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domingo, 24 de marzo de 2013

Domingo de ramos


Venezuela es un país eminentemente católico. Existe una auténtica libertad de cultos y se encuentran iglesias de las más diversas confesiones. 
Desde los tiempos de la colonia, a pesar de que había tolerancia confesional, se consagró que tanto para la población como para el Estado la religión era la católica, apostólica y romana. 

El 18 de febrero de 1834 se firma el decreto, sancionado por el Congreso, que establece la libertad de cultos. Esta libertad se ha consagrado en las distintas constituciones que hemos tenido. El 6 de marzo de 1964, bajo la presidencia del doctor Raúl Leoni, el Estado venezolano y la Santa Sede firman el concordato que le da personalidad jurídica de derecho público a la Iglesia católica. Las demás religiones o confesiones que se practican en el país se regulan por el decreto de Inspección Suprema de Cultos, del gobierno del general Juan Vicente Gómez en 1911. 

Desde el 7 de julio de 2003 reposa en las gavetas de la Asamblea Nacional un anteproyecto de ley de religión y cultos que no ha tenido la atención adecuada.

La Pasión de Cristo. Al terminar los carnavales se sucede el Miércoles de Ceniza. Se llama así porque los fieles que asisten a la Iglesia reciben las cenizas producidas por la incineración de los ramos de palmas o de olivos, que se utilizaron en las liturgias del año anterior. La simbología de estos actos está relacionada con el deseo de conversión de los fieles. Así comienza el tiempo de la Pasión del Señor que está signado por el ayuno y la abstinencia que se practican durante la denominada Cuaresma. Los cuarenta días que transcurren, en la actualidad cuarenta y tres, entre el Miércoles de Ceniza y el Domingo de Ramos. 
El Domingo de Ramos. Este día tiene dos significados, si se quiere, contrapuestos. Dicen las sagradas escrituras que el Domingo de Ramos se celebra la entrada triunfal de Jesús de Nazaret a Jerusalén. De allí la procesión con las palmas y el transporte del Señor sobre los lomos de un jumento. De acuerdo con lo narrado por los evangelistas, Jesús, antes de entrar a Jerusalén cena con Lázaro y las hermanas María y Marta. Más también, el Domingo de Ramos es el tiempo donde se anuncia la Pasión del Señor y su crucifixión en el Gólgota. 

Los colores en la liturgia. Dentro de la religión católica, el uso de los ornamentos para las distintas ceremonias tiene sus significados. 
En tiempos de cuaresma, los sacerdotes, al celebrar los actos, utilizan ornamentos de color morado como signo de la preparación para la Pasión de Jesucristo. La excepción es el Domingo de Ramos. Este día, los ornamentos son de color rojo. En señal de la celebración de la vida del Señor. 
Para la misa de la Resurrección, el Viernes Santo, los oficiantes emplean ornamentos blancos. 

Los palmeros de Chacao. Caracas, la Sultana del Ávila, tiene una maravillosa tradición alrededor de la recolección de las palmas que se utilizan en la procesión del Domingo de Ramos. 
Dicen los cronistas que la tradición de la recolección de las palmas tuvo su origen en las acciones del padre José Antonio Mohedano, quien en el siglo XVIII envió a los peones de las haciendas del sector a recoger esas palmas reales. Se dice que las acciones del párroco estuvieron estimuladas y dirigidas a contrarrestar las consecuencias de una peste de fiebre amarilla que se desató en Chacao. Se cita el año 1770 como el del comienzo de la costumbre. 
Desde hace un tiempo, esta tradición se ha recogido y fomentado dentro de la Asociación de la Santa Cruz del Pedregal, que son los actores principales de la recolección y bajada de las palmas que se utilizan en la liturgia. 

Para testimoniar esta costumbre se erigió, en la cumbre del Ávila, una cruz. Se responsabiliza a cuatro personas de la instalación de la cruz que desde el primer día del mes de julio de 1962 ha servido como testimonio: Dimas Reyes, Jesús María Gil, Alejandro Farfán (miembro de una tradicional familia del sector) y el guardabosques Sabas Nieves.  Se trata de una cruz de tres metros de alto que se colocó en el denominado Pico Diamante, que registra una elevación de 2.575 metros sobre el nivel del mar y que se encuentra a escasos 65 metros del Pico Oriental de la Silla de Caracas. 
La tradición establece que el miércoles, que precede al Viernes del Concilio, suben los palmeros al Ávila y pernoctan en la montaña escogiendo y cortando las palmas que traerán el sábado a la plaza de Chacao, vecina de la bella Iglesia del lugar. 
Nuestros amigos, José "Cheo" León, quien tiene más de cincuenta años en la puerta del Caracas Country Club y Néstor Farfán, querido y apreciado "caddie" que atiende y ayuda a los jugadores de golf del club, son hoy y desde hace varios años, motores fundamentales de las actividades de la Asociación de la Santa Cruz del Pedregal. 
Ramón Delgado Palmero mayor 

Elaboración de los símbolos. Las palmas reales que se bajan del Ávila sirven para elaborar, por las hábiles manos de las señoras de los palmeros y otras devotas, innumerables cruces que sirven de estandartes de fe en la procesión del Domingo de Ramos. La creatividad y el arte de estas señoras hace que se luzcan muchas versiones de la cruz que simboliza el elemento utilizado para la pasión y muerte de Jesucristo. 
También se elaboran cruces muy pequeñas que los palmeros distribuyen entre sus amigos para que las conserven en sus carteras o las coloquen en sus hogares. El simbolismo, la devoción y la pasión del deber cumplido son nortes fundamentales de las actuaciones de los palmeros de El Pedregal. Su tradición se va enseñando de padres a hijos y cada año, dentro del grupo de unos doscientos palmeros que cumplen su función, siempre se incorporan niños y jóvenes que a la vera de sus padres se suman a esta bella tradición. 
Este año, las seiscientas cincuenta palmas que le autorizaron recoger a los palmeros de Chacao, provienen de los sectores denominados Noteapures, Pajarito y La Veguita. Todas las actividades que desarrollan los palmeros de Chacao conforman una pieza fundamental tanto de la religión como de las costumbres de sus ciudadanos. 

La Semana Mayor. Como hemos escrito, el Domingo de Ramos es la antesala, la puerta de entrada de la Semana Mayor. En sus crónicas y tradiciones se concentra la esencia de la vida, pasión, muerte y resurrección del Señor. Muchas son las costumbre que se desarrollan entre los pueblos católicos del mundo. España es escenario, en casi toda su geografía, de los denominados "pasos" de la Semana Santa y cada ciudad o pueblo se ocupa de hacer los mayores esfuerzos para que las llamadas "cofradías" rindan los mejores despliegues alrededor de sus expresiones. 

Un recuerdo final. El Año Santo de 1950, nuestra abuela paterna, acompañada de su hija, su yerno y sus dos nietos Galarraga, viajaron a España e Italia. Nuestra querida Antonia se fijó una tarea. Traer una nueva ornamenta morada para el Nazareno de su parroquia, El Recreo. Era párroco el recordado Jesús María Ferreira. A partir de 1951 y mientras vivió Antonia, cada Martes Santo, dirigió junto con Clemencia, la preparación de la imagen del Nazareno para la procesión del Miércoles Santo. Esto es solo un recuerdo pues los pasos de la Semana Mayor merecen otra historia.


Fuente:
RAFAEL DÍAZ CASANOVA |  EL UNIVERSAL
domingo 24 de marzo de 2013  12:00 AM
 rafael862@yahoo.com @rafael862



lunes, 2 de abril de 2012

Los Palmeros de Chacao

EL NACIONAL - Lunes 02 de Abril de 2012 Cultura/4

Cultura
Jorge Luis Santos, Palmero es fe y cerro
JUAN ANTONIO GONZÁLEZ
laindividualdellunes@gmail.com

La cruz de palma que hoy protege las puertas de cientos de hogares venezolanos, que los católicos buscaron afanosamente ayer, Domingo de Ramos, como símbolo de fe y recordatorio de la entrada de Jesucristo a Jerusalén, recorre un largo camino antes de llegar a los lugares donde será colocada.

Siete días antes de la Semana Santa, los encargados de recoger las palmas ­agrupados en la cofradía de los Palmeros de Chacao­ se internan en el cerro Ávila para ejecutar un ritual que tiene más de 240 años.

Son hombres y también feligreses cuya tradición ha sido seguida muy de cerca por el fotógrafo caraqueño Jorge Luis Santos, autor de la serie Palmero es fe y cerro, un registro documental del que ha surgido un libro homónimo y en el que la faena anual adquiere dimensiones filosóficas.

Ellos son los herederos de aquellos primeros recolectores que en 1770 subieron a la montaña para buscar la palma que acompañaría las súplicas de los devotos para que se erradicara una epidemia de fiebre amarilla que azotaba Caracas.

Las imágenes de Jorge Luis Santos reflejan esa fe inquebrantable que moviliza a los pueblos creyentes. La abierta creencia en un ser superior capaz de aliviar todos los males, aunque la realidad insista en instalar en la mayoría el desasosiego y la desesperanza. Pero cuando se trata de los Palmeros de Chacao, queda muy poco lugar para los descreídos.

"Con estas fotografías intento retratar la fe, la tradición, el esfuerzo y la pasión que, año tras año, acompañan a los Palmeros de Chacao en su peregrinaje por la montaña sagrada", dice Santos, quien por la fuerza de su perseverancia ha logrado ser testigo de una tradición a la que sólo tienen acceso los miembros de la cofradía.

Y no importan ni la sequía ni las prohibiciones para extraer las palmas del parque nacional. La fe siempre está ahí, a los ojos de todos, de pintores como Adrián Pujol, que dedicó parte de su trabajo a esta tradición, y de fotógrafos que, como Jorge Luis Santos, están empeñados en atrapar con sus obras el alma de una población que se niega a abandonar las más profundas expresiones de su cultura.

La serie Palmero es fe y cerro puede ser admirada en su totalidad en www.jorgesantos.com.ve.