sábado, 25 de mayo de 2013

Hacienda de la vieja Caracas "La Elvira"


En la búsqueda sobre las  haciendas de la Caracas vieja he encontrado en la publicación del 15 de abril de 1896 # 104  de "El Cojo Ilustrado"  Hacienda  "La Elvira" se encontraba  muy cerca de las Adjuntas , por la vía de El Gran  Ferrocarril Venezuela. 
Comparto con  ustedes la imagen y el texto. 







viernes, 10 de mayo de 2013

Llegada de Reverón a La Guaira



En 1918, Armando Reverón se hospeda en la Escuela Santos Michelena, que estaba ubicada muy cerca de la iglesia San Pedro Apóstol y allí dio clases como profesor de dibujo por un tiempo breve, pues el director del plantel, Rondón Márquez, que era su amigo, contrae la gripe española y muere. Reverón también se contagia de esa enfermedad, pero se salva gracias a una “terapia” muy particular, la cual consistía en trotar durante largo rato y luego, todo sudoroso, bañarse con agua fría… Después de aquella dramática experiencia, el pintor decide establecerse en casa de su madre Dolores Travieso, que vivía de Pilita a Mamey 101, en Caracas, acompañado por Juanita Mota, quien poco antes había conocido en unas fiestas de carnaval en Maiquetía. Ella habría de ser su compañera por el resto de su vida.

Tres artistas, uno venezolano, Emilio Boggio, y dos extranjeros, Nicolás Ferdinandov, ruso, y Samys Mützner, rumano, tendrían cierta influencia en la obra y en el comportamiento personal de Reverón. También del español Zuloaga, tomaría esos misteriosos y maravillosos fondos que se manifiestan en “La Cueva” que es una de las obras magistrales del arte venezolano.

Pero aquel encartamiento que le producía las obras de esos creadores, se fue diluyendo en el tiempo, de la misma manera como luego Reverón diluía todos los elementos que integran el paisaje, en aquellos espacios de sus telas donde la luz del sol encandila y destruye los contornos. Durante ese período que corresponde a su época blanca, Reverón se tapaba los oídos con gruesos tapones recubiertos de tela. Quizás, al opacar los sonidos del exterior, lograba hipersensibilizar la calidad de su visión, para así mejor explorar la vibración lumínica que sólo percibía a través del color blanco.

Eso sucedía dentro de lo que fue una fantástica instalación artística, en la que la piedra era un elemento fundamental que crecía, se alzaba, cuando se hacía necesario aislarse y proteger aquel mundo que aglutinaba pinturas, muñecas, parasoles, caballetes, máscaras, sudarios, santos, campanas, hilos de alambre, instrumentos musicales ausentes de sonoridad, pero no de poesía, estructuras de bambú, taburetes, marcos, aves, monos, abanicos, banderillas, y a Reverón y a Juanita, por supuesto.

Al morir Reverón, aquella ingeniosa instalación perdió su encanto. Siendo niño, y en compañía de mi padre, algo de lo extraordinario de ese espacio delirante pude apreciar, cuando visitamos al pintor en su fortaleza de piedras. Años después iba con frecuencia a conversar con Juanita, a la que en una oportunidad, y con motivo de estar organizando una exposición de artistas populares del litoral central en la Biblioteca José Maria Vargas de Macuto, en 1967, la invité a participar, con unos dibujos suyos, en esa colectiva. También, en una de esas visitas, le hice una entrevista que años más tarde publiqué en la revista KENA de la Cadena Capriles. Lo que sigue, es una pequeña parte de esa entrevista: “Yo nunca había sentido una cosa tan bonita como esa noche en que conocí a Armando. El se parecía a uno de esos artistas de cine. El era muy buenmozo y muy elegante, no como se puso cuando nos mudamos para acá. Acá apenas se vestía. Eso hizo que mucha gente lo confundiera con un loco. Si señor, aquella noche a él le brillaban los ojos como dos luceros, pues no vaya a creer, yo era entonces una muchacha bonita, bonita y delgadita, no como ahora que estoy gorda y vieja. Tienes manos de virgen, me dijo Armando, y carita de ángel asustado”.



El Concejal Gallegos Mancera
propone salvar el Castillete de Reverón

Cuatro años después del fallecimiento de Reverón, el Dr. Eduardo Gallegos Mancera, integrante de la Comisión de Cultura Popular del Concejo Municipal de Caracas, junto con los concejales Alfredo Lafée y Alfredo Rodríguez Amengual, se entrevistaron con el Ministro de Obras Públicas, con la finalidad de solicitar su intervención para garantizar la conservación del Castillete de Macuto. Esa determinación de los ediles se debió a una información aparecida en la prensa nacional, donde se denunciaba el deplorable estado de la casa taller del gran artista venezolano.
  
El concejal Eduardo Gallegos Mancera, miembro del Partido Comunista de Venezuela, declaró lo siguiente a la prensa acerca de esa situación: “Con anterioridad nos habíamos enterado que el MOP ejecutaba trabajos en Las Quince Letras, jurisdicción de Macuto. Estos trabajos ponían en peligro la casa del pintor, y en consecuencia, tomando en cuenta la importancia que para el patrimonio cultural del país tendría la preservación del Castillete de Macuto, los concejales propusimos al Cuerpo la intervención en el asunto. Nosotros deseamos que la vivienda del pintor sea convertida en pequeño museo que mantenga vivo el recuerdo del artista en la memoria de las generaciones venideras.

Además de la entrevista con el Ministro de Obras Públicas, la misma Comisión de Cultura Popular tratará con el Ministro de Educación y con los familiares de Reverón, la posibilidad de instalar el museo.

Nosotros pensamos en los materiales endebles de la casa. Sin embargo, suponemos que en caso de organizar el museo, se procederá a la refacción de los techos y paredes”. El Nacional, 31 de julio de 1958. Dieciséis años después de aquella proposición de los concejales de crear el Museo donde se mantuviera viva la memoria del artista, es que se viene a inaugurar el Museo Armando Reverón. Juanita había fallecido dos años antes de ese importante acontecimiento histórico.
    
El Castillete ya no existe, fue destruido por el deslave del 16 de diciembre de 1999. A casi 12 años de esa tragedia en el Estado Vargas, todavía no se sabe qué va a pasar con el espacio donde estaba el Museo Armando Reverón.

Armando Reverón



De
Napoleón Pisani Pardi

En 1953, trece años después de haberse creado el Salón Anual de Arte Venezolano, y poco antes de morir, se le otorga el Premio Nacional de Pintura, además de los Premios John Boulton y el Federico Brandt. Como para aliviar conciencias y Armando no se fuera “liso” para el cielo.

El diez y nueve de Julio de 1889, el niño Armando Julio Reverón Travieso, que había nacido el 10 de mayo de ese mismo año, fue bautizado en la iglesia de la Parroquia Santa Rosalía. Fueron sus padrinos el general Raimundo Fonseca  y la señora Josefina Rivas de Alfonso.


Varios años después, aquel niño se convertiría en pintor, en “un gran post-impresionista”, como lo dijo Alfredo Boulton, pero que nada le debía a quienes años antes, en el taller de Nadar, en París, se habían agrupado para exhibir sus pinturas, que tanto escándalo llegaron a producir en una colectividad todavía seducida por las realizaciones de los artistas neoclásicos.

El impresionismo de Reverón es venezolano. Las formas, los colores, las luminosidades, la soltura gestual que utiliza durante todo el proceso de creación de su pintura, son invenciones suyas, como de él es su necesidad de crear una instalación que lo envuelva, lo proteja, y sea, además, un determinante y obsesivo espacio estético, tan ajustado a una forma de existencia muy próxima a la representación teatral.

El Castillete fue el resultado de un trabajo espontáneo que se prolongó por más de veinte años. Se construyó lentamente y en armónica comunicación con el proceso creador del artista. Ese sincretismo se evidenciaba claramente al terminar de fabricar una muñeca, o cualesquiera de sus objetos imprescindibles y necesarios para ocupar un espacio en aquella instalación que crecía, que era viva, y producía la gran unidad, unidad que se multiplicaba constantemente en cada acto creador que, a favor de lo estrictamente indispensable y coherente, eliminaba lo que era artificial.

Dentro de aquella arquitectura de piedra, allá en macuto, muy cerca del mar, Reverón llevó a cabo su extraordinario trabajo como artista plástico, que se manifestaba al ritmo de sus necesidades anímicas que lo inducían a ser algunas veces impresionista, expresionista, gestual, y a reivindicar al objeto de uso utilitario, en el acto maravilloso de convertirlo en obra de arte, como más tarde lo hicieron algunos artistas estadounidenses.

Gio Ponti descubre a Reverón

Gio Ponti, el gran arquitecto italiano que a comienzos de los años cincuenta visitó varias veces a Venezuela, conoció la pintura de Reverón en la casa de Armando Planchart, como él mismo lo dijo en un artículo publicado en la revista DOMUS, número 303, del mes de febrero de 1955: “Donde Armando Planchart, protector de Reverón, vi la primera pintura reveroniana; él fue mi compañero en la emocionante visita a la casa de Reverón, que yo he ilustrado en DOMUS número 296”.

Ese texto, publicado en julio de 1954, tiene siete páginas, con excelentes fotografías de Grazziano Gasparini, y un croquis realizado por el mismo Gio Ponti, donde se puede apreciar la distribución de los diferentes espacios que existían en el Castillete de Reverón. La revista DOMUS, editada en Italia, y de gran circulación internacional, es, quizás, una de las revistas de mayor importancia dedicadas al arte y la arquitectura mundial. Así que ese artículo acerca de Reverón es, y no creo equivocarme, el más trascendental que se le hizo en vida al pintor venezolano.

 En otro número (349) de la misma revista DOMUS, Gio Ponti declaró lo siguiente: “Déjenme decir de una vez que Diamantina viene a ser el nombre de la casa, debido al patrón en forma de diamante que cubre sus paredes, que estoy feliz de haber construido, porque La Diamantina, con su gran techo colgante, azul de la parte de abajo, es como una casa bajo un ala. Como una casa protegida por una enorme, ligera y trémula ala de mariposa. Vista desde arriba luce como sentada en un prado. Era así como la quería. Estoy feliz porque La Diamantina tiene luz y sombra, porque su arquitectura es de espacios y no de volúmenes. Estoy feliz porque con ella encontré una vía para expresarme, porque pinté sus puertas, decoré y coloreé los techos, fabriqué mi ventana decorativa y mi mobiliario, y colgué un hermoso Reverón, el pintor venezolano que tanto me gusta”.

Ponti fue un enamorado de Venezuela, como se puede constatar a través de los diferentes artículos aparecidos en la revista que él dirigía: La casa de Villanueva. El Pabellón de Venezuela en la Bienal de Venecia. El Teatro del Este. El modelo de la Villa Planchart. El coraje de Venezuela y El Museo de Arte Moderno en Caracas, de Oscar Niemeyer, fueron algunos de los artículos publicados en DOMUS.

sábado, 20 de abril de 2013

Esquina de Amadores


Esquina de Amadores

En La ciudad de los techos rojos, Enrique Bernardo Núñez explica que en la nomenclatura dada a la ciudad en 1811 se definía como calle del Poniente "La que se desprendía de Amadores o Mercedes Vieja hasta el solar de la viuda de Puerto Escondido ( Norte 8-Sur8)"
La manzana situada al noroeste de la esquina fe el solar del primitivo convento de los padres Mercedarios, que por hallarse tan distante de los otros conventos ( San Francisco y San jacinto) " sus campanas no se oyen". En fecha no determinada fijó su residencia en la esquina una familia Amador, y desde entonces comenzó a conocerse como la Esquina de Amadores, cayendo en el olvido el primitivo nombre de las Mercedes Vieja.

En el plano de 1852, levantado por Lino J. Revenga y Gregorio Fidel Méndez, da la la esquina el nombre de Tío Medina,que repiten varios planos hasta el de 1889, en el que aparece como Amadores, lo que podía indicar la época en que se radicó allí esta familia. El plano de 1875 la llama de Guzmán.


Esquina de Amadores a Cardones

Esquina Candones a Amadores 

Esquina de Zapatero- La Pastora



Dice Rafael Valery en la Nomenclatura Caraqueña " Un humilde zapatero dio nombre a esta esquina, que debió establecerse en el sector hacia el último cuarto del Siglo XIX.
El Plano de 1875 indica como Zapatero la actual esquina del Gobernador, en la Pastora, y esto continúa hasta el plano de 1897, en cual, a su vez, la denomina del Jardín. El Plano de 1906 es el primero en señalarlas como hoy la conocemos.

La Imagen corresponde al Libro Caracas L.Q.Q.D/ Guillermo José Shael 1977
y reseña: " Esquina de Zapatero en La Pastora. En la humilde casa de la esquina luce sujeta la única ventana, el tricolor nacional. Debió ser algún 19 de diciembre..." día de la rehabilitación" fiesta en la cual los jefes civiles ponían especial empeño para que los vecinos embanderaran sus casas.."

viernes, 12 de abril de 2013

Calles de Caracas

Buscando información sobre nuestras calles, esquinas y avenidas he encontrado el Libro de Manuel Landaeta Rosales "La antigua Calle El Comercio de Caracas "  publicado en  1907 y  Editado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República,Colombia en su reseña inicial narra lo siguiente :


LA ANTIGUA CALLE DEL COMERCIO DE CARACAS

La Calle llamada hoy Norte 4 y Sur 4 y que antiguamente se tituló «del Comercio,»  desde 1821 hasta 1876, es la más histórica de Caracas, como vamos  á  verlo.
Desde los primeros años de Ia conquista y población de Caracas, se principió a hacer por los españoles el camino que conduce de esta ciudad á  Maiquetía, que  fue empedrado gobernando la Provincia de Venezuela Don Sancho de Alqnisa. haciéndose más tarde un ramal para bajar á La Guaira, por Las Dos Aguadas; todo como se ve de un estudio que publiqué en el Diario de Caracas, numero 536, de 16 de julio de 1895; de consiguiente por estas vías pasaron por más de 270 años ; los Capitanes Generales, los Obispos y Arzobispos, las tropas en las épocas de la Conquista, de la  Independencia y de Ia República: los viajeros y sabios ilustres, las varias generaciones de Venezuela, hasta 1845, que se terminó la carretera  de La Guaira, Y por supuesto traficaron en aquel largo período, las arreas de mulas y asnos conductoras de frutos del país y de mercancías, víveres y efectos traídos del Exterior y de las costas de Venezuela, entrando todo por la puerta de La Pastora, tomando luego por donde hoy llaman El  Embarrancado para salir á La Caja de Agua y tomarla Calle del Comercio, (antes una senda estrecha). La entrada por La Trinidad fué después que se construyeron á fines del siglo XVIII, los Puentes de La Pastora y de La Trinidad.
Para mayor claridad en este estudio, lo  iremos haciendo por cuadras y nó cronológicamente, pero si anotando lo  digno de recordación.

Cuadra de la Caja de Agua a Machillanda

En esta pequeña cuadra estuvo la Caja de agua, para surtir las primeras pilas que se pusieron en Caracas, después que introdujo el agua de Catuche, el Obispo Don Fray Antonio González de Acuña, caja de agua que quedaba en el corral de la casa del señor Charles Röhl, donde está hace años á su cargo el Consulado General de la Republica Argentina.

En la acera de la izquierda y en la casa de alto, estuvo la Jabonería del señor Nicolás Veloz: desde 1864 hasta años después, la primer maquina de moler maíz que se estableció en Caracas: estuvo allí el Cuño, donde se amonedaron de 1886 á 1889, millones de bolívares de oro y plata; y en la misma casa ha habido Asilo de niños pobres, Cuartel y ha estado la Jefatura Civil de Altagracia.



De Salas á  Altagracia

En esta cuadra han vivido muchos ex-Presidentes de la  República, Ministros Publico y de Estado, Cónsules y otros hombres notables en las armas y las letras: en la casa número 26, hoy de la señora viuda del Doctor Martin J. Sanabria, vivió el General Don Domingo de Monteverde de 1812 a 1813: en la casa que hoy es de la familia del señor General Zoilo Bello Rodríguez llegó en 1859, siendo aquella del Ilustrísimo señor Juan Hilario Bosett, el General José Antonio Páez, cuando venía de los Estados Unidos por vía de Puerto Cabello: en la casa donde vivió y murió el Doctor Juan Pablo Rojas Paul, estuvo hospedado en 1901 el Nuncio Apostólico, Monseñor Doctor Julio Tonti : en la Casa ángulo Noreste de la esquina de Altagracia, estuvo la iglesia de la parroquia cuando el terremoto de 1812 que derribó el templo de Altagracia: en 1821 vivió allí el General Miguel de la Torre, Capitán  General de Venezuela, antes de la batalla de Carabobo; y en 1827 estuvo la imprenta de F. Devísme. En la casa del ángulo Noroeste Se halla la antigua Panadería Altagracia. 







miércoles, 3 de abril de 2013

La Plaza del Padre Sojo y Washington

Plaza Padre Sojo 


En 1777, al oeste del oratorio de los padres veristas se encontraba ubicada la primitiva iglesia fundada por el Padre Sojo, que más tarde se convertiría en la Basílica de Santa Teresa y Santa Ana. En 1881, en dicha parcela existía la alameda de la iglesia Santa Ana, antes llamada plaza Santa Teresa.
En 1882 el gobierno encargó de Europa una verja con sus correspondientes faroles, y cuatro candelabros como complemento de la obra de la alameda. En 1883 el gobierno erigió en dicha plaza la estatua pedestre de George Washington, uno de los fundadores de los Estados Unidos, y su primer presidente. Para 1888 el lugar recibió el nombre de plaza Washington. En 1904, en la parte sur de la plaza, se construye el Teatro Nacional y la estatua fue trasladada en 1921 a paraíso, al final de la Av. 19 de diciembre, cerca de donde hoy se encuentra.  En 1928, en medio de los jardines de dicho lugar, se erige el busto del estadista y político estadounidense Henry Clay, y se le otorga este nuevo nombre a la plaza, político y gran orador norteamericano que primero propuso ante el Congreso de los EEUU el reconocimiento de la Independencia en Venezuela.

El Cojo Ilustrado
Plaza Washington  15 de agosto de 1896
" En esta Plaza, consagrada á honrar la memoria de Washington  y en donde
se ostenta la estatua erigida al gran ciudadano Americano, se han efectuado
las manifestaciones patrióticas de estos días, con motivo a la intervención
de los Estados Unidos para el arreglo de nuestros límites británicos"   

1907

1910

El 27 de octubre de 1976, con motivo del centenario de la Basílica de Santa Teresa se erigió una estatua pedestre vaciada en bronce que representa al padre Sojo, obra atribuida a la artista Marisol Escobar. La plaza está conformada al sur por el Teatro Nacional; al norte por la Basílica de Santa Teresa; al oeste por la avenida Sur y otras edificaciones. Esta plaza genera un espacio regular de forma rectangular, cuyo trazado se basa en un esquema de cruz asociado a la circulación. Este trazado determina cuatro zonas de vegetación en las esquinas.

Es de carácter parroquial, y se caracteriza por poseer una escala íntima. Funciona como desahogo a la alta afluencia de personas que utilizan los espacios de la iglesia y el teatro, y además brinda a la ciudad un sitio de permanencia y recreación. Las edificaciones que la rodean, por ser obras de gran valor, estructuran el espacio de la plaza y determinan su percepción como recinto.

Sitio de Búsqueda: Instituto del Patrimonio Cultural IPC

Bibliografía: Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Municipio Libertador. 2004-2007. pág 24

sábado, 30 de marzo de 2013

El Asilo de Huérfanos de Caracas


Asilo de Huérfanos
La Pastora 

El 24 de julio de 1878 el doctor Agustín Aveledo fundó el Primer Orfelinato en Venezuela, destinado a servir de hogar a los niños desamparados que había dejado como secuela la Guerra Federal y construyó parte del edificio, el cual sería luego la sede del Colegio Madre Rafols. En la casa Nº 58 entre las esquinas de Portillo a Terrero en la Parroquia de la Pastora de Caracas. Siempre el Asilo funcionò en la Pastora, salvo una vez que estuvo en casa rentada de Altagracia a Cuartel Viejo, Parroquia Altagracia y llegó con el tiempo a tener casa propia , la actual situada entre las Esquinas de Dos Pilitas a Portillo. ( Su ubicación es: Calle Oeste 13, entre las esquinas de Las Pilitas y del Puente de la Pastora con diez y seis metros, diez y seis [sic] centímetros de fondo hacía el Norte , cuyos linderos son: Por el Norte con terrenos que fueron de los señores Camino, por el sur, con la nominada calle "Por el naciente, con casa que fue o es de las señoras Mederos, y por el poniente con casa que era del señor Antonio Leocadio Guzmán).

El núcleo original de la edificación es de planta cuadrada de aproximadamente 28 m por 28 m, con un patio central rectangular de unos 11 m por 7 m, rodeado de columnas de sección circular e intercolumnios con dinteles, corredores y habitaciones por sus cuatro lados. Pero fue ampliado hace unos veinte años, construyendo una segunda planta en forma de U, dejando el lado del frente Sur. En este segundo nivel se ubican las habitaciones de las internas.

El patio está pavimentado con granito artificial vaciado, posee jardineras, bancos de concreto y una escultura que representa a San Vicente de Paúl, en bronce, sobre pedestal colocada al centro. En medio de la fachada posee un pórtico, formado por tres arcos apoyados sobre columnas de sección cuadrada, y coronado por una escultura de Jesús con un niño a su lado. En la parte posterior del lote, alrededor de un segundo patio más grande, usado como cancha múltiple, se construyó una edificación anexa. El ala norte de esta ampliación es de tres plantas y aloja aulas y espacio de usos múltiples del colegio. Es de destacar que la fachada es muy parecida a la sede de la Cruz Roja Venezolana ya que ambas edificaciones fueron diseñadas por Agustín Aveledo. Posee una capilla anexa al este, la conocida Capilla del Colegio Madre Rafols. Esta edificación forma parte del sector urbano antiguo de La Pastora, declarado oficialmente como Centro Tradicional de Conservación según Gaceta Oficial n º 31.691 del 7 de marzo de 1979.

En el libro Historia del Hospital Municipal de Niños de Caracas, su autor Antonio García Ponce, reseña aquel hecho de la siguiente manera:

Dr. Agustín Aveledo
Cojo Ilustrado
1893 /04

Cuando ocurrió el terremoto de Cúa, en 1878, el Colegio Smith montó una fundación a beneficio de los damnificados, que resultó muy exitosa. Al recibirse el dinero en la Junta Benéfica creada al efecto, el Licenciado Agustín Aveledo propuso el 12 de mayo del 78 que se crease con lo recaudado un asilo para los huérfanos que dejó la tragedia. Pero como su idea contó con poco respaldo, Aveledo, apoyado por Eduardo Calcaño, emprendió la obra por su cuenta. De inmediato se organizó una junta promotora (…) Llovieron además las contribuciones (…)La inauguración ocurrió en medio del entusiasmo general el 24 de julio de 1878, fecha en que se celebraba no sólo el natalicio del Libertador [Simón Bolívar] sino también el día de San Vicente Paúl, el primer fundador de los orfelinatos en el mundo.


Igualmente en El Cojo Ilustrado del 15 de marzo de 1892, pág 89
reseña parte de la vida de este Asilo:

“Aveledo ha vivido y vive de la caridad pública; á saber: de las cuotas mensuales que bondadosamente dan algunas personas, de lo que se recoje [sic] en cepillos establecidos en algunos puntos de la ciudad los cuales llevan inscritos: Dios bendiga la mano que deposite una limosna para los huérfanos; y de las dádivas extraordinarias con que personas caritativas la favorecen.

Se han hecho tres Bazares á intervalos grandes, y lo que ellos produjeron, se convirtió en su totalidad en la compra de una casa para el Asilo el primero;  en su refacción el segundo y en pagar deudas el tercero.

Entran también en la caja institucional la mitad del valor de los objetos que manufacturan los huérfanos: Composición de sillas, alpargatas, cobertores, etc.,  pues la otra mitad se impone en una libreta de la Caja  de Ahorros abierta á favor del huérfano constructor.
Varias obras impresas regaladas por sus autores y otras que ha hecho imprimir  el Asilo, sirven para aumentar los fondos.

No hay número limitado de huérfanos, la casa ha admitido y admite á todos los menores de 12 años sin distinción de condición social, nacionalidad ó religión, comprobado que sea huérfano desvalido, por su partida de bautismo y por la defunción del padre y de la madre si es hijo legitimo: si es natural, basta la partida de defunción de la madre. Hay actualmente en el Asilo 61 huérfanos (agosto de 1891.)
Grupo de Huérfanos en el Asilo
15 de abril de 1893
Cojo Ilustrado 
También se recogen a los que las madres despiadadas arrojan á las puertas del Asilo.

A las 5 1/2  a.m. se toca la campaña del Asilo que anuncia la hora de levantarse de los huérfanos; y de sus dormitorios pasan a los baños é inmediatamente después á practicar ejercicios gimnásticos, y de allí a desayunarse y alabar á Dios.

Entran luego al estudio de las clases que reciben: lectura, religión, escritura, aritmética, gramática, geografía, costura, bordados de todas clases, piano y canto.
Los huérfanos mayores, sin perjuicio de sus estudios alternan en el servicio de la casa; los mismos huérfanos se fabrican el calzado que usan en el interior de la casa, cortan y hacen su ropa  y asisten á los más pequeños en todas sus necesidades.

Almuerzo á las 12.  Recreo de las 12 a la 1. P.m. Comida a las 5 p.m. Recreo después de la comida hasta  las oraciones.

A las oraciones rezan el Rosario concluyendo con un himno a San Vicente de Paúl. Recreo hasta las 8.p.m. hora á que se recojen  [sic] en sus dormitorios.
Presta gratuitamente la asistencia médica  el señor Doctor José Manuel de Los Ríos, y en casos graves, aunque han sido muy pocos, ha habido una junta médica formada con los mejores médicos de Caracas que no han querido recibir honorario alguno.

Interior del Asilo de Huérfanos (Caracas)
Cojo Ilustrado 15 de abril 1893

El Asilo está bajo la dirección de dos juntas: Una de señoras y otras de caballeros.
La de Señoras la componen: Concepción M. de Smith, Rosalvina de Calcaño; secretaria, Gertrudis Mendoza é Isabel Urbaneja de Aveledo tesorera; y forman la otra:  los señores: Agustín Aveledo, Eduardo Calcaño y Olegario Meneses  ( …)

El gasto mensual por cabeza es de $11.

Cuando los varones cumplen de catorce á quince años  se entregan a artesanos honrados que les enseñan un oficio. Esto se ha hecho y se seguirá haciendo hasta que el Asilo tenga local para montar una maestranza.
Las niñas huérfanas  se entregan a los 17 á 18 años á familia honradas. Se han casado ya ocho.  

En una palabra es el Asilo de Huérfanos Institución admirable y timbre de alto honor para su fundador y Director. Dr. Agustín Aveledo.  
 
   



Semana Santa en la Caracas vieja


La Semana Santa en Petare es algo único, dice Don José García de la Concha en su libro reminiscencias : cada familia tiene su día y adorna a su "paso". El domingo es de los Arvelo, la Oración en el Huerto; el lunes, Jesús en la Columna; sale el paso y, al pasar por la Jefatura, Jesús toca y saca los presos, que van a hacer penitencia por su libertad. El martes, la humildad y la Paciencia. El miércoles el Nazareno, acompañado de los descalzos vestidos de túnica morada que van haciendo promesas. Pero lo más grande es el Jueves : Un grandioso monumento y luego el Cristo de la Salud, imagen venerada por miles de miles de fieles; ese día llega gente de todas partes y hay que ver que ver que solemnidad, qué respeto y qué imponencia. Tres a cuatro cuadras llenas de gente, cada una con una vela en la mano. Luego el viernes es de intenso dramatismo religioso : Sacan el santo Sepulcro de la Capillita de El Calvario. La virgen sale de la Parroquia para encontrarlo, y en una esquina se unen las dos procesiones "

Pag 59
Caracas 1962

La Revista Elite de  1945 reseña de la siguiente manera la Semana Santa


" Caracas se vistió de movimientos para celebrar la Semana Santa. Como todos los años el pueblo sufrido, el proletariado, se dió  cita en las calles e iglesias de la ciudad  y ante las imágenes empalidecidas  puso de rodillas su fervor religioso y su fe en Dios, esperanza de los débiles desde la mañana legendaria del Sermón de la Montaña ,  cuando los labios  del judío murmuraron las palabras de la bienaventuranzas.

El ritmo vertiginoso del futurismo cosmopolita ha venido arrancando a Caracas  su pátina colonial, su viejo mascarón de amarillos rincones junto a las vetusta del templo se alza hoy la inconmovible estructura del edificio moderno, alarde de arquitectura atrevida.

Sin embargo, Caracas sigue siendo colonial en su espíritu. No podemos arrancarnos la herencia que a través de la sangre, el idioma  y las costumbre nos dejara el conquistador hispano, bajo la sombra de la cruz  de Castilla aventurera y piadosa. Y por ello, como todos los años, el pueblo puso traje recoleto a su fe de siglos, y desfiló junto al alarde modernista tras los pasos de su religión heredada e inconmovible como la misma piedra de las arquitecturas soberbias." 

Los Cadetes de la Escuela Militar reciben la eucaristía en la gran
comunión de hombres celebrada el Martes Santo
en  la Plaza Bolívar







El pueblo piadoso acompaña
sus santos en el Pueblo de Petare 

lunes, 25 de marzo de 2013

Sobre el terremoto de Caracas 26 de marzo de 1812


Tras las huellas del sismo



Entre los testimonios más dramáticos acerca del tremendo terremoto de 1812 se halla el que por aquel tiempo publica el señor Luís Delpech, un francés residente en Caracas. El historiador Jesús Rosas Marcano traduce parte de esta versión tomada de “Le Journal de París”, donde aquél afirma, entre otras muchas cosas, lo siguiente: “en medio de un aire infecto, hemos visto recoger los cadáveres en distintos sitios de la población para ser incinerados con las maderas extraídas de las ruinas, a fin de contrarrestar alguna epidemia”. No menos impresionante es la relación del escritor realista José Domingo Díaz, así como también la que nos deja Manuel Palacios Fajardo, ambos testigos presenciales del suceso. En sus estudios Sismológicos – publicados en 1942- el Ingeniero Melchor Centeno Grau, a la par de una serie de consideraciones de orden técnico que formula acerca de los orígenes y periodicidad de estos fenómenos en Venezuela recoge abundantes testimonios y lleva una relación rigurosamente cronológica de todos los hechos de esta naturaleza acaecidos en el País desde el descubrimiento hasta nuestros días. 
Durante un largo período no deja de temblar en Caracas. Aparte de las capitulaciones contenidas en el expresado trabajo de Centeno Grau, hallamos en las páginas del señor  Ker Porter testimonios acerca de una serie de movimientos sísmicos que se registran  en Caracas durante los años de 1822 y 1823.
 El diplomático anota cuidadosamente la hora y fecha en que aquellos se producen, así como otras observaciones sobre la intensidad y duración. Capítulo aparte por su estilo pintoresco  merece por ejemplo la siguiente referencia que hace ker Porter  sobre un temblor que ocurre justamente en 1827 cuando el Libertador pasa unos días en Caracas:
Ruina del Convento de la Merced
Según cuadro de Cristobal Rojas
Las huellas del terremoto perduraron  en la Ciudad 
“Salí  a caballo esta mañana temprano, regresé a las 8 y apenas había desmontado cuando tuvimos un par dze temblores de tierra. Los habitantes pronto llenaron las calles y se escuchó el usual zumbido de rezos, ladridos de los perros y el tañido de las campanas. Yo me guarnecí debajo de la viga de las ventanas de mi dormitorio, que en todo momento es el lugar más seguro, cuando no es posible salir afuera a un sitio abierto. Este ha sido con mucho la más severa sacudida que he experimentado desde mi llegada a Caracas. Durante los muchos segundos que aguardaba el retumbar parecido al trueno y el estremecimiento incesante de la casa, techos y paredes, me asomé a la calle esperando a cada instante ver la caída de algún edificio, pero, a Dios gracias cesó pronto. Durante el tiempo que duró, todo el mundo afuera parecía como si fueran estatuas. Ni una criatura se movía. Sus labios eran los únicos músculos que se observaban en acción. Pues las Aves Marías y Jesús etc., pidiendo misericordia resonaban por dondequiera. A las 8 sucedió el tercer sacudimiento de naturaleza leve. Espero que todos éstos sean todos en muchos meses siguientes”. (7-7-1827.)      



Fuente: Caracas de Siglo a Siglo
Guillermo Jose Schael 
Segunda edición 1966

domingo, 24 de marzo de 2013

Domingo de ramos


Venezuela es un país eminentemente católico. Existe una auténtica libertad de cultos y se encuentran iglesias de las más diversas confesiones. 
Desde los tiempos de la colonia, a pesar de que había tolerancia confesional, se consagró que tanto para la población como para el Estado la religión era la católica, apostólica y romana. 

El 18 de febrero de 1834 se firma el decreto, sancionado por el Congreso, que establece la libertad de cultos. Esta libertad se ha consagrado en las distintas constituciones que hemos tenido. El 6 de marzo de 1964, bajo la presidencia del doctor Raúl Leoni, el Estado venezolano y la Santa Sede firman el concordato que le da personalidad jurídica de derecho público a la Iglesia católica. Las demás religiones o confesiones que se practican en el país se regulan por el decreto de Inspección Suprema de Cultos, del gobierno del general Juan Vicente Gómez en 1911. 

Desde el 7 de julio de 2003 reposa en las gavetas de la Asamblea Nacional un anteproyecto de ley de religión y cultos que no ha tenido la atención adecuada.

La Pasión de Cristo. Al terminar los carnavales se sucede el Miércoles de Ceniza. Se llama así porque los fieles que asisten a la Iglesia reciben las cenizas producidas por la incineración de los ramos de palmas o de olivos, que se utilizaron en las liturgias del año anterior. La simbología de estos actos está relacionada con el deseo de conversión de los fieles. Así comienza el tiempo de la Pasión del Señor que está signado por el ayuno y la abstinencia que se practican durante la denominada Cuaresma. Los cuarenta días que transcurren, en la actualidad cuarenta y tres, entre el Miércoles de Ceniza y el Domingo de Ramos. 
El Domingo de Ramos. Este día tiene dos significados, si se quiere, contrapuestos. Dicen las sagradas escrituras que el Domingo de Ramos se celebra la entrada triunfal de Jesús de Nazaret a Jerusalén. De allí la procesión con las palmas y el transporte del Señor sobre los lomos de un jumento. De acuerdo con lo narrado por los evangelistas, Jesús, antes de entrar a Jerusalén cena con Lázaro y las hermanas María y Marta. Más también, el Domingo de Ramos es el tiempo donde se anuncia la Pasión del Señor y su crucifixión en el Gólgota. 

Los colores en la liturgia. Dentro de la religión católica, el uso de los ornamentos para las distintas ceremonias tiene sus significados. 
En tiempos de cuaresma, los sacerdotes, al celebrar los actos, utilizan ornamentos de color morado como signo de la preparación para la Pasión de Jesucristo. La excepción es el Domingo de Ramos. Este día, los ornamentos son de color rojo. En señal de la celebración de la vida del Señor. 
Para la misa de la Resurrección, el Viernes Santo, los oficiantes emplean ornamentos blancos. 

Los palmeros de Chacao. Caracas, la Sultana del Ávila, tiene una maravillosa tradición alrededor de la recolección de las palmas que se utilizan en la procesión del Domingo de Ramos. 
Dicen los cronistas que la tradición de la recolección de las palmas tuvo su origen en las acciones del padre José Antonio Mohedano, quien en el siglo XVIII envió a los peones de las haciendas del sector a recoger esas palmas reales. Se dice que las acciones del párroco estuvieron estimuladas y dirigidas a contrarrestar las consecuencias de una peste de fiebre amarilla que se desató en Chacao. Se cita el año 1770 como el del comienzo de la costumbre. 
Desde hace un tiempo, esta tradición se ha recogido y fomentado dentro de la Asociación de la Santa Cruz del Pedregal, que son los actores principales de la recolección y bajada de las palmas que se utilizan en la liturgia. 

Para testimoniar esta costumbre se erigió, en la cumbre del Ávila, una cruz. Se responsabiliza a cuatro personas de la instalación de la cruz que desde el primer día del mes de julio de 1962 ha servido como testimonio: Dimas Reyes, Jesús María Gil, Alejandro Farfán (miembro de una tradicional familia del sector) y el guardabosques Sabas Nieves.  Se trata de una cruz de tres metros de alto que se colocó en el denominado Pico Diamante, que registra una elevación de 2.575 metros sobre el nivel del mar y que se encuentra a escasos 65 metros del Pico Oriental de la Silla de Caracas. 
La tradición establece que el miércoles, que precede al Viernes del Concilio, suben los palmeros al Ávila y pernoctan en la montaña escogiendo y cortando las palmas que traerán el sábado a la plaza de Chacao, vecina de la bella Iglesia del lugar. 
Nuestros amigos, José "Cheo" León, quien tiene más de cincuenta años en la puerta del Caracas Country Club y Néstor Farfán, querido y apreciado "caddie" que atiende y ayuda a los jugadores de golf del club, son hoy y desde hace varios años, motores fundamentales de las actividades de la Asociación de la Santa Cruz del Pedregal. 
Ramón Delgado Palmero mayor 

Elaboración de los símbolos. Las palmas reales que se bajan del Ávila sirven para elaborar, por las hábiles manos de las señoras de los palmeros y otras devotas, innumerables cruces que sirven de estandartes de fe en la procesión del Domingo de Ramos. La creatividad y el arte de estas señoras hace que se luzcan muchas versiones de la cruz que simboliza el elemento utilizado para la pasión y muerte de Jesucristo. 
También se elaboran cruces muy pequeñas que los palmeros distribuyen entre sus amigos para que las conserven en sus carteras o las coloquen en sus hogares. El simbolismo, la devoción y la pasión del deber cumplido son nortes fundamentales de las actuaciones de los palmeros de El Pedregal. Su tradición se va enseñando de padres a hijos y cada año, dentro del grupo de unos doscientos palmeros que cumplen su función, siempre se incorporan niños y jóvenes que a la vera de sus padres se suman a esta bella tradición. 
Este año, las seiscientas cincuenta palmas que le autorizaron recoger a los palmeros de Chacao, provienen de los sectores denominados Noteapures, Pajarito y La Veguita. Todas las actividades que desarrollan los palmeros de Chacao conforman una pieza fundamental tanto de la religión como de las costumbres de sus ciudadanos. 

La Semana Mayor. Como hemos escrito, el Domingo de Ramos es la antesala, la puerta de entrada de la Semana Mayor. En sus crónicas y tradiciones se concentra la esencia de la vida, pasión, muerte y resurrección del Señor. Muchas son las costumbre que se desarrollan entre los pueblos católicos del mundo. España es escenario, en casi toda su geografía, de los denominados "pasos" de la Semana Santa y cada ciudad o pueblo se ocupa de hacer los mayores esfuerzos para que las llamadas "cofradías" rindan los mejores despliegues alrededor de sus expresiones. 

Un recuerdo final. El Año Santo de 1950, nuestra abuela paterna, acompañada de su hija, su yerno y sus dos nietos Galarraga, viajaron a España e Italia. Nuestra querida Antonia se fijó una tarea. Traer una nueva ornamenta morada para el Nazareno de su parroquia, El Recreo. Era párroco el recordado Jesús María Ferreira. A partir de 1951 y mientras vivió Antonia, cada Martes Santo, dirigió junto con Clemencia, la preparación de la imagen del Nazareno para la procesión del Miércoles Santo. Esto es solo un recuerdo pues los pasos de la Semana Mayor merecen otra historia.


Fuente:
RAFAEL DÍAZ CASANOVA |  EL UNIVERSAL
domingo 24 de marzo de 2013  12:00 AM
 rafael862@yahoo.com @rafael862



La Semana Santa en la Caracas del Siglo pasado


La Semana  Santa en Caracas.
Reminiscencias / José García de La Concha
1962

“Para comienzos del siglo XX  desaparecieron las costumbres típicas de nuestra vida de antaño. Una fue la de enterrar los muertos en las iglesias, y la otra la de las procesiones por las calles.

La última vez que salieron éstas fue en 1901. Las aceras de la Plaza Bolívar estaban invadidas con las sillas de alquiler de Antonio Feo, y los “pasos” recorrían su trayecto pasando siempre por sus alrededores para finalizar en la Catedral.
Imagen del Nazareno de San pablo
El Cojo Ilustrado 1894

El terremoto de 1900, las continuas revoluciones, las noticias venidas del extranjero de la catástrofe del volcán de Martinica y otras calamidades, tenían a nuestra población con el ánimo exaltado, y llegada la semana santa de 1902, Caracas se volcó  a hacerle rogativas al Nazareno de San Pablo, Miércoles Santo y la iglesia de Santa Teresa estaba plena; las nueve de la mañana y se celebraba la misa mayor. No se sabe qué pasó: Un cuadro que rodó, una persona nerviosa que gritó: “¡Misericordia, Temblor!”, cundió el pavor, todos quisieron salir a un tiempo, y un minuto más tarde no había nadie, sino algunos heridos  y el altozano alfombrado de paraguas y sombrillas, faldas y zapatos, carrieles y andaluzas e infinidad de cosas. Muchos años más tarde encontraba a una señora con la oreja partida y nos decía: “Mijito, eso fue cuando el zaperoco de Santa Teresa”. Cincuenta años más tarde se repitió algo parecido.

Los santos más venerados para estos días eran: El Domingo de Ramos, el Jesús del Huerto, de la Capilla de la Trinidad; el lunes, el Jesús en la Columna, de La Candelaria. Para el martes, La Humildad y la Paciencia, de Catedral; el miércoles, los Nazarenos de Santa Rosalía y el de San Pablo; el Jueves el Cristo de Burgos, en la Altagracia, y para el viernes, la gran solemnidad de la Dolorosa y el Santo Sepulcro de San Francisco.

Siguiendo siempre las viejas costumbres, los caraqueños se reservaban sus mejores trajes para lucirlos en Semana Santa, y no solo eso, sino que sastres y modistas estaban atareados por aquellos días.

Los jueves y viernes Santos no circulaban los tranvías ni los coches de alquile, y desde el jueves al mediodía cerraban los negocios hasta el sábado después del Aleluya.
Sin embrago, ya no se usaba en las damas la “saya” de nuestras abuelas, que consistía en un fastuoso vestido negro de seda y terciopelado y blondas y lentejuelas, pero si vestían  con lujo, y los hombres todavía lucían sus levitas y pumpás, naturalmente, los mayores, porque los jóvenes solíamos estrenar un buen terno.

Caracas se excedía en arte y lujo en la confección de sus Monumentos. Parecía como que cada iglesia quería rivalizar y unos por fe y otros por admiración y los más por curiosidad se daban a la tarea de visitar todas las iglesias, y así las calles por lo regular desiertas en estos días se llenaban de gentes, y era de ver la policromía, modas, estilos de los trajes, y ya al atardecer encontraba usted por las alcabalas de la ciudad pobres muchachas con los zapatos en las manos y los pies ampollados, venidas de lejos y caminos de sus casas. 
La gran  solemnidad era el jueves santo, en la catedral. De la Casa Amarilla a la puerta principal de la Catedral, en dos filas estaba tendido un batallón en uniforme de gala. Himno Nacional, ¡Presenten armas!, y hacia su entrada el Presidente de la República, quién recibiría las llaves del Sagrario del señor Arzobispo. Al presidente le acompañaban los ministros del Despacho, el Gobernador, cuerpo Diplomático y demás altos empleados.  Para la procesión, el presidente tomaba el Pendón y los Ministros el Palio, y era de oír emocionado  en medio de tanta solemnidad la célebre marcha fúnebre de Pedro Elías Gutiérrez “Viernes Santo”, La ceremonia terminaba  a la una del día. En todas las parroquias siempre se le “echaba” la llave a algún connotado de la parroquia, que luego, acompañado de parientes o amigos, libaban un brandicito en voz baja y se dedicaba a la visita de los demás Monumentos.

Iglesia de San Jose ( parrqouia San José) 1947
Orquesta Sinfonica de Venezuela con el maestro Vicente Emilio Sojo
En la tarde escuchábamos las siete palabras, los mejores oradores sagrados se dejaban oír y la sacra música con las mejores voces de Caracas alternaban  y llegaban al espíritu de los fieles.  Tal arrobamiento de piedad recuerda al emocionado padre José Vicente Lozano en Altagracia. Con su verbo elocuente hacia llorar a sus fieles. Antón, Chirinos,. Carmen Felícitas  León, Angelina Brandy, Isabel Hermoso y la debutante Susanita Delfino, que esta vez se consagró como una gran contralto, hacían llenar los templos a las horas de la música. Juan Bautista Castro, el padre Mendoza y Carlos Borges y Esculpí y Rada y García y Serafín de Oricán y tantos otros oradores sagrados que dejaron en sus parroquias el recuerdo imborrable de sus virtudes.