sábado, 1 de junio de 2013

El Pasaje de Linares

Comparto con ustedes imagenes del Pasaje de Linares así como reseñas encontradas en El Cojo Ilustrado y  del libro  "La Caracas que conocí "  de  Francisco A Moya. 


Esta hermosa gráfica apareció en  El Cojo Ilustrado de 1901, y la cual reseñaba lo siguiente : " Caracas,  La ilustración que en el presente número determina un aspecto de la ciudad capital,  cual es el de la entrada al Mercado Público, por el "Pasaje de Linares", exterioriza al propio tiempo una importante manifestación de la actividad individual" 




En esta otra nos evoca la Caracas de nuestros antepasados y nada mejor que darle vida a la imagen con la descripción hecha por Francisco A Moya en  "La Caracas que Conocí"  donde expresa : 

" La Plaza del Mercado, como lo llamaron, tenía en un pedestal una estatua del Ilustre Americano, título del presidente Antonio Leocadio Guzmán Blanco. Alrededor de este monumento se colocaban los vendedores de pájaros como turpiales, azulejos, loros y esos pericos que llamaban “cara sucia”. También los muchachos limpia botas portando sus cajoncitos de propia fabricación. Antes de llegar a la primera nave del edificio construido de norte a sur y en su entrada central se encontraba la venta de flores diversas, claveles de Galipán y azucenas, rosas y dalias, geranios, gladiolas y helechos para la confección de ramos y coronas. Ya en el propio edificio del Mercado Principal, aunque no había otro, estaba la venta de refrescos y de frutas nacionales, igualmente los llamados “frutos menores” o verduras, ñames, apios, papas, batata, ocumos, papas blancas y rosadas, yuca y variedad de hortalizas.
Al frente de esta primera nave y a mitad de la cuadra, sobre la acera norte se encontraba colocado el pedestal cilíndrico de menos de dos metros de alto y como de cincuenta centímetros de diámetro donde se encontraba colocado de canto la piedra circular achatada, medio inclinada hacia atrás, y que tenía en su centro una especie de clavo grande, que al reflejar su sombra en el horario grabado alrededor de la piedra indicaba la hora.  Esto se llamaba “El reloj de Piedra”, en realidad se trataba de un reloj de sol.

Con una explanada y gradas que en forma de una escuadra daba acceso a las callejuelas que separaba al Edificio del Mercado, donde se expendían las carnes y el contiguo llamado “Linares” que en dos pisos tenía su frente en la Calle Este 4, de Traposos a Chorro. 

Este pasaje Linares enlazaba con una calle al frente del lateral sur de la Plaza de El Venezolano que era su verdadero nombre y la Sur 1, entre San Jacinto y Traposos. Este era el sitio indicado para que se realizara el comercio de frutos al por mayor, fijándose el horario de siete de la noche a las siete de la mañana.

Cumplido este horario, los remanentes de frutos o productos debían ser retirados de la “Playa del Mercado” dejándola totalmente barrido de toda clase de desperdicios; pues, aquello era un barullo de huacales, cajas y mochilas, haciendo pilas o rumas en el suelo esperando negociar con los comerciantes detallistas de la ciudad y sus alrededores, y, no dejaban de verse algunos burritos rezagados por allí, aunque todas los arrieros que transportaban cargas hasta la “Playa”, así se llamaba, les estaba prohibido retener los animales, había que descargar y llevárselos a pernoctar por otro lado. Los frutos que no se vendían en el horario establecido debían depositarse en los locales que a este fin existían, cobrando cantidades insignificantes. En la acera norte al frente de la plaza y el mercado, recordamos la Sombrerería Ochos, que por cierto sufrió un incendio, los mayores de mercancías secas, telas de las firmas de Parientes y Carcientes Hnos. La quincalla de Jacobo Bendayán, así como también la casa matriz de los Almacenes Caracas, fundada por Pablo Sánchez de León. En la esquina del Doctor Paúl, la Farmacia Santa Sofía, bajo la firma de Suels & Cía. En la esquina, en uno de los locales del edificio del Mercado, que los daban en arrendamiento, se instaló la Ferretería Lovera, padre del abogado, político y diplomático Virgilio Lovera, así como también del médico Ildemaro Lovera. Hacia el sur, la acreditada Tienda de Joseíto, Fortunato y Salomón Benarroche; en el otro ángulo una sucursal de la joyería y relojería La Perla de Pujol & Cía. Como puede apreciarse el edificio del Mercado llamado de San Jacinto se iniciaba en la esquina del Doctor Paúl, con unos locales hacia el sur, el frente se pronunciaba hacia el oeste, exactamente hasta donde estuvo ubicado, últimamente, “El Reloj de Piedra”, al frente de los Almacenes Caracas, y de allí, nivelando con la Plaza “El Venezolano” hasta el Pasaje Linares, al centro de la manzana.



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