sábado, 4 de febrero de 2012

Los Sombreros de Tudela en la Caracas de los 30

“Donzella” quería decir Cervecería,  “Landa” significaba botiquín-restaurant, “perecito”  era como decir abierto a toda hora, el “toro” despertaba ganas de comer y “Morfeo” daba sueño a muy poco precio. “Tudela” quería decir sombrero.
La “Donzella” vino a sustituir la cervecería Strich, frente a la retreta de la Plaza Bolívar para irse  a mudar más tarde a la Esquina Principal.
“Landa” el botiquín que erra la estación de tranvía “fin de Caracas” en Puente Hierro. “El Toro” Comida criolla en el Pasaje de Linares, sin saber leer y escribir decían “Dime la carta” y el mesonero recitaba como una oración.
“Perecito” frente a la Iglesia de los Padres Franceses de los Palo Grandes, fue el primer establecimiento nocturno de la Ciudad, donde hasta el presidente de la República llegaba a comerse una tostada a la madrugada. Y “Tudela” entonces de Madrices a Marrón Nº 24              ( ahora mudado de Padre Sierra a Conde Nº 4) donde podían encargar todos los ejemplares posibles de sombreros; y donde comenzó a ofrecerse por primera vez en Caracas, reparación y limpieza de cualquier sombrero en circulación.
Roberto Tudela llegó a la Guaira el 24 de octubre de 1930 con 5Bs en el bolsillo, desheredado y recién casado, se alojó en el Hotel  Imperio de Muñoz a Solís, donde comenzó a trabajar sombrerería de José Aristigueta, y al poco tiempo abrió su propia tienda “ Sombreros Tudela”  teniendo entre sus primeros clientes a Don Lucas Manzano.




La Periodista Milagros Socorro en su  publicación  titulada:  
Rafael Tudela Reverter “Un sibarita en la embajada venezolana en Madrid”
Expresa del Primogénito de la pareja:

“Nacido en Caracas en 1931, Rafael Tudela Reverter debe este hecho a un avatar novelesco. «Mi padre era un noble español, nacido en Valencia de origen vasco, en cuya casa se servía de guante blanco y de polainas. Siendo aristócrata se enamoró de mi madre, una burguesa catalana, hija de un industrial muy rico, fabricante de papel y de las cajas en que venían los perfumes de la casa Mirurgia. Cuando mi padre le anuncia al suyo que ha decidido casarse con esta muchacha, muy adinerada pero plebeya, mi abuelo no pone mayores reparos al enlace pero le participa que a partir de ese momento queda desheredado, cual era la costumbre de la época. Enamorado como estaba, mi padre aceptó el desafío y se casó con mi madre, tras lo cual cogió un mapa de América Latina, cerró los ojos y apuntó con el dedo el que sería el destino de la familia: Caracas».
Es así como Rafael Tudela Boronat, hidalgo español de familia rentista, como corresponde, y Rosa Reverter, graduada de concertista de piano en el Conservatorio de Barcelona, cruzan el océano tantos veces jalonado por la aventura y desembarcan en el puerto de La Guaira recién casados, con el corazón infatuado por la saga de los amantes contrariados y en las faltriqueras una pequeña suma que nada más llegar se vio desmedrada por la mitad en la compra de un perfume con el que se encaprichó la joven señora Tudela. «Mi padre era un caballero a la antigua usanza».
Al menudo resultante de la inversión en el frasco de esencias, la pareja sumaba un par de colchones que fueron entregados como pago por los primeros tres meses de la pensión en que residirían en Caracas. Culminaba el año 30. «Mi padre se puso a buscar trabajo y consiguió un puesto en la sombrerería de José Aristigueta, lo que le vino muy bien porque ya tenía alguna experiencia en el negocio de su suegro que, entre otras actividades, se afanaba también con la elaboración artesanal de sombreros. Al poco tiempo hizo ahorros, se independizó, y abrió la Sombrerería Tudela».

Vemos como en la Caracas de los años 30, está testimoniado en fotografías de la época, se abría al mundo como jardín de variopintas corolas. Quien más quien menos, todos iban tocados con sombreros, de manera que el negocio prosperó hasta el punto de que el señorito español reunió medios y arrestos para regresar a su patria con su esposa y su primogénito de pocos meses de nacido. «Quería demostrarle a su padre que había podido triunfar sin su ayuda. Fue así como llegamos a España y mi padre nos instaló en un apartamento a todo lujo, muy cerca de la casa de mi abuelo. Después de eso todo fue miel sobre hojuelas porque el bebé consiguió que los dos hombres hicieran las paces. Hay que decir que yo a esa edad era un encanto».”.-
Esposos Tudela en compañia del Primogénito





Imagen de Viejas Fotos Actuales

Imagen de Viejas Fotos Actuales


Fuente : Revista Momento el 18 de enero de 1957 –Nº 27
artículo de @MilagrosSocorro en analitica
@msigillo
@caracasretro

1 comentario:

  1. cool!!!!!! la historia de sombreros tudela!!!

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