sábado, 14 de mayo de 2011

El Cronista de Caracas

Enrique Bernardo Núñez




Con motivo a la celebración del día del Cronista de Caracas, ( 20 de mayo) considero de importancia hacer referencia a éste hombre,  que  de alguna manera se convirtió en el recuerdo y la memoria del caraqueño.-
Comparto el artículo de Eduardo Casanova.


(1895-1964), en 1908, a los catorce años, aparece como co-fundador de un periódico, “Resonancias del pasado”. Un año después se mudó con su familia a Caracas, que será el asiento de sus intereses hasta el día de su muerte. A los veintitrés años publica su primera novela, “Sol interior”, que es saludada por la crítica como obra imperfecta de un joven que promete mucho. Un par de años después, cuando acaba de casarse con Simodosea de las Mercedes (“Mochea”) Burgos Müller, publica una segunda novela, “Después de Ayacucho”, claramente incomprendida por la crítica. Y en 1931 publicó “Cubagua”. Era un escritor de treinta y cinco años, que entre los veinticinco y los veintinueve había vivido en el estado Nueva Esparta, integrado por las islas de Margarita, Coche y Cubagua, y varias islillas regadas por un mar precioso. El Presidente del Estado (gobernador), el que lo convenció de que se fuera a vivir a la Isla para fundar un diario que no mucho tiempo después fracasó, era uno de los más notables escritores de nuestro país: Manuel Díaz Rodríguez, que cuando tuvo a Núñez cerca de sí tenía más de cincuenta años y, aun sin saberlo, estaba cercano al final de su vida. Es imposible saber a ciencia cierta cuál fue la influencia del experto narrador en el joven, pero alguna debe haber habido, sin duda. El año de la rebelión de los universitarios, 1928, Núñez, por no ser estudiante, no se atreve a unirse a ellos a pesar de que simpatiza con su causa, y como parte de las muchas contradicciones de su vida, acepta trabajar para el gobierno gomecista. Es designado Secretario de la Embajada de Venezuela en Bogotá. Luego pasa a La Habana, y poco después a Panamá. Es en La Habana, en enero de 1929, donde empieza a componer “Cubagua”. La terminará a mediados de 1930 en Panamá, en donde unos meses después en febrero de 1931, empezó a escribir su otra gran novela, “La galera de Tiberio”. Empeñado en ser escritor por encima de todas las cosas, en un país que ya ha dejado de apreciar a los escritores, que ve a los escritores con incomodidad, se siente mal por vivir de un gobierno que su propia conciencia rechaza abiertamente, pero no le queda otro camino. Hasta que en 1945, con el advenimiento de un gobierno de izquierdas (la Junta presidida por Rómulo Betancourt) consigue que lo nombren Cronista de Caracas. Saldrá por un tiempo del cargo en 1950, después de que a fines del 48 el novelista Rómulo Gallegos, que había ganado holgadamente las elecciones de 1947, es derrocado por un seco cuartelazo. Pero en otra contradicción, en 1953, cuando ya el país está en manos de un oscuro y deshonesto dictador, el militar Marcos Pérez Jiménez, Núñez retorna al cargo de Cronista de Caracas, dependiente de la Municipalidad capitalina, en el que permanecerá hasta su muerte, que se produjo el 1º de octubre de 1964. Había estado varios años separado de su esposa (con quien se reencontró algún tiempo antes de morir), llevando una vida solitaria, casi de anacoreta, entre libros y entregado por completo a escribir, que era su forma de vivir. “Cubagua” había sido olímpicamente ignorada por la ya mortecina crítica literaria venezolana, lo cual molestó bastante a su autor, pero todavía insistió en hacer novela, y sólo después de sentir que “La galera de Tiberio” había fracasado irremisiblemente, dejó para siempre la narrativa para dedicarse únicamente a la crónica y el ensayo, con lo cual no sólo la narrativa venezolana, sino también la hispanoamericana, perdió a uno de sus más notables e importantes cultores.

Fuente: Eduardo Casanova/ Literanova

3 comentarios:

  1. Hola me llamo Francisco y vivo en las islas Canarias, desearía informarme para buscar trabajo en Venezuela en lo relacionado, con Restauración antigüedades, dibujante, Arqueología y también electricidad...
    mis correos son: pintaderagrancanaria@gmail.com y humiaga@hotmail.es Un saludo

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  2. A quien pueda ayudar: necesito datos sustentados por algún cronista del uso, en los años 1920-1930, de la expresión allá no hay berro, usada por Luis Fragachán en "el norte es una quimera". cualqluier información al respecto enviarla a eeedgarsanchez@gmail.com, sabré agradecerlo y que la naturaleza le sea bienhechora.

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