martes, 24 de agosto de 2010

Aquiles Nazoa ...Caraqueño hasta la muerte...


Rafael Domínguez Sisco (1976), presentando el mencionado libro sobre el museo de Raúl Santana, en su condición de Presidente del Concejo Municipal de Caracas, expresa:


Aquiles Nazoa, caraqueño y poeta hasta la muerte: talento, sensibilidad, corazón y voluntad siempre al servicio de la ciudad que lo vio nacer. Con su extraordinaria capacidad para dignificar y engrandecer "las cosas más sencillas", hasta convertirlas en materia de poesía, Aquiles Nazoa describe - tal vez descubre - el espíritu antiguo de Caracas, inédito para las generaciones actuales. Se trata de escenas populares, personajes de campanillas, tipos de la calle, costumbres, ritos, etc., que hace sesenta o más años le dieron vida tono y acento a la pequeña ciudad de ciento cincuenta mil habitantes, ya desaparecida, y que poco o nada tiene que ver con esta moderna Caracas tan rica, tal vez opulenta, pero tan pobre de espíritu, y dueña de la más grande y poderosa de nuestras industrias: la fabricación de locos, neuróticos y delincuentes "... (Domínguez 1976).

Evocación, Realidad y Sueño de Caracas. Proyecto y esperanza de mejores tiempos.

Aquiles Nazoa es un escritor seducido por su ciudad. Por su comportamiento típico de los caraqueños de su época, puede considerársele genuino representante de la caraqueñidad y el caraqueñísimo. Según esta primera cualidad, su escritura condensa la ironía con la guasa, especie de humor que utiliza en la crítica. Se ha llamado caraqueñísimo, una característica de los habitantes de la capital, que consiste en considerar a Caracas único asiento de la civilización, el modernismo y el progreso.

La memoria de Caracas es hecha de muchas memorias que le permiten a Nazoa recordar e imaginar su ciudad. Caracas cambia, se transforma con el curso de los años, no es ni debe ser siempre la misma: Una, es la que ha llegado a ser con su violencia y destrucción, otra la que evoca con la nostalgia de lo que fue, cuyo pasado quedo inscrito en sus calles, y lugares.

La Caracas del imaginario de Nazoa, es una ciudad especial donde abundan líricas descripciones del paisaje urbano, de hechos y personajes. Describe una ciudad idealizada, donde entra en contacto directo con hechos nimios de la vida cotidiana de su gente. En su libro Las Cosas más Sencillas (1972), acepta abiertamente que la Caracas que evoca y que "es más humana y más grata que la de sus hijos, tal vez sólo exista en la imaginación". Nazoa reitera que solía confundir su gran memoria de niño con su imaginación y en muchas de sus conferencias agregaba la frase "eso pudo haber sido verdad".

Para Nazoa, Caracas parece estar en el pasado, afirma Beroes, (1977) "...evocación pura, que consiste en no ver las cosas directamente, como son en la realidad, sino en evocarlas con la imaginación, convertidas en recuerdos".

Si bien Nazoa habita en otra ciudad, que ciertamente puede estar situada en el pasado, lo hace bajo el convencimiento de encontrar allí una señal que le sirva de guía en el futuro.

Años después de su muerte algunas de sus ensoñaciones y realidades han sido convertidas y desarrolladas en propuestas por algunos escritores como Arturo Almandoz, Oscar Yánez y Niño Araque quienes lo han hecho a través de ensayos y crónicas periodísticas. Esta afirmación conduce a una interrogante: ¿qué se propuso Nazoa, al escribir sobre la ciudad?. Múltiples respuestas irán surgiendo de la lectura de sus obras, sin embargo en la introducción a Caracas Física y Espiritual, se adelanta en dar una primera respuesta:

He aquí que me senté a escribir un libro sobre Caracas y lo que me salió fue un kaleidoscopio. No por el estilo, sino por los temas, mi libro a lo largo de su lectura irá dejando en el alma del lector un reguero de cositas pequeñas y coloridas... desechos del tiempo cuyo destino es la diáspora y el olvido... " (Nazoa 1967).

En su literatura, Nazoa intenta rescatar para el futuro la imagen de una ciudad que está en perenne transformación a riesgo de perder su identidad y de transformar sus valores. Deja constancia de una ciudad que desaparece como tal, para convertirse en una metrópolis babélica, dura y agresiva.

Cabrujas (1988) señala que gracias a una actitud demoledora la ciudad pierde su memoria:

Siempre he pensado que Caracas es una ciudad en la que no puede existir ningún recuerdo. Es una ciudad en permanente demolición que conspira contra cualquier memoria; ese es su goce, su espectáculo, su principal característica. En algún momento de mi vida me he horrorizado ante esa situación; hoy no. Hoy pienso que es una legitimidad, y así como hay pueblos que construyen hay otros que destruyen. (Cabrujas, 1988).

La nostalgia por una ciudad y un modo de vida que ya no existe, está presente en toda la literatura de Aquiles Nazoa, a pesar de que en muchos párrafos de Caracas Física y Espiritual, pretende defenderse de ser un "nostalgioso". Aún en los escritos donde más vehementemente retrata la realidad de la ciudad, se siente la nostalgia por un pasado no muy lejano.

Nazoa cumple con resaltar y denunciar abiertamente las transformaciones violentas que Caracas sufre con la obra de cada gobierno que desea cambiar la cara de la ciudad según su política y gusto personal.

En Caracas Física y Espiritual, realiza un recuento histórico de lo que denomina "feísmo estético" que considera como una "enfermedad hereditaria" de los gobiernos, especialmente de los militares. Reconoce la realidad de su Caracas y denuncia con verdadera pasión el proceso de destrucción de la misma. Considera que este proceso es causa y consecuencia, del perjuicio que es capaz de causar el dinero cuando pretende reemplazar la Cultura. Para precisar su afirmación, señala dos formas perniciosas de la riqueza que lleva a convertir la capital en "una de las ciudades más desagradables del continente": una es, la estrechez de una clase media urbana casi iletrada enriquecida por la usura, el juego de caballos o la importación de baratijas y la otra el aldeanismo de algunos propietarios que llegan a la capital en busca de negocios productivos, aldeanismo que también llevan muchos gobernantes que quieren imponer a la capital "cualquier adefesio que hubieran soñado para la Plaza Bolívar de su pueblo".

Por su condición de poeta Nazoa pretende poetizar la ciudad. Caracas que es una realidad, no es en sí poética. Jorge Luis Borges, afirma que las cosas no son intrínsecamente poéticas, que para ascenderlas a poesía necesitan ser vinculadas al vivir de la gente "que nos acostumbremos a pensarlas con devoción. Las estrellas son poéticas, porque generaciones de ojos humanos las han mirado y han ido poniendo tiempo en su eternidad y ser en su estar... (Borges, citado por Vicente,1999)

Caracas es un tema, una realidad que debe ser poetizada. Nazoa comprende esta necesidad y se muestra como un poeta nostálgico y memorioso. Ve la realidad del presente como quien se asoma al espectáculo de la ciudad con incomodidad y dolor pero que siempre deja ver en el fondo un especial optimismo melancólico, porque él, esta seducido por su ciudad y se propone fomentar en otras personas el amor a Caracas.

En ningún momento pretende ser el único enamorado de su ciudad, en Caracas Física y Espiritual, busca frases y figuras que apoyen su ideario. Así comienza con una frase del Libertador:

...mi derecha estará en las bocas del Orinoco, y mi izquierda llegará hasta las márgenes del río de la Plata, mil leguas alcanzarán mis brazos, pero mi corazón se hallará siempre en Caracas. Simón Bolívar.

Esta devoción de Aquiles Nazoa a su ciudad deriva no sólo por haber nacido en allí sino principalmente por haber establecido con ella una estrecha relación vivencial, con un desarrollado sentido de pertenencia de la ciudad. En todos sus textos se encuentra este sentido de posesión urbana. Esto implica a su vez, que existe una barrera entre un interior propio y un exterior ajeno. Caracas, ese interior propio denota en su escritura, que es un ente superior al exterior ajeno. De allí se puede concluir que el escritor considera que la capital es la fuente de la civilización, la ciudad que da la pauta sobre los usos y costumbres del país.

En su descripción de Caracas, el autor va vinculando la realidad con la poesía, poniendo tiempo y espacio en su imaginario. En Nazoa, "el tiempo es lento, casi moroso. Discurre con serenidad y parsimonia. Es el tiempo propio del recuerdo", dice Pedro Beroes (1977), al referirse a la evocación de los recuerdos de la niñez y la pequeña historia del barrio y de él mismo. En su descripción de los cementerios Nazoa funde el tiempo y el espacio.

Sin pretender ser un texto de historia, Caracas Física y Espiritual, va señalando los tiempos de la ciudad, no en forma cronológica sino en función a la narración de episodios concretos que tienen una significación especial en cada uno de los momentos de Caracas y que por tanto dan cuenta del carácter de la ciudad y sus gentes.

Evocación y realidad también se juntan cuando el autor habla de Caracas en Venezuela Suya. Surge la necesidad de mostrar la ciudad tanto a los turistas a quienes está destinada la obra, como a sus propios habitantes. En la forma que hila su relato, se infiere que intenta presentar a los caraqueños una ciudad real pero destacando su parte más hermosa, con el fin de que éstos se apropien y se identifiquen con ella, para lo cual hace resaltar la hospitalidad y la belleza de su gente y sus sitios.

Existe en el imaginario de Nazoa, una historia narrada a través de grandes contrastes: se puede observar al lado de la apología de héroes, la presencia de personajes comunes y junto al relato de acciones heroicas aparecen las vivencias de la vida cotidiana. Igual que describe las hazañas de los héroes de la historia, Nazoa contempla y alaba personajes comunes que poblaron Caracas, como son el amolador de cuchillos, el pandehornero y el vendedor de pavos.

Penetrar la intimidad de la ciudad a través de estos relatos permite darle realidad a la ciudad. Lejos de abstracciones, estas pequeñas realidades conducen al encuentro de otros símbolos. Es un nuevo mundo de relaciones que son punto de partida y punto de convergencia de ideales.

Cada escritor, al apropiarse del espacio de una ciudad, tiene dentro de esta, otro espacio que resalta con especialidad. Tal como Jorge Luis Borges en su Fervor de Buenos Aires, toma como espacio el arrabal, el espacio resaltado en la Caracas de Aquiles Nazoa, es el centro de la ciudad con sus teatros, plazas, río, y esquinas donde se conjuga la vida caraqueña y donde han ocurrido los hechos de la historia. En el centro se construye y se destruye la caraqueñidad. También en el centro de Caracas desfilan los personajes populares y en él se inicia la modernización con la construcción de El Silencio. A la vez, como símbolo de la destrucción de la tradición arquitectónica, señala con dolor la caída del Hotel Majestic, para construir el Centro Simón Bolívar. Esta demolición que se realizó con gigantescas mandarrias en forma de bolas, fue presenciada por millares de caraqueños que se arremolinaban en los alrededores. Igualmente, Nazoa eleva su voz de protesta ante el derrumbe de la casa de Francisco de Miranda y la división de la ciudad con la Avenida Bolívar, construida para el paso veloz de los vehículos, a la vez que impide que el peatón pueda atravesarla con facilidad y comunicarse con quienes hasta entonces habían sido vecinos del mismo barrio, rompiendo así un ritmo de vida.

En una exploración pausada del espacio urbano, se detiene a detallar las casas que sufren también el rigor del tiempo. En una hermosa imagen de evocación y realidad reflexiona como las casas, al igual que la gente se desfiguran con el tiempo "elegantes salas donde sonaron líricos pianos han pasado a ser ventas de repuestos o depósitos de pescado salado".

El tratamiento del espacio urbano en Nazoa, va más allá de la descripción de la memoria física que va a servir de escenario para dar vida a personajes. La representación de estos espacios, planimétricamente, se realiza por escalas.

En Caracas Física y Espiritual, Nazoa utiliza su escala menor en la Caracas que recorre el Guaire de oeste a este, con el Ávila marcando el norte separando la ciudad del mar y ubicando la entrada de ella, al Sur el Valle.

En Venezuela Suya, utiliza lo que podría llamarse una escala intermedia: Caracas aparece relacionada con un espacio mayor, que es el país entero.

Para la obra Raúl Santana con un Pueblo en el Bolsillo, el autor se vale de una escala mayor a la de todos sus escritos sobre Caracas. La ciudad aparece retenida en el tiempo y espacio de Raúl Santana, fabricante de figuras en miniatura, símbolos ¡cónicos de la época en la cual vivió este autor. Las figuras del museo Santana se refieren a la Caracas sencilla que existe en una época que ya no tiene el esplendor guzmancista y que aún no ha entrado a la modernidad. Nazoa que vivió en esa Caracas, es la voz más autorizada para cantarla y describirla.

Esta obra es un palimpsesto literario de un documento hecho a mano, materializado en pequeñas figuras de barro por el artista Raúl Santana y que bajo la denominación de "Museo Criollo" se conserva en el Concejo Municipal de Caracas. Este museo es un escenario que sirve a Nazoa de coartada para hilar pequeños relatos donde cobran vida los personajes, el habla, la arquitectura y cierta atmósfera citadina que aquí se transforma en un conjunto de estampas de Caracas.

La ciudad que quedo plasmada en esa representación de Santana, como un conjunto de seres que van en retroceso, es decir en el en ves de la creación. Es como si los habitantes de la ciudad después de haber sido de carne y hueso, de músculo andante y alma llena de pasiones, se transformaran en figuritas de barro. El vendedor de lotería, el frutero, el chichero, el fotógrafo y todos los pregoneros de Caracas se han marchado por la puerta trasera, toman la ruta del éxodo diciéndole adiós a la Caracas del recuerdo, justo en la mitad del siglo XX.

El cronista de Caracas, Enrique Bernardo Núñez, a finales de la década de los cuarenta, observó que la ciudad ya se encontraba en la ruta de un gran escape, la deserción campesina era alarmante y la capital se llenaba de ellos y de la gente de post-guerra venidas de Europa, "esta humanidad trae consigo su propia arquitectura", otros modos de pensar y de vivir. Advirtió sobre los cambios violentos de la ciudad y predijo las consecuencias que traerían. Con todo, se atrevió a pronosticar:

... "mañana tal vez, algún escritor se cuente entre sus descendientes. Sentado cerca de su ventana contemplará la noche serena, las estrellas errantes. La brisa esparcirá en torno suyo el secreto de las cosas de las generaciones desaparecidas. Y movido por la ternura del cielo, por el amor a la ciudad que ha visto desde niño, acaso escriba un bello libro". (Núñez 1947).

Veinte años más tarde, cumplidos sus temores y desaparecida la ciudad de los techos rojos, Aquiles Nazoa hizo realidad su más caro deseo al escribir Caracas Física y Espiritual. En esta obra y en las otras dos que se han analizado para este estudio Venezuela Suya y Raúl Santana con un pueblo en el Bolsillo, está la Caracas del imaginario de Caracas en su triple condición de evocación, realidad y sueño.

Al hablar de Caracas la escritura de Nazoa compromete a fijar posiciones, a meditar y asumir una actitud crítica, aún en aquellas piezas cuyo contenido es puramente anecdótico. En su prosa como en su verso pone de manifiesto un excepcional dominio del idioma.

En 19781a Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela inicia la publicación de sus obras completas, bajo la dirección del Dr. Elio Gómez Grillo. Ese mismo año se inicia el trabajo con la impresión de la obra de Teatro. Continúa con Papeles Líricos, poesía de 1942 a 1976 y del cual se han realizado cerca de veinte reimpresiones, sigue con dos tomos de Prosa. En 1983 se paralizó el proyecto y han continuado las reimpresiones de estos textos.

A partir de 1990 la Fundación Ekaré del Banco del Libro ha publicado varios de sus textos, como obras dedicadas a los niños, Nazoa en multitud de ocasiones declaró que no creía en la literatura infantil, "los escritores subestiman al niño al escribir para ellos en una forma diferente. La poesía es una sola y la sienten y disfrutan niños y viejos por igual"

Al momento de su muerte el poeta se encontraba escribiendo simultáneamente tres libros: Navegantes de Colores; libro dedicado a los papagayo con hermosas ilustraciones de estos, realizados por los grandes maestros de la pintura venezolana contemporánea; Genial e Ingenioso -La Obra Literaria y Gráfica del Gran Artista Caraqueño Leoncio Martínez; con abundantes ilustraciones y comentarios, y una recopilación de poesía lírica, con el título Amigos Jardines y Recuerdos. Estos libros fueron concluidos por sus amigos más cercanos que conocían gran parte de los trabajos que se incluirían en cada una de ellas. Igualmente estas personas, tuvieron la tarea de ensamblar tres versiones de la obra teatral El Espantapájaros que recogieron del pequeño Volkswagen donde tuvo el fatal accidente aquel 25 de abril de 1976.

La muerte de Aquiles Nazoa puso de manifiesto el sentido esperpéntico de los venezolanos. Se decreto duelo oficial durante tres días. Se le condecoró postmortem por el Presidente de la República. Algunos ministros lo llevaron en hombros por la Plaza Bolívar. Su cadáver anduvo de la Ceca a la Meca: de la Funeraria Vallés al Concejo Municipal; del Concejo a la Plaza Bolívar, de la Plaza Bolívar a la Universidad Central y, finalmente, al Cementerio General del Sur. ¿Alguien pensó en la voluntad de Aquiles Nazoa ante tanta faramallería? (Beroes 76).

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