viernes, 1 de junio de 2012

Hotel Flora de Filippo Gagliardi

EL FLORA


Historia triste de un hotel alegre:

No sólo hay gente que nace y muere violentamente: también hay edificios. En la Alta Florida, esquina de Avenida Ávila, un edificio de dos pisos, una terraza y un sótano, es un ejemplo. Los choferes de taxi que tienen su paradero en estas esquinas, tienen que hacer con eso. En un barrio residencial, habilitado por doctores con jardines y con dinero, el edificio Flora es una excepción. Desaparecieron las puertas y los vidrios de las ventanas, pero aumentaron sus habitantes. A comienzo de este año eran 5 las familias y en estos días ya suman 13. Un pasado polémico, siempre comentando a media voz, ha quedado de lado. Pero si antes El Flora, era tema prohibido para menores, ahora es una residencia de la miseria.

Desde 1947, cuando La Florida fue urbanizada, el edificio ahora en ruinas ha vivido tres etapas. Las tres le han quebrado la cabeza a los burgueses vecinos. Gagliardi, su constructor, se lo vendió en 700 mil bolívares a Luís Felliciani. El Flora empezó a ser nombrado a media voz cuando su dueño instaló allí un Cabaret, los amantes de la charanga podían pasar sus automóviles hacía el corralón del interior. La orquesta que tocaba las piezas de moda hasta las 5 de la mañana estaba en el sótano. Para los desprevenidos transeúntes, ese discreto edificio era simplemente el Hotel Flora, pero los vecinos que oían la música y las risas todas las noches y veían partir los carros cuando el sol ya estaba bien alto, no se tragaban esa historia. La Familia Aranguren llevaba la embestida de la lucha para que ese negocio en pleno barrio residencial fuera clausurado, y en 1955 la queja fue oída. El Hotel Flora fue clausurado. Los músicos salieron con sus instrumentos y no volvieron nunca más, pero el edificio estaba allí y se había hecho famoso. El dueño del edificio visitaba organismos oficiales, pero pasó bastante tiempo antes de que el hotel recuperara, limitado, su permiso. Otro italiano de apellido Agostini, pasó a ser el administrador. Pagaba 8 mil bolívares de arrendamiento, aunque el hotel tenía únicamente 12 habitaciones. Su dueño lo alquilaba cobrando 4 mil por el hotel y 4 mil por el terreno. Agostini amanecía atendiendo el hotel, recibiendo 30 Bs por cada habitación y vigilando que sus ayudantes subieran pronto los whiskies y cubalibres pedidas por el teléfono interior, en ese trajín pasaron 3 años. Los vecinos a todo esto, no se conformaban. Volvieron a la carga y vencieron. El 26 de octubre de 1959 las puertas del Hotel Flora con su historia galante lo volvieron a cerrar. Y a partir de entonces comenzó a vivir su tercera etapa, la de su desgracia. Llegó una lluvia que se llevó 5 ranchos en el barrio Chapellín, 5 familias acudieron a la Jefatura Civil del Recreo, Enrique Aranguren, el Jefe Civil, se tomó la cabeza con las dos manos ¡ Caray! ¡ dónde puedo meterlos a ustedes? “se acordó el polémico Hotel Flora”.

El Hotel Flora ya no volverá a abrir sus puertas. Sus dueños lo saben. Por eso tienen el proyecto de construir un edificio de varios pisos. La C.A. Centro Simón Bolívar se menciona como una de las interesadas. Pero la historia “gloriosa” del Flora pasó. El Banco Nacional de Descuento lo tiene hipotecado en 400 mi bolívares. Héctor La Torre y su compañero Bellini, que en 1953 eran camareros del Flora, ahora son prósperos copropietarios de un hotel que ha ganado la fama del Flora y se llama Boleíta. Agostini que fue su último administrador, olvida el dinero que dejó de ganar, atendiendo el hotel Río Azul. La historia vuelve a repetirse pero la el Hotel Flora ya no es lo mismo.

Fuente: Hemeroteca Nacional
Revista Elite
Octubre 1962











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