viernes, 24 de junio de 2011

Fauno en San Juan- Caracas

Frente a la Iglesia Parroquial de San Juan existe una plazoleta en forma triangular. Este sitio se llama también Plaza de Capuchinos o Plaza de Abril. En una explicación muy amena de la Delpinada que hace nuestro  gran ensayista  Pedro Emilio Coll, se refiere a cierta interpretación que algunos recatados vecinos dieran a un curioso monumento que allí existía. No lejos entre el Guarataro y Quinta Alcántara vivía don Francisco Delpino y Lamas. En un gracioso comentario titulado “ La Conspiración del Fauno”, dice don Pedro Emilio Coll : “ En la verde y triangular Plaza de San Juan una tarde de abril en que el sol tamizaba su ámbar luminoso al través de los copudos árboles y en la que el agua dormida de una fuente pública se refleja una burda figura de piedra, mientras en el otro extremo de la plazuela la estatua de Ezequiel Zamora amenazada con la espada a invisibles godos; precisamente en aquel dorado crepúsculo, unos tantos vecinos de la popular parroquia, reunidos allí con quedas, pero enardecidas palabras discutían si la figura ornamental de la pila elegida por las autoridades guzmancistas representaba un fauno sin patas de cabra, pero todas de acuerdo en la inmoralidad o indecencia de su desnudez . Para no verlo ya no se abrían las ventanas de las casas contiguas y al pasar cerca de él, de tránsito hacia la Iglesia parroquial, matronas y doncellas bajaban los ojos para pecar de indecorosas.

En las tertulias familiares hervían las protestas contra el impasible muñeco de bronce recién inaugurado entre cohetes y piñatas. El ingenuo levita se lamentaba en su homilía de la decadencia de las costumbres  cristinas y de la invasión del paganismo. En su salita de peluquería y adornada con calendarios pintorescos y olorosa agua florida y polvos baratos, el barbero vivaracho, parlanchín y en mangas de camisa, amolando su navaja, proponía una manifestación ante el Sr. Arzobispo para que exigiese la demolición del impúdico fauno. Intervino un italiano zapatero, de opiniones más modernas, insinuando como transacción del conflicto y así, fue aceptado por el Jefe Civil, concluye diciendo don Pedro Emilio Coll, que la parte más ostentosa de sexo del fauno se  ocultase con una hoja de parra tallada en piedra”. 


Caracas la Ciudad que no Vuelve
Guillermo Schael.


Imagen de Fundamemoria



miércoles, 15 de junio de 2011

Los Médicos de San Lorenzo y la Esquina


Histórica fotografía del año 1915 tomada en la antigua Escuela de San Lorenzo, no lejos
del hospital Vargas. Están en ella además del Dr. Izquierdo, de pies de izquierdo a la derecha: los doctores,
Pedro González Rincones, Héctor Landaeta Payares, Antonio José Castillo, Gustavo H. Machado, Guillermo Hernández Zozaya, A. Gutiérrez Solís, José Ognacio Baldó, Pedro Gutiérrez Alfaro, Bernardo
Gómez, Pedro del Corral y Martin Vegas.

Sobre la Esquina de San Lorenzo encontré la siguiente reseña:

"El origen del nombre de la esquina de San Lorenzo, se desconoce con exactitud, probablemente esté influenciada por la nomenclatura que implantó el Obispo Díez Madroñero (1756 -1769) en el año de 1776 ;en el plano de Caracas: Nuestra Señora Mariana de Caracas y los límites parroquiales para 1776, plano basado sobre el levantado o supervisado en 1772 por el Coronel Juan Vicente de Bolívar y Ponte, la ciudad, en sentido norte-sur (N3-S3) llegaba hasta la esquina anterior a la de San Lorenzo, la esquina del Rosario, de la actual parroquia de San José.


Si revisamos el actual plano de Caracas, aún en la parte norte de San José, varias esquinas llevan nombres relacionados con episodios de la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, o advocaciones religiosas de la época, así que este nombre pudo haber estado relacionado con el mártir San Lorenzo.

Luego del Obispo Madroñero, casi todas las calles y las esquinas comenzaron a llamarse con sus anteriores nombres, pero en esta zona de Caracas, llama la atención que siguió conservando el nombre de las esquinas dados por Madroñero, incluso en el Obispado de Mariano Martí (1770 - 1792), se continuó con esta costumbre, y desde allí probablemente viene el nombre de San Lorenzo. "


En esta zona entre los años de 1856 a 1876, existieron cuatro cementerios muy cercanos, los cuales fueron clausurados cuando se construyó el Cementerio General del Sur (1876):


-Cementerio de los coléricos (1855-1868), situado en el terreno que queda desde el fondo del Hospital Vargas –norte-, hasta lo que fue el Cementerio de los Hijos de Dios.

-Cementerio de los Hijos de Dios (1856-1876), situado en línea recta desde el Puente Guanábano a la serranía del Avila.

-Cementerio de San Simón (1857-1876), ocupaba exactamente el terreno donde años más tarde se construyo el Hospital Vargas.

-Cementerio de las Mercedes (1862-1876), se hallaba al Oriente del Hospital Vargas, precisamente en la esquina de Anima Sola, y entre esta esquina y la de San Lorenzo, fue que se construyó la ESCUELA DE ANATOMIA de la FACULTAD DE MEDICINA (1913).


En entrevista realizada al maestro José (Pepe) Izquierdo, sobre los Médicos de San Lorenzo, al recordar los hechos que precedieron a la fundación de la Escuela de San Lorenzo, decía el Dr Izquierdo:

-“en el año 1913 y en el lugar de un antiguo cementerio fue fundado el INSTITUTO ANATOMICO”

El cementerio al cual aludía el maestro, era el Cementerio de las Mercedes.

El doctor Luis Razetti (1862 -1932), fue el propulsor de la idea de construir un instituto destinado a la enseñanza de la anatomía.

El doctor José Izquierdo (1887-1975) fue el .Fundador de la cátedra de Anatomía en la Escuela de Medicina. UCV .1915.

El Dr Izquierdo comentó que “significó un extraordinario acontecimiento para la enseñanza médica, en aquel entonces era texto de anatomía el incomparable Testut. Los símbolos que caracterizaban a nuestra Universidad según el brillante profesor de Anatomía eran el orden y la disciplina. Si hoy a pesar de tales condiciones, todavía la cátedra de anatomía se distingue por su eficiencia y seriedad, ello se debe a la competencia, al orgullo de cumplir con el deber, y el amor al estudio, cualidades que distinguen al personal de esa enseñanza “

Los primeros alumnos del Doctor Izquierdo en el año 1915, que luego fueron los integrantes de la promoción de médicos que se graduó en el año 1920, fueron: Arístides Tello Olavaria, Pedro González Rincones, Héctor Landaeta Payares, Antonio José Castillo, Gustavo H. Machado, Guillermo Hernández Zozaya, A. Gutiérrez Solís, José Ignacio Baldó, Pedro Gutiérrez Alfaro, Bernardo Gómez, Pedro del Corral y Martín Vegas.

Coincidencias del destino, este grupo celebró el grado en la caraqueñísima “Cervecería Donzella”, situada en esa oportunidad en la cuadra de Torre a Principal, propiedad del “catire” Donzella (1883-1949), y luego para celebrar sus Bodas de Plata en 1945, escogieron nuevamente la famosa Cervecería doncella, situada para entonces en la cuadra de Principal a Santa Capilla.

Fuente: Gerónimo Alberto Yerena Cabrera






Telmo Romero, locura y libros

Telmo Romero: charlatán honorario

Existen muchos criterios para tratar de de conferir importancia a un autor o a una obra, me refiero a criterios que están más allá o más acá del texto o que son algunas veces ajenos al mismo.

La edición de las obras completas, el hacerse acreedor de un premio, la abundante bibliografía directa o indirecta, haber sido fundador de un género. Harold Bloom quería que la manera de determinar dicha importancia viniera dada por la influencia que genera. Por supuesto, para medir dicha influencia se tiene que usar un sistema de su invención.

Además del solaz que encuentre en la obra, yo tengo un criterio adicional para saber cuán importante es un libro: el hecho de ser prohibido, quemado o destruido públicamente. Hay períodos particularmente dados a estas prácticas, incluso a las tres juntas, razón por la cual existían funcionarios encargados de tal misión. Asimismo, la historia conoce de grandes quemas colectivas, donde muchos autores acaso irreconciliables se reúnen calurosamente.

De allí que yo considere a Telmo Romero como el escritor más importante de la historia de la literatura venezolana, puesto que es, hasta donde tengo noticia, es el único caso de un libro quemado públicamente en nuestro territorio. Y es una circunstancia doblemente particular, puesto que la quema no fue ordenada por un gobernante o por un Estado, por lo general los principales autores de estas prácticas; El bien general, según cuenta la leyenda, fue incinerado por un grupo de personas que no ostentaban cargo público.La nota que Caballero dedica a Telmo Romero en el Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar dice, sintéticamente, que nuestro incinerado nació probablemente en San Antonio, estado Táchira, hacia 1846. No tuvo otro oficio conocido, excepto el de brujo yerbatero; se convierte en “un personaje nacional reconocido” cuando salva de “una grave y al parecer incurable enfermedad” al hijo del para entonces presidente Crespo. El bien general se convierte en un best seller y el autor se hace cargo de la dirección del Hospital de Lázaros de Caracas y del Manicomio Nacional de Los Teques. Romero recibe un dudoso doctorado en medicina en Estados UnHasta aquí todo va bien y en sentido ascendente. Pero, dice Caballero:

Llega a correr el rumor de que Telmo Romero va a ser nombrado rector de la Universidad Central de Venezuela; los estudiantes, para contrariar a Crespo y a través de él, a Guzmán Blanco, organizan entonces un auto de fe y echan a las llamas los ejemplares de El bien general, al pie de la estatua de José María Vargas en el patio de la Universidad. La gloria de Telmo Romero termina con la presidencia de Crespo, en 1886. Despojado de sus cargos, muere de tuberculosis al año siguiente.

Dicen que en política, mejor que tener amigos importantes, es tener personas importantes que se consideren nuestros enemigos; lo cual nos da a nosotros cierto prestigio. Hacerse odiar por el público es una buena forma de llegar a la fama. En literatura, mejor que ser leído, admirado, mejor aún que haber logrado unas buenas páginas, es ser detestado hasta el punto de que públicamente seamos quemados.

Se atribuye comúnmente a Dalí aquella frase según la cual el momento más glorioso en la vida de un pintor no es cuando le compran un cuadro sino cuando roban una obra suya. Se me ha ocurrido pensar que un escritor es importante cuando uno de sus textos es censurado o quemado. Hasta donde sé, el de Romero es el único caso de quema pública de un libro en Venezuela, lo cual lo hace un escritor de prestigio*.* De reciente aparición para el momento de escritura de estas líneas, y de rápida lectura por parte de quien escribe estas líneas, el texto de Fernando Báez, Historia universal de la destrucción de los libros, ignora el caso de Telmo Romero.

Rafael Victorino Muñoz
Profesor de la UC

" El Libro General "

"El bien general" libro escrito por Telmo Romero contiene una colección de secretos indígenas acompañados de sus fórmulas prácticas y seguidas de un compendio de veterinaria, el más perfecto publicado para la fecha. Dicho texto fue impreso en la Imprenta de la nación, en 1884 (segunda edición). En este libro el autor nos da a conocer una serie de fórmulas e indicaciones para tratamientos de enfermedades y diversidad de padecimientos y dolencias. Para cada tratamiento nos indica de manera detallada qué fórmula se debe utilizar para la aplicación de tan variados compuestos, y a su vez nos explica el poder curativo de cada sustancia o compuesto que conforman este interesante libro. Cabe destacar que todos estos fórmulas y recetas son el resultado de investigaciones hechas por este autor sobre medicamentos indígenas utilizados de generación en generación en sus comunidades. Si hacemos un recorrido por las páginas de este libro podemos leer por ejemplo recetas para curar enfermedades o padecimientos como la sífilis, el asma, reumatismo, hidropesía, afecciones del hígado, almorranas, moquillo, tumores callosos, hechicerías, hernias, entre otros. De la misma manera, podemos revisar o estudiar compuestos para facilitar los partos difíciles; para calmar los dolores de vientre; para contener los abortos; para facilitar la dentición de los niños; para restañar el vómito de sangre. Y por otra parte, también nos ofrece el autor algunas preparados para teñir la barba y el pelo, para borrar las manchas del cutis, para conciliar el sueño, entre muchos más. Entre tantos tratamientos, fórmulas y compuestos contenidos en estas páginas dedicadas al mejoramiento de la salud y a la cura de enfermedades, citaremos textualmente un fragmento, para que el lector interesado en esta materia tenga la oportunidad de leer alguna de las fórmulas, tratamientos o recetas antes mencionadas:

PARA CALMAR LA TOS: Extráigase el zumo a una libra de salvia y hiérvala mezclado con una botella de vino blanco y dos onzas de pasas; agréguensele en infusión unas gotas de esperma y tómese una cucharada cada cinco minutos hasta que desaparezcan los accesos.

PARA FACILITAR PARTOS DIFÍCILES: Cuando alguna señora haya retardado demasiado la hora de su alumbramiento o se viere sumamente fatigosa para su desembarazo, hágasele tomar inmediatamente dos nudos tostados y pulverizados del espinazo del pez eléctrico conocido con el nombre de “Temblador,” en un cocimiento fuerte de dos onzas de escorzonera endulzado con miel de abejas, o en su efecto, varias cucharadas con diez minutos de intervalo cada una de vino manseco mezclado con dos onzas de mirra y cobalonga pulverizadas, hasta que se haya efectuado el alumbramiento, teniendo el cuidado de repetir esta última composición.






sábado, 11 de junio de 2011

El Cojo Ilustrado

Trataré en los próximos días de ir agregando las notas obtenidas de la Revista "El Cojo Ilustrado"

Imagen familiar de J. M. Herrera Irigoyen, el fundador y dueño del Cojo Ilustrado, una revista imprescindible para conocer a la Venezuela de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Duró de 1892 a 1913. Aún no ha sido superada como revista. Fue un hombre de carácter recio y justo, a quien los intelectuales bohemios de entonces molestaban con afecto por lo estricto que era. La foto es cortesía de Leopoldo Díaz R. y Nicomedes Febres Luces

Antecedentes

El nombre de la revista literaria proviene de uno de sus fundadores. Manuel María Echezuría quien era cojo. Un hombre quien tomo su defecto físico para darle nombre a una gran obra literaria como lo fue “El Cojo Ilustrado”.
Algunos historiadores han dicho que la palabra “ilustrado” era debido a las magnificas y abundantes ilustraciones que adornaban las publicaciones. El Cojo Ilustrado fue uno de los primeros periódicos en Venezuela con un taller de fotograbado mecánico.

El primer número de esta revista data del 1 de enero de 1892 y el último tiene fecha de 1 de abril de 1915.

La revista tuvo una duración de 23 años en circulación desde el siglo XIX hasta principios del siglo XX.
Historiadores consideran que en Venezuela el modernismo giro entorno a esta revista de gran importancia literaria y según el escritor dominicano Max Henrique Ureña fue “una de las mejores revistas de América” destacada entre los intelectuales y sociedades en toda América.  
El Cojo Ilustrado fue el perfecto ejemplo de cómo en Venezuela alcanzo la crítica literaria. Esta revista mereció ser considerada como un órgano del modernismo pues en sus páginas y columnas no solo estaban los mejores poetas y escritores venezolanos si no que también tenía cabida para artistas de todas partes del mundo.
Características

El Cojo Ilustrado contaba con más de 3.000 suscriptores a nivel nacional e internacional. El abono mensual por dos revistas era de 4 bolívares y el número suelto valía 2 bolívares. El formato de la revista media 32 por 23 centímetros, con 16 páginas a 3 columnas. Jamás fue contraria a loa gobiernos, mantenía una línea fundamentalmente cultural.
Esta revista literaria se caracteriza por su maravillosa publicación de distintas expresiones literarias tanto venezolanas como extranjeras. Permite el conocimiento de nuevas formas de expresión artística y dio a sus lectores el placer de enriquecerse a distintos niveles.


En los periódicos no sólo se registran los acontecimientos cotidianos, sino también se expresa la mentalidad de los grupos sociales, la opinión de la gente con respecto a los hechos, sus expectativas y juicios de valor. Este es un estudio cualitativo del discurso manifiesto en la revista “El Cojo Ilustrado” (Venezuela, 1892-1915). Tiene dos fines fundamentales, determinar la función que esos textos cumplieron en el entorno en que se originaron y hacer un estudio de las mentalidades que muestre el sistema de valores que –con respecto a la mujer– tenía la sociedad venezolana de ese tiempo; esto por medio del análisis del discurso y desde la perspectiva de la interacción entre pensamiento y lector. Se tomarán en cuenta para este estudio todos los tipos de texto que contiene la revista, tomando en cuenta que en “El Cojo Ilustrado” se recogen escritos sobre las ciencias, las artes, la historia, la industria, la vida intelectual, y en general la actualidad en todos los ramos del saber; pero también incluiremos en este análisis la publicidad y los avisos, ya que éstos transmiten información importante acerca del entorno social comprendido por los lectores y lectoras de esta revista. Esta investigación demuestra que el análisis de estos textos es un instrumento muy valioso para el estudio de la mentalidad de los grupos sociales a lo largo de la historia, ya que permite llegar al sistema de valores y a los conocimientos compartidos por el grupo social, ubicándonos en el mismo tiempo en que estos textos se produjeron



La Revista Nº 2 de fecha 15 de enero de 1892 , tiene en su portada la Iglesia de la Pastora , destaca la siguiente nota :
"La Iglesia de la Pastora



Es uno de los más bellos edificios que adornan á Caracas, después de haber sido por mucho tiempo una iglesia casi en ruinas ó con apariencia de tal.
Debido á la munificencia del Gobierno, y aún más que á ello ( es de justicia anotarlo así) al empeño decidido
y ardoroso espíritu religioso de su actual capellán el venerable Padre Olegario Planas, tienen hoy los fieles, lugar
santo en que ir á confiar sus penas y pedir mercedes al Dios de las misericordias. Si la perspectiva exterior del edificio
es bella no es menos rica y adecuada la ornamentación interior; siendo de oprtunidad recordar que en una de sus naves
figura el cuadro de las Animas, bello trabajo al óleo de nuestro malogrado pintor Cristóbal Rojas.

En la misma edición vemos la siguiente imagen

La Trilla
"Así se llama la elegante construcciòn
de que es propietario el señor
General Crepo, y que domina una
de las vistas más pintorescas de la
Ciudad. Es fábrica á la europea y
reune todas las condiciones higiénicas
y de comodidades y belleza recomendables.
La fotografía  fue tomada del puente de
hierro que está á su frente"   



jueves, 9 de junio de 2011

Ciudad desmemoriada

Para aquellos ciudadanos de a pié que no tenemos tendencia política y que  ejercemos a través del voto nuestro compromiso ciudadano, podemos observar con profunda tristeza la situación de caos que vive nuestro país. Por ello, haré especial referencia a la Ciudad que vivo, amo y padezco : Caracas.

El Primer ataque: Recuerdo que después de meses de controversia entre la Alcaldía de Caracas y la Universidad Central de Venezuela, la emblemática estatua de María Lionza, obra de nuestro insigne escultor Alejandro Colina, ubicada en la autopista Francisco Fajardo,  amaneció destruida. La ruptura se produjo a nivel del vientre de la heroína, así como el ataque dirigido a sus senos, desplomándose toda su parte superior, y  encontrándose desde entonces -por orden judicial- en la sede de la COPRED de la UCV (a Dios gracias) quién llevó a cabo satisfactoriamente su restauración.

Ese 06 de junio de 2004, sin ser experta en el área, demostró la importancia que daría el Gobierno de turno al patrimonio histórico cultural de nuestra nación. A partir de entonces, ha sido sistemático el plan orquestado de deterioro de nuestra Ciudad, y vemos como meses después, exactamente el 12 de de Octubre de 2004, día de la resistencia indígena, el centenario "Monumento a Colón en el Golfo Triste, fue pintado con consignas como "Colón-Busch", "Españoles racistas" y "Colón, genocida de las índias". En medio de diversos actos oficialistas,  se produjo el derribo de la figura del escultor venezolano Rafael de la Cova, seguidamente arrastrada hasta el Teatro Teresa Carreño, como obsequio al Presidente de la República Hugo Chávez, quién utilizando las instalaciones del Teatro. “dignificaba” con su volátil discurso a nuestros indígenas.

Cronológicamente llegaron las expropiaciones y  confiscaciones a inmuebles de gran riqueza patrimonial ubicados en el centro de Caracas, San Bernardino, La Candelaria, Altagracia, Santa Rosalía, y pare usted de contar. No existe un espacio de nuestra Caracas que no guarde alguna huella del pasado y que no haya sido ultrajado, bajo el auspicio oficial.

Reconozco, sin embargo,  que ingenuamente ha existido en mí esa cuota de optimismo con la recuperación del Parque El Calvario, La Urbanización El Silencio; Plaza Venezuela: Siempre creí necesaria la restauración del casco histórico, incluyendo la “casa de vínculo” que nunca formó parte del interés de pasados gobiernos, y que el actual   nos obligó a buscar los textos históricos, a releer páginas que estaban en el olvido:

¿Quién recordaba que María Lionza había sido ordenada por Pérez Jiménez para los Juegos Bolivarianos de 1951? ¿Quién conocía a Rafael de la Cova? ¿Lo significativo de la Nao Santa María y Roberto Burle Marx, en el Parque del Este?

Todos somos inevitablemente, responsables del deterioro y del olvido.

Caracas y su patrimonio cultural siempre han sido maltratados, con las excepciones del caso, nunca ha sido parte de la agenda gubernamental, ni objeto de campañas políticas especificas y  mucho menos vemos el tema de la conservación patrimonial ni en el ABC, ni en los pensa de estudios. En consecuencia,  no existe educación ni apego sentimental con calles, esquinas, casas, plazas, parques. Y la manera como ha sido tratado éste, es el precio que está pagando la Ciudad. Su castigo, la desmemoria del pasado mediato e inmediato  que constantemente nos recrimina.

Hoy veo con preocupación, bajo la indiferencia de la mayoría, cómo nos hemos dejado arrebatar a María Lionza, Colón En El Golfo triste, Colón En El Calvario, el Parque Del Este, El  Edificio Toki Eder, el Hipódromo De La  Rinconada, el Museo del Transporte, el Teresa Carreño, el Ateneo de Caracas, Parque Del Oeste, El Parque Los Próceres, Paseo Vargas, las Torres del Centro Simón Bolívar ( sus mosaicos), la misma Universidad Central de Venezuela, que como ninguna ha sufrido ataques constantes en sus instalaciones. Igual los realizados a las imágenes religiosas, en estos últimos días en el estado Lara,  como museos y teatros como el Municipal, el Nacional, Teresa Carreño, han ido cambiando su naturaleza , sin aportar al arte, diferentes tendencias a través de exposiciones de altura; Iglesias y demás edificaciones que muestran por fuera signos de una presunta restauración, que según expertos no es más que un maquillaje que va deteriorando el ADN de la obra, y, con ello , la historia.

Lo que si ha ganado la ciudad es anarquía, moto-taxis a diestra y siniestra al margen de la Ley, las avenidas principales del Municipio Libertador que no tienen identificados sus comercios, gracias a una Providencia Administrativa que ordenó la remoción de anuncios que en su mayoría,  formaban parte de la memoria de la ciudad, depósitos de basura que obstaculizan el paso peatonal, indolencia, maltrato de unos contra otros, con alto grado de agresividad.

Para concluir, no me equivoco que también Caracas ha ganado ciudadanos cada vez  más sensibilizados con el Patrimonio Cultural, que se va incorporando lentamente y sin temor a la defensa de éste Ruego porque estemos a tiempo de concientizar a nuestros niños, niñas y adolescentes del compromiso que debe existir por la herencia cultural propia de nuestro pasado, para  transmitir su valor a las generaciones presentes y futuras.




María Lionza en 1950  finalizando su construcción
para recibir a las delegaciones deportivas de los
Juego Bolivarianos de 1951


6 de junio de 2004
así amaneció la Obra
de Alejandro Colina
después de los ataques
recibidos


Restaurada por la Universidad
Central de Venezuela
actualmente
secuestrada por orden judicial
que impide vuelva a su lugar de
origen.


http://exploravenezuela.blogspot.com/2010/01/un-barco-caricaturesco-en-un-sitio.html
Foto :http://exploravenezuela.blogspot.com/2010/01/un-barco-caricaturesco-en-un-sitio.html

12 de octubre de 2004

Colón en el Golfo Triste
2004

Foto : María F Sigillo

Foto: María F Sigillo
2011


Foto : El Universal

Hipódromo La Rinconada
Revista Life


Hipódromo La Rinconada

Estado actual del Hipódromo 2011
Fuente El Universal

miércoles, 8 de junio de 2011

El Amargo de Angostura nació en Venezuela

Johann Gottlieb Benjamin Siegert (Grosswalditz, Alemania: 22 de nov. de 1796 - Ciudad Bolívar, (Edo. Bolívar): 13 de septiembre de 1870). Fue el médico alemán Johann Gottlieb Benjamin Siegert graduado en Hamburgo, y que estuvo al servicio del Libertador Simón Bolívar, durante la Guerra de la Independencia de Venezuela, en calidad de cirujano general del ejército. Hoy, los restos de su creador, el inspirado doctor Siegert, reposan en Ciudad Bolívar, nombre que se le dio a la antigua ciudad de Angostura en 1846.

Médico cirujano y empresario. Creador del «amargo de Angostura». Hijo de Johann Christoph Siegert y Ann Regina Richter. Graduado en la Universidad de Berlín, es nombrado cirujano en el Real Hospital Prusiano Provincial de Magdeburgo (1815). Como médico traumatólogo del batallón de Cazadores de Magdeburgo, participa en la campaña contra Napoleón Bonaparte que culmina con la batalla de Waterloo (18.6. 1815). Desmovilizado, retorna al ejercicio de su profesión. Contratado por Luis López Méndez, agente venezolano en Londres, Siegert llega a Angostura el 1 de agosto de 1819 con el nombramiento de cirujano de regimiento en el Ejército venezolano. Médico mayor y traumatólogo del Hospital Militar de Angostura (1820), asume la dirección médico-quirúrgica de los hospitales militares de Guayana (1820-1846). Sus investigaciones en el campo de las hierbas aromáticas lo llevan a crear, en 1824, el llamado «amargo de Angostura», preparación a base de genciana combinada con diferentes especias vegetales, cuya finalidad original era la de curar el mareo. En 1827 contrajo matrimonio con María del Pilar Araujo. Enviuda y en 1830 contrae nuevamente matrimonio con Bonifacia Gómez. Fundador de la Farmacia Municipal de Angostura (1828), así como de la Medicatura y Hospital Civil de esa localidad, Siegert revalida su título médico en la Universidad Central de Venezuela (3.5.1838) y es designado médico cirujano de los Ejércitos de la República con el grado de coronel por el presidente José Tadeo Monagas (1848). Retirado del ejercicio profesional (1858), se dedica junto con sus hijos, a través de la firma J.G.B. Siegert & Sons, a la fabricación y comercialización de su «amargo de Angostura», el cual pronto alcanza notoriedad mundial.

Historia del Amargo de Angostura

La historia se aproxima al año de 1817 cuando una epidemia de cólera azotaba la población de lo que se llamó Santo Tomas de Nueva Guayana, y cuyo nombre había sido cambiado a Angostura por ser la parte más estrecha del río Orinoco en Venezuela. Luego de dedicarse con entusiasmo a la investigación de las propiedades de las plantas sudamericanas, el joven galeno Johann Gottlieb Benjamin Siegert creó un medicamento un tanto amargo, de sabor bastante inusual, pero de probada eficacia para aliviar las volatilidades del estómago de sus numerosos pacientes.

Esta pócima estaba compuesta por más de 25 productos botánicos de la abundante reserva natural de esas tierras tropicales, que incluía frutas, raíces, semillas aromáticas, cortezas, y una buena cantidad de ingredientes cuyo nombre y proporción se mantienen, aún hoy en día, en el más estricto secreto. Sin embargo, sabemos que entre las conocidas y famosas plantas figuran la quina -cuya imagen figura en el escudo nacional del Perú- y la sarrapia, largamente empleada por los fabricantes de los más finos perfumes franceses de aquella época. No tardó mucho en hacerse famosa en el continente y allende la preparación del doctor Siegert.

Este personaje se casó con una dama de Guayana (Venezuela) y a mediados del siglo XIX la familia se mudó a Trinidad y Tobago, siguió -y sigue hasta hoy- fabricando allí el Amargo de Angostura, preservando su nombre amén de mantener el origen venezolano de la mayoría de sus insumos hasta la fecha, así como también la peculiar etiqueta en cuatro idiomas y firma de su inventor, que desde aquel entonces lo caracteriza.




martes, 7 de junio de 2011

El Barrio de la Trinidad

Transcribo para ustedes el texto que conseguí de José García De La Concha, en su libro "Reminiscencias", el cual amo con locura ... es uno de los texto, que no me canso de leer, una y otra vez, a pesar de sus hojas amarillas y el estado en que las huellas del  tiempo inexorable,  va dejando en cada una .. 

Sé que para los habitantes de La pastora y Altagracia, será un manjar ...


" Llegando a Caracas por el camino del cerro a la Puerta de Caracas, más debajo de los tanques de Catuche, en una jaula de hierro, se contemplaba la cabeza de José Félix Ribas, monumento que hace recordar que allí estuvo expuesta la auténtica para escarnio de los patriotas. Al frente del monumento existía una casa de corredor, o antiguo peaje. Bajábamos por anchurosa calle empedrada hasta la bifurcación: del lado derecho al boulevar Brasil, [sic] y del lado izquierdo, la ancha y soleada calle real de la Pastora. San Rafael, Medina, San Vicente y Torrero.

De Torrero se bajaba por una calle angosta y pendiente a Portillo. Esta esquina era muy interesante pues en tiempos de la Colonia, había sido como una especie de alcabala. Antes de la construcción del puente de Carlos III, se tomaba a la derecha el callejón del primitivo convento de la Merced (casa que conocí cuando vivía en ella mi recordado amigo Pancho Unda), para salir al Guanábano por lo que llamaban “ el desbarrancado”, y de allí a “La Caja de Agua” para seguir por la calle de El Comercio hasta San Pablo.

Al estar construido el puente antes nombrado, el camino era recto hasta La Trinidad. Esta fue la vía por donde condujeron hasta San Francisco los restos de “El Libertador”.
Esta era una de las zonas de Caracas más llenas de recuerdos de todos los tiempos de su existencia.

Casi todos los terrenos eran de propiedad de La Trinidad, unas de las iglesias de Caracas que sin ser parroquia, poseía más tierras, y que al convertirse en Panteón Nacional, desaparecieron como por encanto.

Pasando el Puente Carlos III, a mano izquierda, el filántropo Licenciado Agustín Aveledo fabricó un edificio, lo dotó de lo necesario y fundó un asilo de huérfanos. Loor a este gran caraqueño.

Contigua al Asilo, teníamos una casona sombría y de rara arquitectura que llamaban la casa de Boves. Allí vivió y allí se crió el estudiante Luís Correa.
A mano derecha, en una humilde casa vivía mi médico y amigo, doctor José Gregorio Hernández. Luego los jurados Blanco y después la preciosa quinta que le fabricó don Martín Sanabria a su esposa doña Ignacia Vollmer de Sanabria y conocida con el nombre de “La Villa Ignacia”. Esta “Villa Ignacia” tenía extenso terrero hasta la quebrada y en el existía un gran jardín de rosas, naranjos y cuyo portalón quedaba al lado del puente el Guanábano y adornado con unas bellas “trinitarias”. En todo el frente de este portalón desembocaba un callejón que daba acceso a la quinta Guzmán, y se decía que en la única casa existente por allí y de dos pisos, tenía el viejo Guzmán, don Antonio Locadio, su imprenta.
De la esquina de las Dos Pilitas hacia el norte quedaba la esquina “ El Solitario” y por allí se iba a la Sabana del Blanco, al Cementerio de los Hijos de Dios y a la Casa Madre. Entre las esquinas de El Solitario y La Casa Madre, se pensó y hasta se empezó a construir un terraplén.
Otra callejuela partía de Las Dos Pilitas llamadas La Jabonería. Pero la principal, ancha, empedrada, seguía hacía la Trinidad. A mano derecha una casa, llamada La Casa de los Ladrillos, con una gran arboleda, ocupando casi toda la manzana. Esta casona sirvió en un tiempo de cuartel, luego la adquirió doña María Francia de Palacios y la transformó en una bella residencia.
Del lado izquierdo, la bella casa-quinta Las Mercedes de doña Mercedes Palacios de Ochoa y donde nacieron y se criaron todos los Ochoa Palacio. Al lado la quinta habitada mucho tiempo por el general Ignacio Andrade. Continuaba callejón por medio, un vasto terreno vácuo con grandes muros antiguos, derruídos y negros musgosos que nos decían, habían sido del antiguo cuartel de La Trinidad derrumbado con el terremoto del año doce. Después seguía el actual cuartel, un cuadrilátero de cien metros por cada lado y situado de acuerdo con los Puntos Cardinales teniendo su entrada por el centro de su cara que mira al sur.
En el ángulo sur-este estaba emplazado un primitivo cañón que llamaban “La Cochina” y hasta le sacaban versos. Antes de ser “La Planicie” lugar militar, el cañonazo de Año nuevo lo daba “La Cochina”, atacada de pólvora, como también en algún caso extraordinario.
Se llegaba a la esquina de La Trinidad, (hoy de El Panteón). En el ángulo noreste estaba la casa donde habitó Humboldt en su estada en Caracas en 1800. Del lado norte de la plaza, alzaba sus dos torres góticas la capilla de la Santísima Trinidad, que Guzmán transformó en Panteón e hizo construir otra capilla, más pequeña, tres cuadras al sur-este. Este Panteón cuando yo lo conocí, estaba pintado de amarillo por fuera y blanco de cal por dentro, con pisos de ladrillos todo muy sencillo y limpio, único lujo, aparte de los cincos monumentos (el del Libertador en la nave central y a los lados los de Sucre y Miranda y del lado izquierdo los conmemorativos de la Federación y el de La Libertad de los Esclavos), era la gran araña de cristal de roca y de lado a lado dos preciosas luminarias, enormes, también de cristal de rocas y que hacían juego con la araña.
La Plaza bastante descuidada era el pastizal de burritos de los pacíficos vecinos que todavía se sentaban en sus sillas de cuero crudo en las puertas de sus casas.
Al este de la Plaza vivía el célebre pintor de flores Rivero Sanabria, quiero una lágrima para este gran artista, quién invalido por una parálisis, se hizo construir un caballete especial para desde su cama de enfermo poder pintar cuadros, que hoy valen una fortuna.

Fuente: José García de La Concha
“Reminiscencias” Caracas 1962/ Editora Grafos C.A.
Recuerdos de la caracas de 1900.

Monumento al General José Félix Ribas, Puerta de Caracas, Calle Real de La Pastora, Caracas (f. Archivo de la Fundación de la Memoria Urbana,)








Imagen agregada al Grupo Caracas en Retrospectiva




Las imagenes han sido tomadas de Viejas Fotos Actuales

jueves, 2 de junio de 2011

Viajeros e Inmigrantes

Imagenes compartidas por integrantes del Grupo Caracas en Retrospectiva y Retrospectiva Historia de Venezuela .









Antiguo camino entre Caracas y La Guaira

De La Guaira a Caracas

Pal Rosti
Observaciones de un viajero Húngaro
Marzo de 1857


El puerto de la Guaira, que sólo está a tres horas de Caracas- la Capital del País- en realidad solamente puede llamarse rada; el mar siempre tumultuoso allí, su fondo no es propicio para anclar, y los barcos tienen muchos inconvenientes, no sólo por las borrascas y bancos de arena, sino también por la broma (molusco marino que roe la madera).

No pueden acercarse a la orilla y solo con mucho trabajo pueden cargar y descargar; no se pueden subir mulas al barco, como en algunos otros puertos de Venezuela (Vg.: Porto Cabello [sic] y Nueva Barcelona). Los negros llevan hasta el barco los sacos de café y cacao – cargándolos a hombros y vandean con el agua hasta el pecho.

Tuvimos que esperar varias horas bajo los ardientes rayos del sol, hasta que finalmente obtuvimos el permiso de l policía y de la Comisión sanitaria, para abandonar el barco. Los negros recibían sobre sus espaldas nuestros equipajes –uno por vez- y a nosotros mismos, vadeaban con ellos a través del agua y los depositaban en tierra.

De este modo pisé por vez primera la tierra firme de Sudamérica.

Resulta delicioso estar entre el follaje al atardecer, cuando la temperatura ha refrescado un poco. En el Casino me convidaron con un excelente helado de chocolate – que suele prepararse con el cacao que se produce en la fresca zona cafetera del lugar. Esa temperatura y ese helado me establecieron del todo.

El Casino es un lugar de reunión nocturna de los comerciantes y gente principal de la Guaira y en su conjunto es semejante a los círculos sociales de nuestra Patria.

La Cordillera en que se apoya la pequeña ciudad , avanza de norte a sur y separa este puerto de Caracas, capital de Venezuela, distante por horas y situada en un Valle encantador. La cadena de montaña no es más alta que nuestro Cárpatos. Su pico más elevado : La Silla de Caracas, que se levanta entre la Guaira y Caracas y tiene forma de silla de montar ( de allí su nombre) ..

A través de esta Cordillera conducen a Caracas el “Camino viejo” y el “Camino nuevo” el viejo es un sendero novelesco, escarpado, que se desliza a la vera de ruidosos derrumbaderos, murmurantes cascadas y profundas hondonadas. El camino nuevo sería carretera, pero solo pueden transitarlo jinetes, arrieros y, a lo más, carretillas de dos ruedas. También la carroza del siglo pasado, perteneciente al posadero guaireño de “El Caballo Blanco”, en la cual utilizan tres mulas para aquellos viajeros a quienes aterran más el ardiente sol y la cabalgata de tres a cinco horas, que las sacudidas e incomodidades propias del coche; por otra parte, esta carroza sólo transita por allí cuando la vía está en buenas condiciones , pues con la entrada de las lluvias se vuelve intransitable. Mi equipaje se lo confié a un “ariero” estas son personas honradas, a quienes se puede confiar sin peligro considerable sumas de dinero y objetos valiosos, tanto más cuanto allí los robos son excepcionales.



Ferdinand Bellermann
Antiguo camino entre Caracas y La Guaira