sábado, 16 de abril de 2011

Las tres leyendas sobre el Nazareno de San Pablo

Tradicionalmente han existido tres leyendas sobre el Nazareno, las cuales han sido motivo de comentario casi obligado en esta época, las dos primeras ocurridas durante la colonia y la última a finales del siglo XIX.


1º.- ¿Dónde me has visto que me has hecho tan perfecto?

La tradición caraqueña sostenía una leyenda muy difundida, la cual decía lo siguiente:

El artista que hizo la imagen del Nazareno al terminar su brillante obra, muy emocionado por lo bien que la había hecho, le preguntó:

-¿Qué te falta mi Dios? el Nazareno le respondió:

-¿Dónde me has visto que me has hecho tan perfecto? al instante el artista, un tallador anónimo del siglo XVII, cayó muerto.

Monseñor Juan Francisco Hernández, sacerdote insigne y relevante durante la década de los cincuenta, declaró, como consecuencia de la restauración realizada al Nazareno, por el sevillano Manolo Díaz, que la obra realizada en pino de Flandes, fue traída de Sevilla, y que perteneció a la escuela Sevillana del siglo XVII.
Como verán podemos seguir creyendo esto, si así lo deseamos, pero la leyenda es falsa, tal como lo demostró el Monseñor.

2º.- El Limonero del Señor.

En Caracas en 1696 una epidemia de Fiebre Amarilla o "Vomito Negro" azotó a la población, que ya estaba diezmada por la viruela. Esta nueva afección causó muchas victimas, resultando ineficaces para contrarrestarla los escasos recursos terapéuticos de la época. La ciudad invocó la protección de Santa Rosalía de Palermo, pero al año siguiente, motivado a que aún persistía, el nuevo Gobernador de la Provincia de Venezuela, Maestre de Campo Don Francisco Berroterán, junto al Obispo y los representantes del los dos Cabildos convocaron una procesión con el Nazareno de San Pablo, para pedirle que cesara la epidemia de Fiebre Amarilla.

Cuando la procesión pasaba por la esquina de Miracielos, al desviarse la imagen hacia un costado para evitar un lodazal, uno de los brazos de la Cruz tropezó con el ramaje de un limonero que asomaba sus dorados frutos por encima de una tapia del corral de una vivienda. Allí ocurrió lo que escribió el gran poeta

Andrés Eloy Blanco:

En la esquina de Miracielos
hubo una breve oscilación;
los portadores de las andas
se detuvieron; Monseñor,

el Arzobispo, alzó los ojos
hacia la Cruz; la Cruz de Dios,
al pasar bajo el limonero
entre sus gajos se enredó.

Sobre la frente del Mesías
hubo un rebote de verdor
y entre sus rizos tembló el oro
amarillo de la sazón.

De lo profundo del cortejo
partió la flecha de una voz:
¡Milagro! ¡Es bálsamo, cristianos,
el limonero del Señor.

Y veinte manos arrancaron
la cosecha de curación
que en la esquina de Miracielos
de los cielos enviaba Dios.

Y se curaron los pestosos
bebiendo el ácido licor
con agua clara de Catuche,
entre oración y oración.

3º.- ¿Qué has hecho con mi templo?

La tradición popular sostiene que, en la inauguración del Teatro que se edificó donde estaba la Iglesia de San Pablo, hoy Teatro Municipal, el día 4 de enero de 1881, con la interpretación de la opera "El Trovador"; sucedió lo siguiente: Antonio Guzmán Blanco, sentado cómodamente en su palco presidencial, de repente se paró y se retiró en forma repentina, con la cara muy pálida, al cabo de cierto tiempo volvió al teatro.

El pueblo le atribuyo este accidente, a que fue el Nazareno de San Pablo que se le apareció y le dijo:

-¿Qué has hecho con mi templo?

La historia desmiente este relato de manera muy simple; la fachada oeste (Santa Ana) de la Iglesia de Santa Teresa fue inaugurada el día 27 de octubre de 1876, y reinagurada el 27 de abril de 1880, fecha cuando se trasladó la imagen del Nazareno; para la fecha mencionada, ya allí se encontraba la imagen del "Nazareno de San Pablo", por lo cual el Nazareno sabía que Guzmán le había construido otro templo, y mas grande aún, sólo que le puso el nombre de su esposa Ana Teresa.

Lo que le pasó en realidad a "guzmancito"fue que el día antes había estado en un "jolgorio" y tuvo una emergencia digestiva, que si no hubiese salido apurado, ya ustedes se podrán imaginar que hubiese sucedido.

El Nazareno de San Pablo

La imagen del Nazareno de San Pablo, es la de devocion de todo hijo de Caracas. Es una talla en madera de pino flandes de Sevilla, España, posiblemente de Felipe de Ribas en el siglo XVII. Dice la tradición que el escultor, después de terminar de tallar la imagen, el Nazareno se le aparece y le dice: "Donde me has visto que tan perfecto me has hecho".

Traída a Caracas (Venezuela), a la Capilla de San Pablo el Ermitaño (de ahí viene el nombre de Nazareno de San Pablo). Consagrada el 4 de julio de 1674 por Fray González de Acuña. La obra de arte contempla la representación de Cristo cargando la cruz vestido de color morado en su calvario camino a su crucifixión.

En 1597 una epidemia de viruela afectó a la ciudad de Caracas. En ese entonces la población dedicaba gran parte de su tiempo a labores religiosas de rezos para el Nazareno de San Pablo. Cuenta la leyenda del limonero del Señor que en el lugar cercano al templo de San Pablo existía una huerta plantada de limones cuyos azahares perfumaban el ambiente. En una ocasion una epidemia azotaba a los Caraqueños, por ello, el nazareno fue sacado en procesión a petición de los feligreses. Al pasar la imagen por la huerta, un racimo de limones quedó enredado entre la corona de espinas del Nazareno, cayendo al suelo algunos. Los devotos los recogieron, dándolos como medicina a los enfermos, quienes sanaron prontamente.

En 1880, el anticlerical Guzmán Blanco mandó destruir el templo de San Pablo. Esto fue porque tenía problemas con los sectores católicos del país y con el clero de la Iglesia. Y en ese mismo sitio se levantó el Teatro Municipal que fue inaugurado en 1881. Una de las leyendas más curiosas del Nazareno es que se dice que cuando Guzmán Blanco inauguró el teatro, estando en su palco presidencial vio al Nazareno quien le preguntó ¿Dónde está mi iglesia?, y dicen que él le contó lo sucedido a su señora y de allí nació la construcción de la iglesia de Santa Teresa. Pero en realidad el Presidente Guzmán Blanco, en honor a su esposa Ana Teresa Ibarra, mandó construir la Basílica de Santa Teresa y Santa Ana, lo que nosotros llamamos la Basílica de Santa Teresa y allí fue llevado el Nazareno de San Pablo, donde se encuentra hoy

Arístides Rojas refiere: "El señorío de Caracas prefería para sus hijos, antes que un título científico, un grado mi¬litar... Hubo abundancia de teólogos y de filósofos, en tanto que los barberos desempeñaban el cargo de cirujanos y los hierbateros el de médico y pasaban como insignes arquitectos, científicos y alarifes". La educación llevaba el sello de la iglesia católica, la religión regía toda la vida social y la enseñanza se restringía a materias de la misma índole: gramática latina (sin conocer antes la gramática cas¬tellana), la filosofía aristotélica, el derecho civil y canónigo y teo¬logía moral y dogmática. Además de este carácter eclesiástico, a la educación solo tenían derecho los blancos y sus descendientes, la educación no llegaba al pueblo, no fue sino hasta comienzos del siglo XIX cuando se logró un permiso del Cabildo de Caracas para la creación de una escuela donde pudieran educarse los que no fue¬ran blancos.





Esquina de Camejo

Esquina de Camejo
de 1855
Carmen Clemente Travieso  explica en su libro Las Esquinas de Caracas:

"La Esquina de Camejo ha desaparecido de la Caracas moderna. estuvo situada más abajo de Sociedad y en ella estuvo últimamente la sede del Banco Mercantín y Agrícola. Ésa era la gran casa de techos de Piazarra, zagúan de huesitos y baños, que habitaban Don Jáuregui con su familia. Ese señor acostumbraba reunir, cada año,  por los días de diciembre, a algunos tipos populares a fin de ensayarlos en la caracterización  de las fiestas en la bajada de los Reyes Magos.

Al frente de esta mansión vivía un humilde alfarero de nombre Pedro Antonio Camejo, quién se ocupaba de fabricar ladrillos y loza de tierra vidriada, que vendía en los alrrededores.- La primera cerámica hecha en el País- que luego vendía a bajo precios a las clases populares de los alrrededores.

Refieren las crónicas que, cuando  los contertulios de Don Miguel llegaban a la vieja Casona, Don pedro abria de par en par  las puertas de su negocio , el cual, al cabo de un rato se llenaba con la clientela que iba en  busca de algún cacharro para la comida.

Hombre generoso y comunicativo, Don Pedro Camejo, conversaba con todos , por ello los que necesitaban alguna marmita para el sancocho y carecían de dinero se dirigian a su tienda en la seguridad que Ño Pedro se las daría  fiada."
Por los años de 1812 se efectuaron en aquella casa ( Miguel de Jáuregui) grandes fiestas y saraos; y desde 1813 hasta 1827, fue centro donde se efectuaron recepciones al Libertador durante su entrada triunfal a la capital."


Desde 1824 hasta 1830, estuvo instalada en esa casa La Intendencia del Departamento de Venezuela.
Cuando en 1831 se decretó el traslado de la capital a Caracas, el Gobierno Supremo se estableció en la casa de la esquina de Camejo, que ya comenzaba a ser conocida con el nombre popular. En ella vivieron los siguientes personajes de la República: Hasta 1835, el General José Antonio Páez; hasta julio del mismo año , el Dr. José María Vargas, el General Santiago Mariño; el General José María Carreño; y nuevamente el Dr. José maría Vargas desde su regreso hasta su renuncia en 1836.....
en 1842 se trasladó el gobierno a la casa de la esquina de El Principal, cosntuída para su despacho del Ejecutivo Nacional y conocida con el nombre de "Casa Amarilla"

Entre 1842 y 1851, la casa fue habitada por notables familias de Caracas, más tarde sirvió de almacén de frutos de la Casa Blhom, a cargo del Socio Don Gustavo Wollmer. Que también estuvo en la Compañia de Accionistas y el Banco de Venezuela.-

Hasta su destrucción, funcionó allí el Banco Mercantil y Agrícola .

Señala Rafael Valery en el Libro Nomenclatura Caraqueña:

"Cuando, el 14 de julio de 1603, dispuso el Cabildo empedrar las calles de Caracas, se identificaron algunas de las esquinas, llamásndose  a ésta de Francisco Rebolledo y Tomás de Aponte, vecinos que tenían en  ellas sus  solares. En el esquema del Obispo Díez Madroñero se la indica como esquina de Don Fermín Echeverría, y desde finales del siglo XVIII se le denomina Camejo."

Cabe destacar que esta esquina tuvo gran importancia en la vida política de Venezuela, por vivir allí importantes personajes de los primeros tiempos de la República.

Esquina de Camejo
Fuente Banco Mercantil

Esquina de Camejo 1925

Casa de Gobierno

1853-Plaza Bolivar vista desde el Norte, a la derecha la Casa de Gobierno (hoy Casa Amarilla), a la izquierda la Catedral y el cementerio. Litografia de H.v.L.A.W., en "Venezuela Pintoresca" de Henrique van Lansbergue, Imprenta Carreño Hermanos,Caracas.

La primera Semana Santa de la Caracas Colonial

La primera Semana Santa de la Caracas colonial-entonces modestísima aldea con sus chozas de paja y bahareque-tuvo lugar al año siguiente de la fundación de la ciudad.


Flores de los campos adornaron la pajiza ermita situada al noreste de la Plaza Mayor, dedicada al apóstol Santiago, bajo cuya advocación había sido fundada Caracas. También se vieron las silvestres flores en la ermita de San Sebastián (primera construcción religiosa en la ciudad de Caracas) *, un poco más al sur de la Plaza Mayor. Eran éstos los dos únicos dos templos que tenía Caracas.
Junto al fervor y la fe de los encomenderos venidos de España se mostró el asombro de los indios ante las desconocidas preces y ceremonias conmemorativas de la pasión y muerte de Cristo. Indígena representación acompaño a los españoles en esos actos y dio su ofrenda de plantas de la montaña avileña, de su Guaraira-Repano.

Desde ella trajeron los indios la palma de cera (ceroxylon andícola) que desde entonces sería llamada palma bendita o palma de ramos.
Luciría en la ceremonia matutina del Domingo de Ramos en las manos de quienes acompañaron la procesión. Después, exornaría las ventanas de las pocas casas y no hubo choza con ventana que no luciera una palma. Presentes indígenas fueron también la pesgua (gaultería adorata), la angelonia (angelonia caracensis) y el maíz, tesoro de los aborígenes. La pesgua y las flores de angelonia cubrieron el rústico piso de los templos y perfumaron con su suave fragancia todos los días de la Semana Santa. Tiernas plantas de maíz se unieron a la manzanilla (camomilla),cultivadas en las huertas de legumbres, y primer aporte exótico del conquistador, para aparecer en la noche del Jueves Santo adornando el altar de los modernísimos templos. En ellos muy cerca de la naturaleza, muy cerca de Dios, se celebró grandiosa y sublime, la primera Semana Santa colonial.

Después, los conquistadores, fieles a la tradición española, conservarían en sus hogares, tras las puertas y ventanas, como protección, la crucecita de palma bendita que sería renovada en la próxima Semana Santa. Y en otros sitios, cuidadosamente envueltas, las flores de manzanilla en cuyas virtudes medicinales confiaban.

Seguiría creciendo lentamente la ciudad, diezmada de vez en cuando en sus habitantes por las peste o fiebres y sementeras vecinas por las plagas de langosta.

Fueron surgiendo nuevos templo. Hacia el norte a corta distancia de la ermita de San Sebastian (llamada de San Mauricio, luego que la de San Mauricio se quemo en el año 1579 y la imagen fue trasladada a la ermita de San Sebastian, donde actualmente se encuentra, corresponde en la actualidad a la Iglesia de Santa Capilla)*, la de San Mauricio (originalmente situada donde actualmente se encuentra el correo de Carmelitas)*.

De España o de México vendrían imágenes religiosas: San Mauricio, San Jorge, Santiago, patrones militares de la ciudad

Fuente:  Graciela Schael Martínez “Estampas Caraqueñas”
editado por el Concejo Municipal del Distrito Federal.
Caracas 1975 primera edición.

San Capilla  1900
antigua sede de la
Iglesia de San Mauricio
donde se celebró la primera Misa de Caracas

viernes, 15 de abril de 2011

Excursión al Bosque de Catuche

"... Siguiendo nuestra excursión, vedeamos el río Catuche saltando de peña en peña, y nos encontramos en pleno bosque. El contraste era violento: una semi-oscuridad sucedía a los vivos resplendores de la llanura; humedad fría y penetrante, a los ardores del sol. Por doquier habían grandes árboles de ramas poderosamente cargadas de orquídeas con largas hojas en forma de sable con flores estupendamente variadas; luego cables floridos formados de lianas.. Nos acostumbramos al espectáculo de la naturaleza. Nos es revelado poco a poco, mientras pasamos las vagas impresiones de la infancia a las sensaciones más vivas, pero ya familiares, que nos hace experimentar la edad viril. Si nuestra iniciación al mundo exterior , con pleno entendimiento, fuera subitánea; si pudieramos ser transportados de repente a esta tierra, contemplándola por primera vez.... Volvimos a ver por fin el río Catuche, pero el hermoso pequeño río tan apacible en la llanura, formaba aquí un torrente impetuoso, corriendo con fragor entre grandes Piedras, sacudiendo las ramas y las hierbas que obstruían sus orillas....

Al cabo de una hora de camino y después de cruzar varias veces el río Catuche, llegamos a una especie de claro donde hicimos alto para almorzar. Este claro llamado aquí Los Mecedores, esta rodeado de árboles seculares que proyectan su sombra sobre la hierba verde; los árboles están enlazados unos con otros por gigantescas lianas, algunas de las cuales forman columpios naturales, lo cual le valió a la localidad la denominación que le fue dada...."

Recuerdos de Vzla.
Jenny de Tallenay. 1878.


Iglesias y Conventos en la Caracas de 1801-1804

Notas del viajero francés,  Francisco Depons
Provincia de Venezuela
1801-1804

En Caracas hay cinco parroquias: la Catedral, Santa Rosalía, San Pablo, La Candelaria y Altagracia. Tres Conventos de religiosos: los Franciscanos o Cordeleros, Los Dominicos y los mercedarios; una casa de Oratorienses, un hospicio de Capuchinos; dos conventos de Monjas, las Concepciones y las Carmelitas; una casa de Educandas; tres iglesias: San Mauricio, La Trinidad y la Divina Pastora; los Españoles llaman ermitas estas iglesias, porque no son parroquias ni pertenecen a conventos u hospitales. Las hermitas deben su existencia y sostenimiento a la piadosa liberalidad de los habitantes del barrio donde están situadas. Cada una tiene una cofradía que dispone los gastos y las ceremonias y recoge las limosnas;  en cada una hay un limosnero y muchos asistentes. Hay además dos hopsitales, uno de hombres y otro de mujeres, un hospital de leprosos y una iglesia dependiente del Seminario.
En general, las iglesias de Caracas están bien construidas. La Iglesia Parroquial de Altagracia es la mejor de todas y su fábrica honraría hasta a las principales ciudades de Francia. El derecho de la virtud a la estima y admiración pública me obligan a hacer constar que los pardos libres vecinos de esta iglesia, la construyeron  y ornaron a sus expensas, ayudados por algunas contribuciones de los blancos. La de la Candelaria  debe su edificación a los isleños de Canarias que habitan en aquel barrio.

Después de estas dos iglesias, y por lo que respecta a la arquitectura, debo citar las de los tres conventos de religiosos, construidas todas según un mismo plan, aunque en su interior la de San Francisco y la de Las Mercedes están ejecutadas con mayor cuidado. Tienen la particularidad de estar provistas de un atrio frontero que avanza justamente hasta la calle, y se halla  rodeado de un muro, el cual , frente a la puerta de la iglesia se levanta e impide ver el interior. Ello se debe, según me han explicado, a la necesidad de obedecer a la decencia, no exponiendo la irreverencia de los transeúntes al santuario ni la celebración de los misterios. La iglesia de San Felipe de Neri, o de los Oratorienses, cuya magnitud no excede a la de la capilla corriente, será reemplazada por un gran edificio, en el cual se trabaja actualmente, gracias a la liberalidad de una señora de Caracas.

En todas las iglesias se observa un aseo extremado. Se hallan recargadas de dorados desde el pie de los altares hasta los artesonandos. Los autores, que como Roberston, se han hecho lenguas de riqueza de estas iglesias, no se han formado su idea viendo las de Caracas,a menos que hayan tomado por oro todo lo que reluce; pues de no ser así resultaría inexplicable el error que han cometido. Las iglesias poseen cuanto es menester al decorado del culto; pero no hay ni profusión ni suntuosidad. En telas, encajes, tapicerías, vestidos de las Vírgenes de los Santos, cuando se los llevan en Procesión o se los expone en las octavas, en los ornamentos sacerdotales, se ha debido gastar mucho dinero; pero estos objetos, una vez ejecutados, no representan ya un valor efectivo, y no pueden considerarse como riquezas. El oro, la plata y los diamantes solamente conservan un valor intrínseco; y allí no abundan estas materias, que son las que constituyen la verdadera riqueza. Puede juzgarse por el hecho de que la Catedral presta frecuentemente sus grandes candelabros de plata a las otras iglesias para las celebraciones solemnes.-  











jueves, 14 de abril de 2011

¿ Dónde está el Colón de las Escalinatas?

El 27 de marzo de 2009, el Presidente de la República Hugo Chévez Frías, apaludío en Cadena Nacional la decisión del Alcalde Jorge Rodriguez, de remover del Parque el Calvario la estatua de Colón, quién se mantenía en su pedestal desde 1894-1898, medida que nos muestra el desprecio por el patrimonio cultural Venezolano, escuchar o transcribir las motivaciones que dieron origen a la remoción de la estatua no sólo es de profunda verguenza, sino que nos lleva a una Venezuela de atraso y miseria. 

El Libro la Nomenclatura Caracaqueña de Rafael Valey S,  nos da  la siguiente reseña:

El 28 de octubre de 1894, onomástico del Libertador, el Presidente Joaquín Crespo declaró inaugurada la estatua de Colón en el Paseo el Calvario, sobre las graderías que dan acceso a la colina dede el naciente, llamadas en esa ocasión Graderías de Colón . La estatua, al igual que la de Bolívar que se halla en el mismo parque, estuvo en el Pabellón Venezolano de la Exposición Universal celebrada en Chicago con motivo del cuarto centenario del Descubrimiento de América.

Las escalinatas y el puente sibre el Caroata aparecen por primera vez en el Plano de 1888. Los planos anteriores, de 1843 a 1856, no identifican esre sitio, y el de 1875 lo llama el Caracol.

Hay otras escalinatas en Caracas, que resuelven la diferencia de nivel entre el puente de Punceres, sobre la quebrada de Catuche, y la calle Este 3, muy cerca del comienzo del Pasaje Sevilla. Su ubicación figura en el Plano de 1875 señalada como los Claveles, denominación que persiste hasta 1927, cuando aparece el nombre de Escalinatas.

Lo de Claveles y Sevilla evoca recuerdos del barrio de la Santa Cruz y la Placita de Doña Elvira... ¿Tendrán alguna relación?

Igualmente
 EL NACIONAL - Sábado 04 de Abril de 2009 Papel Literario/8

Papel Literario, publicó el artículo del prof. ROLDÁN ESTEVA-GRILLET
Aberración patrimonial  , el cual se trascbibe textual


Apenas ayer

Dos niños saltaban alegremente sobre el pecho del gigante de bronce tirado en el suelo, arrancado con una cuerda al cuello desde su alto pedestal de placas de mármol, con el aplauso de jóvenes y adultos miembros del grupo indigenista (que no de indígenas) Pachamama.

Lo habían anunciado por Aporrea.com, pero la zona de Plaza Venezuela, que estaba siendo desmantelada por los "mineros urbanos" en detrimento del arte de Alejandro Otero y Carlos Cruz-Diez, carecía de vigilancia y se había convertido en tierra fértil para cualquier atropello a la razón. Hay que distinguir este vandalismo miserable del otro, político e irracional, justificado en discursos seudohistóricos.

El monumento escultórico había sido encargo del último gobierno de Joaquín Crespo, aunque el escultor venezolano Rafael de la Cova no viviera para cuando las tres figuras alegóricas (España, Italia y Venezuela), coronadas por la estatua de Cristóbal Colón en el Golfo Triste, fueran colocadas en sus pedestales, originalmente en el paseo Macuro de la Caracas de 1904.

El grupo de exaltados vengadores a destiempo de las etnias aborígenes no hacían sino traducir, violentamente, el discurso presidencial que desde 2002 venía repitiéndose contra Bush, Blair y Aznar, como responsables de la invasión a la hermana república petrolera de Irak. En su desvarío, el Presidente inoculó un desprecio hacia los españoles, apelando al Decreto de Guerra a Muerte bolivariano de infeliz memoria, e hizo remontar el odio hasta el "genocida" Colón. Con la llegada de Rodríguez Zapatero al cargo de Primer Ministro español, vino la reconciliación a través de una edición antológica del Quijote prologada por el portugués Saramago, con carátula del venezolano "Pájaro.

sabe que cuando la política se ocupa del arte, casi siempre éste lleva las de perder.

En todo caso, desde aquel 1892, España convenció a los países hispanoamericanos de decretar el 12 de octubre como fiesta nacional, y en la misma España se sigue conmemorando como el día patriótico por excelencia, como para nosotros el 19 de abril o el 5 de julio. No es casual que, premonitoriamente, el escudo propuesto por el filósofo José Vasconcelos para la Universidad Nacional Autónoma de México, lleve por lema: "Por mi raza hablará el espíritu". Sigue siendo, sobre todo en Nueva York, el día de la gran Parada de los pueblos Latinoamericanos.

En 1992, con motivo del quinto centenario del entonces llamado muy eufemísticamente "Encuentro de dos Mundos" (por sugerencia de un historiador español radicado en México), varios gobiernos de países hispanoamericanos --señaladamente aquellos con una significativa población indígena-- optaron por no conmemorar oficialmente la fecha. En México, por ejemplo, el mismo 12 de Octubre la antigua Plaza Mayor de la ciudad capital --llamada popularmente desde el siglo XIX El Zócalo--, fue copada por innumerables indígenas y mestizos provenientes de los más lejanos rincones del país. Sin embargo, a ninguno de ellos o a alguna de sus organizaciones le pasó por la cabeza marchar luego hacia el Paseo de la Reforma a destruir el célebre monumento a Colón, del francés Cordier.

Una maqueta en bronce y mármol fue exhibida, por cierto, en la Exposición Nacional del primer centenario del nacimiento del Libertador en 1883, la misma que alcancé a ver en el Museo Eleazar López Contreras de la Efofac (Fuerte Tiuna, Caracas) en 1983.

A título privado, el presidente mexicano, Salinas de Gortari, aceptó la visita de los Reyes de España, a quienes concedió el honor de inaugurar el centro ceremonial de El Tajín, de la civilización pretotonoca, restaurado y con nuevo museo arqueológico.

Así es que se gobierna

Pues bien, ese año fatídico de 2004, al que aludimos con respecto al ajusticiamiento del monumento a Colón en el Golfo Triste, de Rafael de la Cova, por los energúmenos de Pachamama; miembros del grupo colectivo Coordinadora Popular de Caracas, adjudicándose una representación de las 36 etnias del país, y estando algunos de sus miembros disfrazados de indígenas con guayucos carnavalescos, se encaramaron en el pedestal del otro Colón, el del Calvario y cubrieron la estatua con una sábana blanca.

Por otro lado, formalizaron ante la Alcaldía del Municipio Libertador una petición: que se removiera esa estatua y en su lugar se erigiera otra de algún cacique nuestro.

"Nunca es tarde cuando la dicha llega", suspirarán ahora aquellos enguayucados, tras conocer la patriótica decisión de la Presidenta de Fundapatrimonio, aprovechando que se hacen algunos retoques al parque. Por lo menos, hay que reconocer a esa Coordinadora Popular de Caracas que su comportamiento original fue mucho más civilizado, pues no dañaron el monumento, como sí lo hicieron sus congéneres de Pachamama.

A raíz del juicio mussoliniano de colgar de cabeza al Colón de Rafael de la Cova, al frente del Teatro Teresa Carreño donde se reunía el Presidente con otros jerarcas del mundo, entre ellos el tierno Mugabe, Chávez no esperó a que se fueran los honorables visitantes, y de inmediato catalogó a los aguerridos vándalos como "grupos anárquicos" que proyectaban el país como si viviéramos en Afganistán, donde los talibanes hacían añicos las antiquísimas estatuas de los Budas. Chávez dio la orden y regañó de paso al alcalde Freddy Bernal, quien presuroso mandó a su policía a reprimir a los vergonzosos ciudadanos. Atraparon a escasos cinco pero a los meses ya estaban libres. La estatua, víctima, sigue en un calabozo. Un atendible y muy leído intelectual "orgánico", Luis Brito García, justificó la crítica a la figura de Colón, pero no la destrucción de obras de arte, aceptando que la estatua lo era.

La justificación actual de la Presidenta de Fundapatrimonio de remover la estatua de Colón del Parque El Calvario, a cuenta de que no se le debía seguir rindiendo culto y dizque en la misma España se está haciendo lo mismo, es --dirían en México-- "darnos atole con el dedo". Como para recordar al artista Alejandro Otero fungiendo de "martillo" en la subasta del Museo de Bellas Artes, hace medio siglo, para adquirir una obra del postimpresionista francés Paul Cézanne, más su propia trayectoria a favor del mejor conocimiento y valoración de nuestro patrimonio artístico.

Ahora que la autocensura se ha instalado como conducta acomodaticia en algunas instituciones culturales (verbigracia Orquesta Sinfónica Municipal), sería oportuno recordar que la barbarie penetra de a poquito hasta consubstanciarse de tal manera que nadie se escandalice. Sospecho que esta última medida oficial en el plano de la cultura no ha debido contar con la asesoría de ningún cubano, por cuanto allá en la Isla, pionera en efigiar a Colón en el continente americano, están poco a poco entrando en razón, cuando aquí la estamos perdiendo a ritmo de joropo escobillao.


Colón reivindicado

Desde fines del siglo XVIII se inició, tímidamente, en Nueva York, un proceso de rescate de la memoria de Colón, continuado luego por la colonia italiana de dicha ciudad a partir de 1866; pero fue en Cuba, todavía colonia española, donde se erigió la primera estatua en 1862, del italiano Cucchiari, y todavía a la vista en el patio del Palacio de los Capitanes Generales o Museo de la Ciudad de La Habana. Desde Chile, un obispo quebró lanzas, un poco destempladamente, promoviendo la canonización del personaje, tema que explota el novelista cubano en su novela El arpa y la lira. Sin llegar a tanto, con motivo del cuatricentenario de la llegada de Colón al Nuevo Mundo, el Gobierno de Estados Unidos planificó en Chicago una Feria Internacional Colombina que sólo pudo ser inaugurada en 1893. La reseña de esta feria la debemos al escritor venezolano Nicanor Bolet Peraza, exiliado en Nueva York.

Muchos países hispanoamericanos, como varios europeos y otros del Oriente, levantaron sus pintorescos pabellones en la vasta ciudad ferial que tardó tiempo en ser concluida. El Gobierno venezolano comisionó a Artístides Rojas y a Adolf Ernst para la selección de manufacturas, obras artísticas y otras evidencias del progreso del país; se realizó un concurso en la Academia de Bellas Artes para el Pabellón de Venezuela, y se encargó al escultor veronés Giovanni Turini (1841-1899), radicado en Nueva York, la ejecución de dos estatuas que serían ubicadas encima del pabellón: una de Colón y otra de Bolívar, ambas inicialmente en yeso; sólo la de Colón estuvo lista al momento de la inauguración de la Feria, si bien ambas fueron luego fundidas en bronce y traídas al país. Sobre el Bolívar, el escultor venezolano Rafael de la Cova se expresó con desagrado en 1895. Al arquitecto Hurtado Manrique se le encomendó el diseño de una escalinata al pie del Calvario y en el tope un pedestal donde se ubicaría la estatua de Colón; en tanto que la de Bolívar estaría más al interior del parque.


El ítaloamericano Turini --autor del Garibaldi obsequiado por la colonia italiana de la Washington Square, N.Y-- realizó otras estatuas para el Gobierno crespista (Baralt, Urdaneta, Sucre, una ecuestre de Páez; también una copia en galvanoplastia de La Libertad, de Bertholdi, en Valencia, destruida por el vandalismo chavista). Sin embargo, su nombre no se incluyó en la última edición del Diccionario Biográfico de las Artes Visuales en Venezuela (2005), aún cuando la misma Galería de Arte Nacional alberga dos bustos marmóreos de su autoría, correspondientes a los retratos de Joaquín y Joaquina Crespo.

En cuanto al destino final de sus estatuas en El Calvario, el Bolívar fue enviado por Pérez Jiménez a la población de Lobatera (Edo. Táchira); en tanto que el Colón se mudó al pueblo de Macuro (Edo. Sucre) en los años setenta del pasado siglo.

En su lugar, se le encargó una copia al escultor y fundidor Arturo Rus Aguilera, que acaba de ser removida por cuestionables motivos políticos. Se sabe que cuando la política se ocupa del arte, casi siempre éste lleva las de perder.

En todo caso, desde aquel 1892, España convenció a los países hispanoamericanos de decretar el 12 de octubre como fiesta nacional, y en la misma España se sigue conmemorando como el día patriótico por excelencia, como para nosotros el 19 de abril o el 5 de julio. No es casual que, premonitoriamente, el escudo propuesto por el filósofo José Vasconcelos para la Universidad Nacional Autónoma de México, lleve por lema: "Por mi raza hablará el espíritu". Sigue siendo, sobre todo en Nueva York, el día de la gran Parada de los pueblos Latinoamericanos.

En 1992, con motivo del quinto centenario del entonces llamado muy eufemísticamente "Encuentro de dos Mundos" (por sugerencia de un historiador español radicado en México), varios gobiernos de países hispanoamericanos --señaladamente aquellos con una significativa población indígena-- optaron por no conmemorar oficialmente la fecha. En México, por ejemplo, el mismo 12 de Octubre la antigua Plaza Mayor de la ciudad capital --llamada popularmente desde el siglo XIX El Zócalo--, fue copada por innumerables indígenas y mestizos provenientes de los más lejanos rincones del país. Sin embargo, a ninguno de ellos o a alguna de sus organizaciones le pasó por la cabeza marchar luego hacia el Paseo de la Reforma a destruir el célebre monumento a Colón, del francés Cordier.

Una maqueta en bronce y mármol fue exhibida, por cierto, en la Exposición Nacional del primer centenario del nacimiento del Libertador en 1883, la misma que alcancé a ver en el Museo Eleazar López Contreras de la Efofac (Fuerte Tiuna, Caracas) en 1983.

A título privado, el presidente mexicano, Salinas de Gortari, aceptó la visita de los Reyes de España, a quienes concedió el honor de inaugurar el centro ceremonial de El Tajín, de la civilización pretotonoca, restaurado y con nuevo museo arqueológico.


Así es que se gobierna

Pues bien, ese año fatídico de 2004, al que aludimos con respecto al ajusticiamiento del monumento a Colón en el Golfo Triste, de Rafael de la Cova, por los energúmenos de Pachamama; miembros del grupo colectivo Coordinadora Popular de Caracas, adjudicándose una representación de las 36 etnias del país, y estando algunos de sus miembros disfrazados de indígenas con guayucos carnavalescos, se encaramaron en el pedestal del otro Colón, el del Calvario y cubrieron la estatua con una sábana blanca.

Por otro lado, formalizaron ante la Alcaldía del Municipio Libertador una petición: que se removiera esa estatua y en su lugar se erigiera otra de algún cacique nuestro.

"Nunca es tarde cuando la dicha llega", suspirarán ahora aquellos enguayucados, tras conocer la patriótica decisión de la Presidenta de Fundapatrimonio, aprovechando que se hacen algunos retoques al parque. Por lo menos, hay que reconocer a esa Coordinadora Popular de Caracas que su comportamiento original fue mucho más civilizado, pues no dañaron el monumento, como sí lo hicieron sus congéneres de Pachamama.

A raíz del juicio mussoliniano de colgar de cabeza al Colón de Rafael de la Cova, al frente del Teatro Teresa Carreño donde se reunía el Presidente con otros jerarcas del mundo, entre ellos el tierno Mugabe, Chávez no esperó a que se fueran los honorables visitantes, y de inmediato catalogó a los aguerridos vándalos como "grupos anárquicos" que proyectaban el país como si viviéramos en Afganistán, donde los talibanes hacían añicos las antiquísimas estatuas de los Budas. Chávez dio la orden y regañó de paso al alcalde Freddy Bernal, quien presuroso mandó a su policía a reprimir a los vergonzosos ciudadanos. Atraparon a escasos cinco pero a los meses ya estaban libres. La estatua, víctima, sigue en un calabozo. Un atendible y muy leído intelectual "orgánico", Luis Brito García, justificó la crítica a la figura de Colón, pero no la destrucción de obras de arte, aceptando que la estatua lo era.

La justificación actual de la Presidenta de Fundapatrimonio de remover la estatua de Colón del Parque El Calvario, a cuenta de que no se le debía seguir rindiendo culto y dizque en la misma España se está haciendo lo mismo, es --dirían en México-- "darnos atole con el dedo". Como para recordar al artista Alejandro Otero fungiendo de "martillo" en la subasta del Museo de Bellas Artes, hace medio siglo, para adquirir una obra del postimpresionista francés Paul Cézanne, más su propia trayectoria a favor del mejor conocimiento y valoración de nuestro patrimonio artístico.

Ahora que la autocensura se ha instalado como conducta acomodaticia en algunas instituciones culturales (verbigracia Orquesta Sinfónica Municipal), sería oportuno recordar que la barbarie penetra de a poquito hasta consubstanciarse de tal manera que nadie se escandalice. Sospecho que esta última medida oficial en el plano de la cultura no ha debido contar con la asesoría de ningún cubano, por cuanto allá en la Isla, pionera en efigiar a Colón en el continente americano, están poco a poco entrando en razón, cuando aquí la estamos perdiendo a ritmo de joropo escobillao".:

¿ Dónde está el Colón de las Escalinatas, el de las Graderías ?










Esquina de Doctor Paúl

En el Acta del Cabildo del 22 de febrero de 1811 se identifica esta esquina como "la del Mombrun o la en que termina el combento de San Jacinto", asi que para esa fecha parece que aún no tenía nombre definido.

Monseiur Dominic de Montbrun, fundador de esta familia en Venezuela, llegó a Caracas a dines del Siglo XVIII y fijó su residencia en esta esquina. Había nacido en 1764 en la Ciudad de Tolosa, Francia, donde  fue bautizado en la iglesia de Santa Agueda, hijo de Monseiur Antonie de Montbrun y Madame Lousie Cestac. Hacia 1785 se traladó a Venezuela y en Qibor contrajo matrimonio de Doña María Manuela Granchon. En Caracas, y una vez viudo, contrajo nuevas nupcias el 9 de febrero de 1793 con Doña María del Carmen Samorán, hija de Don Antonia Samorán y Doña Rafaela Herrera.

El nombre actual se debe al Doctor Felipe Fermín Paúl, que allí tuvo también su morada. Figura principal de la Sociedad Patriótica, con destacada actuación en los sucesos del 19 de abril de 1810, la Junta Suprema lo nombró ministro del Tribunal de Apelaciones, establecido el 24 del mismo mes. El primer gobierno republicano lo nombró Secretario de Gracia y Justicia, y en septiembre de 1811 figuró como elector principal. 
El Doctor Paúl obtuvo un primer título en Teología, por la Real y Pontificia Universidad de Caracas, el día 2 de febrero de 1800, y otro en Derecho Civil, el 4 de octubre de 1829, cuando ya la Universidad tenía el nombre de Central.
El 2 de enero de 1814 fue escogido entre cuarenta y ocho "sugetos que reunan las qualidades de mejor nota, reputación, opinión pública, rectitud y justificación, sin distinción de clases" para que sufragara en las elecciones para empleos concejiles. El próximo día 5 obtuvo el cuarto lugar en las elecciones municipales, por lo que fue nombrado corregidor, y le tocó presidir la asamblea del 17 de febrero de 1814, que le confirió los honores a José Felix Ribas por su triunfo sobre Boves en la Victoria.
    
 En el Claustro celebrado el 18 de diciembre se acordó nombrar a los señores Doctores Felipe Fermín Paúl y José Ambrosio Llamozas para que dictaminasen sobre el asunto y presentasen un proyecto de contestación....presentado el respectivo proyecto de contestación, fue aprobado en el Claustro del 27 de febrero de 1817.
   En ese documento aparacen refutadas todas las razones aducidas por Valencia en apoyo a sus aspiraciones. En la solicitud de referencia se señalaba y acusaba a la ciudad fundada por Diego de Losada como infiel a la causa del Rey, mientras Valencia, por el contrario, decían los solicitantes, se había sostenido leal a S.M.

Resulta extraño que el Dr.Paúl haya sido uno de sus redactores, ya que tal actitud contrasta fuertemente con sus actuaciones en la Sociedad Patriótica, la cuadra de los Bolívar y el 19 de Abril. Tal vez la fuerza de las circunstacncias lo obligara a actuar de esa manera, para salvar la vida que, seguramente, debía a las instancias de José Domingo  Díaz, quién siempre se manifestó reconocido y se expresó en los mejores términos de él y del Doctor Francisco Espejo, quienes, en 1812, lo salvaron de ser ajusticiado, ya que, según su propia afirmación, Miranda y roscio, "como si presintieran los males que ocasionaría a la Revolución con sus truculencias, opinaron por su fusilamiento."

El Doctor Paúl desempeñó las altas funciones de Rector de la Universidad de Caracas desde el 22 de enero de 1823 hasta el 22 de enero de 1825, después obtuvo un segundo doctorado en la misma Universidad, en 1829. Posteriormente, en dos ocasiones, fue electo Vicerrector de nuestra primera casa de estudios, de 1836 a 1836 y de 1841 a 1843, año en que falleció, a los sesenta y nueve años de edad.  

Fuente: La Nomenclatura Caraqueña
Rafael Valery S
Pág 170, 171 y 172
Ernesto Armitano Editor/1978



Esquina del Doctor Paúl, Mercado
de San Jacinto, donde estuvo el
Convento de los Domínicos.
(C.1940)

lunes, 11 de abril de 2011

La Promesa de Misia Jacinta

La Capilla de Lourdes en la Colina del Calvario
Narrado por William Eleroy Curtis
Venezuela la Tierra donde siempre es verano
1896

.. A un lado del cerro del Calvario existe una iglesia amarilla, un poco aislada de todo lo demás y casi inaccesible. No hay quien no deje escapar una exclamación de sorpresa al verla por primera vez y se pregunte por qué se erigió una iglesia en semejante lugar. La historia es como sigue: Cuando el General Crespo era apenas un ciudadano corriente, aunque poseído por grandes ambiciones, su piadosa esposa hizo la promesa de que si él alguna vez llegaba a la presidencia, haría construir una bella capilla en honor a su patrona, la santísima Virgen de Lourdes. Pero fue más bien por la intervención de Guzmán Blanco que de la santa que Crespo ocupó el eminente cargo, pero la buena de su esposa  estaba resuelta a cumplir su voto. Llegado este punto intervino su marido y resolvió que el trabajo debía hacerse a expensas del gobierno, puesto que el pueblo por extensión, los contribuyentes, recibirían igual honor y beneficio con su erección  que la propia familia. Se firmó por tanto un contrato con un amigo del Presidente para construir la Capilla y se dice que  a este amigo  no le fue del todo mal. Una vez terminada la iglesia, se descrubrió que quedaba  situada en una colina a la que no podía llegársele con facilidad, lo que hacía necesario que se construyera un viaducto a través del valle, desde los escalones de la iglesia hasta la colina al otro lado. Se contrató a otro amigo de Crespo para construir el viaducto por el orden de los 160.000 dólares, y se dice que debió costar exactamente la mitad de esa suma. 
De esta manera el gobierno dotó al pueblo de una nueva iglesia y de un imponente viaducto de hierro al cual llegarle, todo a expensas de los contibuyentes. En realidad, no había ninguna necesidad apremiante por otro luhar de culto como éste, porque la Ciudad está llena de ellos, con capacidad suficiente para el doble de la población de Caracas y en la nueva iglesia raras veces se celebra el resvicio religioso, pero la promesa de la esposa de Crespo  quedó cumplida y se le permitió que dos de sus amigos amasaran una pequeña fortuna sin ningún esfuerzo.
La Capilla se inauguró el 27 de abril de 1885. El viaducto Unión se le encargó montarlo al maestro Francisco Poleo por la cantidad de 112.000 Bolívares. Sus 11.412 piezas llegaron de Europa, como decía  una memoria de la época, "sin especificar el País" .




Imagen  de la Colección Privada de
Guillermo Hbk







Actual iglesia de Lourdes
fotografía tomada en el Paseo guiado por FUNDHEA


Actual iglesia de Lourdes  2011


domingo, 3 de abril de 2011

La Caracas de 1900-1910

Caracas 1900-1910
Library of Congress Prints and Photographs Division Washington







Soldados en 1857

" Saliendo de la Plaza , en la esquina opuesta a la oficina del telégrafo y cerca de la casa de Gobierno, está el cuartel, en cuyas cercanías se ven muchas clases del ejercitoVenezolano. Parémonos a admirar a estos "baulartes de la Constitución". Un oficial de brillante uniforme esta tendido en un banco en la puerta; es blanco. Tirados en el sueloen todas las actitudes que pueda imaginar la pereza, hay cerca de 20 soldados indios y negros; su traje es una chaqueta corta, mugrienta, de color marrón o azul, y pantalones con una raya roja, mientras que una cartuchera y un viejo mosquete les dá todo lo que tienen de aspecto militar.

Si son reclutas nuevos puede ser que tengan zapatos y algunas veces también se conocen por tener camisas. Les pagan un real al día por ración, cuando les pagan; si necesitan más lo piden. Cerca de mil seiscientos individuos de esta clase guardan a Caracas y toda la fuerza del país es de cerca de 6.000. El modo de reclutar, según  mi amigo oligarca, es muy sencillo. Unos pocos soldados recorren el País, prendiendo todo lo que encuentran que no tienen amigos o que no pueden pagar para libertarse, los traen a la ciudad donde con frecuencia los siguen sus familias y de repente se encuentran convertidos en adictos defensores de la república! Esto mismo se hizo cuando se proyectó construir la casa de la Plaza San Pablo, los sargentos reclutaron gran cantidad de albañiles y es realmente admirable cuan diestros son para construir esta criaturas guerreras!
La hora en que el soldado se hace oír y sentir en Caracas, es después de las díez de la noche, cuando al pasearse usted oye su retumbante ! quién vive! al que contesta inmediatamente, si se sabe cuántas son cinco: "Venezolano". El centinela gritará otra vez: "¿Qué gente?" y usted contesta : "Ciudadano" y después de esta mentira lo dejará pasar de un lado al otro de la calle. Si usted no contesta corre el riesgo de encontrarse con una bala o recibir lo que dice nuestro ministro que recibió una vez por dar su título en lugar de decir que era ciudadano venezolano: un pinchazo del sable del centinela que no entendía diplomacia y que sólo sabía que la respuesta estaba fuera de orden.

Quisiera que mis lectores pudieran ver marchar estos soldados durante las procesiones de semana santa; pero la música y el trágico paseo han degenerado una especie de arrastradera de pies al   compás de la triste fanfarria que persiste en tocar desafinadamente; las cabezas y los hombros se mueven de un lado al otroal cmpás de esta marcha extraordinaria:  esto debe verse pues escribirlo es imposible.

Fuente
La Pintoresca Caracas
Descripciones de Viajeros/Nº24
Colección viajes y Descripciones
Caracas En 1857
Anónimo/ Pág. 259/260



Soldados de Cipriano Castro
1900
Library Of Congress


viernes, 1 de abril de 2011

Esquina de Punceres:

Esquina de Punceres:



"En 1703, la viuda del capitán Don Baltasar de Soto, heredero de las tierras que fueron concebidas al Licenciado Pedro Vicuña para edificar la iglesia de La Candelaria, pidió que esta cuadra le fuera recompensada con otra, “cerca de la casa del sargento Nicolás Punzel”.

El Sargento Nicolás Punzel y Mantilla era vecino de Caracas desde finales del Siglo XVII; tenía su casa del otro lado de Catuche, y una curtiembre para corambre. Con ayuda de los vecinos, construyó él mismo el puente para facilitar el paso, obstaculizado por el gran barranco donde se juntaban las quebradas de Catuche y la Trinidad; el costo de la obra fue de setecientos treinta pesos. Este puente fue construido en 1775, en tiempos del Gobernador Agüero.

También existió allí una fuente de agua construida por el mismo Punzel, y al final de la calle se alzaba una cruz, que la gente comenzó a  llamar de punceles. En 1811, en las actas del Cabildo, se encuentra una referencia a “la quebrada de punceles”- Con el tiempo el nombre fue modificándose a Punceres, que es el que hoy se da a la esquina.

Fuente:
Rafael Valery
La Nomenclatura Caraqueña
Pág. 279-281