martes, 5 de mayo de 2020

PUENTE HIERRO ES IMBORRABLE EN LA MEMORIA DE CARACAS

Desde hace un tiempo he tomado la iniciativa de transcribir artículos de vieja data, cuyas hojas amarillentas prácticamente se encuentran ilegibles,en esta ocasión debo las imágenes  que acompañan el texto. 

“Con una fama tan perdurable como imborrable es el nombre, el "Puente de Hierro “empezó a ser parte de Caracas, a mantenerse en su historia, a ser testigo de la más radicales transformaciones a partir de su pomposa inauguración de 5 de julio de 1875.
El materia de su estructura-toda una gran novedad de la capital de un país que localizaría tanto hierro- se impuso como nombre, o apellido, de tan famoso puente por encima de la nomenclatura oficial. Fue bautizado pero nunca recibió el nombre guzmancista de Puente de la Regeneración. Lo de regeneración sólo quedó como nuevo nombre para una esquina vieja, la de la margen izquierda del Guaire, que para un entonces como aquél, tenía profundidades de hasta dos metros y sus calamitosas agresividades que a su vez remonta a precolombinas guazábaras o embarcaciones coloniales que lo convertían en autopista de agua.


A LAS 5 DEL 5 DE 1875
Fue el puente de la Regeneración una de las numerosas obras que enorgullecieron a la administración de Guzmán Blanco, quién las aludió en su discurso del Palacio Federal. Con gran concurrencia la obra fue inaugurada a las cinco de la tarde. El ingeniero Luciano Urdaneta, a cuyo cargo estuvo, hizo entrega al Ilustre Americano, quién al declararlo solemnemente inaugurado atravesó el puente, seguido por su muy vistoso Regimiento de la Guardia, cuyos caballos caracolearon alegremente a la margen izquierda del Guaire, duelo y señor de un sitio ineludible para el paso hacia los valles del Sur.


EL TERRIBLE GUAIRE

Numerosos han sido siempre los puentes de la ciudad de cuatro ríos e infinidades de arroyitos y quebradas que atraviesan este valle del Avila, que es un hermoso y también curioso valle.. Surcado de precipicios. No es el caso enumerar hermosuras coloniales como el pastoreño Carlos III, sobre el Catuche desde 1782, o el Anauco, sobre las aguas de este nombre desde 1791, expuestos a las eventuales furias de los inviernos pero tan resistentes por el prodigio de su construcción; puentes que no pasaron por los sofocos o las destrucciones de otros sobre el Catuche, el Caroata, el Anauco, el Sebucán, el Caurimare o los 22 puentes urbanos o rurales-y de todos los tipos- que se alzaban sobre ese "enfant terrible" que siempre ha sido el Guaire. 



CURAMICHATE
Y "IRON BRIDGE"

Vale- eso si- la pena de tratar un poco sobre el Puente de Curamichate, antecesor cronológico y digamos social del Puente del Hierro, que perdió también este nombre para quedarse en "Puente de Hierro o "Puenteyerro", en la tajante pronunciación caraqueña.
Lo del Puente de la Regeneración quedó para la historia y quizá ni para eso, pues un político de 34 años de su edad tenía cuando el puente fue inaugurado- y él se inauguraba como historiador: González Guinand- lo alude en su "Historia Contemporánea de Venezuela" como "Puente de Hierro". Es decir como el "Iron Bridge" impreso en la "Post-Card" finiseculares que se vendían en los kioscos del mercado y en los negocios del Pasaje Ramella para que los turistas nacionales presumieran de "las cosas de Caracas". O para que los viajeros internacionales enviaran un "ricordo" o "greeting" de un pintoresco sitio de una encantadora villa suramericana, tan descrita y elogiada en cuatro centurias por gobernadores como Pimentel, cronistas como Oviedo, sabios como Humboldt, diplomáticos como Lisboa, viajeros franceses como Deponso Dauxion-Lavaysse, Ingleses como Eastwick, norteamericanos como Stanford o Curtiss, españoles y canarios como Isidoro Romero ( de fines del siglo (XVIII) O Diocleciano Ramos y García, a principio de este sorprendente siglo XX que ya dobló la esquina. 
     

A través de los siglos, a Caracas la han reverenciado en incontables obras, tratados, versos y epístolas. Tratando de poetas y así a grandes   rasgos dos muy grandes, el cubano José Martí ye l colombiano  José Asunción Silva, conocieron y cabalmente han descrito - en forma literaria o epistolar- aquella Caracas en la que el "Puente de Hierro" era obligado y pintoresco rendez-vous como lo había sido el Puente de Curamichate, tan de moda desde su inauguración el 14 de agosto de 1873 con un infalible discurso de Guzmán: Obras de pueblo son este Puente, como todas las demás que se realizan en la República."

Revista Momento 
 1967  



 Imagen y Noticia de Caracas, año 1958, autor Guillermo Jose Schael

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