sábado, 9 de marzo de 2013

Las exequias del General José Antonio Páez


El General José Antonio Páez falleció en Nueva York el 6 de mayo de 1873, cuando contaba con 83 años de edad. Su muerte se produjo a las siete y veinticinco de la mañana, en una modesta casa marcada con nro. 42 de la calle 20 este, Asistido por el Médico A.K Gardner, muere a causa una bronconeumonía, resultado de un fuerte resfriado, probablemente adquirido en los paseos a caballo que acostumbraba a realizar  por Central Park en las semanas previas a su fallecimiento, debido al frio clima Neoyorkino.

Fue el más longevo de todos los próceres de nuestra independencia y como tal quien más actividad militar y política desarrollo.

  Para el momento de fallecer, estaban a su lado, su hijo Ramón Páez Ricaurte y muchos emigrados políticos como él, la mayoría cubanos, que le amaron y le respetaron en vida, recordando la excelente disposición que mantuvo Páez, de obedecer la escogencia que de  él hizo  el Libertador Simón Bolívar, para conducir y mandar una expedición a Cuba, con miras a consolidar la independencia de esa isla caribeña y quisieron tributarle en sus últimos momentos una prueba de ese amor y  ese respeto que por tantos títulos  era acreedor el anciano General venezolano.

            En la prensa americana  de ese día  6 de mayo, aparece lo siguiente: “…Murió pobre, emigrado de su país natal, del suelo que libertó con su pujante lanza, con el fuego de su corazón y con la energía de su espíritu ardiente como el sol que baña los inmensos llanos que fueron la cuna de este ilustre campeón de   la independencia americana; como si la Providencia hubiese querido recibirle en su seno maternal, en los momentos de su muerte, en la misma condición humilde y sencilla en que le dio el soplo de vida en la ignota y pobre villa de Araure…”

Había muerto casi en la miseria y en sus últimos años se le veía llevar una vieja ropa para ser remendada. Su cadáver fue embalsamado gratuitamente por el médico cubano Federico Gálvez.

Su cadáver sería sepultado en una parcela municipal del Marble Cementery por no contar con dinero suficiente para adquirir una privada. Alli permaneció durante 15 años y estuvo a punto de ser colocado en una fosa común por cuanto no había dejado bienes de fortuna a sus familiares para que estos cubriesen los gastos de un sepulcro digno y privado

Tomas Michelena en su obra Resumen  de la vida Militar y Política del Ciudadano Esclarecido  General José Antonio Páez (Tipografía El Cojo, 1899) describe el hecho de la siguiente manersa: “… ayer por la mañana a las 10, los amigos personales del muerto, inclusive los doloridos, se reunieron en la última morada  de la Calle 20 del Este, para dar la  última  visita a sus restos. - A las diez y cuarto salió el féretro entre las lágrimas de los dolientes, y fue colocado en un sencillo carruaje tirado por dos caballos. Sobre el féretro había dos banderas americanas, una de las cuales hecha de seda y terciopelo y hermosamente bordada en plata y oro, había sido presentada por el propio General Páez al Mayor A.E. P. Green quien comandaba la tropa que  escoltó al caudillo   al buque que lo llevó a Venezuela, en la primera partida de esta ciudad a su Patria… …El carruaje y el acompañamiento compuesto de una docena de coches, llegaron a la Iglesia  Católica  Romana de San Esteban (sic) a las diez y media de la mañana. Ya a esta hora estaba llena la hermosa iglesia por todas partes. El féretro fue llevado al pie del presbítero y colocado sobre unas andas a cuyos lados había seis candelabros con velas encendidas. Sobre el ataúd había cuatro guirnaldas de flores, mientras a la cabeza y pies estaban colocados en posición recta dos cruces de flores siemprevivas…”
“…Posteriormente fue llevado al Marbel Cementery y depositados temporalmente en una bóveda a la espera que el Gobierno y el pueblo de Venezuela reclamaran los restos de aquel patriota para ser sepultados con honores militares…”
Fue solamente en 1888 cuando Páez regresó a su patria, durante el gobierno del General Hermógenes López. Los actos que entonces se organizaron para llevar sus restos al Panteón se intitularon “La Apoteosis del General Páez”. Su cadáver había estado fuera de su tierra natal durante quince años.


Fuente: Artículo editado por: Whylmhar Daboín
http://patrimoniodevargas.blogspot.com/2012/03/llegada-de-los-restos-de-jose-antonio.html

Imagenes de El Cojo Ilustrado del 15 de marzo de 1896 Nº 102 


3 comentarios:

  1. necesito una poesia dedicada [para el general jose entonio paez

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  2. José Antonio Páez fue mi héroe favorito. En el libro "Venezuela Independiente", Augusto Mijares nos muestra las facetas más insignes del héroe de las Queseras del Medio. Este llanero indómito, a quien le daban ataques de frenesí al arribar a la batalla, fue, al mismo tiempo, un hombre noble y de buenos sentimientos, que nunca guardó rencores y ayudo, incluso a sus enemigos. A pesar de no haber estudiado —como sí lo hizo El Libertador Simón Bolívar— aprendió a tocar piano. En Nueva York, donde murió en 1873, vivió modestamente y al final de su vida, daba cabalgatas diarias en Central Park. Los estadounidenses le rindieron honores militares en 1888, al momento de repatriarse sus restos. 15 años después de su muerte, es recibido por una gran multitud que le esperaba para su descanso eterno en el altar de la Patria. Gracias a héroes como Páez, es un orgullo ser venezolana.

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  3. José Antonio Páez fue mi héroe favorito. En el libro "Venezuela Independiente", Augusto Mijares nos muestra las facetas más insignes del héroe de las Queseras del Medio. Este llanero indómito, a quien le daban ataques de frenesí al arribar a la batalla, fue, al mismo tiempo, un hombre noble y de buenos sentimientos, que nunca guardó rencores y ayudó, incluso a sus enemigos. A pesar de no haber estudiado —como sí lo hizo El Libertador Simón Bolívar— aprendió a tocar piano. En Nueva York, donde murió en 1873, vivió modestamente y al final de su vida, daba cabalgatas diarias en Central Park. Los estadounidenses le rindieron honores militares en 1888, al momento de repatriarse sus restos. 15 años después de su muerte, es recibido por una gran multitud que le esperaba para su descanso eterno en el altar de la Patria. Gracias a héroes como Páez, es un orgullo ser venezolana.

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