sábado, 3 de diciembre de 2016

Los Puentes de Caracas

Caracas ya lejos de otros tiempos
Por Lucila Palacios 
Los Puentes 

El Caudal de los ríos se ha empobrecido.. La ciudad solo conoce al Guaire que aún mantiene viva su corriente en los días veraneros... Y que luego, en la estación de las lluvias suele crecer con tal vigor, con tal ímpetu, que amenaza a las barriadas vecinas sobre las cuales descarga un fuerte volumen de agua...
El Guaire..pero también por allí cerca, han corrido Catuche y el Caroata..

Linfas claras bajo las arcadas espesas de la vegetación, rumorosas y frescas, llenas de atracción para el paseante...
¡Acaso jóvenes parejas dirigían sus pasos en busca de un lugar solitario situado en las márgenes de cada uno de estos ríos! Y los niños llegaban también hasta sus márgenes… Iban armados con anzuelos y cañas de pescar..pues abajo, en el fondo de los pozos, en los remansos de color azul, había pececillos inquietos, de cola plateada y carne apetitosa...
Los nidos se columpiaban en la arboleda sobre el agua corriente y de vez en cuando un cazador segaba la vida de los pájaros...

Entonces, el Catuche y el Caroata alargaban también sus pasos para alcanzar la ciudad..
Crecían las aguas en uno y en otro sitio o bien se estancaban para dificultar el tráfico urbano.

Y se crearon los puentes..

-¡El Guanábano!
Allí donde crecía el árbol que daba fruto de pulpa sabrosa...



- ¡La Trinidad!
Evocación de la doctrina católica con sus tres Divinas personas en un cielo resplandeciente



-¡San Ramón!
Iban ensanchado estos puentes el barrio de La Pastora...

Había otros tantos  en toda la zona capitalina.
Y en la ciudad que crece, son imprescindibles.
Aunque los ríos hayan bajado su nivel, ellos siguen siendo útiles.
Algunos han sido sustituidos por puentes de construcción moderna, mucho más fuertes, mucho más resistentes...
Otros han cambiado de nombre...
-¡Casacoima!
¡Arauca!

Cada uno de ellos va tomando el nombre de una acción heroica, de una acción gloriosa en la historia de Venezuela...

-¡El Puente Junín!
Y hubo un Puente Nuevo en 1885, sobre el Caroata.


Puente Junín 


   El más conocidos de todos es el del Guanábano por su trágica trayectoria: desde su barandaje, que domina el cauce, se han lanzado al abismo los que quieren morir.. Este puente ha dado, en su balance, un gran porcentaje de suicidios a la ciudad caraqueña.

Día tras día, sobre la angosta quebrada, sobre el hilo de agua que surte a Caracas, aparece tendida la arcada de hierro o de mampostería que va a establecer contacto entre las diferentes arterias de la urbe, cada vez más poblada..

Y aunque la capital cambie de aspecto, a medida que se ensanche, en ella han de perdurar los puentes mohosos, viejos de antigua raigambre, aunque a su lado ostenten toda su novedad las nuevas construcciones barnizadas y el encaje de metal de una baranda lanzada al vuelo sobre el barranco, en cuyo fondo murmura un hilo de agua...

Transcrito de la Revista Elite
1950

jueves, 13 de octubre de 2016

Barrios Pintorescos de Caracas (1942)




Apenas a tres cuadras del Palacio de Miraflores, en la Parroquia de Altagracia y encuadrado en este barrio se encuentra un "islote" que los vecinos se han dado en llamarte "La isla de Dios"
La señora María.


Gran prestigio en el arte culinario y en la confección de arepas tiene esta señora entre todos los vecinos. En las primeras horas de la noche comienza la molienda de maíz blanco y durante las primeras de la mañana ya se están expendiendo las arepas para todo el caserío. Una de las principales consumidoras es la señora Catalina de López, madre del ex-presidente López Contreras, la señora María, por este motivo, goza del prestigio y cuando alguien le reclama algo sobre el sabor, tamaño o color de las arepas, ella se contornea manifiestamente disgustada:-¡Cómo es posible una queja a sus arepas cuando la señora madre del Ex-presidente López nunca ha dicho nada!

El Callejón Z.
Al cruzar a la derecha en la esquina de Aurora se topa el transeúnte con un callejón sin salida que ha recibido el nombre de callejón Z por su similitud con esa letra del alfabeto nuestro. En el trayecto de este callejón se encuentran numerosas casas de "vecindad". Niños desarrapados, sucios, desnudos, se divierten a sus anchas correteando, gritando, haciendo las suyas sin que nadie hasta ahora se haya quejado por eso. Cuneado llueve el callejón se convierte en una charca que hace imposible el tránsito, la luz escasea terriblemente y no es nado original ver a los vecinos quitando agua prestada a las casas contiguas que la tienen.


Los cantores bohemios
A alta hora de la noche cuando ya todo se envuelve en silencio se oye ínicamente el estridente chillar de los grillos que rompe a corta distancia la melodía tropical del bolero o la nota recia del canto mexicano, siempre con la última pieza interpretado a todo lo ancho del sentimiento popular.
Los gatos famélicos
Bandadas de felinos domesticados, hambrientos y trasnochados interrumpen con sus celos el silencio adormilado del barrio.
Se cuelan por los techos para comenzar con su rival a revol por los techos de zinc, formando un escándalo dantesco. El maullar estridente del gato hambriento crea en los ánimos pánico ancestral.

Las Chozas debajo del Puente de Miraflores.
Un general viejo, retirado del Ejército hace años, vive bajo el puente en una choza con su mujer y sus hijos. La lluvia y ventuscos anegan la choza y prende las hojas de zinc. Más abajo, en chozas más aristocráticas  transcurren vidas completamente ignorando un mundo civilizado, estos hijos de Dios.
Los pulperos
Numerosas pulperías de los más elementales de poca higiene expende a sus clientes artículos de primera necesidad.  Son artistas de la invención con argumentos sobre el alza de los precios de los artículos son tienen pretexto de la guerra. Una naranja foja y sin jugo cuesta una locha, la verdura los granos, las hortaliza, todo, todo, está regulado por la mentalidad simplista del pulpero.
Los autobuses.
En las horas de entrar o de salir del trabajo se forma una verdadera revolución para tomar el autobús. Esta línea que hace su enlace con la Pastora no tiene competencia y es por ello que abusa de la paciencia de los pasajeros que hacen largas filas esperando que llegue el tan esperado vehículo."

Fuente: Ultimas Noticias #218
Caracas, jueves 14 de mayo de 1942   

sábado, 24 de septiembre de 2016

Construcciones en la Caracas de los 40


"Todos los días se fabrican más de diez casas en Caracas, pero cada vez se hace más agudo el problema de la vivienda.
Estas afirmaciones paradójicas se las hacen los constructores y los miembros de la Comisión de Abastecimiento, a más de los administradores y corredores de inmuebles.
Sin embargo, aducen como causa el crecimiento violento de la población y el voluminoso aumento inmigratorio  que diariamente arroja a la ciudad un promedio de 50 personas.
Sin llegar a hacer historia, el comienzo del problema se puede situar hace unos diez años, por el 1937, cuando el empezar de un plan de obras públicas, que no llegó a realizarse totalmente, provocó un aumento del éxodo provinciano hacia la capital, añadiendo a viajeros y estudiantes un elemento nuevo: el bracero campesino que corría tras jornal más elevado.


Entonces la ciudad tenía una fisonomía eminentemente aldeana. Salvo algunas construcciones oficiales, la casa de alto alero y rojiza techumbre uniformaba las calles caraqueñas, y se tenía por costumbre no edificar casas de varios pisos.

Hoy, en cambio, la ciudad ha tenido que hacer sitio a su nueva población, pues si hace apenas unos tres años se daba como cifra record los 380.000 habitantes, la capital se acerca ya al medio millón. 
Es una cifra muy alta para nosotros. Y fué para alojar esos habitantes que comenzaban a llegar, que empezó el cambio del paisaje capitalino, elevándose en sus pequeños rascacielos. 
35.617 casas en Caracas, exactamente registraba el censo de 1942. Entre ellas figuraban nuestras primeras casas de ochos y más piso, altos edificios de apartamentos comerciales y de vivienda y algunas dependencias de la administración Pública.

Pero también en ese censo, al lado de las blancas residencias de las urbanizaciones que comenzaban a cercar la ciudad vieja, se contaban los ranchos improvisados y unas pocas viviendas obreras, junto con las paredes de coletas, cartones y latas en que se hacinaban habitantes bajo los puentes, incluidos todos en el rótulo "viviendas no especificadas".

Entonces comenzaba a registrarse el fenómeno que hoy no lo es, de habitar en una sola casa dos, tres y a veces cuatro familias. Sucede también en algunos edificios de apartamentos. 
Esa situación ha dado motivo de crecimiento a las compañías de construcción. En Caracas ya existen cincuenta, de las cuales la mitad se dedica específicamente a levantar viviendas, movilizando cerca de ochenta millones de bolívares anuales y empleando a más de 25.000 hombres.
Pero como continúan escaseando las viviendas, ello ha dado una nueva fase al problema. Además de la acostumbrada suma equivalente al valor de tres meses de depósito que antes se exigía para alquilar una casa, ahora para obtenerla se necesita pagar otra que con el carácter de "prima" oscila entre uno y tres mil bolívares.
Este mercado negro de la vivienda- nutrido por la escasez, pues los constructores calculan que faltan residencias para ocho mil familias- es fuertemente combatido por la Comisión Nacional de Abastecimiento, que regula los inmuebles, persigue a los sub-arrendatarios que reclaman primas y los sancionan con multas de cien a diez mil bolívares, y contempla penas de prisión. 
En parte solucionaron el problema, la erección de la reurbanización "El Silencio", que brindó alojamiento a unas doscientas familias, y el plan de construcciones a bajo costo del Banco Obrero, que realizado en escala nacional permitió en lo que a la capital toca viviendas para cerca de un millar de familias.

 Dicho Banco, acaba de entregar cuarenta y ocho viviendas de tipo escogido para residencias de clase media, a sendas familias. Se hallan ubicadas en La Bandera, y de por si han venido a formar una nueva urbanización. Mientras tanto se construye un grupo de bloques de apartamentos para cien familias, en el mismo lugar.

Una idea de esfuerzo hacia la solución del problema ha realizado el Banco Obrero, se traduce al copiar las cifras de los dos últimos años: treinta y seis y medio millones de bolívares en créditos para la construcción de viviendas.
Por otra parte, la Junta Pro-Vivienda Popular construyó el Barrio "18 de octubre" con alojamientos para aproximadamente cien familias, adjudicó en fecha reciente lotes de terrenos para la construcción de casas a 309 familias, en Lídice, y adquirió en compra los Altos de Cútira, donde ya ha realizado la parcelación y entrega de más de 160 lotes de terrenos.

Edificio de líneas modernas y extraño decorado exterior, se levanta orgulloso en el corazón de la ciudad (Esq. de El Conde, frente al Ministerio de Educación).

De allí que los cálculos no oficiales no oficiales de los constructores, indiquen que del censo de 1942 a esta parte se han construido y se hallan habitadas en Caracas y sus alrededores cerca de cinco mil casas más en las que se incluyen viviendas simples y apartamentos residenciales para familias.
A las posibilidades que brinda el Banco Obrero para construir viviendas, han venido a sumarse las que ofrecerá el Instituto de Crédito Popular y las compañías particulares, que por medio de una cuota inicial y módicas mensualidades construyen casas.

Y mientras un periódico en curiosa estadística anotaba que en un barrio del oeste de la ciudad más de 25 parejas no habían podido casarse por falta de vivienda, en las oficinas de la Ingeniería Municipal (Caracas) se reciben como promedio diario de 60 a 80 solicitudes de permiso para construcción de viviendas."


El Farol 1948

martes, 20 de septiembre de 2016

Hospital de Emergencia Los Caobos




"Engalana esta página de ELITE la maqueta donde se aprecia la conveniente ubicación que se dará a un moderno Hospital de Emergencia en Los Caobos, o sea a escaso tiempo de recorrido, merced a las avenidas construidas en los últimos meses, de El Cementerio, Prado de María, El Valle, Urbanización Los Chaguaramos, vías del Este, Los Caobos, Chapellín, Country Club, etcétera.

Esa obra, que vendrá a llenar un importante necesidad de la metrópoli que hoy es Caracas, fué decretada en 24 de abril por el Gobernador del Distrito Federal, General Juan de Dios Celis Paredes y se procedió a trabajar en ella a partir del Primero de Mayo, esperándose que quedará terminada en un plazo de seis meses y medio, dado el intenso ritmo que a la construcción se ha dado bajo el régimen de la Junta Militar de Gobierno. Comienzan a cumplirse así las proposiciones hechas por la Junta de Beneficencia Pública del Distrito Federal para instalar cuatro puestos de Emergencia estratégicamente ubicados en diferentes sitios de la capital para prestar asistencia de primeros auxilios. El decreto respectivo señala que "la actual Administración Municipal tiene como propósito permanente la ampliación de los servicios públicos asistenciales, a fin de que ellos guarden la debida proporción con el rápido crecimiento demográfico de la ciudad de Caracas", que "los institutos de esta índole son de interés fundamental para el programa de realizaciones sociales que contempla en la actualidad el Ejecutivo del Distrito" y que "el sitio denominado Los Caobos reclama la construcción inmediata de un Hospital de Emergencia, para atender en él a los habitantes del expresado sector y de los densos núcleos de la población que se concentran en las zonas vecinas".

Los estudios realizados conducirán, pues a la construcción de un tipo de hospital perfectamente capacitado para atender los casos que requieran tratamiento quirúrgico y traumatológico de menor importancia, y también para aquellos casos graves que podrán recibir el primer tratamiento inmediato para luego ser trasladados al Hospital Central Médico-Quirúrgico de Emergencia, en la esquina de Salas para su tratamiento definitivo. El proyecto contempla todos los detalles funcionales de un Hospital de Emergencias moderno, de primera categoría, cuya construcción está presupuestada por 801.400 bolívares. La obra, como queda dicho, está prevista para seis meses y medio, garantizándose la rapidez y perfección del trabajo que se ha de realizar con una cláusula penal por retardo en el contrato, cláusula que prevé el pago de 500 bolívares diarios por tal concepto."  

Revista Elite 1950

sábado, 6 de agosto de 2016

"Pirulo" Matos, Vende Felicidad




"Los periquitos de la suerte dan los premios, pero no ayudan en el cinco y seis"
Por Omar Vera López


Foto: Nenchew



Desde que la voz del Arcángel, más flamígera que la espada que llameaba a su diestra, expulsó dinero humano, comenzó a preocuparse por el mañana. Hay que ver lo que significa ese "ganarás" el pan con el sudor de tu frente" para un individuo acostumbrado a vivir tal como si estuviera a la sombra de algún tío rico. Si hubiera estado en ésta, nuestra Caracas, el sudor le habría llegado por si solo, sin mucha molestia, pero es de presuponer que en aquel entonces, aunque no había aire acondicionado, por lo menos la vegetación y la arboleda harían muy agradable el clima. Pero volviendo a lo nuestro Padre Adán, nos lo podemos imaginar cabizbajo, sentado sobre los restos de un iguanodonte cualquiera, con las manos perdidas en la cabellera hirsuta, y pensando en cómo podrá atender las necesidades de su creciente familia- se supone que Caín todavía no ha cometido la burrada- cinco millones de venezolanos. Si en esta época hubiera vivido "Pirulo" Matos, seguramente que el primer hombre hubiera acudido presuroso a que el pajarito le adivinara la suerte. Y la sonrisa optimista le hubiera despejado un poco el enredado adorno piloso de su cara con sólo leer algo por el estilo: "Te espera un cambio de fortuna". No tendrás que preocuparte por nada. Vivirás hasta los 80 años. En la lotería juega el número 6417"
La verdad es que no sabemos cómo podría jugar un numerito si no existía la lotería, pero por lo menos dejaría toda la preocupación y la melancolía del primer rostro de nuestro padre Adán. 



Quién es "Pirulo"

El nombre cristiano de "Pirulo" es el de Ramón Matos, y una de sus preocupaciones, la que trae a estas páginas, precisamente, es la de adiestrador de periquitos que pueden ver nuestros lectores  extrayendo los papelitos que señalarán la vida futura de los que se acerquen a beber de esa "fuente de sabiduría"
Ya Matos tiene dos años en este oficio, heredado por decirlo así, de un colombiano que fuñe el introductor de esta modalidad en Venezuela. Los periquitos vienen de la tierra de los crisantemos y los lotos, la China milenaria, y cuestan un promedio de cincuenta bolívares cada uno. "Pirulo" quiso experimentar con canarios, pero se convenció de que los pericos eran los únicos que podían ser amaestrados fácilmente.
Naturalmente les diremos como se enseña a los pequeños y coloridos "pítonisos", pero tendrán que prometer que no intentarán hacerle competencia a Ramón Matos. 
Lo primero es conseguirse el periquito, y luego tener a la mano una "ponchera" bastante honda...En la ponchera están más seguros, y casi no tratan de escapar. Doble usted unos cuantos pepelitos écheles dentro de la ponchera, y ya estamos listos a comenzar nuestro trabajo. Haciendo chasquear los dedos cerca del pequeño animalito, éste comenzará a entender el sonido y muy pronto acudirá dócilmente cada vez que usted lo llame. Enseñándole luego a sacar el papelito y ponérselo en el pico, ya tendrá completamente listo a un alado Mandrake que le dejará ganar un promedio de cincuenta bolívares diarios, si tiene la suerte de elegir un buen lugar. Uno o dos días es lo que tarda Matos en adiestrar al nuevo "adivino", cuyo valor oscila entre los 100 y 150 bolívares....




 Elite 1951 

martes, 2 de agosto de 2016

Don Rómulo Gallegos



Con motivo al 132 aniversario del nacimiento de Don Rómulo Gallegos, quién no ha recibido el respeto que se merece, y que recientemente sus restos y los de su amada compañera fueron profanados en lo que queda del Cementerio General del Sur. 
Pocas cosas podrán resarcir el daño, solo y quizás una Venezuela libre de mediocridad, conformismo y esclavitud logre el cometido. 

Comparto con ustedes la portada e imagen que pude escanear de la "Revista Venezuela Gráfica" que llegó a mis manos, data 28 de febrero de 1928. 

"Ha sus 72 años de edad, ha sido desde profesor calificado de castellano y literatura hasta Presidente de la República por mandato del pueblo. Una vida ejemplar que siempre estuvo presente a la hora de responsabilidad. El retorno a la patria, esta vez, es motivo de júbilo público y de pena íntima, ya que trae consigo el cadáver de su amada esposa"

Rómulo Gallegos a los 72 años de edad, es el maestro de la voz firme y el gesto sereno, el escritor de trayectoria limpia y repercusión continental y el hombre de Estado quién en virtud de la actitud asumida en momentos de gran responsabilidad, frente a los usurpadores del poder dió el más claro ejemplo de dignidad personal. Este segundo regreso del exilio, no representa para él un regreso triunfal como el primero. Cierto es que en su condición de hombre público la añorada patria lo espera con los brazos abiertos, para rendirle homenaje que se merece; pero no es menos verdad que esta vez la satisfacción y el anhelo de reintegrarse a su País, le acompaña también una pena muy honda. Trae consigo los restos de su amada esposa Doña Teotiste de Gallegos, su compañera de toda la vida, quién dejó de existir en la Ciudad de México, durante el último destierro. Por esta circunstancia -muy especial por cierto-, su regreso a la Patria es motivo de satisfacción y de pena a un mismo tiempo. De regocijo público y de pena íntima. 



El Hombre

Como hombre Dón Rómulo Gallegos ha sabido llenar a cabalidad la función de su papel ante la historia. Como ciudadano ha sido ejemplar. Como funcionario fue siempre responsable de sus actos y ha dejado huella perdurable desde los días mozos de la cátedra, pasando por el escaño congresista y la Carpeta Ministerial, hasta llegar por mandato de su pueblo, hasta  la máxima posición que pueda aspirar un venezolano de todos los tiempos: la primera magistratura de la Nación."

lunes, 1 de agosto de 2016

Estampas Típicas de La Metrópoli

 
"A la falda del Calvario se abre la anchurosa avenida de Caño Amarillo, que concluye en las estaciones de los ferrocarriles alemán e inglés y las forjadas verjas de Santa Inés. Aserraderos, garages, [sic] oficinas de café, botiquines, forman su no largo trayecto. A un lado, aprovechando un pedazo de tierra, la previsión municipal ha plantado un bonito jardín. Los tranvías pasan raudos en las horas de llegada y salida de los trenes lentos, perezosos, en las implacables horas del bochorno meridiano. Hace algunos años fué Santa Inés muy traficado por carruajes de lujo y frecuentado por magnates de la política, la diplomacia y la sociedad. Hoy Caño Amarillo es casi un barrio musulmán, sede de la monería, tribu de buhoneros;sugiere abigarrada barriada de Constantinopla.

Bajo el Viaducto Unión, en la misma porción de la ciudad libertadora hay un minúsculo caserío: casuchines de adobes, desiguales tejas, casi sin puertas ni ventanas. Gallinas, pollos, perros, patos, revueltos, más no confundidos, viven en perfecta y envidiable camaradería. Por la noche los vecinos se reúnen en círculo bajo las estrellas y entonces se cantan tristezas atávicas y se cuentan cuentos de guerras y aparecidos. Por las madrugadas los gallos, estridentes y enriscados, cantan, épicos heraldos de la aurora."
 

 
 
(Fotos. Elite de Avilán)
Fuente:
Revista Elite 1926
Transcrito por Caracas en Retrospectiva
(María F Sigillo)
Imagen actual, Villa Santa Inés, Caño Amarillo
Sede del IPC
María F Sigillo
julio, 2016



El Rey de la Cerveza

 
 
 
 
                                                            Caricatura de Ricardo Santos
 
 
Esta que veis, genial caricatura
que nadie, en mi opinión, mejor la haría,
es la de un buen señor que cada día
impone en nuestra vida su figura
 
¿Quién, en efecto, tras la brega dura,
no va a la popular Cervecería
a buscar la beatífica alegría
que de la virtud de los "pumás" procura?
 
Tiene en su nombre Don, Pepe Donzella,
y Dón de gentes además revela
con su trato cordial y su largueza;
 
y yo, en elogio de tan buen sujeto,
quisiera hacerle un singular soneto
con catorce cachorros de cerveza.
 
Job PIM.
 
 
Fuente: Revista Elite  1926
Transcrito por Caracas en retrospectiva
( María F Sigillo) 

sábado, 30 de julio de 2016

Coche, cementerio de estatuas

Uno de los temas que me ha inquietado desde niña, es el relacionado con las estatuas caraqueñas, siempre me ha parecido insólito, por decir lo menos,  que éstas no conserven sus destinos iniciales, y que formen parte del capricho gubernamental de turno.

Encontré este interesante artículo en la revista Elite #107 del 1 de agosto de 1958,  en ella di con la Obra de Don Andrés Bello (1930) del  escultor Español Chicharro Gamo , cuyo destino se debatió en la Exposición realizada en el 2015 en la Sala TAC del Trasnocho Cultural en Caracas por la Fundación Docomomo Venezuela, Presidida por nuestra querida Arq. Hannia Gómez.
 Aquí transcribo la reseña y escanee sus imágenes que no eran de buena calidad. 

El Andrés Bello de la Placita de Capuchinos,
luce ensimismado en su retiro de Coche 

"La Historia duerme en un monólogo de bronce
Los héroes comandan hoy en día las huestes vegetales de los parques abre una ciudad indiferente al pasado. Ana Luisa Llovera escribe sobre las estatuas en Caracas."


“Las estatuas, como los seres vivos, tienen su destino. Y también – como los seres de carne y hueso- las hay con negro hado y otras de risueño signo independiente de su valor artístico, y de la importancia o mérito de aquellos a quienes representan.

Hay estatuas- como seres humanos- que se inician de manera poco favorable y concluyen en forma sorprendente, como esas películas norteamericanas que finalizan con un largo beso cuando todos esperábamos tres asesinatos. Y otras que se estrenan rodeadas de todas las circunstancias propicias y concluyen cualquier día de los depósitos del Aseo Urbano de Caracas.

Solo las estatuas conocen los sueños de la Ciudad 



Caracas, en general, no ha sido muy feliz en materia de estatuas. La del Padre de la Patria que yergue en la plaza principal, por largos años eje y centro de la ciudad, testigo de populares gestas repetidas,  ni siquiera es original: es copia de la que está frente al Palacio Legislativo de Lima, donde en el orden de importancia y de valor estético de los monumentos ocupa el tercer lugar…

El Urdaneta de La Plaza la candelaria ha sido una estatua feliz
en su ubicación. No se sabe, sin embargo, cuanto tiempo permanecerá allí puesto que
sus proporciones grotescas la hacen segura candidata a un exilio
a los suburbios, o al basurero. 

La de Urdaneta, frente a la avenida de su nombre, está muy distante de satisfacer el gusto de las gentes comunes y corrientes, que son la mayoría, y quisieran una caballo más caballo y un jinete más jinete. Probablemente esto resultará una herejía, pues la estatua en cuestión parece corresponder a depuradísimos esquemas estéticos de reciente data. Pero el gusto de la gente es asi…

Acaso con base a ese gusto- llamémoslo “clásico”- por las estatuas, la del General Páez en la Plaza de su nombre es una de las más adecuadas. Es, como si dijéramos, de las que resultan más “bonitas” y también de las que han tenido mejor suerte. Allí ha permanecido por años, inconmovible y férrea, con el jinete afincado sobre sus estribos, enhiesta la lanza, como si estuviera dando aquel famoso grito de “Vuelvan Caras”, que algunos afirman nuca dio.

Sucre otro de nuestros “grandes Grandes” tiene estatua en la parroquia de su nombre, pero la mejor suya de que haya dispuesto Caracas se alzaba en el Calvario, empinada sobre la ciudad de los techos rojos. Era tan marcial, tan buena que el propio General Gómez, de quien es fama  que no era muy entendido en esa materia, se enamoró de ella. Y un día, sin requisito alguno, como él sabía hacer las cosas, envió un camión desde Maracay, la arrancó del paisaje caraqueño y se la llevó a sus predios. 
Andrés Bello, que necesitó poner tierra u océanos entre su patria y su destino extraordinario, ha sido uno de los más “estatuados” y de los más infelices  en estatuas. La que ahora se encuentra en los depósitos del Aseo Urbano, una cosa horrible, antiestética, estaba ante en la Placita de los Capuchinos, donde servía de regodeo  a las palomas, que la usaban para muy poco honorables funciones. Y la que ahora está sobre la Avenida de su nombre tampoco resulta muy atrayente, que digamos.

La estatua del Licenciado Miguel José Sanz que ahora se alza, con toda justicia, en virtud de sus méritos, presidiendo la entrada del Colegio de Abogados, es una de esas estatuas de destino enderezado. Por largos años estuvo tirada en uno de los patios enderezado. Por largos años estuvo tirada en uno de los patios de la Universidad, donde en muchas ocasiones sirvió para “encaramarse” a oír a Jóvito Villalba, al “mono” González y a muchos de los estudiantes fogosos de 1936 y 37 cuando se mitineaba allí en redondo. 
Durante el gobierno del Gral. Medina un grupo de abogados la rescató de los menesteres y se inauguró en el Patio del Palacio de Justicia, con discursos que algo tuvieron de  desagravio. Una de las frecuentes reparaciones desplazó de nuevo al Licenciado Sanz, que ahora encontró su “final feliz” y digno.

Sin embargo, cuando una gringa rubicunda, de esas que vienen para conocer el Humboldt, se para frente a esta estatua, nada le dice que se trata de las Ordenanzas de Caracas, del ilustre jurista que fue herido en la Batalla de Urica y murió más tarde en Maturín. Apenas una palabra; Sanz. Mientras que el escultor cuenta con mayores especificaciones: “Cav. Prof. Pietro Ceccarelli”. De tal manera que no tendrá nada de raro que una turista enterada se refiera alguna vez a “la estatua del Profesor Ceccarelli” vista por ella en su recorrido caraqueño.

Pero si bien no ha sido Caracas propicia en estatuas al reconocimiento de nuestros grandes héroes, tampoco lo ha sido para la consagración de los déspotas, y valga lo uno por lo otro. 

En toda nuestra historia el único gobernante que ha sido capaz de levantarse estatuas en vida fue Guzmán Blanco. El mismo General Gómez cuéntese que protestó cuando alguien propuso erigirle una a Don Cornelio, como alguien llamaba a su padre. López Contreras no solo se opuso a estatuas, sino aún a que le pusieran su nombre a un hospital.

Guzmán Blanco, en cambio, se pirraba por una estatua o por una representación cualquiera de sí mismo. Es fama que en Santa Teresa se encuentra con arreos de Evangelista y que se hizo reproducir otras veces. En Caracas se hizo erigir dos estatuas: una frente  a la Universidad, a la cual la gente distinguía comúnmente con el poco noble cognomento de “manganzón”. Y otra en el Calvario a la cual pusieron “Saludante” en atención al gesto y por consecuencia con la división de las estatuas, en estricta definición de diccionario, entre “ecuestre, orante, sedente, yacente”. Estas estatuas de Guzmán, fueron víctimas de la ira popular en 1878, arrastradas entre gritos, imprecaciones, escupitajos e insultos. Fueron respuestas años más tarde, cuando el “Ilustre Americano” reconquistó el poder. Y luego vueltas a derribar en 1889 como lección de los futuros déspotas que son otras las obras que dan derecho a permanecer en bronce o mármol en una plaza caraqueña.

No fueron estas las únicas estatuas que la megalomanía de Guzmán hizo erigir. También en Valencia – nos cuenta Enrique Bernardo Núñez- tenía Guzmán estatua. Por cierto que estaba en la placita de San Francisco, donde operaba como médico de almas un curita llamado Lorenzo que no le tenía muy buena voluntad. Y que muchas veces  había dicho- y repetido- que con esa estatua fundiría  él las campanas de San Francisco, de muy buen bronce. Y desde entonces a Guzmán no se le vió en el Pasaje Valenciano: suena en los repiques y dobla con los muertos. 
El Gral. “Turugo” tuvo unas ganas locas de hacerse algunas estatuas. Pocos días después de la  caída del “hamponato” un cable anunció que en un puerto italiano se encontraban bustos del dictador en número de 60 y  que no se sabía qué hacer con ellos. Nadie los reclamó. Tal vez Laureanito, o Cedillo, fueron los autores de esta producción masiva que ahora “yace” en alguna aduana europea sin destinatario ni remitente.

Miranda se yergue ante los depósitos del Aseo Urbano. Sus restos son
esperando en El Panteón, su nombre está grabado en el Arco del Triunfo pero en su Patria,
a demás de precursor, es un abandonado.

Las estatuas, como los seres vivos, a veces tienen destinos injustos. Pero otras constituyen lección permanente, alerta firme.     

Por Ana Luisa Llovera
Fotos: Noguerita

viernes, 8 de julio de 2016

Vito Modesto Franklin, Duque de Roca Negras

Recordando al Duque en el 449 aniversario de Caracas 
Por Aquiles Nazoa

Ya va para veinte años que Aquiles Nazoa, entonces en sus comienzos literarios, hizo la siguiente evocación de Víctor Modesto Franklin, el famoso personaje que ha pasado a la historia de Santiago de León con el remoquete o titulo de duque de Roca Negras. Nazoa aprisionó en esta biografía el ambiente de aquella época, el proceso de creación de esta figura, de la cual se deriva el modismo de tan diversas aplicaciones como el de "Vitoco", "Vitoquismo".


Caracas fue suya por 10 años

La vida pintoresca de Vito Modest Franklin, Duque de Roca Negras y Príncipe de Austrasia, cautivo de la fantástica princesa Piperacine Midy. Caletero en la Guaira. Jugador afortunado. Seminarista. Tramitador de hipotecas. Trotamundos. Arbitro de la elegancia. Obcecado por sueños de grandeza. Amó fervorosamente a Carmen Flores y por ella estuvo a punto de batirse con Enrique de Borbón.

Cuando algún curioso escritor resuelva hacer la biografía pintoresca de Caracas, tendrá que comenzar por el Avila, con su Galipán florido y sus burritos cargados de claveles. Luego tendrá nuestro escritor que dedicarle un capítulo a Cenizo, el perro bohemio, amigo de los poetas del 20 y trasnochado huésped de la Plaza Bolívar, a la vera de cuyos rosales amaneció plácidamente muerto un día de diciembre. Un capítulo vendrá después en esa frívola historia; un romántico capítulo de cuya extravagante verdad dudarán muchos porque con sus esplendorosas noches de teatro, sus carnavalescas lluvias de bombones, sus amores, sus blasonas inverosímiles y sus sueños de grandeza, caídos todos de una vez como torres de arena, parecerá más bien arrancado a alguna novela del romanticismo decadente del novecientos. Y este capítulo será el que trate de la aventurera vida de Vito Modesto Franklin, Duque de Roca negras y Príncipe de Asustrasia.

¡De dónde había salido aquel aristocrático personaje de orgullosos ademanes y prestigiosa elegancia? ah, si ustedes lo hubieran visto pasearse con paso seguro por las calles de Caracas y saludar discretamente  con su diestra enguantada de gris a los pocos transeúntes que le merecían ese honor y pararse por las tardes junto a los barandales de la Plaza Bolívar, con la mirada perdida entre los árboles: aquella mirada suya que aparecía más grave y displicente cuando se calaba los lentes para seguir el paso de alguna mujer. Era de alta estatura y lucía más arrogante y esbelto entre la refinada  elegancia de sus trajes, Porque el Duque vestía de exquisita y extraña manera, gusto daba verle en las mañanas primorosamente modelado en un traje de paño verde, y sobre el pecho que se erguía como proa, la ondulante corbata de seda verde lino armonizado sus pálidos reflejos con las luces cambiantes del enorme diamante que la sujetaba. O por las tardes, vestido de claros grises, en el anular una esmeralda coronada de plata y un clavel muriendo en el ojal. Pero era por las noches, ataviado de pontificial morado o azules de madia noche, cuando aparecía como nimbado de leyenda, solo en un palco del viejo Olimpia, adornado expresamente para él con crisantemos de invernaderos, orquídeas de montaña o aristocráticas rosas encendidas. Cuando morían las primeras luces para comenzar la función, la mano del duque apoyada tranquilamente en el balconcillo, dejaba asomar las tres bellotas de oro de la finísima esclava que le ceñía la muñeca derecha.
-Esta esclava, amigos míos  -afirmaba el duque-, no es tal esclava. Esta es la faja merovingia que usaba el rey Clodoveo; y las tres bellotas que son los tres infantes de Borbón que aquí los llevo- y agitaba orgullosamente la mano.
Opacos y sudorosos fueron los días de juventud de Vito Modesto Franklin. Caletero de los sórdidos muelles de La Guaira, primero: diestro jugador después y preso más tarde. Su vida de aventura comienza a los 19 años, cuando Rodulfo, amigo de su infancia, lo lleva a El Gato Negro, famosa posada y garito que ostentaba su prestigio de posada en este curioso anuncio:
¡Es "El Gato", en verdad un Paraíso!
¡Allí el talento del mondongo brilla:
La gracia virginal de la morcilla (sic)
La sublime elocuencia del chorizo!
                                                               (La Estudiantina,19-3-87)

y que ostentaba también, pero sin anunciarlo, su prestigio de garito en que se hacían las mayores paradas de La Guaira. Allí se adiestró Franklin en el arte de "Colear paradas", "peinar" y "preparar" dados, y no huno nadie más fino que él, ni más afortunado en el riesgoso oficio del juego. Creció su fama de jugador y pareja con ella creció su fortuna. Y de sus turbios manejos surgió una noche el trágico accidente que habría de ampliar más tarde los horizontes de su vida de jugador: esa tragedia en la que resultó accidentalmente muerto por él, de un tiro de revólver, su amigo Rodulfo, lo llevó a la cárcel por tres años. Salido de presión, se dio a viajar por todos los centros de juegos de Centro y Sur América, regresando años más tarde, después de haber desbancado en Panamá, La Habana y Buenos Aíres. Pero Franklin se sentía solo; y agotado tal vez de su agitado vivir, acogiese a la tranquilidad sombra de un seminario. Y entre ayunos y oraciones transcurrió lo mejor de su juventud. A punto de tonsurarse ya, se descubrió que había un muerto en el lejano pasado; y aquel hombre caído en el garito del "Cardonal" se interpuso entre el seminarista Franklin y su primera misa. Truncada así esta ilusión de su vida, se internó en los campos mirandinos de Barlovento y Rio Chico, donde su función de mediador y tramitador de hipotecas, compras y ventas de inmuebles, aumentó su fortuna. Volvió entonces a su Guaira natal y de allí después de un romance sin  éxito con la viuda de Cipriano Rodríguez, embarcó para España.

Franklin ha llegado a la alegre Madrid de 1916 y es el paseo El Retiro al pasar aparatoso del real carruaje de Alfonso XIII donde comienza a definirse su verdadera vocación. Ya no piensa en desbancar grandes mesas ni en decir sermones. Su mente se ha afiebrado por un dorado sueño de grandeza y ya este sueño no le abandonará jamás. Se dejó crecer grandes patillas: dignificó sus ademanes y sus gestos desde entonces fueron cortesanos y galantes: sus mejillas lucieron más frescas bajo el rosa leve del carmín y su rostro todo al que se adherían discretamente los polvos de arroz, cobraba una exquisita palidez de rostro infantil. Varios miles de pesetas en exóticos trajes diseñados por él, complementaron su rara hermosura. Porque aquel renovado Vito Modesto Franklin resultaba extrañamente hermoso, y cuando en 1921 regresó a Caracas, pocos días bastaron para que fuese suya la atención de toda la ciudad. No había pasado la admiración del primer encuentro con aquel "arbiter elegantiarun" tropical, una nueva ocurrencia vino a aumentar la apasionada curiosidad pública que su persona suscitaba. Un buen día amaneció nuestro Franklin con el resonante titulo de Duque de Roca Negras. El miércoles de ceniza de 1922, muy por la mañana, irrumpió en la redacción de "El Heraldo" y con altivo gesto y triunfante sonrisa, desplegó ante los ojos incrédulos del redactor de turno, un viejo pergamino sellado en lacres y con gallardo tono de voz, explicó el contenido de aquel  enrevesado documento.

He aquí, amigo mío, que la sangre  azul de las Españas florece entre mis venas. Este pergamino es el documento público por el cual  se da cuenta en mi rancio abolengo, y consta en él que el año de gracia de 1821, Su Majestad el Rey Fernando VII declaró a doña Felipa Montes, heredera de Hernán Tigifredo, Duque de Roca Negras, con derecho a disponer del condado de Pontevedra los ducados de Roca Negras, Cantabria y Alaba. El de Cantabria pertenecía  al Rey Don Pelayo, primo de Hernán Tigifredo; y el año 60, los señores Joaquín Montes y Felipa Montes, reservan tales nobles derechos con favor de Franklin soy legitimo y primo de Don Pelayo; único heredero, por tanto, de los títulos Roca Negras, cuyo blasón ostenta una roca color betún sobre campo de gules y gulas (sic) y atravesado por dos puñales, símbolo del amor y de la fuerza.

Esta noticia del ducado de Vito Modesto corrió de boca por toda la ciudad; y ya nadie más le llamó doctor Franklin, ni pare Franklin, ni señor Franklin siquiera. Parecía que todos estaban esperando aquel título, para llamarle duque, porque duque, en cierto sentido, era su verdadero título. 

En abril del mismo año debuta en el Teatro Calcaño La Lusitana, famosa coupletista, por cuyo amor imposible estuvo el duque en trance de suicidio. Cada noche, desde su palco solitario, llovían rosas a los pies de la coupletista. Ella, en pago de las galantes ofrendas de flores y de amor popularizó, cantándolo para él en sireé de gala, el couplet "El Duque de Roca Negras", letra de Leo. Con La Lusitana se me fue también una ilusión del duque, ilusión que renació luego, en junio, pero encarada en otra coupletista: Carmen Flores. Y si la Lusitana los trasformó de tan manera, por Carmen Flores estuvo a punto de enloquecer. Carmen debutó en el Olimpia, que era propiedad del duque. Volvieron las flores y las fastuosas noches volvieron. Y de este amor como del otro, cosechó sólo copuplets y canciones. Y ocho días antes de partir Carmen Flores dio una función en honor al duque. Allí´ estaba él, en su palco adornado, una rosa impoluta en el ojal, la corbata muaré despidiendo ondas de luz.

-¡Que hable, que hable el duque!- pedía a gritos la sala entera.
Y él se irguió emocionado, alzó la derecha en que cantaban las bellotas de su esclava y dijo esta cortas palabras:
-¡Señores! Veo y no miro lo que veo.

Una salva de aplausos atronó la sala. Y por el maquillado rostro del duque, rozó una lágrima de gratitud. Terminada la función, se prolongó la fiesta en el camerino de la actriz. Aquella fue una fiesta frívola y apasionada, y hasta extrañamente pagana: pagana, si, porque Carmen Flores, fingiéndose Diosa  de la nobleza, vertió champán en sus labios sobre el ombligo del duque, porque han de saber ustedes que el duque tenía un ombligo de perla nacarina, según él, y algo salido, característica natural según él también, de los legítimos nobles. A los pocos días la fotografía del ombligo del duque era expuesta como joya de valor en el escaparate de la "Bota de Oro". Carmen Flores se marchaba pero él le daría un imborrable recuerdo de su amor, y así fue como una noche, cuando Enrique de Borbón - aquel aventurero primo de Alfonso XIII que seguía apasionado los pasos de Carmen Flores, el duque impidió indignado aquel brindis.

-¡No!- le dijo rojo de ira- No han de rodar los nombres de las señoras por entre copas de taberna.
Borbón aprovechó para teatralizar y le lanzó un guante al rostro.

-Mis padrinos irán a verle mañana- concluyó el español.
Aunque aceptado por el duque, no se efectuó el duelo, pues al día siguiente ya Borbón iba camino a Colombia, siguiendo siempre a la Carmen.

Otro amor que se fue y el duque estaba desolado. No podía resistir la ausencia de su Carmen Flores, y hubiera muerto de melancolía si a mediados de abril de 1923 no recibe aquella carta, aquella famosa carta, en que, desde la lejanía.

La carta contenía un retrato con autógrafo:
"Querido Duque: Tiempo mucho lo que es amor secreto. Estáis ceñido a mi amantísimo corazón (..) y el corsé a mi cintura. Permítidme contar desde hoy con la promesa de vuestra mano. La mía, vuestra fue desde siempre .Beso vuestros pies: Piperacine Midy- Princesa cautiva  de Austrasia-"

Ah, ¡que fiesta dio el duque a sus amigos para celebrar aquel suceso de amor!
Las flores y el champán corrieron como ríos dorados por las mesas de "La Glaciere". Pero la alegría que le trajera aquel misivo fue pronto nublada. Alguien había herido al duque en lo que más caro para él: su elegancia: alguien quería aparecer más guapo y mejor vestido que él. Y ese alguien era Rodolfo Valentino. Y el duque pisoteó el nombre de aquel Narciso falsificado, que carecía de sangre azul, que no tenía como él 1,80 m de estatura, si como él tenía sus curvas apolíneas de ánfora etrusca. -Esos palurdos-declaró el duque para "El Heraldo"- alzan vulgar vocifera a favor de ese macaco que se moriría de envidia ante la delicadeza oliente de uno de mis calcetines!

Para corroborar lo dicho, se hizo una foto nudista y mandó exhibirla en diversos lugares. No se convenció la gente, empero, y el comentario del día era "El hijo de Sheik" por Valentino. Entonces salió  nuestro otoñal Petronio en busca de su princesa. Y en 1925 se paseaba tranquilamente por las calles de Londres, donde, según el "Daily TELEGRAL", LOS TRANSEÚNTES SE DETENÍAN PARA VERLE PASAR, asombrados de su extraordinario parecido con Oscar Wilde. Por el brillante que lucía, en una sortija por la noche y en el imperdible por el día, un joyero francés estando en París en 1926, le ofreció 18.000 francos, que él rechazó. El duque regresó a Caracas tras larga ausencia. Tenía ya cerca de sesenta años, pero representaba cuarenta a lo más. Mucha de aquella popularidad del 22 estaba perdida. El sonaban sí: pero con mayor fuerza sonaba el radio, que recién había llegado al País; y su curiosa figura ya había dejado de ser rareza, para convertirse en otro aspecto del Paisaje caraqueño, como la torre o como la Ceiba de San Francisco. Así lo comprendió él y buscó nuevos caminos, sin abandonar su indumentaria, sus cosméticos, sus lentes ni su ducado, se inició en el mundo de la mecánica y junto con un protegido suyo inventó en 1929 un "avisador de incendios". Listos ya los planos, quiso, para desgracia suya, llevar todo aquello a la práctica. El 6 de diciembre de 1930, una ambulancia conducía al Duque de Roca Negras al hospital Vargas. Minutos antes, la explosión de un bidón que mandó llenar de aire le había quebrado una pierna. La hermosa peluca, comparada en la mejor peluquería de París, fue hallada debajo del Puente Junín. La elegancia había sucumbido. Vito Modesto Franklin, que del accidente salió cojo, ya no era sino un vulgar transeúnte, de sombrero y pantalones largos, como otro cualquiera. A la sombra de su vieja casa de Glorieta, soñando ante aquel montón de papeles y retratos que resumía su vida aventurera,  en el olvido de la ciudad que fue suya por diez años, murió  su excelencia el 17 de julio de 1938. Un estanque de agua clara nos indica el camino de su tumba solitaria.

("Últimas Noticias", 8 de febrero de 1943)
 
 
Vito Modesto Franklin, árbitro de elegancia. 
Foto Publicada en FANTOCHES, el 30 de mayo de 1923
(Reproducción de Agustín Aponte) 

Fuente:
Transcrito por Caracas en retrospectiva
de Crónicas de Caracas 1960