lunes, 28 de febrero de 2011

LOS PRIMEROS CENTROS COMERCIALES DE CARACAS

Comparto con ustedes este extraordinario artículo realizado por el Sr. Ivan J Sira, el cual fue tomado del Blog Añoranzas. Espero lo disfruten tanto como yo...

LOS PRIMEROS CENTROS COMERCIALES DE CARACAS
LO ESTOY ESCRIBIENDO ANTES DE QUE LO OLVIDE

"La Imperial", "El Palacio del Liquiliqui", "El Imperio de las Sastrerías" y quizá cualquier otro calificativo que dijera su dueño: José Abdelnoúr un señor que hablaba con acento argentino, y que además era locutor en la Radio Difusora Venezuela donde tenia un programa que ponían mucha música argentina, especialmente de Carlos Gardel, donde se cantaba tangos y otras canciones argentinas, este negocio estaba ubicado entre las esquinas de Chorro y Traposos. Les voy a explicar: en toda la esquina noroeste de El Chorro, había un comercio, que se llamaba "Las tres esquinas" que vendía maletas, maletines, bolsos, etc. Luego, vía oeste, era la entrada sur del antiguo mercado de San Jacinto, que cuando lo desocuparon se convirtió en un terreno de aproximadamente 8 metros de frente que servía de estacionamiento de vehículos ("Si estacionamiento gratis al lado no hay, no es La Imperial" decía el Slogan en la radio) seguidamente estaba "La Imperial" esto fue cuando comenzaron a hacer las ampliaciones de la calle para hacer la Avenida Universidad. Luego se unieron: el estacionamiento, el local de "La Imperial" y creo que la "Casa Miranda" de un Sr. Siade, (decian que era hermano del preparador de caballos que se llamó Millard Siade) en un solo local que con el paso del tiempo se denominó “Casa Regalía" de un Sr. García, un mayor de quincallería y juguetería. Mientras que en la esquina de Traposos hacia San Jacinto en su esquina noreste era como sigue: la "Farmacia Continental" local de cuatro puertas, dos hacia la esquina de El Chorro y dos hacia la esquina de San Jacinto, seguía un local de tres puertas, (la del medio convertida en vidriera) de la "Sastrería La Argentina" o "La Casa del Liquiliqui", propiedad del Sr. Rodríguez un señor venezolano, casado con la hermana de José Abdelnoúr, (mi abuela me dijo un dia que los Abdelnoúr, eran eran hijos de palestinos). Luego venia la "Perfumería Cliper" local de apenas un metro y medio de ancho, todo esto comprendía parte de el inmueble que constituía un hotel del cual ya no recuerdo su nombre, pero según me contaron un dia que en los años 20s fue de gran categoría. Luego el local de Sombreros Tudela mas tarde el Sr. Tudela hizo el actual edifico "Tudela" donde sigue hasta nuestros dias la sombrerería “Tudela” representante exclusivo de los caros y famosos sobreros "Borsalino" que usaban los Presidentes y los Ricos, luego seguía un local de Fotografías, que he tratado de recordar el nombre y no he podido, era de un señor de origen francés, pero la tienda la atendía una chica española de nombre Begoña, ella era Catalana, en ese sitio era que sacaban las fotos para pasaportes, ese estaba a la entrada del edificio, y luego estaba la sastrería que era propiedad de un señor colombiano, creo que se llamaba Marcelo. Luego del edificio Tudela, se encontraba un pequeño local que era "Loterías Ramírez" seguidamente otro local de dos puertas que dicen que pertenecía a los hermanos Hadad, (El Sr. Pedro Hadad era un señor bastante mayor que usaba unos gruesos bigotes y un chaleco con leontina de oro). Mas hacia la esquina de San Jacinto, estaba un local de tres puertas, una parte era de "Zapatería La Atlántida" del Acuña, el de las dos puertas, y el de una era "Juguetería Regal" que pertenecía a un señor Arismendi.. Seguidamente en un local de dos puertas estaba "El Sastre de Moda" o "Sastrería Ángel Lugo", que ya en los años 40s quedaba con una sola puerta y en la otra puerta estaba "Almacenes el Ultimo Precio" del señor Fairestein. Siguiendo hacia la Plaza El Venezolano había un local de dos puertas de "Zapatería La Victoria" y luego en la esquina un local de cuatro o cinco puertas que era el "Detal de La Playa" que se especializaba en todo tipo de mercancías para los concesionarios de lo que llamaban la playa del antiguo mercado de San Jacinto, ya hacia el este estaba y todavía está el "Restaurante La Atarraya" que para aquellos años 40s y 50s era un botiquín de "Mala muerte" en donde se servian aquellos licores famosos llamados "Lava-gallos" que almacenaban en unos frascos de vidrio, llenos de unos liquidos de colores llamativivos, aderezados con Caña Blanca, hierbas, frutas y semillas con nombres como: "Frute'burro", Yerbabuena, Pasote, Guayabita, Berro, Cañafistola" entre muchos.

En lo que es hoy la Plaza El Venezolano, fue parte del antiguo mercado de San Jacinto y después, un estacionamiento que ocupaba gran parte de esa manzana, desde la propia esquina de San Jacinto hasta la esquina de Dr. Paúl y de esta esquina hacia la esquina de El Chorro.

Y aunque no estaban en la misma cuadra no puedo dejar fuera a Almacenes “Dovilla” de Domingo Villa, (con su Slogan Dovilla que maravilla) estaba en toda la esquina de Las Gradillas, sureste de la Plaza Bolívar. También recordar el slogan "Ramírez crea, no imita", era el de la Sastrería Ramírez, que estaba situada de Bolsa a Pedrera, diagonal al Cine Palace y con la academia Palace, en misma cuadra estaba la sastrería de “José Chacho” que fue el creador del traje Anatómico y luego “Calzados Pepito”, calzados para niños que me llevaron en alguna oportunidad.

Les cuento todo esto porque mi memoria está ya como llena, además, yo en mis años de niñez y adolescencia, mucho que acompañé a mi abuela “Solita” a hacer sus compras por estos lares, que ella llamaba "El Comercio".


COMENZABA EL FUTURO
Caracas ostentó la fama de ser la ciudad, en toda Suramerica de mayor movimiento comercial en los años cincuenta en proporción a su número de habitantes. Entre las tiendas se encontraban las de "Artículos para señoras" - que no sólo eran trajes, bolsos y zapatos, sino también sombreros, guantes y pieles- y las casas de telas, provistas de mercancía que llegaba directamente de Europa, que constituían un verdadero deleite para las costureras, quienes se copiaban de las revistas de figurines, los trajes de diseñadores importantes.

A las grandes fechas para los estrenos, de Navidad y el Año Nuevo, también se sumaba la Semana Santa, como lo indica un aviso publicado en el diario El Universal de 1940, por el almacén La Moda Americana, donde se ofrecían trajes, pantalones, blusas, abrigos de piel y sombreros, además de artículos para niños.

De Sociedad a Camejo se encontraba Novedades Mundiales con piezas finas llegadas de toda Europa. Marlene Modas era una tienda especializada en sombreros, accesorio indispensable para toda mujer elegante de la época. Anunciaban hasta el nombre del barco donde llegaban los tocados a La Guaira, además de ufanarse de tener los más caros de toda la ciudad. Traían las marcas Elizabeth, Fortune y Groyden.

El mas popular fue El Gallo de Oro, uno de los grandes anunciantes de su tiempo (los años 40tas). Su lema era "El almacén de ricos y pobres". Allí las novias obtenían las mejores telas para sus atuendos, así como espectaculares encajes de Bruselas y tiras bordadas de Suiza para el trousseau. Me imagino que debido al exito que tenia esta tienda, le fue saliendo competencia hasta con el nombre tales como: La Mano de Oro, El Boton de Oro.

La Segunda Guerra Mundial influyó muy negativamente en el comercio con Europa, por lo que la confección estadounidense comenzó a ganar los terrenos que iba dejando libre, la vieja Europa. Jharods, de Camejo a Pajaritos, se enorgullecía de poseer las mejores marcas de Nueva York.

Otra tienda que tuvo su momento de gloria, la Compagnie Francaise, renovaba en cada temporada su colección de trajes y de pieles. Cuando llegaba diciembre era tiempo de las pieles de mink y de zorros plateados que se veían en las celebraciones de centros sociales como el tradicional Club Paraíso y el Caracas Country Club.

Más tarde, los comercios comenzaron su mudanza al este. Fue cuando Sabana Grande se transformó especialmente en el nuevo centro comercial de Caracas, apareció la Peletería Canadá, que no se limitaba únicamente a la venta de pieles sino que daba un servicio de remodelación y adaptación a la nueva moda, además custodia de las mismas y las guardaba en una nevera especial.

Mucha gente de la que llamaban High Society, formaron parte del equipo que fundaron la célebre tienda Versalles, que se encontraba de Gradillas a Sociedad. "La parte de atrás de la tienda colindaba, pared a pared, con la casa del Libertador. Por allí desfilaba toda Caracas. Vendían la cristalería más hermosa de la ciudad, pero también ofrecían carteras y otros accesorios de las prestigiosas casas Dior, Givenchy, y Chanel". Después Versalles perteneció al señor Thermiotis, quien hoy continúa vinculado al mundo de los perfumes.

Las grandes boutiques se reunieron, primero, en el centro de Caracas. Así tenemos que Galería La Parisién, una tienda apertrechada de productos franceses, se encontraba de Cruz Verde a Velásquez. Había un cronista de la ciudad, que señalaba que lo francés tenía su éxito garantizado en Caracas porque todas las mujeres querían parecer francesas. Estas casas de moda no sólo contenían piezas de colección, sino que las mismas tiendas, por su decoración, eran espectaculares. Adornaron mucho la ciudad con sus estudiadas vitrinas y sus avisos luminosos.

En los años 50, el Pasaje Zingg fue el resultado de una atrevida operación urbana que sacudió a toda una ciudad empeñada en modernizarse. El corredor interior surgió de la modificación del edificio original, con el propósito de albergar 40 de las más elegantes tiendas de Caracas. Los pasajes comerciales fueron el primer estilo internacional de la arquitectura moderna y albergaron los primeros mundos de sueños consumistas.

Los famosos pasajes de París eran "bulevares interiores", semejantes a los bulevares de calle a los que se abrían. Para finales del siglo XIX, habían llegado a ser el signo de las metrópolis modernas, y fueron imitados en todo el mundo, desde Buenos Aires a Estambul.


DE CASA COMERCIAL A PASAJE COMERCIAL
La Casa Zingg construyó su sede en Caracas en 1940. El Edificio Zingg, diseñado por el ingeniero Oskar Herz y levantado por la Oficina Técnica Blaschitz, fue el primer edificio de acero contra temblores en Caracas. Los transeúntes se asombraban al ver elevarse aquella jaula metálica. Apenas una década después, en 1951, se decidió su reforma con el fin de adaptarlo a los cambios urbanos que trajo, la construccion de la Av. Bolivar que habia desnivelado las calles a su margen entre ellas las esquinas de Camejo y Colón. El arquitecto Arthur Kahn propuso la creación de un Pasaje Comercial, una vía pública peatonal que conectara el centro de la ciudad con el futurista proyecto de la Avenida Bolívar.

El pretendido nuevo eje de la ciudad condujo a la asunción del pasaje como un corredor en tránsito, como un paso fluido ante la avalancha humana que surcaría su espacio. Para ello se aprovechó el estacionamiento del edificio original, que surgió del desnivel que ya he mencionado, y que caracteriza al edificio.
¿UN VERDADERO CENTRO COMERCIAL?
La publicidad de la época mencionaba al Pasaje Zingg como un verdadero centro comercial. Sin embargo, nunca fue en esencia un centro comercial. Por definición, el pasaje nace de la síntesis de diversos precedentes arquitectónicos: los ya nombrados pasajes parisinos -aunque la cubierta despejada hacia el cielo es sustituida en este caso por una cubierta interior-, la tradición caraqueña de pasajes como el del Capitolio y el mismo centro comercial.

El edificio definió un largo frente interior de comercios: 40 elegantes tiendas alineadas a ambos lados del paso. Entre ellas estaba Serpico & Laino representantante de la marca de relojes "Rolex","Pateck & Phillips", "Vacheron & Constantine", "Jaeguer le Coutre" ente otras marcas. Salvador Cupello representante de la marca Plumas Parker y de Relojes Omega.

La nueva vía pública buscaba descongestionar las vías vecinas paralelas, contando con las ventajas que representaba el caminar por la sombra. Se buscaba "brindar al público del centro de Caracas un ambiente simpático, atractivo y novedoso". Lo novedoso consistía en la inserción, dentro de un tipo de edificación del siglo XIX, de elementos que representaban la tecnología más avanzada del siglo XX.

Las primeras escaleras mecánicas que funcionaron en Venezuela fueron las que se instalaron en el pasaje Zingg en 1939. Se convertiría a través de los años en un icono, que aún hoy me sorprende por su funcionamiento, en un país en el que las cosas caducan y se desaparecen con mucha rapidez .



NUEVA ÉPOCA

La Gran Avenida de Sabana Grande reunió durante casi dos décadas (las de los cincuenta y sesenta) los establecimientos más glamorosos de la ciudad. Perfumes, cristales, joyas y vestuario se exhibían en sus vidrieras que no sólo constituyeron el sitio obligado para las compras, sino que también fueron lugar de contemplación en los paseos dominicales. Uno de los salones de moda más antiguos y conocidos de Caracas se llamó Krysthian y se encontraba en esta avenida. Allí estaban los diseñadores más famosos del mundo: Jean Patou, Elsa Schiaparelli, Diminutives, Martini, Fredy Greenberg.

En esa misma cuadra se hallaba Gathmann y Joyerías Unidas que importaban marcas como Rosenthal, Sevres, Hauchenreuther, Heinrich, Gerent y Cristalería de Bohemia y de Baviera. En cuanto a joyería eran los representantes de Longines. Muy cerca estaba la Joyería Hernández con cristalería exclusiva y relojes de marcas como Zenith, Omega y Lanco. Completaba el circuito de la elegancia Betty Modes, con una decoración Art Deco tardío. Su renglón principal lo constituyó la representación del calzado Miller y las carteras Josef y Koret.

El gran evento del año 1954 fue la inauguración de la sucursal de la Casa Dior en Caracas. Para su apertura vino el propio Monsieur Chrysrian Dior. La tienda estaba ubicada en la avenida Francisco de Miranda, entre Chacao y Campo Alegre. En esa época Dior tenía en Venezuela una de sus mejores clientelas -imposible no nombrar a Mimi Guevara Pietrantoni (esposa de Reynaldo Herrera Uslar y, suegra de Carolina Pacanins esposa de Reynaldito Herrera) también quedaba otro icono de la moda: Cartier, un local realmente fastuoso, donde se veían las mejores joyas que, en aquella época, se lucían en cualquier fiesta y sin ningún temor. Entre sus clientas estaba Elena Bueno de Vallenilla, (esposa de Laureano Vallenilla Lanz, Ministro de Relaciones Interiores de Marcos Pérez Gimenez). Fueron verdaderos templos que desaparecieron con la demolición del edificio en la época de los sesenta.

Al llegar las boutiques, éstas asumieron la representación de las grandes casas. Nombres como Alfa Per luí y Alfa Per leí registraron en su inventario las firmas tales como: la de Emmanuele Ungaro, Emilio Pucci y Pierre Cardin.

La tienda Adam's “Un rincón de Nueva York en Caracas” llegó a Sabana Grande después de una larga pasantía con una tienda en la esquina de Padre Sierra en el centro de Caracas y luego vio morir la avenida principal de Sabana Grande y presenció el nacimiento del boulevard en los años dorados de riqueza de la "Venezuela saudita", por lo que abrió una sucursal en el Centro Comercial Chacaíto, y posteriormente, otra cerca de La Media Naranja en Margarita, en pleno auge de la zona franca, lo que permitió que la isla tuviera un espacio para Jean Cartier, René Lacoste, Salvatore Ferragamo, Calzado Walkover. Por allí desfilaban hombres y mujeres de la televisión y la Política. Fue la época de Ermenegildo Zegna y las damas perseguían la etiqueta de Valentino Garavanni. En ese mismo Centro Comercial Chacaíto, el sitio Inn de los setenta, donde vendían los productos originales de Mary Quant, se instaló Yves Saint Laurent, ubicado en la esquina suroeste. Su vidriera mostraba accesorios y prendas pret-á-porter. Causó sensación la primera vez que se vio en ella el mítico esmoquin femenino, que bien lució en alguna fiesta Leonor García Serrano (Esposa del Canciller Zambrano Velasco).

En aquellos días también causaba furor la boutique Le Premier Étage. Fueron famosas sus prendas francesas, entre las cuales se colaban firmas como Rocco Barrocco, uno de los italianos más influyentes de los ochenta, junto a Guccio Gucci, todo un ídolo de las venezolanas de entonces. En el departamento de accesorios destacaban las carteras de Jean Cartier.

Pero no todo era alta costura. Los "Blue-Jeans" dejaron de ser ropas para los dias rudos y se transformaron en prendas indispensables para toda ocasión. El templo de estos pantalones se llamó Carnaby, nombre que hizo de la bandera británica su identificación. Allí se encontraban las mejores marcas. Pero con el tiempo la piratería y la falsificación comenzó a contaminar los estantes y las vitrinas y luego comenzaron a declinar estas tiendas. Quedaban al lado del Piccolo Caffe .

Imposible dejar afuera a la Dama francesa Minouche, su boutique estaba atestada con piezas de las últimas colecciones presentadas por las grandes casas de moda del viejo continente.

El viernes negro -Aquel fatídico 18 de febrero de 1983- le infirió la primera estocada a estos locales, hiriéndolos de muerte. La mercancía comenzó a dejar de venderse y a decaer de la misma forma como se evaporaban los dólares y los Bolivares del bolsillo del venezolano. Luego vino El "Caracazo" que le asestó un puntillazo mortal, pero el tiro de gracia definitivo y mortal lo disparó el Control de Cambio, "CADIVI" que se fue llevando paulatinamente a Georges, que no aguantó mas, tambien sacó del juego a Bazar Bolívar, Selemar, Tropicana, Emeli Rodín, Savoy, Óptica Berl y El Faro, entre otros.Entre los nombres que lograron sobrevivir con dignidad figura Wilco con marcas como René Lacoste, Florshein, también Casablanca, que es hoy la representante de casas de la talla de Giorgio Armani, Robberto Cavalli, Cocó Chanel, La Perla.

Los petrodólares de hoy han permitido que personajes como: Louis Vuitton, Mario Hernández entre otros, aparezcan en el directorio comercial de la ciudad y que los diseñadores venezolanos peleen su espacio.

Publicado por Ivan J. Sira



7 comentarios:

  1. Esto es la historia de mi vida, que bellos tiempos aquellos, se podia pasear y "vitrinear" con gusto sin miedo y cargando su cadenita o brazalete, ahora gracias a Dios estoy vieja y solo me quedan los buenos recuerdos.

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  2. Una crónica de cómo la política barata ha arruinado este ex-país....

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  3. De verdad ahi esta la Historia de miles de personas como nosotros que dimos tanto por esta Bella ciudad,lastima que hoy ni siquiera podemos pasear por ella pero los recuerdos quedan y son eternos no nos los pueden quitar estos nuevos ricos y malos politicos.

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  4. Wuuuao tengo 33 años y es un orgullo saber que aun recuerdan a mi abuelo paterno Jose Abdelnour Yarur....

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  5. Nada comparable con el pasado de nuestra ciudad.
    Las Torres del silencio, icono de nuestra capital que en las postales siempre enorgullecían a los caraqueños, por otra parte el teleférico una verdadera obra maestra que ha sido cambiada y no para bien, donde se destruyó gran parte de lo original.

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  6. Mi bella Caracas, gracias a Dios que disfrute no tanto en los primeros años pero si de los años 60 en adelante todavía era Caracas, disfrute, trabaje estudie me prepare me relacione con buenas personas Gracias Caracas cuento te amo

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  7. aun recuerdo las escaleras mecánicas del Pasaje Zingg funcionando

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