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martes, 5 de diciembre de 2023

Día del Profesor Universitario

El Día del Profesor Universitario en Venezuela está consagrado a la autonomía universitaria, como un logro que se hizo realidad hace cincuenta y tres años, en 1958, cuando una vez caída la última dictadura que se vivió en el país, se cristalizó esta gran conquista tanto por parte de los docentes, estudiantes, empleados, obreros y de toda la comunidad universitaria nacional.

Hoy prácticamente  más que una celebración  es una conmemoración, en la actualidad el ejercicio de esta importante profesión se ha convertido en sacrificio, un sacrificio que va más allá de la innata  vocación, donde la celebración está empañada por los ataques constantes contra la Educación en todos sus niveles.  

Con estas imágenes honro a quienes han formado a lo largo de la historia a nuestros profesionales , quienes con «Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor»  continúan con su lumbre de fiel claridad venciendo la sombra de la ignorancia.  

Hoy honro a mis profesores pasados y presentes, muy especialmente  a los de las Universidades Públicas Nacionales, entre ellas, la 1era del País, nuestra Universidad Central de Venezuela. 

Profesor Universitario, Revista Shell 6/1955

Historia

La Ley de Universidades de Venezuela fue promulgada como Decreto Ley N.º 458 el 5 de diciembre de 1958, fecha que se adoptó como Día del Profesor Universitario. El proyecto de la ley fue elaborado en los meses sucesivos al derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958.

Ese año, bajo una Junta de Gobierno Provisional, transitaba de nuevo Venezuela el camino hacia la democracia, interrumpido en 1948. Se derogó así la Ley de Universidades del 2 agosto de 1953, sancionada en el discurrir del segundo año de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.

Dos semanas después del Decreto Ley del 5 de diciembre de 1958, y ya con un Presidente electo para reiniciar el experimento democrático en el país, el 18 de diciembre de 1958 la Junta de Gobierno proclamó la autonomía universitaria. En efecto, el domingo 7 de diciembre Rómulo Betancourt ganó la elección presidencial, asumiendo la Jefatura del Gobierno de la República el 13 de marzo de 1959.

La Ley de Universidades fue enmendada el 2 de septiembre de 1970 en el Congreso Nacional presidido por José Antonio Pérez Díaz, y promulgada por Rafael Caldera, presidente de la República, en el Palacio de Miraflores, el 8 de septiembre de 1970. Ese mismo día fue publicada en Gaceta Oficial N.º 1.429 Extraordinario.

Fuente:http://www.ucv.ve/organizacion/vrac/detalle-noticias-vrac/article/5-de-diciembre-dia-del-profesor-universitario.html?cHash=87e558af9c

Imágenes : tomada de la Revista Shell/ Junio 1955 

lunes, 4 de diciembre de 2023

Caracas



“NO es de ahora.

Caracas siempre encierra dos ciudades, porque tiene dos vidas diferentes. Una la de los grandes sucederes. La de las grandes fechas. La ciudad del acontecimiento que titula capítulos de libros. La ciudad que mide por kilómetros de años. La de ciertos gobernadores – Emparan, por ejemplo – que tuvieron la suerte de unir su nombre a algo y por eso no puede soslayarlo la historia. La ciudad se narra por etapas. La ciudad exterior. La de las grandes síntesis. Precolombina. Conquistada. Colonial. La ciudad de la Independencia. Caracas Federal. Caracas romántica. La del” El Cojo Ilustrado”. La del 18. La del 28. La del 36. La del 45. La del 58. 

Las fechas tal vez sean los signos del paréntesis. Que abren y cierran determinada etapa. Pero entre uno y otro – páginas que no son ni primera ni última pero sostienen el cuerpo del periódico – entre un suceso y otro-, multitud de sucesos que integran la dinámica social. Que hacen que la ciudad sea. Se repita un nombre que tiene continuidad histórica, sino algo mucho más importante. El descubrir de esa multitud innominada de pequeños sucesos son los que han afirmado las tradiciones. Son los que conforman el carácter de la ciudad. Entre uno y otro Emparan, los gobernadores para los cuales no existe la memoria. 

Se necesita entonces averiguar la hebra a partir del bordado. 

Destejer la ciudad. Hacerla hilos.

 Es la única manera de saber cómo se forman los 400 años de hilo de la ciudad”.


Efraín Subero

La Ciudad y Las Ciudades

Editado por la Compañía Shell de Vzla 

A Caracas en su Cuatricentenario. 

miércoles, 31 de marzo de 2021

Semana Santa en la Caracas de 1965

 Condiciones del Culto 

Por Cecilia Vicentini 


La ciudad de Caraca, por razones de índole históricas, presenta dentro del conjunto de toda su población una mayor proporción de creyentes católicos, en comparación con las restantes religiones que se encuentran en el área metropolitana. 

Además de la comunidad religiosa católica existen las comunidades protestantes, anglicana, evangélica, metodista, hebrea, luterana, griego ortodoxa, presbiteriana, etc., que forman pequeños núcleos   alrededor de los cuales se reúnen sus miembros, pero debido a que predomina el culto católico estas comunidades no ejercen poderosa influencia en el complejo de la población, sino que es la católica, en líneas generales, la pauta rectora de la vida religiosa de la ciudad.     

En este sentido, la ciudad de Caracas se nos presenta dividida en parroquias que constituyen los centros religiosos de la comunidad y que tienen por funciones prestar al parroquiano todos los servicios que le incumban en calidad de representante de la Iglesia. (…)

La parroquia en la actualidad, sigue siendo centro de reunión de los católicos para la celebración del culto, pero existen paralelas a ella otras instituciones que se han especializado en obras de carácter apostólico y caritativo, dejándole quizás la  principal misión que es el sentido espiritualista de la vida.  

“La Semana Santa es el acontecimiento de mayor proyección en la vida religiosa del católico venezolano. El ritual comienza el viernes anterior a la semana que corresponde en el calendario litúrgico a la Semana Santa y se denomina Viernes del Concilio. El pueblo se prepara con anterioridad para todo este ceremonial que día tras día se sucede, tal como las procesiones, la visita a los monumentos y la repartición de las palmas en el Domingo de Ramos.





 

Las procesiones se celebran desde el Domingo de Ramos por las calles que rodean el recinto de la iglesia de la parroquia con la participación de todo el pueblo y en tempranas horas de la noche. La procesión del Domingo de Ramos es llamada por el pueblo  “Jesús en el Huerto” y consta de una figura que simboliza  y representa a Jesús en el Huerto de los Olivos; el Lunes  Santo se realiza otra procesión con la figura de Jesús semi desnudo y atado a una columna; el Martes Santo corresponde a lo que se llama “La Humildad y la Paciencia”, porque en efecto la figura adoptada por Jesús, sentado en un tronco de madera, con el brazo a poyado en la rodilla y la cara sostenida por la mano encarna plásticamente  esta expresión;  el Miércoles Santo sale la procesión de El Nazareno, o sea Jesús ataviado de  vestiduras de un color morado, coronado de espinas; es interesante señalar  que dentro de la comunidad de la Parroquia Santa Teresa , situada al Oeste de la ciudad, es famoso el Nazareno  que allí tienen  y que se llama  Nazareno de  San Pablo, al cual se le rinde gran culto y veneración ; el jueves santo  aparece Jesús Crucificado, Cristo, y el Viernes Santo la procesión llamada del Santo Sepulcro donde cristo es llevado luego de su muerte. El pueblo sigue esta procesión con velas encendidas pronunciando rezos y algunas veces existe una banda que interpreta música sacra.”   

 

 







domingo, 19 de julio de 2020

DE PESTES, ERMITAS Y ANA DE HARO, PRIMERA ENFERMERA DE CARACAS


Por Juan Gant-Aguayo
Caracas la de los techos rojos

"Es interesante el papel que en la historia de Caracas jugaron las pestes, plagas y otros males, tanto en el surgimiento de templos y hospitales como de derivados urbanos en modo de plazas o esquinas.
Pero comencemos por el inicio, como debe ser. Antes incluso de fundarse Santiago de León, los acolchados soldados de la milicia de Losada ya habían levantado una ermita, en agradecimiento a San Sebastián, por haberlos librado (y que así continuara, ¡amén!) contra la plaga de las flechas. No era mal despreciable, y no porque estos soldados fueran cobardes: si la flecha venía envenenada de odio y malas yerbas, la víctima quedaba sentenciada, “moría rabiando y sus carnes cayendo a pedazos…”, según las crónicas. De allí que vistieran aforrados de colchas de algodón, que llamaban sayo de armas. 

Esta ermita, y el bohío del capitán poblador en Principal noreste, harían de eje y patrón de escala en la medida que usó Henares para trazar- a partir de allí- sus cuadras, previo a la fundación.
La ermita de San Mauricio fue la segunda. En 1574 la plaga de langostas se abate sobre el maíz y las primeras plantaciones de trigo que se ensayaban en el valle, comiéndose la esperanza de los cultivadores y amenazando de hambre a todos. Los vecinos, por suertes, eligen a San Mauricio, quien les aleja a tiempo los voraces voladores, al parecer, porque la ciudad le jura celebrarle en adelante -todos los años- su día. 

Una tarde de 1579 el bohío hogar del santo lo devora el fuego, y los vecinos ponen en cuarentena a San Mauricio en la casa de San Sebastián, que ya no hacía milagros. Allí quedó para siempre, en el templo que era alternativa de misa techada para el pardaje, visto que jamás lograban entrar ni a la puerta de la iglesia mayor, cuando se oía la misa de diez y la corta nave del templo frente a la plaza se colmaba con los blancos y sus criados esclavos, encargados de portar los cojines, sombreros y sombrillas a los capitanes y cargar las largas colas de falda a las doñas de mantilla y chapines.

La viruela azotó con furia en esos años iniciales, y el sarampión, más asesina ambas con los indios y negros que con los blancos amos de estos. En 1579  la peste se cebaba hasta en los más niños. El cabildo ordena un degredo extramuros de la ciudad, por salvar a su corto vecindario. Se erige entonces, con guardia de día y centinelas de noche en lo que hoy es San Pablo. Allí un hospital de campaña, si es que podía llamarse así el caney largo donde barberos cirujanos, indios médicos-brujos yerbateros, y hasta charlatanes prácticos intentaban hacer algo por los enfermos. 

Aquella era una sociedad muy piadosa, a falta de remedios terrenales. A raíz de la mortandad y entierros en la fosa común aledaña al hospital, se levanta otra ermita allí, en memoria de los muertos que yacían en el sitio, ahora campo santo. Previamente, se repite la operación de elección por suertes del santo que presidiría el sitio. Y esto no por amor a la baraja, o a los juegos de apuestas viciosas, sino porque fuera Dios quien decidiera y no el gobernador o los mandamases de la ciudad, que todo vecino tenía su devoción sántica particular y no era momento de debates enojosos. 

San Pablo el Ermitaño se asoma así en la Caracas de entonces, por mano divina. No es que fuera un santo muy mentado, o conocido, entre esos rudos iletrados castellanos. No os confundáis -terciaba Su Señoría Ilustrísima el obispo-, definitivamente no es Saulo de Tarso, hijo, pero los designios de Dios son inescrutables, y si era tan ermitaño como se pregona, con más razón ordena del Cielo fabricarle esta nueva ermita. 

De alguna manera, templo de San Pablo y casa anexa de enfermos-terminales-pobres pervivieron. La ciudad y los alcaldes, “padres de desamparados”, veían la necesidad de mantener tales instituciones. En abril de 1620 Pedro Cerrato declaraba en un juicio que Juan Arias atendía en dicho hospital y “… le conoció así mesmo traer el hábito del señor S[an] Juan de Dios en el hospital desta dicha ciudad, que es el de señor San Pablo". Dato significativo, si se considera que la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Dios no obtiene del Pontífice el reconocimiento como tal sino algunos años después.
Luego del terremoto de San Bernabé de 1641, se reconstruye la iglesia y el hospital. En una probanza de méritos en 1664, el exponente declaraba que era familia del “… depositario general Domingo de Vera, el qual ha sido alcalde ordinario … y actualmente está fabricando en esta ciudad un hospital y iglesia con largas expensas de su hacienda, en utilidad común de esta ciudad y provincia, por el abrigo y amparo que a sus pobres y forasteros desvalidos promete” el hospital y templo.

Pasan los años. Recurrentemente, nuevos contagios de las mismas pestes -y varias otras plagas en los cultivos de trigo y cacao- visitaban la ciudad, que las soporta y atiende con el estoicismo de lo inevitable y los medios posibles. Hacia 1694, el vómito negro (algunos la califican hoy de cólera) recogía su cosecha de muerte. Se hace el degredo, una vez más, al sur, extramuros lo más posible de la ciudad y se levanta un hospital bajo toldos. Acuden los médicos, el cura que ayude a morir, y se establece el camposanto. Allí finalmente se erige otra ermita, dedicada a Santa Rosalía de Palermo. Con el tiempo su existencia dará origen a un buen templo, una esquina y una parroquia.

Y llegamos así entonces al objeto de este artículo: Aunque en 1951 se publicaron las Actas de Cabildo de 1614 (Tomo IV, 1612-1619) y estaban a la vista de todos, el texto que menciona la primera enfermera que tuvo Santiago de León parece haber pasado sin pena ni gloria entre los cronistas e historiadores que ha tenido la ciudad desde esa fecha. Quizás no les pareció importante destacarlo, la era no era feminista. Pero estamos en el s. XXI, que busca ahora con nuevo afán el papel de la mujer en nuestra historia, y como sigue sin que a nadie se le ofrezca destacarlo, nos ha parecido procedente señalarlo, convencidos que al menos a algunas damas les gustará saberlo.

El 25 de octubre de 1614 el gobernador ante el cabildo reunido anuncia las viruelas que han aparecido, para que se vea si se puede imponer algún tributo a la carne para costear los gastos necesarios, “… que por quanto en esta ciudad se ha tenido noticia hay algunos enfermos de viruelas y se han visitado algunos enfermos por el licenciado Manuel de Rocha, y por constar ser la dicha enfermedad de viruelas, se han llevado fuera desta ciudad, y porque la dicha enfermedad es mal contagioso y que con facilidad se pega y cunde, como se ha visto por experiencia, mayormente en los niños y naturales. Y es necesario acudir al remedio y hacer muchas diligencias en razón de lo susodicho”.

El cabildo resuelve imponer de gravámen un grano “de perla de rostrillo” sobre cada arroba vendida en la carnicería, y lo anuncia en cabildo abierto “para que nadie pretenda ignorancia”. En 17 de noviembre, Francisco del Castillo, comisionado para gestionar la emergencia, dice que ha llevado “… a los enfermos de que ha tenido noticia a la parte que está señalada, y poniendo guardas … y porque de las personas que se han llevado a la enfermería señalada se han muerto dos indias, las cuales se han traído a enterrar a la santa iglesia mayor desta ciudad, conviene que lo susodicho se remedie, porque de traerse los muertos a esta ciudad puede resultar pegarse la dicha enfermedad en ella, demás de lo cual, es necesario que el médico acuda todos los días a visitar los enfermos, así los de la enfermería como los que cayeren en la ciudad”, y pide entonces que sobre lo dicho, el cabildo resuelva qué se va a hacer. El cabildo decide consultar al obispo.

Tras las consultas con este, los comisarios Pedro de Fonseca y Diego de Ledesma vienen con la respuesta del prelado: “… que mediante que en caso que [el obispo] diese licencias y permisión para que se enterrasen los difuntos en un sitio acomodado y cercano a la enfermería, no podía ser con la perpetuidad que convenía, y que para haber de quedarse despues yerma y despoblada, no convenía, y que le parecía que se hiciese iglesia con la decencia y moderación posible, y que en el ínterin se llevasen los difuntos al hospital de San Pablo, donde se enterrasen en un cementerio que para esto se señalara, de la parte del campo, y que se señalara clérigo suficiente”

Y continúa el registro de la sesión por el escribano del cabildo: “… y los dichos Pedro de Fonseca y Domingo Vásquez [de Rojas] dixeron que ellos han buscado una muger que asista en la dicha enfermería, y que hablaron a Ana de Haro, viuda, persona que les parece acudirá a lo susodicho como conviene, y que [ella] dixo que [a]sí haría, pagándosele”.

Finaliza así: “y habiéndose platicado … dixeron que, por ahora, en el ínterin que se trata de otro mejor medio, se elige por sepultura de los dichos enfermos el dicho hospital de San Pablo … y al dicho Domingo Vásquez se le comete concertar con la dicha Ana de Haro lo que se le debe dar por su trabajo … y con esto se acabó el cabildo, y firmaron de sus nombres”.

Ermita de San Pablo Ermitaño pocos años antes de su demolición, por Ramón Bolet

domingo, 3 de mayo de 2020

Caracas en 1891


Por J.A. de Armas Chitty.

“La Caracas de 1891 tenía algo más de setenta mil habitantes y cerca de noventa incluyendo las parroquias foráneas. También alrededor de diez mil casas. Las parroquias foráneas eran Antímano y Macarao, La Vega, El Valle, El Recreo y Macuto. Era un pueblo grande cuyos límites urbanos no pasaban de las esquinas de San Roque, Palo Grande y Alcabala.
Aunque hacía el Paraíso ya se prolongaba el ansia de romper aquella figura irregular que venía desde la Colonia, Caracas vivía entre El Avila, el Guaire, los pastizales de las Haciendas El Conde el bosque occidental que llegaba hasta La Quebradita. La visión de esta Caracas nos la ofrece una "Descripción" de autor desconocido que publica el "Boletín de la Riqueza Publica" en su número 16 correspondiente al 28 de octubre de 1891. Quizás escribiese la "Descripción" algún redactor del "Boletín" o su Director Carlos M Rosales, aunque lo escueto de los datos y lo desliñado del estilo hace pensar que no fuese Rosales.

La ciudad, según el ilustre anónimo, tenía un área de 4.272.000 metros cuadrados. Alude a las partes más altas de Caracas, la Alcabala de La Pastora, a 1.043 metros sobre el nivel del mar, y la de Puente Hierro, a 880. Para esta época había pues una alcabala llamada de Puente Hierro y es lógico pensar que estaba ya un puente de hierro.
La "Descripción", como es natural, dice que la ciudad ha sido cuna de egregios varones y enumera los principales héroes del partido civil y militar; viajeros ilustres que visitaron a Santiago de León durante la Colonia y época posterior; hombres de ciencia que gozaron de la calma de aquellas saudosas y lentas cuando nuestros antepasados iban graves de negro, sombrero alto, ceremoniosos, por las calles angostas y empedradas.
  La narración está acorde a la arquitectura de la ciudad.
Dice en efecto: "Vista por el lado físico, la ciudad de Caracas presenta hoy un aspecto encantador. A las estrechas calles han sucedido elegantes avenidas y a las sombrías y lisa paredes de los conventos y edificios públicos, las fachadas de arquitectura moderna. El alumbrado de gas ha sustituido al petróleo y el enconductado de hierro a las antiguas cañerías para el reparto de aguas. El sistema de fabricación ha cambiado radicalmente sin que pueda decirse que haya casa de las nuevamente construidas en que la elegancia del frente no corresponda a la belleza y comodidad del interior".
 Sin duda que es admirable el entusiasmo del cronista, pues las flamantes avenidas a que se refiere debieron ser las calles aledañas al Capitolio, obra de Guzmán Blanco, después que el Ilustre echó abajo el convento y el Capitolio alzó sus columnas griegas, quedó en las calles que lo rodean espacio suficiente para avenidas futuras. Este espacio es lo que anima y hasta deslumbra al desconocido cronista.
Pero viajemos: "Tiene Caracas espaciosas y empedradas calles tiradas a cordel con acera de cimento romano; (así cimento, como se dijo hasta hace más o menos treinta años); doce plazas con preciosas alamedas y jardines y decoradas con estatuas de nuestros libertadores y hombres preeminentes; un viaducto de 141 metros que una el paseo de "El Calvario" con la capilla del mismo nombre y 40 puentes que facilitan el tránsito; entre éstos, sobresalen el de la "Regeneración" y el llamado 9 de febrero que son de hierro y de atrevida construcción.
Más adelante al referirse a los edificios oficiales habla de "la Casa Amarilla residencia particular del Presidente de la República". Para demostrar que el movimiento urde es inmenso, el cronista es injusto con las carretas pues a ella es a la que debe aludir cuando al final del siguiente párrafo dice: "Sus calles están cruzadas por varias líneas de tranvías y por innumerables coches y otros vehículos".
Al indicar las líneas férreas que partían desde Caracas hacia el interior, después de citar que iba a la Guaira "obra de audacia incontenible"; la que llegaba hasta Petare, Antímano, Los Teques, habla de "la última que une con el Pueblo del Valle". Ignorábamos que hasta El Valle hubiese existido ferrocarril.
Era pues, nuestra Caracas estrecha "vista por el lado físico de su aspecto verdaderamente encantador". Ofrecía también la ciudad- según el cronista- "todos los elementos de comodidad y distracción que puede tener la vida civilizada; teatros, hoteles, fondas, clubs, cafés, etc. y para alimento del espíritu y estimulo del hombre estudioso una famosa biblioteca de 31.125 volúmenes". Igualmente alude al Museo Nacional donde había colecciones valiosas de "objetos de mérito y documentos".
Esta Caracas de "tan amplias avenidas" tenía 168 médicos cirujanos, 182 abogados, 165 ingenieros y 70 agrimensores. La "Descripción" promete una parte en la cual estudia y aborda la instrucción pública que no hemos podido localizar.
Así era Caracas de 1891, la de Andueza Palacios, capital de un país que vivía del café, del oro, de las res (entiéndase vacuno); un país que exportaba hasta buches de pescado. Un año después, por octubre, entraba a la misma Caracas bajo un aguacero que hizo desbordar considerablemente El Guaire, a la cabeza de millares de hombres desnudos sobre caballos borrosos de greda y los trabucos en las cañoneras de las sillas, el General Joaquín Crespo, caudillo de carácter bonachón que todavía llaman liberal; caudillo que salvó a Venezuela de los horrores continuistas de Andueza para instalar el instalar el paraíso continuista de Crespo.

Fuente: ("El Nacional", 11 de mayo de 1956)

Imagen de Caracas 1898
Crónicas de Caracas 1955 


domingo, 28 de julio de 2019

Carlos Cruz Diez, sus inicios en El Farol

El artista plástico venezolano Carlos Cruz-Diez, considerado el padre del cinetismo, falleció este sábado 27 de julio de 2019 en la ciudad de París, Francia, a los 95 años de edad. 

El mundo está de luto ante tan lamentable pérdida.

Carlos Eduardo Cruz-Diez nació el 17 de agosto de 1923 en La Pastora. Su pasión por el arte comenzó desde muy pequeño. Su fascinación por el color surge a raíz de la pequeña fábrica de botellas de gaseosas que monta su padre, pues en ella descubre el reflejo de la luz y el color gracias al impacto del sol en las vidrieras.

Estudió en el Colegio Atenas y seguidamente cursó el bachillerato en el Liceo Andrés Bello. 

En 1940 se inscribe en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas donde obtiene el diploma de profesor de Artes Aplicadas. Allí recibe clases de destacados maestros, como Marcos Castillo, Luis Alfredo López Méndez y Juan Vicente Fabbiani. Entonces le interesa particularmente la obra de Francisco Narváez y Héctor Poleo. Mientras estudiaba, colaboraba con viñetas humorísticas para el diario La Esfera y la revista infantil Tricolor. Su pintura en ese momento se centraba aún en el realismo social.

Sin embargo, ya en este periodo formativo adquirió conciencia de la importancia del trabajo con el color. Aprendió de uno de sus maestros, Rafael Ramón González, a no pintar el color plano y evidente de los objetos sino a interpretar los matices que lo componen. Años más tarde profundizó en este precepto llegando a concretar uno de sus más grandes descubrimientos: apreciar que el color está en el espacio que nos rodea y que el punto radica en saber ver el color.

Ilustraciones y evolución hacia la abstracción (1944-1960)

En 1944 trabaja como ilustrador y diseñador gráfico de la revista El Farol de la Creole Petroleum Corporation e ilustra también otras publicaciones. Realiza, asimismo, cómics para diversos periódicos venezolanos. En 1946 es director creativo de la agencia publicitaria McCann-Erickson Venezuela y luego, en 1953, es ilustrador del periódico El Nacional.6​ En 1954 comienza a interesarse por las corrientes abstractas y realiza una serie de proyectos para murales exteriores con elementos geométricos y ese mismo año presenta estos proyectos en el XV Salón Oficial (1954), los cuales producen comentarios de sorpresa por su conversión a la abstracción".

"Nuestra portada presenta las oficinas de contabilidad del edificio Creole, interpretadas por Carlos Cruz Diez, artista venezolano de fina sensibilidad cuyas obras de valoración nativsta en varias ocasiones han ilustrado las cubiertas de esta revista. "
La Creole 1949, el maestro tenía 26 años de edad. 




En 1955 reside durante un año y medio en El Masnou, Barcelona, España. Ese año viaja a París y visita la exposición Le Mouvement en la Galerie Denise René y, al año siguiente, expone en la Galería Buchholz de Madrid las series de Parénquimas y de Objetos rítmicos móviles. Luego de breves viajes a Nueva York y a París en 1957, regresa a Caracas y funda el Estudio de Artes Visuales, dedicado al diseño gráfico e industrial. En 1959 realiza su primer Couleur Additive y Physichromie.

El maestro Cruz-Diez vivió y trabajó en París desde 1960. 

Fue uno de los protagonistas más significativos del arte óptico y cinético.

La investigación del artista se fundamenta en cuatro condiciones cromáticas: sustractiva, aditiva, inducida y refleja. Su trabajo ha aportado una forma nueva de conocimiento del fenómeno cromático, ampliando considerablemente su universo perceptivo. Es considerado un teórico del color.

Ocho investigaciones cromáticas sustentan el trabajo de este genio artístico, quien tuvo la oportunidad de desarrollarlas a lo largo de su carrera: Couleur Additive, Physichromie, Induction Chromatique, Chromointerférence, Transchromie, Chromosaturation, Chromoscope y Couleur à l’Espace.
Dibujo de Carlos Cruz Diez en  El Farol
1950 

jueves, 25 de julio de 2019

A sus 452 Caracas ¿Primaveral?


Por María F Sigillo G 

Siempre hemos escuchado que el clima de Caracas fue primaveral. Un valle de frescuras que, en las colinas de La Pastora o en las de La Vega tan lejana, también era muy friolento. Un diario, como "El Corresponsal" de la ciudad capital, de fecha primero de julio de 1905, nos informa de las temperaturas máxima y mínima de entonces. Sin embargo, poco a poco, la situación fue cambiando. Y décadas más tarde, Martín de Ugalde se pregunta: "¿Qué pasa con el clima de Caracas?", en "El Nacional" del 22 de noviembre de 1958. Ya en otro siglo, el actual, la cosa ha cambiado dramáticamente. La urbe es demasiado calurosa y hasta Pacheco baja impuntualmente o no lo hace, en el período decembrino. Es demasiado obvio que la expansión de la ciudad y su cada vez más escasa calidad de vida, así lo determinaron aún antes de que se hablase del cambio climático de todo el planeta. Un referente desordenado y contaminado, las construcciones de dudosa legalidad, la pérdida acelerada de vegetación o áreas verdes, la acumulación de basura y los gases tóxicos, entre otros factores, contribuyeron a esta constante estación para sudar. Ahora que tenemos crisis eléctrica, falta el aire acondicionado en la oficina en el trabajo, como en los carros si es que todavía se tienen. Podemos apreciar el clima de la Caracas de antes, a través de las fotografías. Cierto, en tiempo remotos, un grabado o una fotografía era todo un lujo y la gente posaba con sus mejores atuendos, pero es posible que las más informales o espontáneas las revele medianamente abrigadas y ensombreradas. Bien perifoliadas, nos avisan que la eterna primavera caraqueña también obligaba a prevenir los resfriados. Si por la vestimenta juzgamos, está Caracas aniversaria es más suelta y desahogada, definitivamente caribeña como antes no lo fue. Hasta para los actos de mayor encopetamiento ya no se viste como antes. A la moda se ha unido el clima tozudamente caluroso de la ciudad. 






Gráficas: El Corresponsal, Caracas, 01/07/1905 y Portada de Caracas en retrospectiva

martes, 24 de julio de 2018

La Caracas aniversario: Rafael Seijas Cook

María F. Sigillo G.


Rafael Seijas Cook, fue un referente ineludible para la Caracas del siglo XX. Mejor conocido por su pseudónimo, el Arquitecto-poeta”, desde muy temprano acostumbró a publicar sus artículos en los escasos medios de entonces y, aunque hablaba también de todo un poco, con estilo romántico, la principal de sus inquietudes estuvo, claro está, en la arquitectura. En un reportaje suscrito para la revista Élite (Caracas, nr. 1963 del 11/05/1963), la célebre periodista Ana Mercedes Pérez indica que, hacia 1953, él construyó su propia fosa en el Cementerio General del Sur. Nacido en Falcón el 22 de febrero de 1887, jubilado por el Ministerio de Obras Públicas, igualmente incursionó en la actividad privada, muriendo en Caracas, 13 de diciembre de 1969. 

En 1911, Seijas Cook diseñó la casa de los Boulton en El Paraíso, conocida como “La mansión de las acacias”, hoy ocupada por la Comandancia General de la Guardia Nacional. E hizo los teatros Caracas y Pimentel, el Bazar Americano y, en Maracaibo, El Resguardo que él consideró como su mejor obra. Entre sus libros, destacan “Ella”, “Horas grises” y “El Pirineo y el Ávila”. 

La ciudad en lenta transformación urbana, ocupó su interés. Con mayor razón, en la vorágine de los cincuenta, en la que, además, justificó la demolición de obras construidas desde la época colonial o de los inicios republicanos, subestimándolas. Cuestión de criterio que tampoco lo descalifica.  Fue un insigne observador y de ello, da cuenta la revista del citado ministerio, en la que aparecieron también sus textos con alguna regularidad.

La columna del Arquitecto-poeta que pueden encontrarse en diferentes magazines, constituyó una tribuna privilegiada. Y nos parece pertinente traer a colación la entrega dedicada a la arquitectura venezolana (Billiken, Caracas, nr. 50 del 24/10/1925), dedicada al historiador José Gil Fortuol. Cita como inmuebles de gran valor la Casa Fuerte de Barcelona, el Castillo de Santa Rosa de Cumaná, el Castillo de San Carlos de Boromeo en Pampatar, las Ruinas del Castillo de Araya, la Aduana de La Guaira, la casa ocupada por el Club Alemán de Puerto Cabello, las ruinas del Palacio de los Pumar en Barinas (“sólida edificación íbera; pero, en lo que se refiere a composiciones artísticas, muy mediocres”).

De Caracas, el ojo crítico de Seijas Cook, apunta a la Catedral que “pudo haber sido la mejor joya arquitectural, tuvo el fracaso de ser descoronada su torre en la hecatombe de 1812”, siendo un siglo después “profanados sus paramentos” por la brillante pintura empleada. Ineludible el Templo de San Francisco, asegura que “desde la Emancipación hasta la éra (SIC) guzmaníaca, no hace cuenta el país de ningún ladrillo colocado científicamente”, como ocurriera con la Basílica Dual de Santa Teresa. Relaciona las “fachadas coloniales de menores títulos suntuarios” e indica los hogares de Federico Rivero Escudero, Joaquín Núñez, la Legación inglesa, la casa nr. 67 de la familia Monserrate frente al Templo de Santa Teresa (“es la única que nunca ha sido reparada, pintada y menos modificada”, añadiendo el edificio del Registro Subalterno y el Colegio Chávez (SIC). Observa que la ciudad capital está obligada a construcciones mayores de dos pisos, escalando cuatro el Nuevo Bazar Americano y el que, por entonces, se levantaba para la Lotería de Beneficencia. Y dice: “Calificar, pues, la Construcción (SIC) venezolana, actualmente es imposible. Con estilo pugnan todavía el Renacimiento francés en todo lo edificado por el hijo benemérito de Caracas Alejandro Chataing”; Carlos Guinand, importa desde Europa un estilo un tanto invernal; “yo mismo, por odiar las dificultades de la profesión, tengo la tendencia espiritualista de un estilo que transparente la vida y el objeto de aquel a quien se edifica, tratando de relegar a segundos términos los cánones rituales de intercolumnios, módulos, leyes de técnica que constriñen a frases hechas, a lo que se quisiera dar un sello personal”.





Reproducciones:

1.- Catedral de Caracas. Billiken, 1941.

2.- Catedral de Caracas. El Farol, 1952.

3.- Rafael Seijas Cook. Élite, 1963.

Blog http://mariafsigillo.blogspot.com

martes, 27 de marzo de 2018

Leoncio Martínez (Leo)




"EL POBRE LEO PARA LA SEMANA SANTA DE 1926"
Esta reseña auto-caricatura la hizo Leo a la acuarela el año pasado como comentario a su matrimonio. Nuestro querido y admirado colega Leoncio Martínez (Leo), cuyo humorismo es sano y vigoroso, se ríe buenamente hasta de sí mismo, diciendo el humorismo entra por casa. Leo es competentísimo periodista: original y proteico. Escribe comedias, hace versos serios, dibuja, pinta, donoso cronista, revistero de toros y caballos, polígloto, etc...etc... A pesar de su juventud, cercana a la madurez, es un veterano. El triunfo de Fantoches es nacional; a todos gusta, aunque muchos lo disimulan....
Elite 1926

miércoles, 11 de octubre de 2017

Sabana Grande Via Veneto


"Desde el 6 de octubre, por decisión de la Gobernación del Distrito Federal, la Prefectura del Departamento Libertador y la Dirección Nacional de Tránsito, el kilómetro y medio que mide Sabana Grande ha quedado convertido en la noche de los viernes y sábado, en un inmenso paseo que no tiene nada que envidiar- según el Gobernador Valera- a Vía Veneto de Roma. El cierre del tránsito constituye una indudable victoria para los peatones y una derrota para los conductores. Los peatones, cuando sonaran las 9,30 de la noche del viernes, no sabían, al principio qué hacer con tanta calle por delante,  pero las calles paralelas de la Avenida Abraham Lincoln (que es como se llama de verdad Sabana Grande) se volvieron una galleta de carros y los cornetazos no dejaron de sonar hasta horas de la madrugada, con el consiguiente disgusto de los vecinos de esas calles. Claro que el remedio lo tienen la mano: salir a pasear por Sabana Grande.


Al dar las nueve y media del viernes, la verdad es que Sabana Grande se caracterizaba por ser un gran paseo lleno de policías a pie y de a caballo que se movilizaron para hacer cumplir las órdenes del Gobernador, pero en cuanto el público- sobre todo los niños- se dieron cuenta que la calzada era también para ellos, cuando hasta entonces habían sido solo dueños de las aceras, se fueron echando a la calle poco a poco y se formó un sabroso paseo por el medio de la carretera, sólo interrumpido por las rayas blancas que cruzan la avenida de lado a lado. Grupos de pavitas con pantalones, novios del brazo, familias enteras pasearon por el nuevo Boulevard cuyas tiendas se veían engalanadas y llenas de luces multicolores como en los mejores días de Navidad"



Imagen tomada del Blog del Museo del Transporte 

Fuente:
Revista Momento 1967  

sábado, 7 de octubre de 2017

Los días que Estamos Viviendo y los Otros Días...

Guillermo José Schael


"Caracas, mayo de 1963- Siempre hay temas de que escribir en una mesa de redacción. Sabemos que por estos tiempos apasionan los de política. La mayor parte de la gente desea leer notas incisivas contra personas o instituciones. Algunas veces la crítica sirve para corregir errores o fallas de la administración pública, pero por lo general no es así. Miles de cuartillas se han escrito, por ejemplo, contra la violencia y otras tantas pidiendo observar la Ley. Todo ha sido y es inútil. Sigue la violencia, el desacato a la ley por ambas partes, la destrucción de los árboles, aumenta el número de niños abandonados, prolifera el desempleo. Vivimos casi bajo el signo de la desesperanza. Son cada día menos los que tienen fe en el porvenir. No pocos periódicos transmiten angustias y despiertan ansiedad, lo mismo que la radio y otros vehículos de difusión. Y para colmo, los grandes del mundo cuando hablan desde Washington o Moscú es para desafiarse. No pueden siquiera llegar a un acuerdo sobre el desarme. El Papa agoniza en Roma. Tiene razón el Dr. Ruíz Rodríguez. Rara vez se puede leer una buena noticia. La mayor parte son malas: muertes, asaltos, epidemias, inundaciones, hambre. Diríase que la humanidad está en crisis. Tal vez enfrentándose a la más grave crisis de su historia.
Muchos de los lectores de El Universal son suscriptores desde hace cuarenta años, pensamos que a no pocos les agradará como a nosotros evocar el tiempo viejo. A veces es la alternativa para eludir el encuentro con tantos hechos desagradables. A veces pasamos hasta dos horas en el Archivo. Allí están las crónicas amables de Rafael Sylva-Lino Sutil- en las cuales nos habla de un paseo en tranvía por El Paraíso, o escribe sobre una noche de gala en el Teatro Nacional con motivo al estreno de la opereta "El Conde de Luxemburgo".

En Caracas casi todo ha desaparecido: las tapias, los jardines y hasta el espíritu de sus antiguos habitantes. Las evocaciones de aquel tiempo no dejan de tener simpatizantes en proporción inversa a la mar de conflictos y dificultades de la época. La gente vive como de mal humor. Por un detalle insignificante como el de un automovilista que avanza en una boca-calle hemos escuchado entre conductores el cruce de ofensas de la peor calaña. Los viejos periódicos recuerdan a los generalmente corteses aurigas de "La Principal". En aquel tiempo los maestros albañiles usaban pajilla y bastón, y eran buenos padres de familia. Muchos venezolanos que lograron alcanzar destacada posición en la industria o en la vida profesional habían sido educados y formados en medio de grandes sacrificios y desvelos por esos trabajadores de la época en que todavía no había hecho su aparición el petróleo.
No es sólo la sensación de quietud que produce el repaso de los sucesos de aquella ciudad aldeana de pedro Elías Gutiérrez, sino que afluye como nota reconfortante al espíritu atribulado el romántico testimonio verificado de Víctor Racamonde, los anuncios del Ford que por primera vez hace su entrada a San Francisco de Apure en el verano del año 1920, las incontables y graciosas gacetillas de "Ecos y Notas" con las picantes anécdotas de Víctor Modesto Franklin - El Conde de Roca Negras- o de Guillermo de Austria el de la Crónica Taurina en aquellas largas y tediosas tardes caraqueñas, cuando los redactores tenían sobrado tiempo para contemplar la lluvia desde los balcones gradilleros y poner luego fin a la jornada con un suelto delicado a la "hermana agua", pertinaz y emparamadora en aquello aguaceritos blancos.

De los que no queda duda es que estos periódicos pasados por las amarillentas páginas sirven maravillosamente muy bien para entretener por momentos los ánimos conturbados frente a estas horas depresivas y un tanto azarosas de los días que estamos viviendo"




Fuente: El Universal 
Mayo 1963

jueves, 5 de octubre de 2017

Un Bosque en el Corazón del Este

Para Jorge Peña.

"En pleno corazón del Este caraqueño, había hasta hace poco una hacienda histórica. "Sans Souci", a la salida de Chacaíto, al otro lado de la quebrada del mismo nombre, por donde Humboldt tomó el camino que lo llevó a la cresta del Avila. La histórica mansión había desaparecido, vencida por el progreso, pero el parque permanece, 35.000 metros cuadrados de árboles umbrosos, el único islote verde importante entre el parque Los Caobos y el Parque del Este. Allí se está levantando, está concluido ya parcialmente, uno de los más hermosos y amplios conjuntos residenciales de la ciudad de Caracas.


Ese enorme bosque privado es un privilegio único que tendrán los habitantes de Sans Souci, sin que por otra parte les produzca gasto alguno por concepto de riesgo, ya que el conjunto posee agua propia para ese fin. 

La extraordinaria ubicación de Bosques Sans Souci en el centro mismo de Chacaíto permitirá a sus pobladores el acceso directo a todos los servicios necesarios para la comodidad de cada cual. Disfrutarán del acceso peatonal a la mejor zona comercial del país, por su cercanía a Sabana Grande, donde están los mejores cines, tiendas, restoranes, además de iglesias, escuelas, etc. Y todo esto a partir de una maravillosa zona verde de uso privado que los protegerá de la congestión ciudadana. 
En  Bosques Sans Souci hay cuatro tipo de apartamentos requerido para los caraqueños, cada uno de ellos a un precio y unas condiciones de financiamiento que los pone al alcance de los rectores de ingresos medios, aunque los apartamentos son por sus propias características y por la inigualable ventaja del parque que los rodea, superiores a todos los demás que se ofrece por el mismo precio.
Típicamente, el apartamento de dos dormitorios tiene un precio de venta de Bs. 69.500,00 con una cuota inicial de Bs. 14.000 (o Bs. 9.800 y un plan acorde a sus posibilidades), sin ninguna de las elevadas cuotas anuales que suelen exigir otros proyectos de propiedad horizontal, y con el saldo en 20 años en cuotas mensuales de aproximadamente apenas Bs.554, 00. Los apartamentos de cuatro dormitorios cuestan Bs.100.000, 00; los de tres dormitorios bolívares 85.000; los de uno Bs. 50.000. En cada caso con facilidades de pago comparables.

 Los propietarios de estos apartamentos tendrán un lujo poco usual en la Ciudad de Caracas: vivir en el corazón de una zona comercial y llena de servicios, con todas las comodidades que esto supone; y al mismo tiempo sentirse en pleno campo, cuando se asoman a sus ventanas y observen el bosque que los rodea, o paseen con sus hijos en medio de los altos árboles que con su sombra proyectan la imagen de una Caracas que fue.




Fuente: Revista Momento
1968

sábado, 4 de marzo de 2017

Piropo Caraqueño

Como antesala a la celebración del 450 aniversario de nuestra siempre "Santiago de León de Caracas", iré evocando pasajes y crónicas del pasado,  me disculpo si alguna se repite,  confieso que cada vez que releo alguna de ella, anhelo, sufro, me emociono  y reflexiono como si fuera la 1era vez.
#Caracasen450

La Bolsa a San Francisco años 30


“La Esquina de San Francisco es el punto de reunión de los diversos agentes, propietarios de fincas, de negocios, de empresas, de comercios, una especie de Cámara de Comercio o de Bolsa de Valores al aire libre. Allí se discute y se lleva a cabo cualquier clase de transacción financiera o comercial: desde la venta de una sortija por quinientos bolívares, hasta la compra de un aeropuerto, un edificio de varios pisos o cinco mil vacas lecheras. Frente a esta esquina refrescada y embellecida por la sombra de un inmenso árbol milenario, está el Capitolio con sus románticos jardines y en su lado sur se levanta la iglesia de San Francisco.

Cualquier mujer <> que camine por estos lugares sin recibir siquiera media docena de piropos, puede tener la certeza de que, si es soltera, se quedará para <>, la ocupación apropiada y confirmada para las solteras locales. Si fuera casada, debe empezar a buscar una nueva fórmula para sujetar el amor de su esposo. Los piropos son el termómetro de la belleza, el encanto y la juventud de una mujer venezolana.

Un día de semana en la Caracas de los 30

La práctica y conocimiento de los galanes de San Francisco  es tal que pueden prescindir al instante el rasgo bello, el detalle resaltante, la cualidad escondida. A una feúcha con bellos brazos le dirá en alta voz: <>.
Un bromista le dirá a una joven con un traje negro con rayas blancas a lo largo: -Tan linda y la metieron presa. ¡Dáme [sic] el número de tu celda y esta noche te llevo flores!

A una morena de lindo cuerpo, le dirán una palabra  de moda:<< No hay duda … eres ¡un blitzkrieg!>>.

Cuando cruce la calle de la Universidad oirá decir: -Por aquí viene un explosivo con el arma secreta de la guerra europea.

En el barrio del mercado le dirán:

-¡Qué mujer, Santo cielo! Es pura pimienta, pimienta pura…
Aquellos que tienen menos imaginación, compararán las mujeres a las flores: <> .. <>.. <>…<>.

Mercado de San Jacinto años 30

Los ciudadanos de países prácticos, como los Estados Unidos, por ejemplo, se preguntarán que finalidad tiene esta prodigalidad de juegos de palabras, símiles y palabrería.. ¿Finalidad? Ninguna. El hombre que piropea a una mujer no tiene ninguna intención bien definida, ninguna finalidad que pudiera llamarse concreta, ninguna angustia de llegar a alguna parte, ninguna esperanza de alcanzar un lugar preciso…No está esperando que la que recibió el piropo callejero lo reconozca, le hable le sonría. Todo esto es posible, pero no probable. No espera nada. Es totalmente desinteresado. Sencillamente tiene una necesidad ancestral de expresar sus pensamientos en alta voz. Es como un rito, lejano; como una forma de exorcizar el  .”

¿Qué piropo llevarían estas hermosas turistas?

¿Y. estas hermosas jovencitas? 

Fuente: “Bajo esos techos rojos” de Olga Briceño de Alfaro
Pág. 143 y 144- Este Libro fue editado por primera vez en inglés en Estados Unidos durante los años cuarenta. Olga Briceño nos invita a un amable recorrido por la Caracas anterior a 1935. 
 Muchas gracias a Jorge Peña por este hermoso regalo.  

Imágenes tomadas del grupo facebook Caracas en Retrospectiva gracias a la colaboración de Carlos Lachica
https://www.facebook.com/media/set/?set=oa.10153409484818544&type=1

martes, 17 de enero de 2017

Protestamos ante la insólita acción hamponil del Palacio de las Academias

Caracas en Retrospectiva: Caracas en Retrospectiva: Protestamos ante la insólita acción hamponil del Palacio de las Academias

“Indignados, rechazamos y protestamos el reciente y masivo desvalijamiento de los equipos electrónicos que se encontraban en el Palacio de las Academias, referente incuestionable del conocimiento científico y de la memoria histórica del país”, señaló la abog. María F. Sigillo,  promotora del grupo digital Caracas en Retrospectiva.

Nota de Prensa

“Quienes procuramos velar por la memoria histórica del país y de la ciudad capital, teniendo por una fuente extraordinaria la Academia Nacional de la Historia para su difusión digital, estamos consternados por un hecho delictivo injustificable al escenificarse en el centro de Caracas, tenida por zona especial de seguridad. Todas las instituciones académicas del país, las bibliotecas y centros de investigación, merecen de la celosa vigilancia y cuidado del Estado. Existe una data y una documentación irrepetibles que no deben exponerse con facilidad al hampa y todos los integrantes de Caracas en Retrospectiva, como el resto de los grupos que hacen de la investigación histórica también un motivo de sana recreación, expresamos nuestra solidaridad con los académicos ante un evento tan insólito y exigimos a las autoridades públicas prestar la debida atención a nuestro patrimonio científico e histórico”.

Finalmente acotó: “Ojalá que los daños producidos no fuesen irreparables con esta inaudita acción hamponil. Demandamos que el Estado cumpla con sus responsabilidades fundamentales, evitando la pérdida de una data y de una documentación que constituye un legado para las generaciones de venezolanos”.
“Indignados, rechazamos y protestamos el reciente y masivo desvalijamiento de los equipos electrónicos que se encontraban en el Palacio de las Academias, referente incuestionable del conocimiento científico y de la memoria histórica del país”, señaló la abog. María F. Sigillo,  promotora del grupo digital Caracas en Retrospectiva.

Nota de Prensa

“Quienes procuramos velar por la memoria histórica del país y de la ciudad capital, teniendo por una fuente extraordinaria la Academia Nacional de la Historia para su difusión digital, estamos consternados por un hecho delictivo injustificable al escenificarse en el centro de Caracas, tenida por zona especial de seguridad. Todas las instituciones académicas del país, las bibliotecas y centros de investigación, merecen de la celosa vigilancia y cuidado del Estado. Existe una data y una documentación irrepetibles que no deben exponerse con facilidad al hampa y todos los integrantes de Caracas en Retrospectiva, como el resto de los grupos que hacen de la investigación histórica también un motivo de sana recreación, expresamos nuestra solidaridad con los académicos ante un evento tan insólito y exigimos a las autoridades públicas prestar la debida atención a nuestro patrimonio científico e histórico”.

Finalmente acotó: “Ojalá que los daños producidos no fuesen irreparables con esta inaudita acción hamponil. Demandamos que el Estado cumpla con sus responsabilidades fundamentales, evitando la pérdida de una data y de una documentación que constituye un legado para las generaciones de venezolanos”.
www.lapatilla.com/site/2017/01/16/caracas-en-retrospectiva-protestamos-ante-la-insolita-accion-hamponil-del-palacio-de-las-academias/


Imágenes de twitter 



viernes, 23 de diciembre de 2016

Patines de Diciembre


¿Tú vas a las misas de aguinaldo?

-Pues claro, chica. Aunque Antonio se ponga bravo conmigo. Tú sabes como son los hombres pero lo que soy yo no me voy a  perder ni una.
-No hombre, chica, esas son tonterías. Vamos, que nosotras te pasamos buscando.
Ir a las misas de aguinaldo en Caracas no significa, necesariamente acudir a la iglesia próxima a cumplir devotamente con el precepto cristiano, entre música de alegres aguinaldos y vaharadas de incienso. No. En esa peculiar jerga usada por la juventud caraqueña, "ir a las misas de aguinaldo" entraña una nueva modalidad deportiva.
Cuál es la del patín.

La consabida frase viene a resultar prima hermana de aquella otra, suerte de invitación a una reunión- cita bailable, con pick-out y cocktail, las vecinitas de la cuadra y los discos del día; todo por cinco bolívares de contribución:

-Tengo una encerrona de a fuerte por cachete en San Juan. ¿Te animas?
San Juan o La Pastora. San José o Antímano. Lo mismo da una que otra parroquia. Caracas tiene una sola manera de expresarse. Eso que la gente seria llama "el buen humor de la ciudad". ¡Hágame usted el favor!

En las últimas horas de la madrugada- en el patio, los gallos la han anunciado por cuarta vez- el espejo del cuarto del baño se va coloreando de carmín presuroso.
-No hagas tanto ruido que vas a despertar a papá. Pero ya la abuela consentidora- siempre el gesto consentidor de la tierna abuelita- anda trasteando por la cocina, y el sabroso olor del café trasciende hasta la sala, donde las muchachas terminan de acicalarse.
Ya tienen puesto el sweater, para preservarse del frío caraqueño de diciembre. Aunque ya no hace falta. 
Caracas ya no es la ciudad de antaño y Pacheco se ha empleado de jardinero en el Avila, y cuida claveles y margaritas en Galipán con sus manos de niebla, con sus frías lágrimas de lluvia. 
Los viejos dicen que es porque han cortado los árboles de la ciudad. Porque ya no hay flores en los patios de la ciudad. Porque ya no quedan ventanas coloniales. Porque los grandes edificios ya no dejan ver las estrellas de diciembre, que se abrían como magnolias tiernas en el cielo azul de diciembre. 
Y la madrugada llena de alegres voces. Vienen desde Puerta de Caracas, desde Santa Rosalía. Del Nuevo Silencio. Desde la Vega. Desde San Bernardino, El Rosal o El Valle. De la casa de tejas que no ha demolido el progreso. Por las escaleras del moderno bloque de apartamentos. Sobre el plano asfalto. Por la acera de cemento. La juventud caraqueña- sonrientes muchachadas de liceos y escuelas, oficinistas rosadas y morenas- acude en tropel a las Avenidas. El ruido de los patines va alborotando la calle. A muchachos les llega hasta sus almohadas. Pasan las voces. Pasan los patinadores. No hace mucho que pasaron los carritos de los isleños. Los cascos de los caballos resonaban en la alta madrugada. Hay mucha bulla en las madrugadas de diciembre por las calles de Caracas. 

Las  avenidas de La Paz y Los Caobos son las preferidas por los patinadores. El tropel jubiloso las recorre de extremo a extremo. Casi vienen a resultar lo que las montañas de nieve para los esquiadores. Muchos romances se tejen bajo los árboles, sobre las cuatro rueda de los patines, en el ir y venir precipitado.


Los patines de diciembre han entrado a formar parte de la tradición caraqueña.
-¿Vamos a misa de aguinaldos?
-Vamos.
-Este año van a estar mejores que nunca. Lo que soy yo no me voy a perder ni una. 

El Farol 
1950

sábado, 3 de diciembre de 2016

Los Puentes de Caracas

Caracas ya lejos de otros tiempos
Por Lucila Palacios 
Los Puentes 

El Caudal de los ríos se ha empobrecido. La ciudad solo conoce al Guaire que aún mantiene viva su corriente en los días veraneros... Y que luego, en la estación de las lluvias suele crecer con tal vigor, con tal ímpetu, que amenaza a las barriadas vecinas sobre las cuales descarga un fuerte volumen de agua.
El Guaire..pero también por allí cerca, han corrido Catuche y el Caroata..

Linfas claras bajo las arcadas espesas de la vegetación, rumorosas y frescas, llenas de atracción para el paseante.
¡Acaso jóvenes parejas dirigían sus pasos en busca de un lugar solitario situado en las márgenes de cada uno de estos ríos! Y los niños llegaban también hasta sus márgenes… Iban armados con anzuelos y cañas de pescar..pues abajo, en el fondo de los pozos, en los remansos de color azul, había pececillos inquietos, de cola plateada y carne apetitosa...
Los nidos se columpiaban en la arboleda sobre el agua corriente y de vez en cuando un cazador segaba la vida de los pájaros.

Entonces, el Catuche y el Caroata alargaban también sus pasos para alcanzar la ciudad..
Crecían las aguas en uno y en otro sitio o bien se estancaban para dificultar el tráfico urbano.

Y se crearon los puentes.

-¡El Guanábano!
Allí donde crecía el árbol que daba fruto de pulpa sabrosa.




- ¡La Trinidad!
Evocación de la doctrina católica con sus tres Divinas personas en un cielo  resplandeciente



-¡San Ramón!
Iban ensanchado estos puentes el barrio de La Pastora.

Había otros tantos  en toda la zona capitalina.
Y en la ciudad que crece, son imprescindibles.
Aunque los ríos hayan bajado su nivel, ellos siguen siendo útiles.
Algunos han sido sustituidos por puentes de construcción moderna, mucho más fuertes, mucho más resistentes...
Otros han cambiado de nombre.
-¡Casacoima!
¡Arauca!

Cada uno de ellos va tomando el nombre de una acción heroica, de una acción gloriosa en la historia de Venezuela.

-¡El Puente Junín!
Y hubo un Puente Nuevo en 1885, sobre el Caroata.


Puente Junín 


   El más conocidos de todos es el del Guanábano por su trágica trayectoria: desde su barandaje, que domina el cauce, se han lanzado al abismo los que quieren morir.. Este puente ha dado, en su balance, un gran porcentaje de suicidios a la ciudad caraqueña.

Día tras día, sobre la angosta quebrada, sobre el hilo de agua que surte a Caracas, aparece tendida la arcada de hierro o de mampostería que va a establecer contacto entre las diferentes arterias de la urbe, cada vez más poblada..

Y aunque la capital cambie de aspecto, a medida que se ensanche, en ella han de perdurar los puentes mohosos, viejos de antigua raigambre, aunque a su lado ostenten toda su novedad las nuevas construcciones barnizadas y el encaje de metal de una baranda lanzada al vuelo sobre el barranco, en cuyo fondo murmura un hilo de agua...

Transcrito de la Revista Elite
1950