sábado, 16 de abril de 2011

Las tres leyendas sobre el Nazareno de San Pablo

Tradicionalmente han existido tres leyendas sobre el Nazareno, las cuales han sido motivo de comentario casi obligado en esta época, las dos primeras ocurridas durante la colonia y la última a finales del siglo XIX.


1º.- ¿Dónde me has visto que me has hecho tan perfecto?

La tradición caraqueña sostenía una leyenda muy difundida, la cual decía lo siguiente:

El artista que hizo la imagen del Nazareno al terminar su brillante obra, muy emocionado por lo bien que la había hecho, le preguntó:

-¿Qué te falta mi Dios? el Nazareno le respondió:

-¿Dónde me has visto que me has hecho tan perfecto? al instante el artista, un tallador anónimo del siglo XVII, cayó muerto.

Monseñor Juan Francisco Hernández, sacerdote insigne y relevante durante la década de los cincuenta, declaró, como consecuencia de la restauración realizada al Nazareno, por el sevillano Manolo Díaz, que la obra realizada en pino de Flandes, fue traída de Sevilla, y que perteneció a la escuela Sevillana del siglo XVII.
Como verán podemos seguir creyendo esto, si así lo deseamos, pero la leyenda es falsa, tal como lo demostró el Monseñor.

2º.- El Limonero del Señor.

En Caracas en 1696 una epidemia de Fiebre Amarilla o "Vomito Negro" azotó a la población, que ya estaba diezmada por la viruela. Esta nueva afección causó muchas victimas, resultando ineficaces para contrarrestarla los escasos recursos terapéuticos de la época. La ciudad invocó la protección de Santa Rosalía de Palermo, pero al año siguiente, motivado a que aún persistía, el nuevo Gobernador de la Provincia de Venezuela, Maestre de Campo Don Francisco Berroterán, junto al Obispo y los representantes del los dos Cabildos convocaron una procesión con el Nazareno de San Pablo, para pedirle que cesara la epidemia de Fiebre Amarilla.

Cuando la procesión pasaba por la esquina de Miracielos, al desviarse la imagen hacia un costado para evitar un lodazal, uno de los brazos de la Cruz tropezó con el ramaje de un limonero que asomaba sus dorados frutos por encima de una tapia del corral de una vivienda. Allí ocurrió lo que escribió el gran poeta

Andrés Eloy Blanco:

En la esquina de Miracielos
hubo una breve oscilación;
los portadores de las andas
se detuvieron; Monseñor,

el Arzobispo, alzó los ojos
hacia la Cruz; la Cruz de Dios,
al pasar bajo el limonero
entre sus gajos se enredó.

Sobre la frente del Mesías
hubo un rebote de verdor
y entre sus rizos tembló el oro
amarillo de la sazón.

De lo profundo del cortejo
partió la flecha de una voz:
¡Milagro! ¡Es bálsamo, cristianos,
el limonero del Señor.

Y veinte manos arrancaron
la cosecha de curación
que en la esquina de Miracielos
de los cielos enviaba Dios.

Y se curaron los pestosos
bebiendo el ácido licor
con agua clara de Catuche,
entre oración y oración.

3º.- ¿Qué has hecho con mi templo?

La tradición popular sostiene que, en la inauguración del Teatro que se edificó donde estaba la Iglesia de San Pablo, hoy Teatro Municipal, el día 4 de enero de 1881, con la interpretación de la opera "El Trovador"; sucedió lo siguiente: Antonio Guzmán Blanco, sentado cómodamente en su palco presidencial, de repente se paró y se retiró en forma repentina, con la cara muy pálida, al cabo de cierto tiempo volvió al teatro.

El pueblo le atribuyo este accidente, a que fue el Nazareno de San Pablo que se le apareció y le dijo:

-¿Qué has hecho con mi templo?

La historia desmiente este relato de manera muy simple; la fachada oeste (Santa Ana) de la Iglesia de Santa Teresa fue inaugurada el día 27 de octubre de 1876, y reinagurada el 27 de abril de 1880, fecha cuando se trasladó la imagen del Nazareno; para la fecha mencionada, ya allí se encontraba la imagen del "Nazareno de San Pablo", por lo cual el Nazareno sabía que Guzmán le había construido otro templo, y mas grande aún, sólo que le puso el nombre de su esposa Ana Teresa.

Lo que le pasó en realidad a "guzmancito"fue que el día antes había estado en un "jolgorio" y tuvo una emergencia digestiva, que si no hubiese salido apurado, ya ustedes se podrán imaginar que hubiese sucedido.

El Nazareno de San Pablo

La imagen del Nazareno de San Pablo, es la de devocion de todo hijo de Caracas. Es una talla en madera de pino flandes de Sevilla, España, posiblemente de Felipe de Ribas en el siglo XVII. Dice la tradición que el escultor, después de terminar de tallar la imagen, el Nazareno se le aparece y le dice: "Donde me has visto que tan perfecto me has hecho".

Traída a Caracas (Venezuela), a la Capilla de San Pablo el Ermitaño (de ahí viene el nombre de Nazareno de San Pablo). Consagrada el 4 de julio de 1674 por Fray González de Acuña. La obra de arte contempla la representación de Cristo cargando la cruz vestido de color morado en su calvario camino a su crucifixión.

En 1597 una epidemia de viruela afectó a la ciudad de Caracas. En ese entonces la población dedicaba gran parte de su tiempo a labores religiosas de rezos para el Nazareno de San Pablo. Cuenta la leyenda del limonero del Señor que en el lugar cercano al templo de San Pablo existía una huerta plantada de limones cuyos azahares perfumaban el ambiente. En una ocasion una epidemia azotaba a los Caraqueños, por ello, el nazareno fue sacado en procesión a petición de los feligreses. Al pasar la imagen por la huerta, un racimo de limones quedó enredado entre la corona de espinas del Nazareno, cayendo al suelo algunos. Los devotos los recogieron, dándolos como medicina a los enfermos, quienes sanaron prontamente.

En 1880, el anticlerical Guzmán Blanco mandó destruir el templo de San Pablo. Esto fue porque tenía problemas con los sectores católicos del país y con el clero de la Iglesia. Y en ese mismo sitio se levantó el Teatro Municipal que fue inaugurado en 1881. Una de las leyendas más curiosas del Nazareno es que se dice que cuando Guzmán Blanco inauguró el teatro, estando en su palco presidencial vio al Nazareno quien le preguntó ¿Dónde está mi iglesia?, y dicen que él le contó lo sucedido a su señora y de allí nació la construcción de la iglesia de Santa Teresa. Pero en realidad el Presidente Guzmán Blanco, en honor a su esposa Ana Teresa Ibarra, mandó construir la Basílica de Santa Teresa y Santa Ana, lo que nosotros llamamos la Basílica de Santa Teresa y allí fue llevado el Nazareno de San Pablo, donde se encuentra hoy

Arístides Rojas refiere: "El señorío de Caracas prefería para sus hijos, antes que un título científico, un grado mi¬litar... Hubo abundancia de teólogos y de filósofos, en tanto que los barberos desempeñaban el cargo de cirujanos y los hierbateros el de médico y pasaban como insignes arquitectos, científicos y alarifes". La educación llevaba el sello de la iglesia católica, la religión regía toda la vida social y la enseñanza se restringía a materias de la misma índole: gramática latina (sin conocer antes la gramática cas¬tellana), la filosofía aristotélica, el derecho civil y canónigo y teo¬logía moral y dogmática. Además de este carácter eclesiástico, a la educación solo tenían derecho los blancos y sus descendientes, la educación no llegaba al pueblo, no fue sino hasta comienzos del siglo XIX cuando se logró un permiso del Cabildo de Caracas para la creación de una escuela donde pudieran educarse los que no fue¬ran blancos.





5 comentarios:

  1. En estos dias salió algo sobre el Nazareno, desmintiendo el mito con argumentos muy sólidos. Lástima qie no lo guardé. Esto del Nazareno aparentemente es otra creación. Guzmán Blanco tumbó la iglesia donde se veneraba esta imagen, que por añadidura habían dos en Caracas y ante el descontento popular tras construir la nueva iglesia de Santa Teresa (y Sta Ana) se comenzó a difundir la conseja sobre la peste y las epidemias. Pero en ninguna parte de los archivos eclesiasticos se hace mención a este asunto ni tampoco sobre el aparente milagro. Más ytarde, Andrés Eloy, con su admirable poema, contribuye a reafirmar el asunto. Y un abrazote para la genial María Sigillo

    ResponderEliminar
  2. El Nazareno de Caracas fue siempre el de San Jacinto, hasta el terremoto de 1812, según entiendo.Al desaparecer el templo de San Jacinto en el s. XIX cobró relevancia el Nazareno de San Pablo, a falta de pan... Casi todas las iglesias tenían un Nazareno.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, esto fue cambiando, ya que en la Colonia la veneración era al Cristo de Burgos que se encuentra en la Iglesia de Altagracia. Gracias por tu comentario.

      Eliminar
  3. Aquí un poco sobre el Cristo de Burgos
    Gracias a un inventario elaborado en 1926, por Monseñor Edmundo Acuña y el presbítero Manuel Arocha Ojeda, se conoce que el Cristo de Burgos que se conserva en la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia fue importado en tiempos de la colonia y venerado en la iglesia del convento de San Jacinto. A raíz de la demolición de este edificio (entre 1837 y 1860) la pieza fue trasladada al templo de Altagracia.

    La talla en madera policromada mide un metro sesenta centímetros de altura y representa el momento de la Crucifixión de Cristo. La figura está clavada al tradicional madero en forma de cruz, pintado de color verde oscuro con algunos detalles dorados. Los miembros de Cristo están clavados con 4 clavos de plata, siguiendo la tradición medieval que se mantuvo hasta el siglo XIII. Posterior a lo cual se optó por los tres clavos, (se clavaba un pie sobre el otro).
    Años atrás la imagen portaba tres potencias de metal dorado, las cuales han desaparecido al igual que la cartela de INRI (Jesús Narazeno Rey de los Judíos en latín).

    A diferencia del Cristo de Burgos español, el Cristo de Altagracia no está desnudo completamente, ya que desde la cadera hasta las rodillas se dejó la madera sin trabajar con un formato triangular, sobre el cual se extiende un paño de pureza. El resto de los atributos están presentes como los huevos de avestruz (que sólo lleva dos), aunado a un pedazo de queso y de pan. Estos alimentos tallados en la madera recuerdan, según el párroco actual, la devoción de los campesinos a la imagen y al cuerpo de Cristo ofrecido en la Eucaristía.

    Los detalles de las venas, llagas, y la herida del costado atravesada por la lanza romana, nos hacen pensar que se trata del momento justo después de la muerte. Cristo tiene los ojos entreabiertos y el rostro cabizbajo, inclinado hacia su derecha. Con la cabeza coronada de espinas y llena de sangre, la escultura se muestra lo suficientemente dramática y expresiva para mostrar el último momento de la Pasión.

    La imagen está revestida con un paño de pureza color blanco, todo bordado con hilos dorados que figuran rosas rojas, las cuales representan en algunos casos la sangre derramada por Jesús.


    Fuente:
    Fotos: Verónica Leyba
    Bibliografía: Verónica Leyba, Estudio histórico del patrimonio escultórico y pictórico colonial de la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia de Caracas. Caracas: UCV, Facultad de Humanidades y Educación, Escuela de Artes, 2004.

    ResponderEliminar
  4. Gracias a mi Nazareno por haberme concebido, todo lo que le he pedido, que santo tan grande y bueno...

    ResponderEliminar