domingo, 31 de agosto de 2014

CALLE NORTE 1

“Se inicia de Las Madrices a Ibarra, cuadra donde existió una antigua casa de dos pisos, como se acostumbraba en aquella época, al traspasar el zaguán se encontraba un amplio patio con el segundo piso a su alrededor. Este patio había sido techado instalando en él maquinarias para la fabricación de los cigarrillos marcas “Doble águila” y “Sport”, cuyo propietario era don Enrique Quintana. El señor Quintana había nacido en la Isla de Puerto Rico y le era común mencionarlo, esencialmente cuando iracundo se refería al proceder de don Luís Bigott que como venezolano, según él, no debía haber vendido su fábrica de cigarrillos “Bandera Roja” y Bigott a la América Tobaco Co. En la acera del frente en otra gran casa la firma de Juan Manuel Díaz & Cía. estableció su mayor de mercancías secas, como denominaban la importación de telas. Esta acreditada firma era propiedad de “Liverpool” elegante tienda establecida de Gradillas a San Jacinto, al frente del pasaje Ramella. 


De Ibarras a Maturín, una de las primeras librerías que inició en Caracas las ventas de colecciones pagaderas por cuotas y entregadas semanales, fue la editorial “González Porto”, de origen chileno. Don Vicente Vadllalo, nuestro amigo, en esa oportunidad inició con bastante éxito la oferta de las obras completas del eminente escritor venezolano don Andrés Bello.
En la esquina de Maturín funcionaba el Garage “Solex” de don Henrique Sapene, y en la pared adyacente a la puerta de entrada recordamos haber visto una placa de metal indicando que en esa esquina se había construido la primera casa de la ciudad. De Santa Bárbara a la Fé una congregación religiosa estableció el colegio para señoritas “Sor Teresita de Jesús”, por cierto muy mal ubicado, toda vez que en la acera del frente aún funciona una casa de “citas”. Han sido muchas las personas que han solicitado su clausura sin haberlo logrado ya que parece formar parte de una cadena que incluye el llamado hotel Punceres y otro en la esquina de Abanico. Cosas de la democracia. 

En la esquina de La Fe la Capillita de La Trinidad, con la curiosidad de tener en la puerta de entrada un cepillo, así llamaban las bandejas para recoger la contribución de los fieles que concurrían a las misas los días domingos. Este de la Capillita estaba representado en un monaguillo de cuerpo entero, con su hábito blanco, simulando encajes, tanto en su borde como en el puño de las mangas. Este hábito estaba cubierto con una capita roja en los hombros. Con las dos manos sostiene una bandeja con su ranura al centro para recibir las limosnas de los fieles.

De la esquina de La Fe a Remedios y Las Brisas, cuadra donde vivimos en unión de mi madre; muy presente tenemos aquella mañana del año 1928 en que al despertar, mi madre angustiada me dice: “Francisco, que noche!!!... ¿qué pasa? le contesté… Mira, toda la noche fueron tiros de fusil y revólveres por ese barranco, al paso en el Cuartel San Carlos, y yo toda la noche sin dormir, rezando para que no te despertaras; y ¿por qué?, le dije. Yo temía que si te despertaras saldrías a imponerte lo sucedido”

Fuente: La Caracas que Conocí de 
Francisco A. Moya Martínez. 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Entonces los abastos daban crédito

En Caracas, desde los días mismos en que la ciudad se fundó, creció y con el tiempo adquirió la categoría de Metrópoli, el pulpero más célebre y celebrado, fue Ño Miguelacho. No es necesario buscar la referencia en la crónica ya que su nombre quedó en una esquina desde la época en que se fue formando esa especie de nomenclatura caprichosa y pintoresca de bautizar las esquinas con los nombres y distintivos de personas o cosas que allí vivieron o tuvieron real asiento. Pero si de pulperos y pulperías se trata lo lógico es traer a referencia el más legendario de los pulperos que ha tenido el Valle de Santiago de León, Ño Miguelacho, tenía una característica muy especial y una manera de ser muy singular. El mismo trato que se le dió indica que pertenecía a la clase que en su tiempo se llamó plebe y que de “real” sólo tuvo su comportamiento. Nos lo imaginamos tal cual eran los pulperos de antaño, con unos pantalones de brega, una franela llena de mugre y unos bigotes lisos por el constante manoseo. Lo cierto es que Ño Miguelacho, según la leyenda,  durante los días de semana, mientras estaba detrás del mostrador no saludaba a nadie. En cambio en la tarde dominical, cerraba las puertas del negocio, vestía un traje blanco y se paraba en la esquina a saludar a sus amigos que eran todos sus vecinos. Es de suponer desde luego que era popular y ampliamente conocido en toda la ciudad, aunque no fuera cien pasos más allá del punto donde tenía establecido su negocio de comestibles y demás abarrotes. Bien es sabido  que en las pulperías de antaño se vendía todo lo incluido en ramos generales. Está claro también que Ño Miguelacho ha debido ser el percusor del menudeo. Y en ese punto lo dejamos, ya que nos proponemos ocuparnos de los pulperos del presente siglo, los mismos que quedaron desplazados con la implantación de  las casas de abastos. En la actualidad no se consigue una pulpería de la era típica, ni siquiera en las parroquias foráneas  de Caracas. 



Los Pulperos de Principio de Siglo

“Cuando Lucas Manzano y Melito Sánchez –amigos hace sesenta años- y testigos  de una época de gratos recuerdos, correteaban por los lados del Puente de La Trinidad, los pulperos eran unos “terciazos”. Todo lo vendían por “puyas”, y las compras corrientes eran por un valor de una locha, medio o un real, cuando el despacho tenía un importe mayor del bolívar y llegaba al fuerte, ya era para tomarla en consideración. Basta decir, que con un centavo se adquiría dos cosas al mismo tiempo. Un “puya  de San Simón y Juda”  representaba una sabrosa golosina: un pedazo de queso y otro de papelón. La mantequilla de elaboración casera se detallaba de dos centavos en adelante, servida en un platillo, y, a la falta de éste, era en papel de estraza. De allí seguramente surgió el refrán  que denomina las cosas breves o fugaces: “Eso es como dos de mantequilla en un papel de estraza”.

Una arepa costaba un centavo y con una locha de queso podían desayunarse varias personas. Y lo más pintoresco del caso, es que toda compra de medio real en adelante, daba derecho a la ñapa, que por lo general era de queso o papelón. Quién comprara medio real de cambures tenía que pensar en ocupar sus manos para llevarlos a casa. Desde luego que había pulperos “amargos”. Entre los buenos se contaba Antonio Alfonzo que tenía su pulpería en las cercanías de la Capilla de La Trinidad. Le fiaba  hasta a los escolares, los comerciantes más conocidos en este ramo eran los hermanos Oropeza que tenían varios negocios en la Parroquia de San José. Con ellos competía Antonio Pequio que tenía una pulpería en la Esquina de Esperanza. Otro Pulpero muy conocido fe Manuel Calzadilla, que si bien era un poco áspero con los muchachos de entonces, no por eso dejaba de fiar a los clientes de su amistad. 





Naturalmente que en esa época como en la actual, tenían crédito solamente “los buena paga”. Entonces los maestros de obra y los artesanos en general, llevaban cuenta corriente, ya que religiosamente pagaban o abonaban en cuenta todos los sábados. Lo mismo hacían las familias vecinas que tuvieran la necesidad de recurrir al fiado. La forma de llevar las cuentas era sumamente original. No se anotaban los pedidos acreditados en una libreta o libro, sino en la pared. Cada raya era un real, y media raya un medio. Tal cosa era aceptada desde luego por los clientes, y ello daba margen a que se apuntaran más rayas de la que en realidad eran. Los pulperos ladrones apuntaban con tenedor, y así  al apuntar, en vez de una raya apuntaban cuatro. Pero como todo el tiempo tiene su compensación, los pulperos también tenían las de perder. Había clientes que por amistad con el pulpero, ellos mismos se despachaban. Y por si esto fuera poco, también se daban lo vuelto. Como quiera que nunca faltan vivos , los que ahora se llaman “ventajistas” por la forma de aplicar la norma dentro de la costumbre, surgió el dicho, que una vez lo expresa todo cuando se refiere a persona - ¿ Fulano de tal? – Ese se despacha y se da lo vuelto-!  

Travesura de muchachos

Los pulperos de la época que recordamos no usaban caja registradora para contabilizar las ventas, utilizaban una gaveta de madera colocada debajo del mostrador con departamento pequeño para centavos y lochas y uno grande para la plata menuda o gruesa. Cuando este departamento se llenaba, tiraban el dinero en un rincón. De allí lo recogerá en su oportunidad Manuel Calzadilla era uno de los que tal cosa acostumbraba. Así fue como un grupo de zagaletones se idearon el método ingenioso para  sustraerle las monedas. Se proveyeron de una caña verada- liviana pero consistente, y una de las puntas le pusieron cera. Mientras el pulpero estaba ocupado despachando, dormía la siesta o simplemente se descuidaba, uno de los del grupo metía la vara hasta donde estaba el montón de monedas. Algunas de esta quedaba pegada a la cera. Luego se daban el gran hartazgo de golosinas que iban desde “la conserva”, “La cojita”  pasando por el “majarete” hasta el suspiro o merengue que era lo más caro y sabroso. Esta operación a punta de varada – que por cierto es muy distinta a la que realizaban  los “pavitos” de ahora a punta de pistola y ametralladoras- al ser descubierta no tuvo más castigo que tremenda “pela”. No pasaba a ser más que una ingeniosa travesura de muchachos. 

Los Ramos Generales

Para definir lo que los ramos generales representan para las pulperías es bueno explicar que allí no solo se vendían comestibles. Se vendían también implementos de labranza, como chicuras, palas, picos, machetes, etc., al igual que las enjalmas, cinchas y guruperas. También se vendía aguardiente. Era una regla que cada vez que se llegaba un arriero o un agricultor, pedía un “cuarto” de caña blanca  (“lavagallo”), y se lo tornaba en un trago, teniendo siempre el cuidado de dejar un poquito de la bebida.  Con ese resto hacía una cruz en el piso, así fuera de cemento o de tierra. Era una manera de santiguarse. Esta costumbre desapareció cuando las pulperías típicas fueron reemplazadas por las casas de abastos. A partir de entonces se utilizó la Caja Registradora, en vez de gavetas de madera: El mostrador de vidrio y el piso de mosaico o cemento. Antes de que esto ocurriera, los pulperos no iban los domingos al cine, como hacen ahora los portugueses, italianos y españoles. 

El Pulpero Poeta

Si de pulpero se trata, bueno es dedicarle un recuerdo al poeta Juan España. Era distinto en porte, estilo y comportamiento. Tuvo su establecimiento “en el vecino burgo de El Valle”. Escribió el célebre poema “El cucarachero” y perteneció a los nativistas, en la etapa que se denominó  neo-romántica. Su pulpería en El Valle de la Pascua Florida, como el mismo llamaba cariñosamente el pueblo, era diariamente visitada por escritores, críticos literarios, poetas y literatos. En El Valle vivían entonces el Doctor Jesús Semprún y el poeta  J. B. Arrechedera. Le visitaban Julio Morales Lara, Leoncio Martínez (Leo), Francisco Pimentel  (Jom Pim); Rafael Michelena Fortoul, y paremos de contar. Amigo íntimo del poeta España era el gran escritor costumbrista Luís María Urbaneja Achelpol, autor de  “El tuerto Gerónimo”. Lo cierto es que en la pulpería de Juan España se reunía una especia de “Peña Literaria”, de donde por cierto salieron muchas cosas hermosas, como diría el maestro Calcaño. Cuando Juan España dejó de ser pulpero, se dedicó a la política. A ello lo obligó el fiado que se reflejó en las posibilidades económicas de su negocio. Así desapareció del panorama vallero  una estampa criolla de este tipo de comercio que ya se ha borrado en el pasado: Las pulperías. Juan España en su nueva profesión, la de político, fue Jefe Civil de Petare y años más tarde, Disputado al Congreso Nacional por el Estado Miranda. Así tenemos que fue el pulpero que también hizo historia en el presente siglo.           
El Poeta Juan España
cortesía de Alfonso Mijares

Cortesía de Alfonso Mijares

Fuente:
Por Pedro Hernández C
Publicado en la Revista
Venezuela Gráfica
1962

domingo, 3 de agosto de 2014

El centinela del Ávila

Una de las primeras imagenes publicadas de noche del Hotel Humboldt
Enero 1957 a  poco días de su inauguración



" En lo más alto de la silla del Avila, desafiando a la neblina que hasta un pasado reciente la enhiesta serranía, se divisa el Hotel Humboldt que como un gigantesco centinela guarda perennemente la ciudad procera, Caracas está orgullosa de belleza tanta, señuelo de turistas que la admiran donde el valle y los jardines de Galipán eternamente en primavera" 
Billiken 1957
Compilación de Caracas en retrospectiva
por María F Sigillo 
Texto e imagen de revista Billiken. 


sábado, 2 de agosto de 2014

La Concha Acústica / 1954

" Caracas cuenta entre las obras que le están dando carácter de gran ciudad con un excelente teatro lírico al aire libre. Construido en el tiempo récord de cuarenta y cinco días, fue inaugurado con un concierto de la Orquesta Sinfónica Venezuela bajo la dirección del maestro alemán Furwangler, con motivo de la Décima Conferencia Interamericana. 

El teatro lleva el nombre de José Ángel Lamas, en homenaje a la memoria de uno de los grandes músicos venezolanos de la época colonial. El estilo de la Concha Acústica no imita ningún monumento, ni teatro de ningún siglo, ni sigue ningún modelo consagrado. Es una creación realmente original que bien puede clasificarse como modelo del arte moderno.

Con la Concha Acústica, obra ejecutada por el Gobierno con la cooperación de la empresa denominada Colinas de Bello Monte, la Orquesta Sinfónica Venezuela que es la mejor de Sur América, ha entrado en posesión de uno de los más amplios escenarios para llevar el arte a las grandes masas caraqueñas que aman la música. 


Inauguración de la Concha Acústica
marzo de 1954




 Fuente: Venezuela bajo el Nuevo Ideal Nacional
Realizaciones durante el Gobierno del Coronel 
Marcos Pérez Jiménez
2 de diciembre de 1952 al 19 de abril de 1954
Publicación del Servicio
Informativo Venezolano. 
Dos notas interesantes:
Nuestro querido amigo Ronald Nava García (QEPD) hizo una interesante acotación cuando subimos la imagen al grupo del facebook y fue "Dos referencias medio desconocidas. En la concha acústica se realizó un Miss Venezuela, debe haber sido a comienzos de los 60. La otra es el hecho de que allí se presentaron, juntos, dos cantantes popularisimos  y que rivalizaban en cuanto a afición. Lucho Gatica, chileno y el gran Alfredo Sadel. Estuve ahì esa noche." 

jueves, 31 de julio de 2014

Caracas ciudad del automóvil ( 1956)

Elite 1956 # 1608 de fecha 21 de julio de 1956 publicó "Caracas Ciudad del automóvil" 
aquí las imagenes y el pequeño reportaje 





  


sábado, 26 de julio de 2014

Avenida Urdaneta


" La Avenida Urdaneta es una de las más importantes obras que el Gobierno Nacional ha llevado a cabo a través de la Gobernación del Distrito Federal. Une la Avenida Sucre, situada a la entrada del Litoral, con la Avenida Andrés Bello, en la cual se inician las urbanizaciones residenciales del Este atravesando el corazón de la ciudad. 

La  construcción de esta Avenida puso de manifiesto la perfecta coordinación de las entidades nacionales y municipales que intervinieron en el desarrollo de los trabajos, hasta el punto de que fue posible realizarla en solo 120 días, no obstante tener dos kilómetros de longitud y 26 metros de anchura y estar dotada de todas las instalaciones que exige la moderna técnica urbana. Para transformar las angostas callejuelas que antes existían en esta gran arteria fué necesario llevar a acabo más de 250 demoliciones, realizar difíciles trabajos de nivelación, instalar tuberías paralelas para cloacas, acueducto, luz, teléfonos,semáforos, etc. 
La Avenida tiene 70 bocas de visita, 14 sótanos de transformación y 290 banquillos. 

La Avenida Urdaneta es sin duda alguna la obra más rápidamente construida en los últimos años y también una de las que más ha contribuido a transformar la fisonomía de la capital Venezolana. 



En esta fotografía se puede apreciar la amplitud de la vía,
algunas de sus características, y la magnitud de los espacios que
quedaron libreas al derribar  las viejas casas que antes bordeaban las calles que fueron
reemplazadas por esta moderna arteria urbana



Día de la inauguración de la Av Urdaneta
domingo 29 de noviembre de 1953

Aporte del Arq Ricardo Rodríguez Boades 

Fuente: Venezuela bajo el Nuevo Ideal Nacional
Realizaciones durante el Gobierno del Coronel 
Marcos Pérez Jiménez
2 de diciembre de 1952 al 19 de abril de 1954
Publicación del Servicio
Informativo Venezolano.   

jueves, 24 de julio de 2014

Los Pavitos ( años 50)

Las "pavitas" tienen varias aficiones: las zapatillas "aladino", la falda de
muñequitos, el armador y las medias tobilleras. Casi todas llevan su diario íntimo 

"Los pavitos son “arroceros”  por naturaleza y fiesteros por esencia. Los tocadiscos los atraen como la luz a las mariposas. Viven de las “movidas” que en su jerga particular tienen las acepciones de fiesta, arroz, paseo, cita” (ver adelante el diccionario de los “pavos”)
Se les encuentra en bandadas a las puertas de las radios y televisoras esperando ver a sus ídolos  favoritos. Porque no se puede ser pavo sin tener admiración rayana en fanatismo, por un cantante o cualquier artista, sea Lucho Gatica, Alfredo Sadel o Elvis Presley. Los pavos de todo el mundo lloraron el día que supieron de la muerte de James Dean. Pero ya han aparecido otros que lo han remplazado. El más reciente ídolo de los pavos parece ser el joven actor norteamericano Sal Mineo.
Sintiendo verdadera furia por el baile los pavos muestran una habilidad especial para aprenderse los últimos ritmos de moda, llámense rock-and-roll, cha-cha-cha, o “lindy”. Habilidad que ya quisieran sus profesores tuvieran con las materias de estudio. Porque no es necesario notar que los pavos  no son muy amantes ni del estudio ni del trabajo. 

Naturalmente que aún entre los pavos hay diferencias. Los hay del “high life” que se la pasan corriendo en veloces carros deportivos europeos preferentemente, con el escape abierto a propósito, para hacer ruido y así llamar la atención. Hay, también pavos proletarios. Pero a todos los distingue el afán de exhibicionismo. Porque el día que un pavo no llame la atención por su última camisa o su nuevo carro deportivo se muere irremisiblemente. 

¿Cómo se explica el fenómeno de los pavos?  Producto de las grandes Ciudades, el pavo es resultado de la vida moderna, muelle y superficial en muchos aspectos, de la influencia norteamericana entre nosotros y de otros factores más complejos. No es necesariamente un espécimen negativo, apuntan sociólogos y  psiquiatras. Es preferible que en la pubertad o en la adolescencia, las gentes expresen libremente sus gustos y se liberen de ese lastre de superficialidad que acompaña casi siempre a esta etapa de la vida. Cuando crezcan, ellos por su propia cuenta dejarán sus pavadas.  Esto no quiere decir, sin embrago, que haya tipos que en su manera de pensar y de actuar, continúan siendo pavos una vez pasada la edad del sarampión juvenil, y sigan siéndolo hasta que se mueran. 
Lo más "chevere" según su propia expresión, que puede poseer
un pavo , es un carro, y si es del tipo deportivo,
como de la foto, no puede imaginar mayor satisfacción. 
A los “pavitos” de Caracas no les ha faltado quién los inmortalicen en la prensa. El dibujante Montilla, asesorado por los textos de “Lumute”( su verdadero nombre Luís Muñoz Tebar) son los creadores de una tira cómica basada en el popular espécimen capitalino. Al principio tropezaron con un problema el “pavito” no estaba bautizado. ¿Qué nombre ponerle? Para dilucidar tan grave asunto, llamaron a un concurso en las páginas donde aparece la tira, la Revista humorística “EL GALLO PELÓN”. ¿Cuál es el nombre más pavito que existe?  Centenares de sugerencias llegaron por correo. Hubo una que alcanzó mayor victoria, el nombre de: “Freddy”. Y  Freddy fue llamado desde entonces el “pavito” creado por Lumute y Montilla. 
Los pavitos también tienen su modo especial de hablar
El “argot” o manera característica de hablar de los pavos caraqueños ha sido también recopilado  por Lumute y Montilla, autores de la tira cómica “el pavito”  he aquí las palabras y frases que frecuentemente emplean ellos, publicadas en “El Gallo Pelón”  
Lumute y Montilla son los autores de la tira cómica "El Pavito".Al dibujante Montilla ,
por sus camisas chillonas y su copete, se le puede considerar como
un ex-pavo. Hoy es padre de familia. 


FU: Adecentada expresión de la palabra “Fo” se aplica a las cosas fastidiosas o que son de pavos. Ej. “Ese tipo es fu”…
TARTARA: Mujer medio bandida o bandida y media. Ej. “voy a visitar a una tratarina”  
LLAVE:   Hermano, muy amigo. Expresión entre íntimos. Ej. “ Que es lo suyo, mi llave…?  
CANOAS: Calificativo que se aplica a los patos.  Ej. “Me comprobé unas canoas de gamuza, cheverísimas”…
ME PINTO: Algo así como “Me voy” “chao””arrivederchi” “Estoy ido” “Nos vimos” 
MOVIDA: Fiesta, arroz, paseo, cita. Algo con buenas perspectivas. Ej. “Esta noche tengo una movida catedrática, pues...”
CHEVERE: Expresión superlativa de bueno. Ej.”Mi novia es chévere” 
LA ROCA: En ese empeño por darle a todo nombre, el buen pavo llama así al carro. Es un simple traspapelo de silabas. 
LA GRAMA: Este es uno de tantos nombres que se le aplica al pelo, generalmente no muy liso que digamos, Ej. “tengo la grama alborotada, voy a tener que afeitarme”..
CALICHE: Ropa, flux, traje. Ej. “No me toques que me ensucias el caliche” 
PARGO: Tipo medio raro. Ej. “No hombre, si ese tipo es un pargo.. Es fu pues. 
PARARRAYO: Copete, promontorio de pelos en la cabeza Ej. A ese pararrayo suyo le roncan…  
RECHONCHO: tipo pesado. Más que tu, Ej. “Anoche vi a la vieja rechoncha de la esquina….”
MARABUNTA: Pelo, cabello, melena, ejemplo: “Tengo la marabunta en guerra” 
APACADERO: Cubil, lugar en que siempre se encuentra. Ej. “Me encuentras en mi apacadero... Tú sabes, en el callejón”…
JEVA: Muchacha, mujer. Viene de Eva, la primera mujer Ej. “Tengo una jeva por allá en la Pastora, que me trae de un ala….” 
ESPANTO: Expresión de algo muy bueno. Ej. “Esa muchacha tiene un cuerpo de espanto” 
BOTADO: Dícese del que está bien, Ej. “Oye mi llave, está botado con la tártara esa “…
PELOTAZO: Demostración de agrado, encerrada en una mirada. Generalmente viene de ellas a ellos. Ej. “¿Te fijaste los pelotazos que me lanzó la jevita de pantalones…” 
ACORDEON DE BILLETES: Dícese de un montón de billetes juntos, Ej. “Vámonos con Pedro que siempre tiene un acordeón de billetes”…   



La mayoría de los pavos son adolescentes , pero hay tipos,
como Renny Ottollina, por ejemplo, que en su
aspecto serán pavos de toda la vida.


El Copete 


Zapatos extravagantes 

Bandadas de pavitas se aglomeran en la estación de televisión
para ver de cerca sus ídolos : Lucho Gatica  


Fuente: 
Por Cristóbal Rodríguez Oberto
Fotos de Leo Matiz y Garmendia / Elite 1958 

Ventanas caraqueñas

En vísperas  a la celebración del cumpleaños 447 de la "Fundación" de Caracas, comparto con ustedes, una serie de artículos  que he ido transcribiendo sobre la Caracas vieja. 

Desde el mirador colonial 
a los ojos nuevos de la ciudad 

“Las ventanas caraqueñas se fugan del paisaje. Apenas si algunas cuantas asoman a las calles altas de la ciudad, dónde todavía resta un poco de tradición, en los sitios que no ha llegado la piqueta iconoclasta y los edificios nuevos no se proyectan hacía lo alto, aventados en una angustiosa, desesperada persecución de espacio. 

Las ventanas caraqueñas asoman hoy sus ojos en una nueva fisonomía de la ciudad. Y son diferentes de las anteriores. Estas no tienen altos, elevados balaustres, ni rematan en decantadas volutas o arcos de medio punto. Como también ríen picarescamente tras la gracia escondida de las romanillas,  que antaño les prestaran su precisa dosis de intriga y espectación.   
Hoy los postigos no son párpados cerrados a la curiosidad ciudadana, sino cristales abiertos a los ojos de la ciudad. Por ellos entra el mundo a los apacibles valles interiores como las pupilas que velaban tras la romanilla se asomaban en otras épocas a la muda contemplación del mundo, coronadas, acaso, por un sabio monólogo interior. 

Hoy las ventanas caraqueñas se fugan hacía el desván de los recuerdos, donde hay un marco más propicio para su anhelo de inmensa, definitiva espectación, y se queda viviendo, perennemente ansiosas, al lado de los retablos obscurecidos, pero situadas en su justo lugar, sobre la cursilería churrigueresca de los dorados y las molduras, entre la pátina venerable, nimbada de tristeza de la pintura de mano esclava, llena de poesía y de dolor. 
Y se velan tras las altas, alfileradas rejas, como lo hacían antaño los ojos chispeantes de las criollas, en los balcones asomados al aire, perdidos también hoy en la distancia del recuerdo  como en una suave penumbra crepuscular.
Las ventanas caraqueñas se fugan del paisaje, se vuelven hacía dentro, y aún quedan, una que otra, decorando las calles, como palabras  sueltas de un lenguaje anterior.      
Ventanas de la Colonia
Imagen aportada a Caracas en retrospectiva S/F

Aportada a CER S/F

Las ventanas coloniales de Caracas, al comienzo, eran unas simples tragaluces, claraboyas que apenas dejaban entrar la luz del sol, abiertas en altos, blancos muros encalados, que desde su altura dejaban resbalar los ojos por sobre las cosas sin mirarlas, y en verdadera función de celosías no permitían que su eco violara el recinto interior. 
Después, al florecer de la Colonia, despuntaron en los muros  verdaderas ventanas, bajo el sombreado reparo de los aleros- hijos de tejares asturianos y extremeños- y se hicieron  aladas las rejas, ante calladas hojas opacas y plegadas  como alas de torcaz. 
Fueron entonces las ventanas  oído abierto a la serenata y a la frase de amor; pero, siguiendo  en su papel de celosías, velaban rejas, postigos y macetas floridas para ocultar entre flores y maderas el resplandor propicio de los ojos luminosos de las criollas, acogedores, cálidos, sabios en las lides galantes, duchos en el mirar. 
Y nacieron los balcones alados, abiertos a los aires, hasta donde llegaba el ruido comercial del piso bajo, las risas sonoras de las jóvenes esclavas que tejían la cocuiza como crinejas rubias, el repicar de cascos de las recuas, cargadas, sudorosas, que volcaban en los graneros las almendras morenas de cacao, la risa blanca y apretujada de las mazorcas. 

Balcones o miradas, los nombraron, hoy podemos llamarlas miradores, pues los que conocemos de las casas antiguas, a lo largo y a lo ancho pueden contemplar los horizontes de la ciudad. Florecieron las rejas andaluzas y reminiscencias moriscas, balcones asomados al aire,  miradas que recordaban minaretes recortados sobre el panorama, definidos en las voces del viento, sobre las altas brisas que circundaban la ciudad. 

Unas y otras se fueron. Sobre esas mismas brisas, ventanas y miradas elevaron su vuelo, y ahora se nos escapan del paisaje, perennemente en fuga, batiendo hacia el recuerdo silencioso sus opacas, desgastadas maderas, cual despegadas alas de torcaz." 
          



Fuente: La data se traspapeló, podría ser de Billiken 1946-1947
Transcrito el artículo, menos el último párrafo que es ilegible.

lunes, 21 de julio de 2014

Costumbres Caraqueñas a través del cementerio

La vida del caraqueño de finales del siglo XIX experimentó cambios significativos durante el primer gobierno de Guzmán Blanco (1870-1877). La incorporación de un eficiente servicio de aguas, el inicio de la utilización del alumbrado eléctrico, la construcción de bulevares, teatros, parques, plazas, y de un Cementerio General, acompañado del primer carro fúnebre a caballos, la primera máquina de moler maíz, y algunas fábricas, incidirán notablemente en algunos aspectos de la vida cotidiana. La ciudad estará plena de obras arquitectónicas y contará con una serie de importantes servicios. Al respecto señala Yépez (1998) que en los años próximos al siglo XX “... la cuidad comenzaba a estirarse y a romper la costura de sus calles, que se alargan y se empatan con otras nuevas y aumenta la demanda de más y mejores condiciones sanitarias la tranquilidad política, que de alguna manera se había alcanzado y la modalidad de nuevas políticas sanitarias ayudaban al nuevo ambiente capitalino. El lento crecimiento de la capital, en su camino hacia el progreso ya estaba plasmado en la vida diaria del caraqueño”.
Y es precisamente ese crecimiento paulatino de la capital el que traerá consigo la construcción del Cementerio General al Sur de la ciudad, en el caserío del Rincón del Valle. 


LOS CAMPOSANTOS A LAS AFUERAS DE LA CIUDAD

El espacio rural que conformaba al Rincón del Valle, dedicado al cultivo de caña de azúcar y otros rubros agrícolas pasará a ser la sede del nuevo camposanto, que no sólo sería concebido como la última morada de los difuntos, sino como un lugar de esparcimiento, Merola (1987) acota que “siendo este un jardín público, era lógico esperar que hubiera esmero y cuidado en el mantenimiento del mismo”.
Por otra parte, la incorporación del Rincón del Valle a Caracas sería un hecho, pues para 1875 ya formaba parte de la parroquia Santa Rosalía y no del Valle, según Cobos (2007) “Este tipo de dictámenes fueron el inicio de otras disposiciones más amplias de irradiación urbanística, las cuales tenían el propósito de ensanchar los limites tradicionales citadinos”.
Los camposantos en las afueras de la ciudad por cuestiones sanitarias dieron pie a una serie de decretos y ordenanzas en Europa que sirvieron de modelos para los cementerios públicos presentes en Latinoamérica para el siglo XIX. Por ello no resultan extrañas las coincidencias que pueda tener el camposanto del sur con los presentes en ciudades como Lima, Ciudad de México, Guayaquil, Bogotá. Silva (2007) resalta que “Son similares las formas funerales y enterramientos, la introducción de medios de transporte modernos entre las dos ciudades, las de los vivos y las de los muertos, el origen europeo de estatuaria y mausoleos, así como la reseña de los cementerios y el florecimiento de una literatura necrológica en las publicaciones ilustradas de las capitales latinoamericanas” .


                  

  Fotos de Abilio Rangel Gil del Cementerio General del Sur  1935

  Fotos de Abilio Rangel Gil del Cementerio General del Sur  1935


EL CEMENTERIO – JARDIN – MUSEO

La construcción de este camposanto-jardín como se sabe, permitió además la existencia de un espacio único en la capital, elegido para ser el lugar de descanso eterno de todos los caraqueños, en donde la diferenciación social se hizo evidente al momento de enterrar y adornar la última morada del difunto. La presencia de obras de escultura funeraria en las familias más pudientes de la capital se hizo cada vez más evidente dentro del camposanto, para Cartay (2003)“ El monumento funerario capturaba el espíritu del fallecido y lo dejaba expuesto en piedra permanente a las generaciones futuras (...) algo de eso tenían nuestros monumentos funerarios, que, eran en realidad, casi siempre copias de monumentos existentes en los cementerios de Milán, Génova y de otros del norte de Italia, ordenados a firmas establecidas en Caracas” .
Lo que quiere decir pues, que con la inauguración del nuevo camposanto y la concepción que se tenía del mismo, la cotidianidad del caraqueño de alguna manera se vio afectada, ya no tendría que acudir al cementerio del norte de la ciudad (los hijos de Dios) y el acto de enterrar al difunto variará sobre todo en aquellas familias que además de llevar a su ser querido trasladado en carretas fúnebres, podían dar a la tumba de su deudo un sello personal que permitiera identificar a este o a su grupo familiar. La elaboración de esculturas y rostros de los difuntos favoreció el comercio de las marmolerías presentes en las adyacencias del cementerio, lo que contribuyó en conjunto con otras actividades vinculadas a la necrópolis al crecimiento poblacional del Rincón del Valle.
Escultores famosos de la talla de Pietro Ceccarelli, Chellini, Francisco Pigna, Ventura, Morini, Julio Roversi y Emilio Gariboldi, (que tenía, según Montenegro (1997) una marmolería artística en el en el centro de la ciudad, entre Mercaderes y Municipal).

La presencia de panteones familiares, contribuyó a darle al cementerio una imagen más agradable aún, acorde con lo que se buscaba al momento de su creación. Cañizales (2006) señala al respecto que en la actualidad existen 2800 declaradas patrimonio artístico de la nación
“De allí que especialistas en la materia temen que con la medida de cierre se perdería esa condición de patrimonio artístico”.

El camposanto llegará a ser pues, un lugar en donde se presentan obras de arte que a pesar de ser privadas pueden ser disfrutadas por el colectivo. Necrópolis, jardín o museo, la morada final de los difuntos caraqueños exaltaría a través de la belleza de los panteones el lugar de descanso de las familias más pudientes, quienes comprarán lotes de terreno para asegurar la colocación de obras de arte en los lugares de descanso de sus familiares.


SOBRE REGLAMENTOS Y PLANOS.

Según el reglamento del Cementerio publicado en el Diario “La Opinión Nacional” de fecha 08/07/1876, en la sección tercera, artículo 18 que “Las ventas de terreno se harán por el Consejo Municipal y podrán traspasarse y sucederse como cualquier propiedad”. Sin embargo, tomando en cuenta que el cementerio no era sólo morada de familias pudientes, sino también del público en general, se estableció un límite en la venta de lotes, como establece el artículo 20 del mencionado reglamento: “No podrán hacerse concesiones perpetuas o venta de terreno, sino hasta la extensión de veinticuatro hectáreas en totalidad de la parte plana del cementerio, ni podrá venderse a una misma persona más de diez y seis metros cuadrados de esa parte, pues siempre debe quedar para el público, sin poderse enajenar, por lo menos diez y seis hectáreas de terreno, calculándose que se requieren tres hectáreas para una población de seis mil almas” .
Unido a esto se encuentra el trazado realizado en el plano del camposanto. Siguiendo la influencia francesa, este cementerio laico estaría compuesto principalmente por cuatro cuarteles y dos grandes avenidas (norte y sur) cada una de cuatro metros, que dieron inicio a la expansión del mismo, en donde, según Silva “...hacen evidente un sistema racional en que se diferencian formas de enterramiento, que luego resultarán en la jerarquía de sepulturas y áreas nobles identificables en el recinto (...) tendrían influencia en el valor de los terrenos”. Con respecto a los límites iniciales, Montenegro (1989) acota que “El ámbito de Tierra de Jugo, solo se había cercado en su límite noreste, ya que los otros puntos cardinales estaban cerrados por la ceja natural de las colinas que le hacían de anfiteatro” (p.4). El plano original del camposanto, según entrevistas e investigaciones realizadas se encuentra extraviado. Sin embargo, a través de la observación del mismo y de la revisión de los planos de la ciudad, se puede tener una idea de su crecimiento y expansión, que se realizó principalmente hacia el lado sur del mismo.

Fuente :  Comunidad de usuarios y amigos del Cementerio General del Sur