sábado, 20 de julio de 2013

El Calvario

El Calvario
Elite 1973





“Testigo de muchas épocas. Mudo señor de historia diversas, que con su tolerancia de viejo sabio y sereno,  ha podido soportar el paso de los años, con la naturalidad estoico y tranquilo de quién mira su sino [sic]. Este es “El Calvario”. Sitio que evoca el pretérito cercano, con la fruición análoga de aquel lugar por donde transitara el hombre de Nazaret.

El Calvario venezolano  fue en su época, asedio para el concentrado estudio de los jóvenes universitarios de hace cuarenta o cincuenta años atrás.  Pero también fue el sitio oportuno de sabrosos paseos familiares, o de la indiscreta pero emocionante cita amorosa.  En cualquier ocasión, bien que si, era el vértice de un encuentro,  del inicio grato y placentero de una mañana, o del reto fanfarrón y sonajero de la famosa “peguito” o la salida del colegio o del liceo.

Pero más tarde, la urbe pujante fue olvidándolo, acostumbrado a su presencia de años, y ya no más inocente su tránsito. Toda una pléyade de gentes, víctimas de las transculturización que genera todo  progreso,, fue hallándolo poco a poco. Y ya no fue otra vez clara ni sencilla la palabra, y fue difícil comprender al “musiú”    inmigrantes   …. , que, sin quererlo y obligándolo  por las circunstancias que  fue desplazando al criollo del que ya no se acordaba.

Los venezolanos íbamos dejando atrás, con acelerado paso, la tradición, la leyenda, el minúsculo conversatorio de las gentes que paseaban por las frescas tardes caraqueñas  cuando la ciudad ostentaba presuntuosa,  21 grados de eterna temperatura.  O que disfrutaban del sol en los cálidos domingos, cuando desde lo más alto de la pequeña colina, jadeantes, luego de alcanzarla, podían divisar en su mágico esplendor cómo aquella Caracas de Pérez Bonalde, estiraba sus piernas y sus brazos, mientras en su tímido pecho brotaban erguidas,  las dos razones suficientes de que (ilegible)   grande y moza.
De aquel Calvario solo nos queda el recuerdo, en las no sé cuantas escaleras que todavía conducen hasta el pedestal de la Estatua de Colón y que de pequeños siempre  nos parecía desafiante con su conquista.”



Nota actual

El Colón que ya no está y desconocemos su paradero.  Ahora ocupa su lugar Ezequiel Zamora, líder de la Guerra Federal, bajo el silencio y la aceptación de los caraqueños. El Calvario capricho de los autócratas, fue llamado Guzmán Blanco y desde el 2010“Ezequiel Zamora”. Para los caraqueños retrospectivos siempre será “ El Parque El Calvario”.

 María F Sigillo 




1 comentario:

  1. Remembranzas que nos arrancan largos suspiros..... ¡como quisiera devolver el tiempo para quedarme en esa Caracas Bonita del ayer

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