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jueves, 9 de julio de 2015

Los viejos arquitectos ante la nueva Caracas”


“Caracas  crece vertiginosamente. Se levanta, se endereza, se alza sobre su valle como un mar tempestuoso. Todo cae para volver a levantarse. Se van, bajo la destructora piqueta, los viejos edificios con sus fachadas añejas y sus formas tradicionales. Todo renace. Nuevas formas y nuevas ideas brotan por doquier. Ya no es más nuestra romántica Santiago de León. Esa romántica ciudad de que con tanta nostalgia nos hablaban nuestros abuelos. Ese viejo conglomerado de casas y plazas, que parecían allí juntadas por las manos poderosas de un gigante, que al ser recordadas velan de gris los ojos de nuestros padres. Romántica en sus voces y en sus añoranzas; romántica para ellos que le entregaron los mejores años de su vida. Y que dejaron sobre sus calles empedradas, bajo sus típicos aleros, todas sus marcas de alegrías. 

Pero es necesario caminar al hilo del progreso. Pegarse como una parásita a un árbol, al momento histórico de cada día, de cada año, de cada época. Nuestra ciudad crece. Hay más hombres, más industrias, más problemas. Nuestro comercio se intensifica, lo mismo nuestra vida. Se impone una visión distinta, una organización diferente, una antítesis estructural. Hoy nuestra ciudad crece. Hay más hombres, más industrias, más problemas. Nuestros comercios se intensifican, lo mismo nuestra vida.  Se impone  una visión distinta, una organización diferente, una antítesis estructural. Hoy nuestra ciudad, tratando de solucionar problemas de orden económico y social, se eleva  buscando a Nueva York. Se materializa, se hace práctica. Donde antes se levantaba una casa de techos rojos hoy se alza un edificio recto y frio, un bloque  de granito y piedra que sólo aspira a abarcar más en menor espacio.  La línea sin complicaciones sucede al arabesco. No hay tiempo para florituras. Estamos en una época que se hincha como un globo y cuyo futuro ignoramos.  Es necesario correr, correr, para no ser alcanzado… ¿Alcanzado por qué? .. ¡Es algo que ignoramos por completo!  Lo cierto es que nuestra  ciudad experimenta el proceso que debe experimentar; el proceso que por su momento histórico, por el espíritu  de su época, le es necesario cumplir.  Y a fe que lo está haciendo. 

Hoy queremos sin embargo, acordarnos de aquella Caracas de antaño. Hemos querido recordar sus viejos edificios, su vieja arquitectura; que por ser vieja no es ni peor ni mejor, sino solo el producto de su época. Queremos hablar de algunos de los hombres, de los arquitectos que colaboraron en la formación de la ciudad; de la ciudad que hoy tiene que ceder paso lógico al progreso, que debe doblarse ante el proceso       histórico-social que desaparece bajo los golpes secos y exhaustos de la piqueta reconstructora. Algunos de ellos están vivos, con éstos hemos charlado. Otros están muertos, nos limitamos a recordarles. 
Arquitecto Alejandro Chataing 

“A tal señor, tal honor”, dice un viejo apotegma. Por eso es necesario hablar en primer término de Alejandro Chataing que, según acertadamente afirma su hijo el Dr. Luís Eduardo Chataing, ocupa por sí solo “toda una etapa de la arquitectura venezolana;  aquella que coincide con las primeras décadas  del siglo”.

Alejandro Chataing estudió en la época de Guzmán Blanco, con Juan Hurtado Manrique; quién había construído la Basílica de Santa Teresa. Trabajó con él en la realización del Arco de la Federación. Luego comienza su obra  personal con el pórtico  levantado al fondo de la calle del Carmen a la “Quinta Crespo”, y el acceso de entrada a la misma.  En el Banco Caracas deja luego, una lámina, de fuste de su orientación artística.  En el Museo de Historia  Natural- que fuera  luego Museo Bolivariano- perfila su yo, imbuido en las modernas tendencias de los estilos triunfantes. En la Exposición de París de 1900, en  el “grand” y en el “petit-palais”  de los Campos Elíseos, y en la decoración  teatral del Puente Alejandro III, cuyos pilones ornamentales, los encaja en la fachada del Teatro Nacional. Realiza también el Palacio de Justicia, la Academia Militar (donde está hoy el Ministerio De la Defensa), el Ministerio de Hacienda, hoy derruido; el Teatro Ayacucho, La Gobernación vieja (donde está hoy la Prefectura), el Nuevo Circo de Caracas, La Escuela de Música y Declamación, La Iglesia San Agustín, el Banco de Venezuela,  y el Hotel Miramar, inaugurado el mismo mes de su muerte: abril de 1928. 

Postal del Nuevo Circo de Caracas

Maqueta del Gran Hotel Macuto
"Hotel Miramar"

Su obra es verdaderamente gigantesca en nuestra Caracas de antaño. Y también en el interior del país ha dejado su incalificable huella. En mole de piedra, en las sabanas de Carabobo, realiza un Arco Triunfal  para glorificar la hazaña del 24 de junio. Su muerte fue muy sentida por el pueblo venezolano, ya que fue el más alto exponente de la arquitectura e ingeniería de su época. Su hijo, el Dr. Luís Eduardo Chataing, nos ha hablado de su padre con verdadera emoción. Esto nos ha servido para rendir este pobre homenaje a tan gran venezolano."     
  
Fuente; Gilberto Pinto.
Elite 1955

domingo, 17 de mayo de 2015

Esquina de Pájaro a La Palma

Del libro de Rafael Valery tomé el origen de ambos nombres 


Esquina de Pájaro: 

"Enrique Bernardo Núñez comenta que en la relación de la visita de inspección efectuada por los Alcaldes Ordinarios de Caracas, Don Gabriel de Ibarra y Don José de las Llamozas, a las tiendas y pulperías de la ciudad en 1806, se identifica esta esquina con el curioso nombre de la cagada del pájaro, pero no ofrece explicación sobre el posible origen, aunque pudo haber identificado algunos comercios anotados. Según la mencionada lista,  en Caracas había para la época ciento dieciocho pulperías, cuarenta tiendas de ropa  (sin contar  las “canastillas” o “paquetes” de la Plaza Mayor), treinta y dos tiendas “mestizas” – de víveres y ropa- y dieciocho platerías. Algunas han debido tener nombres muy pintorescos." 

Esquina  Palma

“En todos los planos aparece esta esquina con el nombre de la Palma. Hay muchos tipos de palma en Venezuela, así que pudo ser cualquiera el ejemplar cuyo  recuerdo perdura en la nomenclatura caraqueña. Lisandro Alvarado anota lo siguiente: Palma bendita, Ceroxylon klopstockia; palma  blanca, Cenocarpus altissimus; palma de abanico, Chamaerops humilis, palma de cacho, Iriartes altissima; palma de cera, Ceroxylon andicola; palma de cobija, vino, Attalea speciosa; palma molinillo, Leonotis nepetaefolia; palma negra, Klostockia coarctata; palma real o chaguaramo, Oreodoxia regia; palma redonda, Sabal mauritideforme.
Es posible que la palmera perteneciera al solar de los neristas, pues, aunque el Oratorio ocupaba la mitad oriental de la manzana, la fabrica de la nueva iglesia- la que sería después Santa Teresa se extendía hacia la Palma”. 

Rafael Valery
“La Nomenclatura Caraqueña” 1978
Pág  237 
La cuadra comprendida entre las esquinas de Pajaritos ( Pájaro) y La Palma, destinada a desaparecer para dar paso a la Avenida Bolívar.
 Elite 1947 


sábado, 16 de mayo de 2015

Partidas de Dominó en Caracas

Me gusta el dominó, desde muy niña conocí el sonido de las piedras sobre la mesa, ya que donde vivía en la Esquina de Truco a Balconcito, había un estacionamiento ( aún funciona 2015 ) donde sus dueños españoles  jugaban con los vecinos de la zona, especialmente mi tío Gioacchino, italiano, que conoce muy bien el arte de colocar las piedras. Luego siendo más grande aprendí a jugar viendo a los gallegos socios del club Agua Sal, y donde comencé con éxito  mi participación en algunos torneos. 
Espero sea de vuestro agrado la presente reseña: 



LA INVENCIÓN DEL MUNDO
¿JUGAMOS UNA PARTIDA DE DOMINÓ?

“En el juego de dominó gana el que se queda con menos tantos en la mano. Para decirlo en buen venezolano, cachicamo trabaja para lapa. 
- ¿Cómo puede ser eso? – pregunta el profano, sin explicarse cómo una desventaja puede convertirse en ganancia.
- ¿cómo lo oye . Deje que sus contendores acumulen fichas y más fichas, pero, usted,  si quiere ganar, despréndase de las suyas por todos los medios posibles. 
- ¿Cuál es el secreto? 
- Trancando a sus compañeros; o, so prefiere ahorcándolos.
- ¡Qué horror!- exclama el profano, que carece de semejantes instintos criminales. 
- El dominó es el dominó. Claro que usted va a ahorcar a sus compañeros con fichas; no con un mecate.

Mientras unos están meditando sus jugadas, los otros tratan de sonreír, aunque sólo sea para fingir sus pesares. El que da la espalda espera que su compañero, el de la boquilla, tire la tranca. Es la pareja que tiene grandes posibilidades de ganar, favorecida, por los pocos tantos que le quedan. club campestre Los Cortijos.




¡NO SE ASUSTE COMPAÑERO,
QUE YO ESTOY TEMBLANDO!

Es preferible jugar dominó entre cuatro personas. Entre dos también se puede hacer; pero entonces el susto es mayor, a falta de un aliado, con quién compartirlo.
 En dominó se combinan 28 fichas , con un total de 168 tantos o puntos, clasificados así:  doble 6, 6-5,6-4,6-3,6-2,6-2, 6-1 y 6 blanco; doble 5, 5-4,5-3.5-2.5-1, y 5 blanco;  doble 4, 4-3,4-2,4-1, y cuatro blanco; doble 3, 3-2, 3-1, y  3 blanco; doble 2, 2-1 y 2 blanco; doble 1 y uno blanco. La última ficha que aparentemente no vale nada, y que sin embargo, ha salvado muchas situaciones, es el doble blanco. 
Después de decidir jugar entre  cuatro, se voltean las fichas sobre la mesa. Después de revolverlas, cada quién coge las suyas. Le tocan siete a cada uno. 
El jugador que en mano coloca la primera  piedra ante los ojos pelados de sus compañeros. Ha llegado el momento de las adivinanzas. 

PROHIBIDO HABLAR

Cuando se juega dominó queda estrictamente prohibido hablar y hacerse morisquetas entre los dos que forman un bando. No toque a su compañero con la punta del zapato, no rezongue por una mala jugada; no lo mire sonreído cuando acierte la colocación de las piedras. 
- ¿A que de sebe esa prohibición? 
El Dr. Manuel Felipe Núñez,**uno de los jugadores de dominó de la vieja guardia caraqueña, escribió en su libro “Dominó” que el juego fue inventado por un mudo. 
-Como en boca cerrada no entran moscas, lo mejor es callarse, no vaya a ser cosa que sus contrincantes descubran las señas que usted ha convenido con su compañero. 
A veces, sin embargo, usted no puede reprimir su emoción por una buena jugada y tiene que gritar, golpear la mesa, golpear el piso  con el tacón. Y a usted no le importará  que su compañero ponga la cara dura. 

EL QUE ADIVINE BUEN ADIVINADOR SERÁ

Trancar, dominar y pasar son tres hechos con los cuales están familiarizados los jugadores del dominó. 
Para trancar, el jugador colocará a ambos extremos las últimas fichas de un mismo tanto. Así imposibilita la continuación del juego.  Pero, antes de practicar este cierre el jugador calculará los puntos de las fichas que queden sin poner en la mesa. Si está seguro de quedarse  con menos puntos, entonces debe proceder. 
Dominar es quedarse sin nada, colocar todas las piedras y limpiarse las manos,  como Pilatos. Porque el que domina no tiene la culpa de que sus compañeros sean tan flojos. 
-Paso- dirá usted cuando no tenga ficha con los palos que están a los extremos. Pero para usted.  Porque el jugador que le sigue se descargará de una ficha más. 

SECRETO DE ESTADO

El Dr. Núñez se ha dignado a revelar algunos secretos del juego del dominó.
- Se debe salir por el doble de las fichas que mas tenga el jugador – Afirma el Dr Núñez-, a menos que sean cinco de un palo con el doble, y en este caso saldrá con una de dos palos; pero siempre una de ella del que tenga las cinco. Ejemplo:  Si usted tiene cinco doses con el doble  y tres uno sin el doble, salga con el dos-uno y guarde el doble-dos  hasta que tenga otra jugada. Pero, no tape. Acuéstese y su compañero se dará cuenta que usted salió  con cinco doses[sic]  y procurará darle entrada tan pronto cuando pueda. 
- ¿Qué debe hacerse cuando salga el contrario de la izquierda, Dr. Núñez? 
-Usted dará las fichas dobles, aunque tenga más de otro palo sin el doble.  De lo contrario, al acostarse su contrario a la derecha, su compañero tendrá que dar ficha nueva  y usted pasará un trago amargo. 
-¿Cómo se localizan los dobles? 

Es muy fácil dice el Dr. Núñez, por boca de la experiencia- Supongamos que usted sale con el doble seis, el de su derecha juega el seis – cinco y su compañero tapa el cinco. Con esta jugada ve usted que el doble cinco lo tienen sus contrarios. En la siguiente jugada, el contrarío de su derecha repite el cinco y su compañero lo tapa otra vez. En la tercera, como el cinco no ha pasado por el contrario de su izquierda, ni tampoco por usted,  entonces el de su derecha si puede meter otro cinco. Si no lo mete es porque tiene el doble.  Si vuelve a jugar el cinco, esto significa que el doble lo tiene el de la izquierda, Pués teniéndolo el de su derecha no debería haberlo repetido, por la sencilla razón de que por usted no pasó el cinco, y como ha salido, lo m más probable es que no lo haya jugado  para no quedarse fallo. Por lo tanto, usted debe tener un cinco y se lo puede ahorcar. 
-Siguen los crímenes – comenta el profano, aunque ya más calmado, - ¿Y, como es que se tranca? 
- Para tirar una tranca deben adivinarse todas las fichas que faltan, cuántos tantos sumen y quién tiene  posibilidades de tenerla. Por las jugadas que se hacen uno puede localizar la mayoría de las fichas, y la manera más práctica de saber los tantos  que faltan por jugar es la siguiente: basta contar todos los tantos que  hay jugados. Los que faltan para 168 son los que se  llevan entre los cuatro jugadores.
Sobre las fichas mal puestas, el Dr. Núñez hace una advertencia. – Cuando sobre una ficha mal puesta se ha jugado dos o tres más,  los contrarios del que puso la cabra son los que tienen derecho a decir si quieren que valga el juego o no. Puede ser que tengan buen juego y no ganar por culpa del que puso la cabra.  Si ellos dicen que siga el juego, deben quitar la ficha mal colocada el que la puso y poner otra que case en su lugar. Si no la tiene el juego no puede continuar.

NADIE APRENDE POR CABEZA AJENA

La experiencia cuesta cara. Por eso, el que quiera conocer los mil y un trucos del dominó no debe ser tan optimista  como para pensar que en un simple reportaje  como éste van a aprender lo que solo es resultado de rabietas, dolores de cabeza, de desalientos. Pero, el dicho dice que la constancia vence. 
-¿El último consejo, Dr. Núñez?  Está bien- acepta el Dr. Núñez- No de las fichas  de las que está dando el de su derecha, sino está colocado el doble  y usted no lo tiene.  Siempre pueda, dé la ficha de su compañero,  si es mano,  y no se acueste.  Si tiene solamente una ficha que jugar y por los dos lados son las que han estado dando los contrarios, cuadre a la que está jugando el doble. Todas las veces que pueda, cuadre a las fichas que dé su compañero.  No deje que su contrario de la derecha de dos veces la misma ficha, no le deje meter la tercera. Si su compañero es mano, no se encabece, si ve que por el otro lado le van a dar ficha dura, procure dar la primera ficha de las que tiene doble. El profano va a concertar una jugadita esta tarde. ¡Qué Dios lo saque con todo bien! 


Sobre la mesa hay seis seis, apenas falta una piedra, el 3-6, para decidir la partida, cuadrando el ángulo sobre el cual se agita la mano del esperanzado jugador en un botiquín en Santa Rosalía. 

Fuente: Transcrito textualmente de la Revista Elite octubre 1951
Por CER  
** Fundador del Centro Médico de Caracas. 
   

sábado, 4 de abril de 2015

Los Judas de Semana Santa

“Domingo soleado y rumoroso! Alegría de los pueblos tristes de mi tierra…EL azul escondido del cielo de este día claro y luminoso, parece gritar a voces que Cristo a resucitado. La campanita cristalina de la pobre iglesia de aldea, con sus paredes escaladas, su techo sin cielo raso en el que se cruzan los gruesos listones de madera con un tramazón de cañas amargas y barro que sostiene las tejas coloradas, ha anunciado muy de mañanita el milagro repetido de todos los años de la Resurrección del Hijo de Dios.

El trágico Nazareno de vestiduras moradas y rostros chorreante de sangre pintada, con su corona de espinas y su gesto de angustia, ha sido guardado otra vez bajo la blanca cortina de muselina, junto con el sepulcro del señor que tanto brillo dio a la procesión del viernes santo. Los fieles que llamados por la voz de plata de la campanita han ido acudiendo al requerimiento de la iglesia, han abandonado el hosco gesto de los días en que se revivía la pasión y muerte del dulce Jesús, para adoptar una expresión alegre de día de fiesta, que se reflejan en los limpios trajes domingueros,  de dril planchado de los hombres (..) 

La misa del domingo ha reunido entre los muros de la pequeña iglesia, a todos los habitantes del pueblo. A la salida, los mozos esperan en dos filas junto a la puerta, el paso de la chiquilla airosa a quién el encaje de andaluza sirve de lindo marco afiligranado para los ojos renegridos y  la boca pulposa y húmeda. Van desfilando las mocitas del pueblo, sonreídas y satisfechas ante el piropo murmurado al pasar. En la plaza se forman los grupos amables y conversadores para el paseo y el comentario. Pero es en la tarde, cuando será la verdadera fiesta.  Fiesta de grandes y chicos, donde corre el aguardiente y se quema el Judas que se ha venido preparando desde hace varios días, con todos los requisitos de la tradición. 

El boticario del pueblo suministró una vieja colchoneta que ya no servía para que se aprovechara el algodón y el forro para formar el cuerpo de Judas. Naturalmente dentro del cuerpo se colocaron innumerables triquitraquis y garbanzos, así como una rociadita de pólvora seca para que el Judas ardiera bien.  En cuanto al bodeguero su aporte fueron los triquitraquis y cohetes que estallarían en medio de la quema. 

Para el traje se recurrió a Don Fulano, el más acomodado del pueblo, quién ofreció un flux viejo que vestirá el muñeco. Los zapatos y la pajilla se consiguieron con otros, así como la camisa y la  corbata.  Finalmente, con una máscara cocida sobre la almohadilla que hace las veces de cabeza, está ya listo el muñeco. Solo le falta ahora lo que el ingenio popular  quiera añadirle. Una flor en el ojal, un gran letrero que dice: “Adiós, mi hermano” y un periódico en la mano y todos aquellos que contribuyan a asemejarlo lo más posible al más feroz de los enemigos del pueblo  o al más tonto de sus moradores. 
Ya está listo el Judas. Y ha llegado la hora del desfile. En un automóvil desvencijado, en una carreta, o caballero en un burro, es paseado por las calles principales del pueblo.   
Por un cortejo compuesto de fiesteros y uniéndose los chiquillos de los alrededores donde quiera que va el cortejo. Con las respectivas paradas ante los botiquines y pulperías en la que los componentes del cortejo se detienen el tiempo suficiente para “echarse un palito”. También se detiene ante las casas de los habitantes más acomodados, para que estos puedan hacer su contribución a la fiesta. 

Quién da diez bolívares, quién da dos, cada uno lo que pueda. En la tarde el dinero recogido se convertirá en aguardiente y en la alegría de unas horas. 

Y allá va la caravana!.. En las esquinas los mocitos que charlan comentando la última novedad del pueblo, o en voz baja, salpicada de malicias, repiten el último chisme  de la vecindad, se quedan contemplando el muñeco grotesco que los mira al pasar con sus grandes ojos vacíos. 

- Fíjate vale, se parece al coronel Pérez….

El coronel Pérez fue el último Jefe Civil que tuviera el pueblo en vida de Gómez, y allí se le recuerda como causante de todas las miserias y todos los males de la pequeña aldea.  El Coronel Pérez se llevó del pueblo “hasta las perillas de las puertas”  de la jefatura Civil.  Cuando estaba el coronel  Pérez en el pueblo, ni si quera se podía matar un cochino sin darle su buena parte. El coronel Pérez hizo su querida de la flor más linda del pueblo, aquella Ana María que tenía los ojos negros y dulces y el cuerpo fresco y airoso. De nada le valió a Genaro, el mocito que la amaba, tratar de defenderla.  Genaro fue a parar al Castillo Libertador, acusado de quién sabe qué tenebrosos “complots” contra la causa.  Por eso, el  Judas de esta tarde se parece al coronel  Pérez. Y el pueblo va a darse el gusto de quemarlo alegremente. 

Y el cortejo, que ya ha injerido bastante “palitos, continua su marcha abierta por la bamboleante  figura del muñeco vestido. 

- El Judas!... El Judas!... 
gritan los muchachos corriendo en medio del polvo y el calor del mediodía  para sumarse a la alegre caravana. Y todos los vecinos se asoman  a la puerta para verlo pasar. Las mocitas, muy compuestas, están a la ventana, charlando con los que pasan y con los que se quedan prendidos a los barrotes aprovechando el ambiente de fiesta para decirles la frase atrevida  que las hace sonrojarse un poco.

- Jesús con Usted,  Andrés…. 
- si lo oyera mamá….
- Buen cuidado tuve de  cerciorarme que no andaba por todo esto.
- Esa suegra mía es más templada!....

Una carcajada alegre acoge la salida del mozo. La chiquilla lo mira largamente y después retira la vista para fijarla en el muñeco que pasa. 

- Fíjese, fíjese… se parece un mismo hombre. Jesús!   ¿Va estar muy buena la fiesta? 
- Esplendida! Don Pedro regaló un barril de aguardiente y dos latas de chichas. Crucito ofreció 

venir con los muchachos con todo y arpa… Y como la casa de misia Nieves es tan grande el baile quedará magnifico. Ustedes van, por supuesto, ¿no? 

- Claro, estuvimos a punto de no ir, porque como tu mamá tiene esa puntá tan fuerte, no quería que fuéramos solas. Pero como es en casa de Misia Nieves y ella misma ofreció venirnos a buscar…

- Bueno, yo me despido: ¿No van a ver quemar el Judas? 
- Si, ahoritica vamos. Hasta lueguito. 

Es una extraña costumbre esta de quemar el Judas en la tarde del Domingo de Resurrección. Una costumbre un poco bárbara y mucho pagana, inspirada sinembrago en la tradición católica de las fiestas de semana santa. Una fiesta que tiene un fondo de vindicta pública, de corte de justicia popular. Judas el discípulo traidor que vendió a su maestro por treinta monedas de plata, debe morir todos los años a manos de la justicia popular. Y su muerte debe estar revestida de humillación y de escarnio y ser celebrada después como una fiesta en la que correrá el aguardiente y la satisfacción de la Ley cumplida. Pero Judas en nuestros pueblos, ya casi no recuerda al discípulo de Cristo. Judas se convierte por obra y gracia de la imaginación popular, en la figura más odiada de la aldea, el enemigo público número uno de quién no pudo sancionársele según el anhelo de toda la población y que satisface el deseo de justicia y venganza convirtiéndose en el grotesco muñeco que se hacer arder, entre la alegría de todos los presentes, para escarmiento de futuros malvados. 

Por eso Judas se parece a veces al coronel Pérez o al Dr. García. Por eso, el domingo de resurrección del año de 1936, todos los judas de los pueblos Venezolanos era una representación del General Juan Vicente Gómez.  Es el pueblo venezolano, ese pueblo tantas veces oprimido y explotado, que ejerce simbólicamente su función de justicia y de venganza…        

Fuente: Por Juana de Avila 
Reportaje Elite 1939
Transcrito por Caracas en retrospectiva 





miércoles, 11 de marzo de 2015

Caracas, Ciudad de Fosos y Trincheras

Ciertamente disfruté al transcribir esta reseña para ustedes, sentía que el tiempo no ha pasado y que Caracas al igual que siempre ha sido una "ciudad sitiada" como refleja el texto.

Caracas ciudad de la nostalgia, donde es una constante :"todo pasado fue  mejor". 
  
Por Juana de Ávila
Elite 1939

“¿Un bombardeo aéreo? ¿se trata acaso de la construcción de refugios para la defensa pasiva? Afortunadamente no… Si estuviéramos en un país europeo, el aspecto que presentan actualmente  nuestras calles sería síntoma de que el horizonte está cargado de nubes, y el Gobierno por lo tanto tiene que tomar precauciones para la defensa de los civiles. 
Pero.. Esta es América, como dicen los yanquis para hacer resaltar las excelencias de su país, ya se trate de la venta de una pasta de dientes o de la introducción de un nuevo proyecto de la Ley de Neutralidad ante el Congreso Norteamericano.

Esta es América y estamos en Venezuela… afortunadamente! Por lo tanto no se trata de una guerra en proyecto ni nada tan alarmante,  sino de una guerra….  Sanitaria. En efecto el M.O.P. ha tomado por su cuenta la tarea de revisar y arreglar los sistemas  de cloacas y  acueductos de la capital, que bastante lo estaba necesitando. Y los trabajos que se llevan a cabo con tal motivo, son los que dan a nuestra capital  ese aspecto de ciudad sitiada, en la que parece  que se combatiera en las calles a cada rato, donde las perforadoras imitan el ruido de las ametralladoras y las inmensas máquinas de picar piedras  simulan tanques de acero. 


Sin embargo, se combate en las calles. Porque no de otra manera, pueden denominarse la lucha diaria de los caraqueños por ir de un sitio a otro, por atravesar los inmensos fosos sobre tablitas que hacen las veces de improvisados puentes. Las armas en este caso, son bastantes inofensivas. Un par de anteojos  ahumados, para protegerse la vista de los nubarrones de polvo que levantan picos y palas, un pañuelo blanco para protección de la nariz, contra el mismo polvo y los gases asfixiantes.
Una inmensa voluntad de abrirse paso a codazos y empujones y de defenderse contra el atropello  de automóviles, motocicletas y peatones. 





La lucha es dura. Salir a la calle en estos días, significa tener que disponer de un caudal de energías que harían de cualquiera de los caraqueños  un campeón de lucha libre o de carrera de obstáculos. Dos o tres piernas quebradas y uno que otro caso de contusiones generalizadas, es todo lo que ha habido que lamentar hasta ahora. 


Y el tráfico  naturalmente, se complica cada vez más. Ir desde las Esquinas de las Monjas, por ejemplo hasta el Panteón Nacional, es algo mucho más dilatado y complejo que hacer un viaje a La Guaira. Llega un momento en que el pobre automovilista, viendo cerradas todas las calles de subida, se encuentra dando vuelta en torno a una misma manzana  durante una hora seguida sin lograr salir del laberinto de autobuses y automóviles, peatones y ciclistas. Las aceras, llenas de tierra hasta dos metros de altura, han convertido a todos los caraqueños en alpinistas. Subir a la Silla del Ávila, después de darse un paseo a pie en el centro de Caracas es un juego de niños.
Finalmente, el peatón desesperado, se echa al medio de la calle con gran riesgo de su humanidad y comienza el juego de sortear vehículos. 

¿Recuerdan ustedes el juego de la Oca? Pues no otra cosa es el trágico en las calles de Caracas. De pronto se cae en el pozo, y hay que esperar hasta que todos los demás jueguen tres veces seguidas. O se va a dar la cárcel, de donde no se sale  sino después de haber pagado una multa. La cantidad de rayas, letreros, flechas y advertencias tienen el mismo efecto. ¿Qué se para usted descuidadamente donde no se debe parar? Pues ha caído usted en la cárcel… o en la Inspectoría de Vehículos..
Un agente de tráfico le dará  un papelito indicándole, a veces cortésmente y otras veces… sin cortesía, que no puede usted seguir jugando hasta que no pague la multa. También existe como el juego de la oca, la senda de desvío. Cuando usted desgraciadamente cae en ella, tiene que volver a empezar.  Tome usted cualquier calle de Caracas y sígala durante un trecho, para que vean al poco rato se dará, cuenta de que ha caído en el desvío. No hay más remedio, tiene que volver a empezar. 
Divertido ¿verdad? Entre tanto se suceden los episodios más o menos fantásticos a que ha dado lugar esta explicación de cloacas y acueductos. Naturalmente que no han dejado de tener su interés los descubrimientos de un sótano o bóvedas, frente al Teatro Municipal que tuvo a toda la ciudadanía cavilando acerca de si sería un refugio secreto de patriotas o españoles, o más bien un sótano en los que los frailes de la Iglesia de San Pablo que en otro tiempo ocupara el sitio que hoy ocupa nuestro Municipal, hubieran enterrado los tesoros fabulosos de la Iglesia en aquellos tiempos. Lo cierto del caso es que el misterio del sótano no llegó a  aclararse. Suponemos sin embargo, que el tesoro no llegó a aparecer porque probablemente no existió nunca. 

Pero a los venezolanos nos encantan estas historias de entierros y tesoros ocultos y la imaginación popular tuvo alimento para todos los días.  El otro descubrimiento, más macabro, de una serie de huesos humanos frente al Capitolio se explicó más fácilmente, ya que se supone que existió allí un cementerio adjunto al Convento de monjas que ocupó ese sitio en otros tiempos. No faltó sin embargo quien hablara de crímenes misteriosos, de asesinatos siniestros ocurridos quién sabe cuándo y la curiosidad caraqueña mantuvo rodeando el sitio donde se hiciera el descubrimiento durante una semana. 

Pero los episodios más pintorescos no son estos, sino los que se suceden a diario. Por ejemplo una señora gorda con unos tacones Luis XV, va a travesar un foso y pasar encima de una endeble tablita. Hay que ver la cara de regocijo de los mirones y siendo presa divertida del de la esquina que dice: “Tenga cuidado misia, no se vaya a caer”… Claro está que en el fondo todos sienten el deseo contenido de que la señora se resbale (aunque sin hacerse mucho daño, ya que la malicia criolla no es de mala Ley) y ofrezca un espectáculo gratuito. 

De pronto llueve. Y hay que ver entonces el espectáculo de la ciudad convertida en un enorme charco donde hombres y mujeres, viejos y niños se resbalan, se empujan, se enlodan y se salpican. Las caídas se multiplican y el lenguaje no muy florido también, porque ya se sabe que si una caída es divertida para los que la presencian, el que la sufre se siente con ganas de estrangular a todo el que le pasa al lado. 

De noche, la visión es fantástica. Porque si bien hay calles en la que cesa el trabajo al caer la tarde, hay otras en las que se trabaja afanosamente con brigadas de repuesto durante toda la noche. Y es de verse entonces en gusano de luz que forman las lámparas eléctricas, colgadas de postes improvisados, entre cuyos anillos los picos van y vienen. Los trabajadores, para no dejarse vencer por el sueño charlan y a veces cantan. Y los vecinos…. Protestan! 
El agua corre otras veces formando pequeños arroyos amarillos que bajan de cuadra en cuadra. Es qué se ha reventado el tubo del acueducto  y entonces…    pobre de los habitantes de esa cuadra! 
Porque pasará una semana y otra, el agua brillará por su ausencia, las cosas han llegado a tal extremo en estos escases de agua en algunos barrios,  que el Cuerpo de Bomberos se ha visto obligado a llenar los depósitos con sus mangueras en varias casas y a repartir agua por jarras en otras. 
La mayoría de las casas situadas en calle de arreglo, presentan un aspecto lastimoso. El polvo lo cubre todo y es inútil que el ama de casa se esmere en limpiar cuidadosamente sus muebles; a la media hora estos estarán revestidos de una capa amarillenta sobre la que se puede escribir. Las cloacas reventadas perfuman toda la calle, penetrando hasta el interior de las casas,  y el agua, como ya lo hemos dicho, brilla por su ausencia, pero todo sea por la higiene! 

Entre tanto, siguen abriendo zanjas por calle, nada de eso. En cada cuadra abren por lo menos cuatro. De modo que cuando los vecinos de la calle contemplan satisfechos la entrada de su casa despejada  al fin, se levantan a los pocos días para encontrarse con que las cosas están otra vez como al principio. Delante de cada Zaguán, hay un inmenso hoyo que deja ver tubos y llaves. Encima, una tablita…. cuando la hay. Y dentro de la casa, un montón de gente indignada que no cesa de quejarse por la suciedad, la incomodidad, el mal olor, etc.
Los niños en cambio están encantados. Bajo la mirada benévola de los trabajadores, se arman de un pico recogido en una de las casetas de zinc que hacen el efecto de puestos de guardia en esta ciudad sitiada que es Caracas, y comienza a  manejarlo con sus manitas débiles, tratando de agrandar el hoyo que se encuentra frente a sus casas,  otras veces juegan a subir cerro o a pasar puentes  y los hay que se desafían en una guerra imaginaria, sintiéndose soldados  al amparo de una trinchera. Y las madres, asomadas  a los balcones gritan en vano:  “Carlitos..  Jorge… que van a coger un tifus! … Inútil, porque los chiquillos, la diversión inesperada les hace burlarse del tifus  y de todos los monstruos imaginarios con que les amenaza.
Entre tanto, pasan los meses y siguen las trincheras. Una calle aquí, otra más allá, y la complicación es cada día mayor. 

El trabajo sin embargo, parece que va a quedar bien. Al menos, la solidez de los tubos y la capacidad que aparentemente presentan parece ser garantía de que durará por muchos años y que las “filtraciones” que según los entendidos son la causa de la mala calidad del agua de Caracas y de la cantidad de microbios  que contiene, desaparecerán al fin de una vez por todas. Pero mientras llega el día en que el arreglo esté terminado, recomendamos a los caraqueños que cultiven el espíritu deportivo, que se armen de su par de anteojos ahumados y de un pañuelo blanco y que se acuerden del refrán aquel que dice: ¡ Paciencia…y engurruñarse!  

Portada del artículo 

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martes, 10 de febrero de 2015

Los Chóferes de Caracas, años 40

Después de meses de ausencia,  retomo y espero ponerme al día con los amantes de la historia de la ciudad.
Inicio con este artículo sobre los choferes en la Venezuela de los años 40. Confieso que  lo que me resultó más  interesante es la reseña sobre la Asociación General de Choferes de Venezuela. Un poco de historia de la vida sindical Venezolana del Siglo pasado.

Transcrito textualmente para ustedes. Espero les guste. 


Parada de taxi en Capitolio años 40

"Consideraciones literarias sobre el “chófer” y su sentido nobiliario del trabajo.-Felipe, personaje de novela-El sueño de la buena carretera- En la Asociación General de Chóferes del Distrito Federal.-Su labor en el terreno de la cultura y el deporte.- La tuberculosis, terrible azote de los trabajadores del volante.

Nunca, hasta ahora, en el momento en que hemos de parar el simbólico carro abstracto al filo justo del tema, habíamos fijado nuestro pensamiento en el conductor, el “chófer”, que viene a representar los ojos y los oídos del vehículo, la pieza humana, que se se-mimecaniza  al ejercer la función.

El “chófer” es, a la vez, hombre y pieza de motor. A medida que la maquina gana en velocidad, su conductor pierde, progresivamente cualidades soberanas, para convertirse o consubstanciarse en máquina. Esta observación hubimos de hacerla en los concursos deportivos. La motocicleta y su jinete forman un solo bloque, cuando alcanzan categoría de bólido en la pista de prueba. 
Pero hoy vamos a referirnos a un tipo de conductor más humano, menos inserto en máquina: El “chofer”, que sin dejar de cumplir su fatal destino, rescata frecuentemente sus humanos atributos; en el restaurant que le nace al camino, prometedor de ricos manjares y paisajes, en el control alcabalero, en la refresquería y, luego, en las oportunidades de viajes “asmáticos”, con mucha carga y duras cuestas, “pannes” a granel, y requerimiento plural de los pasajeros de “bus”.
Nuestro tema, pues, es el “chofer” que, al conducir su máquina, desarrolla un trabajo, y no goza emociones  de juego con riesgo. El “chofer” de “taxi”, que casi siempre aparece mezclado en el “affaire” sensacionalista, porque lo convenido es que medie esa circunstancia del “taxi” misterioso que, luego, enseguida, se ofrece a la voracidad de los fotógrafos de prensa. Vamos a hablar del “chofer” que conduce un autobús  o una camioneta durante las horas reglamentarias, que representan un salario, la economía domestica de un hogar obrero, los intereses de clase, el Sindicato, etc. Entonces, cuando arribamos a esta conclusión nos encontramos con los “choferes”. Y como estamos en Caracas, con los “choferes de Caracas”. Titulo general de nuestro reportaje. 
En el interior de la República, con carreteras de “castigo”, el automovilismo se hace heroico. Es una forma de cabal heroísmo. Felipe, el “chofer” por antonomasia protagonista de un libro que alguna vez escribiremos y que llevará por título : “La Quebrada de Carora”; Felipe, arquetipo de “chofer” abnegado, asistido de sentimiento nobiliario del trabajo y dimensión simbólica, tan ejemplar ciudadano como perfecto trabajador, que anhela el engrandecimiento de su patria y sueña tersas carreteras- de frente ingeniera, con collares de cemento- los puentes- y peralte en las curvas- sistema vascular de Venezuela por donde trasieguen ópimos frutos de la tierra regada y peinada; Felipe, dijimos, es personaje representativo de una clase. En él se compendian bellas virtudes éticas y, su física, toma la calidad del acero y hierro que maneja. En nuestros viajes por las carreteras venezolanas hemos tratado a Felipe y sabemos lo mucho que su sacrificio significa en el concierto de la riqueza nacional.
Un autobús en la parada 

Mucho se puede decir sobre el “chofer”, su alegría que toma del movimiento- y picaresca, a que le obliga el viaje continuo. También podríamos escribir bastantes cuartillas sobre sus variedades y actitudes; desde el “chofer” particular, conservador y aburguesado, al “chofer” de “línea”, que es de todos y de nadie, bohemio y tocado de espíritu trotamundesco: Luego, el “chofer” de camioneta, que es el “chofer” de carga, el más meditabundo de todos. Después el “chofer” de “taxi” y, dentro del servicio, el que realiza su trabajo de día y el que lo efectúa de noche, un poco siempre de juerga y tal. En fin, el repertorio  aumenta vertiginoso y se presta a la divagación con greguería. Fíjense cuanto podríamos escribir a propósito del “chofer” de carros funerarios y el “chofer” de ambulancias sanitarias y sobre ese “chofer” singular que reparte, bien de mañana, la carne a los puestos del mercado. Pero vamos a renunciar a la tentación literaria. El poco espacio del que disponemos hemos de cederlo a nuestra conversación con los compañeros “choferes” de la “Asociación General de Choferes de Venezuela.”  


INTERVIU

-¿Cuándo y en qué circunstancias se funda la Asociación?
-En 1936, después de celebrar una Asamblea monstruo en el Nuevo Circo de Caracas, donde se planteó la compactación de todos los trabajadores del volante, para el planteamiento de sus problemas específicos; aumento de salario, defensa ante los tribunales de justicia, y, sobre todo, capacitación del obrero “chofer”.

- ¿Triunfos de la Asociación? 
-La Asociación mediante espinosas gestiones, ha logrado el aumento del 30% en el servicio de plaza ( autos de alquiler) en lugar del 25%, que era el salario tradicional que devengaban los choferes de plaza, (alquiler). En el servicio de autobuses trabajaban los choferes de diez y ocho a veinticuatro horas diarias, devengando un salario inestable que determinaba el porcentaje: Bs 2,50 y Bs 3 por cada cien abonos y pasajeros en efectivo, respectivamente. El Sindicato luchó con todas sus fuerzas por acabar con tal estado de cosas. Y Así vino a conseguirse la estabilización de sueldos fijos, que oscilan, de acuerdo con la importancia de las líneas, desde Bs 11 hasta Bs 18, y haciendo cumplir la jornada de trabajo,- ocho horas- pautada en la Ley. La Asociación ha conseguido, en concepto de indemnización por despidos injustificados, omisión de preaviso, vacaciones etc, una cantidad global que se acerca a los cien mil bolívares. Nuestro abogado ha resuelto satisfactoriamente, ante los Tribunales de Justicia, numerosos casos de accidentes mortales, acaecidos a miembros de esta Asociación, así como la anulación de muchos arrestos y multas.

- ¿Qué porcentaje de obreros choferes controla la Asociación?  
- En un momento llegó a contar con 3.000 miembros activos. Número que fue decreciendo, después de perder la huelga del 37, y a causa de las represalias de todo orden que sufrimos. En la actualidad el número de afiliados activos es bastante exiguo, pero esperamos llegar otra vez a ser lo que fuimos, vanguardia del movimiento sindical venezolano. 

- ¿Labores realizadas por la Asociación en el terreno cultural y deportivo? 
- Ambos aspectos constituyen máxima preocupación nuestra. Con la creación de una biblioteca circulante dimos una prueba del deseo que alienta en los trabajadores de emanciparse espiritualmente, aumentando sus capacidades. Varias causas determinaron el fracaso de nuestro bello intento. La Biblioteca hoy no funciona. También hemos auspiciado proyecciones cinematográficas y charlas educativas de los Ministerios de Trabajo y de Sanidad. Asimismo organizamos un ciclo de conferencias a cargo de intelectuales honrados e independientes, las que tuvieron considerable éxito. Estas labores serán reemprendidas, con renovados bríos, en la organización que emprenderemos de nuevo. Respecto a deportes la asociación cuenta con un Club de Basse Ball, el cual tomó parte en el campeonato Inter-Obrero de 1939. En el campeonato de este año, también aparece representada la Asociación por el Club de El Volante. 

- ¿Qué razones se oponen a la implantación de los servicios de “taxi”?
- No somos partidarios de la implantación de este servicio, porque consideramos que Caracas no cuenta con suficiente población para sostenerlo. Creemos, si, que la cantidad de vehículos existentes en Caracas es exorbitante, vicio que achacaremos a la importación excesiva de automóviles. Abogamos en consecuencia, porque se regule el número de carros que deben entrar al país.

-¿Puede hablarme sobre el porcentaje de enfermedad que determina el trabajo de “chofer”?
- Carecemos de datos exactos al respecto, pero podemos adelantar que el porcentaje, a que se refiere en su pregunta, de enfermedades profesionales, es bastante elevado. , lo mismo que la tuberculosis, terrible enfermedad que causa considerable estragos en nuestro gremio. 

- ¿Nada más desea decir a los lectores?  
- La esperanza de que el actual estado de cosas, que tanto dificulta el desarrollo de las organizaciones sindicales, amengüe y propicie este desarrollo. Los trabajadores del volante, por el cumulo de problemas que tiene que hacer frente y resolver, necesitan estar organizados. Esperamos que la Asociación vuelva a controlar a todos los obreros del ramo, y se halle en capacidad de realizar su gran programa de emancipación espiritual y mejora económica que constituye demanda legitima de proletariado. 
Nuestro dialogo entra en “ralentí” lo cual quiere decir que ha terminado."
Delante del Teatro Municipal 


Elite 1940
M.G.F. 

jueves, 12 de diciembre de 2013

Caracas, Ciudad de ayer y de hoy

“Caracas era una ciudad típica hasta hace unos siete años; típica como sus habitantes, filósofos de la vida  y “amigos de los hombres”.  Una luna madura de metal cobrizo se paraba en las esquinas como si aguardara el cruce de algún transeúnte solitario de la noche. Hoy la luna es moderna, sobre los edificios grandes, iluminados como un retablo. La luna de ahora es blanca, simplona, no destaca su fuego amarillo sobre las calles profusas de luminiscencias publicitarias.  Hoy el esmalte lunar es limitado por los decoradores de ultramodernos cafetines y fuentes de sodas, extrañas a Caracas, la ciudad de los botiquines coloniales con sus pesados mostradores y mesas de caoba encerada, espejos turbios por muchas generaciones de moscas y pisos de cementos incoloros. Esos bares remedos de cantinas españolas, adonde llegaban los andaluces de sal y luz a palabrear entre vinos y aceitunas anécdotas o  mentiras. Era Caracas Ciudad de mujeres tímidas ante la palabra procaz del hombre, de damas  ataviadas con trajes largos de serias coloraciones, el cabello arreglado según modelos antiguos, profuso, caído en cascadas hasta las espaldas, sin falsos tonos oros, aireado por las brisas frescas del Avila. 
Chocolateria La India 

Los modales sin desbordamientos, sobrias risas, a penas dibujadas en las facciones breves, palabras sencillas, ideas fáciles, sin rebuscamientos de lecturas y principalmente referidas a temas del matrimonio y el hogar. Cumplidoras de los preceptos católicos iban a misa diariamente y los domingos, al salir de la Iglesia acompañadas por sus padres se tomaban en sana juerga la mañana. Mañana dominical de 19…., horas anheladas en toda la semana; la Plaza Bolívar, Lucas Manzano de pantalones cremoso y fresca pajilla de sombrero, paseando y observando el ambiente  para escribir la crónica de BILLIKEN. Fotografías con cámara “Kodak” para dejar plasmado en un papel brillante los rostros sonrientes de un día festivo.  Luego a las 11: am la retreta municipal, la banda engalanada con trajes de paño azul oscuro, orillados de oro. Los cobres de la banda hacían sonar valsecitos criollos o bravos pasodobles donde el clavel y la manola eran palabras importantes de la letra. Al fin, el joropo, criollo y veloz. Y el público, numeroso, aplaudía. Luego el paseo por la Plaza, damas engalanadas de sedas y pajizos sombreros enriquecidos con racimos de flores de café (fingidas). A las doce, reunión en “La India”, el salón de familias más elegante de la capital del 20; helados en cajitas provistas de una cuerda para transportarlas con un cesto, uvas, versallesco obsequio de los caballeros, manzanas, peras, aceitunas, una taza de chocolate. Con estos comestibles celebraban el domingo las damas y hombres de alto rango social, concurrentes al lujoso salón de familias.  El almuerzo, alguna dama invitaba a su novio a la mesa; hervido de gallina latería de “Rodel” traídas de “La Colonial”, el botiquín de la gente “de tono”. En tarde, las carreras de caballos, la plana mayor del gobierno de Gómez  en la tribuna presidencial, boletos jugados entre la gritería de las damitas, antología de trajes y cosméticos, los mozos tomaban una copa de brandy y a pasear por el jardín del Hipódromo.

Otras damas iban “a dar una vuelta” al paseo de “El Paraíso” en un coche tirado por briosos caballos de idéntica pelambre y aperados lujosamente. Las cinco de la tarde “El Pinar”, florido y fresco, las calles de tierra. En la noche, hasta las diez, las damas sentadas a la ventana. Apoyaban los codos marmóreos sobre muelles cojines bordados por sus propias manos. Se paran los caballeros, les obsequian bombones.  La madre vigila desde el fondo de la sala sentada en una mecedora. A las 9 y 45 los primeros bostezos, los caballeros lo notan, vacilan en permanecer junto a las damas enventanadas “Tu mamá tiene sueño, me voy”. Y se iban los mozos  por la criolla calle, silbando, silbando bajo la luna llena de trópico. Entraban al bar, comían una tostada y una taza de denso chocolate y llevaban algún regalo a sus madres que esperaban sentadas en el lecho su llegada. (“No me puedo dormir hasta que no lleguen los muchachos” dicen las madres buenas). Así era Caracas, con ese tono gentil, elegante, grato. Con sus mujeres hogareñas y sus hombres llenos de hombría, simples en sus preocupaciones, sin política.  Amigos de las fiestas y del buen brandy. Así transcurría la vida hasta que un día se acabó todo esto y hoy es Caracas una ciudad Cosmopolita, poblada y con gente rara que por la calle va con un rostro que no sentimos nacional. Ellos, los inmigrante tienen una porción de trabajo en la obra de formación venezolana que todos queremos realizar. Caracas ya no es típica, está llamada a no serlo, por su situación geográfica, apta para recoger las características de los distintos países que, por medio de sus habitantes viajan, nos llegan al puerto de La Guaira. ¡Caracas, todos te recordamos como eras! Y como en el poema de  Antonio Machado decimos: Mi infancia es el recuerdo de un patio de Caracas."

Caracas, 1945 
Por Rafael Brunicardi, h
Elite 1945




sábado, 2 de noviembre de 2013

El Viejo Avila/ 1926


" Desde el primer instante de nuestro ser periodístico dimos manifiestas pruebas de amor y adhesión al viejo Avila y nos declaramos irreductibles  Quijotes de sus blasones. De él recibimos diurnas lecciones de altivez y decoro, contemplándolo  inmutable a través de sus multiformes visajes panorámicos. Empenachado  de heráldicas neblinas o rojamente congestionado por el azote solar del mediodía, mondo a trechos como testa capuchina, nuestro Avila no depone jamás su majestad altanera y gloriosa" 
  

Fuente;
Revista Elite
1926 #32

miércoles, 20 de febrero de 2013

Cartas del pasado



Las cartas del pasado
María F. Sigillo
Imagen de National Geographic Magazine
años 40 -50

Anteriormente se ha hecho referencia a los carteros de la vieja ciudad, pero con olvido de las cartas. Naturalmente, en los últimos tiempos, se ha impuesto el correo electrónico y los envíos postales – se ha dicho – son cosas de anticuarios. Excepto la remisión de bultos, la misiva personal y manualmente escrita, es un asunto extraño para las nuevas generaciones. Apenas, hay 94 oficinas de correos en todo el territorio nacional y la propia filatelia, entendemos, una distracción prácticamente desconocida. Pocos imaginan hoy, cuán importante fueron los sobres y las estampillas postales, las oficinas de correos y los coleccionistas de sellos, sin olvidar los telegramas.

Las dos  fotografías que ofrezco fueron  tomadas por Seijas, seguramente en el famoso Correo de Carmelitas, habla del movimiento postal caraqueño. Adultos, jóvenes y grumetes que acudían a las taquillas de información, llevaban sus sobres para pesarlos y saber de la tarifa, comprar y pegar las estampillas y depositar en el buzón. Cartas comerciales, cartas de indicación del lugar donde se hallaban, cartas de amor, cartas de envío simple o certificado.

La Ventanilla de Certificados, a donde acuden aquellos
remitentes que desean asegurarse la entrega
de su correspondencia ( foto. Seijas) 


Seijas las tomó para un reportaje de Julio Formoso, publicado en el diario “La República” (Caracas, 14/10/1963), quien se extiende en una pequeña nota histórica del servicio de correos en Venezuela. Luego de mencionar el precursor intercambio epistolar de aztecas, griegos, sirios y persas, señala que la primera Ley Postal en Venezuela data de 1830, promulgada por el Presidente José Antonio Páez y ejecutada por Antonio Leocadio Guzmán, Secretario Interino del Interior. Después, vendrá la Ley de Tarifas Postales de 1834 y, en la segunda presidencia de Páez, la Ley Orgánica de los Servicios de Correos (1841).

En la ventanilla de información se chequea el peso
de las cartas y se señala el costo del envío
( Foto Seijas) 







En 1858, una reforma legal instituirá por vez primera en nuestro país el sello o estampilla postal, en forma rectangular, con el escudo de armas de la República en el centro, y a un costo de medio real, un real y dos reales, con el nombre “Correos de Venezuela”. Por cierto, cercana la Guerra Federal, en medio de una epidemia de cólera.

Finalmente, Formoso, cita una interesante estadística. Hacia 1883, los servicios despacharon alrededor de dos millones de piezas, manteniéndose la cifra más o menos estable hasta 1908, excepto 1903.  El desarrollo de la industria petrolera, indica, la elevó a 74 millones de piezas en 1927, luego afectada por la II Guerra Mundial (en 1942, 47 millones). Ya para 1942, pisó 421 millones de piezas.

Por cierto, los servicios postales y telegráficos fueron perfeccionándose con el tiempo. Así, podemos apreciar la creación de la Escuela Postal, dependiente del Ministerio del Trabajo y Comunicaciones, iniciándose el mandato de Medina Angarita (Élite”, Caracas, 08/11/1941). Ulteriormente, la Dirección General de Correos, dependiente del despacho de Comunicaciones se convirtió en el Instituto Postal-Telegráfico (IPOSTEL).
Inauguración De La Escuela Postal
El Sr, Dr, Numa Quevedo , Ministro del Trabajo y de Comunicaciones,
pronunciando un discurso. A su derecha el Ciudadano Presidente de la República
y el Dr. José Nicomedes Rivas  Director de Correos 
Nos permitimos añadir, por una parte, el testimonio de los antiguos carteros caraqueños (que no, carteristas) relacionados con el incremento de los envíos postales que produjo la fuerte inmigración en nuestro país, fundamentalmente Caracas. Y, por otra, lo que significó la industria de las tarjetas postales: Caracas y el resto del país, como motivo de curiosidad y atracción para el lejanísimo destinatario que, ahora, clickeando la red, puede admirar nuestros paisajes en un instante.

Valga la coletilla, José J. Correa mantuvo una sección filatélica en la revista “Élite. En una de sus entregas, frente a los detractores del “hobby”, celebró el conglomerado creciente de coleccionistas (28/07/1945).





sábado, 16 de junio de 2012

La Avenida de los 37 millones

Rostro de la Ciudad

En el Terreno sin construir que se ubica entre el Teatro Hollywood y el Edificio
del Banco Francés, existió durante veinte años el Edificio del Cuerpo de Bomberos
demolido el pasado año ( 1956)
Para darle paso a la Av de las Fuerzas Armadas.




 
“Con la llegada del año 1957, la ciudad de Caracas se ha estrenado la flamante y moderna Avenida que ha sido bautizada con el nombre de las Fuerzas Armadas y que atraviesa de Norte a Sur, desde la esquina de San Luís en la Parroquia de San José, hasta la Roca Tarpeya en la Parroquia Santa Rosalía. Es la Avenida más costosa en proporción a su extensión de cuantas se han construído en la metrópoli, por razón de los edificios y casas que fueron adquiridos por la Gobernación del Distrito Federal con esa sola finalidad. Una estimación hecha en la oportunidad que se dió a conocer el proyecto indica que el costo llegaría a los 37 millones de bolívares. Durante más de un año, en los números reservados de la cuenta del Ilustre Concejo Municipal, se registraba no menos de diez contratos de compra de inmuebles destinados a la construcción de la Avenida Norte-Sur 7.


Entre los datos más curiosos que se pueden mencionar en relación con la construcción de esta nueva Avenida, es que las esquinas tan famosas como la de Socorro, La Romualda, Socarrás, La Hoyada, Tejar, Rosario, Los Isleños etc.., quedaron borradas de la antigua nomenclatura.


Esta perspectiva de la Avenida de las Fuerzas Armadas,
permite otear la ciudad en dirección Norte-Sur, desde
la esquina de Socorro hasta la Roca Tarpeya
que puede verse al fondo. Allí empalma con
El Portachuelo y éste a su vez con la Avenida
Nueva Granada.

A estas esquinas, habría que añadir la Plaza López, que fue un punto de referencia de la Caracas Antañona. Ahora, en tránsito raudo por la Avenida de las Fuerzas Armadas, nadie sería capaz de identificar esas esquinas. Y por ello, es frecuente la pregunta: -¿Qué esquina era esta?



La verdad es que la única esquina identificable, es la de Corazón de Jesús, por que allí quedó la Iglesia de ese nombre, aunque recortada en su fachada principal.”

Nuevo Puente Sucre en toda su extensión, al sufrir un
colapso la armazón de cabillas y el relleno de cemento y ceder las bases
el 13 de noviembre de 1956, se registró allí la tragedía en la que perdieron la vida
ocho obreros y resultaron heridos más de cuarenta trabajadores.
Por su elevación actual, las aguas crecidas del rio Guaire, no
podrán anegarlo como ocurrió en el año de 1892 en el pasado siglo,
y  en 1949 en el presente.

Fuente: Publicación transcrita por Caracas en Retrospectiva
“Revista Elite” octubre 1957