viernes, 31 de agosto de 2012

Las Puertas de Caracas

Rostros de la Ciudad

Del camino de los conquistadores… a la Autopista
Por Pedro Hernández Camacho

Al comienzo, cuando Caracas era solo un valle habitado por la tribu que le dió el nombre, - árbol, río, sueño y realidad al mismo tiempo de los hombres de la conquista -, no tuvo sino dos entradas: la marítima y la terrestre. La primera fue y es camino sólo transitado por recuas, hecho y puesto al servicio por los conquistadores. Nace en la Guaira y muere en La Puerta de Caracas, en el polvorín. Es un camino de piedras, de herraduras, del cual no se ha borrado aún la huella de la bota del conquistador y ni rasgo de sacrificio de la mano esclava. Para aquellos fué la gloria, para los otros un verdadero calvario. Más, superada esta etapa, el camino de piedras marcó el rumbo que le tenía señalado el destino.

Por allí llegó el primer Simón Bolívar, en el siglo XVI. Ese mismo camino fue transitado por el más ilustre de los viajeros de que tienen noticias los anales de la historia cultural venezolana: Alejandro de Humboldt. Desde esa altura el viajero contempló, maravillado, las bellezas naturales del Valle de Caracas. Se deleitó en la altura y midió la estatura del cerro del Avila. Y tanto fue su embeleso que se complació en registrar en su diario que por muchos días se privó de la devoción de asistir a la Iglesia de La Candelaria, para no interrumpir el pensamiento contemplativo a que le invitó el paisaje, del otro lado de las ondas rumorosas del Anauco.



Y el camino siguió siendo de obligado tránsito hasta el siglo XIX. En segunda mitad de éste siglo, se abrió la vía férrea, en la época de Guzmán Blanco. Se construyó el llamado Ferrocarril Inglés, trazado por Muñoz Tébar y que dio lugar al suicidio del ingeniero de la misma nacionalidad que la empresa constructora, al fracasar sus planes en la roca pétrea de boquerón. Más pudo la sapiensa del Ingeniero Muñoz Tebar, y el ferrocarril se hizo. Esa fue la segunda vía que comunicó a Caracas con el mar.




La segunda entrada, la terrestre, fue por Antímano. Fue anterior a la Guerra de Independencia. Por allí llegó Diego de Losada, desde el Tocuyo, en cumplimiento del mandato de Pedro Ponce de León, a fin de cumplir la arriesgada empresa de conquistar el Valle de Caracas. Por allí entró el Ejercito Libertador en los triunfos y también en la derrota. En los triunfos después de los dos Carabobos.

Y en la derrota después de La Puerta, para organizar la emigración a Oriente. Y entró el Libertador, después de la Campaña Admirable, y después de los triunfos de 1814 y 1821, años en que con el triunfo en la última batalla de Carabobo, quedó sellada la Independencia de Venezuela. Igualmente el Libertador hizo entrada triunfal el año de 1827, cuando desembarcó en Puerto Cabello, siguió la ruta de Valencia del Rey, y llegó a Caracas, con un laurel recién conquistado; la independencia de su Patria.

Posteriormente, Antímano fue asiento y residencia de uno de nuestros grandes estadistas: el Ilustre Americano. Y la entrada, también contó con una vía férrea, la del Ferrocarril Alemán. Comunicó a Caracas con Puerto Cabello, desde la Estación Palo Grande. Viene al caso recordar que fue allí donde el notable historiador Don Vicente Lecuna, prestó sus primeros servicios como ingenieros. De allí su oposición a que se le diera el nombre de San Martín a la Avenida que llega a Bella Vista en las puertas de Antímano.




En cuanto a la entrada del Sur, que en la actualidad cobra interés como vía de penetración – hacia los Teques, con moderna autopista; a la que luego se le añadirá el tramo Charallave-Tejerias en la Autopista de Palo Negro-, fue en la antigüedad, sino zona indígena. Allí se libraron las más encarnizadas batallas entre las tribus de Guaicaipuro y los conquistadores del Valle de Caracas. Antes, como ahora, da acceso a los Valles del Tuy, la despensa de la Ciudad millonaria de habitantes.
Por lo que la entrada Este se refiere, no fue antes sino hacinamiento de indios. Tierra de las correrías del Cacique Chacao y de los Mariches. Una salida hacia el Oriente, hacia la región cacaotera de Barlovento y la cafetalera del centro. Entrada de frutos menores para el abastecimiento de la capital. Ahora está dotada de una magnifica carretera que está proyectada para comunicar en su prolongación al centro con la región oriental del País.

En la actualidad, Caracas cuenta con entradas por aire, mar y tierra. Por tierra por la Autopista La Guaira-Caracas, y por la vía de Antímano se desplazan 26 vehículos por minuto, lo que sumamos 30.000 vehículos al día.
La entrada Norte, con la autopista y la antigua carretera de La Guaira y la vía del Oeste, Antímano, son las de tráfico más intenso. La vía del Sur y la del Este, igualmente tienen tráfico intenso aunque no en la misma proporción. Por las cuatro vías entran a Caracas no menos de 100.000 vehículos al día. A esto hay que añadir el tráfico ocasional, o más bien diarios de las rutas aéreas que rematan en el aeropuerto de la Carlota.





Revista Elite 1957
Recopilado y Transcrito por
María F Sigillo
Caracas en Retrospectiva



1 comentario:

  1. Gracias por ilustrarnos y compartir tan bellos conocimientos

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