lunes, 25 de abril de 2011

Biografia de Aquiles Nazoa

El Nacional - Domingo 17 de Abril de 2005 B/7

Cultura y Espectáculos
RESEÑA

Aquiles Nazoa: “...y en fin, creo en mí mismo puesto que sé que hay alguien que me ama”
La obra de la Biblioteca Biográfica Venezolana, escrita por Ildemaro Torres y editada por el Banco del Caribe y El Nacional, presenta a un hombre complejo, de múltiples talentos, de una profunda cultura y comprometido con su oficio de creador y con su tiempo

MILAGROS SOCORRO


Con sigilo y avidez, el lector que le eche mano a la biografía de Aquiles Nazoa (Caracas 1920 – Autopista CaracasValencia 1976) que por estos días comienza a circular con la carátula de la Biblioteca Biográfica Venezolana, buscará las páginas –que supone suculentas– en que el relato se regodea con los alardes humorísticos del gran escritor. Entonces se dará de frente con la suave intransigencia del biógrafo, vigilante de la memoria de Nazoa, que estructuró su trabajo de manera que quede muy claro que cada gracejo de su personaje está sostenido por una honda cultura, por las más nobles tradiciones y el empeño personal del héroe de llegar a la comprensión del mundo tras mucho estudio y discernimiento.

La biografía de Aquiles Nazoa, investigada y escrita por Ildemaro Torres para la colección dirigida por Simón Alberto Consalvi y editada por el Banco del Caribe y El Nacional, nos muestra un personaje complejo, de múltiples talentos, sumamente serio (nunca solemne, desde luego) y comprometido con su oficio de creador y con su tiempo. Vemos así que de la misma manera en que siendo todavía menor de edad fue ayudante de panadero, repartidor a domicilio, aprendiz de carpintero, telefonista, botones de hotel, mandadero del diario El Universal y guía turístico bilingüe (aprendió inglés por su cuenta y llegó a tener un gran dominio de la lengua de Shakespeare, cuyos versos, por cierto, solía recitar) ; cuando llegó a la mayoría de edad acometió múltiples andanzas, todas en las arenas de la escritura y la creación: fue periodista, cronista, poeta, dibujante, dramaturgo, guionista de cine, libretista y presentador de televisión, conferencista de todos los caminos venezolanos (por todas partes anduvo cautivando a las audiencias con sus charlas) y gran crítico del poder. Y fue, efectivamente, el gran humorista de Venezuela.

Más cómico serás tú Hacia el primer tercio del libro, Ildemaro Torres, intuyendo quizá que los lectores queremos ver a Nazoa en acción (en acción de gracias) nos reconviene suavemente al revelar:

“Ha habido quienes han hablado de su carácter temperamental, de cuán difícil podía ser mantener una amistad con él a causa de una supuesta irascibilidad suya; el hecho cierto es que aun admitiendo que sus conocidos fueran numerosos y sus verdaderos amigos unos pocos, éstos le significaban mucho, como es propio de alguien que en su Credo defina la amistad como ‘el invento más bello del hombre’ .
Sucedía sí, que siempre amó la buena conversación y lo molestaba la vulgaridad, además de ser justificadamente intolerante con las perturbaciones cuando se encerraba a escribir, con el hecho de que su llegada o presencia en determinado lugar fuera entendida como ocasión para ejercicios de comicidad, y con cualquier atropello a la dignidad humana”. No caigamos, pues, justamente en lo que nuestro escritor más detestaba, no le exijamos prenda de comicidad... todavía.
Torres continúa en su recuento cronológico y temático; y ello nos da ocasión de ver a Nazoa en diálogo con su tiempo y, como telón de fondo, el tropel de artistas e intelectuales del siglo XX venezolano, diligentes, creativos, audaces, ocurrentes, siempre en actividad creadora, interactuando con él, llenando páginas, escenarios, museos, manifestaciones...
y a veces cárceles. En 1950, Juan Liscano, cita Torres, lo describiría así: “Aquiles Nazoa, poeta lírico y poeta social, cronista de filigrana y cronista de urgentes afirmaciones revolucionarias, humorista descollante, escritor político y esteta riguroso, Aquiles Nazoa, en fin, es una de las figuras más extraordinarias de las letras contemporáneas de Venezuela”. E Ildemaro Torres, que para eso médico, graduado en la UCV y en Inglaterra, le aplicará rigor a todas esas categorías y las demostrará en su texto. Y será una exposición encantadora... cuya atenta lectura nos deparará el premio tan esperado:

llega un momento en que la biografía se instala en la obra humorística de Nazoa como quien llega a la playa y allí se queda, feliz.

Y son tan numerosas las citas que incorpora Ildemaro, con tanto tino que nos parece escucharlo reír tras la máquina en la que nos escribió esta biografía de su amigo (llega un momento en que el amiguismo se nota con toda claridad).

Es, por ejemplo, cuando ingresa esta cita (tomada de Una señora en apuros) : “Tipo de pava: Las mamás de cura que le dicen padre a su propio hijo y le piden la bendición en el mismo momento en que el cura se las pide a ellas. Descripción:

Pava Compuesta, cuyas irradiaciones llegan a veces a alcanzar a toda la familia, incluyendo a las sobrinitas del cura en cuestión, que en ese caso se ven obligadas a pedirle la bendición diciéndole: ‘la bendición, tío padre”.

El texto tiene grandeza y celebración incluso después del capítulo de la muerte de Nazoa, en un accidente automovilístico acaecido cerca de La Victoria, porque son tantos y tan inteligentes los homenajes que queda demostrado que Nazoa tenía razón al declarar que compartir la risa es un gesto de solidaridad. Justo el que él hubiera esperado hasta la última hora.

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