo el entramado de rejas que tiene."

La avenida es en dirección bajada hacia el Guaire. Ese es precisamente el último tramo de la avenida. Pero hoy en día desde ahí tampoco se ve el distribuidor porque construyeron luego hasta llegar a la esquina." 



viernes, 13 de febrero de 2015

Para la historia de las carnestolendas

Cuando dentro de un cuarto de siglo, añoren los cronistas, los días que vivieron, hombres, mujeres y niños en esta capitalina ciudad durante el reinado de la locura  en tantos años como éstos, saldrán a relucir cosas que harán pensar a los hombres, no ya en la actividad despegada para veinte días, llevar a efecto el mejor Carnaval que se tenga noticias en esta ciudad sí que extraer de raíz el inri que pesó sobre los nativos durante un tiempo largo.


Ocurrió que habiendo lanzado en el “Círculo de las Fuerzas Armadas” el dinámico Director de tan importante centro social la idea de revivir el antruejo con bombos y platillos; y en marcha la primera base para que todo anduviese como por sobre ruedas, el proyecto traspasó los umbrales, llegó a la Gobernación del Distrito Federal, cuyo Magistrado el Comandante Guillermo Pacanins, tuvo el acierto de seleccionar el que equipo que secundó al Coronel Zambrano en la simpática iniciativa.

Y mientras los escaparates y las canastillas exhibían los antifaces y caretas, saldos del año anterior, surgía el comentario tendiente a si recibíamos  la vista del Dios Momo con el mismo ceremonial y melancolía que privó durante años anteriores. (..) Miembros de la Directiva se programaban actos y acometían  empresas, Sánchez inició la colecta con admirable resultado, si se toma en cuenta que apenas quedaban diez días laborales para el cometido.


Las iniciativas para confeccionar el programa contenían los números. Si incitaba a empresarios, hombres de comercio, ya todo que pudiese apoyar la iniciativa antruejana, para que presentases carrozas en los días de la locura. Rara vez la gente secundando un proyecto con tanto entusiasmo.

El caraqueño es, cada vez que se trata de su tierra chica, un ente que se pierde de vista; trabaja con cariño y deja a un lado todo para festejarlo con la pompa debida. Es así, fiesta para el pueblo donde hay que echar la casa por la ventana para que estén contentos los de adentro y los de afuera.
Hasta el momento en que escribimos esta nota no se han logrado los ingresos esperados, por lo que el déficit puede ser de apreciable consideración. Sería de lamentar que no se solucionase el problema, porque como decimos, el Carnaval de Caracas de continuar con el ritmo que va, será un señuelo para atraer turistas en abundancia en los años venideros.

Esta página recoge algunos aspectos del  festival, en gráficas que sino abarcan gran parte del Antruejo, revelan si, la belleza que tuvo la permanencia de Momo en la Ciudad.


Si hubo agua en los barrios bajos extramuros, es noble decir que en ellos no intervino el noble pueblo de Caracas. El estuvo durante las tardes vigilante en las avenidas por donde tenía lugar el paseo de las carrozas, ninguno de cuyas ocupantes fueron irrespetadas.

Puede en consecuencia decirse que los bañistas hombres tenían ganas de bañarse y las bañistas hembras al agua que recibieron como una panacea del cielo.
  
Billiken, febrero  1956
#2.007





jueves, 12 de febrero de 2015

Dibujos de Pedro León Zapata "La Televisión que veíamos"

El amigo  Juan Luis Simoza Vargas, publicó en Caracas en Retrospectiva las imagenes que acompañan el siguiente texto 
"La televisión que veíamos: Un famoso dibujante venezolano nos muestra imágenes de personajes que se nos hicieron muy familiares a través de la pantalla chica. (Fuente: "Caracas 400 Años". Edición especial del Círculo Musical)" Imágenes de nuestro maestro inmortal  Pedro León Zapata
¿ Sabes quiénes son?  



Mensajes de nuestros participantes: 

Go Hk: Los asomados en la ventana: América Alonso y Jorge Félix en el programa "Casos y Cosas de Casa". Simpático programa semanal de humor.


Diego Baptista:  El famoso dibujante, es nada mas y nada menos que el recientemente fallecido Pedro Leon Zapata. No a todos pero puedo reconocer a Renny, Magdalena Sánchez, a Musiú, a Telaraña, Chuchin Marcano, a Charles Barry, que hacía de viejito caraqueño...


Juan Luis Simoza Vargas:  Quedan cinco por identificar.


Go Hk : Creo que el sr. abajo a toda la izquierda es Henry Altuve.

Diego Baptista:  No nombre los de Casos y cosas de casa, porque ya fueron identificados por el profe Go.


Diego Baptista : El calvito de la parte inferior izquierda, es Francisco Amado Pernía.


Constantino Pinedo: De acuerdo con Diego Baptista salvo en la identificación de Magdalena Sánchez (no dudo que pueda ser) A mi esa señora se me parece mucho a Morela Muñoz..... 


Jorge Peña:  El personaje de Charles Barry, se llamó, "Don Tereso ". El que tiene la serpiente enredada en su cuerpo y lleva puesto un " Bombín" en vida se llamó José Alberto Gutierrez, se hizo popular interpretando en RR, al personaje " Telaraña", fallecido en exttrañas circunstancias. el que se ve debajo de America Alonso, se parece a José Bardina y la pareja se me hace que son Raúl Amundaray y Conchita Obach, protagonistas de" El derecho de nacer".


Reinaldo Guirola Testa:  Aparece Jorge Felix y Amelia Román en casos y cosas de casa en la ventana


Ali Hernandez Carpio : Jorge Félix y América Alonso, rusa de nacimiento. Si es Magdalena Sánchez. Musiú y el Batazo de la Suerte.


Walter Eduardo Mejias Misle : Los otrs ya los identificaron,el que esta debajo del dibujo de América Alonzo es Aureliano Alfonzo Barrios.....o se parece mucho
Una foto de Walter Eduardo Mejias Misle.

Juan Luis Simoza Vargas : El que ocupa el ángulo inferior izquierdo, al lado de Francisco Amado Pernía, ¿no se les parece a Carlos Quintana Negrón?


Diego Baptista:  Se me parece más al que puso Walter,! Australiano Alfonso era narrador de noticias? Yo no lo recuerdo.

sábado, 26 de julio de 2014

Avenida Urdaneta


" La Avenida Urdaneta es una de las más importantes obras que el Gobierno Nacional ha llevado a cabo a través de la Gobernación del Distrito Federal. Une la Avenida Sucre, situada a la entrada del Litoral, con la Avenida Andrés Bello, en la cual se inician las urbanizaciones residenciales del Este atravesando el corazón de la ciudad. 

La  construcción de esta Avenida puso de manifiesto la perfecta coordinación de las entidades nacionales y municipales que intervinieron en el desarrollo de los trabajos, hasta el punto de que fue posible realizarla en solo 120 días, no obstante tener dos kilómetros de longitud y 26 metros de anchura y estar dotada de todas las instalaciones que exige la moderna técnica urbana. Para transformar las angostas callejuelas que antes existían en esta gran arteria fué necesario llevar a acabo más de 250 demoliciones, realizar difíciles trabajos de nivelación, instalar tuberías paralelas para cloacas, acueducto, luz, teléfonos,semáforos, etc. 
La Avenida tiene 70 bocas de visita, 14 sótanos de transformación y 290 banquillos. 

La Avenida Urdaneta es sin duda alguna la obra más rápidamente construida en los últimos años y también una de las que más ha contribuido a transformar la fisonomía de la capital Venezolana. 



En esta fotografía se puede apreciar la amplitud de la vía,
algunas de sus características, y la magnitud de los espacios que
quedaron libreas al derribar  las viejas casas que antes bordeaban las calles que fueron
reemplazadas por esta moderna arteria urbana



Día de la inauguración de la Av Urdaneta
domingo 29 de noviembre de 1953

Aporte del Arq Ricardo Rodríguez Boades 

Fuente: Venezuela bajo el Nuevo Ideal Nacional
Realizaciones durante el Gobierno del Coronel 
Marcos Pérez Jiménez
2 de diciembre de 1952 al 19 de abril de 1954
Publicación del Servicio
Informativo Venezolano.   

jueves, 24 de julio de 2014

Ventanas caraqueñas

En vísperas  a la celebración del cumpleaños 447 de la "Fundación" de Caracas, comparto con ustedes, una serie de artículos  que he ido transcribiendo sobre la Caracas vieja. 

Desde el mirador colonial 
a los ojos nuevos de la ciudad 

“Las ventanas caraqueñas se fugan del paisaje. Apenas si algunas cuantas asoman a las calles altas de la ciudad, dónde todavía resta un poco de tradición, en los sitios que no ha llegado la piqueta iconoclasta y los edificios nuevos no se proyectan hacía lo alto, aventados en una angustiosa, desesperada persecución de espacio. 

Las ventanas caraqueñas asoman hoy sus ojos en una nueva fisonomía de la ciudad. Y son diferentes de las anteriores. Estas no tienen altos, elevados balaustres, ni rematan en decantadas volutas o arcos de medio punto. Como también ríen picarescamente tras la gracia escondida de las romanillas,  que antaño les prestaran su precisa dosis de intriga y espectación.   
Hoy los postigos no son párpados cerrados a la curiosidad ciudadana, sino cristales abiertos a los ojos de la ciudad. Por ellos entra el mundo a los apacibles valles interiores como las pupilas que velaban tras la romanilla se asomaban en otras épocas a la muda contemplación del mundo, coronadas, acaso, por un sabio monólogo interior. 

Hoy las ventanas caraqueñas se fugan hacía el desván de los recuerdos, donde hay un marco más propicio para su anhelo de inmensa, definitiva espectación, y se queda viviendo, perennemente ansiosas, al lado de los retablos obscurecidos, pero situadas en su justo lugar, sobre la cursilería churrigueresca de los dorados y las molduras, entre la pátina venerable, nimbada de tristeza de la pintura de mano esclava, llena de poesía y de dolor. 
Y se velan tras las altas, alfileradas rejas, como lo hacían antaño los ojos chispeantes de las criollas, en los balcones asomados al aire, perdidos también hoy en la distancia del recuerdo  como en una suave penumbra crepuscular.
Las ventanas caraqueñas se fugan del paisaje, se vuelven hacía dentro, y aún quedan, una que otra, decorando las calles, como palabras  sueltas de un lenguaje anterior.      
Ventanas de la Colonia
Imagen aportada a Caracas en retrospectiva S/F

Aportada a CER S/F

Las ventanas coloniales de Caracas, al comienzo, eran unas simples tragaluces, claraboyas que apenas dejaban entrar la luz del sol, abiertas en altos, blancos muros encalados, que desde su altura dejaban resbalar los ojos por sobre las cosas sin mirarlas, y en verdadera función de celosías no permitían que su eco violara el recinto interior. 
Después, al florecer de la Colonia, despuntaron en los muros  verdaderas ventanas, bajo el sombreado reparo de los aleros- hijos de tejares asturianos y extremeños- y se hicieron  aladas las rejas, ante calladas hojas opacas y plegadas  como alas de torcaz. 
Fueron entonces las ventanas  oído abierto a la serenata y a la frase de amor; pero, siguiendo  en su papel de celosías, velaban rejas, postigos y macetas floridas para ocultar entre flores y maderas el resplandor propicio de los ojos luminosos de las criollas, acogedores, cálidos, sabios en las lides galantes, duchos en el mirar. 
Y nacieron los balcones alados, abiertos a los aires, hasta donde llegaba el ruido comercial del piso bajo, las risas sonoras de las jóvenes esclavas que tejían la cocuiza como crinejas rubias, el repicar de cascos de las recuas, cargadas, sudorosas, que volcaban en los graneros las almendras morenas de cacao, la risa blanca y apretujada de las mazorcas. 

Balcones o miradas, los nombraron, hoy podemos llamarlas miradores, pues los que conocemos de las casas antiguas, a lo largo y a lo ancho pueden contemplar los horizontes de la ciudad. Florecieron las rejas andaluzas y reminiscencias moriscas, balcones asomados al aire,  miradas que recordaban minaretes recortados sobre el panorama, definidos en las voces del viento, sobre las altas brisas que circundaban la ciudad. 

Unas y otras se fueron. Sobre esas mismas brisas, ventanas y miradas elevaron su vuelo, y ahora se nos escapan del paisaje, perennemente en fuga, batiendo hacia el recuerdo silencioso sus opacas, desgastadas maderas, cual despegadas alas de torcaz." 
          



Fuente: La data se traspapeló, podría ser de Billiken 1946-1947
Transcrito el artículo, menos el último párrafo que es ilegible.