sábado, 24 de marzo de 2018

Costumbres de Semana Santa 1950

Elite abril 1950

"Entre la celebración de la Semana Santa colonial y la de nuestros días existen diferencias y semejanzas; Las primeras impuestas por el cambio de régimen: leyes menos favorables a la iglesia y aun hostiles y, justamente, el descenso de la piedad pública, como consecuencia del "libre examen" derivado del romanticismo. Las semejantes pueden observarse tanto en el aspecto religioso como en las actividades ya profanas que se ligan a la superstición o falsa piedad.

Se comprende que, durante los siglos de consolidación que siguen al Descubrimiento y Conquista, el pueblo católico se diera a la frecuentación de templos y a las prácticas devotas: Culto, recepción de sacramentos, la cátedra sagrada, procesiones, etc... etc... Y que la llegada de la Cuaresma avivase su ingenua fe. Por lo que toca a nuestra capital desde el "Viernes de las Llagas", hasta el Domingo de Resurrección, era tiempo agitado en que las damas, vestidas de negro y seguidas de esclavas, asistían a los oficios divinos: había colgaduras en las ventanas, y se sucedían procesiones mientras, al fondo, las autoridades militares y civiles, seguidas de un piquete de soldados presidían el acto.

Venida la Semana Mayor, menudeaban las confesiones generales, como se acostumbra todavía, según las regiones; observándose con mayor rigor que ahora las prescripciones relativas al ayuno y abstinencia; desconocíanse las evasiones a la playa, las pescas y el divertimiento con que una parte de la población actual, menos piadosa, trata de llenar el paréntesis de los días sacros, y tal vez combatir la fatiga engendrada por el ajetreo de la vida moderna. 

Intentaremos ofrecer una síntesis de lo que nos queda en cuanto a tradiciones y costumbres de Semana santa; prescindiendo naturalmente, de las ceremonias eclesiásticas, cuya consideración es materia litúrgica, y no folklore, aunque las tinieblas, el mandatos, los monumentos, el sermón de las siete palabras, la Procesión del Santo Sepulcro y otros actos que en todo el orbe católico cumple la iglesia, no han perdido nunca el aura popular.  

Durante el Domingo de Ramos, los fieles van a las iglesias por ramos y palmas benditas, o bien las llevan consigo, lo que no es difícil, por venderlos a las puertas de las mismas, junto con la manzanilla, la pezgua,[sic] la sávila,[sic] la ruda y otras yerbas medicinales o de buena suerte, los yerbateros o rameros, durante estos días. Después de benditas, las colocan sobre las ventanas, tras las puertas, en la cabecera del lecho, etc.; así como las cruces que se elaboran con tiras de palma, a fin de ahuyentar al diablo, de quemarlas durante las tempestades como preventivo contra las exhalaciones."


Lunes Santo se realizaba en la Plaza Bolívar la Comunión Pascual para aquellas jóvenes que
no habían recibido el sacramento.
1950 

2 comentarios:

  1. Cierto...hay diferencia, y bastante. Comenzaré por la devoción y respeto. Sin ser mojigata, jajaaa, tenemos todo el año para la playa,pero la Iglesia ha sido dejada de un lado...crecí en un hogar católico...y cumplimos con nuestros deberes, visitando los templos...e íbamos temprano el Miércoles Santo, a visitar al Nazareno, a la Iglesia Santa Teresa...jajaa hasta estrenábamos ropa. Hoy en día sigo manteniendo mis costumbres...mañana asistiré a la misa y recogeré mis palmas y el martes visitare al Nazareno...un día antes, menos problemático. Y así, somos muchos que hacemos los mismo.

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