sábado, 20 de julio de 2013

De Sabana Grande a Chacao

Cerca del  446 aniversario de la fundación de nuestra ciudad, quiero compartir con ustedes una serie de artículos que he ido rescatando y transcribiendo sobre nuestro pasado, comenzando con el trayecto de Sabana Grande a Chacao.  

Para Viajar de Sabana Grande a Chacao
Se pasaba por las pulperías de Chacaíto
 
Chacaíto 
“ A la orilla del antiguo camino entre Sabana Grande y Chacao se hallaba  el punto de “Chacaíto”  con sus pulperías  y casas de corredor. Hacía el Sur se encontraban las vegas y el trapiche de la Hacienda Bello Monte, donde Bolívar transcurrió largas temporadas de su juventud. Muy cerca de este sitio cruzaba el primitivo sendero que conducía a las poblaciones de Baruta y El Hatillo no sin antes tener que atravesar el río Guaire por un estrecho y hermoso puente colgante.

Desde Chacaíto se va en la actualidad a todas las urbanizaciones del este y aún a Petare pasando por Chacao. Alejandro Humboldt en 1800 se preguntaban por qué razón la primitiva ciudad no había sido edificada en la parte más extensa y llana del valle de Caracas.
Desde las estribaciones de la Cordillera, las vegas caían en suave declive hasta las riberas del Guaire, entonces río anchuroso y de aguas limpias. Fue precisamente en aquellos predios donde el Padre Mohedano realiza en el último cuarto del siglo XVIII la siembra de seis mil cafetos.


A raíz del terremoto de 1766 propusieron el Ayuntamiento de Caracas reconstruir la ciudad en el valle de Chacao. Esta iniciativa no prosperó y durante casi dos siglos más siguió siendo un paraje casi rural enmarcado entre verdes cañamerales  y torreones de trapiches. Allí tenía su escuela de música el Padre Sojo; estaba la posesión de Bartolomé Blandín y las estancias de la Floresta y El Convento, Los Ravelos y Las Mercedes, Chacao, como Sabana Grande, eran pequeño caseríos de agricultores.

Hasta no hace mucho tiempo existió un pintoresco “paso a nivel” en el cruce de la línea férrea Caracas-Petare –Santa Lucía con la entrada en el Country Club. Por aquella Trocha – además del tren- circulaban un tranvía de dos pisos que hacía itinerario regular entre la estación de Santa Rosa y Petare.  Actualmente  es parte de la Avenida Libertador.
 
Las Delicias
Sabana Grande 

Las Delicias
Sabana Grande 

En el lugar que hoy ocupa el Caracas Country Club poseyó extensa finca Bartolomé Blandín, quién era hijo de un farmacéuta  francés que vino a Venezuela en 1740, Bartolomé Blandín tenía en Chacao su estancia que era el lugar predilecto de reunión de las principales familias caraqueñas, que cultivaban la música con esmero, Arístides Rojas comentaba que las primeras reuniones musicales de Caracas se efectuaron en el oratorio de los Padres Neristas y bajo la arboleda  de “Balndín y “La Floresta”. El primer cuarteto fue ejecutado a la sombra de los naranjeros, en los días que sonreían sobre los terrenos de  Chacao los primeros arbustos de café”.
 
Chacao Colonial



En la Hacienda de Blandín, San Felipe y La Floresta que pertenecieron a Blandín y los Padres Sojo y Mohedano se cultivaron en gran escala en el valle de Caracas  las primeras plantaciones de café, en 1784.  Hasta ese momento la planta crecía como un adorno exótico en vez de planta reproductiva. “ Los granos y arbustillos recibido de las Antillas francesas había sido distribuidos entre los agricultores”. Sin ser plantados aún de manera masiva.

Adoptando el método utilizando en las Antillas para la plantación de café lograron obtener cincuenta mil plantas. Por primera vez el padre Mohedano y sus aliados contemplarían el blanco florecer en las ramas de los cafetos, para celebrar tan gran triunfo, recolectados los granos requeridos para preparar la primera infusión de café que habría de saborearse en el valle de Caracas, ofrecieron una fiesta campestre. Fue en Blandín a fines de 1786, con asistencia de aficionados a la música y de familias y personajes de Caracas.
“ Por grupos irían llegando los invitados unos en cabalgaduras, otros en carreta de bueyes, pues la calesa no había, para aquel entonces,  hecho surco ni en las calles de la capital ni en el camino de Chacao. Por otra parte, era de lujo, tanto para caballeros como para damas, manejar con gracia las riendas del fogoso corcel, que se prestaba ricamente enjaezada, según uso de la época”.

Bajo la arboleda se interpretaron melodías. Después del almuerzo comenzó a servirse el café. La primera taza se ofreció al padre Mohedano, mientras todos aplaudían.
En este siglo la hacienda Mohedano se convirtió en la Castellana,  la hacienda La Floresta del Padre Sojo en la Urbanización de La Floresta, y la hacienda Blandín en el Country Club.
El Country Club es una denominación                         
 
Josefina Pérez Velásquez en un corredor de casa antígua conocida como "La Granja" ubicada al norte de la actual casa del Caracas Country Club. En mi leyenda original especifico que "La Granja" se encontraba al norte de Blandín. Colección privada de Eduardo Pérez-Viana.


Country Club 1950 


La Caracas que Conocí inglesa de un lugar de esparcimiento situado en el campo con instalaciones y canchas para practicar deportes al aire libre. El primer Country Club de Caracas estuvo en terreno de la hacienda La Vega en  lo que hoy es Vista Alegre. En 1929 se formó  el “Sindicato Blandín” que adquirió la hacienda Blandín donde proyectaron  los campos de golf. El proyecto de los arquitectos norteamericanos Olmsted Brothers quienes desarrollaron la práctica de diseño urbano del paisaje, con una nueva actitud hacia la naturaleza “como un remedio a los males causados por la desintegración moral generada por las grandes ciudades sin forma, tanto física como social”. 

Fuente : El Diario de Caracas 1983
MB 

domingo, 14 de julio de 2013

Paseando por la Parroquia Altagracia ( Norte 6)

La Caracas que Conocí 
Francisco A Moya 
La Calle Norte 6 

Interesante recorrido por las esquinas de la Norte 6  en el siglo pasado ( circa  1920) 

"Se inicia en la esquina de Piñango donde construyó el general Antonio Pimentel una espaciosa casa, la cual fue saqueada por el pueblo el famoso 14 de febrero después del fallecimiento del general Gómez. Actualmente ocupa esta casa la Civil de la Parroquia Catedral.

En virtud de que la calle Oeste 2 hacía una batea a contar desde la esquina Llaguno a Bolero fue construido un puente, razón por la cual se hizo necesario demoler la casa del colegio “Chávez” en Llaguno. También, en esta calle demolió el antiguo Patronato del colegio San José de Tarbes para construir la Torre del Banco Nacional de Descuento, recién desaparecido. Continuando de Llaguno a Cuartel Viejo estuvo residenciado el doctor Carlos Jiménez Rebolledo cuando desempeñaba el cargo de ministro de Guerra y Marina, hoy defensa nacional. En la acera del frente la hermosa vivienda del señor Max Valladares, muy elegante, de monóculo y siempre de clavel en el ojal del paltó, parece gozaba de gran renta derivada de concesiones petroleras. De Cuartel Viejo a Balconcito, la Congregación de las Hermanas Franciscanas. En la esquina de Balcón construyeron los hermanos Antonio y Ramón Pimentel una gran casa en dos niveles.
 
Esquina de Cuartel Viejo
Imagen de Alfredo Cortina
1950 
Esquina de Balconcito a Truco 


Esquina de Altagracia 

Este desnivel provocado por la subida que se iniciaba en la esquina del Cuartel Viejo. La calle continuaba al Truco y al Guanábano, donde se iniciaba el Puente de los Suicidas en vista de que en aquella época gozó de presencia entre los desquiciados que se quitaban la vida yendo a caer al fondo del alto puente. En Caracas era muy corriente, cuando alguien se disgustaba con o sin razón, el que se le aconsejara tirarse por el Puente del Guanábano. Las Dos Pilitas era el final de esta calle en el perímetro urbano, aunque continuaba en despoblado por la Sabana del Blanco donde estaba ubicado el Seminario Diocesano."

 
Puente Guanabano
El Puente Suicida hasta que llegó el Metro de Caracas

Construcción Av Baralt
Puente "LLaguno" llamado también Carmelitas

Historia menuda de Santiago de León

“ Bajando por Sanchorquiz por el llamado Camino Real de los Españoles lo primero que se encontraba era el Polvorín  y Los Mecedores Sanchorquiz es una corruptela de Don Sancho Alquiza, Gobernador de Caracas que tenía allí una estancia para ir a pasar los días bochornosos del verno. A la izquierda del viajero se podía contemplar los paredones y Cipreses del Cementerio de los Hijos de Dios, el cual ha debido conservarse  pero desafortunadamente fue abatido por el afán de urbanizar esa típica zona, como pasó con multitud de viviendas que eran un claro exponente de la arquitectura colonial.




Los Mecedores eran sitio de refugio en los años de nuestra niñez. Allí entre las lianas o bejucos nos columpiábamos a nuestro antojo, para más luego irnos a refrescar en una límpida caída de agua que resbalaba por una pared natural de granito . O nos íbamos a montar papagayos o cometas a la Sabana del Blanco, sanas y agradables costumbres, gratas al cuerpo y al espíritu, hoy caídas en desuso.


Trepar las faldas del Ávila era uno de nuestros deportes favoritos. No existía cueva o rincón en Galipán que no conociéramos, lo mismo en toda la fila de la cordillera hasta la propia Silla de Caracas o el Picacho de Naiguatá; desde esos sitios contemplábamos el cuadrilátero como un enorme tablero de damas, rodeado de una verde y lujuriante vegetación cortada a trechos por las límpidas ninfas del Catuche, del Anauco o del Guaire, en cuyas márgenes la heráldicas palmeras, abanicadas por la brisa, jugueteaban con las blancas palomas que en tropel surcaban el cielo de aquel Caracas, mientras  que los viejos y queridos techos de rojas tejas cubrían los hogares donde se veneraba a Dios, y donde nadie osaba penetrar , respetando la sana tradición venezolana de la propiedad.


En las noches de luna, en la agradable compañía de nuestro desparecido y fraterno amigo Raúl Carrasquel y Valverde, nos encaminábamos por estrechas calles y largos callejones pastoreños, rememorando los viejos tiempos, idos hasta en el recuerdo: Raúl tenía pasión por esta parroquia, allí fundó su hogar en la grácil compañía de Iraida Regina. Ambos ya no están con nosotros, pero pueda ser que al filo de la medianoche materializados con niebla del Ávila, vuelvan a transitar por el Boulevard Brasil y tomados de la mano contemplando de nuevo la Caracas de antaño. La de la Cruz de Mayo, la de la Semana Santa, la de los nacimientos y villancicos, la de San Silvestre con un tronar de morteros y campanadas echadas al vuelo, mientras el bronce del Libertador galopa eternamente en la mente patriótica de todos los venezolanos. 
En la parroquia de La pastora en el sitio llamado La Puerta de Caracas, existió un almacén de la Compañía Guipuzcoana cuya casa Matriz ocupaba dos inmuebles de la hoy Avenida Urdaneta, posiblemente en el mismo lugar donde hoy está el Banco Central de Venezuela.


Don Diego de Lozada hizo construir dos ermitas, una, la de San Mauricio en la esquina de Carmelitas, y la otra la de San Sebastián, en la esquina de Santa Capilla. La imagen de San Mauricio en estampa, que había sido encargada a Castilla, fue conducida en procesión a su ermita (Actas de Cabildo, tomo II) la cual años después fue presa de las llamas, pasando el culto de este santo a la Ermita de San Sebastián. (En la actualidad Santa Capilla) . Algunos escritores han supuesto que la Ermita de San Mauricio quedaba frente a la de San Sebastián, lo cual es inexacto, esta confusión debe obedecer a que la única ermita en esta esquina tomó el nombre de los dos santos por las razones ya expresadas, y más luego fue conocida como San Mauricio a secas, igualmente en la esquina en cuya parte   sur-oeste  existió la Comandancia de Armas y el Cuartel de San Mauricio. Igualmente se ha pretendido que existía un pasadizo subterráneo entre éste y la Iglesia de San Francisco, lo cual cabe dentro de la leyenda; en verdad existió un subterráneo usado como polvorín.




En las memorias de Obras Públicas de 1875, ocurre una resolución del Ministerio de Fomento ordenando reformar el ya citado cuartel y nombrando una Junta de Fomento  compuesta por los señores Generales Víctor Rodríguez, Pedro Arismendi Brito y A. Loutowzky . El presupuesto presentado montaba una suma de seis mil cincuenta venezolanos, con diez céntimos. El Cuartel de San Mauricio sufrió grandes reparaciones, debido a que el Gobierno del General Cipriano Castro había dispuesto que sirviera de oficinas de Telégrafo Nacional, el cual funcionaba anteriormente de Torre a Principal. Muchas personas son partidarias de derrumbarlo y en su lugar construir un parque, la idea sería plausible si se hiciera de inmediato, pero existe el peligro que al igual que San Jacinto y la Torre, se convierta por saecula saeculorum en un estacionamiento de automóviles, que con los ranchos de los cerros afean enormemente la ciudad.” 

Fuente: Portal del Cuatricentenario
De Nicolás Ascanio Buroz
El Universal /Agosto de  1963

Notas actualizadas del Lic. Juan Gant-Aguayo ( julio 2015) 

El sitio de Sanchorquiz efectivamente debe su nombre a Sancho de Alquiza (1606-1611) gobernador que fue de la provincia. Mas no se le debe por ninguna estancia que supuestamente tuviera allí este caballero, que los gobernadores en funciones tenían prohibido adquirir bienes en la provincia a donde iban a gobernar. Sucede que ese abrevadero fue el sitio escogido por este gobernador para acampar la milicia cada vez que iba a marchas forzadas a la Guaira a defenderla de los piratas cuando sonaba la alarma de los vigías.

La ermita que mandó a construir Losada fue la de San Sebastián. La ermita de san Mauricio la hacen los devotos en 1578 en honor a ese santo y como voto por la plaga de langostas que asolaba los trigos ese año y el anterior. La ermita de san Mauricio duró bien poco, pues en 1580 se quema y la imagen del santo va a parar (provisionalmente, dijeron) a la ermita cercana de san Sebastián, y allí se quedó para siempre. La ermita de San Mauricio, anunque en el plano de Pimentel de 1580 aparece situada en el solar de carmelitas suroeste, en realidad estaba una cuadra más al oeste, en Llaguno suroeste.

sábado, 13 de julio de 2013

Antaño y hogaño, Caracas

Antaño y Ogaño [Sic]
Portal del Cuatricentenario 
Por Nicolás Ascanio Buroz
El Universal /Agosto de  1963



En 1963 Nicolás Ascanio Buroz, escribía alarmado sobre la violencia que sacudía la Caracas de entones y hace severas reflexiones, expresaba: “Que Chicago con  Al Capone, se quedaba muy atrás en delito, con lo que ya era la ciudad en la historia del delito, mientras las Autoridades  se cruzaban de brazos y de cuando en cuando se reunían para cruzar ideas sobre tal estado de cosas que tienen alarmada a la población. Esto es considerarse incapaz para mantener el orden, para proteger la vida de la ciudadanía  lo cual es una obligación del Gobierno.  Con avisos, comunicaciones, letreros etc., no se hace nada, es prácticamente nulo. Lo que necesitamos es mano de hierro.” 

Han transcurrido cincuenta años desde que el artículo que a continuación transcribí y comparto con ustedes fuera  publicado en el Universal,  pareciera que cada palabra está  más vivas que nunca, lamentablemente. 

 “Caracas la gentil. La de nuestros años mozos, la que andaluzo concurría a los templos, la que airosa asistía a las retretas dominicales, ya no existe, se perdió irremediablemente,  en el ingrato remolino de un nuevo tiempo materialista y despiadado. 



Aquella apacible ciudad de comienzos de siglo, con todos sus defectos, con su falta de confort la preferimos ante la actual, convertida de la noche a la mañana en una liza de violencia extrema.
Nos causa enorme tristeza los niños de esta generación  que no conocieron la paz de las convencionales casonas de sus mayores, que no gustaron de las excelencias de aquel vivir. Que no disfrutaron de los amplios corrales plenos de matas de mangos, de guayaba, y donde el estanque (…)  La sonriente mañana o la noche de luna (…) Aquellos corrales donde el gallo lanzaba sus crinadas, y a los cuales concurrían sin miedo alguno multitud de pájaros cantarinos a hacerle  (…) a las cigarras. Aquellos corrales de nuestra niñez saturada de albahaca y yerbabuena, donde oleadas de mariposas formaban arcoíris en las copas de los chaguaramos. ¡Pobres niños! Prisioneros entre las cuatro paredes de un incomodo apartamento, sin sitio donde jugar, donde galopar caballos en palos de escobas, sin tierra donde hacer canales o lagunas, ni poderle hacer maldades al gato que, espantado, salía a ocultarse a alguna de las hornillas de la cocina. Que jamás supieron de los cuentos del baño con totuma, de los paseos en tranvía o en el coche, y que nunca acudieron a la “Rinconada” a comer bizcochuelos con  un vaso de pura y blanca leche. Que no saben de delicias de un  “te..che” o majarete, de un pedazo de torta de bejarana, de  la cojita o de unos alfajores.
Estos  niños de ahora no conocen las horas transcurridas en un verdadero hogar, donde a demás de los juegos, había un tiempo sagrado para rezar el rosario en familia, y otro para recibir las elementales normas de educación, pues esta comienza. Estos niños de ahora no saben tampoco lo que significa una navidad de antaño, los nacimientos caídos en desuso como otras tantas tradiciones (….) 



( …) Los chóferes de los carros por puesto no se cuidan del lenguaje, y menos aún del cigarrillo que llevan, cuyas chispas y cenizas caen en el rostro y ropas de los pacientes pasajeros. Los radios los sintonizan a todo volumen y cuando se encuentran con un colega amigo, la salutación es una estentórea nombrada de madre. Todo esto ha traído como consecuencia que inmigrantes que se dedican al mismo oficio se contagien y superen a los mismos criollos, siendo aquello de que: “al país que fuere haz lo que vieres”. Y que a ningún pasajero se le ocurra reclamar porque lo ponen más sucio que un felpudo. Y que los autobuses mejor no hacer ningún comentario. Los sufridos peatones de esta modernísima Santiago de León pasan inenarranables torturas a diario, son los veteranos del cada  día  más confuso  transitar  capitalino. 

Los pedigüeños y buhoneros son un azote, materialmente invaden las aceras a las hora de mayor tráfico, dificultando el transitar libremente por ellas. En las calles comprendidas entre las esquinas de Carmelitas y Mercedes es materialmente imposible andar tranquilo. Penetrar al Correo es uno de los trabajos de Hércules, los vendedores de sobres, papel, bolígrafos y postales forman una espesa muralla. Los alrededores de los templos son los sitios escogidos por los mendigos muchos de ellos alargan una pierna ulcerada dejando la mitad del trayecto para los caminantes. En la cuadra de San Francisco la venta de barajitas, santos y brujería nos hacen retroceder a más de trescientos años. Por allí campea una mujer con el rostro oculto con una pañoleta acompañada de cuatro o cinco cría    cosa particular, no son iguales en fisonomía ni en color,  todos los días de la semana. Amén de todo lo narrado pululan borrachitos, locos y locas, con sus gritos y sus frases nada edificantes.”   



Para los caraqueños que ya hemos pasado de los cincuenta años que queremos a la Patria como nuestra madre; apegado mejor dicho a nuestras arcaicas costumbres, es motivo de tristeza y alarma el suicido intelectual de la nueva generación. 

miércoles, 10 de julio de 2013

El cajero principal del Banco de Venezuela

Estas historias , bien contadas nos retrotraen a épocas pasadas , que muchos siquiera conocimos pero que en definitiva nos dan una idea de aquella Caracas, sus calles, lugares, y hasta asuntos políticos .. 
Espero sea de vuestro agrado la presente transcripción realizada del libro "La Caracas que Conocí" 





"A mitad de cuadra hacia el puente de La Trinidad, en una casa-quinta, antes de llegar a la salida del Callejón Luneta, al frente del Samán, funcionaron las oficinas de la embajada británica en Caracas. Aún no existía al pie y rodeando el histórico Samán de La Trinidad, el edificio Roma que construyera a su antojo el italiano Felipe Gagliardi quien gozó de máxima protección oficial mientras duró la dictadura de Pérez Jiménez.

En el citado Callejón Luneta que parte de la esquina de Caja de Agua, en la Norte 4, vivió por muchos años Guillermo Suárez, cajero principal de Banco de Venezuela. Suárez tenía una numerosa familia habida de su matrimonio con la señora Mier y Terán; era un buen padre de familia y un elemento apacible de carácter, sencillo y servicial; sin embargo, asiduo cliente de la Cervecería Strich, en la Plaza Bolívar; parece que en esto estribó o contribuyó a servir de blanco a la maldad encarnada en una de los más destacados esbirros de la dictadura gomecista, un tal Ismael, cuyo apellido no vamos a repetir por considerar se trata del ovejo negro de una familia honorable.


Av Universidad, Frente al Pasaje Zingg
Antigua Sede del Banco de Venezuela 

Antigua sede del Banco de Venezuela
Aporte de Ramsés Rangel




Se conmemoraba el centenario de la Batalla de Carabobo. La Plaza Bolívar se encontraba vestida de gala con una iluminación en bombillos de colores alrededor de los diferentes cuadros que forman sus jardines. Las piletas o fuentes de agua también lucían luminosas. Las sillas plegables de madera que se alquilaban a los concurrentes de la plaza se habían agotado, llenaban totalmente las orillas de las avenidas internas que convergen hasta el monumento ecuestre del Libertador Simón Bolívar, el cual estaba rodeado de veintiún coronas u ofrendas florales colocadas en sus atriles de hierro. Allí nos encontramos de pié contemplando la marejada de gente que se movía en la plaza, ataviadas con sus más elegantes trajes y adornados sombreros, las damas, y, de rigurosos trajes oscuros, azul marino, marrones, negros y gris pizarra, - en esa época a nadie se le ocurría salir de noche con un traje color claro, mucho menos a visitar la Plaza Bolívar en un día de fiesta nacional-. Desde ese sitio estratégico oíamos el concierto especial organizado por el maestro Pedro Elías Gutiérrez, director de la Banda Marcial, que a distancia, usando su casaca azul marino del uniforme de gala y el pecho con sus brillantes condecoraciones, al levantar la batuta acompañándola con el brazo izquierdo, parecía el gesto de un bastón de mando de algún mariscal de campo.


Allí a nuestro lado, se fraguó el complot contra don Guillermo Suárez, cuando el esbirro le señalaba a dos individuos de su calaña, que Suárez bajaba las gradas que existían en el desnivel de la parte norte de la plaza, donde se efectuaban los conciertos nocturnos de la Banda Marcial. No había terminado de bajar Suárez cuando ya tenía a cada lado una escolta fatal que lo acompañó, haciendo zig-zag, hasta el monumento al centro de la plaza. Guillermo le dio la vuelta completa al monumento contando en inglés las ofendas florales: one, two, three, four, five, hasta llegar al twenty one, por eso sabemos que eran veintiuna las Coronas de esa noche; luego, dando traspiés se dirigió a la esquina de Las Gradillas, siempre seguido muy de cerca por los señalados chácharos y cuando Suárez agarró el pasamanos del tranvía del Hospital Vargas y el pié en el estribo para subir, lo agarraron por su brazo instándolo a bajar. Suárez, materialmente inocente, se dejó llevar a la comandancia de Las Monjas, camino de la tétrica Rotunda, de donde no se obtuvo su libertad durante tres años que duró su presidio; sólo Dios, con la muerte del Dictador, volvió a la vida a tantos mártires inocentes, nos consta que “el gordo del Banco de Venezuela” fue uno de ellos.


 Continuando la avenida Norte, está el Panteón Nacional con sus dos torres en aguja que originalmente fuera la Capilla de La Trinidad. Al frente de las puertas de entrada cruza la calle hacia el este para atravesar los jardines de la plaza, quedando un espacio como una plazoleta separada por calles, tanto de la plaza como de la avenida. Atrás de el Panteón, la esquina de El Misterio, luego el terraplén donde sale el Callejón Ramos hasta el Hospital Vargas, cuyo frente ostenta una antigua reja de hierro al borde de la acera, protegiendo los jardines de la entrada." 




Fuente:  Transcrito del Libro  “ La Caracas que Conocí”
Francisco A Moya Martínez 
Imágenes ; aporte de Caracas en Retrospectiva Facebook 

La Caja de Agua

La Caja de Agua
La fuente
Catuche
Lucila Palacios

“Limpia  que corre, se bifurca a través del Valle y luego se hunde  en las entrañas de la tierra. Don Carlos Rohl lo comprendió, -¡Hagamos la Caja de Agua!-  frase bendita para la ciudad, frase para sus habitantes, quienes vivían aterrados  ante la aparición de dolencias físicas incurables.
El solar de los Rohl quedó transformado … en la poda cayeron árboles endebles,  se le hicieron grietas a la alfombra florida.. pero nuevas luces brillaron sobre el suelo, allí cerca hizo su aparición un centenar de pozos diminutos .. Pozos de agua cristalina, copias de espejos rotos en donde se quebraban los rayos solares, en donde caía la luna, de cara pálida engrandecida, bajo la mirada de los románticos y Caracas tuvo su pila de agua. ¡Dios guarde a su señoría! Don Carlos Rohl y a otros que le secundaron, y la fuente aquella se hizo productiva, la Caracas de los tiempos modernos corre junto a ella, en la calle central por donde circulan los medios de transporte contemporáneos por donde va y viene la gente con sus iniciativas, con sus nuevas ideas.


Fuente: Revista Elite julio 1950 


jueves, 4 de julio de 2013

"Semana de la Patria"



Comparto con ustedes algunas notas sobre la celebración  del 05 de julio 

El gobierno de Marcos Pérez Jiménez consagra desde 1953,  como "Semana de la Patria" los días que concluyen con el 5 de julio. Los destina a rendir homenaje a los héroes de la nacionalidad, en una combinación de actos en los cuales se mezclan la exaltación de los libertadores y las realizaciones del gobierno, como la reedición de nuevos tiempos dedicados a engrandecer la patria. Es lo que en la elaboración ideológica se denomina "Nuevo Ideal Nacional", enunciado por el propio Pérez Jiménez con los lemas de "la transformación del medio físico y el mejoramiento de las condiciones morales, intelectuales y materiales de los venezolanos.


Empleados públicos de todos los niveles, estudiantes de primaria y secundaria y algunos grupos artísticos subsidiados desfilan en todas las ciudades ante las autoridades locales, al compás de bandas secas. En Caracas presiden las ceremonias el presidente de la República y los altos dignatarios del Estado.Cada 2 de diciembre, fecha aniversaria de la ascensión de Pérez Jiménez al poder, se ratifican los postulados del "Nuevo Ideal Nacional" y son inauguradas grandes obras públicas y es recibida en Caracas la imagen de la Virgen de Coromoto, proclamada por el Gobierno como la patrona de aquellas celebraciones. Se inicia la celebración de la Semana de la Patria y en aquella ocasión, destaca la asistencia de delegaciones militares de varios países de América y Europa.Es importante destacar que el promedio más alto en la Academia Militar de Venezuela es el de Marcos Pérez Jiménez que no ha sido superado.

Una nota tomada de Luis Fuentes, Vecino del Cafetal expresa " Desde el 24 de junio al 5 de julio,  por orden del Presidente teníamos que estar presentes y eso constituía un orgullo en la gran parada del 5 de julio, y cuando se anunciaba:

“Ahí vienen los excedentes”
todas las familias se agolpaban
para ver desfilar a su gente." 



Otra nota expresa : "se celebraba  en Caracas la “Semana de la Patria” en la Av. Urdaneta, también llamada  Andrés Bello. – Grandes desfiles militares y civiles engalanados con grandes carrozas lujosísimas, grandes desfiles de estudiantes con Bandas musicales de  sus correspondientes colegios y algunas venidas del interior de la República." 
En junio de 1953, el presidente de Venezuela coronel Marcos Pérez Jiménez decreta la celebración de “la Semana de la Patria” en todo el territorio del país en ocasión del 5 de julio, por ser la fecha de mayor importancia para la vida pública de la república; “que en ocasiones en que se conmemoran los grandes días de la nacionalidad es especialmente oportuno estimular la mística que impulsa con energías crecientes la acción venezolana para el cumplimiento del Ideal Nacional.” El documento fue refrendado por los ministros, entre ellos Alberto Arvelo Torrealba (el autor de Florentino y el Diablo) como titular de la cartera de Agricultura y Cría.

Entre 1953 y 1957 se realizó esta celebración para festejar la independencia y la nacionalidad, contribuyendo al imaginario de una unión de destino entre los militares, como herederos de los héroes de la independencia, y los civiles como acompañantes en ese proceso. Por supuesto los militares se concebían como los mejores para conducir el país, y su visión militar-tecnocrática se verificó en el desarrollismo y la construcción, como planteaba el propio Pérez Jiménez, por medio de: 1. La transformación del medio físico, 2. El mejoramiento de las condiciones morales, materiales e intelectuales del pueblo, esto incluye el mejoramiento étnico con la migración de europeos para solucionar “taras” de los venezolanos 3. Reordenamiento institucional del estado y planeamiento racional de sus acciones, 4. El Ideal Nacional que tiene sus bases en la tradición histórica de los libertadores, 5. La ventajosa ubicación geográfica y los recursos naturales para jugar un rol conductor en el continente, y 6. La exaltación de los valores patrios por medio de un nacionalismo que construya una patria digna, próspera y fuerte.

A estos puntos debemos sumar la celebración litúrgica en honor a una virgen patrona cada año, para el inicio de la Semana de la Patria. Para tal efecto fueron trasladadas a Caracas, en distintos años, la virgen de Coromoto de Portuguesa región de los llanos, la Virgen de la Candelaria de Mérida región andina, la Virgen del Valle de Margarita región oriental, y la Virgen de la Chiquinquirá del Zulia región occidental.
Esta celebración patria tuvo gran cantidad de actos, donde se sincronizaban juegos de fútbol (en el famoso Mundialito de Clubes que se jugaba en el estadio olímpico de la Ciudad Universitaria participaron entre otros: River Plate, Real Madrid, Corinthians, Sao Paulo, Barcelona, Millonarios), y de beisbol con equipos internacionales, representaciones gimnásticas, participación de escolares y empleados públicos, desfiles en “trajes típicos” del país, carreras de autos, corridas de toros, carreras de caballos, desfiles y comparsas, música y danza, delegaciones internacionales invitadas al país, marchas militares, ejercicios militares de asalto y defensa. Bajo amenaza y coerción se obligaba a los funcionarios públicos a acudir a las marchas, y a pesar de ser un gobierno dictatorial, quedó un imaginario que asocia a la dictadura como un momento de crecimiento económico, de entrada en la modernidad, de seguridad social, de alegría y fiestas. Quizás porque los rituales y las fiestas pueden caracterizar el imaginario de una época, como casi ningún otro acontecimiento, acaso la guerra. También hay que tomar en cuenta que entre 1953 y 1957 la oposición armada a la dictadura es desmantelada, apresados, asesinados o desterrados sus principales dirigentes, de manera que se “respira” un clima de paz social, propicio para las celebraciones masivas.

En este período se construyó en Caracas el Sistema de la Nacionalidad, que nosotros conocemos hoy en día como El Paseo de Los Próceres, donde están representados simbólicamente los héroes de la independencia, los indígenas como pasado de fuerza, donde se realizan los desfiles y las manifestaciones culturales populares entre murales y estatuas ecuestres, en una arquitectura fastuosa, absolutamente monumental, en unos materiales perdurables en el tiempo, y con la Academia Militar a un costado. En este espacio, el pueblo tomaba cuerpo, y ese cuerpo era cívico-militar, era el pueblo festejando y desfilando con los militares, en un espacio escenográfico que daba fuerza expresiva a un pasado que reivindicaba la función de los militares como herederos de la gesta independentista. El Paseo de los Próceres se ha convertido en un ejemplo de lo que el historiador francés Pierre Nora llamó “lugares de la memoria”, es decir, un lugar donde se encarna la memoria espacialmente, unida a la noción de nacionalidad, destino cívico-militar, y componentes identitarios del ser venezolano. El proceso es interesante en tanto es vivido por muchos venezolanos “naturalmente”, sin darse cuenta que en los procesos sociales precisamente no hay fenómenos naturales.

La Semana de la Patria ha marcado a través de sus fiestas, escenificaciones y rituales en torno a la nacionalidad, un imaginario que emerge cada tanto tiempo, y también se renueva. 


Imagen de Leo Matiz 
Fuente: Revista Elite
Imágenes de Caracas en Retrospectiva, Élite u Billieken