sábado, 30 de marzo de 2013

Semana Santa en la Caracas vieja


La Semana Santa en Petare es algo único, dice Don José García de la Concha en su libro reminiscencias : cada familia tiene su día y adorna a su "paso". El domingo es de los Arvelo, la Oración en el Huerto; el lunes, Jesús en la Columna; sale el paso y, al pasar por la Jefatura, Jesús toca y saca los presos, que van a hacer penitencia por su libertad. El martes, la humildad y la Paciencia. El miércoles el Nazareno, acompañado de los descalzos vestidos de túnica morada que van haciendo promesas. Pero lo más grande es el Jueves : Un grandioso monumento y luego el Cristo de la Salud, imagen venerada por miles de miles de fieles; ese día llega gente de todas partes y hay que ver que ver que solemnidad, qué respeto y qué imponencia. Tres a cuatro cuadras llenas de gente, cada una con una vela en la mano. Luego el viernes es de intenso dramatismo religioso : Sacan el santo Sepulcro de la Capillita de El Calvario. La virgen sale de la Parroquia para encontrarlo, y en una esquina se unen las dos procesiones "

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Caracas 1962

La Revista Elite de  1945 reseña de la siguiente manera la Semana Santa


" Caracas se vistió de movimientos para celebrar la Semana Santa. Como todos los años el pueblo sufrido, el proletariado, se dió  cita en las calles e iglesias de la ciudad  y ante las imágenes empalidecidas  puso de rodillas su fervor religioso y su fe en Dios, esperanza de los débiles desde la mañana legendaria del Sermón de la Montaña ,  cuando los labios  del judío murmuraron las palabras de la bienaventuranzas.

El ritmo vertiginoso del futurismo cosmopolita ha venido arrancando a Caracas  su pátina colonial, su viejo mascarón de amarillos rincones junto a las vetusta del templo se alza hoy la inconmovible estructura del edificio moderno, alarde de arquitectura atrevida.

Sin embargo, Caracas sigue siendo colonial en su espíritu. No podemos arrancarnos la herencia que a través de la sangre, el idioma  y las costumbre nos dejara el conquistador hispano, bajo la sombra de la cruz  de Castilla aventurera y piadosa. Y por ello, como todos los años, el pueblo puso traje recoleto a su fe de siglos, y desfiló junto al alarde modernista tras los pasos de su religión heredada e inconmovible como la misma piedra de las arquitecturas soberbias." 

Los Cadetes de la Escuela Militar reciben la eucaristía en la gran
comunión de hombres celebrada el Martes Santo
en  la Plaza Bolívar







El pueblo piadoso acompaña
sus santos en el Pueblo de Petare 

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