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domingo, 17 de mayo de 2015

La Iglesia de Nuestra señora de Lourdes



Encontré esta maravillosa imagen de la Iglesia Nuestra Señora de Lourdes, en Palo Grande, Parroquia San Juan. Antes llamada según tengo entendida de la Inmaculada Concepción, Terminada de construir en 1927 por la orden de los padres franceses. 

La fotografía corresponde a octubre de 1926, en plena construcción, la misma traía la siguiente nota: 

"Con el concurso de la gente piadosa de Caracas y debido a la férrea voluntad de los padres franceses, se viene construyendo en Palo Grande, desde hace cerca de dos años, una nueva ermita, que al estar concluida, llenará una gran necesidad, para los católicos de esa porción de la ciudad.- Últimamente, y para allegar recursos que permitan a los padres franceses la más pronta terminación de los trabajos, se organizó un Bazar de Caridad en los Salones del Club Central, el cual fué coronado por un verdadero suceso. Débese la fiesta en referencia a las piadosas señoras Lola Báez de Miranda, Mercedes Llamozas de Mérndez, María Luisa Tovar de Ganteaume, Belén Marcano de Rolando y Mercedes  Tovar de Pantín, a quienes envíamos nuestros parabienes." 


Foto O'Brien y Pietri   
Billiekn 1926



Casi terminada en 1927
Imagen de Billiken

1940

Actual, tomada de la web 

miércoles, 1 de abril de 2015

El Gran Viaducto de Pagüita


“El caraqueño que abandonó su patria chica y vuelve a ella al cabo de tres meses de correrías por tierras extrañas, no encontrará como explicarse el formidable empuje que recibe el país del uno al otro extremo, por obra milagrosa de un Gobierno patriota, responsable y penetrado de todo cuanto significa darle impulso a las corrientes modernizadoras que privan en los conductores de pueblos de más allá de nuestras fronteras. 

Es que están agrupados en torno al magistrado que rige los destinos  de la nación. 

Quién venga a la capital, así del exterior, o de tierra adentro, visite el “Terminal de Pasajeros”, moderno y decente como no lo encontrará en País alguno del viejo ni del nuevo mundo, y entra en Caracas por la Autopista que arranca desde la alcabala de Maiquetía; recorra las “Avenidas Sucre” “Urdaneta”, “Guzmán Blanco”, “Bolívar”, “Miranda”, “Autopista del Este”; visite el “Centro Simón Bolívar”; admire la belleza incuestionable de los parques de la ciudad, uno de los cuales “El Calvario”, supera cuanto imaginarse pueda en materia de decoración forestal, tendrá que convenir Bellis-nolis, en que estamos en plena modernización de Caracas,  cuna ilustre de los Libertadores  del mundo colombino. 

En la mayoría de las obras realizadas en menos de dos años de intenso trabajar, el Presidente de la República Coronel Marcos Pérez Jiménez, está demostrado  clara y categóricamente  de lo que es capaz en beneficio de una Venezuela mejor.

Punto importantísimo que ocupa la atención del Presidente hoy, es la construcción del “Viaducto Pagüita”.

El propósito del Ministro de Obras Públicas, Doctor Bacalao Lara, dejarlo listo para su inauguración en Diciembre próximo. 

Se ha visto y se está contemplando cada día con mayor fuerza la capacidad de los ingenieros venezolanos  en la construcción de las obras que le son encomendadas. De ello han dado buena prueba en la Autopista Caracas-La Guaira, en las grandes vías de comunicación que surcan a Venezuela de un extremo a otro y dondequiera que se han utilizado sus servicios profesionales. 
Con esa misma (..)


Las características de esta nueva arteria de comunicación que habrá de embellecer un tanto a Caracas, son las siguientes: 
Largo total 430 metros, de los cuales 130 corresponden al puente; los 300 restantes para sus dos accesos. A cada extremo habrá  un paso a nivel de 20 metros; su arco central tiene exactamente 90 metros.
En la construcción de este gran Viaducto  se están empleando materiales  y el mismo procedimiento que los dos puentes de la Autopista Caracas-La Guaira; ello es, concreto presentado. 
La anchura del puente  es de 26 metros, distribuidos así: dos para aceras de 3 metros; dos calzadas de 7,25 y una isla central de 1,50 cada una. Han calculado en 4 millones y medio de bolívares el costo total de la obra.
No se le escapará al lector la importancia de esta arteria de comunicación, pues que además de ornamentar  aquel vasto sector de Caracas hará desaparecer totalmente las dificultades resultantes del congestionamiento de vehículos que transitan en la Avenida Sucre. "


Billiken 1954 

martes, 17 de marzo de 2015

Homenaje a Pérez Bonalde

Inauguración del busto y de La Plaza de Pérez Bonalde en la Urbanización Nueva Caracas



“Como lo habíamos anunciado, tuvo lugar ayer en la moderna urbanización de la Nueva Caracas, la inauguración del busto del gran apolonida J. A. Pérez Bonalde, gloria legitima de las letras venezolanas y americanas.

Una gran muchedumbre, desde las nueve de la mañana se congregó en los pintorescos rincones de La Nueva Caracas, que en breve será orgullo de la ciudad del  Avila y donde ya se levantan pintorescos chalets y el trazado de las amplias avenidas dice de lo grandioso que será el ensanche ideado por los entusiastas Ochoa y Tossas.

El programa se cumplió fielmente y el acto fue prestigiado con la presencia del señor general José María García, Gobernador del Distrito Federal, quién descubrió el busto, mientras la Banda Presidencial ejecutaba las épicas notas del Himno Nacional. 

Acto seguido, las Cámaras del Senado y de Diputados hicieron sus ofrendas ante el cantor de Caracas: después rindieron las del Concejo Municipal y de algunos periódicos del La capital.

La señorita Carmen Antillano cerró brillantemente el acto, sencillo y conmovedor, recitando, con su bella voz y exquisita escuela de declamación las sentidas estrofas de “Vuelta a la Patria”, el célebre poema de Pérez Bonalde.   
Imágenes del día de su inauguración 

Durante todo el día de ayer el desfile hacía la nueva Plaza  Pérez Bonalde fue numeroso y por la noche, una comisión de la Sociedad del Divino Redentor, distinguidos industriales y comerciantes de La Guaira fue hasta el pie del busto del gran poeta a depositar una ofrenda floral, homenaje cordial de admiración de sus coterráneos.   

Billiken presenta en esta oportunidad sus congratulaciones efusivas al señor Alejandro Fernández García, Redactor en Jefe de “El Nuevo Diario” y a los señores Ochoa y Tossas por la feliz realización de su hermoso proyecto."

Revista Billiken
Julio de 1929  

sábado, 11 de enero de 2014

El Alba de la Democracia

Editorial de la Revista Billiken
Arturo Uslar Pietri

“El alba del 23 de enero de 1958 quedará en la historia de Venezuela como la realización de un prodigio. Una férrea dictadura corruptora que disponía de los más poderosos armamentos, de los más ilimitados recursos financieros y del más desfachatado descaro para mentir y cometer crímenes de lesa humanidad, se derrumbó en horas, como una torre de arena, ante el empuje decidido de una nación dispuesta a sacrificarlo todo para erradicar de su vida aquella afrenta.
La dictadura había resistido dos importantes tentativas militares, la de los jóvenes oficiales de la aviación y la del Estado Mayor. Podía sentirse más fuerte y confiada que nunca. El régimen de terror imperaba irrestricto. El tirano podía creer que todo había quedado aplastado ante su voluntad omnímoda. Y de pronto, sin que nadie supiera ni cómo ni cuándo, comenzaron a aparecer papeles mimeografiados y hojas mal impresas en las que centenares de venezolanos distinguidos ponían su firma para pedir libertad. Ley y gobierno constitucional.  Allí estaban los nombres de profesionales reputados, de jefes de grandes empresas, de escritores, de profesores, de potentados de las finanzas y de jóvenes maestros de escuela. La dictadura parecía no  poder creerlo. Comenzó, con asombro, por hacer llamar a algunos de los signatarios para cerciorarse de si aquellas firmas eran autenticas. Todos reconocieron las suyas y las dieron por buenas. ¿Qué había pasado? No era que se hubiera perdido el miedo a los pavorosos castigos de la tiranía, a las torturas, a las cárceles y las persecuciones, era que, para decirlo con un venezolanismo, el país se había resteado y estaba dispuesto a afrontar todos los riesgos para poner fin a aquella farsa sangrienta.

No hay precedentes en la historia del país de un movimiento semejante. Hemos conocido revoluciones y asonadas dirigidas por determinados grupos, que han logrado éxito gracias a la trama de una conspiración o a la sorpresa de un golpe afortunado. El 18 de octubre de 1945 fue el movimiento de un partido y de un sector del ejército, al que luego se sumaron otros. El 24 de noviembre de 1948 fue un golpe militar seco. Pero el 23 de enero ha sido una cosa eternamente singular y diferente. Ha sido la sociedad venezolana en todas sus clases, en todos sus sectores de pensamiento, en todas sus ideologías políticas, desde el Arzobispo hasta el limpiabotas, desde el conservador hasta el hombre de izquierda,  desde “el pobre en su choza” hasta  el “señor”, la que se alzó contra un solo hombre ofreciendo a la metralla el pecho desnudo y el poder moral de su derecho, logrando que se paralizaran con un cierre general todas las actividades, hasta que el tirano, solo, bajo el ultimátum de las fuerzas armadas , huyó en obscuridad de la noche. 

No fue éste el movimiento de un partido, ni el de un grupo, ni el de una clase, no tuvo ni siquiera un comando central reconocido. Fue más bien como un fenómeno de combustión espontánea, como la reacción de un organismo sano contra un veneno para expelerlo, lo que creó esa maravillosa, inesperada y súbita unidad. 
Ya desaparecido el tirano, comienza ahora una difícil y dura tarea, como es la de organizar el país para una vida permanente de libertad, democracia y orden. No será fácil. Habrá que hacer grandes sacrificios y esfuerzos para alcanzarla. Habrá que refrenar ambiciones, que limar diferencias, que aceptar lo posible y lo transaccional para que pueda levantarse, firme y duradero, el edificio de una democracia estable en la que quepan holgadamente todos los venezolanos y todos los extranjeros que han venido a nuestro suelo.
No es esa la tarea de un momento de fugaz alegría y momentánea generosidad, sino de un largo tiempo de sostenido tesón en el que todos, como en la hora magnifica del 23 de enero, pongamos sin regateos nuestra voluntad de servir, de vigilar, de acatar. No es esta solamente una obligación de los llamados a desempeñar funciones públicas, que nunca pasarán de ser una minoría, sino de todos: del obrero, que al cumplir cabalmente su labor hace patria con sus manos hacedoras, y del estudiante que debe levantar con su dedicación el nivel moral y cultural de la universidad, y el del profesional que sirve a las necesidades colectivas; y el del intelectual que puede iluminar el camino hacia el bien y la justicia , y el del hombre de negocios que puede unir en su trabajo la creación de riqueza útil con el ejemplo de la honestidad.
Una situación como la que acaba de nacer, salida de un estado de cosas como el que hemos padecido, tiene numerosos y temibles enemigos dispuestos a sabotearla y destruirla. Están contra ella los logreros del chanchullo y del peculado, los partidarios de un orden de amos y esclavos de los defensores de la tesis abyecta de que Venezuela no puede ser gobernada sino por el látigo de un déspota, los desplazados de los criminales privilegios que disfrutaban, que cuentan con inmensos recursos monetarios para sabotear la democracia, fomentar el caos y provocar de nuevo la dictadura que añora.
Para esa labor de construcción, y contra esos enemigos, no hay sino una sola defensa: La de la magnífica unidad que hizo posible el prodigio del 23 de enero. La unidad hay que mantenerla y conservarla a toda costa, evitando todo lo que pueda dividirla y afirmando por largo tiempo la plataforma esencial de una vida democrática.  De este modo el 23 de enero será un símbolo que fue en la realidad, el alba prodigiosa del arduo día de la democracia venezolana.” 
Caracas, 25 de enero de 1958.
La expresión popular de júbilo que vivió durante todo el día 23 la ciudad  de Caracas
al saber el derrocamiento del régimen Pérezjimenista, tocó los extremos de la
alegría incontenible demostrada en el toque de cornetas incesante de todos los vehículos,
los abrazos de "Feliz Año Nuevo" que el pueblo había retenido hasta el momento oportuno
desde que vió las gloriosas alas de nuestra Fuerza Aérea iniciar la rebelión contra el régimen anterior,
y las manifestaciones con "Vivas", por una parte, y por la otro los dolorosos recuerdos de personas
queridas del pueblo- sus héroes- desaparecidos., los féretros de personas muertas por las balas
de la represión y los letreros que traducían el clamor popular: En las gráficas se aprecia: en la parte superior, uno de los dos  carteles que a las 7 de la mañana fueron puestos al pie de la estatua del Libertador en la Plaza Bolívar . En el pueden verse las fotografías de Luís Troconis Guerrero, Director de "El País", muerto en el Exilio; el poeta del pueblo, Andrés Eloy Blanco,  trágicamente muerto en México; El Mayor Mario Vargas, muerto también en el exilio, de doña Teotiste de Gallegos, muerta igualmente en el exilio, al lado de su esposo Rómulo Gallegos , Presidente Constitucional depuesto en 1948. Puede verse también a los Ex- presidnetes Gallegos, Betancourt y Prío Socarrás, de Cuba, y al Doctor Rafael Caldera , vivos. Al centro del féretro en uno de los muertos de la" Urbanización 2 de Diciembre", envuelto en la bandera Nacional y con un letrero expresivo. Muchos féretros pasaron ayer por las calles de Caracas en forma semejante.           

Finalmente un letrero que fue puesto en la puerta cerrada del Ministerio
de Relaciones Interiores.

La gráfica da una idea de lo que fué la toma de la Seguridad Nacional y del
estado de excitación del público que había llegado hasta las puertas del
siniestro antro.  
Vehículos de agentes de la Seguridad Nacional 

Imágenes del 23 de enero de 1958
Archivo de la cadena Capriles 

Luisa Nena Zuloaga de Palacios, Arturo Uslar Pietri y Miguel Otero Silva
Imagen de El Nacional 

Transcrito por Caracas en retrospectiva.
Billiken 1958 

lunes, 23 de diciembre de 2013

Calles y Paseos de la Caracas de ayer

Calles y Paseos
José Gil Fortoul.

Se ha dicho de la Plaza Bolívar, que es un salón. Agreguemos, para que el símil no parezca estrambótico: - En las noches de retreta-.

Allí se da cita en las noches de los domingos y los jueves lo más culto y elegante de Caracas. Allí hacen gala nuestras damas, de tocados y trajes parisenses, y atraen miradas y corazones  con su airoso trapío. Allí se estrena la levita flamante, el sombrero de aterciopelados reflejos y la corbata subyugadora. Allí se conversa. Sobre todo, allí se pasea con placer, porque el piso es bueno. No se corre allí el peligro de tropezar con una piedra suelta, o sumirse en un atolladero, o dar un paso en falso  en un zanjón, como sucede, por desgracia, cuando usted se echa a andar por esas benditas calles de Caracas.


La estatua recién inaugurada en su entorno de la plaza, en una fotografía
del álbum de Roberto García

No hablamos en guasa, ni pertenecemos a la clase de los “inconformes”. Estos no hallan en la tierra nada bueno. A nosotros nos parece óptimo el paseo de la Plaza Bolívar. Pero las calles son pésimas y es preciso decirlo y gritarlo, a ver si se convierten pronto en calles de capital civilizada.

Ni damos palos de ciego. El Ministro de Obras Públicas, es un caraqueño joven y amigo del progreso. Tiene que desear, por consiguiente, que la capital merezca su nombre y sea digna de  su categoría. Sabemos también que no se cansa de arbitrar los medios de lograrlo, y emplea últimamente la parte del Tesoro que a su Ministerio corresponde.

Pero debemos observar que la tal parte es insuficiente, y que si vamos a seguir a pasitos como ahora, no tendremos calles transitables ni de aquí a diez años.

¿La crisis fiscal? Si, ya lo sabemos. La crisis fiscal se ve y se siente. Lo que no se ve es su solución. Y ya es tiempo de que los señores ministros nos digan cuándo la veremos.

Uno de nuestros colaboradores, que si es guasón, e interrumpe a cada instante su artículo para leer estas cuartillas, nos dice mordiéndose los bigotes: “La solución del problema de las calles no puede ser sino consecuencia lógica de la solución del problema de las calles no puede ser sino la consecuencia lógica de la solución del problema autonomista. Espere, compañero, y ya verá”.  Dios lo oiga, porque si el proverbio no marra, vale más tarde que nunca.
Entre tanto, echemos a volar la fantasía y preveamos el Caracas del porvenir.

No bien baja usted de la Plaza Bolívar a la Esquina de Las Gradillas o sube a La Torre, se va hasta el Guaire o hasta la Estación de Petare por calles bien adoquinadas, barridas y regadas.

Si a pie, las aceras invitan a caminar a paso rítmico, como lo exige el clima, sin preocuparse con tropezar  en imprevistos estorbos.  Se va usted atento a los ojos que fulguran detrás de las misteriosas celosías, y cuando no hay tales fulgores se apacienta usted mirando las fachadas. Ya no están barnizadas de chocolate ni mamey, ni se desconchan como aquellas de remotos tiempos que parecían enfermas de exótica erupción. Son blancas como las de Andalucía y Argelia, o sonríen (perdone usted el tropo) con el suavísimo primer verdor de las hojas primaverales.

Si es en carruaje, oye usted el golpear acompañado de las herraduras y siente girar veloces ruedas de caucho sobre un suelo liso y duro. Ya los caballos  no cojean sobre adoquines sueltos, ni van los carruajes dando tumbos.

Si es usted jinete, no bien pasa de Puente Hierro, echa usted a galopar en briosa jaca por el Paseo de El Paraíso. A un lado y otro, árboles frondosos dan sombra y frescura. Por la derecha y por la izquierda se prolongan dos filas de carruajes cargados de mujeres hermosas y elegantes; y por aquellas avenidas laterales de finísima arena, van y vienen apuestas amazonas y airosos caballeros.    
O sube al Calvario por caminitos de pendientes suave, cortados de trecho en trecho por deliciosos kioskos  [sic]  de bambúes y alegres jardincitos de plantas raras y de rosas.

 -  Alto ahí, -  nos dirá quizás un paseante solitario que contempla melancólicamente el arco de la Federación.  Esto que usted dice no es prever sino postver. El Calvario era así, como usted lo pinta! 

Así era; pero ya no es, Y esto demuestra que en ocasiones progresar es volver a realizar lo que existió, ¿Quién nos devolverá El Calvario de nuestras mocedades? La escalinata no parecía trazo de coliseo antiguo, derruido como el de las ruinas de Italia. No buen pasaba uno del Caroata, ya no veía garitas amenazadoras.  A la visión sangrienta de la guerra, sucedían al punto los apacibles paisajes de venturosa arcadia. Y para llegar a la planicie del estanque, no se subía por gradas rotas, como las de un atrio abandonado…

Bajemos del Calvario. Volver a dar belleza a algunos pormenores, será cosa fácil, trabajo de cortos días.
De largos años será el transformar a Caracas. Pero no hay tiempo que perder. Los que hoy la gobiernan, también la aman. Si la aman, puesto que desean embellecerla.

Que el deseo se convierta pronto en obra tenaz y constante ¡Caracas sabrá premiar. ¿Verdad, caraqueños, que cuando mañana domingo os derraméis por esas calles y paseos, soñaréis todos con vuestra capital del porvenir?



Texto publicado en
Billiken 1945
Transcrito por CER
Imágenes:  “Arquitectura y Obras Públicas
En Venezuela Siglo XIX” de Leszek Zawisza

sábado, 16 de noviembre de 2013

Ciudad de los Paisajes


“Como a Granada, como a Florencia, a Caracas, la “Sultana del Avila” se le puede llamar la ciudad de los crepúsculos.
Otras ciudades tienen el estruendo, el renombre, el vértigo, la pulcritud, la paz. Caracas tiene la luz. Luz mágica de tambor, luz fastuosa de gema, luz insinuante y turbadora de ojos de mujer….

Nada nuevo ni sensacional diría el viajero que ahora le recuerda enfebrecido si declarase que a la capital de Venezuela le faltan varias cosillas y le sobran otras para competir con capitales no ya sudamericanas, sino europeas.  Cien mil habitantes instalados en viviendas de planta  baja nada más, dan poco de sí bajo cualquier cielo.  Quedan, además, en aquella población, vivaz  y menudita como sus mujeres, resabios coloniales, peculiaridades de vieja provincia española que coaccionan en cierto modo. Se ven demasiado “Chaquets”; se fundan para morir, ¡ay! a escape, demasiadas revistas literarias, se conoce demasiado a demasiadas personas; se vive finalmente, allá como en un gran hotel o un patio colosal, con su escuela de “comodillas” y de alfilerazos y de campanitas puramente vecinales o –según los mismos caraqueños dicen- de “parroquia”. Lo mismo que en Toledo, en Zamora o en Huesca. 

Y adviértase que no se apunta, el decir esto, defectos o lacras-  muy de estas Españas-, a fin de cuentas, indícanse [sic] rasgos característicos de los de mayor bulto y relieve. Vaya la verdad por delante y poetícela  y embellézcala, con su brujería, la distancia. 

Caracas, como cualquier otro rincón de la tierra, tiene de todo. Y mucho de la Madre Patria, bueno y malo. Allí subsisten aún portalones y perjuicios, penachos y suspicacias, altiveces y rejas. Más de una vez,  y por más de un motivo amable, imaginamos muchas veces, al pisar aquellas calles que no habíamos salido de Alcalá o del Paseo de Los Rosales… ¡Y todavía se discute, con gravedad terrible , si hay o no hay raza. Desde  las “Gradillas” caraqueñas a las Rondas matritenses, existen muy contados metros. Y si la compañía Trasatlántica quiere que medien treinta y siete días, lo hace, por los visto, “para despistar”. Al fin y al cabo, manteniendo la embustería remuneradora  de la distancia, subsiste una literatura- muy estimable, desde luego- que encarece la hermosura de  de la travesía larga y ahonda el sentimentalismo de las epístolas recibidas con unas cuantas semanas de retraso. 

En consecuencia, se debe afirmar que, faltándole a Caracas tres o cuatrocientos mil vecinos más, tiene la luz, una luz incomparable  y acaso única en el mundo. Los numerosos poetas jóvenes de allí muchos de ellos notabilísimos, lo saben, y los pocos pintores de aquel país está hechizando empiezan, como quién dice, a advertirlo. El ilustre Tito Salas, que, con valer tanto, se con sus pinceles de maestro, sabe cuán cierto es lo que acabamos de consignar. Por añadidura, Caracas bulle al pié de un Coloso de piedra, un gigante alternativamente hosco y reidor, el monte Avila, monarca y tirano, mago y ángel, que habría enloquecido a nuestro señor D Diego Velázquez, y hubiera grabado la dionito”. Nuestra Sierra guadarrameña, tan sutilmente matizada y matizadora, con su nieve y su azul en mayo es junto a aquel prócer Avila, una aprendicilla “adelantada” y nada más…

Apenas llega el viajero a Caracas, cuando la obsequiosidad de lo nuevo le solicita y halaga penetrantemente, la luz es lo primero, deslumbrándole, susurra sus oídos: “Por mal que lo pases aquí, lo pasarás a gusto. Esta ciudad no posee arquitectónicamente, maravillas: no tiene la docena de museos, no los Alcázares ni las anchurosas avenidas; pero ducha y maestra en el arte de embelesar poco a poco y en silencio, sin contorciones ni estridencias, yo velo por sus recónditos atractivos, y con mis taumaturgias trueno en retablos las encrucijadas y en tapices los percales.

Cuando el desaliento te domine y la nostalgia de otros puntos de la tierra te deprima y derrote, sube hacia “El Calvario”, hacia “La Pastora”, hacia “El Paraíso” y anégate en el beleño de mis solicitudes y se te avivará el apetito de vivir”.
El Calvario 

El Paraíso Circa 1930 

La Pastora
1930 / Ebay
No engaña esta vocecita. Caracas con sus calles numeradas- de lo que no hace caso- y con todas las esquinas bautizadas con nombres pintorescos , de tradición de de belleza, recuerda en no pocos pormenores deleitosos a mas de una población andaluza . Las casas con sus aleros saledizos y sus ventanas enrejadas y sus paredes pintadas de azul, de rosa, de almagre evocan españolerías moribundas de la Península, que el cretinismo irremediable de la mayoría de nuestros concejales y nuestros arquitectos deja parecer. Lo bajo de las edificaciones corrige, y todas ellas, por los cuatro puntos cardinales, ofrecen un fondo de paisaje frondoso, esmeraldino, a la asturiana,  que endominga los ojos….

Disponiendo de tanto espacio, la luz cae sobre la ciudad con efusiones de madre, y la enriquece, amplifica y engalana. Hundida en el terciopelo de un Valle pródigo, el Avila, por un lado, y una serie de colinas afelpadas, por el otro, dan a Caracas amorosa exigüidad  de estuche. Durante el ímpetu del día, ríe, opulenta,  pagana, segura de sí.  Mas apenas principia anochecer, se le ve espiritualizarse, suspirar quedito, temblar de belleza y de sugestión. Y entonces sobreviene la compensadora, la inefable fiesta del crepúsculo. 

Bajo la claridad bermeja del poniente, casi todas las fachadas rojas convierten a Caracas en un vasto islote de rosas, comarca de corales y de tornasoles. No es una combustión, ni siquiera un rescoldo enorme; no se trata de un certamen de resplandores, sino de una confabulación de pétalos. El aire adquiere transparencias  increíbles, y el matiz se enjoya con persuasiones alucinantes. Toda la gama del rojo se expande, se desmaya, se exalta en parsimoniosa prodigalidad. Mengua la claridad y se enardece el misterioso sortilegio de las perspectivas. Las ramas de los árboles son encaje; el silencio logra jerárquicamente, ser caricia. 
¡Cómo se desmaterializan las cosas!  ¡Cómo se engríen y aristocratizan bajo aquella luz! … Ante ella, envuelto, subyugado, metamorfoseado por ella, el forastero se siente tan invadido por el estupor como cualquiera de los conquistadores que llegaban a la virgen feraz con la retina y el espíritu reseco de adustez de las estepas castellanas. Si en alguna parte del mundo la belleza puede ser extasiada, es allí. Sólo las puestas del sol, admiradas desde el Albacín o desde la colina de Fiésole, podrían eclipsar las que los altos de “El Calvario” brindan. Y aun el forastero, que acaba amándola ardientemente, se quedaría para siempre en aquella asombrosa fábrica de crepúsculos, si no  menudeasen los orfebres, que es el nombre que se da por las “Gradillas” a los poetastros….

Fuente:
E  Ramírez Ángel  
Billiken 
#1053  1era quincena de marzo de 1949
Trascrito por María F Sigillo para Caracas en retrospectiva

martes, 5 de noviembre de 2013

Vieja Caracas …!!


El siguiente artículo lo encontré investigando sobre la Caracas de los años 40. Leerlo generó una especie de melancolía con vergüenza, ¿ se imaginan lo que Lilia Barcelo Capriles pensaría hoy día al ver nuestra maltratada  ciudad? Ella soñaba con la modernidad de una era atómica. 
Prefiero no colocar imágenes actuales, que nos muestran por ejemplo la Av Bolívar, sin su Paseo Vargas, llena de edificaciones de la Misión Vivienda que han destruido todas las reglas de urbanismo posibles. Lilia consideraba que a futuro la Av. Bolívar sería una "Quinta Avenida " de New York.  
Pregunto: ¿Qué hicimos? ¿Qué dejamos de hacer? ¿ Qué podremos hacer? 

Comparto el material con ustedes. 
  


“Estamos viviendo los últimos días de la Caracas colonial; la de los techos bajos y corredores espaciosos, la de los paseos de luna y serenatas románticas y de las típicas fiestas religiosas.

Físicamente, Caracas no es la misma, Vivo recuerdo de la época inolvidable e histórica de nuestra independencia, va desapareciendo poco a poco. El lugar que en años atrás ocuparan las agradables casas solariegas, lo ocupan hoy edificios que cual gigante fornido y alto, no alcanza a ver lo que pasa a sus pies… los lugares más típicos de mi ciudad sólo existen en el recuerdo. Yo sé de algunos de ellos  sólo a través de los escritos del cronista Lucas Manzano (Caracas de Mil y Pico), y de otros pocos señores que ocupan el mantener vivo el recuerdo de aquellos tiempos idos. 
Lucas Manzano 

El Convento de las carmelitas, las haciendas de café con sus casonas frescas  y soleadas, los Caobos, La Rotunda, ..y tantos otros lugares cuyo solo nombre nos hacen recordar tantas cosas. 
Cualquiera que vivió en Caracas hace diez años y vuelva hoy se quedará maravillado de cómo ha cambiado esta Caracas querida. Sólo viendo la Plaza “La Concordia” ese lugar tan bonito  donde juegan los niños, difícilmente podríamos creer al que nos dijera : “Allí estaba La Rotunda..La Rotunda,  el nombre que al oírlo hacía temblar al más valeroso". 
Plaza la Concordia 

Hotel Avila 

Los Museos 

Si los próceres de la Independencia resucitaran, se morirían de sorpresa al ver el edificio Veroes. Los Museos, El Avila ( hotel), El Silencio, pues ellos libertaron un pueblo ocupado de conquistadores que llamó Venezuela, pero hoy no es aquella Venezuela que estaba poblada de indios aventureros, sino un gran País que dentro de pocos años será uno de los más importantes de Sur América.
Se va una caravana para no volver,  las casonas típicas coloniales, los coches tirados por caballos, las lindas semanas santas, el carnaval alegre de los pierrots y colombinas. Se va todo aquello que simboliza la colonia;  quizás se vaya hasta nuestra música típica: el joropo y ocupen su lugar el “bugi bugi” y el ritmo antillano. [sic]


A vuelta de pocos años, Caracas será una copia de New York. La futura “Av Bolívar” será, sin duda alguna otra “Quinta Avenida”, llena de rascacielos que atraviesan las nubes; los automóviles de hoy serán para esa época medios de transporte anticuado.  Para entonces, todo el mundo viajará en helicópteros y muy a menudo se oirán diálogos así: - Niños, pórtense bien, vamos a cenar a Nueva York y volveremos tarde en la noche. Hasta mañana” 

Nadie se asombre, ya estamos en la edad “atómica” el final de la edad moderna y el comienzo de la edad atómica.      

Fuente:
Lilia Barcelo Capriles
Caracas 27 de enero de 1946
Billiken

domingo, 11 de agosto de 2013

los viejos autobuses

“ Los caraqueños, que contemplan hoy elegantes autobuses que para embellecimiento de la ciudad han puesto al servicio las líneas de Catia, Pastora, Puente Hierro, Cementerio, etc., no recordarán tal vez, los modelos que por vez primera surcaran las calles de la ciudad, hace más de treinta años. Aparte del tres de Victorias de paseo que trajo Paúl, el famoso Boulestin fue lo más cómodo que se presentó  a los caraqueños en buses de paseo. Con todo ello el Boulestin falleció, como las “Victorias” porque los vitoqueados de entonces no montaban en autobuses por ser más propios para el proletariado. Los tiempos se han ido, la necesidad de arrastrar la vida ha traído el incremento de automovilismo, y el modelo que ofrecemos a ustedes resultaría en la actualidad el colmo de la ridiculez, por más que si a ver vamos las cosas con los ojos de la cara, este vehículo es más decente mil veces que los autobuses sucios e incómodos que nuestras autoridades toleran al servicio de los habitantes de Carabobo, Conde y San Agustín.
En la grafica aparecen guiando el carro del cuento: González Jordán, un ex empleado de Donzella  todavía en servicio y luciendo su flamante  jipijapa: Mendible, de pajilla, en el último asiento. Y el amo del coroto, Don Gustavo Franklin, vivito y coleando, para servir a ustedes. Lo que va de ayer a hoy ….!      


sábado, 2 de marzo de 2013

La pestaña danzarina de Billiken



Lucas Manzano muy mal acompañado 

“Billiken” fue un importante semanario ilustrado, fundado a principios del siglo XX en Caracas, cuyo propietario-director era nada más que nuestro querido cronista don Lucas Manzano.  Llama la atención, por una parte, que al inicio sus páginas no estuviesen numeradas; y, por otra, una profusa publicidad que intentaba adecuarse al ingenio del diseño y la diagramación, por entonces.

Una de las iniciativas más curiosas, fue la de agregar una pestaña al aviso de la quincalla “La Galia” que, al reverso, gracias a un sello húmedo,  indica su dirección y número telefónico. Presumimos que no había una máquina que lo hiciese, adhiriendo una punta de la pestaña a la hoja, con precisión. Sin duda, una labor artesanal que elevaba la tarifa de tan sofisticada publicidad, permitiendo desprenderla  y llevarla en el bolsillo, quizás como estrategia de publicidad ya que anunciaba la Casa de la Bailarina , artículos de fantasía.  

Desconocemos todavía si otras publicaciones nacionales o extranjeras ensayaron la curiosa pestaña publicitaria, pero lo cierto es que Lucas Manzano era también audaz al ofrecerla. Por fortuna, sobrevivió la pieza en el ejemplar consultado de mayo de 1925.

María F Sigillo