miércoles, 15 de agosto de 2012

Juan Bernardo Arismendi

Entre los grandes urbanistas que han contribuido al crecimiento caraqueño destaca un hombre muy famoso en su época, me estoy refiriendo a Juan Bernardo Arismendi. Juan Bernardo Arismendi era un riocaribeño excepcional. Farmacéutico de profesión, empresario y promotor inmobiliario. Este hombre llegó a Caracas a comienzos del siglo XX y de inmediato se dedicó al negocio de farmacia que era su gran vocación desde muy niño. En 1909 se graduó de farmacéutico en la UCV y de inmediato adquirió dos negocios que se hicieron muy célebres en aquella época: uno en la esquina de Cují que la gente llamaba “la botica del Cují”, y el otro en la esquina de La Marrón. En 1920 Juan Bernardo Arismendi fundó junto con su hermano Pedro y Rafael González Rincones los laboratorios tecnoquímicos para la fabricación de muchos productos novedosos. Pero hay algo curioso, porque a pesar de los títulos logrados, su gran visión por los negocios lo hizo cambiar de rumbo y también de profesión. A partir del año de 1920 se inició en la compra, venta y transformación de inmuebles. Es decir, se dedicó a la construcción y venta de casas y entonces después, como es lógico, se dedicó por completo al desarrollo urbanístico de la ciudad.

En 1927 se asoció con don Luis Roche, otro eminente urbanista y con Santiago Alfonzo Rivas, el mismo de la Maizina Americana marca el Águila, y construyeron las urbanizaciones populares de San Agustín del Norte y San Agustín del Sur. Es decir, que éstos son los padres de esas urbanizaciones, Juan Bernardo Arismendi, Luis Roche –repito- y Santiago Rivas. San Agustín del Norte y del Sur eran la novedad, todo el mundo quería vivir allí. Después se asoció con Luis Roche para la edificación de Los Caobos y La Florida.

Estas urbanizaciones nacieron entre 1928 y 1935. Posteriormente se le ocurrió a Juan Bernardo Arismendi iniciar por sí solo el proyecto de construir en Los Rosales; él introdujo en esta época el garaje –esto sería entre el 35 y el 40- como elemento importante de la vivienda. Las viviendas en Caracas no tenían garaje, esto no se acostumbraba.

El pionero de este estilo de que las pequeñas casitas tuviesen su garaje y su jardín fue Juan Bernardo Arismendi; a él también le debemos parte de la urbanización El Paraíso y la planificación y edificación de El Marqués y de la zona industrial de Los Ruices. En todos sus proyectos urbanísticos se preocupó siempre por la arborización. Pero hay algo curioso y que mucha gente lo cuenta pero no se atreven a decirlo y eso no es ningún pecado: la obsesión de Juan Bernardo Arismendi era que todo caraqueño tuviese su casa, entonces usted iba y le decía:

-Mire yo quiero una casa.

-¿Cuánto ganas tú

-Yo gano setecientos bolívares mensuales.

-No te preocupes yo te voy a conseguir la casa.

Y entonces después te decía “te conseguí tu casa en Maripérez”, pero cuando tú ibas por los lados de Maripérez descubrías que la casa no era tuya, que se la habían vendido a otro; luego tú te acercabas a Juan Bernardo Arismendi y le decías “oiga doctor la casa que usted me dijo se la vendieron a otro”.

No te preocupes aquí te tengo otra y te daba otra casa igual o mejor. Era un hombre muy humano y honesto y cuando cometía sus errores inmediatamente procedía a corregirlos…

Así son las cosas



El Universal Caracas, domingo 11 de julio, 1999


Juan Bernardo Arismendi
de Juan Guillermo Alamo

En días pasados alguien me preguntaba: ¿cuál es la razón para que el sector privado esté tan deprimido y apartado de la producción de viviendas de interés social en Venezuela? ¿Cuál es la razón de su fracaso? Simplemente le dije: 'Porque no hay promotores que enfoquen este negocio como una industria y estén dispuestos a sufrir los riesgos de las épocas malas, a cambio de las glorias que producen las buenas'. Sin embargo, para mis adentros pensé 'Porque no hay suficientes Juan Bernardo Arismendi'.

No tuve la suerte de conocerlo, pero él, fue para el sector inmobiliario todo un personaje. Estoy de acuerdo con quienes afirman que Juan Bernardo Arismendi, fue 'El padre de las Casas', fue quien realmente comenzó la transformación de la Caracas rural, a la Caracas urbana; fue el urbanizador y el constructor que le dio a aquel pueblo grande, que era Caracas, su primer toque citadino; fue el comerciante que hizo posible, a mayor número de personas hacer buenos negocios con bienes inmuebles, así como también, nadie le pudo disputar el honor de ser la persona que hizo posible a mayor número de familias tener techo propio. En fin, fue el precursor del desarrollo urbanístico moderno en Caracas.

Hombre intuitivo, él siempre seguía sus impulsos, y esta rapidez, unida a aquella buena suerte que nunca lo abandonó, fueron sus principales armas de combate, que junto con una excepcional y especial capacidad de trabajo le permitieron ir, paso a paso, realizando todo cuanto se propuso. Farmaceuta de profesión, pasó a ser, urbanizador y constructor, no sin antes haber demostrado gran destreza, capacidad y visión para triunfar en su profesión, pues, se acercaba la guerra europea en 1909, y con la capacidad de anticiparse a los sucesos que siempre tuvo, comprendió que ésta afectaría totalmente el comercio exterior y que sería imposible obtener productos de afuera para servir al público, recordemos que en esa época, en los mayores de medicina se elaboraban recetas sobre la base de fórmulas, con la rapidez de siempre, se embarcó en su primera gran aventura, pidió un préstamo, encargó y pagó la mayor cantidad que pudo de esas bases para sus fórmulas, llegó la I Guerra Mundial y todo sucedió tal como lo había previsto, no vinieron más productos de ninguna especie, es fácil imaginar cómo aprovechó Juan Bernardo Arismendi, aquella oportunidad.

Es difícil imaginar cómo alguien que estaba tan asentado en su profesión, dueño de varias farmacias y con todo el camino andado, pasó de un campo tan limitado a uno tan amplio, tan distinto y tan desconocido en Caracas, como el campo de la vivienda; sólo quienes hemos disfrutado de ver la transformación de la tierra al construir, y ver nuestro esfuerzo materializado en una obra, sabemos la emoción que produce el proporcionarle vivienda propia a una familia, y hoy lo podemos entender.

Emprendió Juan Bernardo Arismedi su negocio inmobiliario, primero remodelando unas casas familiares, luego otras de la esquina de Pescador, en sociedad con Beatrice Dugand de Roche, esposa de Luis Roche, luego comprando y vendiendo, aprovechando el 'ciclo corto', lo que hoy llamamos 'la rotación rápida del dinero'. Así llegó el día en que compraba sin ver, y vendía al rompe, y no necesitaba verlo ni antes ni después, en fin, compró y vendió a Caracas de cabo a rabo. Por supuesto sólo quien disfruta de ese placer de ser útil, de servir, podía aceptar como pago inicial por la venta de sus casas, cualquier cosa, desde poco dinero hasta zapatos, sombreros, perfumes, perlas, etcétera. Así cuando alguien aprendía de verdad a conocerlo, que sabía quién era, su primer impulso era el de simpatía y respeto hacia aquel hombre que había hecho posible el milagro de la casa propia a tantas familias.

Con el tiempo, en 1928, empezó una nueva forma de construcción ¡las urbanizaciones! de las cuales, la primera fue San Agustín, fue el primer ensayo de Juan Bernardo Arismendi, con socios y en forma de sindicatos. Era una urbanización para la clase media, y otra forma de construcción, pues por primera vez había que proyectar pensando en la comunidad, había que trazar calles, sacar permisos, etcétera. El negocio fue tan bueno que compró también los terrenos vecinos y allí nació San Agustín del Sur. Un tiempo después compró Juan Bernardo Arismendi, en sociedad con Luis Roche, unos grandes terrenos cerca de Sabana Grande. Allí se proyectaría la primera urbanización de tipo residencial, con bellas y anchas calles, llenas de árboles y grandes quintas con amplios jardines, La Florida. Roche era un gran trabajador y se fajó como los buenos, sin embargo el negocio no iba bien; los caraqueños insistían en que aquello era muy lejos, los terrenos que se habían reservado fueron devueltos, se imprimieron folletos que decían 'La Florida a sólo 7 minutos de la plaza Bolívar'; para ese entonces Juan Bernardo Arismendi regresaba de un largo viaje y a su llegada alguien le preguntó: Juan Bernardo ¿Qué piensas hacer?, a lo que él respondió rápidamente ¿yo? construir muchas casas, y así fue. Comenzó una carrera contra el tiempo, para construir más y más rápido, mudó a las familias que quisieran o pudieran pagar 'algo', ofreció toda clase de facilidades a aquellas que quisieran fabricar. Con todos estos esfuerzos, frutos de su gran capacidad, logró su propósito, salvar 'La Florida' de un fracaso y convertirla en un gran éxito.

Luego durante toda su vida siguieron sus éxitos, nuevas urbanizaciones, y miles de nuevas vivienas, 40 años después en 1967, para celebrar sus 80 años, emprendió una nueva urbanización para la clase media venezolana.

Evidentemente que este espíritu promotor y bregador, es lo que ha faltado en nuestras nuevas generaciones. Hoy el promotor inmobiliario busca más la oportunidad, que la constancia, y la perseverancia, sin lo cual es imposible industrializar el negocio inmobiliario, única forma posible de garantizarle a las nuevas generaciones, la ilusión y la esperanza, de un techo propio.

El pasado 3 de julio se cumplieron 112 años del nacimiento de quien en vida, fue ejemplo del promotor inmobiliario que hoy requiere nuestra industria, para salir del marasmo en que se encuentra.

Dios quiera que mi hijo Juan Bernardo, siga mi camino, y con él, el de Juan Bernardo Arismendi.



1 comentario:

  1. por favor, me gustaría saber qué familia tuvo este gran hombre, gracias

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