domingo, 3 de agosto de 2014

El centinela del Ávila

Una de las primeras imagenes publicadas de noche del Hotel Humboldt
Enero 1957 a  poco días de su inauguración



" En lo más alto de la silla del Avila, desafiando a la neblina que hasta un pasado reciente la enhiesta serranía, se divisa el Hotel Humboldt que como un gigantesco centinela guarda perennemente la ciudad procera, Caracas está orgullosa de belleza tanta, señuelo de turistas que la admiran donde el valle y los jardines de Galipán eternamente en primavera" 
Billiken 1957
Compilación de Caracas en retrospectiva
por María F Sigillo 
Texto e imagen de revista Billiken. 


sábado, 2 de agosto de 2014

La Concha Acústica / 1954

" Caracas cuenta entre las obras que le están dando carácter de gran ciudad con un excelente teatro lírico al aire libre. Construido en el tiempo récord de cuarenta y cinco días, fue inaugurado con un concierto de la Orquesta Sinfónica Venezuela bajo la dirección del maestro alemán Furwangler, con motivo de la Décima Conferencia Interamericana. 

El teatro lleva el nombre de José Ángel Lamas, en homenaje a la memoria de uno de los grandes músicos venezolanos de la época colonial. El estilo de la Concha Acústica no imita ningún monumento, ni teatro de ningún siglo, ni sigue ningún modelo consagrado. Es una creación realmente original que bien puede clasificarse como modelo del arte moderno.

Con la Concha Acústica, obra ejecutada por el Gobierno con la cooperación de la empresa denominada Colinas de Bello Monte, la Orquesta Sinfónica Venezuela que es la mejor de Sur América, ha entrado en posesión de uno de los más amplios escenarios para llevar el arte a las grandes masas caraqueñas que aman la música. 


Inauguración de la Concha Acústica
marzo de 1954




 Fuente: Venezuela bajo el Nuevo Ideal Nacional
Realizaciones durante el Gobierno del Coronel 
Marcos Pérez Jiménez
2 de diciembre de 1952 al 19 de abril de 1954
Publicación del Servicio
Informativo Venezolano. 
Dos notas interesantes:
Nuestro querido amigo Ronald Nava García (QEPD) hizo una interesante acotación cuando subimos la imagen al grupo del facebook y fue "Dos referencias medio desconocidas. En la concha acústica se realizó un Miss Venezuela, debe haber sido a comienzos de los 60. La otra es el hecho de que allí se presentaron, juntos, dos cantantes popularisimos  y que rivalizaban en cuanto a afición. Lucho Gatica, chileno y el gran Alfredo Sadel. Estuve ahì esa noche." 

jueves, 31 de julio de 2014

Caracas ciudad del automóvil ( 1956)

Elite 1956 # 1608 de fecha 21 de julio de 1956 publicó "Caracas Ciudad del automóvil" 
aquí las imagenes y el pequeño reportaje 





  


sábado, 26 de julio de 2014

Avenida Urdaneta


" La Avenida Urdaneta es una de las más importantes obras que el Gobierno Nacional ha llevado a cabo a través de la Gobernación del Distrito Federal. Une la Avenida Sucre, situada a la entrada del Litoral, con la Avenida Andrés Bello, en la cual se inician las urbanizaciones residenciales del Este atravesando el corazón de la ciudad. 

La  construcción de esta Avenida puso de manifiesto la perfecta coordinación de las entidades nacionales y municipales que intervinieron en el desarrollo de los trabajos, hasta el punto de que fue posible realizarla en solo 120 días, no obstante tener dos kilómetros de longitud y 26 metros de anchura y estar dotada de todas las instalaciones que exige la moderna técnica urbana. Para transformar las angostas callejuelas que antes existían en esta gran arteria fué necesario llevar a acabo más de 250 demoliciones, realizar difíciles trabajos de nivelación, instalar tuberías paralelas para cloacas, acueducto, luz, teléfonos,semáforos, etc. 
La Avenida tiene 70 bocas de visita, 14 sótanos de transformación y 290 banquillos. 

La Avenida Urdaneta es sin duda alguna la obra más rápidamente construida en los últimos años y también una de las que más ha contribuido a transformar la fisonomía de la capital Venezolana. 



En esta fotografía se puede apreciar la amplitud de la vía,
algunas de sus características, y la magnitud de los espacios que
quedaron libreas al derribar  las viejas casas que antes bordeaban las calles que fueron
reemplazadas por esta moderna arteria urbana



Día de la inauguración de la Av Urdaneta
domingo 29 de noviembre de 1953

Aporte del Arq Ricardo Rodríguez Boades 

Fuente: Venezuela bajo el Nuevo Ideal Nacional
Realizaciones durante el Gobierno del Coronel 
Marcos Pérez Jiménez
2 de diciembre de 1952 al 19 de abril de 1954
Publicación del Servicio
Informativo Venezolano.   

jueves, 24 de julio de 2014

Los Pavitos ( años 50)

Las "pavitas" tienen varias aficiones: las zapatillas "aladino", la falda de
muñequitos, el armador y las medias tobilleras. Casi todas llevan su diario íntimo 

"Los pavitos son “arroceros”  por naturaleza y fiesteros por esencia. Los tocadiscos los atraen como la luz a las mariposas. Viven de las “movidas” que en su jerga particular tienen las acepciones de fiesta, arroz, paseo, cita” (ver adelante el diccionario de los “pavos”)
Se les encuentra en bandadas a las puertas de las radios y televisoras esperando ver a sus ídolos  favoritos. Porque no se puede ser pavo sin tener admiración rayana en fanatismo, por un cantante o cualquier artista, sea Lucho Gatica, Alfredo Sadel o Elvis Presley. Los pavos de todo el mundo lloraron el día que supieron de la muerte de James Dean. Pero ya han aparecido otros que lo han remplazado. El más reciente ídolo de los pavos parece ser el joven actor norteamericano Sal Mineo.
Sintiendo verdadera furia por el baile los pavos muestran una habilidad especial para aprenderse los últimos ritmos de moda, llámense rock-and-roll, cha-cha-cha, o “lindy”. Habilidad que ya quisieran sus profesores tuvieran con las materias de estudio. Porque no es necesario notar que los pavos  no son muy amantes ni del estudio ni del trabajo. 

Naturalmente que aún entre los pavos hay diferencias. Los hay del “high life” que se la pasan corriendo en veloces carros deportivos europeos preferentemente, con el escape abierto a propósito, para hacer ruido y así llamar la atención. Hay, también pavos proletarios. Pero a todos los distingue el afán de exhibicionismo. Porque el día que un pavo no llame la atención por su última camisa o su nuevo carro deportivo se muere irremisiblemente. 

¿Cómo se explica el fenómeno de los pavos?  Producto de las grandes Ciudades, el pavo es resultado de la vida moderna, muelle y superficial en muchos aspectos, de la influencia norteamericana entre nosotros y de otros factores más complejos. No es necesariamente un espécimen negativo, apuntan sociólogos y  psiquiatras. Es preferible que en la pubertad o en la adolescencia, las gentes expresen libremente sus gustos y se liberen de ese lastre de superficialidad que acompaña casi siempre a esta etapa de la vida. Cuando crezcan, ellos por su propia cuenta dejarán sus pavadas.  Esto no quiere decir, sin embrago, que haya tipos que en su manera de pensar y de actuar, continúan siendo pavos una vez pasada la edad del sarampión juvenil, y sigan siéndolo hasta que se mueran. 
Lo más "chevere" según su propia expresión, que puede poseer
un pavo , es un carro, y si es del tipo deportivo,
como de la foto, no puede imaginar mayor satisfacción. 
A los “pavitos” de Caracas no les ha faltado quién los inmortalicen en la prensa. El dibujante Montilla, asesorado por los textos de “Lumute”( su verdadero nombre Luís Muñoz Tebar) son los creadores de una tira cómica basada en el popular espécimen capitalino. Al principio tropezaron con un problema el “pavito” no estaba bautizado. ¿Qué nombre ponerle? Para dilucidar tan grave asunto, llamaron a un concurso en las páginas donde aparece la tira, la Revista humorística “EL GALLO PELÓN”. ¿Cuál es el nombre más pavito que existe?  Centenares de sugerencias llegaron por correo. Hubo una que alcanzó mayor victoria, el nombre de: “Freddy”. Y  Freddy fue llamado desde entonces el “pavito” creado por Lumute y Montilla. 
Los pavitos también tienen su modo especial de hablar
El “argot” o manera característica de hablar de los pavos caraqueños ha sido también recopilado  por Lumute y Montilla, autores de la tira cómica “el pavito”  he aquí las palabras y frases que frecuentemente emplean ellos, publicadas en “El Gallo Pelón”  
Lumute y Montilla son los autores de la tira cómica "El Pavito".Al dibujante Montilla ,
por sus camisas chillonas y su copete, se le puede considerar como
un ex-pavo. Hoy es padre de familia. 


FU: Adecentada expresión de la palabra “Fo” se aplica a las cosas fastidiosas o que son de pavos. Ej. “Ese tipo es fu”…
TARTARA: Mujer medio bandida o bandida y media. Ej. “voy a visitar a una tratarina”  
LLAVE:   Hermano, muy amigo. Expresión entre íntimos. Ej. “ Que es lo suyo, mi llave…?  
CANOAS: Calificativo que se aplica a los patos.  Ej. “Me comprobé unas canoas de gamuza, cheverísimas”…
ME PINTO: Algo así como “Me voy” “chao””arrivederchi” “Estoy ido” “Nos vimos” 
MOVIDA: Fiesta, arroz, paseo, cita. Algo con buenas perspectivas. Ej. “Esta noche tengo una movida catedrática, pues...”
CHEVERE: Expresión superlativa de bueno. Ej.”Mi novia es chévere” 
LA ROCA: En ese empeño por darle a todo nombre, el buen pavo llama así al carro. Es un simple traspapelo de silabas. 
LA GRAMA: Este es uno de tantos nombres que se le aplica al pelo, generalmente no muy liso que digamos, Ej. “tengo la grama alborotada, voy a tener que afeitarme”..
CALICHE: Ropa, flux, traje. Ej. “No me toques que me ensucias el caliche” 
PARGO: Tipo medio raro. Ej. “No hombre, si ese tipo es un pargo.. Es fu pues. 
PARARRAYO: Copete, promontorio de pelos en la cabeza Ej. A ese pararrayo suyo le roncan…  
RECHONCHO: tipo pesado. Más que tu, Ej. “Anoche vi a la vieja rechoncha de la esquina….”
MARABUNTA: Pelo, cabello, melena, ejemplo: “Tengo la marabunta en guerra” 
APACADERO: Cubil, lugar en que siempre se encuentra. Ej. “Me encuentras en mi apacadero... Tú sabes, en el callejón”…
JEVA: Muchacha, mujer. Viene de Eva, la primera mujer Ej. “Tengo una jeva por allá en la Pastora, que me trae de un ala….” 
ESPANTO: Expresión de algo muy bueno. Ej. “Esa muchacha tiene un cuerpo de espanto” 
BOTADO: Dícese del que está bien, Ej. “Oye mi llave, está botado con la tártara esa “…
PELOTAZO: Demostración de agrado, encerrada en una mirada. Generalmente viene de ellas a ellos. Ej. “¿Te fijaste los pelotazos que me lanzó la jevita de pantalones…” 
ACORDEON DE BILLETES: Dícese de un montón de billetes juntos, Ej. “Vámonos con Pedro que siempre tiene un acordeón de billetes”…   



La mayoría de los pavos son adolescentes , pero hay tipos,
como Renny Ottollina, por ejemplo, que en su
aspecto serán pavos de toda la vida.


El Copete 


Zapatos extravagantes 

Bandadas de pavitas se aglomeran en la estación de televisión
para ver de cerca sus ídolos : Lucho Gatica  


Fuente: 
Por Cristóbal Rodríguez Oberto
Fotos de Leo Matiz y Garmendia / Elite 1958 

Ventanas caraqueñas

En vísperas  a la celebración del cumpleaños 447 de la "Fundación" de Caracas, comparto con ustedes, una serie de artículos  que he ido transcribiendo sobre la Caracas vieja. 

Desde el mirador colonial 
a los ojos nuevos de la ciudad 

“Las ventanas caraqueñas se fugan del paisaje. Apenas si algunas cuantas asoman a las calles altas de la ciudad, dónde todavía resta un poco de tradición, en los sitios que no ha llegado la piqueta iconoclasta y los edificios nuevos no se proyectan hacía lo alto, aventados en una angustiosa, desesperada persecución de espacio. 

Las ventanas caraqueñas asoman hoy sus ojos en una nueva fisonomía de la ciudad. Y son diferentes de las anteriores. Estas no tienen altos, elevados balaustres, ni rematan en decantadas volutas o arcos de medio punto. Como también ríen picarescamente tras la gracia escondida de las romanillas,  que antaño les prestaran su precisa dosis de intriga y espectación.   
Hoy los postigos no son párpados cerrados a la curiosidad ciudadana, sino cristales abiertos a los ojos de la ciudad. Por ellos entra el mundo a los apacibles valles interiores como las pupilas que velaban tras la romanilla se asomaban en otras épocas a la muda contemplación del mundo, coronadas, acaso, por un sabio monólogo interior. 

Hoy las ventanas caraqueñas se fugan hacía el desván de los recuerdos, donde hay un marco más propicio para su anhelo de inmensa, definitiva espectación, y se queda viviendo, perennemente ansiosas, al lado de los retablos obscurecidos, pero situadas en su justo lugar, sobre la cursilería churrigueresca de los dorados y las molduras, entre la pátina venerable, nimbada de tristeza de la pintura de mano esclava, llena de poesía y de dolor. 
Y se velan tras las altas, alfileradas rejas, como lo hacían antaño los ojos chispeantes de las criollas, en los balcones asomados al aire, perdidos también hoy en la distancia del recuerdo  como en una suave penumbra crepuscular.
Las ventanas caraqueñas se fugan del paisaje, se vuelven hacía dentro, y aún quedan, una que otra, decorando las calles, como palabras  sueltas de un lenguaje anterior.      
Ventanas de la Colonia
Imagen aportada a Caracas en retrospectiva S/F

Aportada a CER S/F

Las ventanas coloniales de Caracas, al comienzo, eran unas simples tragaluces, claraboyas que apenas dejaban entrar la luz del sol, abiertas en altos, blancos muros encalados, que desde su altura dejaban resbalar los ojos por sobre las cosas sin mirarlas, y en verdadera función de celosías no permitían que su eco violara el recinto interior. 
Después, al florecer de la Colonia, despuntaron en los muros  verdaderas ventanas, bajo el sombreado reparo de los aleros- hijos de tejares asturianos y extremeños- y se hicieron  aladas las rejas, ante calladas hojas opacas y plegadas  como alas de torcaz. 
Fueron entonces las ventanas  oído abierto a la serenata y a la frase de amor; pero, siguiendo  en su papel de celosías, velaban rejas, postigos y macetas floridas para ocultar entre flores y maderas el resplandor propicio de los ojos luminosos de las criollas, acogedores, cálidos, sabios en las lides galantes, duchos en el mirar. 
Y nacieron los balcones alados, abiertos a los aires, hasta donde llegaba el ruido comercial del piso bajo, las risas sonoras de las jóvenes esclavas que tejían la cocuiza como crinejas rubias, el repicar de cascos de las recuas, cargadas, sudorosas, que volcaban en los graneros las almendras morenas de cacao, la risa blanca y apretujada de las mazorcas. 

Balcones o miradas, los nombraron, hoy podemos llamarlas miradores, pues los que conocemos de las casas antiguas, a lo largo y a lo ancho pueden contemplar los horizontes de la ciudad. Florecieron las rejas andaluzas y reminiscencias moriscas, balcones asomados al aire,  miradas que recordaban minaretes recortados sobre el panorama, definidos en las voces del viento, sobre las altas brisas que circundaban la ciudad. 

Unas y otras se fueron. Sobre esas mismas brisas, ventanas y miradas elevaron su vuelo, y ahora se nos escapan del paisaje, perennemente en fuga, batiendo hacia el recuerdo silencioso sus opacas, desgastadas maderas, cual despegadas alas de torcaz." 
          



Fuente: La data se traspapeló, podría ser de Billiken 1946-1947
Transcrito el artículo, menos el último párrafo que es ilegible.

lunes, 21 de julio de 2014

Costumbres Caraqueñas a través del cementerio

La vida del caraqueño de finales del siglo XIX experimentó cambios significativos durante el primer gobierno de Guzmán Blanco (1870-1877). La incorporación de un eficiente servicio de aguas, el inicio de la utilización del alumbrado eléctrico, la construcción de bulevares, teatros, parques, plazas, y de un Cementerio General, acompañado del primer carro fúnebre a caballos, la primera máquina de moler maíz, y algunas fábricas, incidirán notablemente en algunos aspectos de la vida cotidiana. La ciudad estará plena de obras arquitectónicas y contará con una serie de importantes servicios. Al respecto señala Yépez (1998) que en los años próximos al siglo XX “... la cuidad comenzaba a estirarse y a romper la costura de sus calles, que se alargan y se empatan con otras nuevas y aumenta la demanda de más y mejores condiciones sanitarias la tranquilidad política, que de alguna manera se había alcanzado y la modalidad de nuevas políticas sanitarias ayudaban al nuevo ambiente capitalino. El lento crecimiento de la capital, en su camino hacia el progreso ya estaba plasmado en la vida diaria del caraqueño”.
Y es precisamente ese crecimiento paulatino de la capital el que traerá consigo la construcción del Cementerio General al Sur de la ciudad, en el caserío del Rincón del Valle. 


LOS CAMPOSANTOS A LAS AFUERAS DE LA CIUDAD

El espacio rural que conformaba al Rincón del Valle, dedicado al cultivo de caña de azúcar y otros rubros agrícolas pasará a ser la sede del nuevo camposanto, que no sólo sería concebido como la última morada de los difuntos, sino como un lugar de esparcimiento, Merola (1987) acota que “siendo este un jardín público, era lógico esperar que hubiera esmero y cuidado en el mantenimiento del mismo”.
Por otra parte, la incorporación del Rincón del Valle a Caracas sería un hecho, pues para 1875 ya formaba parte de la parroquia Santa Rosalía y no del Valle, según Cobos (2007) “Este tipo de dictámenes fueron el inicio de otras disposiciones más amplias de irradiación urbanística, las cuales tenían el propósito de ensanchar los limites tradicionales citadinos”.
Los camposantos en las afueras de la ciudad por cuestiones sanitarias dieron pie a una serie de decretos y ordenanzas en Europa que sirvieron de modelos para los cementerios públicos presentes en Latinoamérica para el siglo XIX. Por ello no resultan extrañas las coincidencias que pueda tener el camposanto del sur con los presentes en ciudades como Lima, Ciudad de México, Guayaquil, Bogotá. Silva (2007) resalta que “Son similares las formas funerales y enterramientos, la introducción de medios de transporte modernos entre las dos ciudades, las de los vivos y las de los muertos, el origen europeo de estatuaria y mausoleos, así como la reseña de los cementerios y el florecimiento de una literatura necrológica en las publicaciones ilustradas de las capitales latinoamericanas” .


                  

  Fotos de Abilio Rangel Gil del Cementerio General del Sur  1935

  Fotos de Abilio Rangel Gil del Cementerio General del Sur  1935


EL CEMENTERIO – JARDIN – MUSEO

La construcción de este camposanto-jardín como se sabe, permitió además la existencia de un espacio único en la capital, elegido para ser el lugar de descanso eterno de todos los caraqueños, en donde la diferenciación social se hizo evidente al momento de enterrar y adornar la última morada del difunto. La presencia de obras de escultura funeraria en las familias más pudientes de la capital se hizo cada vez más evidente dentro del camposanto, para Cartay (2003)“ El monumento funerario capturaba el espíritu del fallecido y lo dejaba expuesto en piedra permanente a las generaciones futuras (...) algo de eso tenían nuestros monumentos funerarios, que, eran en realidad, casi siempre copias de monumentos existentes en los cementerios de Milán, Génova y de otros del norte de Italia, ordenados a firmas establecidas en Caracas” .
Lo que quiere decir pues, que con la inauguración del nuevo camposanto y la concepción que se tenía del mismo, la cotidianidad del caraqueño de alguna manera se vio afectada, ya no tendría que acudir al cementerio del norte de la ciudad (los hijos de Dios) y el acto de enterrar al difunto variará sobre todo en aquellas familias que además de llevar a su ser querido trasladado en carretas fúnebres, podían dar a la tumba de su deudo un sello personal que permitiera identificar a este o a su grupo familiar. La elaboración de esculturas y rostros de los difuntos favoreció el comercio de las marmolerías presentes en las adyacencias del cementerio, lo que contribuyó en conjunto con otras actividades vinculadas a la necrópolis al crecimiento poblacional del Rincón del Valle.
Escultores famosos de la talla de Pietro Ceccarelli, Chellini, Francisco Pigna, Ventura, Morini, Julio Roversi y Emilio Gariboldi, (que tenía, según Montenegro (1997) una marmolería artística en el en el centro de la ciudad, entre Mercaderes y Municipal).

La presencia de panteones familiares, contribuyó a darle al cementerio una imagen más agradable aún, acorde con lo que se buscaba al momento de su creación. Cañizales (2006) señala al respecto que en la actualidad existen 2800 declaradas patrimonio artístico de la nación
“De allí que especialistas en la materia temen que con la medida de cierre se perdería esa condición de patrimonio artístico”.

El camposanto llegará a ser pues, un lugar en donde se presentan obras de arte que a pesar de ser privadas pueden ser disfrutadas por el colectivo. Necrópolis, jardín o museo, la morada final de los difuntos caraqueños exaltaría a través de la belleza de los panteones el lugar de descanso de las familias más pudientes, quienes comprarán lotes de terreno para asegurar la colocación de obras de arte en los lugares de descanso de sus familiares.


SOBRE REGLAMENTOS Y PLANOS.

Según el reglamento del Cementerio publicado en el Diario “La Opinión Nacional” de fecha 08/07/1876, en la sección tercera, artículo 18 que “Las ventas de terreno se harán por el Consejo Municipal y podrán traspasarse y sucederse como cualquier propiedad”. Sin embargo, tomando en cuenta que el cementerio no era sólo morada de familias pudientes, sino también del público en general, se estableció un límite en la venta de lotes, como establece el artículo 20 del mencionado reglamento: “No podrán hacerse concesiones perpetuas o venta de terreno, sino hasta la extensión de veinticuatro hectáreas en totalidad de la parte plana del cementerio, ni podrá venderse a una misma persona más de diez y seis metros cuadrados de esa parte, pues siempre debe quedar para el público, sin poderse enajenar, por lo menos diez y seis hectáreas de terreno, calculándose que se requieren tres hectáreas para una población de seis mil almas” .
Unido a esto se encuentra el trazado realizado en el plano del camposanto. Siguiendo la influencia francesa, este cementerio laico estaría compuesto principalmente por cuatro cuarteles y dos grandes avenidas (norte y sur) cada una de cuatro metros, que dieron inicio a la expansión del mismo, en donde, según Silva “...hacen evidente un sistema racional en que se diferencian formas de enterramiento, que luego resultarán en la jerarquía de sepulturas y áreas nobles identificables en el recinto (...) tendrían influencia en el valor de los terrenos”. Con respecto a los límites iniciales, Montenegro (1989) acota que “El ámbito de Tierra de Jugo, solo se había cercado en su límite noreste, ya que los otros puntos cardinales estaban cerrados por la ceja natural de las colinas que le hacían de anfiteatro” (p.4). El plano original del camposanto, según entrevistas e investigaciones realizadas se encuentra extraviado. Sin embargo, a través de la observación del mismo y de la revisión de los planos de la ciudad, se puede tener una idea de su crecimiento y expansión, que se realizó principalmente hacia el lado sur del mismo.

Fuente :  Comunidad de usuarios y amigos del Cementerio General del Sur

Algunas costumbres del caraqueño vista a través del cementerio

VELORIOS, ENTIERROS Y OTRAS COSTUMBRE

”  Anterior a la existencia de agencias funerarias en la ciudad, era una práctica común velar al difunto en su casa, según Michelena (1997) la muerte era vista como un “entretenimiento social en el que se reunían los parientes y amigos” debía ser esto un trabajo adicional para los familiares del muerto, puesto que a la par de cargar con el dolor por la pérdida del ser querido, debían atender a los amigos, conocidos y parientes lejanos que se acercaban a darle el ultimo adiós a su difunto. Y es que hay que destacar que a pesar de que la primera agencia funeraria según Michelena (1997) se funda en 1849, que además contemplaba el transporte del cadáver y el aviso a los familiares del mismo a través de tarjetas que eran llevadas a las casas personalmente, este era un servicio solo para los ricos.

El traslado del difunto hacia el camposanto también variaba según el poder adquisitivo de sus familiares. Si el muerto provenía de una familia adinerada, este era llevado en un coche tirado por caballos a la iglesia y de allí al cementerio (recuérdese que para el septenio se estrena este tipo de transporte para los cadáveres) el cuerpo era trasladado de la urna en donde fue velado a otra menos lujosa dispuesta para el entierro. En el caso de los pobres, estos eran trasladados en andas por sus parientes y/o amigos, aunque en un principio era costeado por la iglesia, y luego, según Cartay (2003) “...por la Municipalidad o una institución benéfica llamada el ´Tributo a los pobres´ fundada el primero de junio de 1880” (p.329) la urna en la que se trasladaba el cuerpo era dada en condición de préstamo, por lo que una vez llevado al cementerio, el cuerpo debía ser depositado en la fosa y la urna devuelta.

El tiempo de luto establecido dependía del grado de cercanía que se tenía con este. Por ejemplo, si eran los padres de una persona, esta debía guardar, según Cortina (1976) de 5 a 6 años, hermanos o tíos 3 años, abuelos 2 ó 3 años, primos 1 año y familia lejana o amistades 6 meses.

Una vez enterrado el deudo, la visita al camposanto constituía otro acto propio de la cotidianidad de los habitantes de la ciudad.
Sin embargo, cabe resaltar que la presencia del nuevo camposanto significaría un cambio con respecto al arreglo personal que llevaran los deudos de los difuntos al cementerio en días de visita, sobre todo para el dos de noviembre, fecha de los fieles difuntos.

Cloto (1896) citado por Silva señalaba con respecto a este acontecimiento que:
Caracas parece hoy un cementerio. En vísperas del día de difuntos no hay tienda de modas, almacén y quincallería que no parezca un cuartel de Tierra de Jugo, por la profusión de coronas, palmas y otros emblemas mortuorios (...) La bicicleta ha hecho su debut en Tierra de Jugo, a donde han ido muchos ciclistas como si se tratara de correr cintas en el pueblo...(p.192).


Cortejo fúnebre pasando juntamente por la Esquina Caraqueña, en El Valle. 
EL LUTO

El tiempo de luto establecido dependía del grado de cercanía que se tenía con este. Por ejemplo, si eran los padres de una persona, esta debía guardar, según Cortina (1976) de 5 a 6 años, hermanos o tíos 3 años, abuelos 2 ó 3 años, primos 1 año y familia lejana o amistades 6 meses.
Y es que ante un tiempo de luto tan largo, en donde además de la vestimenta negra y la no asistencia a bailes ni a reuniones sociales, unido esto al cierre de puertas y ventanas de las viviendas en donde se encontraban los deudos y a la suspensión de cualquier actividad como clases de danza o piano, era lógico pensar en esta fecha como una oportunidad para poder salir y distraerse un poco de esa vida llena de extremo recato, que duraba meses o años.
Podría decirse en este sentido, que el cementerio significaba pues un lugar en donde convergían distintas familias en momentos especiales dentro del año.

Nadie mejor que Aquiles Nazoa para reflejar un velorio caraqueño 
AMOR, CUANDO YO MUERA

Amor, cuando yo muera no te vistas de viuda,
ni llores sacudiéndote como quien estornuda,
ni sufras «pataletas»
que al vecindario alarmen,
ni para prevenirlas compres gotas del Carmen.

No te sientes al lado de mi cajón mortuorio
usando a tus cuñadas
como reclinatorio;
y cuando alguien, amada, se acerque a darte el pésame,
no te le abras de brazos en actitud de ¡bésame!

Hazte, amada, la sorda cuando algún güelefrito dictamine,
observándome, que he quedado igualito.
Y hazte la que no oye ni comprende ni mira
cuando alguno comente que parece mentira.

Amor, cuando yo muera no te vistas de viuda:
Yo quiero ser un muerto
como los de Neruda;
y por lo tanto, amada, no te enlutes ni llores:
¡Eso es para los muertos esülo Julio Florez!

No se te ocurra, amada, formar la gran «llorona»
cada vez que te anuncien que llegó una corona;
pero tampoco vayas a salir de
indiscreta a curiosear el nombre que üene la tarjeta.

No grites, amada, que te lleve conmigo
y que sin mí te quedas
como en «Tomo y obligo»,
ni vayas a ponerte, con la voz desgarrada,
a divulgar detalles de mi vida privada.

Amor, cuando yo muera no hagas lo que hacen todas;
no copies sus estilos, no repitas sus modas:
Que aunque en nieblas de olvido quede mi nombre extinto,
¡sepa al menos el mundo que fui un muerto distinto!


Fuente: Comunidad de usuarios y amigos del Cementerio General del Sur ( facebook) 
Poema Aquiles Nazoa

sábado, 19 de julio de 2014

La caraqueña de 1946

Mayo de 1946 Plaza Bolívar

Raúl Urbina LLanos ha enviado esta maravillosa imagen a nuestro correo

De izquierda a derecha
1) Josefina flores
2) Esperanza llanos
3) Carmen llanos
4) Fortuna..?
5) Carlota llanos.




Lista De Conquistadores De Caracas, 1723

A la letra, la lista del cronista e historiador Oviedo y Baños, publicada en su obra Historia de la Conquista y Población de la Provincia de venezuela, es la que sigue:
"Fueron, pues, los conquistadores que entraron con Losada los siguientes:

Don Francisco, Don Rodrigo y Don Pedro Ponce, hijos del Gobernador
Gonzalo Osorio, sobrino de Losada
Gabriel de Ávila, alférez mayor del campo
Francisco Maldonado de Armendáriz, natural del reino de Navarra
Francisco Infante, natural de Toledo
Sebastián Díaz, de San Lúcar de Barrameda
Diego de Paradas, del Almendralejo
Agustín de Ancona, vasallo de la iglesia, natural de La Marca
Pedro Alonso Galeas, del Almendralejo
Francisco Gudiel, de la villa de Santa Olalla, en el arzobispado de Toledo
Alonso Andrea de Ledesma
Tomé de Ledesma, su hermano
Francisco de Madrid, natural de Villacastín
Bartolomé de Almao
Sancho del Villar
Cristóbal Gómez
Miguel de Santacruz
Juan de Gámez
Martín Fernández de Antequera
Marcos Gómez de Cascajales
Cristóbal Cobos, hijo de Alonso Cobo, el que mató a Fajardo
Diego de Montes, natural de Madrid
Francisco Sánchez de Córdoba
Martín de Gámez
Pedro de Montemayor
Don Julián de Mendoza
Miguel Díaz, natural de Ronda
Andrés Pérez
Rodrigo del Río
Rodrigo Alonso
Francisco Ruiz
Pedro Rafael
Juan Gallegos
Pedro Cabrera
Cristóbal Gil
Alonso Ortiz, escribano del ejército
Alonso de Salcedo
Juan Álvarez
Vicente Díaz
Pedro Mateos
Antonio Rodríguez
Francisco Román Coscorrilla
Martín Alfonso
Alonso de León
Alonso Ruiz Vallejo, natural de Coro
Melchor Gallegos
Juan Cataño
Gonzalo Rodríguez
Bartolomé Rodríguez
Cristóbal de Losada, natural de Lugo
Francisco de Vides
Esteban Martín
Diego de Antillano
Pedro García Camacho
Domingo Baltasar
Gonzalo Clavijo
Miguel Fernández
Baltasar Fernández, su hermano
Gregorio Ruiz
Juan Serrano
Diego de Henares
Juan Ramos Barriga
Simón Giraldo
Lope de Benavides
Juan Fernández de León
Alonso Gil
Juan de San Juan
Duarte de Acosta
Damián del Barrio, natural de Coro
Gaspar Tomás
Andrés de San Juan
Juan Fernández Trujillo
Pedro García de Ávila
Melchor Hernández
Alonso de Valenzuela
Domingo Giral
Pedro Serrata
Juan García Casado
Juan Sánchez
Hernando de la Cerda
Pablo Bernáldez
Pedro Álvarez Franco
Antonio de Acosta
Juan Bautista Melgar
Sebastián Romo
Juan de Burgos
Francisco Márquez
Alonso Viñas
Andrés Hernández
Francisco Agorreta
Antonio Pérez Africano, natural de Orán
Gaspar Pinto
Diego Méndez
Juan Catalán
Alonso Quintano
Gerónimo de Tovar
Juan García Calado
Francisco Guerrero
Francisco Román
Gonzalo Pérez
Pedro Hernaldos
Andrés González
Gregorio Gil
Francisco Rodríguez
Manuel López
Francisco Pérez
Francisco de Saucedo
Juan de Angulo
Francisco de Antequera
Antonio Pérez Rodríguez
Gregorio Rodríguez
Maese Francisco Genovés
Francisco Tirado
Antonio Olías
Melchor de Losada
Gerónimo de la Parra
Juan de la Parra, su hermano
Justo de Cea
Pedro Maldonado
Abrahán de Cea
Francisco de Neira
Francisco Romero
Manuel Gómez
Gerónimo de Ochoa
Bernabé Castaldo
Maese Bernal italiano y
Juan Suárez, a quien llamaban el Gaitero.
Estos son los que de la confusión del olvido ha podido sacar a luz mi diligencia, sin que de los restantes haya dejado el tiempo, ni aún sombra de su memoria“.
Faltan notoriamente, en esta lista, el capitán Damián del Barrio y sus hijos Pedro del Barrio y Francisco Mateos del Barrio, según testimonios coetáneos fehacientes. Aunque Oviedo hace a Gerónimo de la Parra y a Juan de la Parra hermanos en su lista, en realidad eran padre e hijo, respectivamente. Algunos afirman que Alonso Martín Camacho participó también en la conquista de Caracas. Pudieran agregarse también Alonso Ramírez, Hernando de las Viñas, Francisco Sánchez de Alvarado, Domingo Blas, Miguel de Morillo, y los curas Baltasar García y Blas de La Puente. Alonso Ramírez es mencionado por su nieto Juan de Salas como partícipe de las conquistas de Trujillo y Caracas . Hernando de las Viñas declaró en 1572 estar con Losada en la costa cuando aportó a Maiquetía el corsario Nicolao Valier. Domingo Blas recibe encomienda de Losada. Francisco Sánchez de Córdova declarando como testigo, en 1589 incluyó entre los aun vivos de los conquistadores que entraron con Losada a Gerónimo de Antequera, quizás el nombre real del Francisco de Antequera, de Oviedo. El cura Blas de la Puente se hace cargo de la iglesia de Barquisimeto en 1580.

Fuente: https://www.facebook.com/CaracasLaDeLosTechosRojos?fref=ts