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lunes, 11 de mayo de 2020

El Guaire será Canalizado


"Si los ríos pudieran contar su propia historia, cómo relataría sus recuerdos el Guaire andrajoso!
Sus palabras tomarían forma de agua clara; y en su idioma trajeado de leyenda flotaría la flor de sus mejores días:
Fuí admirado por mi belleza, por la frescura de mis aguas cristalinas que se deslizaban jugueteando a los pies de la Caracas gentil. Fui joyero del sol en la levedad de la tarde; mi senda irisada movió la emoción de más de un poeta y en la acompasada huida de mis aguas claras navegó mil veces la palabra elogio que pronunció el abuelo...

Y si el viejo río- aquel de que Oviedo y Baños dijo que ofrecía a Caracas sus cristales, brindando el apetito en su regalo- prosiguiera en su relato, qué formas tomaría el dolor contemplando ahora su ruina! Porque aquel "delgado hilo de plata" al cual los poetas de antaño admiraron y glorificaron, no es hoy más que más que un insulto a la higiene, un peligro para la colectividad capitalina.

La ciudad, en su empeño de progreso fué olvidando poco a poco al viejo río, hasta cumplirse la situación que hoy se contempla: el Guaire es el pariente mendigo de la familia acaudalada.

CUANDO CANALICEN AL GUAIRE
La situación que presenta actualmente este río reclama una actitud resuelta para su solución. Fresco está el recuerdo del último destrozo causado por la crecida del 4 de noviembre del año pasado; de igual manera, muy conocida es de propios y extraños la fealdad- avergonzante para la ciudad- que proporciona el Guaire, convertido en la cloaca descubierta, en inmundo basurero, en permanente exhibición de pestilencias.
Estas y otras consideraciones fueron expuestas en el Cuarto Congreso Venezolano de Ingeniería- celebrado recientemente- donde se aprobó un estudio presentado por el Instituto Nacional de Obras Sanitarias y cuyo autor fué -por encargo- el conocido ingeniero venezolano doctor J.A. Ayala D. Dicho proyecto, intitulado Canalización del Río Guaire, comprende una solución adecuada al problema que presenta la situación ya conocida. Una ligera entrevista con el doctor Ayala nos pone en condiciones de ofrecer detalles generales de la obra, así como una breve enumeración de las ventajas que reportaría para la ciudad la canalización del Guaire.

HISTORIA DEL PROYECTO
Refiere el doctor J,A. Ayala que en 1944 la "Consulting Engineers C.A." hizo un proyecto que denominó "Saneamiento del Guaire", el cual se extendía entre el Puente La Paz y la desembocadura de la quebrada Baruta, en la Urbanización Las Mercedes: este tramo del río Guaire es donde se producen los mayores y más frecuentes daños durante las crecidas. Dicho proyecto consistió en una pavimentación del lecho del río con una placa de concreto en un ancho de 15 metros; y los taludes laterales serían sembrados de grama. En este proyecto se hacían numerosas rectificaciones del río y se regularizaba la pendiente longitudinal.
Causas de orden técnico aconsejaron después que fuera estudiado el proyecto algo más arriba del Puente La Paz y más abajo de la quebrada de Baruta.
Por último, razones urbanísticas indicaron la necesidad de que el proyecto se extendiera entre Antímano y Petare, en una longitud de 25 kilómetros aproximadamente.
Aunque ese proyecto fué aprobado en principio por la Dirección de Obras Públicas Municipales y por la Junta Revisora del Instituto Nacional de Obras Sanitarias, presentó proyectos del Acueducto y Cloacas de Caracas, ( ilegible) se resolvió el Instituto a ponerlo en ejecución. Consideró, entre otras muchas razones, que no siendo una obra propiamente de saneamiento no le correspondía a él su ejecución. No obstante, y habida cuenta de los daños de las crecidas que el río ocasionaba las dos cloacas principales de Caracas (dos marginales del Guaire) resolvió el Instituto estudiar una canalización extensa y completa del Guaire, entregando para ello al doctor Ayala finales de 1947.

El doctor Ayala- en su oficina en el I.N.O.S.- recibe al periodista, pero no desea hablar del proyecto como su autor que ha sido:
-Pertenece al Instituto! No puedo hablarle a usted de algo que ya no es de mi propiedad particular....
-Pero doctor...
No dejó incluir nuestra argumentación, sospechando quizás la posibilidad de que a tanto insistir fuéramos a recalcar algo que él- ajeno de la publicidad - pudiera no convenirle.
-Sin embrago-aclaró- puede usted solicitar en la Dirección la autorización requerida para que les dé detalles de la cuestión. Explicó luego el mecanismo que rige allá en el Instituto para los asuntos publicitarios. Pasados algunos minutos habíamos conseguido la autorización y entonces só podía hablar de este proyecto, ocupado en esta labor todo el año 48 y parte del 49.
-¿Cómo será la forma de canalización?
-Hay dos maneras de lograr el plan propuesto: o se emboveda totalmente el río, es decir, se ejecuta una canalización encerrada, o se pavimenta el cauce y se elevan muros laterales, con lo cual se logra una canalización abierta.  (…) 



 ... Y EL GUAIRE SE LAVARÁ LA CARA
El viejo río, ya canalizado, recuperará una fisonomía que, si acaso no será igual a la que le diera fama hace cien años, por lo menos lo reivindicará de tantas ofensas proferidas en su contra.
El Guaire se modernizará, corriendo a través de un lecho de cemento, con riberas de concreto: será un Guaire civilizado, viviendo a tono con la época actual. Es cierto que no habrá poetas - como antaño- para cantar las bellezas de ese canal, pero será verdad que el Guaire se lavó la cara.




Transcrito textuelmente de la Revista Elite 1950 

domingo, 8 de agosto de 2010

Reverenciar al Guaire


Reverenciar al Guaire
ROSA ELENA PÉREZ MENDOZA

Tomada de ViejaS fotos actuales
1914
El Guaire
Los cronistas halagaron su belleza cristalina y melodiosa diciendo, como Oviedo y Baños, que era un “hermoso río” que dividía el valle “de Poniente a Oriente, lo atraviesa con sus corrientes, y fecunda con sus aguas”. Mientras Humboldt lo refirió como “risueño valle del Guaire”, más tarde Aquiles Nazoa contaba en una de sus crónicas: “En las orillas del Guaire surgieron los primeros cultivos, las primeras vaquerías, los primeros frutos de trasplante, los primeros trapiches, las primeras curtiembres, las primeras tejas, las primeras maderas de construir y el primero de los caminos reales”.

La literatura se ha encargado de exaltarlo con todo y podredumbre, ha tejido singulares imágenes que engalanan su fealdad y descuido, devolviéndolo envuelto en desgarrado manto de reconocimiento y ternura. Miguel Otero Silva lo tilda de “hilillo pastoso”, “fantasma cochambroso”, “linfa nauseabunda” y “cañada de pantano y excrementos” en su novela Cuando quiero llorar no lloro. Durante los años 80, el Grupo Guaire habló de él como “una miel negra”. William Osuna, su fan mayor, lo humaniza dejando ver su cualidad rebelde al decir en su poema más conocido, “Epopeya del Guaire”: “El río Guaire tiene malos modales, cuando va / en los autobuses nunca le cede el puesto / a las parturientas, se sienta primero que las /damas, / en los entierros grita más alto que / las viudas, dice impertinencias del muerto, cuentos de / los otros ríos”. José Javier Sánchez da cuenta del marginal fasto que lo acompaña en “Tributo al Guaire”: “Condes y virreyes reinan sus márgenes / entre latas, pipas, locura y hambre”
Los gobiernos, por su parte, lo embaúlan, lo convierten en gran cloaca, lo olvidan, lo rescatan a medias y persisten en la promesa que todos anhelamos sea real en un futuro no tan distante.

Sus merodeadores actuales podrían contar historias sórdidas de nuestra ciudad, los de época primigenia (los tarmas, los mariches, los arbacos) se bañaron en él, calmaron su sed, regaron con él sus siembras, le dieron su nombre indígena. Más tarde, en tiempos poco remotos, los habitantes de Caracas pasearon por sus riberas, lavaron ropas en él, enamoraron muchachas y también, en las proximidades resguardadas por la vegetación tupida y bajo la sombra de mangos, chaguaramos y jabillos, se ejercitaron en los vericuetos del amor y el sexo.

Todo esto y más se ha dicho y hecho en torno a nuestro Guaire. En sus adyacencias, se posan las miradas altivas desde altivos edificios, se arremolina el hedor entre ventanas desportilladas de ranchos, se proclaman proyectos que nos urge se concreten. Ojalá.