lunes, 14 de mayo de 2012

Venezuela Siglo XIX en fotografia

PÁL RÖSTI




Nace en Hungría en 1830, donde muere en 1874. Arriba a Venezuela en 1857. Naturalista; estudió Ciencias, especialmente Química en Munich. En París estudió fotografía. Continuó ampliando sus conocimientos en el campo de la geología y de la etnografía. También estudió música y botánica.

En 1856 salió de Francia hacia América, con el fin de explorar esa parte desconocida del Nuevo Mundo. Se ciñó al itinerario original de Alejandro de Humboldt. En Venezuela estuvo realizando complicadas fotografías de larga exposición, ingresando por La Guaira, tomando la ruta de los llanos y saliendo por Ciudad Bolívar. Desde allí, navegando por el Orinoco, continuó hasta la isla de Trinidad. Rosti asume esta “primera mirada realista de la naturaleza” caraqueña, cuando el valle de la ciudad sería inmenso ante su población, que apenas llegaba a los 40 mil habitantes.

“En largos paseos recorrí las hermosas montañas de Caracas y su valle, y retraté los más hermosos puntos de la magníficamente ubicada ciudad. Mis mejores retratos tuve la suerte de ofrecerlos al Museo Nacional Húngaro...”. En 1861, en Budapest, publica la narración de su viaje “Memorias de un viaje por América”, donde incluyó sus valiosas fotografías de Venezuela. Rosti legó las primeras fotografías de paisajes y edificaciones que se han tomado en Venezuela.

El Cronista del Estado Vargas Don Jesús Cumare exresó:

Pal Rosti fue un viajero húngaro que vino a Venezuela a comienzos de la segunda mitad del siglo XIX (1857). En su obra, Memorias De Un Viaje Por América, se introduce en una descripción profunda que abarca varios ámbitos. A su llegada a La Guaira la describe de la siguiente manera:”El puerto de La Guaira, que sólo está a tres horas de Caracas – la capital del país – en realidad sólo puede llamarse rada; el mar es siempre tumultuoso allí, su fondo no es propicio para anclar, y los barcos tienen muchos inconvenientes, no sólo por las borrascas y bancos de arena, sino también por la broma. No pueden acercarse a la orilla y sólo con mucho trabajo pueden cargar y descargar (…) los negros llevan hasta el barco los sacos de café y cacao – cargándolos a hombros y vadean con el agua hasta el pecho.”

Pasa Rosti a describir las características del clima: “La Guaira (paralelo 10º36’19’’ norte; meridiano 69º26’13’’ oeste) padece todo el ardor de la zona tórrida. Durante el día muchas veces el calor es agotador, y – en ocasiones – hasta en la noche. La temperatura media del año es de 28,1º; en el mes más caluroso alcanza a 29,3º, y en el más fresco es de 23,2º “

Es de hacer notar que el viajero toma en cuenta, coincidiendo con Humboldt, las condiciones del clima para hacer comparaciones con otras realidades. Al respecto afirma: …”Lo que fomenta este calor de La Guaira, y muchas veces lo que hace insoportable, es la ausencia muy frecuente de las agradables brisas marinas (briz), que en La Habana y hasta en Veracruz atenúan los soles más hirientes. Además las estériles rocas –en las cuales se apoya una parte de la ciudad y que por el norte se extienden hasta el mar – caldeándose por los rayos solares se inflaman a modo de hornos candentes.”

También describe el paisaje natural del camino de La Guaira a Caracas de la siguiente manera: “Nuestro camino, serpenteante y bastante escarpado, ora corría entre frondosos y gigantescos árboles, tales como no he visto hasta ahora en tupidos bosques ricos en plantas, ora se deslizaba al lado de sombreadas plantaciones de café, o a la vera de verdes praderas, estériles peñas y profundas hondonada”

Luego nos regala este hermoso pasaje de su visión: “Bajo nosotros estaba La Guaira, con sus casas níveas, sus estériles rocas bañadas incesantemente por las murmurantes olas, más allá, los barcos de la rada, que se mecían inquietos, y alrededor – a lo largo de la costa – verdes colinas con ruinas de fortalezas, chozas de pescadores sombreadas por palmares, y perdiéndose en la lejanía algunos pueblecitos y bosquecillos frondosos”.

En la hermosura del valle caraqueño que deslumbró al naturalista húngaro Pal Rosti,
este quizás acompañado por el fotógrafo alemán Federico Lesmann, radicado en Caracas,
tomó una panorámica de la hacienda Echezuría, en 1857.
Medio Siglo después sería la pionera de las Urbanizaciones Caraqueñas
"El Paraiso"

Fuente Imagenes:  Caremis / Venezuela Siglo XIX en fotografia
15 de diciembre de 1981/ CANTV 

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