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domingo, 29 de diciembre de 2013

Que vuelvan los cañonazos

"El cañonazo del 31 es sólo un recuerdo" 

El sábado 31 de diciembre de 1983, el Diario de Caracas entrevistó  a Carlos Eduardo Misle o Caremis que se pronuncia porque le echen pólvora al viejo cañón de la Academia, si es que todavía existe, y disparen el tradicional cañonazo de los 31. Un sonido que nadie, ahora, escucha ni ve, y sin embargo todo el mundo habla como si fuera verdad. 

Explica Caremis: 

 " La costumbre de esperar el nuevo año en La Plaza Bolivar era una tradición muy arraigada en Caracas. Literatura al respecto hay en abundancia y Caremis se cuenta entre los relatores, no solo de las festividad de Año Nuevo en la Plaza Bolivar, a la que en el siglo pasado asistían  los presidentes de la República, sino que ha sido un atento seguidor de los acontecimientos importantes ocurridos en la Plaza desde la época de la fundación de Caracas hasta nuestros días.
Caremis cuenta que el cañonazo del 31 lo disparaban  desde el Cuartel San Carlos y luego en La Academia Militar, hoy convertida en Museo Histórico Militar. El Cañón estaba instalado en la Colina de La Planicie, asiento de la Academia Militar. Se popularizó a partir de 1910. 
Ese día en la Plaza el ambiente era de fiesta. El eco del fogonazo se escuchaba hasta en La Candelaria. " Caracas era una ciudad silente. Hoy, con el ruido, no se oye nada, y además no hace falta. Ante la gente se reunía en la Plaza y se traían hasta las sillas. ¿ En estos días como le vas a pedir a alguien que vive en Caricuao o en Macaracuay que se tire un viaje hasta la Plaza Bolívar para recibir el año? además es un peligro. 
"Yo no se si el cañonazo lo disparan todavía, porque ya la Academia desapareció y es asiento del Museo Histórico Militar . Sería bueno que lo activaran para que siga la tradición" 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Las Retretas en la Plaza Bolívar



Retreta del domingo, fiesta pobre
que alegra el corazón municipal
ahora tocando un viejo pasodoble
y después de la “Vereda Tropical”.
Se suma a tu voz múltiple de cobre
Cada quince minutos, Catedral.
Y escupe el autobús su ruido innoble
Sobre tu ancianidad sentimental.
Pobrecita retreta del domingo
que celebras la boda de Tilingo
con acompañamiento de trombón.
Yo advierto tú alegría complaciente
ante la indiferencia de la gente
y se me desafina el corazón.

Fino verso y alta prosa, además del humor, que ha dedicado Aquiles Nazoa  a su Caracas natal, a sus costumbres, a sus rincones, a la Plaza y a las placitas.
El poeta guaratarense –porque Aquiles Nazoa es un nativo de la sanjuanerísima barriada del Guarataro- aconseja que “cuando algún curioso escritor resuelva hacer la biografía pintoresca de Caracas, tendrá que comenzar por el  Avila, con su Galipán florido y sus burritos cargados de claveles” y asegura que entre las más recomendables y infalibles capítulos no podrán faltar el dedicado a Cenizo, el perro amigo de los poetas bohemios y curruña de la luna: “ especie de ángel tutelar de la generación del veinte” y “trasnochado huésped de la Plaza Bolívar y la vera de cuyos rosales amaneció plácidamente muerto un día de diciembre ….”

De la Plaza Bolívar y sus retretas tiene también Aquiles Nazoa esta postal de catorce versos. Parece captada con la camarota de Chirinos. Pero es un soneto, solo que es muy fotográfico:

Otro domingo más. Seguramente
usted, qie es un modesto ciudadano
se enfundará em su traje más decente
y saldrá con un niño de la mano.
Otro domingo más. Entre la gente
Se confundirá usted desde temprano,
Y escuchará en la  plaza la emoliente
música de “Poeta y Aldeano”.
Porque eso es el domingo: la retreta,
el cine arrabalero de a peseta
y el placer casi audaz, del dulce fino.
¡ Oh, cómo ignoran los que tienen plata
este gozo del pobre, esta barata
democracia del flux azul marino!


Fuente: Corazón, pulso y huella de caracas
Carlos Eduardo Misle
Ediciones de la Secretaría General- Cuatricentenario de Caracas 1567-1967

martes, 20 de diciembre de 2011

Los Cañonazos y los Cuarteles

El Cañonazo de San Silvestre
Desde  San Carlos

Por las reminiscencias de don José García de la Concha- que merecieron las mayúsculas de un sabroso volumen – sabemos que era muy raro el caraqueño que decía:
-Voy a esperar el año en tal o cual parte.
Por lo regular siempre hablaba de el cañonazo.
Por ejemplo:
-Yo esperaré el cañonazo en la Plaza Bolívar, en la Santa Capilla o en casa.
Recordando épocas que remontan a su infancia. Don José- tan enamorado de la nativa ciudad de perdurable torre blanca, techos rojos y azules lomas- nos contaba en la paz del Museo de Arte Colonial la historia de un cañón maravillosamente usado en una alegre guerra… Un cañón  con nombre, y con acusada personalidad, que solamente disparaba alegrías y emociones y merece los honores de un museo como reliquia caraqueña y, precisamente, como cañón de paz:
“ En el antiguo cuartel de la Trinidad, en el antiguo cuartel San Carlos, en el ángulo que mira al sur-este se instaló un grande y viejo cañón de épocas remotas, negro, solo, era como el vigía de la Ciudad, todos lo respetaban y querían, era como un símbolo para crear un museo.

El Cañonazo desde la Planicie

Volviendo al cañón así recordado por don José…. “ Este cañón era familiar entre los caraqueños. No había quién no lo conociera. Tenía su personalidad. Y había chicos que lo llamaban La Cochina, otros la Verraca y como solo se dejaba oir su voz en la Plaza Bolívar en Año Nuevo o fiestas nacionales, le decían también  La Casaca. Y de ahí se originó un conocido estribillo de
La Cochina,
La Verraca,
La Casaca
é tu papá.

Para la generación finisecular de don José era inolvidable la famosa resonante cochina que daba el estampido de media noche en el Año Nuevo: “ Todos la esperábamos; al día siguiente eran romerías de muchachos los que nos llegábamos hasta el San Carlos a ver, oler y tocar el consabido monstruo y a preguntarle al centinela cómo lo habían cargado, como lo habían prendido, cuanta gente mató, si se oyó fuerte y tantas cosas que preguntaban los chicos”

Desde 1910 cuando se levantó en la Planicie La Escuela Militar, se instalaron en preeminencia tan caraqueña dos viejos cañones para las salvas de ordenanza y a ellos se les encomendó el insustituible cañonazo de Año Nuevo, que daba la hora de dar los abrazos.      

Caremis en su libro
“Plaza Bolívar Corazón de la Patria”
Pág. 43 y 44.

Cuartel San Carlos




sábado, 12 de febrero de 2011

Te cayó frutero

Te cayó frutero


Caremis contaba que la famosa frase tenía que ver con la costumbre de los vendedores de frutas, en la Caracas antigua, de atravesar sus carretas tiradas por un burro en medio de las angostas callejuelas de La Pastora. Quien tenía la mala fortuna de conducir por la vía obstaculizada en ese momento, debía esperar que el comerciante terminara su trabajo para poder pasar; entonces la gente le decía: “Te cayó frutero”. Pues la rutina continúa en el siglo XXI, a pesar de que las vías son más amplias y se supone que existen normas que lo prohíben. Ahora se instalan todo el día en una esquina o en un canal entero y el efecto que producen en el congestionamiento suele ser muy sutil, pero generalmente donde están ellos hay un embudo en el paso de vehículos, como ocurre en esta calle de la parroquia San Juan. Este tipo de prácticas anárquicas son las que contribuyen a generar un caos en el tránsito .

Fuente :04 B/14

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LA CIUDAD SIN LEY

Frutero 1929
El Nacional - Jueves 03 de Junio de 2004