sábado, 4 de junio de 2016

"El Más Grande" Muhammad Ali, visitó en 1971 y en 1974 la capital venezolana

La primera vez, al regresar a casa, perdió el invicto ante Frazier. En la segunda, fue a Kinshasa para noquear a Foreman


Caracas, febrero de 1971. 

Ese año un astuto y arriesgado "matchmaker" cubano, Félix "Tuto" Zabala y quien fungía de representante del barloventeño Vicente Paúl Rondón, montó en el Nuevo Circo una pelea por el fajín de los semicompletos, vacante ante el desconocimiento como campeón de Bob Foster. En el encuentro estelar Rondón debía enfrentar al estadounidense Jimmy Dupree. 

A alguien entre el grupo organizador se le ocurrió la idea de invitar a una personalidad mundial del boxeo y ¿ quién mejor que Ali, quien había vuelto a la acción a fines del 70 con victorias ante Jerry Quarry y el argentino Ringo Bonavena, luego de un mutis obligado de casi tres años por su negativa de dar un paso al frente cuando se le llamó a incorporarse al ejército, negativa que le acarreó la perdida de la corona que ceñía? 

Contra todos los pronósticos ("Muhammad no va a venir, no vendrá ni de vaina", se especulaba), un día cualquiera de febrero, el 20, el 21, el 22, no lo recuerdo bien, Ali puso pie en Maiquetía. 

En el salón VIP del aeropuerto el peleador de la gran boca que nunca se cerraba, el que no se cansaba de pregonar que era el más bello y el más grande, no parecía muy animado a abrir los labios. Al fin, ante el acoso y la insistencia de una veintena de reporteros, accedió a responder una que otra pregunta, como diciéndoles "para que dejen de fastidiarme". 

Recuerdo que titulé el trabajo "Mi religión es la paz", una de las frases que soltó y saltó cuando se le planteó lo de su rechazó a ir a Vietnam. Habló otro poco de su adhesión al islamismo y escasamente hizo mención al boxeo. Nada más. 

Lo programado era que realizara una exhibición para deleite de los aficionados. Sin embargo, la presentación no se dio, aún ignoro el porqué. Pero el Ali de 31 años por esos días sí estuvo en primera fila la noche del 27 de febrero y presenció como Rondón se convertía en la primer campeón mundial venezolano al aplastar a Dupree en el sexto tramo. 

Al final del espectáculo, Ali ni siquiera se molestó en hacer comentarios sobre la pelea. Simplemente tomó el vehículo que le habían asignado, se fue al hotel y al día siguiente volvió a New York, sin hacer bulla. 

A los dos o tres días de su partida circularon en el medio boxístico cuentos de todo tipo, algunos fantasiosos. Entre otras historias jamás confirmadas, se dijo que una trotaconventos muy popular por Sabana Grande contrató a una joven prostituta, tan popular como ella, "para que acompañes al campeón toda la noche y le hagas más grata su permanencia en Venezuela". 

Como dije, nunca se pudo saber a ciencia cierta si esto fue ficción o verdad. 

Diez días más tarde de su partida a casa, exactamente el 8 de marzo de 1971, en el Madison Square Garden neoyorquino el orgullo Ali sufrió un duro revés.:Joe Frazier, el incansable, duro y recio "Smokin" Joe, acabó con su invicto, a los puntos, con la humillación adicional de tirarlo a la lona por la cuenta de ocho, en el round 15. 


Caracas, marzo de 1974.

Tres años transcurrieron para que Ali volviera a la capital venezolana, lo que hizo en compañía del famoso promotor de los pelos engrinchados, Don King, y de una numerosísima delegación en la que se contaban, silenciosos y serios, ministros y otros correligionarios de los Black Muslims (Musulmanes Negros), algunos boxeadores activos, otros retirados. 

Como en la primera oportunidad, también ahora sus contactos con la prensa fueron superficiales, más por cortesía que por otra cosa. Era, y bien que lo sabía, sin ser el campeón, el amo del boxeo, el dios inaccesible, quien había partido en antes, en y después de él, a la historia del pugilismo: 

Venía a ver qué podía pasar en el combate entre George Foreman, campeón de la división y de quien era segundo retador, y el exmarine Ken Norton. El Poliedro era el escenario elegido por una promotora estadounidense, de común acuerdo con el maestro Aldemaro Romero, fanático del boxeo desde su mocedad, y quien desempeñaba el cargo de director del local ubicado frente aLa Rinconada. 

Foreman -entre cuyos ayudantes estaba el legendario Archie Moore, el más grande campeón de todos los pesos semicompletos que en el mundo han sido-, masacró a Norton en apenas dos episodios. 

En una silla de ring side Ali siguió las acciones en actitud imperturbable, displicente, casi con indiferencia. Luego diría entre algunos de sus amigos, de lo que pude enterarme por simple casualidad, que él tenía parte de culpa en la derrota del aspirante por no haber llegado una hora o 30 minutos antes al Poliedro. "De haberlo hecho- según habría asegurado-, Foreman no hubiera ganado tan fácil. Le habría dado a Norton la fórmula pata derrotarlo, la manera en que hay que pelearlo". 

Me pareció una jactancia muy propia de Ali, habituado a ellas. Sólo siete meses después pude comprender el sentido de sus palabras. 

En Kinshasa, Zaire (hoy República Democrática del Congo), Foreman-considerado imbatible e invulnerable, una roca boxística-, ante una ululante multitud que aclamaba al retador a los gritos de "¡Ali, mátalo!¡Ali,mátalo!", y frente a los asombrados ojos del dictador Mobutu Sesse Seko, se derrumbó como un castillo de arena en el octavo. 

La estrategia de Ali fue la de obligar a Foreman a lanzar, lanzar y lanzar golpes, de los que se protegía con los antebrazos y con sus guantes, mientras en la esquina un desesperado Angelo Dundee le gritaba que se alejara, que huyera, que buscara la larga distancia, que tan cerca corría peligro de muerte súbita. 

Pero Ali sabía bien lo que hacía y probó que tanto Dundee como Bundini Brown- su sécond de confianza, quien lo hacía reír con sus bromas y sus chistes-, todos cuantos le rodeaban, en suma, estaban equivocados. Foreman llegó al round ocho con los brazos dormidos, con la energía minada, con "la lengua de corbata", con un sudor a chorros y desfalleciente en la calurosa noche africana de ese 26 de octubre. Como dice un locutor de béisbol: lo demás fue fácil. El musulmán desató en ese tramo Una andanada final de dos, tres, cinco, ocho puñetazos consecutivos y Foreman se deslizó mansamente, herido de muerte... 
Ali, el más grande, el más bello, el que "volaba como una mariposa y picaba como una abeja", había logrado lo increíble y estaba, otra y una vez más, en el trono mayor del boxeo. 
Imágenes tomadas de la red , en el Poliedro de Caracas 1974


En el Poliedro de Caracas, 1974

Las otras dos.

Contaré de prisa, las dos últimas veces en que vi de cerca al septuagenario de hoy: Una de ellas fue en México, por los años 80, Ya se había retirado. Asistí a una convención del Consejo Mundial. de Boxeo, que rendiría un homenaje al exmonarca, exaltado hace tiempo al Salón de la Fama. 

En un receso tomé el ascensor y antes de que la puerta se cerrara Ali entró, flanqueado por dos amigos. Intercambiamos saludos, de prisa y se quedó en su piso antes de poder pedirle una entrevista para más tarde. 

La última hará unos quince-dieciocho años en Las Vegas, como dije al comienzo. Sentí una profunda lástima al verlo allí, mustio, a mil kilómetros del Ali joven y del Ali en plena madurez. Cuando regresé a Caracas escribí una nota, en su honor, que titulé "Una lágrima por Ali". 

Finalmente digo: Ojalá Ali la pase bien, lo esté pasando bien, en estos sus 70 años. 

JESÚS COVA
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Fuente:  El Universal  17 de enero de 2012

Muere la Leyenda del Boxeo 
El País, Es
04/06/2016
Muhammad Ali, uno de los mayores deportistas del siglo XX, un hombre que se inventó varias veces a sí mismo y reflejó los traumas y conflictos de los Estados Unidos de su época, murió este viernes en un hospital en Phoenix (Arizona) a los 74 años por complicaciones respiratorias, tras ser ingresado esta semana. El boxeador llevaba 32 años batallando contra la enfermedad de Parkinson, un desorden del sistema nervioso que afecta al movimiento.

Con Ali desaparece más que uno de los tres o cuatro miembros del panteón de los deportes norteamericano, tres veces campeón mundial de los pesos pesados y campeón olímpico a los 18 años: desaparece un icono de este país, una de estas figuras que sirve para explicar qué significa ser estadounidense, un hombre controvertido cuya trayectoria, desde los desgarros sociales de los años sesenta a la llegada de un afroamericano a la Casa Blanca en 2009, define la historia reciente de EE UU.


La mala salud de Muhammad Ali alimenta la lucha por su fortuna
Pese a el declive de su salud, hasta el final no dejó de intervenir en el debate público. En diciembre, después de que el candidato republicano a la Casa Blanca Donald Trump anunciara su plan para vetar la entrada a Estados Unidos de musulmanes, Ali dijo: “Nosotros, como musulmanes, debemos enfrentarnos a quienes quieren usar el islam para imponer su agenda personal”.

Ali, nacido con el nombre de Cassius Clay en Louisville (Kentucky) en 1942, fue un negro golpeado por las humillaciones de la segregación que proclamó su identidad con orgullo. Un deportista locuaz que exhibía su ego sin modestia: “¡Soy el mejor! ¡Soy el mejor! Soy el rey del mundo”, dijo cuando ganó el campeonato mundial contra Sonny Liston. Un activista más cercano al estilo desafiante de Malcolm X que al ecumenismo de Martin Luther King en la defensa de los derechos civiles de los negros. Un héroe deportivo que se convirtió a una religión extraña para la mayoría de sus conciudadanos. Influido por las enseñanzas del grupo religioso Nación del Islam, adoptó el nombre de Muhammad Ali y eligió él mismo, descendiente de esclavos anónimos, su propio nombre y religión. "No quiero ser lo que vosotros queréis que sea”, decía.

Su oposición a la guerra del Vietnam no fue sólo retórica: rechazó el reclutamiento obligatorio, fue sentenciado a cinco años de prisión y perdió el derecho a boxear. “El cong [por Vietcong, los vietnamitas que luchaban contra Estados Unidos en la guerra] no me llama nigger’”, dijo. Nigger es la palabra más peyorativa usada para designar a los estadounidenses de origen africano.

Medio Estados Unidos le detestaba; medio mundo le adoraba. “En los próximos meses no hay duda de que los hombres que gobiernan en Washington intentarán dañarte de la manera que puedan, pero estoy seguro de que sabes que has hablado en nombre de tu pueblo y de los oprimidos en todo el mundo, en valiente desafío del poder americano”, le escribió el filósofo Bertrand Russell. El Tribunal Supremo le dio la razón en 1971 como objetor de conciencia, y pudo regresar al cuadrilátero, donde participó y venció en dos combates extravagantes y legendarios: el Rugido de la selva en Zaire (actual Congo), en 1974 contra George Foreman; y, al año siguiente, en Manila (el combate conocido como Thrilla in Manila), contra Joe Frazier.

A principios de los ochenta se retiró y poco después los médicos le diagnosticaron el Parkinson. Inició una etapa dedicada a las causas humanitarias. Con los años, el polarizador se convirtió en una figura de consenso, celebrado por blancos y negros, a derecha e izquierda. George W. Bush le condecoró.

“¿Quién podría haber predicho a finales de los años sesenta, cuando Muhammad Ali era vilipendiado por la prensa deportiva y por la mayoría de la América blanca como un racista negro, un agitador bocazas, que se convertiría en la elección obvia para encender la antorcha en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996, como un símbolo del entendimiento, la paz y el amor internacional?”, escribió en 1998 el escritor Budd Schulberg, autor de la novela de boxeo Más dura será la caída, que inspiró la película protagonizada por Humphrey Bogart.

Cuando iniciaba su carrera política, en su oficina electoral de Chicago, Barack Obama tenía una fotografía de Muhammad Ali en un combate con Sonny Liston. No era casualidad. “Muhammad Ali representaba algo más que boxeo. Tenía un sentido político, el sentido de un orgullo afroamericano que se afirma a sí mismo”, dijo hace unos años, en una entrevista con este corresponsal, David Remnick, autor de las que seguramente sean las mejores biografías de Ali y de Obama.

Como Obama, que creció en una familia blanca y asumió su identidad negra de adulto, Ali también buscó y encontró su identidad. “Cassius Clay no quería ser Cassius Clay. No quería ser un luchador obediente y tradicional de la era de la segregación", dijo Remnick. "Quería ser algo distinto. Eligió la Nación del Islam, eligió otro nombre, eligió unas ideas políticas que, para ser justos, él sólo entendía ligeramente”.

Ali, como Obama, fue una figura esencialmente americana: un icono negro en un país todavía enfermo de racismo, un hombre que creó su identidad, un hombre libre.
Muhammad Ali, con sus hijas Laila (izq.) y Hana, en un hotel en Londres en 1978.

lunes, 23 de mayo de 2016

El Turpial Ave Nacional

El 23 de mayo de 1958, por la junta de gobierno presidida por Wolfgang Larrazábal, fue declarado el turpial como ave nacional.
Se caracteriza por sus colores amarillo-naranja en todo el cuerpo, excepto la cabeza y las alas, que son negras con partes blancas, y tiene una mancha azul, pequeña pero intensa, alrededor de los ojos.
El turpial habita en casi todo el territorio venezolano, así como en los Llanos orientales de Colombia y Panamá, también, en menor presencia, en el resto de la zona norte de Sudamérica.
 Imagen: El Farol
 


miércoles, 4 de mayo de 2016

San José del Avila en 1926





Nuestro muy amado y muy ilustre cerro el Avila, ahito de glorias terrenas, colmado hasta su más empinado picacho de inmortales heroísmos, decepcionado del mundo, sus engaños y sus comedias, enrumbó sus aspiraciones por senderos divinos, a m´siticas regiones. Y como quiera que todo merecimiento justo es atendido por Dios y a nuestro Avila era de usgente justicia complacerlo, todo se dispuso para darle un Santo. Existe San José del Avila, y su Santuario, al cuidado hoy de alemanes Padres Benedictinos, por ausencia indifinida del vistuoso Padre Machado, levántase espacioso y sencillo a menos de un centenar de metros del Avila sobreano. Indudable es la celeste equidad, Caracas entera es devota de San José del Avila, milagroso escuchador de quejas y peticiones. El viernes 19, como todos los años, su Capilla estuvo de gran festejo. 



Fuente: Elite 1926 

jueves, 28 de abril de 2016

Breve recuento de la Cota Mil

Interesante cronología de la Cota Mil o Av Boyacá, especialmente para estudiantes de Arquitectura y Urbanismo.

"Ya en el último decenio del período correspondiente al gobierno del general Juan Vicente Gómez, el crecimiento de Caracas experimentaba una fuerza centrífuga que había dado lugar a la aparición de urbanizaciones hacia el este, y al rápido desarrollo de núcleos urbanos, como los de San Agustín y El Conde, (1927) de allí los decretos sobre el ensanche de Caracas. 

Durante el régimen del general Eleazar López Contreras, se hizo manifiesto que era indispensable ordenar ese crecimiento; necesidad que movió al gobernador Elbano Mibelli, no solo a crear la Dirección de Urbanismo del Distrito Federal, sino a contratar los servicios de afamados técnicos extranjeros para racionalizar y someter a un patrón tecnológico  las fuerzas poco ordenadas que invadían la extensión del valle. En abril de 1938, firma del Gobernador un contrato con los arquitectos y urbanistas Henri Prost, Jacques Lambert, Maurice Rotival y el joven Wegenstein, para que se formara un plan monumental de Caracas, que sería el origen del primer plano regulador de la ciudad. Prost, era el hombre de la fama, bien ganada en el reordenamiento y ornato de Marrakesh, Fez, Rabat, Casablanca y otras ciudades del norte africano; y Lambert y Rotival, fueron los hombres del trabajo de campo y de la presencia física; pero como el último fue el más constante, y volvió al país en épocas posteriores para modificar y adaptar el plan original, el proyecto se conoce como "Plan Rotival".
En este trabajo se establece la construcción de:"La carretera al pie del Avila (que) parte de la entrada a "El Retiro", en Catia, asciende con una pendiente aproximada del 6%, pasando al sur del Manicomio, y continúa hacia la Puerta de Caracas, donde se unirá con la Calle Sur 10. Continúa hacia el Este, pasando al norte de Sarría, Campo de Tiro, Maripérez, para llegar a la urbanización San Rafael al norte de La Florida". Y al referirse a la avenida central, primera idea de la avenida Bolívar, explica que la mencionada anteriormente; "Está destinada a unir toda la región del Avila entre Maripérez y el Country Club, y también las futuras urbanizaciones del este..." Más adelante, al referirse a otra vía, asienta que ésta ha de "..Unirse con la carretera que bordea el Avila y formar con ella una vía de Circunvalación que será, sin duda, una de las más interesantes vías turísticas de la ciudad".

 Si debemos dar los nombres de algunos venezolanos, se tiene por cierto que Carlos Guinand, el creador de Pro Patria, había sugerido a Mibelli la elaboración del Plan para Caracas. Los ingenieros Guillermo Pardo Soublette y Leopoldo Martínez Olavarría, como director de Urbanismo, el uno, e ingeniero Municipal, el otro, tuvieron una activa participación en la elaboración del histórico trabajo de planificación.

No conocemos otro antecedente de esta iniciativa, que no sea el del camino-cortafuego abierto entre Coticita y Petare, ideado pocos años antes, en el mismo tiempo de Eleazar López Contreras; trabajo, orientado más a la prevención de incendios y a la conservación del cerro, que a resolver un problema de vialidad.

El Plan Rotivial,[sic] ambicioso, sobre todo en sus aspectos monumentales, pero que preveía solamente para una población que no habría de superar el millón de habitantes, dio coherencia al pensamiento de nuestros arquitectos y creó reglas de juego que vinieron a ser obvias y tácitas, manteniendo una saludable continuidad en la construcción de estructuras a lo largo de más de medio siglo. De allí el concepto de eje horizontal que se concretó en la avenida Bolívar, y el acatamiento del proyecto de una gran vía a media falta o media montaña, que a más de servir de bella cornisa para la contemplación paisajística, aliviaría el  tránsito automotor al absolver 20% de la circulación.
La maduración de este último concepto dio lugar, primero, a la Cota 905, y mucho más tarde a la Cota Mil. Los urbanizadores de San Bernardino, adelantándose a la gran obra oficial denominaron "Cota Mil#, a su avenida más elevada, continuación de la "Juan Germán Roscio", la cual recorre un pequeño trecho paralelo con la obra actual (R. Valery). 

El Gobierno trabaja activamente en el plan de la Cota Mil en 1951, y al año siguiente se intensificaron los estudios y levantamientos (Memoria de la Gobernación 1951-1952) con tal intensidad, que la Primera Convención Nacional de Conservación Urbana, reunida aquel año, recomendó  a la Gobernación del Distrito Federal: "...que en los estudios que se llevan a cabo en relación con la construcción de la avenida proyectada sobre la Cota Mil,  se extremen las previsiones que requiere la buena conservación de la falta del Avila". También recomendó en esa oportunidad, al Ejecutivo Federal, que se declarara Parque Nacional a las serranías del Avila, en sus vertientes norte y sur, incluyendo el Pico Naiguatá.
Ya estaban construidos a la Cota 905 (1953) y el Teleférico del Avila (1956) por lo que se ansiaba aún con más urgencia la avenida de la Cota  Mil, cuyo proyecto marchaba a paso tan lento, que la Comisión Asesora de ORNATO Y Mejoramiento de Caracas, acordó en 1958, proceder a la ejecución de las obras de vialidad proyectadas en la periferia y zonas no centrales del área metropolitana, especialmente, la construcción de la Cota Mil.
En realidad ya en 1956 (MOP 1956) se habían abierto mil trescientos metros de la Cota, pero en aquella pequeña intervención, porción mínima de obra tan extensa y ambiciosa. 


A partir de entonces se desarrolla ante los ojos de las generaciones presentes la magnífica obra de vialidad que, acorde con las previsiones, sirvió de notable alivio al congestionamiento del tránsito citadino. En seguida se procedió a la apertura del segundo sector, entre La Castellana y El Marqués, con los distribuidores correspondientes a estos puntos y a Los Chorros, Altamira y Sebucán, inaugurado en agosto de 1962. Papel preponderante en la ejecución del trabajo tuvo Luís Olivares, cabeza del grupo; y aunque sea asunto de arquitectos e ingenieros, debemos anotar que se realizaron verdaderos alardes en la ingeniería de construcción de carreteras al levantar el viaducto de Altamira con inmensas vigas prefabricadas y postensadas de 45 metros de largo y 80 toneladas de peso. Por sus dimensiones tuvieron que ser fabricadas en el lugar y puestas en su sitio por una técnica de rodamiento; dos de estas vigas formaban cada tramo que medía 90 metros, de los cuales se montaron cinco. En Los Chorros se utilizó una técnica alemana distinta, "al aire", sin soportes, con enormes columnas en los extremos".

El último tramo construido, corresponde al sector que une San Bernardino con la avenida Baralt, facilidad que permite el acceso al viejo casco de la ciudad, desde las lejanas urbanizaciones del este, con una rapidez admirable. Igual ocurre con el desplazamiento en sentido contrario.

No obstante, el que ha debido ser el primero, según el Plan Rotival, al unir Sarría y Maripérez, pasando por la Puerta de Caracas, con Catia y la vía hacia Las Guaira, no ha podido ser construido. Los planos y proyectos comenzados en 1957," están ya concluidos desde 1970 (Construcción N° 195)." pero razones de diversas índole han inmovilizado la voluntad de los urbanistas y gobernantes que se hallaron de frente a la oposición de muchos propietarios de viviendas en áreas densamente pobladas del noreste de la ciudad.

La cota Mil, concebida como una solución de vitalidad, cumple de paso con sus dos funciones trascendentales; en primer lugar forma en cinturón de concreto y acero que pone límite a quienes pretenden construir en las faldas de la serranía, y en segundo término hace las funciones de un amplio y extenso primer contrafuego que juega papel decisivo en la conservación del Parque Nacional del Avila, de la cual en su límite natural hacia el sur.

Este importante puesto que ocupa la Cota Mil en la conservación del cerro al que ciñe en sus estribaciones, creando a la vez una barrera contra el ataque de piromaníacos que han de quedar de inmediato a la vista del público y expuestos a una rápida respuesta de las autoridades conservacionistas, no podrá tenerse de ninguna manera como de segunda categoría. El examen de la trascendencia de este servicio lleva a la revisión de los medios que ha utilizado la ciudad, desde sus orígenes, para mantener y conservar esa fuente de recreación, de salud y de grandeza que es nuestra montaña Avila.
Fuente: Crónica de Caracas #88
(1997-1998)

miércoles, 27 de abril de 2016

Urbanismo Industrial


"Bajo todos los meridianos de Venezuela, a orilla de las carreteras, en las ciudades principales, en los pueblos, se encuentran las estaciones de servicio con el óvalo ESSO, brindando a los automovilistas todo cuanto el vehículo necesita para el perfecto funcionamiento de la complicada maquinaria, para la salud del motor. Atendidas por operarios expertos, en ellas los productos ESSO tienen una rápida distribución. El más usualmente conocido de los derivados del petróleo llega por su intermedio a las manos de millares de millares, -de millones- de consumidores en todo el territorio nacional. En términos populares se conoce a la gasolina como el combustible de los múltiples usos. Es una acertada designación.
Las estaciones de servicio que son ciento por ciento ESSO,-edificios, productos, personal-, están dotadas de todos los medios mecánicos aptos para facilitar la distribución y aplicación de los productos, siendo su personal especializado en esas actividades. 

Ahora, bien vale decir que gasolina no llega a los consumidores sino a través de un largo, bien organizado proceso. El petróleo crudo sufre una serie de transformaciones de orden químico-físico que culminan en la destilación, al pasar por los serpentines del alambique. Realizado esto, se deposita en inmensos tanques que contienen hasta dos millones de litros, y que por medio de una vasta tubería conectada a ellos lleva el combustible hasta los muelles, o penetra mar adentro cuando los tanqueros no pueden llegar hasta la orilla, por sobre el hecho mismo de las aguas. Allí, dispositivos especiales realizan el bombeo de la gasolina a los buques-tanques, los que la transportan a sitios determinados de la república convertidos en centros de distribución para determinadas zonas, como por ejemplo Puerto Cabello y  La Guayra. Y de nuevo pasa la gasolina a los inmensos tanques menores de otras ciudades, de donde va a camiones-tanques, a vagones de tipo especial que cargan hasta 20.000 litros, o a barriles de acero que, a su vez, van a llegar a los depósitos de las estaciones donde luce el óvalo de la garantía.
Funcionan en edificios construidos especialmente y en los cuales, a más de respetar las características necesarias para el desempeño ideal de su cometido, se ha cuidado la parte ornamental utilizando el estilo arquitectónico que se pudiera llamar neo-colonial.



La que aquí vemos tiene desde la carretera una espléndida perspectiva que permite al automovilista apreciar desde su vehículo los detalles de la construcción y las posibilidades del servicio. Está situada en la Carretera  del Este, estrada de La Florida, Caracas, y se asemeja en líneas generales a los edificios construidos por los primeros misioneros españoles que se asentaron en regiones de la Península de Florida, y que hoy día se conservan.  En esta moderna estación de ESSO,  como en las antiguas construcciones a que hacemos referencia, pueden verse la imagen tallada de san Cristóbal- Patrón de viajeros y caminantes-, ventanas enrejadas, balcones asomados al aíre, el gallardete de las palmeras, y arbustos de la tierra en panzudos pipotes de barro recocido.

Tomado de la Revista El Farol 1943/Transcrito por Caracas en retrospectiva

jueves, 21 de abril de 2016

En tiempos de López


Por Jorge Peña




 Al fallecer Juan Vicente Gómez, amo absoluto durante 27 años de vidas y hacienda de todos los venezolanos, el 17 de diciembre de 1935, Un nuevo camino se abre para todos los nacidos en esta tierra.


Un personaje, delgado, de voz ronca, carácter firme y con mucho por hacer aunque con muy poco por disponer, entra no solamente en la arena política, sino también con la enorme tarea de rehacer un país, prácticamente de la nada.



Venezuela, para aquel entonces era uno de los países más atrasados del continente. Contaba con poco más de tres millones de habitantes (3.000.000) y la ciudad capital albergaba 263. 358 habitantes. Más de la mitad de la población se mantenía en el ambiente rural, como no había política inmigratoria, los extranjeros que Vivían en el país, no llegaban a 2 % de la población.

Cien (100) kilómetros de ferrocarriles y mil kilómetros de carreteras (en su mayoría de tierra) trataban de interconectar al país. El transporte aéreo, estaba en sus comienzos y la nación solo sostenía relaciones diplomáticas con diecinueve (19) países.

 En Caracas solo existía un liceo de bachillerato, un colegio federal en Maracaibo y la mayoría de los chicos, después de terminar la educación primaria, se dedicaban a trabajar en los más diversos oficios.

El petróleo, cuya exploración en firme, comenzó con el “reventón” del pozo “barrosos” número 2 en 1922, comienza a marcar un ascenso en la monoproducción y el casi abandono de las actividades agropecuarias. El país exportaba café, cacao, azúcar, algodón, balatá, ganado en pie, cuero de res y algo de tabaco. Al comenzar la exploración petrolera, se produce el éxodo desde el campo a las ciudades, por parte del campesinado, al advertir estos que se ganaba mucho más dinero en ellas y en los campos petroleros, que en las haciendas en donde la vida transcurría en simple trabajo duro, pagado en fichas y sin ningún estimulo de progreso y bienestar para ellos.

El analfabetismo era enorme sin lugar a dudas. Al llegar López Contreras al poder formalmente en enero de 1936, la cifra de personas que no sabían leer y escribir, llegaba al sesenta (60%) por ciento de la población. El paludismo mantenía una taza mortal realmente sobrecogedora en los infantes ( casi el 16%).

Este es el país que encuentra Eleazar López Contreras a su llegada. Y si a todo eso se le agrega, el radicalismo político de los exiliados que llegaron al país, y el de los liberados de las cárceles Gomecista pueden imaginarse el tremendo reto, que con los pocos recursos con los cuales contaba, debió enfrentar el nacido en Queniquea  (el país producía al momento, unas 24 millones de TN métricas de petróleo de las cuales se exportaban 22 millones y solo se refinaba el cinco (5%) por ciento del aceite extraído).

Mucho hay que analizar sobre “La transición” que comenzó a administrar López, lamentablemente el espacio es corto, pero en otro momento, se podrá continuar con tan apasionante tema.
 


Obras consultadas:

“López Contreras, de la tiranía a la libertad”, Tarre Murzi Afredo ( Sanin)Editorial Ateneo de Caracas, 1982.

 “El decenio democrático inconcluso”, Chiossone Tulio,  Editorial Ex-libris, Caracas 1989

 “Aérea Metropolitana de Caracas”, Vila Marco AurelioEdiciones del Cuatricentenario de Caracas 1965.

Otro material: 

Archivo histórico de Venezuela, Fundación Sepia 2014. Diario La Esfera, Caracas, Diciembre 1940.  Ricardo Rodríguez Boades.



jueves, 14 de abril de 2016

Caraqueños, otra época empieza.

Algunas cosas parece que no han cambiado doscientos seis años después. Pronto escribiremos sobre el 2010, o tal vez usted, pueda relatar en pocas líneas su crónica.

1810-1910
Por Enrique Bernardo Núñez
(Cronista de la Ciudad)
"El Plano de Mendoza Solar. Emparan- El Balconcillo de los Salias- El Retorno Ilusorio.
"En el centenario del 19 de Abril, Enrique Mendoza Solar, reconstruyó el plano de Caracas para el año de 1810. Se sirvió de las noticias del obispo don Mariano Martí, los planos de Francisco De Pons, Ángel Jesurum "y otros ingenieros e historiadores". Tiene a un extremo de la parte superior el escudo de armas de Santiago de León de Caracas, aunque éste nunca tuvo ese color verde o sinople que le añadieron, como puede verse en la descripción de Arístides Rojas que lo acompaña la misma que hace Oviedo y Baños. (Ver nuestra nota "El Escudo de Armas de la Ciudad de Caracas"). En la parte inferior (izquierda) el retrato de Simón Bolívar, por Carmelo Fernández. Este plano establece el parangón entre una y otra  época. 1810 es un tiempo de grandes pasiones, o dominado por una gran pasión. Por el contrario  en 1910 las grandes pasiones parecen proscritas de la vida nacional. El País se halla extenuado por cien años de guerra. La consigna es la de una vida sin movimiento. Ña vida se petrifica en torno al culto de los héroes. Tiempo de pirotecnia verbal, de cuadros vivos, de jóvenes disfrazados de húsares que acompañan los desfiles y ceremonias oficiales. No hay fuego para renovar la antorcha encendida el 19 de Abril. En 1810 Caracas es una ciudad de treinta o cuarenta mil habitantes. José Domingo Díaz le asigna treinta y cinco mil para 1805. No es ya la ciudad del cuadro de N.S. de Caracas, desolada por la viruela. La expedición de la vacuna enviada por Carlos IV ha hecho bienes incalculables. La ciudad es entonces más rica, de vida más fácil y abundante, "encanto de naturales y extranjeros”, según nos dice el mismo Díaz. El aire del siglo penetraba en sus calles.
El plano de Mendoza Solar nos permite asimismo reconocer fácilmente los sitios más importantes. La Catedral, la Prisión eclesiástica, el cementerio de la parroquia. En las Gradillas se pensaba construir la nueva Catedral. La Casa de Simón Bolívar podía verse en el ángulo sur-este de esta esquina. Del lado Sur el Palacio Arzobispal, la Capilla de la Universidad. Del lado Oeste o calle de N.S. de la Luz, la Real Cárcel, las Casas Capitulares. La Real Audiencia a inmediaciones de la Casa de los Bolívar, frente a San Jacinto. Luego la casa de Correos. José Domingo Díaz vió caer sus balcones la tarde del veintiséis de marzo. La Tesorería, entre Principal y San Mauricio (Santa Capilla). La Administración de Tabaco (Esquina de Jesuitas). El Cuartel de Milicias de Blancos (Esquina del Hoyo). Para abril de 1810 las de Valencia y Aragua se encontraban acuarteladas en la casa de la Misericordia.


Para 1910, a pesar de terremotos y demoliciones, Caracas apenas ha franqueado los límites que tenía cien años atrás.  Las casas del centro estaban convertidas en almacenes u depósitos de mercancías. Eran casas ciegas, sin ventanas. Conservaban sus fachadas, portones, claveteados, y pavimentos de lajas. Algunas de ellas ostentaban las cifras y armas de sus dueños. Cerca de la esquina de Sociedad, por ejemplo, del lado que mira al naciente, podían verse las de los Blanco Villegas, y en la esquina de El Conde, la de San Xavier. A poco de instalada la Suprema Junta se trasladó a esta casa que databa de 1736. En ella se instaló el Congreso el 2 de marzo de 1811. Asimismo en esta casa celebraba sus sesiones la Junta de Vacuna. Entre Monjas y Padre Sierra se veía en 1910 la casa de Luís López Méndez (Hoy Pasaje Capitolio). Una casa de fondo conventual. El zaguán alumbrado por una lamparilla ante una imagen de N.S. de Los Dolores. También podía verse entre Gradillas y Sociedad, la Casa de don José de Aristeguieta, o de las Aristeguieta, la misma que fue después de María Antonia Bolívar, y donde estuvieron las oficinas y talleres de "El Universal". En esta casa murió el gobernador Guevara Vasconcelos. Las oficinas de la Gobernación y Capitanía General continuaron en ella bajo los gobernadores Casas y Emparan. Este último, en vista de la  agitación reinante, de la ansiedad de conocer las noticias que llegaban con gran retardo en algún bergantín de Cádiz o alguna goleta de las Antillas, escapada de los corsarios franceses- se decía que Emparan ocultaba las noticias-disponen fijar carteles en las puertas von las informaciones recibidas de España. Una especie de pizarra periodística.

A su llegada Emparan habilitó la casa del rincón de San Pablo que fue más tarde del Presidente José Tadeo Monagas. Luego se trasladó de Madrices a Ibarras, una casa de portones grises y balcones labrados, y un tinajero de ladrillos que más bien parecía una garita. La misma donde un siglo antes  murió Don Eugenio de Ponte y Hoyos, el hechizado. Allí quedó Emparan con Centinelas y guardias a la vista, el jueves santo de 1810, que fue 19 de abril. Una casa que parecía tener mucha sombra. Medio siglo después. Ponían preso al presidente Julián Castro, en una casa, calle por medio, la misma  donde estuvo el Seminario Mayor y luego los almacenes de Juan Manuel Díaz. Puede decirse que Emparan es el primer presidente depuesto. Antes, más de un gobernador había sido preso y remitido a España por los Capitulares, pero nunca en las circunstancias y en el objeto que lo fue Emparan. El 19 de Abril nos da en cierto modo la clave de lo que va a ser nuestra historia en los próximos ciento cincuenta años. En ella puede hallarse una mecánica o inspiración semejante "Una parte de los conjurados engañaban a la otra" decía más tarde José Félix Ribas a José Domingo Díaz. La auténtica revolución de Venezuela se halla en la obra de gobierno de la Suprema Junta salida aquel día. Luego toma prestadas otras ideas, otro lenguaje. Se extravía, se desnaturaliza y se viste de ropajes extraños. El propósito de 1810 es la de alimentar la prosperidad del País, el espíritu de libertad. Pero los venezolanos se dividen. Sobreviene la guerra. Casi todos los miembros mueren en las prisiones o en los cadalsos. El país queda arruinado. Los propósitos del 19 de Abril caen en olvido.
Todavía en 1910 podía verse la esquina de San Pablo en la calle de Mercaderes, el balconcillo de los Salias. La madre de los Salias, doña Margarita Sanoja, estaba casada en segundas nupcias con Matías Sopranis, comerciante, ya octogenario. Francisco era labrador, como se decía entonces, duelo de una hacienda en don Antonio de los Altos. Emparan ha debido encontrarse más de una vez con él, su vecino de la Plaza de San Pablo. Para 1910 se le da el nombre de "Plaza Salias".

El miércoles 19, día de la procesión del Nazareno, llega a su hacienda. Aunque era parte de la conjuración, nada sabe del papel que ha de representar al día siguiente. La creencia de que Salias arrebató el bastón a Empaparan a la entrada de la Catedral, se halla muy arraigada. Así aparece en el cuadro de Lovera. Una lápida de mármol puesta en aquel sitio representa también la escena. Los testigos de la causa de Salias dicen que agarró por el brazo al Gobernador y lo hizo regresar a las Casas Consistoriales en medio de gran tumulto. El hecho es que Emparan regresó con su bastón y en nombre del Rey lo entregó al primer alcalde José de las Llamozas. En la Cada Capitulares se representa una escena no menos decisiva. Emparan sale a preguntar al pueblo si lo quiere por Gobernador. Detrás se desliza Madariaga. Estos dos hombres, Salias y Madariaga, van a ser primeros actores aquella mañana. Basta que Salias salga al paso del Gobernador, y Madariaga mueva el dedo, para que un régimen de trescientos años quede abolido. Se diría obra de ficción, Episodio sacado de algún asombroso relato. Restablecido el gobierno del Rey, dos años más tarde, podía creerse que el pasado había vuelto, ilusión común de todas las reacciones. Aquello no tenía sentido. Era como sucede siempre, imagen del pasado difunto. Andrés Bello lo comprendió en una sola mirada aquel 19 de Abril y lo expresó en una canción perdida entre las ruinas:
Caraqueños, otra época empieza.


El Nacional
19 de abril de 1961

 

Revista Elite abril 1950

Revista Elite abril 1950

miércoles, 13 de abril de 2016

Inauguración de la Av Nueva Granada

La revista Elite lo reseñó de la siguiente manera: 






Importantes Alocuciones. La Radiodifusora Nacional de Venezuela transmitió al País las palabras del General Juan de Dios Celis Paredes, Gobernador del Distrito Federal, al declarar inaugurada la Avenida Nueva Granada. Por su parte, el Excelentísimo Señor Doctor Manuel Barrera Parra, Embajador de Colombia en Venezuela, pronunció sentidas palabras antes el monumento de los héroes Neogranadinos Ricaurte y Girardot instalados en la intersección de las Avenidas Nueva Granada y Roosevelt. 
Elite 1950

viernes, 1 de abril de 2016

Puente de las Canoas

Revista Elite 26-09-1925




Previsión y Seguridad
 "Este sitio fue un día funesto para toda Caracas, pués en él perecieron, brusca y absurdamente, tres honorables damas y un simpático niño de una familia distinguidísima (Stas. Hernáiz y niño Díaz Castro) .

 Este es el puente de las Canoas, en Maripérez, al comienzo de la Gran Carretera del Este, a la salida de la urbe.

 El Gobierno Nacional creador de la espléndida red de carreteras que cruzan de extremo a extremo del País, atendiendo a sanas ideas de prevención y seguridad, ha mandado a construir puentes y rebordes en los lugares de peligro, tal como se advierte en el fotograbado. "

miércoles, 6 de enero de 2016

¡Qué Pampanini!

La actriz Silvana Pampanini, exponente del cine popular italiano de la década de los cincuenta, falleció hoy (06-01-2016)  en Roma a la edad de 90 años después de que no lograra recuperarse de una reciente operación en el abdomen.

La intérprete murió en el policlínico Gemelli de Roma, donde permanecía hospitalizada desde el pasado octubre en terapia intensiva tras una operación quirúrgica abdominal de urgencia de la que no se recuperó, según informaron los medios locales.
Pampanini (Roma, 1925) comenzó a destacar en la Italia que surgió tras la Segunda Guerra Mundial y es considerada una de las divas del celuloide de aquella época, precedente de otras sucesivas como Sophia Loren o Gina Lollobrigida, con quien mantenía una reconocida rivalidad.  

Su figura, morena y de intensos ojos verdes, aparece frecuentemente asociada a la del cómico napolitano Totò, con quien trabajó en películas como “47 morto che parla” (1950).
Es precisamente en la década de los cincuenta donde alcanza su máximo esplendor, al recitar junto a algunos de los más grandes actores de la época.

Cosechó un éxito importante con “Processo alla città” (1952), dirigido por Luigi Zampa y trabajó junto a Vittorio de Sica en “Il matrimonio” (1954) y con Alberto Sordi en “La Bella Roma” (1955).

En el año 1955 nos visita la famosa actriz Silva Pampanini en pleno auge de su carrera, su visita generó algunos comentarios de supuestos  amoríos con el General Marcos Pérez Jiménez, pero estos no pasaron más que a convertirse en parte de una leyenda urbana. De la prensa y revistas de la época recogí varias notas, una de ella decía: 
  
" A mediados de los años 50, los caraqueños se sorprendieron con lo que vieron en la portada de una revista local: Marcos Pérez Jiménez, presidente de la República, y la actriz italiana Silvana Pampanini, eran captados en traje de baño en la orilla de la piscina de un reconocido hotel capitalino. Los rumores del supuesto idilio entre ambos y la visita de la diva a la residencia presidencial de la isla de La Orchila, no se hicieron esperar. "


Imagen Revista Billiken octubre 1955


¡QUE PAMPANINI!

Expresión de la época para referirse a la voluptuosidad y atractivo de una mujer. La responsable de que un apellido se convirtiera en un genérico de exuberancia fue Silvana Pampanini, la bella actriz italiana que durante su visita a Caracas no sólo exhibió su característico desparpajo sino "lo generosa que se mostró la naturaleza" con ella, según reza la crónica de Estampas. Durante la rueda de prensa que ofreció a los reporteros, manifestó su deseo de filmar una película en Venezuela, "de ambiente criollo, pero que le permita lucir bien su capacidad artística". ¡Y cómo no! — 



Imágenes tomadas de Billiken 
y del portal Pepubblica.it/spettacoli/cinema/2016/01/06/foto/silvana_pampanini_fotostoria-125876108/1/?ref=fbpr#26