miércoles, 6 de julio de 2016

Alirio Díaz

Alirio Díaz   
Alirio Díaz Leal

Octavo hijo de padres campesinos, nació el 12 de noviembre de 1923 en La Candelaria, caserío caroreño del Estado Lara. De niño demostró aptitudes musicales y una natural curiosidad por la cultura. Allí vivió hasta los dieciséis años, cuando empujado por los deseos de vivir y estudiar en Carora, abandona bruscamente el hogar paterno para continuar estudios de 4º, 5º y 6º grados en la célebre Escuela Federal Graduada "Egidio Montesinos". Es cuando conoce al carismático luchador social y vehemente intelectual y periodista Cecilio Zubillaga Perera, quien será el primero en descubrir la vocación fundamental de Alirio Díaz y quien hasta sus últimos años logró verlo como un artista realizado.

Luego de esos tres años de vida material insoportable el joven Díaz se dirige a la ciudad de Trujillo, en donde va a dar comienzo definitivo a los estudios académicos de la música, propiamente lecciones de Teoría, saxofón y clarinete, bajo la dirección del renombrado maestro, compositor y director de Banda Laudelino Mejías. Para éste y otras personalidades trujillanas, lleva cartas de recomendación de parte de Don Cecilio, cartas en las que el sabio caroreño decreta el porvenir artístico de Alirio. En ese entonces, para ganarse el pan el joven tiene que aprender nuevas profesiones: tipografía, mecanografía, inglés, corrector de pruebas periodísticas, guitarrista popular acompañante en Radio Trujillo y saxofonista en la Banda del Estado.

Siempre obedeciendo a los mandatos espirituales de Don Cecilio, con su guitarra, sus libros y sus profesiones, viaja a Caracas en septiembre de 1945, donde descubrirá las bases definitivas de su porvenir de músico.

Al ingresar a la Escuela Superior de Música "José Angel Lamas" tendrá como ductores a los maestros Pedro A. Ramos en Teoría y Solfeo, Juan Bautista Plaza de Historia y Estética de la Música, Raúl Borges de Guitarra, Vicente Emilio Sojo y Primo Moschini en Armonía. Como ejecutante de clarinete es acogido en las filas de la Banda Marcial que dirigía el maestro Pedro Elías Gutiérrez y el maestro Sojo lo incorpora en la fila de los tenores del mejor coro que ha tenido Venezuela, el memorable Orfeón Lamas . Pero su modus vivendi quedó resuelto cuando los músicos populares de la esquina de la Torre y de la magnífica orquesta de César Viera en la Radio Tropical lo llaman para trabajos profesionales, a lo cual se añadió un pequeño subsidio que, gracias al maestro Sojo, le fue otorgado por el Ministerio de Educación Nacional.

1950 es el año de gracia para Alirio Díaz; es cuando se da a conocer mediante repetidos y brillantes recitales tanto radiales como privados y públicos. Memorables sus primeras presentaciones en la sede de la "Lamas", en la Biblioteca Nacional de Caracas -el 12 de febrero de 1950- y poco después en los Ateneos de Valencia, Barquisimeto y Trujillo de los que obtuvo magníficas críticas de parte de Eduardo Lira Espejo, Eduardo Feo Calcaño y Sergio Baudo. Ya desde entonces interpretaba en la guitarra lo mejor de su repertorio, incluyendo las obras de los más notables maestros venezolanos como Borges, Sojo y Lauro. Mención especial merece igualmente su participación en el gran concierto que se celebró en mayo de 1950 en la Escuela Superior de Música dedicado a Juan Sebastián Bach. Se trataba de la conmemoración del bicentenario de la muerte del grande músico alemán en la que Alirio Díaz se distinguió con una memorable interpretación de la célebre Chacona de Bach.

En julio de ese año concluyen los estudios del joven músico venezolano, y es entonces cuando proyecta viajar a Europa para un consiguiente post-grado artístico. Serán dos personalidades a ocuparse del asunto, el pintor venezolano Clemente Pimentel y el crítico musical chileno Eduardo Lira Espejo, y poco después un nutrido grupo de figuras representativas de la cultura venezolana el Ministerio de Educación Nacional respondió aprobando la concesión de un subsidio para Alirio. Para noviembre ya se encuentra en Madrid, en donde ya en el Conservatorio de Música y Declamación es acogido por el célebre compositor y guitarrista Regino Sainz de la Maza. Mientras realiza sus estudios ocupa un precioso espacio de tiempo para efectuar recitales -siempre con éxito extraordinario- en los más importantes centros de cultura española: Ateneo de Madrid, Teatro Español, Palacio de la Música de Barcelona, la Alhambra de Granada, Teatro Principal de Valencia. Estrecha relaciones amistosas con intelectuales y músicos (Gerardo Piego, Joaquín Rodrigo, Moreno Torroba, García Nieto, Narciso Yépez, Emilio Pujol, Daniel Fortea, Eugenia Serrano, Federico Monpou, Xavier Montsalvage, Joaquín Achucarro.

A mediados de 1951 emprende viaje a Italia siempre con la inquietud del perfeccionamiento. Italia viene a ser el espacio ideal para la total proyección de su personalidad. Al enterarse de que la más eminente figura de la guitarra y una de las más ilustres de la música a lo largo del siglo XX era y seguía siéndolo Andrés Segovia, había emprendido una nueva actividad artística en Siena, como eran sus cursos de alto perfeccionamiento en las aulas de la célebre Academia  Musical Chigiana de aquella ciudad, el joven virtuoso venezolano decide participar en tales cursos. No titubeó el gran maestro desde apenas lo conoce y lo oye en aclamarlo como el mejor de los estudiantes que habían desfilado por la Academia, lo cual equivalía a considerarlo como la mejor promesa de la guitarra en el mundo. En efecto un par de años más tarde Alirio llega a ser no sólo el discípulo del maestro sino su asistente y sustituto en la propia Academia Chigiana.

Bajos tales auspicios artísticos se expanden sus actuaciones por toda la República Italiana, a la cual contribuyen de modo determinante sus amigos, mecenas y colegas del arte musical. Y no están ausentes sus más admirados autores venezolanos: Borges, Sojo y Plaza. Casualmente fue este último quien por primera vez lo presentó formalmente al gran público de Roma en un brillante recital  auspiciado por el embajador venezolano Alberto Arvelo Torrealba. Descubriendo en Italia una segunda patria desde allá viaja por todo el continente europeo siempre por motivos inherentes a la profesión artística. Son ininterrumpidas sus peregrinaciones por los cinco continentes por donde aparece actuando, como solista y con grupos sinfónicos bajo la dirección de renombrados directores como Celibidache, Stokowsky, Estévez, Kostelanez, Frubek, Iturbi, entre otros.

Durante estas actividades Alirio fue tomando conciencia del alto valor de las manifestaciones musicales populares, y siguiendo las huellas de Vicente Emilio Sojo, en sus viajes a Venezuela dedicaba gran parte de su tiempo a la recopilación de cantos de origen popular, muchos de los cuales, luego de cuidadosas armonizaciones guitarrísticas eran -y siguen siéndolo- interpretadas ante públicos de todo el mundo. De las mismas quedan ediciones y grabaciones discográficas, fruto de estas experiencias. Dignos de resaltarse son las investigaciones realizadas desde un punto de vida crítico, analítico y musicológico sobre el mismo argumento popular, gran parte de los cuales publicó en su libro Música en la vida y lucha del pueblo venezolano yen diversos periódicos y revistas venezolanas. Buena parte de estos trabajos están también reflejados en su obra autobiográfica Al divisar el humo de la aldea nativa.
 
Fuente: http://www.aliriodiaz.org/biografia.htm

Alirio Díaz, el músico que declaró su amor a la guitarra
El Nacional
6-7-16

A los 92 años de edad falleció ayer en la tarde en la ciudad de Roma el guitarrista Alirio Díaz, uno de los más importantes ejecutantes del instrumento. Desde hace varios años el músico estaba residenciado en la capital italiana.

“Mi segunda patria es Italia”, dijo en 2009 en una entrevista publicada por el portal Letralia. Según el diario El Caroreño, la noticia fue dada por Isabel Díaz, hija del guitarrista. “Informo penosamente que mi padre acaba de unirse al mundo celestial”, escribió en un mensaje a sus familiares en el estado Lara.

El ministro de Cultura Freddy Ñáñez aseguró a través de su cuenta en Twitter que el artista será enterrado en Venezuela. “La última voluntad del maestro será cumplida: será enterrado en Carora su tierra natal. Alirio Díaz nos deja. Sentido pésame guitarra”, aseguró en la red social. No se descarta tampoco que les exequias se realicen en el país.

Nacido el 12 de noviembre de 1923 en La Candelaria, caserío del estado Lara, desde joven se vinculó con la música; por eso, a los 16 años de edad dejó atrás el hogar para buscar la cultura musical de Carora, mientras sus hermanos se fueron a Maracaibo con la esperanza de adentrarse en las promesas de riqueza que ofrecía el petróleo.

En Trujillo estudió clarinete y saxofón con Laudelino Mejías.  En 1945 viajó a Caracas, donde es alumno de la  Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, institución en la que tiene a profesores como Juan Bautista Plaza y Vicente Emilio Sojo. En sus inicios en el clarinete logró destacar, incluso fue miembro de la Banda Marcial que dirigía Pedro Elías Gutiérrez. Sin embargo, fue la guitarra con la que cobró notoriedad, no solo en Venezuela, sino en el extranjero. Se presentó como solista y en grupos sinfónicos con directores como Leopold Stokowski y Andre Kostelanetz. En Italia formó parte de los cursos de perfeccionamiento que impartía Andrés Segovia en la Academia  Musical Chigiana de la provincia de Siena.

También publicó libros como Música en la vida y lucha del pueblo venezolano y Al divisar el humo de la aldea nativa: memorias de infancia y adolescencia. Entre las interpretaciones más conocidas de Díaz están “El diablo suelto” de Heraclio Fernández y el “Seis por derecho” de Antonio Lauro, otro de los discípulos de Vicente Emilio Sojo, al igual que Inocente Carreño, que murió la semana pasada.  En 1963 en entrevista a El Nacional dijo: “Amo intensamente a la guitarra, por algo tiene forma de mujer”.

Para Aquiles Báez, Díaz deja un legado importante para todos los guitarristas clásicos. “Hay un disco que se convirtió en mi biblia a los 12 años de edad. Es Recital criollo que dio un viraje a la música entonces. Es el gran heredero de Andrés Segovia, de quien fue su alumno predilecto. En su momento, su forma de tocar cambió muchas cosas; además, siempre se esforzó por incluir en su repertorio temas venezolanos de compositores como Inocente Carreño, Antonio Lauro, Moisés Moleiro y Manuel Enrique Pérez Díaz. Muchas de sus obras se conocen afuera gracias a él. Estas noticias lo golpean a uno. Se empiezan a ir los referentes”.


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