domingo, 28 de julio de 2019

Fotografías de Carlos Cruz Diez




Imágenes de Carlos Cruz-Diez 


1958 Carlos Cruz Diez en su taller Caracas 

1959 Carlos Cruz Diez con sus hijos en Francia 

1994 Laberinto Cromovegetal USB Caracas 

1974 Carlos Cruz Diez en Maiquetia 


Fuente: http://www.cruz-diez.com/

Carlos Cruz Diez, sus inicios en El Farol

El artista plástico venezolano Carlos Cruz-Diez, considerado el padre del cinetismo, falleció este sábado 27 de julio de 2019 en la ciudad de París, Francia, a los 95 años de edad. 

El mundo está de luto ante tan lamentable pérdida.

Carlos Eduardo Cruz-Diez nació el 17 de agosto de 1923 en La Pastora. Su pasión por el arte comenzó desde muy pequeño. Su fascinación por el color surge a raíz de la pequeña fábrica de botellas de gaseosas que monta su padre, pues en ella descubre el reflejo de la luz y el color gracias al impacto del sol en las vidrieras.

Estudió en el Colegio Atenas y seguidamente cursó el bachillerato en el Liceo Andrés Bello. 

En 1940 se inscribe en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas donde obtiene el diploma de profesor de Artes Aplicadas. Allí recibe clases de destacados maestros, como Marcos Castillo, Luis Alfredo López Méndez y Juan Vicente Fabbiani. Entonces le interesa particularmente la obra de Francisco Narváez y Héctor Poleo. Mientras estudiaba, colaboraba con viñetas humorísticas para el diario La Esfera y la revista infantil Tricolor. Su pintura en ese momento se centraba aún en el realismo social.

Sin embargo, ya en este periodo formativo adquirió conciencia de la importancia del trabajo con el color. Aprendió de uno de sus maestros, Rafael Ramón González, a no pintar el color plano y evidente de los objetos sino a interpretar los matices que lo componen. Años más tarde profundizó en este precepto llegando a concretar uno de sus más grandes descubrimientos: apreciar que el color está en el espacio que nos rodea y que el punto radica en saber ver el color.

Ilustraciones y evolución hacia la abstracción (1944-1960)

En 1944 trabaja como ilustrador y diseñador gráfico de la revista El Farol de la Creole Petroleum Corporation e ilustra también otras publicaciones. Realiza, asimismo, cómics para diversos periódicos venezolanos. En 1946 es director creativo de la agencia publicitaria McCann-Erickson Venezuela y luego, en 1953, es ilustrador del periódico El Nacional.6​ En 1954 comienza a interesarse por las corrientes abstractas y realiza una serie de proyectos para murales exteriores con elementos geométricos y ese mismo año presenta estos proyectos en el XV Salón Oficial (1954), los cuales producen comentarios de sorpresa por su conversión a la abstracción".

"Nuestra portada presenta las oficinas de contabilidad del edificio Creole, interpretadas por Carlos Cruz Diez, artista venezolano de fina sensibilidad cuyas obras de valoración nativsta en varias ocasiones han ilustrado las cubiertas de esta revista. "
La Creole 1949, el maestro tenía 26 años de edad. 




En 1955 reside durante un año y medio en El Masnou, Barcelona, España. Ese año viaja a París y visita la exposición Le Mouvement en la Galerie Denise René y, al año siguiente, expone en la Galería Buchholz de Madrid las series de Parénquimas y de Objetos rítmicos móviles. Luego de breves viajes a Nueva York y a París en 1957, regresa a Caracas y funda el Estudio de Artes Visuales, dedicado al diseño gráfico e industrial. En 1959 realiza su primer Couleur Additive y Physichromie.

El maestro Cruz-Diez vivió y trabajó en París desde 1960. 

Fue uno de los protagonistas más significativos del arte óptico y cinético.

La investigación del artista se fundamenta en cuatro condiciones cromáticas: sustractiva, aditiva, inducida y refleja. Su trabajo ha aportado una forma nueva de conocimiento del fenómeno cromático, ampliando considerablemente su universo perceptivo. Es considerado un teórico del color.

Ocho investigaciones cromáticas sustentan el trabajo de este genio artístico, quien tuvo la oportunidad de desarrollarlas a lo largo de su carrera: Couleur Additive, Physichromie, Induction Chromatique, Chromointerférence, Transchromie, Chromosaturation, Chromoscope y Couleur à l’Espace.
Dibujo de Carlos Cruz Diez en  El Farol
1950 

jueves, 25 de julio de 2019

A sus 452 Caracas ¿Primaveral?


Por María F Sigillo G 

Siempre hemos escuchado que el clima de Caracas fue primaveral. Un valle de frescuras que, en las colinas de La Pastora o en las de La Vega tan lejana, también era muy friolento. Un diario, como "El Corresponsal" de la ciudad capital, de fecha primero de julio de 1905, nos informa de las temperaturas máxima y mínima de entonces. Sin embargo, poco a poco, la situación fue cambiando. Y décadas más tarde, Martín de Ugalde se pregunta: "¿Qué pasa con el clima de Caracas?", en "El Nacional" del 22 de noviembre de 1958. Ya en otro siglo, el actual, la cosa ha cambiado dramáticamente. La urbe es demasiado calurosa y hasta Pacheco baja impuntualmente o no lo hace, en el período decembrino. Es demasiado obvio que la expansión de la ciudad y su cada vez más escasa calidad de vida, así lo determinaron aún antes de que se hablase del cambio climático de todo el planeta. Un referente desordenado y contaminado, las construcciones de dudosa legalidad, la pérdida acelerada de vegetación o áreas verdes, la acumulación de basura y los gases tóxicos, entre otros factores, contribuyeron a esta constante estación para sudar. Ahora que tenemos crisis eléctrica, falta el aire acondicionado en la oficina en el trabajo, como en los carros si es que todavía se tienen. Podemos apreciar el clima de la Caracas de antes, a través de las fotografías. Cierto, en tiempo remotos, un grabado o una fotografía era todo un lujo y la gente posaba con sus mejores atuendos, pero es posible que las más informales o espontáneas las revele medianamente abrigadas y ensombreradas. Bien perifoliadas, nos avisan que la eterna primavera caraqueña también obligaba a prevenir los resfriados. Si por la vestimenta juzgamos, está Caracas aniversaria es más suelta y desahogada, definitivamente caribeña como antes no lo fue. Hasta para los actos de mayor encopetamiento ya no se viste como antes. A la moda se ha unido el clima tozudamente caluroso de la ciudad. 






Gráficas: El Corresponsal, Caracas, 01/07/1905 y Portada de Caracas en retrospectiva

Ultimo de los colectores del Tranvía

Críspulo Neda
Un Caraqueño Asimilado 


Con motivo al 452 aniversario de Santiago de León de Caracas, he querido compartir una hermosa reseña escrita por Francisco Gómez y que  encontré en días recientes en la prensa de 1987, una crónica que seguramente algunos vecinos de La Pastora recordarán,  ya que su protagonista  fue Críspulo Neda,” Caraqueño" de Pariata,  el último de los colectores del tranvía eléctrico que circuló a principios de siglo en Caracas y quien para entonces con sus 93 años a cuestas revivió esa época en que le tocó trabajar en el “único servicio público que no contaminaba la ciudad".
Ayer rodeado por hijos, nietos y bisnietos, Críspulo como le gusta que lo llamen, nos recordó teniendo como escenario su solariega casa de La Pastora, los diez años que le tocó trabajar en este medio de transporte y la Caracas de aquella época que ayer cumplió 420 años. 
-Los tranvías eléctricos eran pesadas máquinas que entre 19000 y casi llegando los treinta, cruzaron la ciudad desde Catia a La Pastora y de la Quebrada Honda a El Paraíso. 
-Tenían su terminal en una zona muy cercana a la Plaza Bolívar y con medio los habitantes de la ciudad podían comprando la correspondencia o tickets que le daba la oportunidad de ir hacía los cuatro extremos de la ciudad que eran estas urbanizaciones. 


La Peste paralizó el Transporte

 Interrumpiendo por ratos la conversación para atender a amigos que lo visitaban ayer en su hogar, Críspulo Neda nos habló que para esa época la gente era más conservadora, amistosa y era común cosa que no sucede ahora, que cuando los usuarios del tranvía se montaban o subían se saludaban cordialmente. 

-Sería muy bueno que los jóvenes de ahora conocieran estos bellos aspectos de Caracas de esos años que me tocó vivir, cuyos linderos llegaban hacía donde iban en excursiones las familias los fines de semana.

-La Pastora, el único lugar de la ciudad que todavía con sus casas nos hace recordar la Caracas de los años veinte y es por eso que no me mudaría de esta parroquia por ningún concepto. 
El único colector del tranvía que vive aún, nos comentó que durante los años que trabajó en el servicio público, ganaba diariamente  tres bolívares con ochenta céntimos diarios, sueldo que le alcanzaba para ayudar a sus padres y para ir a los fines de semana a fiestas que comúnmente se realizaban en el centro de la Ciudad, cercana a la Plaza de San Jacinto.

En medio de su conservación nos dijo que este medio de transporte la única vez que dejó de prestar sus servicios y solo fue por algunos días, fue cuando a la mayoría  de los empleados de este servicio público, a excepción de él, les dio la Peste Española (fiebre amarilla) epidemia que afectó
a un gran sector de la población caraqueña. 

Críspulo Neda, en su pausada conversación, se quejó de los carros y autobuses de la Caracas de hoy, "que no deja vivir a los caraqueños".
El como gobernante, ordenaría sin ambages que este hermoso servicio de transporte como era el tranvía eléctrico debería nuevamente ponerse a funcionar, aliviado al caraqueño de esta pesada contaminación en la que vive.  


Caracas, 26 de julio de 1987
Últimas Noticias 
Imágenes: Caracas en Retrospectiva facebook 



domingo, 14 de julio de 2019

PARA UNA GEOGRAFÍA ARBITRARIA DE LA PLAZA BOLÍVAR

En vísperas del 452 aniversario de la Fundación de Santiago de león de Caracas comparto este artículo que he trascrito de la Revista El Farol, 19747, cuando Caracas cumplía 380 aniversario. Así veía la Plaza Bolívar su autor 

DE PEDRO FRANCISCO LIZARDO

"Todo pueblo busca su equilibrio emocional, su razón ciudadana de andar y ver, en el centro de su tipografía urbana. Es la Plaza, así, con mayúscula, la síntesis admirable de su vida. En ella convergen todas las aspiraciones, los anhelos, las esperanzas, las derrotas y los sueños de los hombres. Allí encuentra la política una densidad colectiva que antes no tenía. Allí está, palpitante y vital, el sueño rodando las frentes de los escogidos. Por allí anda el poeta en su propia búsqueda. 
Allí lo ciudadano es lo puro, lo exacto, lo que se apresura y lo que se queda estático en el límite mismo del vagar sin causa u oficio inmediato. Y por allí, suma de universalidad, arbitraria geografía para uso del paseante diario, se confunden, se dispersan, se concitan, las mis lenguas de la tierra, los mil rostros con perfiles de extraños continentes.
Es el peregrinaje del mundo siempre en ebullición, caído en el centro de la ciudad, debatiéndose, ilusionándose, conjugando todos los verbos y fraternizando telúricamente con el país que le amaneció un día en su equipaje sonámbulo.


La plaza es lo que está más cerca del hombre apresurado y lo que integra su permanencia de ciudadano a caza del día que se le va de las manos. Nada más concreto y de color más cálido  existe en las retinas aventureras del transeúnte, que el contorno emocional de la plaza. Por que es aquí donde la ciudad permanece intacta, donde lo humanos y lo geográfico inciden prístinamente. 
Y en Caracas, sólo la Plaza Bolívar nos dá su fresca emoción de pueblo, su imperecedera visión de capital universalizada, su inconfundible vibración ciudadana. El hombre corriente, la figura política destacada, el artista triunfante y el artista caído, el que empieza y el que ya tiene su camino andado, el extranjero que adquirió carta de nacionalidad caraqueña, la enigmática de nórdicos países, el corredor, el matemático, el filósofo, el cronista, todo lo que constituye la vida en su constante efervescencia, en su movible y trágica condición, desfila día a día, hora tras hora, por las avenidas de la Plaza Bolívar. Porque allí encuentran su expresión y rumbo.
Cuando entramos en la marejada de la Plaza. nos asalta la evidencia de un sano, de un vivo y ardoroso cosmopolitismo. ¡Cuánta nacionalidad caminando! ¡Cuánto destino y aventura hechos pasos, huno de pipas, cigarrillos caídos! ¡Cuánto norte impreciso o mar remoto alzado en las boinas!
Las frases, los gestos, el andar, es lo dinámico vertido en la Plaza que quiere asimilarse a lo nuestro, que quiere entrar en lo caraqueño, que quiere llegar a su sangre, a su espíritu.
Y el cosmopolitismo afluye sin cesar. Y los caminos del mar y el aire y la tierra, conducen, invariablemente, a la Plaza. Al pie de Bolívar. A esta Caracas donde la vida es aventura combatiente, es dado lanzando al azar y es conquista que levanta, o derrota que hunde.
Y la geografía urbana de la Plaza está surcada a cada instante por las otras geografías del mundo. Porque aquí, en la Plaza Bolívar, las fronteras que señalan los mapas están abolidas. Tan sólo cuenta el ciudadano y su capacidad de adaptación. 
En la tarde, cuando los verdes arboles empiezan a unificarse en una sóla y unánime  masa armoniosa, cuando la brisa comienza a desflecar su bufanda romántica de diciembre y la torre da sus clásicas campanadas, y un rumor de vehículos fabriles, de personas apresuradas, de paquetes que danzan en torno a las cabezas y aparecen llevados por los brazos misteriosos, hay un hombre lleno de soledad que transita por la Plaza. No tiene característica física destacada. Es tan solo un hombre que pasea. Con sus brazos a la espalda, pausado, meditativo, anda lentamente por la Plaza, como sorbiéndola toda, como paladeándola.
(..) Cuando el corazón toma los contornos ciudadanos de la Plaza ya estamos inscritos en nomenclatura de la  caraqueñidad. Ya somos   ciudadanos de la Capital. Ya tenemos un puesto propio en la Plaza. 

Pero Bolívar es, también, la Plaza. Allí, en su centro culminándola, el Eterno nos vigila y nos dicta una clara y hermosa lección de fraternidad.  Nos confunde en un solo hombre: El pueblo. Y nos pone en marcha.

Y cuando la ciudad se derrama y cuando va quedando sola la Plaza, el hombre-pueblo  acompaña su soledad poblándola de mensajes y la abre a la noche para que mañana se encuentre con el día en la copa de los árboles, como un ciudadano más… "

El Farol  1947 
Aniversario452 Caracas 

viernes, 5 de julio de 2019

LOS MANTUANOS DE CARACAS


por  Juan Gant-Aguayo

Aquellos que el pueblo llano llamó mantuanos eran los miembros de una élite de familias poderosas de Caracas que dominaron la escena económica, social y política de la gobernación de Venezuela durante el período colonial, con protagonismo en el proceso de la Independencia y el surgimiento de la República, hasta la Guerra Federal, cuando el último mantuano con poder, Manuel Felipe de Tovar, renuncia a la Presidencia (1861).

Su ascendencia social como grupo cerrado provenía de agrupar en su seno a los hijos de los conquistadores de la Provincia y fundadores de sus principales ciudades (Coro, El Tocuyo, Barquisimeto, Trujillo, Valencia y Santiago de León de Caracas), quienes se mezclaron temprano con personajes "de sangre noble" provenientes por diversas causas de la Metrópoli que, aunque sin méritos en la conquista, aportaban la "hidalguía de sangre" necesaria para hacer de estos rudos conquistadores gente "de calidad". Este proceso de ascenso a la nobleza no era exclusivo de los mantuanos de Caracas, de hecho se daba en toda la América hispana.

Las ramas mantuanas más influyentes de Santiago de León se originaron de los enlaces de -y con- las llamadas "siete hermanas Rojas", hijas de Diego Gómez -al parecer de Ampuero, León, España, - y de Ana de Rojas, personajes connotados y figurantes desde el más temprano origen de Cubagua, ahorcados en Margarita por Lope de Aguirre en 1561. Estas hijas huérfanas casaron con los más importantes conquistadores de Caracas, generando entre ellos un vínculo de sangre y afinidad familiar que mantuvieron común y vivo durante todo el período de dominación mantuana. Aunque no era norma escrita, para ser mantuano legítimo debía remontarse la ascendencia hasta alguna de estas hermanas Rojas y alguno de estos conquistadores.

Lo que hizo a los mantuanos tan prominentes y notorios durante la Colonia no fue su riqueza, sino el ser de Caracas, capital de la gobernación de Venezuela. Eran estos mantuanos quienes estaban en contacto diario y mantenían trato directo privilegiado con el gobernador -representante del rey-, quien residía desde 1577 en esta ciudad. Su poder se vio aumentado al pasar a Caracas la sede del obispado en 1636, y fraguó -como élite- con el inicio del auge del cacao de la costa, en la primera mitad del s. XVII. El mantuano es exclusivo de Caracas, aunque sus raíces y descendientes con el tiempo -o previamente- esparcieran sus linajes por otras regiones y ciudades, como Margarita, Valencia, Barquisimeto, El Tocuyo o Trujillo.

El poderío mantuano era totalitario, englobaba todo lo que podía generar o sostener su fortuna o aumentar su alcance: Mantenían un control férreo del cabildo de su ciudad (Caracas), control de los cargos de la Real Hacienda, las dignidades eclesiásticas de la catedral, los grados y títulos militares. Su interés político se manifestaba siempre que era necesario, siendo que se sentían dueños naturales de la tierra y Provincia que sus pasados habían ganado a fuerza de conquistas. Durante el s. XVII actuaron en la deposición -sin trámite y por su real voluntad- de al menos tres (3) gobernadores: Gil de la Sierpe (1623), Martín de Robles Villafañe (1653) y don Juan de Padilla y Guardiola (1675). Asumían el mando cuando el gobernador fallecía -y sus funciones políticas y militares a través del cabildo de la ciudad-, y a partir de 1677 se oficializó por real cédula, con orden y mandato a todas las otras ciudades de la gobernación, que los alcaldes de Caracas se entendiera ser tenidos -en esos casos- como gobernadores interinos "para toda la Provincia de Venezuela", privilegio único, comprado por los mantuanos con muchos pesos de plata y fanegas de cacao.

El mantuano era terrateniente y esclavista, con posesión reiterada de múltiples haciendas de trapiche o trigo, hatos de ganado en los llanos, plantaciones de cacao, esclavos, indios y tierras, muchas tierras, aunque su principal ingreso provino siempre y fundamentalmente de la venta de su cacao a México, pues en aquel virreinato existía preferencia por el cacao de Caracas frente a otros cacaos competidores como el de Guayaquil. Algunos de estos mantuanos, los más ricos, fueron llamados los "Grandes Cacaos" por el constante flujo de plata amonedada que les producía este negocio

El escritor Herrera Luque pone en boca de uno de los personajes de su obra 'Los Amos del Valle" la afirmación de que eran veinte (20) las familias mantuanas a mediados del s. XVIII, mencionándolas en lista. Mas -como en todo en la sociedad colonial criolla-, dentro del círculo mantuano también hubo gradación. Las familias mantuanas más poderosas, en la cúspide tanto por riqueza como por vínculos o títulos de nobleza, eran cuatro: Mijares, Blanco, Ponte y Tovar. Los Bolívar, aunque mantuanos, no eran del estamento más elevado. De hecho, ni los Tovar ni los Mijares casaron jamás con Bolívares, algo bien curioso.

El origen de la palabra 'Mantuano' es incierto. Si es por el manto o mantillo que supuestamente usaban las señoras mantuanas -según se ha afirmado-, eso no pasa de ser un mito, pues todas las mujeres en la antigua sociedad colonial criolla usaban manto, o casi todas, y ni las pardas ni negras libres renunciaban a su uso al salir de casa. Todas -invariablemente- entraban enmantilladas en los templos, y en general, con manto iban por las calles si la mujer era "de costumbres recogidas", o sea, todas. 
Mantuano se ha dicho pudiera provenir de Mantua, ciudad italiana peleada muchas veces por los tercios españoles del s. XVII, de donde se alegaba ese servicio militar al rey por muchos personajes que pasaron a Indias, así como por haber peleado "en las guerras de Flandes", etc.

Ciertamente, la opción más probable es que les llamaran mantuanos por ser los únicos criollos en Santiago de León con derecho a portar largas y oscuras capas -o manto- como signo de legítima nobleza, derecho que defendieron ante otros "de menor calidad" (como blancos de orilla, canarios, y pardos criollos), por buscar ser tenidos o reconocidos -estos descendientes de los primeros pobladores conquistadores de Caracas- como “de sangre hidalga”. 
Es esta mi opción preferida.


En la imagen: Retrato de un hidalgo, por Velázquez.
Tomado del Grupo Facebbok "Caracas la de los techos rojos" 

domingo, 28 de abril de 2019

EL CENTENARIO DE GUILLERMO JOSÉ SCHAEL

Por María F Sigillo
Caracas en Retrospectiva



Para nadie es un secreto que nuestro país vive uno de sus más duros momentos históricos. Puede decirse que no estamos para fiestas. Es verdad. Pero también lo es que Venezuela necesita empinarse sobre  sus más sólidas reservas morales para seguir adelante y superar con creces esta etapa. No habrá otra manera de reconstruirla que la de contar con el testimonio e coraje de los hombres y mujeres que nos hicieron República con el gran aporte de una civilidad convertida en herencia valiosa. Esto es lo que representa Guillermo José Schael, a quien le celebramos sus primeros años, vivo en la memoria de los venezolanos y, particularmente, los caraqueños.

Laboró por casi medio siglo en el Universal de Caracas, hasta que cedieron sus fuerzas físicas. Día por día, “Brújula”, el nombre de su muy leída columna, sintonizaba con la vida cotidiana de sus miles de lectores a través de una variedad de temas que los identificaba con un autor de prosa pulcra, respetuosa y cordial.  Las generaciones que tuvieron la fortuna de crecer con sus textos,  cuando una pregunta y explora, asoman afabilidad y sensatez en sus juicios. Las nuevas generaciones, las que sólo han conocido ésta ya tan difícil como injustamente prolongada época, deben conocerlo. A cien años de su nacimiento, es mucho lo que les dirá don Guillermo José Schael sobre el porvenir necesario de conquistar.

Amó a su ciudad natal con la fuerza de un claro sentimiento, pero también con la del investigador que, además de dejar el testimonio personal de su cotidianidad, exploraba los viejos testimonio tardando horas en los grandes archivos. Cronista de Caracas tiempo después, desde que inicia sus labores profesionales a mediados de los años cuarenta del siglo pasado, hizo un inmenso acopio de las más remotas vicisitudes de la modesta capital que tuvimos. No era extraño a sus rincones más escondidos y sus gentes, testigo excepcional del crecimiento que experimentó a la sombra del petróleo, siempre presente el riesgo de borrar las tradiciones que la hicieron posible.

Le apasionaban los automóviles y son incontables las crónicas dedicadas al fenómeno de una ciudad que abandonó sus estrechas calles a favor de las grandes avenidas y autopistas. Y, rumbo al Cuatricentenario de Caracas, propuso un Museo del Transporte que más tarde fundó, materializándose al lado del Parque del Este. Todo tipo de vehículos de tierra y aire, se dan citar en un lugar que, muy a pesar de los apremios, es cita todavía para la ciudadanía que busca una sana recreación, incluyendo las tertulias dominicales y amigos que reflexionan sobre el pasado, pero con una inmensa vocación de futuro.



Postal  en el Libro  Caracas de Siglo a Siglo 




Caracas la Ciudad que no vuelve 

Centenario de Guillermo José Schael


Este domingo 28 de Abril de 2019 en el Museo del Transporte


viernes, 26 de abril de 2019

... y Venezuela también !!!


Caracas te celebra
Por María F Sigillo
@msigillo


La crónica  siempre vistió mi hogar. Los cuentos infantiles  que recuerdo eran justamente las columnas que mi padre inmigrante leía, tratando tal vez de perfeccionar el castellano y aprender de la ciudad que lo recibió con bondad. Era, por entonces,  El Universal o El Nacional, y  las revistas Momento, Elite, etc.  Como buen barbero no podía faltar en su local.  Luego de la jornada, los llevaba a casa y, con la precisión  de un cirujano que en ningún barbero puede fallar,  recortaba y me regalaba los artículos para ir creando mi  hemeroteca personal.   

Por ello, la  figura de Don Guillermo siempre ha estado presente en el hogar, en escuela, en los paseos, y en la mirada que siempre doy a cada rincón de Caracas.

Hace poco leí en  "70 años de Crónicas en Venezuela " (Banesco, 2015)  un párrafo que comparto: " La crónica es un género de resistencia. Un género a contracorriente. Porque más allá de cuánto haya de legítimo o no en los señalamientos que se hacen al ejercicio del periodismo, la crónica, tanto en Venezuela como en Hispanoamérica, ha mostrado a lo largo de las últimas décadas una fuerza y una constancia sorprendentes."

Don Guillermo José Schael , su Museo del Transporte,  sus libros, sus artículos de prensa que durante 45 años ininterrumpidos mantuvo a través de la columna "Brújula" en  EL Universal,  son un ejemplo de esa resistencia, de esa constancia sorprendente que de manera sencilla y a pesar de las actuales circunstancias, nos permite seguir soñando y trabajar por una  Caracas posible, ciudadana, amada.

Caracas en Retrospectiva celebra y honra a Guillermo José Schael  y por ello ha solicitado a la Asamblea Nacional,  a través del Presidente de la Comisión de Cultura,  el merecido reconocimiento institucional, en nombre de la familia retrospectiva, los caraqueños de ayer, de hoy y los que vendrán,  de la sociedad civil en general. Don Guillermo es parte de nuestro patrimonio espiritual y no sólo de la ciudad capital, sino de toda Venezuela.
@CaracasRetro


Don Guillermo José Schael
Blog Museo del Transporte 




jueves, 18 de abril de 2019

CRÓNICA DE LA SEMANA SANTA


El Universal 19 de abril de 1919

“Con fervor sincero, que corresponde à la tradición religiosa del pueblo de Caracas, fué celebrada este año en la ciudad la Semana mayor. Los templos estuvieron plenos de fieles durante las diversas ceremonias conmemorativas de la pasión y Muerte del Redentor. Las calles no cesaron de ser transitadas en estos días, en los que el orden más perfecto, cónsono con la cultura de nuestro pueblo, reinó en todos los actos, cuya descripción pasamos a hacer brevemente.

El Miércoles Santo está caracterizados en Caracas por la devoción del Nazareno de San Pablo. Así que desde el alba la ciudad invadió el templo de Santa Teresa, donde los artesanos dedicaron horas de música por la mañana y por la noche, dirigidas por el señor Pedro Elías Gutiérrez; los comerciantes dedicaron las horas de la tarde, bajo la dirección del señor Carlos Montero.
Se pronunciaron tres sermones.

En Santa Rosalía, fue muy lucida la festividad realizada por la asociación de damas que preside la señora Emilia Núñez de Coll. La orquesta estuvo bajo la dirección del señor Pedro Arcílagos.
Varias señoras y señoritas obsequiaron al Nazareno con cánticos de pasión.


El Jueves Santo, el Ltimo. y Rvmo. señor Arzobispo doctor Rincón González celebró la pontifical en Catedral, hizo la consagración del óleo y los del crisma. Asistieron los Ministros del Despacho Ejecutivo presididos por el de Relaciones Interiores general Ignacio Andrade; el Gobernador del Distrito  Federal; el Secretario General de la Presidencia; el Secretario de la Gobernación; la Corte Federal y de la Casación y demás funcionarios nacionales, el general Pedro Alcántara Leal, Jefe de la 1ª Brigada y la oficialidad franca de servicio; el señor prefecto, el Concejo Municipal, los Tribunales y empleados municipales.

Actúo una buena orquesta dirigida por el señor Ignacio Bustamante, Maestro de Capilla.
En la procesión del altar al monumento la Barda Marcial ejecutó la marcha "Llanto y ternura" de su Director, señor Gutiérrez.

En los demás templos de la ciudad se ejecutaron los oficios del Jueves Santo. La llave simbólica del Sagrario del Monumento condecoró a las siguientes personas: 
Catedral, general Ignacio Andrade, Ministro de Relaciones Interiores; Santa Teresa, Francisco de P. Hernández; Altagracia, doctor Pedro V. Azpurúa; Candelaria, doctor Rafael Acevedo; Santa Rosalía, doctor Juan de D. Villegas Ruiz; San Juan, Juan L. Cordero;  La Pastora, Agustín Binda; San José, Esteban A. Barrios; San Francisco, prcabítero doctor Elías Bello; Las mercedes, Tomás Reyna; Santa Capilla, Elías Borges Santamaría; La Trinidad, José L. Rodríguez; Corazón de Jesús, doctor Arnaldo Morales; María Auxiliadora, Carlos Guevara; Padres Agustinos, doctor Ernesto Delgado; Santa Rosa, presbítero doctor Reinaldo Esculpi.

En la  tarde, se hizo la ceremonia del Lavatorio en la Catedral, Las Mercedes, San José, Asilo de la Providencia. Las Terceras órdenes y Cofradías salieron en cuerpo á rezar las Estaciones. 
En otros templos, se practicó por la tarde y por la noche, un ejercicio en homenaje a la Eucaristía, cuya institución se conmemora este día.

Terciarios y cofrades velaron toda la noche, por turnos, en San Francisco y en Candelaria; en tanto que en sus hogares, las señoras y señoritas de la Adoración Perpetua de la Santa Capilla se unían por turnos de media hora a los misterios de la noche de oprobios de la Redención del género humano. 

El Viernes Santo en Catedral y en los otros templos fue adorado el Leño de la Cruz.
En Catedral ofició el Lltmo. y Rvmo.  Señor Arzobispo con ornamento negro y mitra blanca y asistió personal gubernativo como el día anterior.

Actúo la orquesta del señor Bustamante. la Banda Marcial ejecutó el oratorio de Perosi, La pasión de Cristo, y el "Popule Meu" y "El Inflamatus" de Rossini, instrumentador por el Director; y las obras originales de éste, "Tristis anima" y marcha "El Nazareno".

En la tarde, se hizo el solemne ejercicio de las Sietes Palabras en Las Mercedes, Santa Rosalía, Corazón de Jesús y san Juan; se rindió homenaje al Santo Cuerpo de Nuestro Señor en la Catedral, San Francisco, La Pastora, San José, La Trinidad y Santa Teresa; y á la Soledad y Dolores de la Santísima Virgen, en Altagracia, Santa Capilla, San Juan,  Siervas del santísimo Sacramento, Padre Agustinos, María Auxiliadora, Rincón del Valle, Santa Rosa. 

Así ha celebrado Caracas, piadosa y culta, el triduo de la Muerte del Salvador del Mundo, con un fondo efectivo de piedad, con los recursos de la oración sagrada, del divino arte, con el buen gusto para la combinación de flores y de luces dieran el resultado apetecido. 

Las autoridades, los rectores de las Iglesias, los fieles, es decir, los ciudadanos y las damas, han puesto de su parte para que todo se hiciera con piedad y orden, en medio de la multitud, y Caracas cumpliese con la fe de sus mayores, y conservase sus costumbres cristianas."


martes, 24 de julio de 2018

La Caracas aniversario: Rafael Seijas Cook

María F. Sigillo G.


Rafael Seijas Cook, fue un referente ineludible para la Caracas del siglo XX. Mejor conocido por su pseudónimo, el Arquitecto-poeta”, desde muy temprano acostumbró a publicar sus artículos en los escasos medios de entonces y, aunque hablaba también de todo un poco, con estilo romántico, la principal de sus inquietudes estuvo, claro está, en la arquitectura. En un reportaje suscrito para la revista Élite (Caracas, nr. 1963 del 11/05/1963), la célebre periodista Ana Mercedes Pérez indica que, hacia 1953, él construyó su propia fosa en el Cementerio General del Sur. Nacido en Falcón el 22 de febrero de 1887, jubilado por el Ministerio de Obras Públicas, igualmente incursionó en la actividad privada, muriendo en Caracas, 13 de diciembre de 1969. 

En 1911, Seijas Cook diseñó la casa de los Boulton en El Paraíso, conocida como “La mansión de las acacias”, hoy ocupada por la Comandancia General de la Guardia Nacional. E hizo los teatros Caracas y Pimentel, el Bazar Americano y, en Maracaibo, El Resguardo que él consideró como su mejor obra. Entre sus libros, destacan “Ella”, “Horas grises” y “El Pirineo y el Ávila”. 

La ciudad en lenta transformación urbana, ocupó su interés. Con mayor razón, en la vorágine de los cincuenta, en la que, además, justificó la demolición de obras construidas desde la época colonial o de los inicios republicanos, subestimándolas. Cuestión de criterio que tampoco lo descalifica.  Fue un insigne observador y de ello, da cuenta la revista del citado ministerio, en la que aparecieron también sus textos con alguna regularidad.

La columna del Arquitecto-poeta que pueden encontrarse en diferentes magazines, constituyó una tribuna privilegiada. Y nos parece pertinente traer a colación la entrega dedicada a la arquitectura venezolana (Billiken, Caracas, nr. 50 del 24/10/1925), dedicada al historiador José Gil Fortuol. Cita como inmuebles de gran valor la Casa Fuerte de Barcelona, el Castillo de Santa Rosa de Cumaná, el Castillo de San Carlos de Boromeo en Pampatar, las Ruinas del Castillo de Araya, la Aduana de La Guaira, la casa ocupada por el Club Alemán de Puerto Cabello, las ruinas del Palacio de los Pumar en Barinas (“sólida edificación íbera; pero, en lo que se refiere a composiciones artísticas, muy mediocres”).

De Caracas, el ojo crítico de Seijas Cook, apunta a la Catedral que “pudo haber sido la mejor joya arquitectural, tuvo el fracaso de ser descoronada su torre en la hecatombe de 1812”, siendo un siglo después “profanados sus paramentos” por la brillante pintura empleada. Ineludible el Templo de San Francisco, asegura que “desde la Emancipación hasta la éra (SIC) guzmaníaca, no hace cuenta el país de ningún ladrillo colocado científicamente”, como ocurriera con la Basílica Dual de Santa Teresa. Relaciona las “fachadas coloniales de menores títulos suntuarios” e indica los hogares de Federico Rivero Escudero, Joaquín Núñez, la Legación inglesa, la casa nr. 67 de la familia Monserrate frente al Templo de Santa Teresa (“es la única que nunca ha sido reparada, pintada y menos modificada”, añadiendo el edificio del Registro Subalterno y el Colegio Chávez (SIC). Observa que la ciudad capital está obligada a construcciones mayores de dos pisos, escalando cuatro el Nuevo Bazar Americano y el que, por entonces, se levantaba para la Lotería de Beneficencia. Y dice: “Calificar, pues, la Construcción (SIC) venezolana, actualmente es imposible. Con estilo pugnan todavía el Renacimiento francés en todo lo edificado por el hijo benemérito de Caracas Alejandro Chataing”; Carlos Guinand, importa desde Europa un estilo un tanto invernal; “yo mismo, por odiar las dificultades de la profesión, tengo la tendencia espiritualista de un estilo que transparente la vida y el objeto de aquel a quien se edifica, tratando de relegar a segundos términos los cánones rituales de intercolumnios, módulos, leyes de técnica que constriñen a frases hechas, a lo que se quisiera dar un sello personal”.





Reproducciones:

1.- Catedral de Caracas. Billiken, 1941.

2.- Catedral de Caracas. El Farol, 1952.

3.- Rafael Seijas Cook. Élite, 1963.

Blog http://mariafsigillo.blogspot.com

sábado, 31 de marzo de 2018

El Sábado Santo y la Virgen de la Soledad, primera protectora de Caracas

Nuestro apreciado amigo José Gabriel Escala Mèndez ha compartido esta memorable reseña de su autoría:  

"El Sábado Santo es un día de luto, pues se trata de un día de silencio, no hay celebración eucarística. Pero en la Iglesia Católica también se conmemora la Soledad de María, hecho que se da, después de que la Virgen a escoltado el cadáver del Cristo al sepulcro, quedando en compañía del Apóstol Juan, una imagen terrible de imaginar para cualquier persona.

Son muy pocos los caraqueños que conocen que la Virgen de la Soledad es la primera Patrona de Caracas. Su imagen se conserva en la Iglesia de San Francisco.

La Virgen esta ubicada en uno de los altares laterales, donde ayer pude ver esa bellísima imagen de madera, magistralmente tallada y de la que brotan de sus ojos, lágrimas de cristal en la más sufrida de las expresiones de una “Mater Dolorosa” en el momento en que como madre, recibe en sus brazos al hijo muerto que desciende de la cruz; al verla no puedo negar, que se contagia un verdadero sentimiento de recogimiento, orfandad y desamparo; pero especialmente sentí poseer un vínculo verdadero con esta ciudad de Caracas tan sufrida.

Por lo que decidí documentarme más sobre esta emblemática imagen que forma parte del mismísimo “Ser de la ciudad” y de ese patrimonio cultural riquísimo que custodia la Iglesia de San Francisco en Caracas con su enorme colección de arte colonial.

Ahora me permito contarles su historia, para que este vínculo de “ser caraqueños” se haga más fuerte entre nosotros especialmente, ante la adversidad a la que estamos sometidos y contra la que deberemos luchar juntos, unidos tanto en la fuerza, como en la fe y la esperanza de que son posibles tiempos mejores, historia, que solo nosotros podremos construir a través de muchos sacrificios y carencias, haciéndonos “Uno” ante la adversidad, "Uno" como Ciudad y "Uno" como Pueblo.

La imagen de la Soledad, se venera en la Iglesia de San Francisco en esta otrora sucursal del cielo y fue nombrada Reina y Patrona de Caracas, la imagen fue donada por el Doctor Don Juan del Corro y su esposa, la Señora Doña Felipa de Ponte en el siglo XVII.

Ellos encargaron la imagen a un Capitán de Registro, que partía para España, la imagen debería ser una copia exacta de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad venerada en el Convento de la Victoria de la Corte de Madrid.

Así se hizo y la imagen se embaló cuidadosamente para traerla a Venezuela. Pero a unos días de la llegada al Puerto de la Guaira, una terrible tormenta en alta mar, obligó a echar por la borda la caja que contenía la imagen y demás enseres para poder salvar al barco de la furia del mar. Luego de varios días la imagen de la Virgen llegó flotando prodigiosamente sobre las olas hasta tocar tierra en las playas de Naiguatá; los pescadores de la zona asombrados al verla, la recogieron y la llevaron a la hacienda de Don Juan del Corro, al que los criados le comunicaron el insólito hecho.

Ese mismo día 15 de agosto, partió Don Juan del Corro al Puerto de la Guaira para recibir al Capitán del barco que supuestamente traía la imagen, invitándolo a su hacienda y sin contarle el milagroso hallazgo, lo llevó donde estaba la imagen encontrada en el mar, el Capitán perplejo, al verla le comentó lo parecida que era a la que él había echado por la borda con el resto del cargamento, pero luego de detallar todas las características de la imagen, confirmó que era la misma, habiendo llegado de forma providencial ese 15 de agosto, a las costas de Venezuela.

El 17 de marzo de 1654, mediante escritura, los herederos de Doña Felipa de Ponte, entregaron la imagen al Convento, bajo condiciones que constan en el Becerro de este Convento de Caracas, folio 67 que como dato curioso, entre las condiciones decía que la imagen debía estar cubierta por tres velos, no podía ser descubierta sino "con cuatro velas encendidas y en presencia de la mayor parte de la comunidad", y sólo el prelado podía tocarla para colocarle las joyas y los adornos, en presencia siempre de "cuatro religiosos con cirios encendidos" .

Tiene esta imagen la particularidad, de que al pararse frente a ella, parece que la Virgen María nos viera, se coloque uno donde se coloque, siempre sentimos sus tristes ojos de “Mater Dolorosa” posados sobre nosotros; esos caraqueños a los que invito tener una tregua de nuestra terrible cotidianidad y dedicar un momento de sincera reflexión, especialmente sobre los deberes que como “caraqueños” se nos vienen, donde deberemos tomar las riendas nuevamente de nuestra emancipación en busca de la libertad que se nos ha arrebatado y como consagra el más venerado de nuestros himnos:
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“...Y si el despotismo levanta la voz, seguid el ejemplo que Caracas dio"

martes, 27 de marzo de 2018

Te conviertes en sardina... Semana Santa en Litoral Elite 1950



Leoncio Martínez (Leo)




"EL POBRE LEO PARA LA SEMANA SANTA DE 1926"
Esta reseña auto-caricatura la hizo Leo a la acuarela el año pasado como comentario a su matrimonio. Nuestro querido y admirado colega Leoncio Martínez (Leo), cuyo humorismo es sano y vigoroso, se ríe buenamente hasta de sí mismo, diciendo el humorismo entra por casa. Leo es competentísimo periodista: original y proteico. Escribe comedias, hace versos serios, dibuja, pinta, donoso cronista, revistero de toros y caballos, polígloto, etc...etc... A pesar de su juventud, cercana a la madurez, es un veterano. El triunfo de Fantoches es nacional; a todos gusta, aunque muchos lo disimulan....
Elite 1926

Cristo de Burgos

Según el Libro "Reminiscencias" de José García de La Concha publicado en 1962,  "Los santos más venerados para estos días eran: El Domingo de Ramos, el Jesús del Huerto, de la Capilla de la Trinidad; el lunes, el Jesús en la Columna, de La Candelaria. Para el martes, La Humildad y la Paciencia, de Catedral; el miércoles, los Nazarenos de Santa Rosalía y el de San Pablo; el Jueves el Cristo de Burgos, en la Altagracia, y para el viernes, la gran solemnidad de la Dolorosa y el Santo Sepulcro de San Francisco.

Siguiendo siempre las viejas costumbres, los caraqueños se reservaban sus mejores trajes para lucirlos en Semana Santa, y no solo eso, sino que sastres y modistas estaban atareados por aquellos días.

Los jueves y viernes Santos no circulaban los tranvías ni los coches de alquiler, y desde el jueves al mediodía cerraban los negocios hasta el sábado después del Aleluya.
Sin embrago, ya no se usaba en las damas la “saya” de nuestras abuelas, que consistía en un fastuoso vestido negro de seda y terciopelado y blondas y lentejuelas, pero si vestían  con lujo, y los hombres todavía lucían sus levitas y pumpás, naturalmente, los mayores, porque los jóvenes solíamos estrenar un buen terno."

Cristo de Burgos
Revista Elite 1951

sábado, 24 de marzo de 2018

Costumbres de Semana Santa 1950

Elite abril 1950

"Entre la celebración de la Semana Santa colonial y la de nuestros días existen diferencias y semejanzas; Las primeras impuestas por el cambio de régimen: leyes menos favorables a la iglesia y aun hostiles y, justamente, el descenso de la piedad pública, como consecuencia del "libre examen" derivado del romanticismo. Las semejantes pueden observarse tanto en el aspecto religioso como en las actividades ya profanas que se ligan a la superstición o falsa piedad.

Se comprende que, durante los siglos de consolidación que siguen al Descubrimiento y Conquista, el pueblo católico se diera a la frecuentación de templos y a las prácticas devotas: Culto, recepción de sacramentos, la cátedra sagrada, procesiones, etc... etc... Y que la llegada de la Cuaresma avivase su ingenua fe. Por lo que toca a nuestra capital desde el "Viernes de las Llagas", hasta el Domingo de Resurrección, era tiempo agitado en que las damas, vestidas de negro y seguidas de esclavas, asistían a los oficios divinos: había colgaduras en las ventanas, y se sucedían procesiones mientras, al fondo, las autoridades militares y civiles, seguidas de un piquete de soldados presidían el acto.

Venida la Semana Mayor, menudeaban las confesiones generales, como se acostumbra todavía, según las regiones; observándose con mayor rigor que ahora las prescripciones relativas al ayuno y abstinencia; desconocíanse las evasiones a la playa, las pescas y el divertimiento con que una parte de la población actual, menos piadosa, trata de llenar el paréntesis de los días sacros, y tal vez combatir la fatiga engendrada por el ajetreo de la vida moderna. 

Intentaremos ofrecer una síntesis de lo que nos queda en cuanto a tradiciones y costumbres de Semana santa; prescindiendo naturalmente, de las ceremonias eclesiásticas, cuya consideración es materia litúrgica, y no folklore, aunque las tinieblas, el mandatos, los monumentos, el sermón de las siete palabras, la Procesión del Santo Sepulcro y otros actos que en todo el orbe católico cumple la iglesia, no han perdido nunca el aura popular.  

Durante el Domingo de Ramos, los fieles van a las iglesias por ramos y palmas benditas, o bien las llevan consigo, lo que no es difícil, por venderlos a las puertas de las mismas, junto con la manzanilla, la pezgua,[sic] la sávila,[sic] la ruda y otras yerbas medicinales o de buena suerte, los yerbateros o rameros, durante estos días. Después de benditas, las colocan sobre las ventanas, tras las puertas, en la cabecera del lecho, etc.; así como las cruces que se elaboran con tiras de palma, a fin de ahuyentar al diablo, de quemarlas durante las tempestades como preventivo contra las exhalaciones."


Lunes Santo se realizaba en la Plaza Bolívar la Comunión Pascual para aquellas jóvenes que
no habían recibido el sacramento.
1950 

sábado, 27 de enero de 2018

Maryse Bastié en Caracas







Elite reseñó el evento de la siguiente manera: 


"La charla sostenida con Maryse Bastié en pleno Caracas dejó en mi un singular encanto: mezcla de presencia y lejanía, de evocación y proximidad. Me olvidé de todos los otros personajes que asistían a nuestro encuentro y tuve la impresión neta de un "Teté-a-teté" en los Campos Elíseos, una tarde cualquiera de un diciembre cualquiera...

Maryse Bastié es laconica y precisa en su hablar. Se comprende de inmediato, que su femenina locuacidad ha sido limada por los largos silencios oceánicos de sus vuelos interminables. Sola Maryse en su cabina, envuelta en ese mutismo algodonoso de las nubes, en ese impasible regazo de las alturas, ha olvidado la costumbre del diálogo.



Maryse Bastié, la intrépida aviadora, de las numerosas proezas, sonríe bajo el cielo caraqueño, meta final de su raid sobre tierras de América.

MARYSE BASTIE, fotografiada en la terraza del "Majestic", en compañía de su fiel mecánico Lendroit (a su izquierda) del honrable Encargado de Negocios de Francia en Venezuela y del Agregado Comercial de Francia, señor Regnier.

EL "SIMOUN", de Maryse Bastié, se posa en el aeródromo de Maiquetía, etapa final de su largo periplo suramericano.

Fuente: Elite 1946
Wikipedia





Nacida en Limoges, Haute-Vienne; Marie-Louise Bombec, proveniente de una familia de clase obrera queda huérfana de padre a los once años. Tras una adolescencia complicada y falta de dinero, inició como empleada en una fábrica de zapatos como grapadora de cuero.2​


Después de un divorcio, contrajo matrimonio con el piloto de la I Guerra Mundial Louis Bastié , de Fiac, un pequeño pueblo cerca de Toulouse; que acaba rápidamente, pues este muere en un accidente de avión en 1926. Sin embargo, la curiosidad por el vuelo de Maryse Bastié y la fascinación por el nuevo fenómeno de vuelo con motor la llevó a convertirse en piloto y a poseer su propio aeroplano. 3​


Tras obtener su licencia para volar, Bastié viuda y madre de un hijo, comienza a hacer acrobacias aéreas para ganar dinero y así mantenerse volando. En 1927, finalmente compra su propio avión, un Caudron C. 109.


En la década de 1930, Maryse Bastié estableció varios récords internacionales de aviación femenil incluyendo la duración del vuelo, distancia, y un tiempo récord por su vuelo en solitario a través de la Atlántico Sur. Sus actuaciones le valieron el Trofeo Harmon en 1931. En 1935 fundó su propia escuela de vuelo en Orly Aeropuerto.4​


Maryse Bastié sirvió en la Fuerza Aérea francesa, llegando al rango de Capitán al registrar más de 3000 horas de tiempo de vuelo. El gobierno de Francia la nombró Comandante de la Legión de Honor. En 1937, publicó su historia bajo el título Ailes ouvertes: carnet d'une aviatrice .5​


El 6 de julio de 1952, después de una conferencia en Lyon, Maryse Bastié murió cuando su avión se estrelló durante el despegue. Está enterrada en París en el Cimetière du Montparnasse. Arthur Sanfourche, padre de Jean-Joseph Sanfourche, era su mecánico.

Inauguración del Museo de Bellas Artes


Iniciamos tardiamente el 2018 en nuestro blog, pero nada mejor para recordar que el 20 de febrero de 1938 fue inaugurada la sede del Museo de Bellas Artes , el cual fue  creado en 1917 mediante decreto del entonces el presidente de la república encargado, Victorino Márquez Bustillos. Su ubicación inicial estuvo en un espacio de la sede de la Academia Nacional de Bellas Artes (actual Escuela de Música José Ángel Lamas). El 20 de febrero de 1938, el presidente Eleazar López Contreras, inauguró su sede propia, un edificio de estilo neoclásico diseñado por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, situado en el Parque Los Caobos. El mismo fue sometido a una ampliación en 1953, que implicó el crecimiento de la planta hacia la parte trasera. Allí funcionó hasta el año 1976, cuando se crea la Galería de Arte Nacional, razón por la cual el museo trasladado a una nueva edificación de arquitectura brutalista ubicada en la parte posterior del complejo neoclásico, obra también de Villanueva.


La Revista Elite lo reseñó de la siguiente manera: 


"Un verdadero nacimiento artístico ha sido la inauguración del Museo de Bellas Artes, efectuada el domingo próximo pasado. El armonioso y moderno edificio emplazado en el Parque de "Los Caobos" encierra en su interior verdaderos tesoros de arte nacional y está llamado a desempeñar un papel de primer orden en la vida cultural de Venezuela. Tanto nuestros grandes pintores y escultores desaparecidos, como los más destacados artistas contemporáneos de la paleta y el cincel, están brillantemente representados en el Museo de Bellas Artes. Esperamos que la apertura del Museo de Bellas Artes de Caracas contribuya a estimular el interés del público para con las obras de nuestros pintores y escultores nacionales, hasta hoy relegados a la indiferencia o el olvido. Igualmente esperamos que se inicie un verdadero florecimiento de las artes plásticas nacionales, gracias a la misión divulgativa y educadora que el Museo de Bellas Artes está llamado a desempeñar en nuestro adorado ambiente artístico. El acto de la inauguración vióse [sic] prestigiado con la asistencia del señor Presidente de la República, los Ministros del Despacho, el Gobernador del Distrito Federal y una nutrida representación oficial, intelectual, social y popular."







Fuente: Revista Elite, febrero de 1938
Wikipedia

miércoles, 11 de octubre de 2017

Sabana Grande Via Veneto


"Desde el 6 de octubre, por decisión de la Gobernación del Distrito Federal, la Prefectura del Departamento Libertador y la Dirección Nacional de Tránsito, el kilómetro y medio que mide Sabana Grande ha quedado convertido en la noche de los viernes y sábado, en un inmenso paseo que no tiene nada que envidiar- según el Gobernador Valera- a Vía Veneto de Roma. El cierre del tránsito constituye una indudable victoria para los peatones y una derrota para los conductores. Los peatones, cuando sonaran las 9,30 de la noche del viernes, no sabían, al principio qué hacer con tanta calle por delante,  pero las calles paralelas de la Avenida Abraham Lincoln (que es como se llama de verdad Sabana Grande) se volvieron una galleta de carros y los cornetazos no dejaron de sonar hasta horas de la madrugada, con el consiguiente disgusto de los vecinos de esas calles. Claro que el remedio lo tienen la mano: salir a pasear por Sabana Grande.


Al dar las nueve y media del viernes, la verdad es que Sabana Grande se caracterizaba por ser un gran paseo lleno de policías a pie y de a caballo que se movilizaron para hacer cumplir las órdenes del Gobernador, pero en cuanto el público- sobre todo los niños- se dieron cuenta que la calzada era también para ellos, cuando hasta entonces habían sido solo dueños de las aceras, se fueron echando a la calle poco a poco y se formó un sabroso paseo por el medio de la carretera, sólo interrumpido por las rayas blancas que cruzan la avenida de lado a lado. Grupos de pavitas con pantalones, novios del brazo, familias enteras pasearon por el nuevo Boulevard cuyas tiendas se veían engalanadas y llenas de luces multicolores como en los mejores días de Navidad"



Imagen tomada del Blog del Museo del Transporte 

Fuente:
Revista Momento 1967  

sábado, 7 de octubre de 2017

Los días que Estamos Viviendo y los Otros Días...

Guillermo José Schael


"Caracas, mayo de 1963- Siempre hay temas de que escribir en una mesa de redacción. Sabemos que por estos tiempos apasionan los de política. La mayor parte de la gente desea leer notas incisivas contra personas o instituciones. Algunas veces la crítica sirve para corregir errores o fallas de la administración pública, pero por lo general no es así. Miles de cuartillas se han escrito, por ejemplo, contra la violencia y otras tantas pidiendo observar la Ley. Todo ha sido y es inútil. Sigue la violencia, el desacato a la ley por ambas partes, la destrucción de los árboles, aumenta el número de niños abandonados, prolifera el desempleo. Vivimos casi bajo el signo de la desesperanza. Son cada día menos los que tienen fe en el porvenir. No pocos periódicos transmiten angustias y despiertan ansiedad, lo mismo que la radio y otros vehículos de difusión. Y para colmo, los grandes del mundo cuando hablan desde Washington o Moscú es para desafiarse. No pueden siquiera llegar a un acuerdo sobre el desarme. El Papa agoniza en Roma. Tiene razón el Dr. Ruíz Rodríguez. Rara vez se puede leer una buena noticia. La mayor parte son malas: muertes, asaltos, epidemias, inundaciones, hambre. Diríase que la humanidad está en crisis. Tal vez enfrentándose a la más grave crisis de su historia.
Muchos de los lectores de El Universal son suscriptores desde hace cuarenta años, pensamos que a no pocos les agradará como a nosotros evocar el tiempo viejo. A veces es la alternativa para eludir el encuentro con tantos hechos desagradables. A veces pasamos hasta dos horas en el Archivo. Allí están las crónicas amables de Rafael Sylva-Lino Sutil- en las cuales nos habla de un paseo en tranvía por El Paraíso, o escribe sobre una noche de gala en el Teatro Nacional con motivo al estreno de la opereta "El Conde de Luxemburgo".

En Caracas casi todo ha desaparecido: las tapias, los jardines y hasta el espíritu de sus antiguos habitantes. Las evocaciones de aquel tiempo no dejan de tener simpatizantes en proporción inversa a la mar de conflictos y dificultades de la época. La gente vive como de mal humor. Por un detalle insignificante como el de un automovilista que avanza en una boca-calle hemos escuchado entre conductores el cruce de ofensas de la peor calaña. Los viejos periódicos recuerdan a los generalmente corteses aurigas de "La Principal". En aquel tiempo los maestros albañiles usaban pajilla y bastón, y eran buenos padres de familia. Muchos venezolanos que lograron alcanzar destacada posición en la industria o en la vida profesional habían sido educados y formados en medio de grandes sacrificios y desvelos por esos trabajadores de la época en que todavía no había hecho su aparición el petróleo.
No es sólo la sensación de quietud que produce el repaso de los sucesos de aquella ciudad aldeana de pedro Elías Gutiérrez, sino que afluye como nota reconfortante al espíritu atribulado el romántico testimonio verificado de Víctor Racamonde, los anuncios del Ford que por primera vez hace su entrada a San Francisco de Apure en el verano del año 1920, las incontables y graciosas gacetillas de "Ecos y Notas" con las picantes anécdotas de Víctor Modesto Franklin - El Conde de Roca Negras- o de Guillermo de Austria el de la Crónica Taurina en aquellas largas y tediosas tardes caraqueñas, cuando los redactores tenían sobrado tiempo para contemplar la lluvia desde los balcones gradilleros y poner luego fin a la jornada con un suelto delicado a la "hermana agua", pertinaz y emparamadora en aquello aguaceritos blancos.

De los que no queda duda es que estos periódicos pasados por las amarillentas páginas sirven maravillosamente muy bien para entretener por momentos los ánimos conturbados frente a estas horas depresivas y un tanto azarosas de los días que estamos viviendo"




Fuente: El Universal 
Mayo 1963